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lunes, 21 de julio de 2008

Cobos no somos todos

Cobos expresa ese costado argentino que festejó a rabiar el gol con la mano a los ingleses que, como pocas cosas, nos define, si no a todos, a una buena parte al menos.
Como eran los ingleses valía todo , aún inclumplir el reglamento. Claro, la avivada es parte de la “idiosincrasia futbolera”. Si no lo viste, jodete.
Así razonamos muchos argentinos en la canchita y en la vida institucional y lo hacemos creyendo que ganamos, que somos unos piolas bárbaros, como Cobos.
Nos han hecho creer que somos unos vivos de aquellos si cruzamos semáforos en rojo, si nos colamos en el cine, si le decimos al chino que le habíamos dejado antes el envase para no pagarlo, si vamos de empresa en empresa de banda ancha aprovechando las promociones por seis meses... somos Cobos.
Como Cobos.
El tipo violó una norma como no se lo ha hecho en ninguna parte del mundo y partió por las “rutas argentinas hasta el fin” llegando incluso a entrar al centro de Junín para recibir algunos aplausos de cheroncas como él.
No faltan los farabutes que envidian lo piola que es el mendocino. Son los mismos que se alegran porque los grandes patrones del campo ahora se la lleven en pala ancha.
Los mismos infelices que siguen creyendo honestamente que si a los del campo les va bien, mejorará su situación y nunca reparan en cómo, si desde siempre les ha ido bien a los “productores” a ellos, como a sus padres y abuelos siempre les fue para el orto.
Los mismos buscas que sueñan con que la nena se case con algún heredero de la zona, de esos que estudian agronomía o veterinaria.
Cobos los expresa. Cobos es el ídolo de esa porción de argentinos medio facha, medio garca, medio pelo.
Cobos representa a esos argentinos que siempre juegan a ganador.
Cobos es la expresión política del bilardismo mas salvaje.
Cobos expresa a los que ganando por penales se sienten los mejores.
Y lo peor es que la clase dominante lo avala, consumando así un malentendido que traerá a la larga consecuencias lamentables. Desde la Sociedad rural y los medios se ha bajado la línea de “entender” al hombre que tenía llorando en su despacho a sus hijas...
Todo vale si de favorecer al status quo se trata. Que la “calidad institucional” quede herida de muerte poco importa, total quienes tanto la jetonearon ya dieron vuelta la hoja arrumbándola junto a la sarta de improperios conceptuales con los que se ha petardeado al gobierno.
Así como el corte de rutas es bueno si lo hacen los gringos; así como el desabastecimiento no es grave porque lo perpetra “gente de trabajo”, que un vicepresidente viole de una manera soberanamente inconcebible su rol, como parte del Poder Ejecutivo entra en el terreno de lo relativo. Claro, al fin y al cabo la Argentina es un país relativo.
Pero todo esto alumbra una conclusión que debe de una buena vez aprenderse: Cuando se habla de “moral” en política se miente desembozadamente. La política es la política y la moral es la moral. Son paralelas que jamás se tocan. Es horrendo decirlo, pero es así. Ver a los comunicadores de las clases dominantes justificar el “cobismo” es la prueba irrefutable de lo antes dicho.
No ha salido ningún custodio de la moral a cuestionar el cobismo como sí lo hubieran hecho si huiese votado al revés.
Todo favor a la clase dominante ES MORAL ¿Te diste cuenta?
Si Cobos hubiera hecho lo que la experiencia internacional reconoce como norma, hoy seguro que estaría en Ezeiza rodeado de un impresionante dispositivo de custodia y tendría objetivamente prohibido salir a la calle y su casa mendocina sería un mamarracho de vidrios rotos y pintadas. Pero como jugó para el bando de los que tienen plata, es un héroe que incluso recoge altos niveles de adhesión en algunas encuestas.
Cobos es Marcelo Araujo cuando relatando la entrega de premios de una Copa Libertadores que Boca le ganó al Santos, en el momento que equipo brasileño se aprestaba a recibir su premio, muy suelto de cuerpo dijo “Recibe su premio el mejor de los perdedores”
Cobos es Bianchi cuando no se quedó a recibir el premio como subcampeón luego de ser derrotado por el Once Caldas en Colombia.
Cobos es el argentino ganador que mandó a la nona al fondo y se puso un “MAXIKIOSCO” que es lo mismo que un kiosco, pero el "Maxi" dice, comunica y confiesa que su dueño no es un perdedor, qué va. Es un capo que además la tiene así de grande...
Cobos es el comerciante que mientras te llena la cabeza con críticas a los políticos se olvida de darte la factura.
Cobos es, a la postre, la comprobación del contrapeso que tenemos si queremos cambiar algo en nuestro país. No sólo están los multimedios; no sólo están los grupos concentrados y la patronal. Hay mucha basura social y mucho desecho ideológico que dificulta y obstruye.

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