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jueves, 29 de septiembre de 2016

Garello se fue de gira


Garello vivía en Saavedra, cierta vez, cuando robaron los equipos de la FM Latinoamericana, allá por 1995, se organizó una peña muy grande en el Club Ciudad de Buenos Aires y entre los artistas de renombre que se arrimaron, vino Raúl con su cantante Hernán Salinas, que poco tiempo después fallecería. Con Garello debo tener más de tres horas de conversaciones donde me contó buena parte de su vida, por ejemplo que el tangazo "Verdenuevo" lo compuso un domingo  al regresar de dar un paseo en un citroen con su esposa por el camino Centenario, cerca de La Plata. Fue ahí que ella, mirando el pasto dijo "Qué lindo verdenuevo", también que hubo un tiempo donde se iba a un galpocito que estaba al fondo de su casa a ensayar solito, para no molestar a nadie.

Raúl era un tipo de gran humildad y muy criollazo, oriundo de Chacabuco, en la provincia de Buenos Aires. Su ídolo fue Aníbal Troilo y uno de sus momentos más felices se dio aquél día de 1964 en que el gordo lo eligió como arreglador de su orquesta y le dijo "vengase a casa mañana y arrancamos con Los mareados". Como dato de color podemos recordar que Raúl heredó uno de los bandoneones del gordo, lo que de por sí grafica el tamaño de su vínculo con el maestro. Su música, que para algunos desprevenidos puede sonar cercana a Piazzolla es pura raíz troileana. Estuvo  con el gordo varios años, mamando todo lo necesario para luego explotarlo siendo el director de orquesta con quien más grabó nada menos que Roberto Goyeneche, tanto con su gran orquesta como dirigiendo la Orquesta Típica Porteña. Cuando grabaron la versión única e inigualable de "El Gordo triste", Aquiles Giacometti -el histórico director artístico de la RCA- en una nota que le hicimos con Matías Longoni, nos contó con lujo de detalles cómo fue la grabación:  estaban preparando el LP “Percal”, que se editó en 1977. Como se hacía en aquellos años, la pista de sonido ya había sido grabada y el polaco iba después a poner la voz. El 31 de mayo fue y grabó “Después”. Luego venía “El gordo triste”. Mandaron la pista, el polaco hizo la primera (y única) toma y cuando terminó pusieron a rebobinar la cinta para escuchar cómo había quedado pero cuando lo llamaron para escucharla ya no estaba, se las había tomado. Giacometti salió a buscarlo y Goyeneche con un paso apurado, como huyendo, ya casi iba llegando a Avenida del Tejar (la RCA tenía los estudios donde hoy está Cablevisión, en Paroissien y Naón, Saavedra), lo alcanzó y el polaco le dijo: “Eso no lo puedo cantar nunca más. Si quedó bien ponelo, si no borralo, pero no lo puedo volver a cantar”


Garello se ha ido de gira y quienes tuvimos el honor de conocerlo y tratarlo damos gracias por haber gozado el privilegio de contar con su afecto. Siempre miró para adelante, buscando innovar pero sin pasarse de mambo. En esa búsqueda le dio lugar, por ejemplo, a Raimundo Rosales, letrista de la nueva generación que se suma a la música de Buenos Aires.

La última vez que hablé con él fue cuando en 2010 escribí una crítica sobre su disco "Tiempo fuerte", recuerdo que me llamó y me preguntó si el autor de esa nota era yo. Cuando le dije que sí, simplemente me agradeció, y como siempre tratándome de "usted". Quiero quedarme con ese agradecimiento para tratar de apunar la pena por su partida, maestro. 

jueves, 14 de mayo de 2015

Hasta siempre, Ricardo!


Falleció Ricardo Horvath y pensé en escribir algo sobre su entrañable programa "Café Bar Billares", pero encontré en el blog este post de 2008 que lo pinta de cuerpo y alma.
Ricardo fue uno de esos tipos de los que aprendí muchas pero muchas cosas, tanto profesionales como éticas
¡Hasta siempre, compañero!
¡Hasta siempre, maestro!

jueves, 12 de enero de 2012

Leopoldo Federcio


Hoy cumple 85 años Leopoldo Federico, uno de los grandes de verdad del Tango. El arreglador de la mejor época de Julio Sosa, el que grabó discos memorables en dúo con Roberto Grela. Un músico que siempre me atrajo por su timming para manejar la tensión entre Tradición y Vanguardia. En todos los trabajos de Leopoldo Federico están las raíces y se cuelan en cada arreglo las novedades más sutiles.

Feliz cumpleaños, maestro!
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martes, 4 de octubre de 2011

Peche Estévez, de esos que no tienen repuesto


Acá está el audio del recordatorio de Peche que hice anoche en la radio. Hablé con Ricardo Culotta, integrante de Buenos Aires Negro y compañero de composición de muchas de sus obras.


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domingo, 2 de octubre de 2011

Murió "Peche" Estévez


Era un domingo helado de julio de 2002 cuando me subí al bondi rumbo al microestadio de Ferro. Me habían pedido que hiciera la conducción de un Festival solidario de los tantos que se hacían por entonces. Era un día nublado, ventoso y con llovisna, un asco pero de verdad. Por supuesto adentro el clima era otro. El microestadio si bien no reventó, se pobló con mucha pero mucha gente. Presenté al Negro Fontova, al colorado Cantilo que en su banda contó esa tarde con Juan Rodríguez ¡Juan Rodríguez! -el batero de Sui Géneris- en los parches... Sobre el final me tocó presentar a Buenos Aires Negro. No los conocía. Le pregunté al cantante qué hacían y me respondió con esa voz de malandra que tenía "hacemos tango podrido". Los anuncié y me rajé a la tribuna para verlos, sospechaba algo fuerte y, la puta madre si fue algo fuerte. Al único de los integrantes que junaba era a Pablo Giménez, que había sido bajista de "La Manija", el grupo del Chango Farías Gómez. "Si Pablo está acá, pensé, esto tiene que ser bueno..." Olor, fuerte olor a Buenos Aires, pero un olor mechado con porro y suburbio, con rock pero en el sentido más de la onda, no en lo musical (mucha gente cree que si hacés tango o folklore pero te vestís medio reo estás "fusionando" con el rock. Mucha gente que no entiende nada cree, además, que la protesta es patrimonio del rock, que lo "distinto" es rock y la verdad es que hace rato que eso que se llama rock es más funcional al "sistema" que el pop, que de última termina siendo más honesto. Desde lo musical, mucha gente cree que si fusionás con el rock avanzás, porque cree que el rock ocupa un estadío superior en los géneros musicales cuando en verdad muy probablemente esté un escalón más abajo. Lo digo pensando en que ni Brahms, ni Ellington ni Saluzzi hicieron alguna vez "rock") Pero bueno, sigo contándote de aquella tarde. Buenos Aires Negro me partió la cabeza en mil pedazos con los arreglos, con la instrumentación (ya tenían trompeta y aún Pablo Giménez no había cazado el trombón, sólo tocaba el bajo). En especial me entró muy adentro la historia de "Francis". Me emocionó, y, lo que son las cosas: Ahora Peche muere apuñalado   y se me figura Francis, el de su canción, la puta madre. Supo ganarse la vida limpiando vidrios en Belgrano. Resulta que luego al poco tiempo de ese domingo en que lo conocí nos encontramos en el 151. Ahí le compré el CD "Turra Vida", recuerdo que le di 15 mangos y que ni bien llegué a casa lo puse a sonar y me conmovió como hacía mucho no me sucedía con un disco. Historias como "Tren F.C.N.G.S.M" cuando dice:

"No hay nada como viajar en el estribo esquivando postes y frío.
No hay nada como ir en la locomotora, fumando un caño, tomando vino"

Un tango de esta época, una fotografía sonora del Buenos Aires que caminamos hoy los que la hacemos y una demostración de que hay mucho pero mucho por hacer en ese género. Pero también una postura política. Buenos Aires Negro es inescindible de IMPA y de toda la movida de fábricas recuperadas que surgió en medio de los escombros del 2001.

Peche se murió, che. Acuchillado.  Una muerte que en medio del dolor inmenso uno presume lógica, o coherente, o que encaja con su razón de ser, qué se yo, si hasta la pluma envenenada de Esteban Schmidt podría describirla como "correcta", pero no, nada de eso: Peche no murió entre malandras en una noche zurda. Bastó una vecina loca y una cuchillada certera al corazón...

Si para Horacio Ferrer su muerte deberá acontecer cuando sean las seis en Barrio Norte y su penúltimo Whisky quedará sin beber, es probable que la muerte de Peche, haya sido a contramano, chorreando vino barato y sangre, como en las películas, como en el suburbio...



Escuchá lo que hice en la radio, acá
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miércoles, 17 de agosto de 2011

Gracias, Atilio!!


Cuando agarrás a estos monstruos con ganas de hablar les acás cositas para la historia, detalles, anécdotas, colores. Tener el privilegio de hablar con el maestro Atlio Stampone sobre sus arreglos para Roberto Goyeneche es algo para disfrutar y agradecer.

Esta conversación la tuve el domingo pasado en "El Vermucito" por Radio Cooperativa

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sábado, 13 de agosto de 2011

viernes, 12 de agosto de 2011

Atilio Stampone


No sé si les conté que soy fanático del Polaco Goyeneche. Resulta que tengo muchísimos discos suyos, grabaciones originales, Lps digitalizados, compilados, bah, de todo. Aprovechando que ahora hay CDs relativamente accesibles, se me ocurrió comenzar a recolectar la serie de remasterizaciones que hizo la BMG con la dirección de Victor Pintos, básicamente por la calidad de sonido. Hoy conseguí “Naranjo en flor” (originalmente el LP se llama "Personalidad y Tango), uno de los tres long plays que grabó con Atilio Stampone y a esta altura del partido siento (porque en estos asuntos se me da por pensar que se trata más de sentir que de otra cosa, sin sacarle el cuerpo a lo técnico, obvio, pero vos me entendés...) que   Goyeneche está en el punto justo. Para mi gusto, en la década del setenta es donde está al dente: conservaba todavía buen caudal vocal y empezaba a desarrollar al máximo su fraseo, único, inimitable e irrepetible. Y Atilio Stampone, cosa seria, sencillamente estuvo en llamas como nunca más. En estas tres placas confeccionó arreglos majestuosos para temas como “Grisel”, “Afiches”, “Naranjo en flor” y “Chau no va más”, por nombrar algunos himnos de los más conocidos. Atilio rompió en esos años todos los límites del género, desde la incorporación de instrumentos un tanto extraños al sonido típico, hasta innovaciones en los colores y en el clima de cada obra. Un tema puede tener una introducción con un corno, o con timbales repiqueteando, a ver si se entiende, en líneas generales no son temas bailables a la usanza tradicional; las cuerdas suenan con una gordura inusual y se nota que hay más de un par de violines. A ver, para los que como yo crecimos escuchando rock progresivo y jazz, las cosas que hace Stampone en estos discos son geniales pero no revisten un carácter transgresor, pero si te posicionás desde ese lado tan conservador que tiene el género, estás ante una serie de sacrilegios. Quién creció escuchando a Piazzola, Weather ReportChick Corea, concibe los arreglos de Atilio dentro de lo normal, pero para esa guardia que sigue discutiendo a Astor y todavía no se enteró de Eduardo Rovira constituyen una suerte de infiltración apátrida.

Creo que cuando en esta retrospectiva que lentamente se está haciendo del tango - y que con fundadas razones está detenida en la primera parte del siglo pasado – se arribe dentro de varios años a diseccionar lo que hizo Atilio Stampone en estas placas entre 1972 y 1973, llegarán los homenajes y la justicia que hasta hoy no se han dado en su debida dimensión quizá porque este músico sigue pagando los costos de haber volado demasiado alto para su tiempo.
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martes, 14 de junio de 2011

Perdidos en América "Tango y Política"


En la primera hora nos acompañaron Hernán Greco y Federido Moya, dueños del Torquato Tasso. Nos comunicamos telefónicamente con Rodolfo Mederos.



En la segunda hora nos comunicamos con Ricardo Horvart, perdiodista, investigador y conductor de progframa "Café, Bar, Billares" que se emite por la AM 530 y con Germán Marcos, del portal "Fractura Expuesta"


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lunes, 13 de junio de 2011

Perdidos en América: "Tango y Política"


Vamos a meternos con el vínculo entre el tango y la política. Hablaremos con Rodolfo Mederos, Ricardo Horvart y Germán Marcos, del portal "Fractura Expuesta".
Desde las 22 en Radio América, AM 1190
www.estoesamerica.com
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viernes, 25 de marzo de 2011

Para cantar tangos lo prefiero a Goyeneche



Escribir sobre Plácido Domingo cantando tangos y boleros es meterse en terrenos complejos, sutiles y verdaderamente peligrosos porque te exponés a que te interpreten de mil y una maneras distintas y te malinterpreten, pero igual lo hago tratando desde el comienzo de definir que escribo desde mi gusto, hablo sobre lo que place dejando en claro que ello no tiene carácter ni de ley ni de nada. Pido permiso para decir desde ya que respeto a Plácido Domingo y a todos los músicos y amantes de la denominada "música clásica". Quiero decir, no obstante, que la respeto pero no la considero superior, y por acá quizá pueda lanzarme de lleno a desarrollar la idea que quiero transmitir:

La industria de la música encontró hace años el curro de "lo sinfónico" que en realidad no es más que un cantante popular acompañado de una gran orquesta de cuerdas. Hasta Serrat cayó en esa, seguramente por algún aprieto económico grabó un disco verdaderamente espantoso, entre otras cosas porque las incontinencias que desde una década a esta parte tiene su vibrato le impiden ya cantar sus viejas y gloriosas páginas. Se ha hecho creer que si le ponés una gran orquesta de cuerdas a, ponele, Arjona, le subís el target, le das más nivel. Eso es hegemonía, eso es una sutil maniobra comercial cabalgando sobre el mito de que lo "clásico" es per se superior a lo popular y ahí pido permiso para discutir. Discuto sin desconocer a Beethoven, Paganini o Stravinsky, no pasa por ahí la idea.  Mi planteo es que así como Goyeneche no podría haber cantado Arias famosas, los tenores pueden cantar tangos pero sin transmitir emociones. Me explico: El Polaco no hubiera tenido las condiciones técnicas para cantar Arias y Plácido Domingo puede cantar de sobra y a la perfección todas las notas de un tango, pero no tiene el "olor a Pizza" ni la "mugre", ni la "tierra", que son elementos inherentes al tango como hecho cultural, como producción de esta mescolanza que es la ciudad de Buenos Aires que como tal le dio vida y sentido al género.

Puede haber gente que se conforme con que se canten todas las notas y es respetable. Pido permiso para valorar otros elementos: Si quiero un saxo arrastrado y pornográfico lo cazo a Ben Webster, ni siquiera a Stan Getz y por supuesto que ni hablar de un saxofonista de una sinfónica. Si quiero un guaguancó salvaje la agarro a Celeste Mendoza o Los Papines; si quiero flamenco al palo, oloroso y suburbano pues me voy con Camarón y si quiero un blues pegagoso está clavado que lo pongo a Muddy Waters. Hay una dosis de localía, de originalidad, de identidad que es inescindible de la música popular. Cuando el polaco Goyeneche nos atrapa cantando Sur en el film homónimo, no lo hace desde la técnica vocal (ya no cantaba) lo hace desde ese clima que creó Solanas y desde esa niebla y ese cuadro que se transformó en una de las mejores descripciones de lo que es la música de Buenos Aires ¿Te lo imaginás a Plácido Domingo en esa escena?

Y esto pasa en todos lo cruces de géneros que te imagines. Por ejemplo, alguna vez he manifestado que no me gusta Chick Corea tocando música tropical. En un disco de Poncho Sánchez de unos diez años atrás, Chick toca todas las notas perfecto, ojo, pero sin ese sabor de los cubanos o los portorros, es como que le falta algo. Le falta ron... Ya el inmenso Michel Petrucciani declaró que le encantaba el tango y Piazzolla pero que no se animaba a tocarlo porque era muy difícil... No, no es que Michel no estuviera en condiciones de tocar cada nota, en absoluto. Se refería a la imposibilidad de compenetrarse con el mundo interno del género, de ahí su renuncia a tocarlo. Por eso Joao Gilberto se recalentaba cuando iban los norteamericanos a grabar bossa nova y por eso va a morirse maldiciéndolos, porque Gilberto siempre sostuvo que la bossa para ser bossa debe ser tocada por brasileños dado que tienen en su sangre toda la información que la bossa requiere para sonar como debe hacerlo. La famosa Orquesta de la Luz, una agrupación de japoneses que tocaba salsa sonaba bien de lejos, pero cuando parabas la oreja descubrías que todo era muy estudiado, que había mucha partitura y nada de malecón, entonces el producto era hielo puro. Los argentinos podemos tomar el ejemplo de esos tangos a la Valentino que aparecen en esas películas europeas de algunas décadas atrás. Eso que escuchamos dista de ser el tango nuestro.

Sucede incluso hasta en grandes músicos populares que cuando uno de un género se pone a cantar otra cosa lo hace bien pero sin alma: Celia Cruz cantó pocos boleros porque sabía que no era su fuerte, de la misma manera que Elena Burke "la señora sentimiento" (quizá la mayor cantante de boleros y filin de Cuba) cantó pocas guarachas. Mercedes Sosa grabó escasos tangos porque no era lo suyo, porque no se sentía en condiciones de abordar el género en lo referido al "olor", no porque no estuviera en condiciones de embocar todas las notas.

Cuando estaban de moda las salseras, veías a las parejas argentinas que salían a bailar y parecían contorsionistas y por ahí en un costadito aparecía una pareja madura de colombianos o cubanos que sin hacer ninguna alharaca bailaban con un sabor, con un swing  que deslumbraba y que incluso sin proponérselo terminaba ridiculizando ese frenesí aerodinámico de argentinos que sencillamente no laten como un centroamericano o un caribeño. En el terreno murguero supimos tener en una época una interna entre las murgas barriales y las de estudio ¿Qué pasaba? las murgas de estudio eran, si querés, más profesionales, tenían más sincronización pero cuando aparecían los Reyes del Movimiento de Saavedra y Pantera Reyes hacía dos pasitos te caías (y te caés hoy también) de espaldas porque en cada movimiento de Pantera está la transmisión de una cultura murguera de antaño, Pantera es uno de los últimos reservorios de ese acervo.

Lo mío puede sonar demasiado compartimentado, algún lector creerá que soy muy esquemático, y quizá tenga razón. Escribo lo que veo y lo que siento. Plácido Domingo tiene todo el derecho del mundo de cantar clásicos de Gardel y un montonazo de gente a disfrutarlo. Pido permiso para balbucear otra mirada que seguramente será avasallada por tanta parafernalia mediática, por tanto presentador de noticias que anunciará durante todo el fin de semana pasajes del recital del tenor español en el obelisco. Pido permiso también para decir que el bandoneonista no lo encontró en ningún tango, que Domingo cantó como apurado, que se iban de tempo y que hubo pasajes de la soprano (en los tangos) que me sonaron fatalmente horrorosos, pero eso es más subjetivo aún.

Creo que cada género musical tiene sus particularidades y sus olores, creo por lo tanto que cuando a las músicas regionales se les quita todo lo que las rodea se las transforma en un producto sin alma, sin vida. Creo que como me dijo alguna vez una egresada del conservatorio, los conservatorios se encargan de limar todos los costados de localía de los estudiantes para terminar produciendo grandes ejecutantes pero sin alma, sin tierra, sin identidad. Creo que nadie toca un blues mejor que un negro de Harlem o un son mejor que un santiaguero. De la misma manera creo que nadie canta un tango mejor que Goyeneche, Gardel, Luisito Cardei o Angelito Vargas. Creo que hasta el bolero sufrió la amputación de la percusión cuando llegó al continente y que si bien los cuates le agregaron una dosis de dramatismo en las letras que el bolero antillano no tenía, en lo estrictamente musical lo mutilaron.

Por todos estos motivos no me gusta cuando Plácido Domingo u otra estrella de la música europea cantan tangos o boleros.
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sábado, 29 de enero de 2011

Imágenes del polaco


Hoy cumpliría 85 años este cantante excepcional de tango que dio nuestra música popular. Tengo gran cantidad de material suyo y es de lo que más escucho.

Tocó con los mejores, desde sus comienzos con Horacio Salgán, pasando luego nada menos que por la orquesta de Aníbal Troilo, luego hizo grabaciones de lujo con Armando Pontier, con Baffa-Berlingieri, Atilio Stampone, Néstor Marconi, Carlos Franzetti, Astor Piazzolla y Raúl Garello, ya sea dirigiendo la Orquesta Típica Porteña o su propia agrupación. Esto no es una casualidad, habla de la fineza y el exquisito gusto del polaco.

Cuenta Luisa, su esposa, que en el disco "Nuestro Buenos Aires" que hizo con Troilo y Pontier enteramente dedicado a composiciones de este último y Federico Silva, había una obra que el polaco ensayaba en su casa y había algo que no funcaba, el tipo veía algo que no estaba bien, no le sonaba adecuadamente. Tanto rompió las bolas que Pichuco terminó consultando a los autores sobre ese asunto y se comprobó que efectivamente la partitura había sido mal copiada...

Raúl Garello me ha contado que clavaba las versiones definitivas en una sola toma, Litto Nebbia también lo ha dicho en su experiencia puesto que los últimos discos los grabó en Melopea, en tiempos donde ya tenía problemas de respiración. Así y todo, lo suyo siempre fue "Toma 1".

Para mí su época gloriosa está en la primera mitad de la década del setenta, donde realizó, por ejemplo, discos memorables con Atilio Stampone. Ahí fue que clavó versiones de "Naranjo en Flor". "Afiches" o "Grisel" que directamente son insuperables.

Fue muy fino en la selección del repertorio. Es difícil encontrar esas letras discriminadoras que maltratan a la mujer en su repertorio. Debe ser uno de los cantantes que más grabó obras de Homero Expósito y José María "Catunga" Contursi, quizá los dos poetas del tango que más me pegan.

El principal aporte de un cantante es transmitir el sentido y clima de las letras que canta. En esto radica indudablemente la grandeza del polaco. Yo le dí pelota a "Malevaje", por ejemplo, cuando se lo escuché al polaco. Crecí como toda mi generación escuchando tango de prepo (por suerte) y me pasó que recién cuando lo escuchaba a Goyeneche tomaba conciencia de que tal o cual tango tenía un determinado sentido.

El polaco ha sido también un gran portero que ha invitado a varias generaciones a entrar al mundo especial del tango. Como tantos, en buena medida llegué al tango por él y una vez adentro empecé a encontrar brillos como sin ir más lejos el de Angel Vargas, tan menospreciado injustamente por años.

Con alegría veo que los que vienen atrás son cada vez más tangueros. El polaco fue el eslabón perdido entre un mundo cerrado y copado por difusores reaccionarios que desprecian las nuevas experimentaciones. De haber sido por los Lionel Godoy, los Bocacci y Cía, el tango hubiera muerto irremediablemente al transformarse en una cosa anquilosada, repetitiva y vieja. Sin proponérselo, el polaco abrió un pasadizo por el que comenzó a fluir información para uno y otro lado, y a través de cierto arrime a figuras del rock hecho en Argentina y al aparecer en un par de muy buenas películas de Solanas se transformó en un punto de referencia que le sacó formol al tango, mostrándolo como algo no tan lejano y de viejos. A partir de ahí se desató un vínculo entre este género y las nuevas generaciones que día a día no deja de asombrarnos.

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sábado, 22 de enero de 2011

Si tenés que hacerle entender a alguien qué es el tango, ponele La Bordona


El video es es final de "Si sos brujo" un documental realizado a tiempo por Caroline Neal en su homenaje. Se nos fue Emilio Balcarce, uno de esos jugadores insignes en el equipo de nuestro Tango. Violinista y bandoneonista. Pasó, entre otras, por las orquesta de Aníbal Troilo y Osvaldo Pugliese,  fue fundador del tremendo Sexteto Tango. Con el gordo y don Osvaldo fue, además, arreglador, título que muy pocos músicos ostentaron.




Esta es la versión de Troilo de su obra "La Bordona", una de las composiciones más emblemáticas del género, una obra con todos los ingredientes, variaciones y olores tangueros.

Si tenés que hacerle entender a alguien qué es el tango, ponele La Bordona. Te vas a ahorrar muchas explicaciones.

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lunes, 31 de mayo de 2010

Rubén Juárez: Un cantor de la ostia...



Definitivamente Rubén Juárez era el último eslabón con aquella camada de cantores fabulosos del tango como Roberto Goyeneche, Edmundio Rivero, Angel Vargas o Fiorentino. En los últimos tiempos, ya con la voz destrozada, se daba el lujo de suplir con fraseo lo que la garganta y los pulmones no le podían dar.

El agujero que nos deja es imposible de llenar. En el video está acompañado de por Carlos Genoni en el bajo (años con Mercedes Sosa) y Nicolás Ledesma, una de las más fulgurantes apariciones de los últimos años, en las teclas.

El principal mérito de Rubén Juárez fue transitar con soltura ese estrechísimo pasillo que hay entre la tradición y la vanguardia y al que sólo unos pocos elegidos logran atravesar sin sobresaltos. Juárez tenía todo el olor, toda la tierra y todo el prontuario de aquél tango reo y barrial pero al mismo tiempo siempre sintonizó a la perfección con las corrientes más evolucionadas del género. Fue tradicional en la vanguardia y vanguardista en la tradición, no casualmente sus primeros grandes discos los hizo con el sonido irrepetible de las orquestas de los Maestros Raúl Garello y Carlos García.

Gracias por todo, maestro!!


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lunes, 17 de noviembre de 2008

Café Bar Billares

Si en un programa de tango te enterás de lo que está pasando en el país y hasta te divertís con chicanas futboleras, lo que estás escuchando es una creación única.
Eso sucede cuando se sintoniza la Radio de las Madres (AM 530) de lunes a viernes entre las 13.00 y las 15.00.
“Café Bar Billares” es uno de esos productos radiales irrepetibles, con toda la impronta tanguera y política de Ricardo Horvath, que puede pegar a un tango de Manzi una perlita del Che y agregar una chicana cuerva, que todo “pega”, todo forma parte de un paquete homogéneo y para nada disparatado.
Creo que esta marca registrada de Horvath es la que logra transformar un espacio de tango en un momento donde, además de música, se habla y se siente de otras cosas. Ricardo logra nada menos que darle forma en el aire al título del programa, que no es otra cosa que la evocación de los boliches que lamentablemente están en franca retirada. Y el oyente siente que está en la mesa de al lado, divirtiéndose con estos parroquianos que demuestran que se puede tributar al tango y a Buenos Aires, sin bajar banderas ni callar convicciones.
“Café Bar Billares” es la demostración que para hacer un buen programa de tango no es condición sine qua non ser un conservador espantoso; Es la comprobación de que se puede trabajar el tango desde otro lado.
Y si el programa tiene un costado de añoranza está justificado porque lo que ahí se añora es el bar con todo lo que eso implica. El bar como lugar de encuentro, de bolaceo, de billar, de política, escolazo y creación.
Está bien añorar ese bar en medio de tanto “After Hour” de plástico.
Ricardo Horvath siempre luchó para no entregar el tango a esa derecha que jamás difunde a Susana Rinaldi o Eduardo Rovira, por eso recomiendo fervorosamente que se den una vuelta por este Café, donde cuenta con un buen ladero como Miguel Angel Facenta y la locución artística única de Liliana Daunes.
CAFÉ BAR BILLARES
LUNES A VIERNES 13.00 a 15
AM 530 – LA VOZ DE LAS MADRES

sábado, 17 de noviembre de 2007

Ya se no me digás, tenés razón...


Tras que somos pocos, se nos van los mejores...

El 11 de noviembre falleció Jorge Waisburd, un indispensable, un irreemplazable animal de radio. Jorge fue el mentor de la FM Tango, uno de los hallazgos mas soberbios en los últimos 50 años de nuestra radiodifusión al que muchos "entendidos" le auguraban unos pocos meses de vida. Lo conocí cuando dirigía la 2X4, en los pasillos de Radio Municipal. Dueño de una voz y un fraseo únicos, Jorge fue lejos el tipo que mejor coloreó radiofonicamente esta maravilla nuestra que es el tango.

Un bicho de radio ciento por ciento que trabajó en casi todas las emisoras de la ciudad de Buenos Aires. Pero además, un progresista, un renovador que siempre estuvo en la vereda de enfrente de "La historia oficial del 2 x 4" porque la difusión del Tango ha estado y está mayoritariamente monopolizada por sectores reaccionarios, muy conservadores y discriminadores. Silvio Soldán, Jorge Bocacci o Lionel Godoy, por caso, son fieles exponentes de una cosmovisión tanguera retardataria, que sigue negando a Piazzolla; que casi ni se acuerda de Salgán, que ignora a Eduardo Rovira y no se entera de mucha gente joven que anda tangueando de maravillas.

Jorge Waisburd, en cambio, siempre jugó para el lado de la renovación pero sin olvidar el barrio, los boliches de mala muerte y el suburbio. Toda la radio que hizo Jorge fue fatalmente tanguera con un fuerte olor a pizza, pero siempre mirando para adelante.

Una pena su partida. En este tipo de autos, los Waisburd son piezas que no tienen repuestos.

Entrada destacada

A propósito de Mundstock y ciertas giladas

A propósito del fallecimiento de Marcos Mundstock volvió a aflorar esa actitud mediocre de refutar a un artista por sus posiciones políti...