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martes, 23 de abril de 2013

18/A Encuesta Cacerola

La consultora CEIS ha publicado este trabajo realizado a los manifestantes del 18/A. Los datos coinciden con la percepción general que se tiene, respecto a que los movilizados se encuadran dentro del marco político e ideológico de lo que expresa el Grupo A, pero señala un dato interesante y sospechado en este blog, referido a que los jóvenes tienen menos pruritos en asumirse como "de derecha" que sus mayores. Esto vendría a ratificar que está faltando una fuerza de ese signo sin traumas que los contenga y exprese.


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sábado, 20 de abril de 2013

La apuesta a que se pudra todo


Una primera reacción luego de leer este llamado de Carrió a que "la gente" virtualmente tome el congreso para evitar que sesione es que esta mujer es muy irresponsable pues no está midiendo las consecuencias que  ello puede acarrear, pero en realidad no estamos ante un acto de irresponsabilidad sino ante una dirigente que está apostando a que se pudra todo, a que haya grandes desmanes, a que la policía termine reprimiendo y a que se genere un estado de fuerte conmoción. Es la apuesta al recambio traumático, la caprilización de la disputa política en nuestro país.

Ojo...

viernes, 19 de abril de 2013

El kirchnerismo tiene que escuchar el silencio de su gente



Ha vuelto a quedar en evidencia que la salida a la calle es la única herramienta que le queda a los sectores que se oponen a las políticas del gobierno nacional y no encuentran representación ni liderazgo en las fuerzas del Grupo A. El componente político e ideológico básico de esta movilización coincide en líneas generales con el discurso que emana del espectro mediático y político opositor pero lo que saca a las clases medias opositoras a las calles es la comprobación de que el gobierno fue eficaz en la utilización de la mayoría parlamentaria obtenida en 2011. Cuando comenzaron a vislumbrar que no había forma de parar la aceitada maquinaria oficialista de sancionar leyes, se encontraron a la intemperie. Los más nostálgicos ya no contaban con el recurso militar y el conjunto venía de observar el triste espectáculo de las fuerzas opositoras que demostraron una impericia manifiesta para imponer en los hechos la mayoría que habían obtenido en las elecciones de 2009. Ahora los esperaba un vendaval de iniciativas contra las que jamás encontraron una batería argumentativa como para, al menos, enhebrar discursos creativos en las sesiones transmitidas casi en directo por la mayoría de los canales de cable, sin contar papelones como el del radicalismo en la recuperación de YPF, que salió con los tapones de punta y terminó acompañando al ver que el proyecto contaba con un inmenso consenso nacional o el del macrismo, que se opuso al voto a los 16 años en el congreso y ahora lo apoyó en la legislatura porteña.

Es que hay mucha gente que no encuentra representación política ni mucho menos una dirigencia que la pueda conducir y esto está en la base del dilema cacerolo. Desde 1983 en adelante hubo poder repartido, básicamente entre radicalismo y peronismo y cuando eso se quebró, la mitad que hegemonizó -el menemismo- no planteó, ni mucho menos, una ruptura con lo establecido, más bien se alió con los sectores dominantes para perpetrar una profundización salvaje de las políticas de exclusión que terminarían generando las condiciones para la explosión de 2001 que, entre otras cosas, se llevó puesta a la UCR y eso explica en buena medida que el espectro opositor esté tan compartimentado e imposibilitado de mostrar una coalición sólida.

La novedad del 54 % es que por primera vez, desde 1955 a la fecha, aparece un gobierno impulsando reformas que alteran el diseño delineado por las clases dominantes y a medida que el kirchnerismo empieza a demostrar prestancia en la gestión de su mayoría parlamentaria, los sectores medios opositores comprueban que no tienen herramientas para batallar, salvo los dos grandes diarios con sus satélites, la corporación judicial y el recurso de la manifestación callejera. Y respecto a la protesta, hay que decir que el gobierno podrá estar acertado o equivocado, por ejemplo en la instrumentación del cepo al dólar, pero tiene derecho a sostener una posición al respecto e implementarla. Cuando desde los medios se dice "el gobierno debe escuchar" en realidad se plantea que "el gobierno debe cambiar su política" y la verdad es que eso no tiene por qué suceder. El gobierno escucha, obvio que lo hace, mas una cosa es escuchar y muy otra tararear melodías que siente ajenas.

Pero lo importante para los kirchneristas es entender que la carencia de representación de las expresiones que disienten con el gobierno los deberá resolver ese colectivo. El oficialismo, por su parte, acertará si utiliza esta manifestación a modo de coartada y se pone revisar muchas cosas que no vienen del todo bien ¿Qué quiero decir? Que no me molesta que sectores medios de Capital, San Isidro, Quilmes o Trenque Lauquen salgan a protestar. Me preocupa el silencio de los nuestros, me preocupa que la AUH está muy retrasada, me preocupa pensar en cómo pudimos llegar a un estado de desastre tan fabuloso en los ferrocarriles, me preocupa que los resultados óptimos de la mayoría de las paritarias nos impidan ver que hay una porción inmensa de trabajadores en negro que no la está pasando bien. Que llega un momento en que tener trabajo se naturaliza y que lo que se quiere ahora es, por ejemplo, pasar a estar en blanco.

Más que escuchar a los de ayer, el kirchnerismo debe parar la oreja ante el silencio de los que lo votan y debe prestar mucha atención a las murmuraciones que hay por lo bajo dentro de su propia tropa. 

Ayer protestó una porción de la sociedad que está en blanco, nosotros tenemos que preocuparnos por el silencio estruendoso de los que están en negro, que son ni más ni menos que la razón de ser de nuestra acción política. A Carlos Auyero le explotó el corazón gritando en Canal 9 que los excluidos clamaban por inclusión a como dé lugar. Mucho se hizo en ese sentido de 2003 en adelante, pero falta más. Muchos fueron incluidos pero la inflación les pega duro en el chino mientras otros tienen una asistencia que no alcanza ni para lo imprescindible.

Ahí está el desafío de lo que falta. Se hizo muchísimo, qué duda cabe, pero todo lo que se hizo es poco comparado con lo que falta, por ahí debería venir el análisis político del kirchnerismo inteligente.

Percibir que a los que salen a protestar, proporcionalmente les ha ido mejor desde el 2003 a la fecha que a los que permanecen en silencio, habilita a pensar que hay que redoblar los esfuerzos y no olvidar cuánto tenemos por delante.

Para ir pensando



Esto lo escribió Pablo Semán en su blog:

1-Defender las posiciones del gobierno, ser solidario con las fuerzas políticas que lo apoyan e ir a un cacerolazo es una experiencia formadora: escuchar “se va a acabar la dictadura de los K” callarse la boca, hacer de tripas corazón “y pensar, y pensar y pensar que es lo que pasa conmigo” templa el alma (1)

2-LOS NEGADORES APROVECHARAN CUALQUIER RESQUICIO DE LA REALIDAD PARA NO ASUMIR que personas más, personas menos el 18A tuvo una convocatoria gigantesca. Realmente me es imposible calcular si es mayor o menor que el 8N. Pero si da para entender que es muchisima, muchísima gente. Seguramente entre las 10 más importantes de los últimos 20 años (y me quedo corto).

3) LA COMPOSICIÓN SOCIAL me apareció semejante al del 8n. Clase media, cuadrante norte, pero no sólo eso. A diferencia del 8 N creo que había menos pendejada ( se explica por que mañana hay colegio). Y si bien yo vi menos cartel creo que había más organización invisible. Otro dato importante, para mi, el más importante, es que la gente que estaba parecía mas paciente. No esperaban nada inmediato. Luego lo interpretaremos.

4-CREO QUE HAY APRENDIZAJE EN ESE COLECTIVO y esta es mi mayor diferencia con las interpretaciones que creo que vamos a oir. Ese aprendizaje consiste justamente, en primer lugar, en la paciencia. No estan esperando que caiga el gobierno mañana. Adquirieron la perversidad del que sabe que la vaca se come de a bifes. No niego que habia gente exaltada gritando barbaridades. Pero menos aún que el 8N y menos, todavía, que el 22J (o no me acuerdo que mierda). La gente se contiene y se aviene a la mejor performace civica posible. Los que quieran jugar el jueguito del amor vence al odio, van a estar desorientados.

lunes, 15 de abril de 2013

El movimiento cacerolo incuba de la derecha del futuro

El amigo Tereschuk me reta a que cuente qué me quedó del programa de ayer y debo decir que si algo quedó ratificado en la charla con Yamil Santoro, uno de los "difusores" más conocidos del movimiento cacerolo y, además, miembro del partido Liberal Libertario y de Unión con Todos, marca actual de Patricia Bullrich, es que la agenda cacerola es exactamente la misma que la del Grupo A y que las diferencias están en el plano de la representación. Estos jóvenes coinciden de punta a punta con la UCR, el PRO, etc, pero están convencidos que ellos pueden llevar mejor las banderas y amplificar con más efectividad el discurso.

Santoro coincidió de plano con mi caracterización de que el caceroleo es el clamor de los irrepresentados.

Se observa que la realidad se les aparece como un cuello de botella, que las elecciones, por ejemplo, les complejizan el panorama. Entienden que no pueden desentenderse del tema electoral y por ende tienen que vincularse de alguna manera con esos sellos partidarios que desprecian porque saben que carecen de alternativa. Santoro considera que el PRO es el principal "tapón" para el crecimiento y desarrollo del espacio liberal-conservador, directamente lo desprecia.

La derecha argentina está empezando a tener contracciones y más tarde o más temprano irrumpirá una camada de dirigentes nuevos mucho más audaces pero, fundamentalmente, sin pruritos de ser "de derecha" y de asumir con orgullo una a una las grandes banderas de la reacción. No se puede ser una derecha eficaz sin trasgredir el campo de lo "políticamente correcto". Pareciera que estos pibes, formateados en los valores del los noventa, vienen con la dosis de desparpajo que la derecha necesita para modernizarse y presentarse como algo atractivo y electoralmente competitivo

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