Lo que está en discusión por debajo del post de Lucas sobre 6 7 8 es cómo se procesa al interior del kirchnerismo la existencia de diversas miradas que existen sobre cómo hacer oficialismo.
Acordemos desde ya en que todas las posturas nacen de las mejores y más dignas intenciones. Desde el compañero que plantea la idea de que “los trapos sucios se lavan en casa” y que entonces para criticar hay que salirse del espacio, hasta el que le responde que con esa lógica sacamos el 32 % en junio, las posiciones son honestas y deberíamos hacer un ejercicio de alta inteligencia para tratar de entender que el debate interno no sólo es muy saludable y enriquecedor sino que debería servir para extraer conclusiones que enriquezcan a la tropa dotándola de mayores elementos para la disputa cotidiana que libramos contra el dispositivo mediático.
Pero hay algo que me da vueltas en la cabeza haciendo mucho ruido y se refiere a suposiciones según las cuales el disenso y la discusión interna nos debilita
¿Porqué?
¿No tiene derecho un compañero a publicar un post con disidencias puntuales para con un programa del palo? (Y, por favor, no se entienda esto como una defensa de Lucas que bien sabe defenderse solito, eh) Saquemos los nombres propios para que las ideas circulen con menos fricción, pensemos en porqué se le erizan los pelos a más de uno porque alguien desde la misma tribuna critica algunos aspectos de equipo.
Hay algo que no funciona bien cuando no se admite la discusión interna y las diversas diferencias puntuales. Algo que inevitablemente se traduce en una limitación a la hora de nuestro vínculo con la sociedad y que tuvo su manifestación terminante y lapidaria el 28 de junio pasado. Ya probamos la medicina de cierto tipo de vinculación a los empujones con el resto de la sociedad, todavía nos estamos limpiando el culo por ese pechazo que recibimos y nos dejó desparramados en el barrial…
¿Es inteligente seguir pechando?
¿Cómo vamos a recuperar ese 11/15 % que estuvo con nosotros en 2005 y 2007 pero nos abandonó en 2009?
¿Así?
¿Con esta metodología?
¿Fusilando a quién ose marcar una diferencia?
Este cruce entre Orlando Barone con Victoria Donda quizá sirva para entender las diferencias que se dan al interior de este colectivo revoltoso que llamamos kirchnerismo.
La diputada, que maneja a la perfección el modus operandi del perfecto oportunista de izquierda, lo bailó a Orlando, sin contar con el gol en contra del colega que olvidó el apoyo de Libres del Sur a la 125, porque es un debate que a esa altura es casi imposible de ganar. En rigor, la madre del borrego es otra y está en el error de cálculo que tuvo el gobierno al pensar que cortando camino al crear por un DNU el Fondo del Bicentenario “volvía al mundo” de un plumazo. Olvidó que el dispositivo mediático, las fuerzas opositoras y algunos jueces iban a empiojarle la cancha como lo hicieron. Entonces se compró tremendo novelón en un verano que pintaba soporífero y terminó siendo corrido por derecha y por izquierda.
Que te cueste tan caro pagar la deuda. Que te cueste caro en lo político y hasta correr el riesgo de que te quieran hacer pagar a un 14 % más caro revela inexorablemente un error de planificación política mayúsculo que luego deriva en que una dirigente mediocre como la Donda golee a un periodista de los kilates de Orlando Barone ¿Y por qué? Porque discutir con Libres del Sur o Solanas el pago o no pago de la deuda conduce al papelón ya que entre otras cosas a nosotros también nos da por las bolas pagar y porque tenemos nuestras serias reservas sobre si hay que hacerlo o no. Pero lo que definitivamente no se puede hacer es discutir la legitimidad de la deuda con el oportunismo de izquierda y al mismo tiempo quedar ante la sociedad como unos malversadores de las reservas sometidos, además, a un minué leguleyo y para colmo jugando a la defensiva, escudándonos en reglamentarismos como por caso las atribuciones de la presidencia para convocar o no a extraordinarias.
Tanto en las más altas esferas como en un consorcio o una cooperadora el sector que muta en custodio de los reglamentos se sabe en minoría.
Ese es nuestro problema.
El debate sobre la legitimidad de la deuda es un bife que compramos con la más absoluta gratuidad.
Creo que habría en encarar por estos lados la discusión.
¿Y entonces ahora yo también debo ser expulsado del espacio por plantear estas disidencias?
Las principales virtudes del kirchnerismo pasaron por la transgresión, por romper moldes, por las quijoteadas. Seamos capaces de transgredir entre nosotros. Seamos capaces de discutir todo lo que nos parezca discutible sin pensar que por eso sacamos los pies del plato ni que somos menos fieles unos que otros.
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sábado, 23 de enero de 2010
6 7 8 o las diversas formas de practicar oficialismo
Extraigo la conversación que tuvimos anoche en La Bloguera con Lucas Carrasco sobre el programa 6 7 8 porque centralmente aporta a un debate larvado sobre los diversos tipos y estilos de hacer oficialismo.
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