En La Sexta en particular, pero en todas las cadenas en general, les ha entrado ahora la perra de enseñar vidas, casas, costumbres y rutinas de gente pudiente. Y yo no acabo de entender a qué responde esta moda repentina. No sé si es cosa de exhibicionismo de potentados, de tontería de directivos televisivos con poca imaginación, o de tocar los cojones al personal. Que con la que está cayendo dedicarse a poner los dientes largos al puteado proletariado tiene bastante delito. Me gustaría pensar que es una retorcida forma de invitar al pueblo a la revolución, a tomar al asalto esos castillos y mansiones y disfrutarlos en usufructo. Pero va a ser que no, y que es sólo que el mundo entero está desquiciado. Es el caso este de “¿Quién vive ahí?”, es domingo por la tarde, el nene se ha quedado durmiendo encima de su madre y yo estoy aquí recostado en el chaise longue, con el ordenador encima y viendo la pamplina esta. El rosario de personajes que desfilan enseñando sus moradas, la mayoría me da que lo que quieren es vender, no tiene desperdicio ninguno.