Hoy tampoco tengo mucho tiempo para pasar por aquí.
Y me da rabia, porque me gusta contaros y me contéis cosas, los planes para el fin de semana, las ganas que tenemos de vacaciones (y lo que queda, por lo menos para mí que son en agosto) en fin, que me fastidia no poder entrar todo lo que me gustaría o lo que hacía en un primer momento. Pero... esto es lo que hay!
Así que hoy os voy a dejar una canción que no se me va de la cabeza... otro día a ver si tengo un rato y os puedo hablar de este grupo (o al menos buscar si no lo he hecho ya, que quizás sí, ya sabéis, quien encuentre donde tengo la cabeza que me la mande! bueno, en realidad no soy tan tan desastre pero con esto del blog estoy acumulando todo lo que tengo en mí)
La canción no sé si es de ellos, porque he de decir que me sonaba un montón, así que si alguien encuentra otra versión o un parecido razonable, que me lo cuente. Aunque quizás fue cosa mía, y ya la había escuchado antes y no lo recuerdo.
La tarde de domingo de ayer, no tuvo nada de especial, pero lo tuvo todo.
El sábado compramos en Ikea una estantería que sirvió para deshacernos de un buen número de cajas, por lo que mi habitación del pánico desde la cual os escribo, es un poco más habitación y menos pánico.
Ayer estuvimos viendo la carrera (sí, hice un pequeño esfuerzo en ver correr a Fernando Alonso, aunque al final hasta me dio pena que no ganase, igual fui gafe, para una que veo y va y les sale todo al revés) quizás voy a tener que hacérmelo mirar, no vaya a ser que le hunda la carrera profesional y una cosa es que no me guste y otra que al pobre chico le hunda en la miseria.
Mientras tanto en el horno se acababa de hacer nuestra comida a la que dimos buena cuenta después, nos encanta el pollo, lo hacemos de mil formas, ayer tocó hacerlo con dátiles y ciruelas pasas al horno y estaba para chuparse los dedos y sobretodo ¡para mojar pan en la salsa!
Acabamos la tarde montando la estantería, con un gin tonic en la mano (en mi caso con sprite que he descubierto que lo que no me hace gracia es la tónica, seguro que los expertos en tal bebida me dicen que eso es un aberración pero qué le vamos a hacer si una no ha nacido con el paladar tan sofisticado) y escuchando el canal Sol Música en la televisión.
De repente sonó una canción que se nos quedó grabada y ha hecho que la buscásemos porque nos gustó, así que ahora estoy escuchando al grupo que cantaba la canción y la verdad es que creo que he descubierto algo nuevo de música que nos gusta para salir de lo de siempre.
También he de decir, aunque me de mucha vergüenza, que me he propuesto bajar unos kilillos, no sé si lo contaré por aquí o no, porque a mí eso de decir que me he puesto a dieta no me gusta, todo lo contrario que mi madre que cuando hace dieta lo grita a los cuatro vientos, pero bueno, quizás me he animado a ponerlo aquí para obligarme un poco y contar mis progresos... por el momento los dos días del fin de semana he hecho deporte, así que creo que no empiezo tan mal!
Os dejo de todas formas la letra de la canción ¿la conocéis?, que en mí ha dejado ese gusto dulce de un buen día, aunque contado así pueda parecer aburrido pero creo que todo en buena compañía y con buena disposición puede pasar de ser un día cualquiera a un día perfecto.
Antes de que amaneciera, salí huyendo de tu cama. En tu espejo un testamento: “No nos queda nada”. Deje tu barra de labios, y con ella un par de años. De quererte por las tardes, de mañanas sin llamarte.
Tú me enseñas que, se puede querer, lo que no ves.
Tropezamos de repente, como en un nuevo 11S. Sonreíste a quema ropa, contra el filo de mi boca. Y susurraste que el pasado, solo es como un día malo. Y la lluvia abrió las puertas, de mi vida en tu Ford Fiesta.
Tú me enseñas que, se puede querer, lo que no ves.
No consigo recordar, porque motivo me fui, pero en tu cuarto de baño, sigue tu rojo de labios. No consigo recordar, como he llegado hasta aquí, solo sé que estoy borrando, lo que un día te hizo daño.
Tú me enseñas que, se puede querer, lo que no ves.
Siempre fui poniendo parches, negando segundas partes. Hasta que me demostraste, que no quiero olvidarte.
Tú me enseñas que, se puede querer, lo que no ves.
No consigo recordar, porque motivo me fui, pero en tu cuarto de baño, sigue tu rojo de labios. No consigo recordar, como he llegado hasta aquí, solo sé que estoy borrando, lo que un día te hizo daño.
Tú me enseñas que, se puede querer, lo que no ves.
No consigo recordar, porque motivo me fui, pero en tu cuarto de baño, sigue tu rojo de labios. No consigo recordar, como he llegado hasta aquí, solo sé que estoy borrando, lo que un día te hizo daño.
Tú me enseñas que, se puede querer, lo que no ves.
Tú me enseñas que, se puede querer, lo que no ves.
Este año es Año Xacobeo, lo que quiere decir que en mi familia es visita obligada a Santiago...
Teníamos previsto ir el 22 de Octubre y me parece que con lo que me está pasando vamos a tener que esperar, y como siempre, cuanto más esperemos peor... Todos lo dejamos para el último momento, un fin de semana a final de año en Santiago va a ser matador, sin pensar en la búsqueda de alojamiento, que, como siempre, esas cosas me tocan a mí, porque según ellos me apaño mejor con el ordenador...
A mí me encanta Santiago, cuando vivía en Galicia y nos pillaba cerca solíamos ir a menudo, me gustan sus calles que si no llueven no es lo mismo, me gusta su historia, no sé, ir viendo a los peregrinos llegar, con esa sonrisa en el rostro porque ya es la última etapa, la verdad que es algo que tengo en mi lista de cosas que hacer algún día, el Camino de Santiago... ya no por temas religiosos, ni promesas ni nada así, pero sí porque tiene que ser una experiencia inolvidable, además yo no tengo ningún problema en caminar y caminar así que no creo que se me diese del todo mal...
Para mí Santiago es una ciudad para visitar, para perderse por sus calles, da igual que vayas en año Santo o no, lo importante es ir, pararte en la plaza del Obradoiro y ver la Catedral, impregnarte de sus costumbres, comer pulpo o marisco (eso depende de los gustos culinarios de cada uno), en Galicia en general el comer no va a ser problema, te puedes perder por cualquier sitio que comer, vas a comer de maravilla! Como se me nota a veces la sangre gallega...
Hoy aquí hace mal día, así que voy a aprovechar y poner la segunda canción que me suele recordar los días lluviosos, que además viene muy bien con el tema del que hablo hoy... "Chove en Santiago" de Luar na Lubre... no sé poner vídeos pero lo voy a intentar!
Me encanta esta canción... y como buena noticia del día os diré, que como yo no puedo ir a Madrid el fin de semana, vienen ellos a verme!! si es que con familia así da gusto! Feliz viernes y fin de semana!