lunes, 22 de septiembre de 2025
SINFON14 REMIX - Cozarinsky x Perrone = Ꝏ
martes, 24 de diciembre de 2024
¿Qué nos pasa con las canciones?
En el último programa de Patologías Culturales (FM La Tribu, sábados a las 18 hs) Maxi Diomedi y Oscar Cuervo estuvieron conversando de:
- El cine argentino en 2024, con especial referencia a las recientes películas de Raúl Perrone (Solo qu3r3mos un poco de amor), Mariano Llinás (Popular tradición de esta tierra) y Andrés Di Tella (Mixtape La Pampa). La calidad de estas películas se destaca en un momento especialmente incierto para las perspectivas del cine argentino, a raíz de la posición abiertamente hostil asumida por el gobierno mileísta, ensañado especialmente contra la creación cinematográfica.
- La gravedad de esta situación encontró una interesante respuesta en un grupo de cineastas que se autoconvocaron para organizar Contracampo, una muestra de películas argentinas de producción reciente llevada a cabo hace pocas semanas en forma paralela a un degradado Festival de Cine de Mar del Plata. En Patologías resaltamos el caracter auspicioso de esta manifestación cinematográfica colectiva para responder al ataque del mileísmo.
-Practicando poéticas muy diversas, las recientes películas de Perrone, Llinás y Di Tella tienen un inesperado recurso en común: las tres construyen su itinerario narrativo a partir de canciones populares.
- Filosofía de la canción moderna: el libro de Bob Dylan. Dice Bob:
"...la música es un ámbito donde el conocimiento no desentraña el misterio. De hecho, puede argumentarse que cuanto más sabes de música, menos la entiendes. Tomemos a dos personas: una estudia la teoría del contrapunto, la otra llora cada vez que escucha una canción triste. ¿Quién de los dos comprende mejor esa música? ...
"Y luego están las letras... a menudo, al verlas impresas se antojan poca cosa, es difícil creer que puede haber una canción ahí.
"Pero es importante recordar que esas palabras se escribieron para el oído y no para la vista. Como sucede en la comedia, donde una frase aparentemente banal puede transformarse en humor por medio de la interpretación, algo inexplicable ocurre cuando las palabras se acoplan a la música. El milagro está en la fusión. ...
"Algunos llamarían química a ese emparejamiento, pero la química parece demasiado basada en la ciencia y, por tanto, replicable. Lo que pasa entre las palabras y la música es más afín a la alquimia, el precursor revoltoso y menos disciplinado de la química, ávido de experimentación y plagado de fracasos, con sus tentativas fallidas de convertir metales vulgares en oro. La gente puede seguir intentando convertir la música en ciencia, pero en la esfera científica uno más uno siempre serán dos. La música, como todas las artes, incluida la de la seducción, nos dice una y otra vez que uno más uno, en la mejor de las circunstancias, suman tres."
También:
- La muerte de Beatriz Sarlo.
- La inteligencia artificial no piensa (El cerebro tampoco), un provocativo ensayo de Miguel Benasayag y Ariel Pennisi. Las paradojas de la tecnolgía de disponibilidad infinita.
El programa se escucha acá:
martes, 26 de noviembre de 2024
Sutilmente a Tanguito
por Oscar Cuervo
Tanguita y Luis son un par de vagabundos existenciales, discípulos tardíos de Diógenes y el perro en las calles desoladas del conurbano invernal. Perrone los sigue a ellos para lanzar un renovado reto a la aptitud de un espectador todavía dispuesto a una mirada asombrada. Tres décadas después de su trilogía de origen, la que le dio sentido al adjetivo "perroneano", el visionario de Ituzaingó se prueba a sí mismo que el cine todavía le reserva un escorzo imprevisto desde el que filmar esas callecitas tan pateadas.
Por un lado: nadie en el cine actual renueva en cada estación su fe carbonera para abrir el mundo desde su aldea, nadie como él. Perrone capta la tristeza terminal de esta época, muy lejos de la euforia malsana del fascismo imperante. Su incesante invención estilística es una respuesta sabia y humilde ante este tiempo soez de los fascistas. La cámara estenopeica es tan antigua al menos como las derivas del viejo Diógenes; su imagen húmeda, de colores apagados, aprehende la tristeza esparcida en el aire. Desde esa simpatía por la belleza y por la bondad es que su cine se vuelve político. En Solo qu3r3mos un poco de amor, Luis y Tanguita le disputan sentidos en el propio territorio a un tiempo desalmado. Perrone no mira las circunstancias por encima de ellos: los acompaña y los escucha. Ellos mismos saben descifrar los signos que les permitirán no dejarse vencer: se encuentran con otros ángeles callejeros y comparten un saber histórico, fundado en la majestad del cinismo clásico, la dignidad neorrealista y las derivas beatniks.
Por el otro: la condición popular de su experiencia no le impide sostener una exigencia formal insólita en el cine actual. Popular y vanguardista, su exploración de las texturas pictóricas, las musicalidades y los dialectos callejeros, voz y canciones, le da un sentido distinto a la opción por el clasicismo. Lo clásico no es la conservación de las formas revisitadas sino la soltura de una renovación perpetua. En el tramo más reciente de su filmografía Perrone se puso a jugar con la banda de sonido, como si el período silente del cine acabara de dar paso a un descubrimiento desenfadado del audio, lejos de la pesadez que el cine sonoro tuvo en su primera fase. La imagen estenopeica, la entonación distorsionada de las voces callejeras y el arrebato inesperado de la música desatan la tensión poética de su cine. Su voluntad de vanguardia extremista nunca puede sentirse como un alarde experimental, porque Perrone pulsa cada osadía siempre en función de un desgarro emotivo. La tristeza de la calle y el orgullo de los pobres se presentan en este diseño formal más apropiadamente que lo que cualquier representación mimética podria lograr. Lo inaudito de las formas empuja a una perplejidad más mística que experimental.
Una música rara atraviesa la poesía de Pasolini en la voz inesperada de un pibe del suburbio. Interferida por ecos de un bandoneón espectral, conduce al extasis de una tierna y dulce canción en la voz áspera de Tanguito, el más querido, el más frágil de todos. Especialista en el remate musical de las líneas narrativas, nunca antes fue Perrone tan agradecido como aquí. Finalmente su cine declara su filiación íntima con la música de Tanguito, el momento de máxima inocencia del rock argentino. Perrone es rock argentino, pero más precisamente en la ternura de Tanguito. En ambos artistas refulge una poética de la rusticidad desamparada como atributo angelical.
Susana, déjame ser como yo soy.
No cambia nada con que use
una camisa o una corbata,
si da lo mismo, es gusto mío
o un desafío, o un desafío.
No cambia nada, no cambia nada,
no cambia nada.
lunes, 13 de mayo de 2024
COMBO15 - P3RRON3 - 2024
En COMBO15 los pibes juegan a ser otros: Elvis, cowboys de la medianoche o River Phoenix ensoñado en su propio Idaho. Se agarran a un sueño modesto que termina mal (también esos héroes terminaban mal). Si en Corsario el espectro de Pasolini aparecía por las calles de Ituzaingó en plan de levante o de casting, acá el punto de fuga es el devenir cowboys de un sueño hurtado. Debe tratarse de un caso único en la historia del cine, ¿lo será? A lo largo de tres décadas y más de 60 películas Raúl Perrone vuelve una vez y otra a la plaza central de Ituzaingó, la playa de cemento y los escalones en los que una parejita o un grupo de pibes de +/- 20 años charlan, se pelean, se dan al sol o a la luna, algún plan de evasión de corto alcance, un levante o un fantasma que pasa. Perrone vuelve a las módicas peripecias de esos chicos en las que importa más el gesto, los círculos dibujados con el humo del pucho, el vagabundeo por las galerías comerciales, el cruce subterráneo por debajo de las vías, el destello del cielo en la pupila. Tocan guitarras de aire, bailan, se ríen o lloran, a veces matan, a veces se mueren, no siempre.
A esta altura una recurrencia tan prolongada tiene la estructura de una obsesión, como las sesenta veces en las que Cezanne pintó la montaña. Hay que ver qué se reitera y qué varía, pero sobre todo hay que pensar la insistencia, como si una fuerza poderosa lo convocara al mismo punto de encuentro mientras los años pasan y los chicos pasan. No es el único motivo del cine de Perrone -hay otras derivas y búsquedas descentradas- pero sí el más insistente. Hace unos años se niega a escribir sinopsis y hace bien: si lo hiciera, parecerían repeticiones de lo mismo. La gracia está en constatar que una película nunca está en las palabras con que se intenta contarla sino en los rasgos de cada rostro, en las diversas distancias focales que lo enmarcan, los fondos que se expanden o contraen, el fuera de campo al que miran, la tensión de unos labios a punto de decir el nombre de alguien que se ausenta.
A la vez que la plaza y los pibes, Perrone trabaja con la posibilidad del cine de ofrecer una materia infinitamente maleable, el blanco y el negro radiantes, los delicados matices del gris, el alto contraste, los contornos afilados, los poros de una piel. O, al contrario, los contornos difuminados, el desenfoque que devora el fondo, el dissolve que desmaterializa los cuerpos. Importa más el puro existir que el hacer. Podría conjeturarse una sociología de esta obsesión: el oeste bonaerense, el tren Sarmiento, la clase media baja, los buscas, la paulatina disolución de las comunidades organizadas, el registro en tiempo real de la pérdida de horizonte de un sector social y una geografía muy precisos. El tipo que en COMBO15 vive en la calle y se junta a cantar una canción de AC/DC con los pendejos de hoy podría ser el joven que aparecía en alguna película de la Trilogía de los 90: la vida resultó complicada pero ahí están. Los pibes de sus últimas películas, Sean Eternxs y COMBO15, podrían cruzarse. Los de Sean Eternxs se entregan a la modorra de la siesta veraniega de la colonia de vacaciones, pueden haberse deslizado por zonas del delito menor pero la película los encuentra en un momento de goce, los restos aún vivos del estado de bienestar. En COMBO15 predomina el crepúsculo, la melancolía, el desencuentro, el desliz fatídico, la desilusión y la dilución.
Cada cara que Perrone filma en Labios de churrasco, Graciadió o Cinco pal' peso, Los actos cotidianos, SEM, P3ND3JO5, Ragazzi, Corsario, 4tro v3int3, Sean Eternxs forma parte de una serie todavía abierta, pero cada una de ellas, a las que la memoria puede retener gracias a la singularidad del cine, ha ofrendado un momento único. El cine les concedió una suerte de eternidad. Ellos quizá ya no están, o siguen estando pero perdieron el brillo que refulgía un instante.
Esa consagración de los rostros singulares está marcada en el prólogo de Corsario, con Pasolini y Ricagno haciendo el casting de esxs chicxs, mientras ellos intentan deletrear un poema de Dylan Thomas. Aquel prólogo estaba filmado con una textura áspera y de bajo contraste, que en el resto de la película se difuminaría por efecto de una cámara estenopeica que los desplazaba hacia el ensueño. No solo las caras son siempre otras: también la mirada de Perrone se modula siempre en nuevas claves. El violento expresionismo que el lente hiperangular produce en COMBO15, con su profundidad de campo infinita y sus diagonales acechantes, recorre los túneles y las esquinas de Ituzaingó en un trip psicodélico. Esa expansión perceptiva vuela con el impulso de un extraordinario diseño sónico que acerca al cine de Perrone a la composición musical. Cada encuadre y cada corte, con sus movimientos corporales, sus desplazamientos espaciales, sus ralentis y aceleraciones encuentran los planos sonoros que invisten a las imágenes de una cualidad onírica. En la última larga década el cine de Perrone ha ido conquistando en el plano sonoro un rango cada vez más insólito. Si la plaza central y las calles de Ituzaingó están siempre ahí, las ráfagas sonoras que las atraviesan dejan abajo el suelo conocido.
martes, 9 de mayo de 2023
Mirada BAFICI
Oscar Cuervo y Maxi Diomedi en Patologías Culturales: lo mejor y lo peor del reciente festival
domingo, 30 de abril de 2023
CÓNCLAVE SOBRE UN PERRO - LA OREJA DE BRESSON
Presentación radial del libro Mi mundo privado, sobre el cine de Raúl Perrone
martes, 25 de abril de 2023
Mi mundo privado, el libro sobre el cine de Raúl Perrone , se presenta el jueves 27 en el BAFICI
El jueves 27 de abril a las 18 hs en el marco del BAFICI presentamos:
Mi mundo privado
Un libro sobre Raul Perrone editado por Accattone con textos de Roger Koza, Oscar Alberto Cuervo, Hernán Sassi, Gabriel Orqueda y Luis Franc, más una entrevista a Raúl Perrone realizada por Silvina Pachelo.
En la presentación participarán Oscar Cuervo, Hernán Sassi, Silvina Pachelo (editora). El cineasta Raúl Perrone, conversará con el público presente.
Centro Cultural San Martín - Sala D - Sarmiento 1551