El documental Man on the run (Morgan Neville, 2025, Prime Video) es imprescindible para reenfocar la importancia de uno de los más grandes artistas contemporáneos. Si Get Back resituó a Paul en el conexto beatle, MOTR hace foco sobre el período en el que fue más maltratado y peor comprendido (1970/1980).
Durante décadas muchos cedimos al chantaje emocional de "How do you sleep?", canción a partir de la cual John sería el artista genuino y Paul el careta. Hay que escuchar RAM para dimensionar el disco del que todos se burlaban, hoy una gema de vigencia absoluta.
John, no Paul, fue en realidad el maestro del marketing. Manejó astutamente la conversación pública para convencer a todo el mundo de que Paul no podía ser tomado en serio, cuando él más que nadie conocía en la intimidad creativa al artista que denostaba. Tuvo éxito en eso, aunque fuera una satisfacción mezquina. Lo cierto es que Paul se retiró a una granja a hacer canciones lo-fi en el momento en el que el público rugía "gimme more Beatles".
Es evidente que Paul y John entendieron de manera muy diversa lo que significaba volver a lo básico y desafiar al mainstream. Se trataba de una discusión ética y política que no es lícito simplificar. Paul dejó hablar a John y hasta ofreció demasiadas imágenes para satisfacer la caricatura que John hizo de él. Luego pagó con años de menosprecio su opción. Recién iniciado al siglo xxip la critica empezó a descubrir la genialidad de aquel disco y aquella etapa en su momento repudiados.
La película también invita a pensar cómo una obra mantiene su integridad mientras la critica debe revisar sus papeles de manera drástica. ¿Cómo es que en 1971 no pudieron apreciar lo que YA era genial?
Una experiencia especialmente tocante es escuchar la actual voz de Paul, cascada y temblorosa, evocar aquellos años de fuego.
The Fireman, proyecto oculto de Paul McCartney con el productor Youth
No sé si están viendo McCartney 3,2,1, la serie de Paul que tiene seis capítulos de media hora en los que repasa distintas canciones de su obra, algo genial. Justo sale al mismo tiempo que el streaming de Dylan, Shadow Kingdom, casi simultáneamente. Esa simultaneidad permite apreciar que son las dos personalidades más opuestas que puedan haber existido y de la combinación de ambos Dylan/McCartney, sale todo lo que queda en el medio, o sea el rock.
McCartney es el rey Midas y todo lo que toca, los más sencillos acordes, los convierte en oro. No tiene una personalidad enigmática, parece un tipo común, un par que habla de hacer canciones, como un panadero que explica cómo hace el pan, lo que pasa es que hace las canciones que uno jamás podrá olvidar: "Blackbird", "Hey Jude", "Here, there and everywhere", "Eleanor Rigby", "Band on the run". Con una sola de las mil que hizo habría pasado a la historia, pero él las cuenta como si no hubiera un misterio y cualquiera pudiera hacer una cosa tan fácil.
Creo que no es casual que haya aparecido esta serie a mediados de año, porque Peter Jackson, el neozelandés de El Señor de los Anillos, está desde hace dos años montando un documental con muchísimas horas descartadas de la grabación del disco Let It Be, un material que parece ser joya y durante años nadie le había dado bola, porque los Beatles se pelearon después de eso y la película oficial Let It Be a ninguno de ellos le había gustado. Jackson se encontró con un metraje alucinante que se iba a estrenar en cines el año pasado cuando se cumplían 50 años de Let It Be, pero por la pandemia pararon el estreno y Jackson siguió trabajando. Es tanto el material que decidieron que sea una serie de varias horas en lugar de una película para los cines. Cosas de la época. Seguro que va a ser extraordinaria, vamos a volver a verlos mejores. Pero como hizo otras veces Paul habrá pensado que tenía que adelantarse a ese acontecimiento beatle y largó esta serie solo él conversando con el productor Rick Rubin, de toda su obra, no solo los Beatles, un patrón de conducta típicamente McCartney. Es sensacional cada episodio, el intimismo que logran solos con Rubin escuchando los canales separados de esas canciones eternas, los pequeños truquitos inaudibles, los yerros que se convirtieron en aciertos geniales.
Por estos mismos días Bob Dylan anuncia su broadcast Shadow Kingdom, el reino de la sombra, que genera una expectativa descomunal como todo lo que hace. Salió el domingo pasado on demand, u$s 25. ¡Todos esperando un show on streaming! Y él una vez más muestra toda su oscuridad y su misterio impenetrable, que solo habla por las letras de sus canciones. En sus shows ni dice "good night", el tipo más hermético que existe. Hizo esta especie de film noir que alguien definió como "Rough and rowdy ways meets Twin Peaks", parece sacado del capítulo 8 de la tercera temporada de la serie de Lynch. Un bar de mala muerte, oscuro y polvoriento, las cortinas rotas, la luz que viene de afuera, el aire denso, el público escucha impávido, no aplaude ni nada, como si estuvieran tocando los músicos de un bar de ruta, una banda acústica. Los parroquianos fuman sin parar, el local lleno de humo, algo que ya no se puede en ninguna parte. Una banda acústica. Lo insólito es que todos los músicos tienen barbijos, no se les ven las caras, y es totalmente incongruente con el público fumando. Muchos de los fans después de 60 años todavía no lo entendieron y comentaron en las fanpages que toda esa gente fumando era una falta de respeto a las medidas sanitarias. La combinación del público fumando sin parar y los músicos con barbijo es absurda pero nadie se ríe. Bob canta sin barbijo, obviamente, hace sus clásicos de los años 60, "Early songs" dicen los títulos, pero en versiones nuevas, arreglos muy folkies. En las páginas de fans se arman discusiones porque algunos esperaban un streaming normal y dicen que no se ve bien si la boca de Bob está en sincro con voz o hace playback. Cuando su cara no está en un contraluz completo, la boca está tapada por un micrófono antiguo.
Los quejosos decían que habían pagado sus 25 dólares y querían un show como se debe y no esta película que parece una pesadilla. A pesar de todos estos años todavía hay quienes esperan que haga lo previsible y Bob siempre hace algo mejor. Deberían seguir a Bon Jovi, que siempre les va a dar lo que esperan.
En fin, para decir que Bob y Paul hicieron casi al mismo tiempo dos cosas que son una el extremo opuesto de la otra porque ellos son opuestos y sin ellos el rock no habría existido. Paul transparente y amable, Bob opaco e impenetrable. Pero también puede ser al revés: hay algo de cálculo en la naturalidad de Paul y mucho de pulsión involuntaria en la antipatía de Bob. Igual es el mismo concepto: ellos son los extremos y en el medio lo demás.
Bob Dylan habla de McCartney: “Quiero decir que McCartney me asombra. Él es el único que me asombra. Pero me asombra. Puede hacerlo todo y nunca se rinde, ya sabés. Tiene el don de la melodía, tiene el ritmo. Puede tocar cualquier instrumento. Puede gritar y grita tan bien como cualquiera y puede cantar la balada tan bien como cualquiera, sabés ... Y sus melodías salen, ya sabés, sin esfuerzo. Estoy asombrado por él, solo porque todo lo hace tan malditamente bien y sin esfuerzo. Quiero decir, solo desearía que se retirara, ya sabés. Cada cosa y todo lo que sale de su boca tiene melodía".
A Paul le preguntaron qué le pareció el último disco de Bob: “Siempre me gusta lo que hace. A veces desearía ser un poco más como él. Es legendario... ¡y no le importa un carajo! Yo no soy así. ¿Su nuevo disco? Pienso que es muy bueno. Escribe muy bien. Me encanta su forma de cantar, llegó a través de esos álbumes de standards como todo un crooner. La gente me pregunta de quién soy fan y Bob Dylan y Neil Young siempre están en la lista".
ANTOJO Beatle, blanco e irregular: un programa para escuchar acá
El capítulo 11 de Antojo fue protagonizado por Pablo Vidal (La Perla Irregular), quien nos hizo conocer los rincones oscuros del Album Blanco de los Beatles. La tesis de Pablo, la que nos condujo a una escucha renovada del extraordinario Album Blanco, es que, en medio de una crisis grupal provocada por la guerra de egos y los intereses divergentes del los cuatro, el célebre disco del 68 no es una obra de cuatro solistas en la que cada uno de los otros oficia como músico de sesión, sino una auténtica obra en conjunto. A esas alturas ya cada uno parecía apuntar para lados diferentes, y así como Harrison recurría a Clapton para el solo de "While my guitar gently weeps", o Ringo abandonaba el grupo durante tres semanas sin que los otros se dieran cuenta, a la hora de armar las canciones, los aportes de cada uno a las ideas de los otros hacían brillar más el sonido grupal. Se trata no de un disco de retazos de discos solistas, sino de una cumbre de la colaboración beatle. Curiosidades: cuando Ringo estaba enojado, fue Paul quien tocó la batería en "Dear Prudence"; en "Helter Skelter" Paul quiere sonar más duro que los Who y pide tocar la guitarra eléctrica; John toca el bajo, para lo que no era precisamente un virtuoso. Si se escucha la parte de bajo de John aislada suena tosca y rudimentaria, imprecisa y por momentos fuera de tiempo (algo parecido a lo que pasa con la batería de Paul en "Dear Prudence"). Sin embargo, en la mezcla final del tema, la potencia del grupo suena formidable y logran sentar las bases del hard rock de la dècada sigiente. Parece que en ellos 4 (sí: en los 4) la genialidad pesa más que la carencia de virtuosismo. Y terminaron logrando uno de los mejores discos de todos los tiempos.
Por supuesto que en Antojo no nos privamos de votar, cada uno de los integrantes del staff, cuál es nuestro disco beatle preferido...
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Para escuchar el programa completo, clickear acá
Los nuevos discos de Paul McCartney y Juana Molina, y el show de CocoRosie en Buenos Aires, el domingo próximo en La otra.-radio, FM La Tribu, 88,7. Online
Había reglas que nunca me dijiste
nunca se me ocurrió un plan
todas las historias que me vendiste
no me ayudan a entenderlo.
Pero yo tenía que lograr que funcionara
no tenía a nadie que pudiera ayudarme
así que al final resultó
que tenía que hacerlo por mí mismo.
Así es el juego de la pobreza a la riqueza
perros y perras a la caza de la fama
hasta que creés saber qué camino tomar.
Hacé que se ganen el día todos los espías
que las brujas malvadas alimenten la llama
cuidado con lo que tocás, porque te podés quemar.
Ojos de reinita
quién se llevó la pelota
yo no la tengo
no está en mi bolsillo
se deletrea O-U-T
ya fue
sin lugar a dudas
ella podría hacer un guiso
oí como grita la gente.
Jugá el juego, tomate tus chances
total los bailes son muy parecidos
no importa qué evento elijas
nunca culpes a las circunstancias
por el romance que rara vez tuvimos
nunca juegues una pelea que puedas perder.
Ojos de reinita
quién se llevó la pelota
yo no la tengo
no está en mi bolsillo
se deletrea O-U-T
ya fue
sin lugar a dudas
ella podría hacer un guiso
oí como grita la gente.
Es un largo camino, hasta el fin
hasta dónde nunca estuviste antes
estaba nervioso pero lo hice
ahora vuelvo por más.
Oí como grita la gente
Ojos de reinita
quién se llevó la pelota
yo no la tengo
no está en mi bolsillo
se deletrea O-U-T
ya fue
sin lugar a dudas
ella podría hacer un guiso
oí como grita la gente.
Además con el Pájaro Salinas este domingo analizamos el triunfo de la Ley de Medios Audiovisuales.
มอง มอง มอง ดู มองดูเธอเดินผ่าน
mong mong mong doo mong doo ter dern paan
Looking on as she passes by.
ในทันทีก็มีอาการหวั่นไหว
nai tan tee gor mee aa-gaan wan wai
The excitement takes over me suddenly.
มือไม้มันค่อยๆ สั่นในท้องมันก็เริ่มปั่น
meu maai man koi-koi san nai tong man gor rerm bpan
My arms start shaking, my stomach spinning within.
ตาก็ยังลายๆ ใจกระวนกระวาย
dtaa gor yang laai-laai jai gra-won-gra-waai
My eyes still dizzy, and my heart restless.
เป็นอย่างนี้ทุกทีไป คงเพราะคุณนั้นสูงไป มันก็แพ้
bpen yaang nee took tee bpai kong pror koon nan soong bpai man gor pae
It has been always like this, maybe because you are looming high above me that I feel inferior.
ก็บนนั้นมันช่างสูงได้ยินไหมคุณ
gor bon nan man chaang soong dai-yin mai koon
Can you hear me at such a height?
โปรดเถอะลดลงมาหากันหน่อยนะครับ
bproht te lot long maa haa gan noi na krap
Please come down and meet me.
ก็ผมนั้นกลัวความสูงแค่มองยังไม่กล้า
gor pom nan glua kwaam soong kae mong yang mai glaa
For I am too scared to look up at someone high above me.
ได้โปรดไต่ลงมา อย่าอยู่แต่บนฟ้า ผมไม่กล้ามอง
daai bproht dtai long maa yaa yoo dtae bon faa pom mai glaa mong
Please come down, don't just keep staying in the heaven above, for I dare not take a look.
นอน นอน นอน ลงไปนอนบนดินหน้าบ้าน
non non non long bpai non bon din naa baan
Lying down on the ground in front of my house.
มองท้องฟ้ามันก็มีอาการอย่างเคย
mong tong faa man gor mee aa-gaan yaang koie
Looking at the sky which still remains like before.
มือไม้มันค่อย ๆ สั่นในท้องมันก็เริ่มปั่น
meu maai man koi-koi san nai tong man gor rerm bpan
My arms start shaking, my stomach spinning within.
ตายก็ยังลาย ๆ ใจระส่ำระส่าย
dtaai gor yang laai-laai jai ra-sam-ra saai
My eyes still dizzy, and my heart restless.
เป็นอย่างนี้ทุกทีไป คงเพราะคุณนั้นสูงไป มันก็แพ้
bpen yaang nee took tee bpai kong pror koon nan soong bpai man gor pae
It has been always like this, maybe because you are looming high above me that I feel inferior.
ก็บนนั้นมันช่างสูงได้ยินไหมคุณ
gor bon nan man chaang soong dai-yin mai koon
Can you hear me at such a height?
โปรดเถอะลดลงมาหากันหน่อยนะครับ
bproht te lot long maa haa gan noi na krap
Please come down and meet me.
ก็ผมนั้นกลัวความสูงแค่มองยังไม่กล้า
gor pom nan glua kwaam soong kae mong yang mai glaa
For I am too scared to look up at someone high above me.
ได้โปรดไต่ลงมา อย่าอยู่แต่บนฟ้า ผมไม่กล้ามอง
daai bproht dtai long maa yaa yoo dtae bon faa pom mai glaa mong
Please come down, don't just keep staying in the heaven above, for I dare not take a look.
ไม่กล้ามอง...
mai glaa mong ...
And I dare not take a look.
ก็บนนั้นมันช่างสูงได้ยินไหมคุณ
gor bon nan man chaang soong dai-yin mai koon
Can you hear me at such a height?
โปรดเถอะลดลงมาหากันหน่อยนะครับ
bproht te lot long maa haa gan noi na krap
Please come down and meet me.
ก็ผมนั้นกลัวความสูงแค่มองยังไม่กล้า
gor pom nan glua kwaam soong kae mong yang mai glaa
For I am too scared to look up at someone high above me.
ได้โปรดไต่ลงมา อย่าอยู่แต่บนฟ้า ผมไม่กล้ามอง
daai bproht dtai long maa yaa yoo dtae bon faa pom mai glaa mong
Please come down, don't just keep staying in the heaven above, for I dare not take a look.
หากไม่อาจลงมา จะปีนขึ้นไปบนฟ้าขอบันไดหน่อย
haak mai aat long maa ja bpeen keun bpai bon faa kor-ban dai noi
If you are unable to come down, I will fly up to the heaven and request for a ladder instead.
(Esta canción del grupo tailandés Acrophobia aparece en Uncle Boonmee who can recall his past lives, la última película de Apichatpong Weerasethakul).
La que acaba de terminar fue una gran semana para los porteños: nos visitaron dos grandes artistas: Paul McCartney, que es algo así como el fruto más refinado y feliz del arte del siglo xx, y Apichatpong Weerasethakul, el cineasta emblema del siglo xxi, el que está explorando zonas del arte cinematográfico todavía no descubiertas. Del show de Paul en River se habló mucho en todas partes, incluso en este blog. El paso de Apichatpong por el Malba, el viernes a la mañana, fue, por supuesto, un secreto bien guardado. Es natural: Paul ocupa la corriente principal de la música popular desde hace exactamente 47 años; en cambio, Apichatpong es un realizador independiente cuya existencia es conocida por públicos ultra-minoritarios; su cine no tiene las características necesarias para volverse popular. Esta diferencia entre la popularidad de uno y otro no dice nada sobre la calidad de ninguno de los dos: un artista no es ni mejor ni peor por ser muy famoso. Pero se da el caso que estos dos son grandes de verdad. Así que en La otra nos gusta pensarlos el uno junto al otro. De las proximidades y lejanías entre la música de Paul y el cine de Apichatpong, de cómo esto puede permitirnos pensar arte, popularidad y vanguardia en los siglos xx y xxi, de todo eso vamos a estar hablando hoy a la medianoche en La otra.-radio. FM La Tribu, 88.7. Clickeá acá para escucharnos on line..
Alguien golpea a la puerta
alguien toca el timbre
alguien golpea a la puerta
alguien toca el timbre.
Haceme un favor
abrí la puerta y hacelo entrar.
Hermana Suzie, hermano John,
Martin Luther, Phil y Don,
Hermano Michael, Tía Gin,
abrí la puerta y hacelos entrar.
Todos los buenos recitales tienen lo suyo y uno por lo general va a ver a los artistas que le gustan, de modo que uno suele salir encantado de escuchar a, por ejemplo, Erasure, si lo que le gusta en la vida es escuchar a Erasure.
Que el recital que anoche dio Paul en River fue bueno va a convertirse en una obviedad a medida que en las próximas horas se vayan leyendo las reseñas. Nadie que haya estado ahí podría decir que no fue bueno, a menos que sea un imbécil insanable. El desempeño de la banda, el diseño escénico, el sonido, el repertorio, todo fue bueno.
Pero hacer un repaso de estos ítems, hacer la lista de los temas o transcribir las frases que Paul decía entre cada canción es un procedimiento que garantiza cierto orden y objetividad del texto, pero no está a la altura de lo que sucedió anoche.
Lo que sucedió anoche va a quedar necesariamente fuera de este texto, que sólo puede señalar una experiencia imposible de transferir.
Paul Mc Cartney es un artista inmenso en un cuerpo de dimensiones normales. Cómo la inmensidad habita en un cuerpo humano, cómo el arte procede desde una escala inconmensurable es algo que no creo poder explicar. Ahí estaba el hombrecito zurdo de 68 años, a unas cuantas leguas de distancia de la tribuna desde la que yo lo veía y escuchaba. Era así de chiquito, pero era él, el mismo que una noche soñó Yesterday y se despertó cantándola. El que vuelve a cantarla ahora ante mí, con la naturalidad de las cosas que no hace falta explicar.
El hombre es frágil, sabemos. Estamos y en cualquier momento nos vamos. Siempre somos extremadamente frágiles, siempre, a cualquier edad, aunque parezca que podemos perder el tiempo tontamente, cada uno de nuestros minutos están contados. Sólo que esa fragilidad se nota más a medida que los años pasan. La voz de Paul tiene ahora huellas del tiempo que ha pasado, es más frágil y, se me ocurre por eso mismo, más bella. Paul sonríe mientras canta, no deja de sonreír cuando le canta a su amigo John:
but as for me,
I still remember how it was before.
and I am holding back the tears no more,
oh, oh, oh, I love you.
El contraste entre la inmensidad de la canción y la fragilidad del cuerpo del que brota se me hace un abismo. El cuerpo del músico, destinado a morir, hace surgir la canción que llega a mí, destinado a morir. Sólo un instante que ya no se repetirá, instante escurriéndose en el aire limpio y fresco de la noche de noviembre. Las cosas que yo siento al escuchar esa voz, las personas en las que pienso.
Pero Paul sonríe y todos sonreímos porque esta noche es una celebración, la noche en la que los pequeños se juntan con la inmensidad.
Bien, esta lista la encaro sin la menor pretensión exhaustiva. ¿Qué pasa con la música popular? ¿Hacia dónde va? No tengo la menor idea. Lo que me parece es que vivimos bajo el paradigma del sound design, la industria musical es hoy cosa de diseñadores, quienes calculan la posición y el rango de cada plano sonoro de las grabaciones que se editan y hacen uso de un vasto archivo de géneros musicales (rock, soul, bossa, jazz, funk) a los que remixan con mayor o menor ingenio, para parecer novedosos.
Esta ingeniería sonora pretende suplir a la antigua y noble artesanía de la canción. Pero todo indica que habrá canciones cuando esta forma subsidiaria de la industria cultural entre en colapso. Este año me dediqué a escuchar canciones y va mi respeto inmenso al oficio que creo que está en el tope de todos los oficios terrestres: el de los hacedores de canciones. Incluyo aquí sólo la música que se editó este año; pero lo que en verdad escuché con más alegría y placer es un talento que descubrí un poco tardíamente: Stephin Merrit, el colosal cancionista de The Magnetic Fields. Si alguien tiene la noticia de que hay algún otro hacedor de canciones de esta envergadura que pueda escapárseme, le estaré largamente agradecido.
Esta es la lista de mis canciones (entre las editadas en 2009):
There's a meat market down the street
The boys and girls watch each other eat
The boys and the girls watch each other eat
When they really just wanna watch each other
Sleep
They want to watch, to watch each other
Sleep, sleep, sleep...
Uno de los síntomas más exasperantes del pop actual es que la mayoría de las canciones ya han ofrecido todo lo que tienen en su primer minuto; Regina hace canciones que van desplegándose de a poco y crecen irresistiblemente.
Ok, tiene 67 años. Ok, es quizá el músico más influyente del siglo pasado. Ok, todos le deben algo. Pero hizo uno de los mejores discos del 2009: The fireman / Electric Arguments. ¿Qué quieren? Sigan mamando.
Ok, tiene 50 años. Ok, es el cerebro de la banda que transformó definitivamente al rock nacional en una aceitada máquina de hacer dinero. Pero creo que este año nadie hizo en Argentina un disco mejor que Fuerza natural. Cerati brilla aquí como cantante, guitarrista y compositor.
Ok, el youtube tiene sonido e imagen deficientes. Ok, Pablo Dacal no es el compositor de Mandolín. La canción es del Príncipe. Ok, el Príncipe es uruguayo y murió hace cinco años, en medio de la indiferencia de casi todo el mundo. Pero la canción es preciosa y la versión de Pablo es vibrante.
Ok, a Juanito ya lo conocemos y lo admiramos. Ok, están cantando una cumbia tradicional y con este gesto no parecen destinados a revolucionar el panorama musical argentino. Pero tienen una musicalidad muy rara de encontrar hoy en día. Aunque todos sus integrantes tienen una historia previa, sacaron este año su primer disco bajo el nombre de Doña maría. Son lo más parecido a la revelación nacional del año.
Come stay with me stay in my room
My duvet smells but so would you
If you hadn’t washed in as long as I have
And i’ll wash my balls if you say that you’ll grab them
Nah i’m not gonna make you do that
Its just you and me on the bench where we’re sat.
Ok, tiene sólo 20 años y lo que pueda llegar a ser está por verse. Pero el autor de She's got you y The gay pirates, que además es un incipiente cineasta, tiene algo, o al menos eso me parece. Sé que Luis recomienda dejar pasar un tiempo antes de dejarse deslumbrar. Pero le prestaría atención a este pibe que hizo al menos dos lindas canciones como las citadas. O es capaz de hacer un tema romántico destinado a una chica que no quiere permanecer en la habitación de él porque hay mucho olor a bolas. Atenti con Cosmo.
Fue hace exactamente un año, el 31 de enero de 2008 a la mañana. Yo había dicho algo así en un foro Yahoo: ya va siendo la hora de que tengamos un blog, le voy a pedir ayuda a Maite, que sabe de estas cosas. Y al rato me llega el mensaje de Maite: ya está, fijate si te gusta cómo quedó. ¿Eh? Sin tiempo para arrepentirme, ahí empezamos. Everybody had a hard year, everybody had a good time...
Así arrancó esta demencia que nos tuvo escribiendo 365 días sin parar, con una pequeña ayudita de los amigos. Hoy, 472 posts después, con más de 55.000 visitas, tengo el presentimiento de que esto recién empieza. Gracias a todos, en su medida y armoniosamente.
Otro aniversario que se cumplió en las últimas horas: hace 40 años los muchachos tocaban por última vez en público: se subieron a la terraza de Apple con sus tapados de piel, hacía mucho frío, e inauguraron la última tradición que les faltaba: recital gratis para los transeúntes desprevenidos, música bajando del rasca-cielo. Todos le deberemos siempre todo, a pesar de lo que diga Jotafrisco.
Everybody had a wet dream , everybody saw the sunshine...
Casualmente teníamos pensado para este domingo a la medianoche mostrar con pruebas contundentes que Paul McCartney es una de las personas que más han hecho para mejorar la vida en el planeta. Es decir: estaremos escuchando algunas de las mejores piezas de la música popular de los últimos 100 años. A las 23:59 del domingo (hora del Este) en FM La Tribu, 88.7, http://www.fmlatribu.com/.