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lunes, 16 de diciembre de 2013

Tres horas a todo trapo

Todo cabe en una radio: San Lorenzo Campeón, Stevie Wonder, Fávula, Leonardo Favio, Litto Nebbia, Gonzalo Aloras, la policía brava...





Primera hora de La otra de anoche: San Lorenzo campeón. Stevie Wonder.  Escuchar acá.

Decididamente el formato de tres horas le cae bien a La otra.-radio: parece que es el tiempo justo para desplegar nuestro cuento. Empezamos con Stevie y su Master Blaster (y hubo mucho más Stevie durante las tres horas, claro, porque impregnó con su belleza una semana agitada y tensa). El acontencimiento que llenó de alborozo la cancha de Velez, el jueves pasado. Pero fue inevitable referirse a otro acontecimiento ocurrido apenas horas antes del comienzo del programa en la misma cancha: el campeonato ganado por San Lorenzo, que no llenó de alborozo la cancha, porque los hinchas de San Lorenzo estaban afuera. Sorpresivamente el primer bloque del programa estuvo dedicado a hacer un balance del campeonato de fútbol, que quedó a cargo de Maxi Diomedi (hincha de River) y el Pájaro Salinas (cuervo, igual que el Papa y Willy Villalobos, que están en el exterior). En esta primera hora comentamos también el recital de Luciana Jury que presencié el viernes en El Enjambre, no sin antes de haber escuchado su versión de "Muda la vana esperanza", un tema anónimo cuya letra fue saqueada (si se me permite) por el chileno Julio Numhauser para hacer "Todo cambia". Vean si no:


Muda la vana esperanza (estilo)
Recopilación: Atilio Reynoso y Juan Alfonso Carrizo

Muda la vana esperanza
muda todo lo profundo
de modo que en este mundo
todo presenta mudanza
Muda el fiel de la balanza
muda el clima de los años
muda el agua desde antaño
por su vertiente menuda
Y así como todo muda
que yo mude no es extraño
Muda el más fino diamante
de mano en mano su brillo
muda el nido el pajarillo
muda el pensar un amante
También muda el navegante
su rumbo con mucho amaño
y con disgusto tamaño
muda de traje una viuda
Y asi como todo muda
que yo mude no es extraño
Muda en el agreste llano
su guarida el bayo puma
mudan los mares su espuma
muda cabello el anciano
Muda la planta en verano
sus hojas sin grave daño
muda el pastor su rebaño
para ver si dios lo ayuda
Y así como todo muda
que yo mude no es extraño
Muda el sol en su carrera
cuando la noche no existe
muda el campo y se reviste
de verde la primavera
Muda de pelo la fiera
muda de color el pan
muda el niño ante el regaño
que en su amor vierte la duda
Y así como todo muda
que yo mude no es extraño.



Y en el bloque dedicado a los Jury, anunciamos la exposición en homenaje a Leonardo Favio que empieza el 18 y dura casi todo el verano en el Museo del Bicentenario. Más datos acá.

Segunda hora: Favula de Perrone. Rebelion policial. + Stevie. Escuchar acá.

La segunda hora del programa de anoche estuvo dedicada a más Wonder, más una primicia mundial y galáctica: dos nuevas películas de Perrone, después del éxito de P3ND3JO5: Fávula (que vimos la semana pasada en exclusiva junto a Martín Farina y su propio autor; de la que incluso ayer dimos a conocer el afiche, y a la que que aún falta muuuucho para que pueda verse en Argentina): ampliaremos; y Sinfonía (que Perrone tiene filmados tres de sus cuatro movimientos (eo cuarto es una versión muy libre del encuentro de Pasolini con el pendejo que lo asesinó; esta película no la vimos ni siquiera nosotros).

Y en este tramo del programa también empezamos a analizar el problema de las policías, que con sus movimientos sediciosos nos tuvieron en vilo durante la semana de los 30 años de la democracia. Nos referimos a unas declaraciones particularmente interesantes de Marcelo Saín:


"...es un error decir que en el caso cordobés están reaccionando a la falta de fondos provenientes del crimen. Eso es desconocer que los fondos provenientes del narcotráfico no se distribuyen socialmente de manera equitativa. Hay también policías que reaccionan frente a las cúpulas. En la proclama anónima del 14 de diciembre, los tipos claramente están diciéndoles a los jefes que no protegen a los trabajadores, que son ricos, están vinculados al crimen, y ellos no son delincuentes. (...) Hay un abordaje esquizofrénico del Estado y de la política con relación a los policías. No podemos tener policías con doble empleo. Tiene que haber un nivel salarial que imponga la exclusividad. Si no, no hay profesionalización y desempeño eficaz de las tareas. Las condiciones materiales de trabajo hay que revertirlas. Y hay que permitir el derecho a futuro a la agremiación y a la negociación colectiva, no así el derecho a huelga. La sindicalización tiene que ser pensada en el marco de un cambio mucho más integral en la policía". (Completo acá)

Y estas de Arslanián:

"En un año creamos el 911, instalamos un call center con gente preparada que tenía un amplio manejo lingüístico, transformamos a los suboficiales en oficiales, hicimos que fuera obligatorio para todos tener el secundario completo, trabajamos muy fuerte con el Ministerio de Educación. Teníamos mucha gente que no había terminado la escuela primaria y nos dimos cuenta que no había ninguna diferencia entre el conocimiento y el trabajo real que hacían suboficiales y oficiales, por eso eliminamos esa diferencia que genera situaciones de rivalidad. Pero bueno, todo lo que hicimos, lo destruyó el gobierno de Scioli. La policía Buenos Aires 2 fue destruida. A mí no se me amotinó nadie. Y los jubilados policiales, que dejaban la actividad y pasaban a cobrar sólo el 25 por ciento de lo que recibían en el servicio activo, se fueron con el ciento por ciento del último sueldo percibido". Completo acá.

Y el Pájaro Salinas también expuso su punto de vista sobre el particular.


Tercera hora: más sobre el problema policial + Gonzalo Aloras desde Mendoza. Escuchar acá.

Seguimos con el análisis de los aprietes de las policías bravas de las provincias y analizamos las propuestas de Verbitsky sobre qué tiene que hacer el gobierno nacional para encauzar el conflicto, obligando a los gobernadores a subordinar a sus respectivas policías. Todo el staff de La otra estuvo de acuerdo de que las propuestas de Verbitsky son razonables. Leer acá.

Y finalmente conectamos con Gonzalo Aloras, que estaba en Mendoza, terminando de hacer un gran homenaje a Litto Nebbia, multiestelar, bajo la dirección musical de Lito Vitale, que, según nos contó, tuvo esta lista de temas:


Gonzalo estaba muy orgulloso de haber formado parte de este homenaje a Litto, con Litto presente en la platea y después en el escenario. Tanto como estaba feliz de haber presenciado el histórico recital de Wonder el jueves. Intercambiamos nuestros respectivos entusiasmos, tal como nos lo habíamos prometido durante el desarrollo de aquel inolvidable show. Y eso fue casi todo.

Casi todo cabe en una radio.

Pero falta: en las próximas horas subo mi texto sobre Fávula.

viernes, 13 de diciembre de 2013

Una noche perfecta


Hay que ahorrar adjetivos.

Es una tentación muy grande abusar de ellos después de haber visto en vivo a Stevie Wonder, bajo el cielo perfecto de la noche de Liniers. Estuvimos frente a uno de los artistas principales de la época y su paso por acá estuvo a la altura de su fama legendaria. No recuerdo haber visto otro show de semejante potencia, expresividad, precisión y belleza en todos estos años de gente.

Wonder es la flor más exquisita de una venerable tradición del último siglo largo: la de la toma del poder musical por parte de los negros en el mundo occidental. Que empieza en las zonas pantanosas del Mississippi, florece en los clubs donde tocaba la orquesta de Duke Ellington, estalla en mil colores en los estudios de Tamla-Motown en Detroit y gana las calles neoyorquinas con el hip hop, a mediados de los 70. Wonder los sintetiza a todos, les tributa a sus ancenstros y abre la puerta a los que vendrían después: Michael Jackson, Prince, Kanye West o Frank Ocean.

La actuación de Wonder en Buenos Aires será recordada por años (aunque puede que sea la rutina habitual del artista y la repita varias veces a la semana en sus giras por el mundo). Porque son pocas las veces en las que uno toma contacto directo con un genio musical, que reúne en sí mismo a un compositor osado de repertorio prodigioso y a un performer caliente que puede cantar y tocar sus canciones como nadie podría. La banda que Stevie trajo a Buenos Aires lució un ajuste rítmico apabullante, puesto al servicio de estructuras musicales complejas y a la vez contagiosas. Es decir: lo más bello de la negritud. Los músicos que acompañaron a Wonder son para mí desconocidos, pero desde el minuto en que subieron al escenario pusieron en marcha una máquina funk arrolladora. Si escuchar los grandes discos que Wonder grabó en los años 70 sigue siendo motivo de asombro, ver a un combo haciendo esas canciones en estricto vivo, sin samplers ni tuneos, a pura sangre, directamente te rebana la mandíbula y te llena el corazón de gratitud.

Stevie fue en los 60 el niño prodigio de Motown, el gran sello de música negra de la segunda mitad del siglo XX, una cantera inagotable de talentos. Pero la pequeña maravilla creció y rompió los moldes del género. Recuerdo haber tenido hace poco un debate con Gabriel Medina, quien reivindicaba el valor del género en el arte popular, en la medida en que el público va al encuentro de ciertos rasgos estilísticos que ya conoce. Por ello el cultivo del género (en música o en cine) es una práctica necesariamente conservadora, que da lugar a dictámentes como "esto sí que es rock" o "esto no es tango". Wonder pudo ser un músico de género, porque puede recorrer sin dificultad todos los clishés que hacen reconocible el funk o la música soul. Pero en cuanto su relación contractual con Motown se lo permitió, Wonder dejó de ser el niño prodigio del soul y se arrojó a una búsqueda armónica, melódica y tímbrica que el género no le habría permitido. Puede que él sea uno de los músicos pop que menos les debe a los Beatles en la escena actual; sin embargo en algo se les parece: como ellos habían hecho en los 60 con el pop blanco, Wonder rompió el molde del pop negro en los 70. Pasaron más de 40 años y la música que ideó sigue sonando fresca y nueva. 

En Argentina, Wonder ha sido una influencia silenciosa que se puede rastrear en la obra de Nebbia, de Charly, de Aznar, de Fito o Gonzalo Aloras, compositores tan beatlescos como wonderianos. Cuando anoche subieron Fabiana Cantilo primero y los Illya Kuryaki después a compartir unos minutos el escenario con él, imagino que estos músicos compatriotas habrán tocado el cielo con las manos: fueron rozados por el ángel de la historia. Pero además se cerraba un círculo. El de anoche fue el recital del año, quizás de la década.

Bueno, algunos adjetivos se me escaparon.