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viernes, 4 de octubre de 2019

Radioactividad

Radio Perú acá
Radio Wilco acá
Radio Vayan a laburar acá


Esta semana hemos tenido ultraactividad radial. Además de nuestra habitual audición en Radio Gráfica de la medianoche del domingo / madrugada del lunes, con la presencia de Henrique Júdice Magalhães y su visión de Perú y de Santi Segura anticipando de la salida del nuevo disco de Wilco, el miércoles / jueves pasamos por la ultramadrugada de AM 750 para visitar a Martín Piqué en su programa Vayan a madrugar:


I - Visión sobre Perú


Para escuchar el informe sobre Perú que nos hizo Henrique Júdice Magalhães en la primera parte de la emisión del domingo pasado en La otra, clickeen acá.

Lo que sigue es parte de un texto más extenso de Henrique que complementa lo conversado en la radio (la versión completa del texto en Un Largo):

La literatura peruana no tiene muchas equivalentes en el mundo en calidad y volúmen. A los clásicos José María Arguedas, César Vallejo, Mario Vargas Llosa, Ricardo Palma y Ciro Alegría y a los también consagrados Julio Ramón Ribeyro, Manuel Scorza, Clorinda Mato de Turner, Abraham Valdelomar y Alfredo Bryce hay que añadir decenas de escritores, jóvenes o no tanto, de muchísimo talento y sensibilidad para hurgar en los vericuetos de la sociedad peruana. De allí sacan la materia prima de novelas y cuentos que resultan tanto o más importantes para comprender al país que su respetable tradición historiográfica y ensayística, en la que se destacan Jorge Basadre y Pablo Macera. Pero cuidado: quien mejor logró tal entendimiento (Arguedas) también por ello terminó por suicidarse, y su viuda se fuE después a Sendero Luminoso y estuvo 14 años presa.

Parecería que al tener tantos buenos escritores, Perú se permite el lujo de eliminar algunos, en general a temprana edad como en los antiguos sacrifícios incas y preincas: Javier Héraud (21 años) [1]; Edith Lagos (19); José Valdivia Domínguez (35); Hildebrando Pérez Huarancca, en la casa de los 30 [2]. Los tres primeros comprobadamente muertos, el último desaparecido, todos a raíz de actividades políticas armadas que, en un país muy injusto, consideraron necesario emprender. Los tres últimos, de extraviada manera, pero eso no importa ante los crímenes de Estado que segaron sus vidas.

La calidad y diversidad musical es igualmente impresionante y en eso merece especial reconocimiento la contribución negra, representada, por ejemplo, por la voz y el repertorio de la espléndida Susana Baca. La más grande cantantautora peruana, Chabuca Granda, lo es no solo por su talento, sino también porque, al sumar a sus valses criollos un encomiable trabajo de valorización de esas expresiones de origen africano, se volvió una artista-síntesis de la diversidad musical de Perú. Y es justo agregar una mención a lo que produce la incorporación de influencias del jazz, el blues y la bossa nova a la música del país. En ese rubro se ubica la voz más bella y expresiva que he tenido el privilégio de oír: la de Ingrid Merath (aunque canta también boleros). A la falta de una grabación suya, la interpretación que hace Pilar de la Hoz de un clásico vals con exquisitos arreglos jazzísticos es una buena muestra de esa interesante aleación.

Los versos de Javier Lazo en “De los amores", que canta Baca; los de Chabuca en “Cardo o ceniza”; y los de Juan Mosto Domecq en “Quiero que estés conmigo” hablan de los intensos, desatados amores que saben vivir e inspirar ciertas damas que hay en Lima. 

Tal música y la rara clase de mujer que la inspira, más algunas ricas comidas (frutas, jugos, chocolates, helados) y dos o tres periodistas y abogados que valen la pena (bonus de haber vivido recientemente bajo el autoritarismo, que pone dichas profesiones a prueba), son, quizás, lo único bueno de una ciudad que vive de espaldas al país, es intransitable, tiene demasiado ruido de bocinas, muy precario suministro de agua (un daño más que causaron los españoles, ya que antes el servicio andaba bien [3]) y una oferta cultural sorprendentemente acotada ante su misma producción. No fue en el més que pasé allá, sino a pocos días de regresar a Buenos Aires, que he podido ver (en Sala Lugones) cinco buenísimas películas de Francisco Lombardi pertenecientes a la filmoteca de la Pontifícia Universidad Católica del Perú. [Leer completo acá]



2 - Digámosle Vigilia Wilco: para escuchar esta parte, clickeen acá


@santidelaire, según su identidad instagrámica, irrumpió en los estudios de Gráfica a la 1 am del lunes y con tono desafiante aseveró:

"La semana que viene sale el nuevo disco de Wilco y esta es definitivamente una de las mejores bandas del mundo. Traigo música de toda su discografía. Desde AM (1995, su primer disco) hasta los adelantos de Ode to joy, que sale el viernes" [o sea: hoy].


Wilco tiene una discografía profusa que desconocemos amplia e irresponsablemente, pero los bonitos temas que nos trajo Santi nos dejaron pensando si no tendrá razón.




3 - Agite cultural y la fórmula mágica de la cocacola en Vayan a laburar junto a Martín Piqué



Hay un programa en la radiofonía argentina que sale más tarde y con más frecuencia que La otra.-radio (de 2:00 a 6:00 de la madrugada, de lunes a viernes) y lo conduce Martín Piqué en AM 750: Vayan a laburar. Transcurre la noche en el estudio Antonio Carrizo de la radio situada en el barrio de San Telmo y, cada vez que menciona a Carrizo, Martín se pone de pie. Es una hora que da como para divagar entre las cuestiones que de verdad nos importan: el cine [el ciclo Historia(s) del cine, que empezamos este sábado en IWO], la música, el peronismo, el estruendoso fracaso del macrismo, el agite cultural, las veredas de Buenos Aires y la fórmula de la cocacola. Lo que conversamos pueden escucharlo acá abajo.



jueves, 28 de junio de 2018

Variaciones del encierro y de la fuga real o ilusoria

Una conversación radial con Martín Piqué en la madrugada de AM 750 sobre el ciclo de cine La otra


Ya se hizo una buena costumbre cruzarnos en el aire radial de las horas altas de la madrugada en el programa de Martín Piqué en AM 750 (Vayan a laburar) o recibirlo a él en La otra.-radio (medianoche del domingo en Gráfica 89,3).

Esta vez me tocó a mí ir a la 750, entre las 2:50 y las 4:26 de anoche. Fui a contar cómo va a ser el ciclo de cine Cuerpos Capturados, de comienzo inminente. Hablamos del ciclo, del concepto que vincula las ocho películas que vamos a ver y pensar los sábados de julio y agosto a las 19:30 en Ayacucho 483. Y por supuesto la conversación derivó hacia otros asuntos.

Los otros asuntos: modos de habitar un territorio en que nuestras vidas transcurren. Más específicamente, con Martín compartimos un especial apego por las veredas de Corrientes entre Callao y el Obelisco, una ubicación no meramente geográfica, mejor dicho existencial. Los dos nos topamos alguna vez con la estampa ceñuda de David Viñas, leyendo y remarcando La Nación, sentado a la mesa que daba a la ventana de alguno de esos bares. ¿Quién que haya pasado por ahí entre los 80 y los 2000 no se habrá topado con la figura de Viñas? Martín trabajaba de cadete cuando compraba La otra, V de Vian o Cerdos y Peces en el kiosco de la esquina de Corrientes y Montevideo, en la puerta del Bar La Paz. 

Yo desde mi adolescencia recorro esas veredas, así que ya dejé una huella imperceptible de mí en esas cuadras. Con mis amigos arrancábamos en la esquina de Corrientes y Callao y seguíamos para el lado del Bajo, enfilando hacia San Telmo, derivas que podían terminar en el Parakultural donde Batato, Urdapilleta y Tortonese protagonizaban las veladas teatrales de risas más desaforadas que yo haya vivido. O pasábamos noches enteras en el Británico frente al Parque Lezama, abandonados a una conversación incesante sobre la grieta que existe en todas las cosas por la que una luz se filtra, cobijados en una amistad que todavía persiste, ahora que el Británico cierra temprano. ¡Aguante la amistad!

Corrientes no es la que era: por obra de ya demasiados años de macrismo porteño, hoy luce como una ciudad bombardeada, llena de escombros y vallados que estorban las caminatas, mientras familias enteras duermen en la calle en las noches gélidas. Las marcas de la historia se hallan inequívocas en estos territorios y solo un estúpido o estúpida no sabe encontrarlas. Mientras tanto los filósofos baratos de la posmodernidad se pierden en los meandros de la no verdad y la omni-interpretación, como fruto de un Nietzsche mal leído.

De las marcas presentes de la historia hablamos y de eso se trata también el ciclo Cuerpos Capturados, que fui a anunciar en la radio esta madrugada.

Me gusta programar ciclos de cine porque no trato de elegir películas desde un regodeo cinéfilo que cada vez me complace menos. El cine es una prolongación y perfeccionamiento de nuestra capacidad perceptiva y nos permite elaborar más finamente la verdad de nuestra propia mirada. 

Bajo el eje Cuerpos Capturados quise rastrear, a través de una serie acotada de películas, las marcas del sistema legibles en los cuerpos singulares, como la Ley escrita en la piel en la colonia penitenciaria kafkiana. El cine captura cuerpos reales, no imaginarios, y la mirada puede reconocer las marcas del sistema colonial, penitenciario o crasamente neoliberal. Como los jugadores de Fulboy (Martín Farina), encerrados en su espacio concentracionario, acicalándose, resbalando las horas vacías, mirándose uno en el espejo del otro para ver cómo les queda esa ropita que compraron, tatuándose un signo de algo sobre la carne o haciendo cuentas de cómo repartirse la guita que ganan si ganan el torneo. Esos cuerpos fulboyeros, tan expuestos como portadores de marcas, también de marcas publicitarias, tienen el cuarto de hora en el que se saben deseados por todas las miradas, como héroes, como objetos de goce o como mercancía, hasta ser descartados. Una cámara atenta puede filmar el sistema en sus cuerpos. También puede reconocerse la debacle de la post revolución maoísta en el cuerpo agobiado del carterista sin horizonte de Xiao Gu (Jia Zhang-ke), que más adelante vamos a ver en el ciclo. O en Paris is burning (Jennie Livingston) percibir los modos en los que la cultura callejera gay y trans de los 80 neoyorquinos vacila entre la asunción de una diversidad propia o la mera reproducción de los estereotipos del consumo straight. Hay procedimientos todavía más literales de captura de los cuerpos, como el del condenado a muerte que no se escapa en Into the abyss (Werner Herzog), mientras charla con el cineasta detrás de su jaula de vidrio y espera la ejecución inminente. Variaciones del encierro y de la fuga, real o ilusoria.

El cine no es evasión del mundo, el que afirma eso es un tarado.

Las películas vistas así y conversadas abren sentidos guardados que aguardan ser mirados.

Marcas carnales del sistema, territorios vividos, cuerpos capturados: de todo eso hablamos con Martín Piqué en las primeras horas del día que comienza, mientras escuchamos canciones de Prince, de Charly, Gabo y Sergio Ch, todo lo cual puede escucharse acá.



El ciclo de cine empieza el sábado de la semana que viene (7/7) y volveré sobre el asunto. ¿Con qué fotos ilustro este post?

viernes, 5 de enero de 2018

Y si mañana es como ayer otra vez, lo que fue hermoso será horrible después

Balance político del año 2017


Ilustración: Carmen Cuervo



En la madrugada de anoche, mantuve una charla telefónica con el periodista martín Piqué, que está en AM 750 todas las noches a las 2 en su programa "Vayan a laburar". Me hizo cuatro preguntas: ¿Cuál fue el hecho político nacional más importante de 2017?; ¿cuál fue el hecho político internacional más importante del año?; ¿cuál es la diferencia entre resistencia, oposición y alternativa?; y ¿cuál fue el hecho cultural más importante de 2017?. Creo que la conversación estuvo buena y vale como mi balance político del año, por eso lo comparto. Para escuchar la conversación, clickeeen sobre el título azul 

Los hechos políticos y culturales más importantes de 2017


Para empezar y terminar la charla, dos canciones. Al comienzo, "Pelea al horror" de Pez, 2017:



Y por más que quieras
no es fácil escapar
fagocítan a la gente como vos y como yo
es su especialidad
¡ay, qué miedo!

Es que esa gente de mierda
creo que ya hablamos de esto alguna vez
su misión de militar
hasta devastar tu autoestima al fin.

No podemos
entregarnos
sin bancar la posición
es difícil
se hace duro
pero impera
darle pelea al horror.

Y si algún día oscuro
nos toca perder
que sea con una sonrisa
así el hijo de puta se va con el culo lleno de preguntas
no podemos
entregarnos
sin bancar la posición
es difícil
se hace duro
pero impera
darle pelea al horror.

No podemos entregarnos sin bancar la posición
es difícil
se hace duro
pero impena
darle pelea
darle pelea al horror
darle pelea al horror.

Al final, "Cerca de la revolución" (1984)



Creo que la calidad de ambos temas no resiste comparación. Pero, bueno...

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Hacer puentes

Martín Piqué en La otra.-radio, para escuchar clickeando acá



Ilustración: Carmen Cuervo

Martín Piqué conduce Vayan a laburar de lunes a viernes a las 2:00 de la madrugada en AM 750. En cierta forma se trata de un proyecto radial hermano de La otra.-radio. Por su vocación noctámbula, bohemia y coloquial. Nos gusta la música y las historias que se tejen alrededor de las canciones, el cine, pensar los modos de comunicación a través de los medios, nos preocupa el país y el movimiento popular, nos dejamos llevar por recuerdos minúsculos e intensos.

Será por eso que ya nos visitamos un par de veces mutuamente: el domingo pasado Martín vino a la Gráfica y las dos horas se nos pasaron volando. En un mismo tramo de la conversación podíamos arrancar hablando del retaceo oportunista que hace el diario La Nación de la información de los Paradise Papers que comprometen a altos funcionarios del régimen y el tipo de proyecto desarticulador que encarna el neoliberalismo gobernante y terminar analizando los lados entre frívolos y mordaces de las letras de Virus en los primeros años 80; del timbre para algunos insoportable de Vicentico -lo que no le impidió tener una discografía solista interesantísima-, hasta analizar los riesgos simétricos de la confianza excesiva -y despolitizante- de que el neoliberalismo se vaya a caer solo, o el borde de cinismo con que algunos sectores del periodismo socialdemócrata describen y admiran la destreza de la "derecha democrática" para imponer sus políticas; desde la necesidad que tenía el rock durante la dictadura de apelar a alusiones un tanto crípticas para referirse a la represión hasta la sensualidad de las fiestas populares del kirchnerismo; desde el potente movimiento negro norteamericano de principios de los 70 -un interesantísimo exponente de esa potencia es el proto-rap "The revolution will be not televised" del músico militante Gil Scott-Heron, que Martín trajo el domingo para que escuchemos juntos- hasta las diversas vertientes del punk inglés que surgen durante el thatcherismo -la derecha Oi!, la izquierda de The Clash o el nihilismo autodestructivo de tantos otros grupos... Nada de lo que íbamos a conversar estaba pautado de antemano, pero ni bien arrancó el programa empezamos a tirar de un hilo de conversación que se desenrollando rápido y cuando nos quisimos acordar las dos horas de La otra se habían volado. Un placer y pronto iremos los de La otra a jugar de visitantes a la 750.

¿Por qué su programa se llama así? También lo contó Martín durante la conversación:

Tiene toda una historia el nombre que aparte resume el clima de época, porque una vez, mientras estaba subocupado -en el ámbito de los periodistas la verdad que se está haciendo moneda corriente quedarse sin trabajo, ahora está por cerrar la agencia DYN-, y, bueno, íbamos caminando hacia finales de 2015 o principios de 2016 hacia el ministerio de trabajo para hacer una manifestación, para pedir justamente por trabajo, y una señora grande nos gritó: "¡vayan a laburar!". Y yo me paré y le dije: "sí, señora, efectivamente, es eso lo que queremos, ir a trabajar". Después los que iniciamos el programa en la 750 dijimos: "che, ¿no sería un buen nombre 'Vayan a laburar'?". Es un nombre de época.

Así casi empezó nuestra conversación. Y casi terminó cuando Martín leyó un texto escrito hace unos días sobre la fiesta popular kirchnerista:

"Venía en el auto y en la radio sonaba La Franela ("Hacer un puente"). Sensación de iluminación y deja vu. Cerré los ojos. Busqué concentrarme. ¿Adónde me llevaba esa canción? ¿Qué era lo que extrañaba? ¿Adónde me llevaba ese sonido ingenuo y feliz, de temporada de verano que recién empieza? Vi una ciudad llena de gente. La calle. Hacía calor. Se oía música. Voces que reían, gritaban, ofrecían comida. Cantaban. Preguntaban el precio de una remera. Saludaban a los gritos. Tiendas improvisadas. Alguien buscaba a alguien. El demorado apuraba el paso, levantaba el cuello: quería alcanzar a los suyos. La ciudad se mostraba alegre, sucia, atravesada por visitas que miraban con esos ojos ávidos de la primera vez. Los pibes pedían. Los padres compraban. Querían dar los gustos. Había banderas, globos, humo de paty y chori, pan relleno, chicas, chicos, miradas que prometían algo. Pantallas gigantes que reproducían la historia o que se ilusionaban con adelantar el futuro. Las familias paseaban. Disfrutaban. Consumían. Festejaban que tenían un poco más. Era una alegría serena, sin exageraciones: la placidez tranquila de un domingo azul de verano. Aquello que imaginé, que vi con los ojos abiertos de la memoria, que recordé, era la Argentina imperfecta de Néstor y Cristina, un recuerdo que ahora se aleja como un parpadeo cegado por el sol".

El programa todo con esto y algo más, las canciones que trajo Piqué y las que llevamos nosotros, se escucha clickeando acá.

jueves, 10 de agosto de 2017

Cristina y Game of Thrones: liderazgos y pruebas personales

Martín Piqué en La otra.-radio


Apertura del programa
Primera parte
Segunda parte

Hace 50 años se formaba en Gran Bretaña una banda de rock que atravesó décadas, el Atlántico, rotundos giros estilísticos (del áspero blues británico al pulcro pop-rock californiano), formaciones, romances, conflictos, albums de divorcio convertidos en notables hits y un puñado de grandes canciones: Fleetwood Mac empezó en Londres en 1967 como un desprendimiento de The Bluesbrakers, integrada inicialmente por el guitarrista Peter Green, el baterista Mick Fleetwood y el bajista John McVie. Los apellidos de los dos últimos le dieron el nombre a la banda y ellos fueron los únicos dos que permanecieron a lo largo de décadas, mutaciones y continentes. Pero se hicieron muy famosos después de cruzar el charco, en California (todo un cambio), cuando Green ya se había ido y se sumó la pareja formada por la cantante Stevie Nicks y el guitarrista Lindsey Buckingham y la tecladista y cantante Christine Perfect, que iba a terminar formando pareja con John McVie y haciéndose famosa como Christine McVie. Durante sus años de mayor popularidad las dos parejas fueron el eje artístico de la banda, tanto en sus períodos de relación armoniosa como en sus crisis, de las que extrajeron material para sus discos más exitosos -particularmente Rumours, de cuya salida se cumplieron 40 años. Después de muchos discos, una carrera zigzagueante y varias disoluciones, en 2003 se reunieron para grabar su último disco en estudio: Say you will. Hicieron una gira en 2014 y anuncian sacar un disco con nuevas canciones "en un par de años". El domingo en La otra.-radio debutó el columnista Marc Perilli, un fan de la banda, que nos ayudó para desenredar esta madeja pop y con quien nos dedicamos a escuchar canciones de su período más fructífero (1968/1987).



La otra tuvo este domingo como invitado especial a Martín Piqué, un periodista que pasó entre varios otros medios por Página 12, Radio América y ahora sigue en Tiempo Argentino y conduce Vayan a laburar en la madrugada de AM 750. Con Piqué y Perilli hablamos de su pasión compartida por Games of Thrones, cuyo episodio 4 de la séptima temporada -que le quitó el aliento a sus seguidores y estalló el domingo en las redes sociales- acababa de emitirse cuando hicimos el programa. Los dos hicieron mucho para convencerme de que la vea.



Con Piqué también hablamos de este último tramo preelectoral que tiene en vilo al país entero, siguiendo una conversación que habíamos iniciado semanas atrás en su propio programa:

"Pasaron las semanas y ya nadie se pregunta por las internas del PJ -dice Martín-, que era tema de apasionada conversación hace no tanto tiempo, lo cual muestra que no había una gran demanda social, como planteaba Randazzo, por dirimir una primaria entre él y Cristina. Yo estoy convencido de que la decisión de Cristina fue correcta. Si se hubiera equivocado, hoy la sociedad estaría diciendo: 'no, Cristina, queremos unas PASO con Randazzo'. Por el contrario, me da la sensación de que, como dicen algunos estrategas políticos, cuando tenés a casi todos los medios en contra, en ese escenario podés incluso tirarte a ganar las elecciones si lográs conectar con un sustrato de emociones, frustraciones y desencantos de gran parte de la sociedad. Creo que Cristina está logrando conectar con eso y está a las puertas de una muy buena elección".

"Incluso en relación con Game of Thrones -linkea Martín una cosa con otra-, está el tema del liderazgo, de cómo hacés que te sigan. Tenés que pasar una prueba personal que demuestre que sos vos. Cuando muchos decían que Cristina se tenía que preservar, que no fuera candidata, yo creo que si ella quería que esta experiencia histórica perdure -porque el peronismo, además de ser un montón de cosas es un partido de poder-, tenía que demostrar que quiere seguir peleando. Si no seguís peleando... Incluso había sectores cercanos, te hablo de hace ya bastante tiempo, algunos de la propia Cámpora que decían: 'hasta último momento tiene que jugar a que va a ser candidata y después cederle ese espacio a otro'. Hay que esperar, porque todavía esto no terminó, pero creo que la experiencia de un peronismo que recupera sus banderas históricas -algunos dicen que es el peronismo de izquierda de esta etapa-, en el complejo mundo del panperonismo, de la gran familia del justicialismo, por lo menos de su dirigencia, si ella no jugaba en persona, iban a considerar, hasta alegremente, que esta era una etapa terminada".

"Yo hace un tiempo le hice una entrevista a Oscar Parrili -sigue Piqué-, todavía faltaba bastante para las definiciones de las candidaturas de las PASO; y él me citó una frase del dirigente colombiano Jorge Eliécer Gaitán [1903-1948] cuyo asesinato desencadenó el Bogotazo. Cuando a Gaitán en un momento le preguntaron si quería ser presidente, él dijo: 'No es que yo quiera, es que me empujaron' [La frase textual de Gaitán: "Yo no me siento a la cabeza de la multitud, me siento empujado por ella"]. Y yo creo que con Cristina pasó eso. Porque en la supuesta reunión que tuvo hace unos meses con Pérsico y Navarro quizás veía las cosas de otra manera, pero los flojos resultados económicos del macrismo y la torpeza de gran parte de la dirigencia opositora la empujaron a presentarse. Vos fijate que la primera que instaló en la agenda el tema de las tarifas, de la pérdida del poder adquisitivo, de los recortes de derechos, fue ella en su discurso en Comodoro Py, en abril de 2016. Esto lo suele decir Máximo Kirchner y yo estoy de acuerdo, ella ahí dijo cosas que nadie decía. Hasta ahí era todo oposición amigable con el macrismo, especulando si todavía seguían los 100 días de la luna de miel. Pero ella ahí planteó los temas que al final terminaron siendo las claves de esta elección. El vicepresidente de Bolivia Álvaro García Linera dice que cuando se produce una victoria o una derrota electoral siempre está precedida por una victoria o una derrota política y cultural. Primero ganás o perdés políticamente, en el debate cotidiano, y después eso se ratifica en una victoria o una derrota electoral. Se relaciona con el tema de quién instala los ejes de la campaña: claramente el macrismo intentó que esta campaña tuviera como eje las cuestiones de ética pública, la supuesta honestidad de los dirigentes, con un doble estandar evidente, poniendo el acento solo en el período anterior. Lo trataron de imponer a través de sus medios amigos. El otro eje lo quiso imponer Massa: la seguridad. Trajo al republicano Rudolph Giuliani, ex-alcalde de New York, con su slogan de tolerancia cero y mano dura. Pero el tercer eje era la cuestión económica, el deterioro del poder adquisitivo, el alza enorme del desempleo... Y Cristina quedó asociada a eso. También la izquierda, pero por falta de potencia y de representatividad social, porque la izquierda está creciendo pero por ahora no le alcanza ,la que quedó asociada a esa cuestión claramente fue Cristina".

Con Piqué también hablamos de la posición peronista que "a diferencia de la izquierda que te propone un proyecto emancipatorio para el futuro, el peronismo no te convoca a hacer un sacrificio para un mañana mejor, sino, como dice el artista Daniel Santoro, vamos a socializar el goce en tiempo presente: vos tenés que comer bien, que disfruten también los grasitas de los juguetes de calidad, que vayan a los lugares donde van a veranear las clases medias y altas. Y esto conspira con el afán de distinción que tienen los sectores medios y altos, a quienes les genera una neurosis de angustia sentir que el negro, el laburante, el grasita, el pardo estén veraneando al lado tuyo y tengan patrones de consumo que se te acercan. El peronismo no propone esperar, es distribución del disfrute ahora, la felicidad tangible". ["El materialismo histórico de la heladera llena", dice Jorge Asís].

Otro de los temas que tratamos es uno que Piqué conoce por dentro, porque ha trabajado en medios importantes en diversos momentos de intensidad política: el riesgo de las audiencias redundantes, por el que cada medio queda cercado a hablar solamente con un sector social que de antemano está de acuerdo con su línea editorial y busca confirmar lo que ya cree. ¿Cómo saltar ese cerco y llegar más allá, a oyentes y lectores que no tienen posiciones tan definidas, que a la larga son los que inclinan la balanza para un lado u otro? Martín Piqué se pregunta por esta cuestión, pone en práctica esa pregunta diariamente, trata de comprenderlo y resolverlo de cierta manera, que explica durante nuestra charla.

Todo sazonado por las sabrosas canciones de Fleetwood Mac. Y "El Aguante".

Apertura del programa, descargar acá.
Primera parte, acá.
Segunda parte, acá.

sábado, 10 de junio de 2017

"Está en marcha un intento de generar un peronismo domesticado"

Martín Piqué, Néstor Sbariggi y Gabriel Fernández conversaron ayer en FM 89,3 Radio Gráfica sobre la interna peronista



Ayer a la tarde Radio Gráfica (FM 89,3) puso en el aire un muy interesante programa dedicado a conversar sobre la interna caliente que está viviendo el peronismo por estos días que recomiendo escuchar íntegro (el audio está al final del post). Conducido por Gabriel Fernández, en el programa participaron también Néstor Sbariggi, militante del peronismo platense y editor del blog http://desdegambier.blogspot.com.ar/ y el periodista Martín Piqué (del diario Tiempo Argentino y la radio AM 750). La charla no tiene desperdicios, pero me interesa especialmente transcribir este tramo en el que toma la palabra Martín Piqué:

- Creo que hay que entender este momento de Argentina como un momento donde se está discutiendo el peronismo que viene -dice Martín Piqué-. La conducción del peronismo actual y del peronismo futuro. Lo que está en marcha es esa discusión y es muy difícil lograr la unidad cuando un sector del movimiento nacional está más interesado en demorar una construcción de unidad muy competitiva electoralmente para poner en crisis más aceleradamente a macri, están más interesados en jubilarla a Cristina Fernández, en terminar con su liderazgo y, si el precio a pagar por eso es darle un poco más de margen a macri, creo que están dispuestos a hacerlo. Eso es lo que se está reflejando en la provincia de Buenos Aires. Hubo numerosos intentos [de parte del kirchnerismo] para que Randazzo se integre a la unidad, incluso intentos que la racionalidad política indica que nadie desdeñaría: encabezar la lista de diputados, tener lugares expectantes en la misma lista, tener espacios de poder en la Legislatura de la provincia de Buenos Aires, vos no los desdeñarías, salvo que tu intención sea terminar con el liderazgo de Cristina Fernández. Yo creo que la relación de Cristina con una parte importante del voto peronista en la provincia de Buenos Aires le quita autonomía a una parte de la dirigencia intermedia del peronismo. Uno puede pensar en los años 90, cuando el peronismo estaba más recostado sobre el conservadurismo popular de Duhalde y el neoliberalismo de Menem, el intendente, en su relación con los votantes, tenía mayores márgenes de libertad. Era una cuestión más delegativa: seguía votando peronismo, pero al intendente no le pedía mucho más que fuera peronista y que, dentro de lo que había, administrar el municipio en el marco del contexto mundial. Y, de repente, que los merlenses o los moronenses tuvieran acceso a políticas sociales, en el marco del neoliberalismo general. Pero así, entonces, el intendente para sus decisiones políticas tenía mucha más autonomía. Hoy ¿qué pasa? ¿qué le pasa a Gustavo Menendez, a Martín Insaurralde, o a Juanchi Zabaleta? Que el voto peronista, sobre todo en el conurbano, pero creo que también sucedería si Cristina recorriera otras partes del país, tiene una relación de identificación emocional, que es de las identificaciones que perduran más tiempo. No es que sea irracional, sino que no pasa solo por lo racional. Con Cristina se producen situaciones como las que dicen que vivió Insaurralde, cuando le dijeron: "Martín, te queremos, todo bien con vos, pero estamos con Cristina". Un comentario que habría recibido de un barrio muy profundo de Lomas. Ponele que, si no existió esa anécdota, podría ser posible. Lo que creo es que Cristina es una piedra en el zapato para los que quieren llevar el peronismo hacia otro tipo de relación con los poderes reales de la Argentina. 

- Coincidís, Néstor, con el análisis que está haciendo Martín? -le pregunta Gabriel Fernández a Nestor Sbariggi.

- Sí, coincido -dice Néstor-. Los intendentes no tienen tanta autonomía, el apoyo a Cristina es monolítico, sobre todo en el conurbano. No sé cuánto mide, no sé si son 20, 30 o 40, pero sí sé que la adhesión a Cristina es muy, muy fuerte y los intendentes no la pueden dejar de lado.

- Yo creo que tampoco hay que dejar de lado lo que están diciendo los grandes empresarios sobre estas elecciones -dice Piqué-. Lo que ha dicho Werthein recientemente, lo que ha dicho Grobocopatel. Dijeron "No importa quién gane, lo que importa es el rumbo, que todos coincidan en el mismo rumbo". Yo creo que hay un peronismo que intenta emerger con el apoyo de grupos económicos, de Vila Manzano, de Magneto, de Paolo Rocca, que quiere ser una versión un poco más socialdemócrata de las reformas pro-mercado que hace macri en el país y hay un peronismo que quiere ser un movimiento nacional que reindustrialice la Argentina, para lo cual tiene que confrontar nuevamente con el complejo agro-alimentario. Y ese peronismo, que es el que hoy está representado por Cristina, porque los liderazgos no se terminan rápidamente, para mí tiene que ser protegido. Yo, ya poniendo un poquito de opinión, creo que lo que estamos viviendo es muy importante para los años que vienen en Argentina. Hay una posibilidad de ir hacia un escenario que a mí no me atrae tanto, donde haya más estabilidad política porque lo que se puede discutir en términos políticos esté mucho más acotado. Yo prefiero una Argentina quizás un poco más conflictiva, pero donde haya un modelo con posibilidad de ganar el gobierno y que quiera una Argentina distinta. Sin repetir errores, pero esa Argentina no se puede regalar. 

- Martín,  -dice Gabriel Fernández-: en el análisis que hace la gente de Randazzo dice que el peronismo es muy metropolitano, se ha encerrado en la zona del conurbano norte, sur, y le falta expandirse hacia el interior, tanto de la provincia como de todo el país. ¿Cómo lo ves?

- Me parece que es una forma eufemística de referirse a lo que yo estoy planteando -dice Piqué-. Porque los gobernadores, salvo excepciones muy reconocibles, se han subordinado a la asistencia financiera de la Nación y también de que les aprueben emitir deuda, y eso genera algunas limitaciones. Y después, para no subestimarlos, yo creo que tienen también otra mirada ideológica. Yo en ese sentido no tengo una mirada esencialista del peronismo. Para mí siempre el peronismo está en disputa interna, lo estaba con Perón en el exilio, sin por eso satanizarlo a Vandor, porque Vandor creía que la estrategia tenía que ser menos confrontativa con el poder militar y que para estar con Perón había que estar contra él. Y hasta se animó a competir electoralmente con los candidatos que quería Perón. O sea que el peronismo no es uno solo. Y eso que vos decís lo argumentó Martín Rodríguez en un texto que planteaba que había que desconurbanizar el peronismo. Y yo creo que es una forma eufemística de decir que hay que deskirchnerizarlo. Porque la potencia del kirchnerismo está en el conurbano y está también en otros lugares, lo que pasa es que Cristina se ha concentrado sobre la provincia. Y me parece bien, porque la situación de Cristina es como la de un jugador que jugó en la Selección, y jugó muy bien, con sus luces y sus sombras, pero que fue un titular indiscutido. Y después, durante un tiempo o se lesionó o se retiró, y de pronto quiere volver, pero no vuelve por lo que jugaba bien antes, tiene que volver a revalidar su título. Por eso me parece excelente que haya decidido presentarse, yo creo que no hay margen para que no se presente, porque si no se presentara, al día siguiente se termina la etapa kirchnerista del peronismo. El peronismo no es gradual en sus transiciones. Cuando olfatea que alguien ha decidido dejar de ser dirigente (y ser dirigente es asumir los riesgos), todos se reacomodan. Y es algo bueno que tiene el peronismo, que es un gran partido del poder. No solo es eso, pero también es eso. Si ven que vos has decidido dejar de luchar, bueno, chau. Pero Cristina cuando dice: "nunca hice lo que quería sino lo que debía y esa es mi responsabilidad histórica", yo creo que ella percibe que está en marcha un intento de generar un peronismo domesticado y entonces me parece que por esa razón va a ser candidata. Yo no sé si va a ser candidata a presidenta en 2019, pero sí que no tiene otra que jugarse ahora.