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lunes, 21 de mayo de 2018

La post-turbulencia: este será el trienio con mayor inflación desde 1990/1992

Tips para entender la post-turbulencia. Mariano Kestelboim en La otra.-radio, para escuchar clickeando acá



Para los que hacemos La otra ya nos resulta indispensable invitar cada vez más seguido al economista Mariano Kestelboim. Resulta que el modelo macrista entró en crisis mucho más rápido que lo esperado por todos. Y de pronto atravesamos el otoño en un gran desquicio de los índices económicos, medidos bajo cualquier óptica política. Hoy ya se duda de la viabilidad del proyecto macrista incluso en la mesa de Mirtha Legrand. Mariano Kestelboim nos resulta bastante más confiable e idóneo para entender esto que los voceros oficiales llamaron "la turbulencia". Lo que queríamos saber y le preguntamos a Kestelboim es si es verdad que la "turbulencia" pasó, si era solo una turbulencia y un acuerdo con el FMI nos hará ver una luz al final del tunel. Mientras no sea un tren que se nos viene encima...

Los tips:

- Dijeron "turbulencia" para no decir "corrida". Pero fue la corrida cambiaria en la que históricamente se perdieron la mayor cantidad de reservas en menos tiempo. Once mil millones de dólares en cuatro meses, de los cuales ocho mil se perdieron en solo un mes.

- El primer día de la agudización de la corrida, el 26 de abril, se gastaron más de mil quinientos millones de dólares. El récord anterior en baja de reservas fue antes de las elecciones presidenciales de 2015, cuando se vendieron 630 millones en un día. Pasamos de 630 a más de 1500.

- En medio de la crisis, cambió el timonel. Se tomaron varias medidas que lo evidencian. Sturzenegger ya había agotado todas las herramientas tradicionales para contener el dolar: venta de reservas primero, después subas de tasas de interés y la pesificación de los activos de los bancos. La semana previa Macri ya había anunciado el inicio de las conversaciones con el FMI y también lo había hablado Dujovne. El lunes el gobierno tomó una decisión hábil. Después se supo que el nuevo timonel era Caputo. El tipo de cambio estaba hasta entonces a $23,50. Finalmente la decisión fue dar una señal: "voy a dejar que suba el dolar hasta $25, y más allá de $25 el BCRA pone a disposición 5.000 millones de dólares". Una señal contundente para los que estaban en la duda de si comprar o vender: se les dijo: "compren todo lo que quieran pero en $25 frena". En ese momento nadie sabía cuál era el tope. Fue una manera de resguardar las reservas. Cuando tocó los $25, el BCRA empezó a vender. Pero no tuvo que vender 5.000, vendió 800 millones -cosa que hoy ya nos parece poco, pero  el récord anterior había sido de 630 millones. 

- No fue la única decisión que tomaron: hubo otra muy potente, la más potente de todas. Las Lebacs estaban en un 30% en manos del sector público, otros 30% lo tenían bancos privados y el 40% restante estaba entre fondos comunes de inversiones (que es como el sector de los bancos) y pequeños ahorristas. Lo que hicieron, con habilidad para salir del paso, fue una jugada muy nociva para el país: les ofrecieron a los bancos la posibilidad de que el capital inmovilizado que tienen, la parte de los depósitos que los bancos tienen inmovilizados en el BCRA a tasa 0, los pudieran utilizar para comprar Lebacs. Esos son fondos que garantizan la solidez del sistema bancario. A partir del lunes, en lugar de tener 0% de remuneración, los bancos pasaron a tener 40%. Eso lo pagan los fondos públicos, o sea todos nosotros, y pone al sistema bancario en situación de fragilidad. Es una astucia para salir del paso. Pero nada de esto es sostenible en un mediano y largo plazo.

- El mensaje de que van a venir otros 30 mil millones de dólares el mercado no se lo cree, eso es para el gran público. Si el acuerdo se concreta, va a tardar seis semanas: eso para la aceleración de los tiempos de la crisis es una eternidad.

- Tenemos un peso que vale un 20% menos que hace un mes. Eso se traslada a la inflación. Se batieron récords en pérdida de reservas. Las tasas por las nubes inducen a un enfriamiento de la actividad económica.

- Nunca fue creíble ninguna meta de inflación: ni el 10% que se aprobó en el presupuesto 2018, ni el 15% anunciado el 28/12/17, ni ninguna de las que se hablaron después. Si el dolar no se les sigue escapando, un 27% o 28% de inflación será muy probable. Vamos a tener el trienio con mayor inflación desde 1990/1992.

- Desde que la "turbulencia pasó", el dolar viene subiendo de a 10 o 20 centavos cada día. Subió en un promedio de más de 1% por día. El mayorista está en $ 25. Es posible que la corrida no haya terminado. El viernes la tasa de EEUU llegó a tocar 3,12 %. Eso sigue siendo una amenaza para la estabilidad de la cotización del dolar. La corrida va a seguir. Vamos a ver cuántas reservas va a perder el BCRA, pero esto no terminó para nada.

- El cambio de la política económica de los EEUU a partir del triunfo de Trump es un factor que complicó los planes del macrismo. Contribuyó a la aceleración de la crisis, a que llegue antes. Es el factor más importante de todos, que limitó la capacidad de captar deuda de Caputo a partir de marzo pasado. Ahí empezó la debacle. Eso se combinó con una sequía mucho más grave de lo que se preveía y con el inoportuno inicio del gravamen de las Lebacs para los no residentes. Los tres factores en simultáneo provocaron la estampida. Algunos grandes jugadores como el JP Morgan decidieron retirarse del mercado fronterizo y volar hacia activos seguros, como los bonos de la Reserva Federal estadounidense. 

- Además el macrismo eligió para encarar los problemas estructurales del país un modelo extremadamente liberal, sin ninguna regulación para controlar el flujo de inversiones especulativas. Fue un error para mandarse la parte y mostrarse seguros frente a los mercados. Ellos creían que iban a venir inversiones productivas y financieras. Tuvieron un grado de improvisación muy grande. Es muy difícil que un inversor venga a poner su plata acá.

Estos son solo algunos de los tips que nos marcó Mariano Kestelboim en nuestra charla de anoche en La otra. Hay en el programa bastante más: cómo proteger los ahorros ante eventuales situaciones de crisis (¡la corrida no terminó!), la distorsión del índice inflacionario que no pondera el peso de los consumos de la canasta básica, la puja salarial y la conflictividad social... y hasta hablamos de la crisis de credibilidad de los índices del INDEC durante el gobierno kirchnerista y la presunta eficacia (¿o no?) de la gestión de Guillermo Moreno. ¿El deterioro de la credibilidad del INDEC de Moreno no le dio al macrismo un arma política muy peligrosa para enmascarar su daños?

jueves, 17 de mayo de 2018

Como en La casa de papel, ¿hasta cuándo el macrismo va a poder seguir engañando a la población?

El domingo a la medianoche Mariano Kestelboim en La otra.-radio. FM 89,3


Mariano Kestelboim dice que, como una serie de Netflix, la corrida y las incertidumbres que se vivieron en Argentina tuvieron el martes su fin de temporada. Se vienen otras y seguramente más dramáticas aún. Como en La casa de papel, los protagonistas tienen que distraer el mayor tiempo posible a la policía para extender su permanencia en la Casa de la Moneda imprimiendo euros. Así el macrismo festejó la renovación de las Lebac y la aceptación de las nuevas condiciones de endeudamiento por parte de los acreedores. Así, tiraron la pelota para adelante sin cambiar nada de lo substancial que llevó al país a un atolladero: una bola de nieve de Lebacs que vence mes a mes, un mega endeudamiento que nos hace perder soberanía económica, tasas de referencia altísimas que vuelven imposible cualquier inversión productiva, una inflación que triplica a las metas que se votaron en el presupuesto 2018 y corroe la capacidad adquisitiva de salario, una devaluación que rápidamente se traslada a los precios, sobre todo a los productos de la canasta básica,  un panorama recesivo que llevará a bajar la actividad económica y subir el desempleo, tarifas altísimas, una caída acelerada de las reservas: se pide al FMI un crédito de u$s 30 mil millones y se dilapidaron casi u$s 11.000 millones inútilmente para pisar el dolar a 20, que finalmente llegó a 25 y sigue subiendo. Pero el modelo, como en la serie, requiere que los protagonistas salgan sí o sí de la casa porque, tarde o temprano, el engaño no podrá resistir.

En cuanto a la meta de inflación de 2018, esta vez el error será aún más grueso que en 2016, cuando hubo una inflación de 41% y la meta que tiraron fue de 20/25%. De hecho, la inflación ya es mayor que en el gobierno anterior. Pero Macri hace autocrítica: "mi mayor defecto es el optimismo". ¿Cambiamos?

Un dato alarmante del síntoma de la insostenibilidad de este esquema que ayer se mantuvo, pese a las apariencias de maquillaje marketinero, es la caída de reservas. En este cuadro se ve la evolución diaria de las reservas desde 1996. Es impactante la velocidad de la caída reciente. Hay una diferencia importante respecto al segundo período de mayor caída de la última década fue que, entre 2012 y 2013, la baja obedeció a un proceso de desendeudamiento. Ahora la caída se produce a pesar de un endeudamiento brutal y creciente. Desde el último mega endeudamiento (USD 9.000 M del 11/01/18), las reservas cayeron USD 11.182 M en sólo 5 meses. Una caída tan fuerte (la merma equivale al 21,2% de las reservas actuales) en tan poco tiempo solo se produjo en 2001.:


Con todo esto, la pregunta es: ¿hasta cuándo el macrismo logrará mantener engañada a la población? El domingo a la medianoche Mariano Kestelboim viene a La otra.-radio, FM 89,3, Radio Gráfica, online acá

sábado, 28 de abril de 2018

¿Crisis? ¿qué crisis? (lo que viene será peor)




"La realidad les está dando señales de tormenta. De esas que se desatan con tanta facilidad al amparo del ánimo fatalista de los argentinos" cierra su columna de opinión de hoy el circunspecto editor de la sección política de Clarín Fernando González. En la misma edición, en página 3, Clarín pasa una lista de 10 encuestadoras que coinciden en marcar una caída fuerte de la imagen presidencial, que viene desplomándose desde diciembre pasado, cuando el oficialismo forzó la aprobación de la reforma previsional que recortó jubilaciones, pensiones y asignaciones universales. No es que la valoración del gobierno haya bajado solo por esa ley que castigó a los sectores más vulnerables, muchos de los cuales lo habían votado meses antes, sino que desde entonces la bronca no deja de aumentar. La suba brutal de tarifas y transporte, la persistente inflación que carcome el poder adquisitivo de los salarios, el límite impuesto a las paritarias, los despidos, el cierre de pymes y comercios, la insensibilidad que muestran los funcionarios macristas ante el padecimiento social que producen sus políticas y la codicia con que benefician a sus propias empresas integran el cóctel que determina la bronca de sectores que hace poco habían renovado su voto de confianza al oficialismo.

Con seguridad, el deterioro que marcan estas encuestas no llegó todavía a sentir el efecto del desbarajuste económico, monetario y financiero de los últimos días. Esta semana los índices de desaprobación deben haber aumentado. Esta severa crisis es descripta con concisión por el economista Mariano Kestelboim: "Después de este show que le costó al país U$D 3.000 millones de sus reservas, la tasa volvió al nivel previo a la fatídica conferencia de prensa del 28/12 y con el dólar un 20% más caro. Todo muy ordenado y disciplinado por el gran equipo de gobierno. El intervencionismo vía entrega de reservas e indirectamente a través de la subas de tasas (hasta 500 puntos) de esta semana fue, por lejos, el más agresivo de la historia. Pero siguen con el verso de la flotación y de que el mercado fija el precio del dólar. Una meta de inflación del 15% y tasas de referencia del 31,5%. Es de locos. Increíble. Ni siquiera después de la salida del cepo la tasa superó por tanto margen a la meta."

Kestelboim reúne en este párrafo consideraciones económicas, políticas y comunicacionales sobre el macrismo. La conferencia de prensa del día de los inocentes subió de repente las metas de inflación  anual hasta el 15%, doce horas después de que el Congreso hubiera aprobado el presupuesto anual que proyectaba una meta de solo un 10%. Por supuesto, ya nadie se atreve a afirmar que ese 15% vaya a cumplirse, los oficialistas conceden que la inflación anual va a ser del 20%, pero las estimaciones más realistas saben que el costo de vida subirá por lo menos un 25%, salvo que los temblores de esta semana no persistan hasta lo inmanejable y una nueva devaluación del peso dispare los precios por las nubes. Lo que sugiere Kestelboim es que aquella conferencia de prensa marcó el comienzo visible del desbarranque que esta semana se acentuó drásticamente. Fue esa movida política de un equipo envalentonado por el triunfo electoral de octubre lo que precipitó esta crisis. ¿Error o daño deliberado?

Pero esta crisis no es sorpresiva: muestra la inconsistencia esencial del proyecto político del gobierno. Lo que atravesamos ahora es una puja entre el poder financiero que promueve un ajuste brutal -la interna de la derecha discute la velocidad, pero no la brutalidad del ajuste- y la resistencia tenaz que ofrece la sociedad civil con mayor convicción que la dirigencia opositora. El síntoma de la resistencia popular es que ningún funcionario de alto rango puede aparecer en público sin ser repudiado, como pasó este jueves con el ministro de cultura en la Feria del Libro. Y, cuando se juntan cientos o miles de personas en el espacio público, es invariable que se putee a macri con entusiasmo. No se ve, fuera de los sets televisivos oficiales, que haya multitudes que aprueben el rumbo del gobierno.  La ventaja relativa del régimen es que la dirigencia opositora está desarticulada, pero las bases no dejaron de resistir ni un solo día a las políticas ajustadoras. Esa resistencia social es la que promueve las contradicciones secundarias entre el ala dura del ajuste y los llamados "gradualistas" (La Política Online titula hoy "Los bancos internacionales advierten que la deuda entra en fase "crítica" si no avanza el ajuste"). La fórmula exacta que el macrismo se desespera por encontrar es el equilibrio entre la destrucción de la economía nacional y la sustentabilidad política del régimen. Si los sectores trasnacionales que lo sostienen mostraran sus intenciones estratégicas sin disimulo, el proyecto de un partido de derecha que gane elecciones estrecharía dramáticamente su viabilidad.

El macrismo es el gestor político de un poder que lo trasciende: si su proyecto político fracasa, el poder financiero internacional habrá producido de todas maneras un deterioro del tejido social que llevará muchos años revertir. Ningún análisis racional puede esperar un escenario menos malo que el que en estos días se hace visible hasta para los más tardos. Objetivamente, desde que en diciembre de 2015 el gobierno tomó sus primeras medidas -la devaluación brusca llamada con un eufemismo "apertura del cepo" y la quita de retenciones al agro- ningún análisis racional podía esperar otra cosa que esta ruina que hoy empieza a verse. La fábula de la lluvia de inversiones era inverosímil ya en ese entonces, tanto como la espera del segundo semestre, el tercero, el cuarto y la ajada teoría del derrame. Y por cada mes que el macrismo pase en el poder el deterioro de la vida popular solo va a empeorar. Lo que dilata la manifestación de esta ruina es el tremendo blindaje mediático de que goza el gobierno y el entusiasmo colaboracionista de gran parte parte de la dirigencia política y sindical que se simula opositora.

El enorme poder económico y represivo que el régimen acumula explica la actual estabilidad política de un proyecto necesariamente antipopular. Nunca tuvieron la habilidad política ni de gestión que los analistas más complacientes le adjudican: lo único que pasa es que las clases dominantes se alinearon férreamente como nunca antes para sostener esta aventura de final incierto. Los analistas complacientes hasta hace poco seguían diciendo que la "apertura del cepo" era una de las medidas exitosas del oficialismo. Pero es justo esa medida la que marcó el comienzo del camino hacia la "crisis" que esta semana salió a la superficie. En rigor, no se trata de ninguna crisis sino de la exhibición de la auténtica naturaleza del gobierno. Si se quiere, lo único que entra en crisis es el relato del "giro hacia el centro" y la derecha moderna y democrática de quienes en 2015 se jactaban de caminar por la ancha avenida del medio. A medida que el tiempo pasa, el régimen va a mostrar inevitablemente su naturaleza extremista. Cada minuto hay menos lugar para los grises.

martes, 6 de febrero de 2018

La tesis del error útil aplicada a los economistas serios

Economía neoliberal y mentira: Mariano Kestelboim en La otra.-radio, para escuchar clickeando acá  



Este domingo volvió a La otra.-radio nuestro economista de cabecera. Y empezamos hablando, como ya lo habíamos anticipado en el blog, de los errores sistemáticos de las consultoras económicas serias. A través de los años, las predicciones que estas consultoras empiezan a hacer a fin del año anterior sobre cómo resultarán los números de las principales variables económicas  en el período que está por comenzar (crecimiento del PBI, inflación, valor del dolar, paritarias, etc.) mantiene un mismo patrón: son muy auspiciosas cuando el año empieza y el gobierno tiene un signo político que coincide con su ortodoxia neoliberal; en cambio, son muy pesimistas cuando predicen el futuro de un gobierno que defiende los intereses populares. Por ejemplo, Miguel Bein a fines de 2016 predijo que la economía en 2017 iba a crecer por lo menos un 5%, con un exceso de optimismo que superaba incluso al de los voceros oficiales. Por supuesto, como ya en ese momento era previsible, ese crecimiento fue mucho más magro. Se tardó apenas unos meses en advertirlo.

A pesar del notorio pifie, al año siguiente se vuelve a consultar a Bein, reputado como consultor serio, para que haga predicciones que a esta altura todo el mundo sabe que no se van a cumplir. Sin embargo ,el ritual de la predicción de las consultoras serias no deja de hacerse nunca y ocupa tapas y páginas de los diarios que se alínean con el poder del mismo sesgo antipopular. Un clásico es la estimación de la inflación que se producirá en el período entrante. Los serios siempre tiran números que son imposibles de cumplir, porque el déficit de cuenta corriente es un fenómeno estructural de la economía argentina y los desfasajes que produce ese déficit tendrán que ser amortiguados con un mayor endeudamiento y/o con devaluaciones. El margen de endeudamiento se estrecah y el atraso cambiario es hoy un dato insoslayable. Si se produce una devaluación como la que hemos visto entre mediados de diciembre pasado y el enero que termina, ella tiene ineludiblemente efectos inflacionarios. Los consultores serios a fin de 2017 decían que la inflación 2018 sería de 17%. Pero cuando el jefe de gabinete elevó abruptamente la meta de inflación un 50%, eso fue la señal para acelerar la corrida que llevaría el dolar cerca de los $ 20. Y como en nuestra economía algunos precios claves, como el de los combustibles, están dolarizados, esto hace necesariamente que vayan  para arriba los precios del transporte, los servicios básicos, los alimentos, con la consiguiente suba del precio de la cansta alimentaria, o sea: más inflación. 

La predicción del 17% ya era inverosímil antes de que el gobierno subiera un 50% sus metas de inflación. Los economistas serios, cuando quedaron en offside por la evidencia de que el gobierno estaba empujando a un rebrote inflacionario en el primer trimentre, que probablemente llegue a un 7% en apenas un cuarto del año, advirtieron que tenían que corregir sus propias predicciones. Pero la corrección que hicieron fue irrisoria: pasaron de un 17% a un 19,4%. Incluso la predicción del coma cuatro es ridícula: ¿de dónde sale esa precisión por decimales, si todos sabemos que a fin de año la habrán pifiado por cinco o seis puntos? 

El optimismo de los serios parece tener una tenacidad admirable, pero ya hemos visto como a medida que pasa el año y se hacea visible lo que ya es previsible, los consultores volverán a corregir sus estimaciones para acercarse a los números reales; no obstante lo cual, al llegar a fin de año, cuando se los vuelva a consultar acerca de cómo ven la economía para 2019, los serios harán, mientras haya un gobierno neoliberal como el que a ellos les gusta, predicciones nuevamente optimistas. 

Kestelboim opina que hay un acuerdo, tácito o explícito, de los consultores "serios" para mantener sus predicciones acerca de la inflación por debajo de los 20%. Es una especie de barrera psicológica: si alguno predijera que la inflación será de 23 o 24%, crearía expectativas para que la inflación se dispare. Así que el método para hacer una predicción cercana a lo que en realidad pasará es calcular cuánto la pifiaron los "serios" en años anteriores: si dijeron que la inflación iba a ser de 18% y fue de 25% y si el año anterior habían pronosticado que sería de 25% y fue de 42%, entonces hay que tomar el número que ellos están anunciando ahora y sumarles el porcentaje por el cual la pifiaron dos años seguidos. Si hoy dicen que la inflación será del 19, probablemente, si no ocurren imponderables que descalabren el funcionamiento de la economía todavía más, la inflación real andará alrededor del 24%. (Real es una forma de decir: los índices de precios se calculan subvaluando la incidencia de productos de la canasta básica, como alimentos, medicamentos, transportes y servicios de luz, gas y agua, de modo que para una familia de bajos ingresos la infglación siempre es mayor que el cálculo que emite el INDEC).

Es decir: se trata de una mentira concertada cuyo fin es crear expectativas favorables que induzcan a algunos operadores de la economía a confiar durante determinado período. Por ejemplo: que los sindicalistas crean (o finjan creer) que la inflación no llegará al 20% y arreglen paritarias por un número inferior. Lo que a fin de año se verificará no son los números dibujados de los consultores serios, sino la caída del poder adquisitivo del salario. Por lo tanto, estas predicciones optimistas no informan sobre cómo se comprtará la economía, sino que operan para que se comporte en cierto sentido; por ejemplo: para que el salario real baje. No describen: actúan en función de los sectores de poder económico que los sustenta. Sus pronósticos no pierden el respaldo de los grandes medios de comunicación. Si no tuvieran ese respaldo, su fórmula no tendría incidencia.

Acá se abren una serie de cuestiones interesantes: económicas, políticas y epistemológicas. Evidentemente por la boca de los consultores serios sale lo que el poder económico quiere que se crea, aunque ellos sepan que esas predicciones no llegarán a cumplirse. Digamos: el error útil nietzscheano. Intentan instalar una verdad que es la que a los Hombres Fuertes les conviene. Pero ya sabemos, porque se trata de un comportamiento sistemático, que eso no va ocurrir tal como lo anticipan, por lo cual solo basta esperar unos meses para saber que esas predicciones están erradas, la inflación será mucho mayor y los salarios perderán una vez más. Los dos objetivos económicos centrales del poder que nos gobierna son el creciente endeudamiento y la baja de los salarios. Es decir, lo que intentan instalar no es una verdad sino una creencia falsa: con altísima probabilidad ellos mismos saben que mienten al decir que la inflación será del 19,4%. Entonces no es legítimo calificar esto como una "verdad perspectivista" de las clases dominantes, a la que otra clase social pudiera oponer una perspectiva diferente, sino que se trata de una lisa y llana mentira. La verdad solo acontecerá cuando esta patraña se venga abajo y vuelva a mostrar que era una operación para incidir en expectativas favorables al gobierno. 

Conclusión política: un sindicalista que negocia una paritaria no puede asignarle seriedad a las predicciones de estos consultores. Si se la asigna, es cómplice de ese poder. Dos años de macrismo donde este patrón se repitió exactamente deberían tenerlo avivado al respecto. Si hoy negocia por un 17% o un 18% es parte del dispositivo que está bajando el salario de los trabajadores argentinos. Lo suyo no sería una perspectiva, ni siquiera credulidad, sino lisa y llana complicidad.

Conclusión filosófica: nadie tiene derecho a usar la palabra "verdad" para referirse a este tipo de engaño y es preciso reservar esa palabra para el momento en que se des-encubra que era un engaño. La doctrina filosófica del "error útil" es aquí perfectamente funcional a las trampas que continuamente tiende el poder financieron trasnacional que nos gobierna y deja inermes a los trabajadores. La renuncia a una instancia de verdad o la distinción post-moderna entre "verdad en sentido fuerte" y "verdad en sentido débil" es obviamente funcional al poder dominante. Es decir: a sus mentiras. 

Hablamos bastante más que esto con Mariano Kestelboim, por ejemplo hablamos de su certeza de que este modelo económico es insostenible y tarde o temprano va a estallar. Las variantes sobre cuánto falta dependen de factores hoy imprevisibles. Pero el modelo económico del macrismo conduce a un estallido. ¿Por qué? Escúchenlo a Kestelboim clickeando acá y se van a enterar.

domingo, 4 de febrero de 2018

Miguel Bein revoluciona la aritmética: "25 - 5 = 19". Así son los economistas serios...

Hoy a las 12 de la noche en FM 89.3, Mariano Kestelboim nos explica como suman y restan los economistas serios


Miguel Bein está considerado un economista serio porque todos los años pifia sus predicciones, pero siempre las pifia en favor del gobierno macrista. Cuando pasan los meses y es evidente que sus predicciones no se verificarán ni ahí, se vuelve paulatinamente pesimista. Pero esta vez, Bein se pasó de serio: acaba de hacer una predicción que revoluciona la historia de la aritmética. Desde Giuseppe Peano y Kurt Gödel, ningún matemático se animó a formular una revolución tan radical como la que ayer Bein declaró al diario La Nación: Según esta sorprendente innovación, si a 25 le restamos 5 quedan 19:

"Si la inflación se puede bajar cinco puntos por año, tal vez podemos ir de 25% en 2017 a 19% en 2018.

Imagínense la seriedad de Bein si sabe restar con semejante audacia. ¡Cómo serán los cálculos más complicados, cuando tiene que operar con los números de la macro-economía!

Si un chico de la escuela primaria hace este cálculo:

25 - 5 = 19

...su maestra lo aplaza. No es así como sucede entre los economistas serios. Quizá se trate de que la filosofía de Nietzsche que sostiene que la verdad es un error útil ya haya llegado al campo de la economía seria y una operación de resta tan sencilla permita adoptar criterios perspectivistas. De ese modo, Bein, economista serio y nietzscheano, puede decir: "para mí, 25 menos 5 es igual a 19; como la aritmética es un invento, para vos capaz la resta tenga un resultado diferente".

Hoy viene Mariano Kestelboim a La otra.-radio (12 de la noche en Radio Gráfica, FM 89,3, online acá y acá). Le vamos a preguntar qué es un economista serio. También le preguntaremos cuál es, para él, el resultado de la operación "25 - 5". Si es un nietzscheano como Miguel Bein, quizás su respuesta pueda sorprendernos. Cuando la mentira es la verdad. Aunque en su cuenta de twitter, Kestelboim ya algo adelantó:







Es decir: las predicciones de fin de año de los economistas serios rebosan optimismo. La Ley de Presupuesto dice que la inflación de 2018 será de 10% y una vez que Miguel Peceto la aprobó en el Senado, a las 12 horas salió Marcos Peña a corregir la meta: la inflación será de 15%. Los economistas serios, que pronosticaban 15%, ante la corrección del gobierno revisan sus números y se pesimizan un poco: corrigen y suben la predicción a 17%. Días después lo piensan un poco más y dicen que la inflación en realidad será de 19,4%. Como todo fluye, Bein, el más serio de entre los serios, predice que la inflación que hubo en 2017 (25%) va a bajar 5 puntos (19%). Toda esta seriedad se despliega durante el período en que el gobierno tiene que imponer un tope a las paritarias. Una vez cerradas las últimas paritarias, cuando se logra por tercer año consecutivo que el salario pierda frente a la inflación, los economistas serios corrigen sus predicciones. Así, en mayo van a decir que la inflación 2018 va a ser de 22%. Lo cual finalmente dará como resultado que la inflación a fin de año llegue a 26%, cosa que a ningún economista serio se le ocurriría decir hoy. Cuánta razón tenía Heráclito, el oscuro.

viernes, 29 de diciembre de 2017

Su éxito, ¿será también el de la Argentina?


"Los buitres y los grupos financieros más concentrados no ven solamente el potencial de riqueza del país por la explotación de Vaca Muerta y el resto de sus recursos naturales, sino también el colosal sendero de endeudamiento en el que hoy Argentina podría ingresar con más señales favorables para los mercados".

Mariano Kestelboim, "Deuda y buitres", agosto 2014

por Esther Díaz

Un país sin deuda no es rentable para los amos del dinero. Argentina se había desendeudado en la última década. ¿Qué beneficio le da eso al capital? Ninguno. En Inglaterra existen tarjetas de créditos que no les renuevan a los clientes que pagan puntuales. Sin deuda no hay paraíso. La consigna es gerenciar y endeudar. El costo lo pagan los que menos tienen. Se pierden derechos porque el Estado está al servicio de las corporaciones. En contra y a la defensiva del pueblo (por eso la represión entre otras agresiones estatales). Los gerentes impolíticos son eso, gerentes. Trabajan para el neocapitalismo, de ahí el desprecio por los símbolos patrios y los engaños de campaña. Espejitos de colores. Solo importa el mayor lucro para la mínima minoría que acumula la riqueza del mundo. A Marcos Peña -en Forbes- lo nombraron CEO del año. Que a un político de rango en ejercicio de su investidura se lo premie como gerente empresarial, lo dice todo.

miércoles, 12 de julio de 2017

En julio habrá un 2,5% de inflación y otra devaluación: en octubre una devaluación mayor

Mariano Kestelboim en La otra.-radio: una conversación para escuchar clickeando acá


El domingo pasado en La otra.-radio invitamos a Mariano Kestelboim, uno de los economistas críticos del neoliberalismo que más saben entre los que nosotros conocemos. Tanto es así que pocos días antes de la última devaluación predijo que el dolar iba a pasar rápidamente la barrera de los $17. Muy pronto la realidad confirmó su predicción. La suba del dolar es algo que sorprendió incluso a muchos especuladores sofisticados que no preveían un salto tan abrupto y dejaron sus ahorros en Lebacs. Si ellos hubieran sabido lo que iba a pasar, se habrían ido al dolar. Al quedarse con Lebacs, los especuladores desinformados dejaron de ganar muchísimo dinero. En cambio, Kestelboim sostiene que al gobierno este aumento del dolar, a pesar de la previsible disparada inflacionaria que se va a sentir en los próximos meses, no le desagrada, y quizá hasta le convenga, ahora que las paritarias más importantes ya cerraron y los sindicalistas creyeron (¿creyeron?) en las previsiones de los consultores del establishment que pronosticaban una inflación del 20% para este año, una meta ya imposible de alcanzar. El "error" será pagado por la segunda baja anual consecutiva en el poder adquisitivo de los salarios. Este costo para los trabajadores -digo yo- podemos achacárselo no solo a la política económica del gobierno y a las falsas expectativas inducidas por los consultores, sino también a la ¿credulidad? de las cúpulas sindicales.

Pero más allá de las previsiones de devaluación -Mariano pronostica otra para antes de fin de mes y una peor después de las elecciones de octubre- es interesante escuchar uno de los motivos que explica la disparada del dolar: un sector no menor de los asalariados con empleo formal -que se cuenta en millones de personas- tiene ingresos suficientes para seguir atesorando importantes masas de dinero en dólares. Esto evidencia -según el corolario que yo extraigo de lo que Kestelboim dice- no solo las remezones económicas sino también el comportamiento político electoral de esta clase media y media baja que todavía zafa del ajuste macrista que ya padecen los trabajadores no registrados, los desempleados y otros sectores más vulnerables de la población. 

Voy a decirlo en francés: todavía hay margen para que una clase media baja se siga haciendo la boluda en la medida en que aún no la alcanzan los efectos más terribles -perder el trabajo, comer cada vez menos y peor, dejar de darle leche a sus hijos- el ajuste y el sideral endeudamiento que está contrayendo el régimen. Cuando esto ya no se sostenga, volvemos a hablar.

Decía Kestelboim el domingo:

- La semana anterior a la devaluación que llevó el dolar por encima de los $17 yo empecé a asociar una serie de factores que me llevaron a prever el salto en la cotización. El que más peso me parecía que tenía fue el cobro del aguinaldo. En este momento de la economía nacional en el que a todos nos cuesta llegar a fin de mes, cuando uno imagina que los que cobran el aguinaldo lo van a usar para pagar deudas, para poder llegar a fin de mes, o que ya tiene gastos comprometidos, pensar que hay gente que lo puede destinar a ahorrar en dólares parece un poco raro pero es así. Hay en Argentina 6,2 millones de personas que tienen empleo registrado en el sector privado y en ese sector el salario promedio es de $ 27.000. No estoy considerando a los empleados públicos que en algunos casos tienen altos ingresos, o un sector de los no registrados que también tienen altos ingresos. Entre esos 6,2 millones de empleados hay muchos que tienen la posibilidad de ahorrar. Y lo que ha ocurrido en la economía argentina a mediados de 2014, algo que ya no aparece en los medios de comunicación, es que las cotizaciones paralelas del dolar (lo que era el contado con liqui, lo que sigue siendo el dolar blue) habían aumentado mucho. En septiembre de 2014, Griesa había declarado paria a la Argentina por no pagarle a los fondos buitres. Entonces el dolar alcanzó los $14. Y desde ese momento hasta el mes pasado, cuando hice este análisis, el dolar aumentó apenas el 15%. Pero la inflación acumulada desde septiembre de 2014 hasta hoy fue del 130%. Entonces, comparado con otros bienes de consumo de la población, el dolar estaba recontra-barato. Si esta población con un promedio de $ 27.000 de sueldo cobra su aguinaldo, se lleva una masa de un total de 84 mil millones de pesos; con que solamente el 10% de esa masa de aguinaldos se dolarice, esto representa 500 millones de dólares. Es casi el doble de lo que se opera en un día en el mercado cambiario. La compra de dolares por parte de este sector fue un factor absolutamente extraordinario, no es algo que ocurre todos los días. Era una situación totalmente distinta al pago del aguinaldo de julio de 2016 y al de diciembre de 2016. En esas dos ocasiones había un endeudamiento muy alto que fluía en Argentina que hizo que no hubiera tanta presión en el mercado cambiario. Por otro lado, los salarios en 2016 estaban aún peor que ahora. Y a fines de 2016, además del endeudamiento explosivo, también estaba el fenómeno del blanqueo de capitales, que ocurría por única vez. Estos factores contenían la suba del dolar durante los dos aguinaldos pasados. Ahora ninguno de los dos factores estaban: las emisiones de deuda del gobierno nacional, excepto por el bono a 100 años, se habían detenido en los últimos 45 días. Por otro lado, el viento financiero internacional no es para nada favorable: EEUU había subido la tasa de interés a largo plazo, por lo que todas las monedas de la región se estaban desvalorizando. Y hace pocos días se conoció la decisión del poder financiero internacional de mantener al país en la categoría de "economía de frontera", cuando la expectativa era que se la declarara "economía emergente". Esto implica que quienes arman portafolios de activos financieros debieron decidir menos participación de activos argentinos y más de otro tipo de activos. Así, se produjo aún más presión para comprar dólares. También me sonó extraño el hecho de que se justificara la suba del 7,2% de los combustibles diciendo que el peso se estaba desvalorizando. Mentiras, no se estaba desvalorizando: yo tomé la serie histórica y vi cómo se había comportado el precio de las naftas en Argentina y las naftas habían aumentado mucho más que el valor del dolar. Es decir, de ninguna manera este factor justificaba el aumento del 7,2% de los combustibles. Olfateé la presión del principal CEO de las petroleras dentro del gobierno nacional [Aranguren] y pensé en la hipótesis de que ellos al aumentar los combustibles ya sabían del salto que iba a dar el dolar. La otra conjetura que agregué para prever el aumento del dolar fue la cuestión de las paritarias: las más importantes ya están todas cerradas: una vez que las paritarias ya no se discutieran era el momento propicio para que el dolar subiera. Porque todos sabemos que una suba del dolar impacta sobre los precios: hay insumos dolarizados, bienes de consumo importados, contratos en dólares, inmuebles en dólares. Era el momento de subirlo, porque antes estaban las negociaciones abiertas, una vez cerradas las negociaciones con los trabajadores era más sencillo mover el tipo de cambio sin que importe el efecto inflacionario. Con ese panorama, me tiré el piletazo y dije "creo que va a pasar los $17". Y pasó largo. La que acabamos de ver está entre las cinco subas más fuertes de los últimos 15 años: la de diciembre de 2015, la de marzo de 2016, la de 2014, una en 2009 y esta de ahora.

- El discurso oficial, una vez producida la devaluación -le comento a Kestelboim-, es: 'no se preocupen, -Houston Texas, lo tenemos todo controlado, como en Apolo XIII-, el aumento de la cotización no se va a trasladar a precios, porque los precios ya están dolarizados'. Como cuando, antes de asumir el gobierno, Prat Gay andaba por los canales diciendo que la devaluación no iba a producir inflación, porque ya en noviembre de 2015 los precios estaban al valor de los dólares paralelos, entonces nada iba a aumentar. Cosa que fue refutada, porque la devaluación disparó la inflación del 41% en 2016. Ahora están diciendo lo mismo: que no se va a disparar la inflación ("no pasa nada"). ¿Vos pensás que esa afirmación va a volver a ser desmentida?

-  Va a tener impacto inflacionario -dice Kestelboim-, no hay duda de eso. Podemos discutir en qué medida. En 2015 tuvo mucho efecto inflacionario pero desde ya el salto del dolar fue mucho más alto que el de estos días.

- Además - pregunta Maxi Diomedi-, ¿no se agrega el aumento de las naftas para disparar la inflación?

- Naftas y medicina prepaga -agrega Mariano-. Son muy importantes esos aumentos. Y sí, va a haber un proceso inflacionario. En los últimos meses rondaba el 1,5%. Seguramente en julio yo calculo que la inflación va a estar en torno al 2,5%. Contando la inflación que se registró en esta primera mitad del año ya estamos pasando el promedio de la banda de inflación estimada en el presupuesto para todo el año. Habían dicho entre el 12% y el 17% y ya está arriba del 15%. Se comieron esa previsión en medio año. Hicieron el mismo juego que el año pasado: el gobierno decía que la inflación iba a estar entre el 20% y el 25%, las consultoras decían que iba a ser de un 30 (un 30% más que lo que decía el gobierno) y al final fue del 41%. Este año hicieron lo mismo: el gobierno dijo un 17%, las consultoras dicen entre el 20% y el 21%,: de vuelta dicen un 25% más. Este año yo publiqué a principios de año en Página 12 que la inflación no va a ser inferior al 25% y que el crecimiento va a ser inferior al 2%. Cuando yo escribí esto las consultoras auguraban un crecimiento del 4%, incluso Bein, quizá para sacarse de encima el mote de sciolista, decía que este año se iba a crecer más de un 5%.

[En la nota del 12 de febrero en Página, Kestelboim explica: "Las previsiones forman expectativas que repercuten en el resultado. Bajo el blindaje mediático instalado que preserva el prestigio de las consultoras, si los analistas coinciden en que habrá crecimiento, aumenta la probabilidad de que lo haya realmente y potencia el efecto de los factores objetivos que lo impulsan. Esto se debe a que los pronósticos inciden en el comportamiento presente de empresarios y consumidores. El consenso de crecimiento en 2017 superior al 3 por ciento es una pauta que buena parte de las empresas y de los consumidores aún considera válida y la tiene en cuenta a la hora de invertir, producir y consumir, al menos durante los primeros meses del año. Por el contrario, si hubiera un amplio consenso sobre una caída del PIB, como se decía para 2015, probablemente se tomarían decisiones más cautas. En cualquier caso, aunque las proyecciones sean acertadas o no, cumplen su función de afectar las decisiones".].

El domingo, antes de la entrevista, me anoté una pregunta para hacerle a Mariano: "¿El macrismo tiene algún plan económico, más allá de la baja del poder adquisitivo de los salarios, el aumento del desempleo, la concentración económica y el endeudamiento masivo?". Y Kestelboim me respondió:

- Agregale desindustrialización, una economía mucho más abierta y un cambio en la distribución de recursos en favor de los sectores que estuvieron postergados durante los años del kirchnerismo: el energético y el del campo; y un panorama muy auspicioso para la inversión financiera. El modelo es muy cortito, porque se puede sostener siempre y cuando Argentina acceda al crédito internacional. Cuando el crédito internacional se vaya cerrando o cuando las condiciones para prestarle a la Argentina sean más exigentes, estos meses van a ser añorados por ser mucho mejores que los que van a venir, cuando Argentina tenga que pagar toda la deuda que está tomando ahora.

- Una última pregunta: un pequeño ahorrista, un trabajador formal al que todavía le sobran unos pesos y no quiere ver pulverizado lo que tiene, ¿vos en qué le recomendarías que invierta de acá a fin de año?

- Si puede acceder a una cuenta bancaria -dice Kestelboim-, una cuenta custodia o comitente para comprar bonos y acciones, le recomiendo que compre letras del tesoro en dólares. Con el nivel de endeudamiento que está teniendo la Argentina y el plazo de estos bonos (que son a 6 meses, con lo que no me parece que vaya a quedar atrapado, no va a explotar todo tan pronto), entonces estas letras en dólares son una buena opción. El ahorrista no sofisticado, que tiene que elegir entre plazo fijo o dolar, tiene que comprar los dólares antes del 19 de julio. Es la fecha clave porque vencen estas Lebacs, una pelota de plata que me parece que va a hacer subir un escaloncito más al dolar. Después del 19 de julio se va a ir a la franja de entre $ 17,50 y $ 18. Me parece que hay que aprovechar ahora. Y después de las elecciones de octubre probablemente haya una devaluación más fuerte.

Una vez que se fue Mariano, seguimos conversando con Maxi acerca de las consecuencias políticas de este panorama. Y si nada de esto les dio un poco de miedo, al fin del programa tuvimos un momento de terror radial salido de la oscura imaginación de David Lynch:

This is the water
and this is the well
drink full and descend
the horse is the white of the eyes
and dark within.

domingo, 9 de julio de 2017

Devaluación y rebote inflacionario: ¿lo tienen previsto o se les escapó la tortuga?



El domingo pasado a través de las redes sociales el economista Mariano Kestelboim anticipó con notable precisión lo que pasaría menos de 48 horas después: la suba del dolar más allá de la barrera de los $ 17. No se trata solo de destacar su acierto predictivo, sino que lo llamativo es que los gurúes financieros locales, especializados en anunciar catástrofes durante gobiernos a los que son adversos, en este caso no fueron capaces de anticipar la que se venía.

Los motivos por los cuales Kestelboim previó esta devaluación, según escribía el domingo pasado:

- Mercado de frontera.
- Elecciones.
- Vacaciones de invierno.
- Menos liquidación.
- Fortalecimiento del dólar a nivel internacional.
- Opción de ahorro del aguinaldo (para los que pueden).

Kestelboim señaló que, de haber sido difundida masivamente esta posibilidad, los ahorristas que compraran dólares habrían tenido en solo 3 días el mismo retorno que los tenedores de Lebacs tuvieron en un mes. Entonces, ¿la falta de previsión por parte de los voceros del establishment fue por su ignorancia de las causas o para proteger a un gobierno que les es afín?

Y agregó: "Es notable que hasta hace un par de años estaba plagado de gurúes que vociferaban que el dólar iba a explotar y hoy están todos calladitos. Tampoco los más grandes portales de noticias lo informaron, a pesar de que el aumento del último mes (80 centavos / 5%) está entre los cinco más fuertes de los últimos 15 años. Con gobierno un amigo, no paran de recortar su proyección de crecimiento y subir la de inflación. Las consultoras más reconocidas sobreestimaron por mucho el crecimiento y minimizaron la inflación. Y, con gobierno hostil con ellas, hacían lo contrario".

Así, este silencio de las consultoras y de los grandes portales de noticias se explica más por disciplinamiento político que por ignorancia de causas que eran detectables para economistas con un mínimo de información.

Hoy a las 12 de la noche Mariano Kestelboim viene a La otra.-radio, Radio Gráfica 89,3, online acá o acá.

Vamos a hablar, entonces, no solo de esta suba del dolar sino también de la incidencia de la información disponible (o de la falta de ella) en coyunturas económicas como esta. También le vamos a preguntar por la posibilidad de un rebote inflacionario como consecuencia de la devaluación. Y además, lo que nos resulta más intrigante: ¿el macrismo tiene algún plan económico más allá de la baja del poder adquisitivo de los salarios, el aumento del desempleo, la concentración económica y el endeudamiento masivo? Las metas inflacionarias ¿son un objetivo creíble de esta gestión o solo se trata de un discurso distractivo? Un posible rebote inflacionario como consecuencia de la devaluación, el aumento de combustibles y las tarifas de los servicios, ¿es un efecto indeseado de esta gestión o forma parte del plan?

¿Lo tienen previsto o se les escapó la tortuga?

martes, 29 de noviembre de 2016

Economía macrista: se está armando una bomba que va a estallar

Mariano Kestelboim en La otra.-radio, para escuchar clickeando acá 


En La otra.-radio del domingo pasado invitamos al economista Mariano Kestelboim para evaluar, en la perspectiva del primer año del gobierno macrista, los resultados económicos, no en los términos de lo que prometieron en la campaña sino según los intereses que el macrismo representa. Los ejes que nos interesaba plantear eran, como decíamos el domingo, estos: En estos meses el macrismo ya causó daños que serán muy difíciles de reparar, pero no todavía todo lo que hubieran querido. ¿Qué cosas les salieron bien? ¿Cuáles no? ¿En qué cosas se quedaron a mitad de camino? ¿Cuánto daño económico es todavía políticamente viable? ¿Qué oportunidades ya les serán difíciles de recrear, una vez pasado el primer año de gobierno? ¿Qué factores económicos harían todavía sustentable una profundización del ajuste? ¿La llegada de inversiones productivas es una posibilidad real o una fábula para ganar tiempo? ¿El actual contexto internacional favorece los planes oficialistas? ¿Qué requisitos sociopolíticos debería lograr este proyecto para que las inversiones llegaran? ¿Cómo conciliar la profundización del ajuste con una paz social duradera? Lo que sigue es parte de la conversación con Kestelboim. La charla completa, acá.

- Lo primero que les salió bien, en sus propios términos -dice Kestelboim-, es que la desregulación del mercado cambiario [lo que en la narrativa macrista se conoce como "liberación del cepo"] se hizo rápidamente y no produjo la debacle que vaticinaba el gobierno anterior. Obviamente tuvo un impacto muy negativo para la población, dado que la devaluación del peso aceleró la inflación y dañó severamente el poder adquisitivo de los salarios, pero antes de hacerlo, el gobierno anterior decía que los efectos podían ser peores. También fueron eficaces en lograr un muy rápido acuerdo con los fondos buitres y ese acuerdo, con un costo elevadísimo para nuestro país, no prdujo el efecto cascada de la aparición de otros operadores financieros que reclamaran, los me too ("nosotros también queremos cobrar). Esta fue una prevención que había tenido el anterior gobierno para no arreglar con los buitres. Pasado ya casi un año, esa cascada de juicios no se produjo. Estos dos logros inmediatos le dieron al gobierno macrista un envalentonamiento importante. Pero el proceso inflacionario que desencadenó la liberalización del mercado cambiario, en simultáneo con la desregulación de las exportaciones, fue muy superior al que proyectaban inicialmente los funcionarios del gobierno nacional. A poco de asumir Prat Gay dijo que su proyección de inflación para este año era de un 20 a un 25%, que la economía iba a crecer entre 1% y 1,5%, que el déficit fiscal iba caer al 4%. Nada de eso se cumplió y los índices respectivos resultaron ser mucho peores. El peor de todos es la aceleración de la inflación, que medida por el Instituto de Estadísticas de la Ciudad e Buenos Aires duplicó exactamente las predicciones del Ministro de Hacienda y terminó siendo del 45% anual.

- ¿Vos creés que el gobierno realmente creía que el índice inflacionario iba a ser del 25%? Porque, sin saber mucho de economía, era previsible que la devaluación que traería la desregulación del mercado cambiario, más la quita de retenciones, más la suba de tarifas y la reducción de los subsidios a los servicios iban a tener necesariamente un enorme efecto inflacionario. ¿Ellos creían que el efecto inflacionario iba a ser reducido o al tirar esa cifra intentaron manejar expectativas y bajar los números que se tenían que negociar en las paritarias de comienzos de año?


- Totalmente. A mí me parece -dice Kestelboim- que no puede ser que una persona que tiene la formación para llegar a ese lugar se equivoque tan grueso. Yo creo que evaluó, de forma inteligente, de acuerdo con su objetivo de reducir el salario real, los instrumentos que tenía y dijo: "tengo los medios de comunicación de mi lado y tengo las consultoras privadas que van a avalar lo que estoy pronosticando". Contrató a muchísimos formadores de opinión desde el Ministerio de Hacienda y las consultoras y bancos empezaron a decir que la inflación iba a estar en torno del 33%, de modo que no apareciera como un error tan grave decir que la inflación sería, como dijo el ministro, del 25%. De esa forma logró su objetivo: reducir el salario de los trabajadores. Se estaba por abrir el proceso de paritarias, había que negociar un montón de acuerdos salariales. No creo que se hayan equivocado, el salto inflacionario, con la devaluación y la liberalización de las esportaciones, era inevitable. Como vos dijiste, trataron de manejar las expectativas para negociar las paritarias en niveles más bajos. Así, los trabajadores registrados perdieron alrededor de 8% reales de su poder de compra, lo cual se agrava entre los trabajadores de la economía informal.


- ¿Eso es mucho para los trabajadores pero no todavía lo suficiente para el proyecto gobernante, porque lo que ellos se proponen es una baja de los salarios mucho más drástica?

- Es contradictorio tener una economía abierta, sin barreras a las importaciones, ser amigables con los mercados financieros internacionales y, con la estructura productiva que hoy tiene Argentina, tener salarios en dólares que son dos veces y media superiores a los que se pagan en Brasil, o tres veces más altos que los que se pagan en México. Este modelo, en estos términos, es insustentable. Este desequilibrio se compensa con endeudamiento. Para mantener la ecuación hace falta que ingresen dólares. Esos ingresan por la vía financiera y es deuda.

- Para vos, este endeudamiento masivo del primer año de gobierno ¿es un efecto colateral no deseado o es parte de los objetivos estratégicos de este programa?

- Es parte central del proyecto. Asumieron para hacer negocios y las ganancias gigantescas que están haciendo los bancos, con las tasas de interés por las nubes, habiendo desregulado el ingreso y la salida de negocios en Argentina, abrió un espacio de negocios formidable. Este es el principal propósito de este gobierno: hacer negocios con el sector financiero, con el sector minero y agro-exportador y con las tarifas de los servicios públicos.

- Entonces ¿el megaendeudamiento es lo que les salió mejor?

- Espectacular -dice Kestelboim-. Tomaron deuda por 90 mil millones de dólares.

- Al estar liberado el flujo de ingreso y egreso de capitales, ¿nuestra economía está ahora más ligada a los movimientos de la economía global que en el gobierno kirchnerista, más vulnerable a los posibles cimbronazos de los mercados internacionales?

- Totalmente, muchísimo más. Todavía bastante lejos de la convertibilidad, porque en ese momento la economía estaba totalmente dolarizada, pero estamos en proceso, nos estamos acercando. Y seguramente, al ritmo que vamos, en unos meses vamos a estar en niveles de riesgo bastante altos.

- ¿Se puede evaluar si el triunfo de Trump en EEUU aumenta el riesgo, al tener al país tan atado a los cimbronazos internacionales?

- Sí, ya la tasa de interés internacional de largo plazo en EEUU subió 2%, y eso significa que los bonos argentinos pasan a ser menos atractivos. Más capitales se vuelcan a comprar bonos de las Reservas Federales de EEUU y eso hace que la posibilidad de refinanciar esta deduda inmensa que está tomando Argentina vaya a ser en el futuro más difícil. Este fenómeno recién está arrancando. En cuanto Trump asuma el poder, seguramente va a tomar decisiones drásticas que van a tener un impacto muy negativo para la economía argentina

- La recesión ¿es un efecto no deseado de este plan económico o es un resultado inevitable de las medidas tomadas?

- Era evidente que las medidas iban a tener un efecto recesivo, el tema es la duración. El gobierno se había jugado a que iba a durar un semestre. Pero era muy difícil que se produjera una recuperación: si estás deteriorando el poder adquisitivo de los salarios, en una economía donde el 80% del PBI es el consumo, si baja esa variable un 8% o un 10%, vas a tener más recesión. El proceso de recesión se vino agravando en los últimos meses y no aparece la luz al final del tunel. El tercer trimestre es el peor de todos.

- ¿Cuando lleguen los tarifazos de la energía eléctrica, eso no va a tener efecto inflacionario nuevamente?

- Sí, claro. Van a llegar los aumentos de la energía eléctrica y una segunda tanda de aumento en los combustibles que se viene postergando, Y eso produce un movimiento de precios que hace que haya una inercia inflacionaria. Las políticas económicas de este gobierno buscaron detener la inflación enfriando la economía, a partir de la reducción de salarios, el aumento de las tasas de interés y la apertura de importaciones. Con eso querían contener el ajuste de precios de la producción interna. Pero el proceso inflacionario no terminó: el aumento que se viene de tarifas y la readecuación de contratos que no se ajustaron todavía y se tienen que actualizar hacen que el proceso inflacionario no se pueda parar. El gobierno dice que el año que viene la inflación va a estar entre el 12% y el 17%, entonces esperemos que esté entre el 25% y el 30%.

- Y con esta inercia inflacionaria ¿qué pasa con el atraso cambiario? ¿Las ventajas competitivas de la anterior devaluación ya se perdieron?

- Estamos a un nivel de atraso cambiario similar al de fines de 2013, con un riesgo de que por factores internos y externos se vaya a agravar. El factor interno es que el proceso inflacionario sigue. Y en un año electoral el gobierno no puede tomar la decisión de devaluar. Por eso, el atraso cambiario se mantiene. Después, por factores externos se va a agravar y mucho. El ascenso de Trump hace que el dolar se fortalezca. Las monedas de los socios regionales de Argentina se están devaluando. Por ambos factores, el atraso cambiario en 2017 va a ser muy potente y eso va a repercutir muy negativamente en las economías regionales, las que tienen que exportar, por ejemplo, a EEUU y ahora van a tener más barreras. Y también va a ser muy negativo para la industria que produce para el mercado interno y que compite palmo a palmo con las importaciones. Esto va a producir un proceso de muy acelerada desindustrialización en los meses, que se va a ir agravando conforme vaya creciendo el atraso cambiario.

- Entonces van a contener políticamente el tipo de cambio para no producir una megadevaluación antes de las elecciones pero ¿en algún momento, en el mediano plazo, van a tener que volver a devaluar?

- Van a tener que volver a devaluar y además, con este atraso cambiario y la desaceleración del proceso productivo, va aumentar el déficit fiscalo. La inversiones productivas no van a llegar. En algún momento va a haber que pagar el déficit fiscal, en algún momento va a haber que pagar la deuda, van a tener que terminar con el atraso cambiario. El menú de opciones que tiene el gobierno hoy para aplacar todo este proceso es tomar deuda, manteniendo artificialmente atrasado el tipo de cambio. Se está armando una bomba que en algún momento va a explotar y va a tener un efecto muy perjudicial para la economía argentina. La herencia positiva del gobierno anterior fue dejarle un país muy desendeudado, y eso le permite avanzar por ese canal. Pero se está armando una bomba que va a estallar, no se va a poder seguir sosteniendo el pago de intereses de deuda y el nuevo endeudamiento. Con indicadores macroeconómicos cada vez más frágiles, las exigencias de las tasas de interés van a ser mucho más duras para Argentina. El condicionamiento de los organismos financieros van a ser, como siempre lo fueron, un gran ajuste fiscal. En 2017 no le van a reclamar el ajuste fiscal por las elecciones. pero en 2018 se van a combinar la necesidad de devaluar con hacer un gran ajuste.

***

Para compensar tanto espanto, en el programa escuchamos canciones del nuevo disco de Regina Spektor, como esta:



His destiny was just too big to spend
So he broke it into smaller bills and change
By the time he tried to buy the things he needed
He had spent it all on loosies and weed and
He had spent it all on chips and Coca-Cola
He had spent it all on chocolate and vanilla
He had spent it all and didn't even feel it.


***

Hablando de consumo, también estuvo en el programa el psiquiatra Alejandro Brain, comentando las tesis de la autora Annie Minno contra la criminalización del consumo de drogas. Ver más acá.

domingo, 27 de noviembre de 2016

¿Cuánto daño puede hacer macri todavía?


El proyecto político macrista viene con una falla de origen: el gobierno de Cristina no le facilitó las precondiciones sociopolíticas que hicieran tolerable un ajuste económico drástico acorde con sus intereses estratégicos. Cristina dejó el poder sin padecer las crisis de gobernabilidad que sufrieron todos los gobiernos civiles postdictatoriales. Lo que las clases dominantes que hoy manejan todos los resortes del poder político y económico necesitaban era que el kirchnerismo terminara en una debacle que incluyera corridas cambiarias, hiperinflación, saqueos y un desmadre represivo con decenas de muertos. Un final apocalíptico de los 12 años kirchneristas hubiese logrado un efecto social disciplinador que convenciera al pueblo de la inexorabilidad del ajuste que la derecha desea. Pero Cristina se fue con un país en orden y una Plaza llena. Así es como interactúan los símbolos y los intereses materiales. Por eso el primer año del macrismo en el poder estuvo signado por un intento de desplazar las expectativas de mejora hacia plazos cada vez más inciertos, a la vez de la necesidad de narrar una crisis retrospectiva: "en cuestión de días (semanas, meses, semestres) las cosas van a empezar a ponerse interesantes" y también "el bienestar social en que se vivía no era real, sino una ficción que nosotros hemos venido a sincerar".

Baja de salarios, endeudamiento masivo, transferencia de ingresos hacia los sectores más ricos, apertura comercial, desempleo: ese es el breve repertorio político que da razón de ser al proyecto gobernante.

Cuando todavía no había asumido como Ministro de Hacienda Alfonso Prat Hay canchereaba en el programa de Carlos Pagni en TN: "vamos a liberar el cepo sin provocar una estampida inflacionaria, porque los precios ya están dolarizados y una vez que les paguemos a los holdouts, en un nuevo clima de negocios en marzo llegan las inversiones que reactivarán la economía". La devaluación se produjo, el gobierno se allanó a las pretenciones buitres

En estos meses de gobierno el macrismo ya causó daños que serán muy difíciles de reparar, pero no todavía todo lo que hubieran querido. ¿Qué cosas les salieron bien? ¿Cuáles no? ¿En qué cosas se quedaron a mitad de camino? ¿Cuánto daño económico es todavía políticamente viable? ¿Qué oportunidades ya les serán difíciles de recrear, una vez pasado el primer año de gobierno? ¿Qué factores económicos harían todavía sustentable una profundización del ajuste? ¿La llegada de inversiones productivas es una posibilidad real o una fábula para ganar tiempo? ¿El actual contexto internacional favorece los planes oficialistas? ¿Qué requisitos sociopolíticos debería lograr este proyecto para que las inversiones llegaran? ¿Cómo conciliar la profundización del ajuste con una paz social duradera?

Déficit fiscal, atraso cambiario, conflictividad gremial, costo laboral, recesión: las anomalías del sistema. ¿Será el macrismo capaz de remover estos obstáculos?

jueves, 23 de junio de 2016

Los errores del dream team macrista marcan récords

Metas oficiales vs. estimaciones privadas



por Mariano Kestelboim

-Inflación: 20/25 -> 40

-Crecimiento: 0,5/1 -> -2

-Déficit fiscal: 4,8 -> 7

-Pobreza 0 -> 2,5 M más (por ahora; no proyectan esta variable).

Todos los gobiernos se equivocan cuando trazan sus metas económicas, pero los errores del "dream team" marcan récords. Después de asumir y analizar la "herencia", Prat-Gay proyectó esos resultados. Evidentemente, sobrestimaron su capacidad y, en especial, el amor de los mercados. Sus políticas aumentan las ganancias principalmente de los bancos, en contra, sobre todo, de las pymes industriales y de los trabajadores.

viernes, 27 de mayo de 2016

Jubilaciones M: más plata para los que más tienen



por Mariano Kestelboim

El Gobierno K recompuso el ingreso de los jubilados de menores ingresos (la mínima subió 22 veces entre 2003 y 2015). El Gobierno M busca mejorar el de los de más y así restablecer el esquema de desigualdad distributiva que había antes del Kirchnerismo. Volveríamos a una latinoamericanización distributiva: más haberes para los que más tienen.

De aprobarse, será la política distributiva que más marcará el cambio respecto a la gestión K. Hay otros actores sociales beneficiados. Antes, el apoyo político descansaba fundamentalmente en los sectores de menores recursos; ahora, en los de ingresos medios/altos y altos. Esta política consolidaría ese respaldo.

La oposición debería lograr que, en el proyecto, parte de los juicios se paguen cobrando el Impuesto a las Ganancias al Poder Judicial.

martes, 8 de diciembre de 2015

Radio catástrofe: el plan del macrismo trae pérdidas para los trabajadores, caída del consumo, desocupación, y muchos dólares para las clases altas y medias-altas (la clase media no va a poder comprar sus benditos dólares)

La otra.-radio: una conversación con el economista Mariano Kestelboim, para escuchar clickeando acá (si se animan) 



OC: ¿Cuáles son las perspectivas económicas que se abren con la llegada del macrismo al poder?

Mariano Kestelboim: Creo que los trabajadores, la gran mayoría de los empresarios pymes, los jubilados, quienes reciben planes sociales o ayuda estatal van a estar en peores condiciones, sin lugar a dudas.

OC: Básicamente, ¿el programa del macrismo es una gran transferencia de ingresos desde el sector de los trabajadores en favor de los productores cuya economía depende de las exportaciones?

MK: Así es, aquellos cuya economía depende de la exportación y a la vez grandes grupos económicos que no compiten con el exterior, como el sector financiero, el sector inmobiliario, el de la comercialización, las telecomunicaciones, el transporte. Creo que los grandes sectores que manejan la economía argentina en general, no solo los exportadores, van a mejorar su situación.

OC: ¿Una devaluación como la que se anuncia es una baja en el poder adquisitivo de los trabajadores?

MK: No hay ninguna duda, los propios economistas del PRO están anunciando una fuerte caída del consumo en el primer semestre de 2016 -también anuncian que va a recuperarse en el segundo semestre-, pero las políticas económicas que están anunciadas 45 días antes de asumir Macri la presidencia ya dieron cuenta de la devaluación. Y una devaluación siempre trae aparejada una caída del poder adquisitivo real de los trabajadores. Al anunciarlo con anticipación, lo que buscó Macri fue que el costo de la devaluación cayera en el gobierno saliente, para llegar a la presidencia y decir: "esta es la pesada herencia, me dejaron un incendio, es un desastre, no tengo reservas, nadie exporta nada, todos quieren importar, es un gobierno inepto y ahora vengo yo a sanear la economía, pero lamentablemente para sanearla tengo que tomar medidas antipopulares".

OC: Es un discurso muy conocido para los que tenemos cierta edad, ya hemos escuchado decir esto muchas veces; en Europa, Portugal, Grecia, España, se lo está escuchando continuamente. Sabemos que este mecanismo de "saneamiento" no tiene fin, es infinito. Para vos, el hecho de que Prat Gay haya anunciado la devaluación con tanta anticipación no es un error sino completamente deliberado para desatar la inflación antes de que la devaluación se produzca.

MK: No hay ningún error, fue completamente premeditado, no solo para que haya un caos con el aumento de precios, fijate el aumento de la harina; para los que timbean en la bolsa, las acciones de Molinos subieron más de un 100%, una cosa extraordinaria; el aumento del precio de la carne en un 50%, el aumento del acero, el algodón, el cuero, los insumos básicos industriales de uso difundido: si no aumentaron, nadie está ofertando. O venden productos de segunda o a precio abierto, es decir, sin definir los precios. Si sos un exportador, pensás "qué voy a exportar con el tipo de cambio oficial actual, si me dan $ 9,70 hoy y Macri me va a dar $ 15 cuando él asuma". Entonces no van a exportar hasta que le den $ 15. Un exportador de soja recibe hoy $ 6,50. Si el día de mañana le bajan las retenciones y el tipo de cambio está a $ 15, va a recibir entre $ 12 y $ 13. De esa manera, cuando se produzca la devaluación y la quita de retenciones, ahí los productores van a exportar, hay un stock de granos que no se ha exportado, y van a responder con sus exportaciones para que ingresen divisas a la Argentina. Y también Macri anticipó acuerdos con el FMI, el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo, y acreedores financieros internacionales para que ingresen dólares por el canal financiero. Entonces podrán levantar el cepo para satisfacer la demanda de dólares de los ahorristas de clase media alta y clase alte, porque los de clase media no van a poder comprar dólares.

OC: ¿Es verdad lo que dice Prat Gay, que la devaluación ya se produjo de hecho con el aumento de los precios internos, o cuando se produzca efectivamente va a haber otro golpe inflacionario?

MK: Los empresarios fijan precios de una forma muy diversa, hay una heterogeneidad impresionante. No tengo duda de que los precios de los productos electrónicos en el mercado libre están adecuados al tipo de cambio blue. Pero los precios más importantes de la economía argentina son los vinculados a la canasta básica de alimentos y esos no estaban alineados con el blue, sino con el tipo de cambio oficial (el pan, la leche, la carne). Argentina, entre sus exportaciones e importaciones, opera 120.000 millones de dólares anuales, la cuarta parte del PBI está efectuado a la actual cotización oficial. Por otro lado, cuando el empresario fija precios, no los fija en función del tipo de cambio actual, sino del tipo de cambio que prevé. Y ahora prevén incertidumbre total, por eso cuando se pacta una operación para después del 10 de diciembre, para enero o febrero, se pacta a precio abierto, porque no saben cuál va a ser la cotización. Si vos querés comprar hoy una tonelada de acero, la tenés que comprar sin saber a qué precio vas a pagarla efectivamente. Si necesitás la mercadería, o no te venden, o te venden mercadería de segunda, o con un incremento muy importante. Es realmente complicado.

OC: Pero el precio del pan, de la carne, de la leche, ¿van a estar en función de la cotización del dólar, una vez que se produzca la devaluación?

MK: Los precios están muy influidos por el tipo de cambio, pero el aumento total está influido por la demanda. Si no hay demanda interna, Macri va a cumplir con su promesa de combatir el problema de la inflación. La forma en que va a bajar la inflación es con recesión, con caída del consumo. En Argentina hay puja distributiva, hay presión de los sindicatos y la forma de atacar esa puja es bajando el consumo. ¿Y cómo se baja el consumo? La devaluación es una manera, otra forma es un aumento brusco de las tasas de interés, las decisiones de inversión productiva se postergan y comienza a ser mucho más atractiva la inversión financiera. Y la última forma, que también está dentro del programa de gobierno de Macri, es la apertura comercial: si se libera la importación de textiles, de calzados, juguetes, muebles, electrónicos, de todos los productos de consumo masivo, los empresarios locales no van a poder aumentar los precios. Muchas pequeñas y medianas empresas van a tener que bajar la cortina. Y de esa forma se va a conseguir el objetivo principal, que es eliminar este "mal" que es la inflación, pero con un sacrificio muy importante en términos de nivel de actividad y de empleo. Una caída del empleo. Los economistas del equipo de Macri están analizando esta situación, creen que en el primer semestre de 2016 la economía argentina va a entrar en recesión, desocupación, mayor inflación. Una crisis producto de la devaluación que están anunciando. Y suponen que después de esta crisis, en el segundo semestre va a haber un crecimiento de la economía bajo estos nuevos parámetros [de baja del poder adquisitivo y desempleo].

OC: Teniendo en cuenta lo que vos decís, el panorama económico de los próximos meses parecería que se puede describir objetivamente y ahora las incógnitas pasan a ser políticas: es decir, hasta qué punto la sociedad argentina, los trabajadores, los sindicatos, las pymes, la clase media pueden aceptar estos ajustes...

[Esta es una andanada de noticias brutales sobre lo que puede pasar en el futuro inminente, una tonelada de malas noticias que vienen como consecuencia del triunfo político del macrismo. Esto fue dicho en los primeros minutos del programa, que pueden escuchar completo clickeando acá, si les quedan ganas de seguir, je. La conversación es más extensa y muy interesante, aun con lo doloroso que resulta escuchar todo esto junto. Mariano nos explicó qué es lo que Macri hizo bien para llegar a estar en esta situación, y cuáles fueron las virtudes y cuáles los errores del kirchnerismo; quiénes ganaron y quiénes perdieron durante el período kirchnerista. Pero hay una pregunta que yo especialmente quería hacerle, y es si él piensa que había otra manera de resolver la escasez de divisas de la economía argentina actual, una salida que no pasara por la devaluación, la caída del consumo, la recesión y el desempleo. Y Mariano me contestó que sí, que había otra forma: pero para saber cuál tienen que escuchar el programa completo acá].