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sábado, 23 de abril de 2016

Crespo (BAFICI)

Eduardo Crespo, 2016


por Oscar Cuervo

Eduardo Crespo hizo una película que se llama Crespo, nació en Crespo, Entre Ríos, y vino a vivir a la capital, al barrio de Villa Crespo. Su apellido no guarda ninguna vinculación histórica con el de su ciudad natal, excepto por el hecho de que su padre, que nació en capital, se fue a vivir a Crespo.

Eduardo tenía la idea de hacer una película con su padre y con su ciudad natal. En el último año, su vida atravesó por una serie de contingencias aparentemente inconexas: le hackearon la computadora y borraron toda su memoria, viajó a Europa y conoció a una rama de los Crespo que vive ahí, estuvo a punto de ahogarse en el mar, le robaron la cámara y murió su padre.

Crespo es una ciudad de Entre Ríos, la capital nacional de la avicultura: el dinamismo de su economía se basa en la producción de huevos y pollos. A la entrada de la ciudad, una estatua de dos gallinas, un poco ridícula, ostenta ese orgullo ante los visitantes.

Pero la ciudad de Crespo produce algo más que pollos y huevos: desde hace menos de diez años apareció una camada de cineastas nacidos en Crespo (Iván Fund, Maximiliano Schonfeld, Gabriel Zaragoza y el propio Eduardo Crespo), que a la vez guardan estrecha colaboración con otros cineastas que no nacieron ahí pero que interactúan en sus proyectos, como Santiago Loza (con quien Eduardo co-dirigió Si je suis perdu, c'est pas grave y el programa de tv Doce Casas; Loza también tiene varias películas en colaboración con Fund) y Lorena Moriconi (editora de casi todas las películas de ellos, quizás la dueña de la fórmula secreta del cine crespense). También se asocian a este movimiento diversos habitantes de la ciudad que aparecen en todas sus películas, sea como actores, entrevistados o en otros roles colaborativos.

Hay un aire de familia en sus películas, aunque cada uno de ellos muestra su propia personalidad. Diría que cierta discreta melancolía, un tono íntimo, mucho verde y azul, cielos abiertos, calles de casas bajas y una inquietud no del todo manifiesta. En su interacción creativa los crespenses fueron delineando una poética de la contingencia. En sus películas no hay nexos narrativos férreos: las personas y las circunstancias se van ligando de un modo laxo, aparentemente caprichoso, como un dibujo cuyos trazos vacilantes se comprenden solo alejándose un poco o dejándose llevar por las atmósferas.

Conozco esa ciudad: la conocí por el BAFICI. En 2009 vi La risa, de Iván Fund, quizás la película fundacional del movimiento. En La risa ya empezaban a explorarse las posibilidades poéticas de la contingencia. Quizás por eso la película pasó desapercibida. A mí me gustó mucho, me crucé al grupo en los alrededores del Abasto cuando el BAFICI era un lugar amable y propiciaba los encuentros fortuitos, los invité a la radio y me hice amigo de ellos. Ellos después me invitaron un par de inviernos a visitar su ciudad, organicé la primera proyección que se hizo en Crespo de In the mood for love; otro año fui a hablarles de Kierkegaard, caminé por esas calles y plazas y guardo por ella y por ellos una cariño especial.

Crespo, la película, es una pequeña elegía. Con la libertad y la intimidad con que Sokurov concebía sus primeras elegías, pero con acento entrerriano. No está dominada por la melancolía masiva y terminal que se respira en la estepa rusa, sino por una más suave y ondulada, como el paisaje crespense. Eduardo busca, con la ayuda de su mamá y de algún amigo que se cruza en su camino, entre los objetos de su padre: discos, cuadernos, fotos, filmaciones. Busca no se sabe qué, no un gran secreto ni un tesoro escondido, quizás una fugaz epifanía sentimental. Algo que le permita restituir la presencia del padre por medio de una película trazada en el contorno de su ausencia.

El padre de Eduardo era boyscout y eso le dio a su vida una épica de provincias, una fe en la ayuda comunitaria, un entusiasmo ingenuo que por momentos remite al absurdo provinciano de las Doce Casas de Loza y Crespo. Con elementos frágiles y un tono tímido, Crespo se convierte en una de las mejores películas del cine crespense y de esta edición del BAFICI.

lunes, 22 de abril de 2013

El BAFICI acaba en La otra.-radio

En el programa de anoche juntamos a los artífices de las películas argentinas ganadoras de la edición 2013:
Mejor película: La Paz (su director Santiago Loza y su protagonista Lisandro Rodriguez).
Mejor director: Raúl Perrone (por su película P3ND3JO5)
+ Roger Koza (amigo, crítico, programador de los festivales de Hamburgo y Ficunam) + Alejandro Ricagno (nuestro camarada de armas tomar)


Un programa para descargar clickeando acá

Ya es una tradición que nos enaltece: el BAFICI acaba en La otra.-radio.

Staff: Guillermo Villalobos, Martín Farina, Lucas Carrizo, Oscar Cuervo.
Operador de sonido: Maxi Perel.
Ingeniería psíquica: Maxi Diomedi, Sofía Grenada, Carmen Cuervo, Anto Diomedi.
Canciones: Regina Spektor, Depeche Mode, Fito Páez, Antony and the Johnsons.
FM La Tribu. 88,7. www.fmlatribu.com

viernes, 19 de abril de 2013

BAFICI: Una indignación y dos alivios

La indignación: Beatriz Portinari: Un documental sobre Aurora Venturini


por Alejandro Ricagno

Suspendí por unos días mi diario ricagnano por dos cuestiones.

Una: de las películas argentinas que me gustaron vistas en estos días,; La paz de Santiago Loza y AB de Iván Fund, prefiero escribir en extenso más adelante o para la revista. La otra, sobre la que me extenderé más tarde. es Museum Hours, de Jem Cohe, que vista el domingo pasado crece como un cuadro de Brueghel en la memoria.

Dos: el cansancio. Cuando no tengo nada que decir,  mejor hacer silencio. Me cuesta- cada vez más- escribir de películas que están “mas o menos”, o zafan, o están bien o son” interesantes”. Además, las que están interesantes generalmente la veo con peligro de sueño. Me paso con I used to be darker, una indie que no está mal, - sobre todo por lo que no hace- y que crece en el –por momentos nebuloso- recuerdo. O con la brasileña con peso –y director- uruguayo, Avanti popolo. Y también porque estoy esperando La Película, que aún no llega. ¿Llegará?

Me desilusioné un poco con la esperada La ultima vez que vi Macau, de Joao Pedro Rodrigues, pero por ahí le doy una chance de reverla online. O sea, que para escribir necesito esa película que me lleve a otros lugares, me haga pensar, me agarre de las bolas o de la punta mas oculta del alma, y me sacuda.

O por el contrario me haga enojar.

Porque lo que me hace escribir hoy es la indignación. No, no la película sobre los indignados, Vers Madrid, de Sylvain Georges, que no vi.

La indignación por el documental Beatriz Portinari: Un documental sobre Aurora Venturini. Si uno no ha leído nada de esta mujer, que con más de treinta libros publicados, a los 80 años le llega el reconocimiento de su particular mundo literario, donde lo biográfico es llevado a dimensiones casi fantásticas, envuelto en un humor negro cortante como una navaja buñueliana-, el film de Agustina Massa y Fernando Krapp no aporta casi nada. No solo no roza ni consigue recrear la obra de la autora, ni investiga su vida, sino que parece –acaba siendo- un documental en contra de la retratada.

Es que, a mitad del rodaje, la Venturini, evidentemente cansada, dice ”basta” y echa al equipo de filmación. Eso está relatado por la voz en off de Rosario Bléfari, que guía e intenta completar los huecos de ese retrato doblemente trunco. Seguramente Venturini es una persona difícil -el film lo deja ver- y con extrañezas que la ponen en un borde de otra realidad, por decirlo suavemente. Pero seguramente es más, mucho más que lo que muestra este pobre documental –pobre en investigación, pobre incluso en su pseudo pretensión ficcional- sobre (contra) el Universo Venturini. Una sola pagina de la escritora -que al momento del rodaje tiene más de 90 años y se recupera de una caída que derivó en un coma cuatro-, humilla cualquiera de las imágenes y de la organización del documental. Evidentemente, que la retratada no se deje filmar más a mitad del rodaje es un problema, y los realizadores se las deben de haber visto negras par decidir cómo y qué hacer. Pero la película no hace su trabajo, ni siquiera en la evidencia del fracaso de su primer propósito. Y entonces lo que hace es un trabajo sucio, casi como una venganza. Que Venturini sea impiadosa consigo misma y su linaje, con propios y ajenos en su literatura parece haberles dado a los realizadores el pie para que sean impiadosos con ella. No hay investigación que supla lo faltante. Ni siquiera el conflicto entre lo mítico y lo real está desarrollado. Las mil y una películas que este doc, -aún con la resistencia de la autora- podría haber sido se esfuman como la propia escritora de la cámara. Y estamos hablando de una mina que fue amiga de Evita, que vivió en el Paris de Sartre y Simone de Beauvoir, que era amiga de Juliette Greco, que fue silenciada por la Libertadora, que fue la mujer de Fermín Chávez, entro otra larga cantidad de etcéteras, que la propia Venturini ha desplegado en mil y un reportajes.

Encima, lo que se muestra de su literatura no es ni de lejos lo mejor –un viejo soneto y unas páginas de un escrito, que más huelen a crónica que otra cosa, de su admiración por… Leonel Messi. Nada de la fuerza de su narrativa cruel y extraña se refleja allí. No solo eso, sino que los realizadores se dedican varias veces a mostrar, en el principio del film, la difícil recuperación después de su caída, en unos planos absolutamente innecesarios, o la filman sin que ella se de cuente. Y después en una charla con un amigo sacerdote exorcista que la “atendió” después de su “experiencia en el infierno” (Aurora dixit). Pero no la filman como un “personaje”, sino más como “un caso”.

Entre otros –pocos- testimoniantes hay una vieja amiga, que funciona para los realizadores casi como comic relief, y suelta alguno que otro dato. Pero hasta ese personaje tiene un halo de uso.Solo se pueden rescatar algunas anécdotas en boca de la propia Venturini, como la de su trabajo con los pibes de la nocturna, cuando ella tenía 24 años. O su maravillosa historia con las arañas.También se puede destacar su intuición -algo tardía- de que los realizadores fueron allí a buscar un personaje a explotar, más que a explorar o descubrir. “Las vinchucas” los llama. Lo bien que hace.
Los debería haber echado desde el principio.

Pd: Un crítico extranjero, al que no le gustó la película, me preguntó a la salida por qué aparecía el nombre Beatriz Portinari, antes del nombre del escritora en le titulo del documental... Es el que la escritora escogió como seudónimo para presentarse al concurso de Pagina 12 que ganó en le 2007, con esa novela bestial llamada Las primas. Pero, claro, ese dato figura en el catálogo nomás.

Para no terminar esta nota con solo indignaciones dos positivas:

-El Hong Sang-soo In Another Country con Huppert , es simpático, liviano y amable.

Y una de esas tapadas del Bafici que alegró mi noche: la japonesa I catch a terrible cat, comedia de desencuentros amorosos, que empieza grave y va enloqueciendo imperceptiblemente, y fue una bocanada de aire fresco que casi consigue hacerme olvidar la indignación con que empecé este post. La vuelven a dar el sábado (uh, de pronto me acordé de la chileno-italiana-alemana Il futuro, basado en Bolaños. No, mejor olvidar).

lunes, 3 de diciembre de 2012

El filósofo, el festival y el veneno del cine (final)

Mar del Plata 2012 - Parte III
por José Miccio


Diamond Flash

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Pude ver dos películas de la numerosa representación española, también discutibles e interesantes, como parece haber sido la regla del festival. Diamond Flash es un fenómeno muy propio de nuestro tiempo y otro anuncio de lo que tal vez ocurra con parte del cine menos comercial en los próximos años. Su director, el español Carlos Vermut, convocó un casting de actores por internet, filmó la película con ellos (todos desconocidos y estupendos) y una cámara de fotos de última generación, se hizo cargo de la casi totalidad de las tareas técnicas y la estrenó online gracias a un premio, además de mostrarla en algunos festivales españoles y lanzarla luego en DVD como resultado de su pequeño hype virtual. En cierto sentido, las salas y al soporte físico existen para Diamond flash porque tienen todavía el peso suficiente como para confirmar un éxito alternativo e impulsar una carrera; resta imaginar qué ocurrirá cuando un sistema de validación completo consiga imponerse por fuera del circuito de festivales, qué imagen será aquella que exista solo por y para ese sistema, y en última instancia, qué relación tendrá con el cine tal como todavía lo entendemos.

El cartel de Diamond Flash parece el de un giallo psicodélico, y su título el de una historieta de superhéroes; la película, sin embargo, no cumple con las expectativas que promueve su presentación. Vermut toma elementos de varios géneros pero filma a contramano de ellos; sucede así sobre todo con la historieta, cuya importancia queda en claro desde el comienzo: lo primero que vemos es, como dicen en España, un tebeo; y como su lectora pasa algunas hojas podemos leer un clímax narrativo: la abducción de un hombre por unos extraterrestres. Es casi toda la acción en sentido convencional que tendremos; una vez fuera de las viñetas lo que queda es, fundamentalmente, un conjunto de escenas elaboradas con planos largos y preferentemente fijos, sin énfasis cromáticos ni señalamientos musicales, todas ellas dedicadas a un intercambio verbal, en general cara a cara. La cuestión del parlamento es tan importante que incluso algunos momentos de transición se desenvuelven de esta manera: cuando una de las protagonistas (de acento argentino y un aire a Lucrecia Martel) viaja sola en su coche, un locutor anuncia en la radio que acaba de pasar una canción de El Niño Gusano; cuando otra come en su casa sus judías con chorizo, mira en la tele un dibujo animado en el que conversan dos curiosas criaturas.

En uno de los mejores momentos del film, una mujer llamada Angustias pinta un angelito de mazapán mientras le indica a su ejecutora las acciones a seguir; es una figura asimilable a algunas de Darío Argento o David Lynch, una psicovengadora o un tentáculo del Mal, cuya cara permanece oculta y su voluntad inexplicada. Tal vez se trate de la archienemiga del justiciero Diamond Flash, que aparece una sola vez y no produce exactamente calma, ya que no lo vemos rescatar víctimas ni entregar delincuentes a la justicia sino ejercer una violencia que pasa demasiado pronto de la defensa al sadismo. El lugar secundario de la villana y el héroe, y su nunca establecida condición de tales, le permite a la película concentrarse en sus mujeres protagonistas, especialmente en los lugares que ocupan dentro de un tapiz de violencias que incluye el abuso, el secuestro y la tortura.

La estructura narrativa que elabora Vermut no es sencilla, y bien puede ocurrir que el vínculo entre sus capítulos permanezca oscuro o dé lugar a extravagantes especulaciones; pero de algún modo todas las historias de Diamond Flash tratan sobre la manera en que se sobrelleva la carga de una vida cotidiana violenta, y de lo complicado que resulta huir de ella. Ciertos diálogos brillantes, alguna línea especialmente inspirada (“Son los animales prehistóricos los que deciden el destino de los hombres”) y la firme y bienvenida voluntad de extrañeza son los activos más importantes de Vermut. En el debe cabe consignar una inconveniente: el rigor no es por sí mismo un buen argumento a la hora de convencer a la paciencia.

El foso

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Si hay algo que no se le puede negar a Diamond Flash es convicción: tiene una idea, un método y el coraje de respetarlos durante 130 minutos. Algo similar ocurre con El foso, el nuevo documental de Ricardo Íscar, que nada tiene que ver con la película de Vermut. En Tierra negra, su largometraje de 2005, Íscar retrató con gran cariño a un grupo de mineros en su trabajo y sus momentos libres; ahora hace lo mismo con los músicos de la orquesta del Liceo, el gran teatro de ópera barcelonés. El criterio es similar: se trata de poner en el centro de la escena a un grupo humano que cumple una labor poco reconocida y destacar dentro de él las individualidades que lo conforman.

La mina y el foso son lugares que comunican directamente la falta de visibilidad de las personas que trabajan en ellos; por eso los documentales de Íscar pueden verse como viajes al mundo de la labor olvidada. Estos viajes implican la asunción del punto de vista de los nativos, algo especialmente claro en El foso. Enfáticamente situado en la orquesta, Íscar decide rodear el escenario durante las dos horas de su documental: todo debe mostrase desde el margen. Vemos los laterales cuando el reparto espera por su ingreso y el techo cuando van las mujeres de limpieza; del proscenio solo cabe algún contrapicado, como aquel en el que los músicos miran hacia arriba mientras los aplausos del público premian a los cantantes líricos, apenas entrevistos.

Pero las cosas no terminan ahí: también hay mundo más allá de la orquesta. Y así como el brillo de la ópera tiene uno de sus sostenes en los músicos que nadie ve, hay en el teatro otras capas desatendidas, otras personas y otras labores aún menos visibles: un foso del foso al que Íscar también se dirige. De los vestuaristas al restaurador, de los tramoyistas al personal de limpieza, todos los que trabajan en el Liceo tienen un papel en esta red profunda y objetivamente solidaria que es el teatro en su totalidad. Es el laburo lo que se percibe antes que nada en el documental. Por eso, si hubiese que buscar en El foso un plano emblemático sería el de las manos. Íscar filma decenas de manos haciendo cosas – tocar, limpiar, cocinar, tejer, pintar - y termina su película con uno de ellos, justo cuando la sinfonía concluye, sostenida no por el genio de su compositor sino por la mano de una de las cellistas. En esta entramado de labores, la cuestión no pasa por borrar las diferencias entre la actividad creativa y las actividades menos especializadas sino por reconocerles a estas últimas un papel en la posibilidad de las primeras. Es una filosofía generosa: le permite a Íscar acercarse de manera profunda a sus personajes y al espectador reconocer el valor de las tareas que cumplen.

Quizás por sentir que también nosotros podríamos ser personajes de sus películas resulta difícil no simpatizar con Íscar. Pero, más allá del atractivo indudable de su documental, el modo en que pone en escena la intimidad y los deseos peca en algunas ocasiones de sobrecarga retórica, por no hablar del prólogo de los caballos, decididamente feo. Aunque parezca extraño, es en los momentos en los que Íscar se toma más libertades cuando El foso pierde interés. No es un problema nuevo; desde hace tiempo es notorio que hay algo que no funciona bien en la idea misma de Documental de Creación, como si su prédica hubiese acabado por generar prontamente un manual de heterodoxias y unos incumplimientos obligados, genéricos y programables.



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Por último, un poco de cine argentino. Iván Fund y Eduardo Crespo presentaron películas con varios elementos en común pero muy distintas en sus objetivos y logros. Las dos transcurren en un pueblo de casas bajas y mucho espacio vacío, completamente horizontal, entre perros y personajes de vida humilde pero no pobre. Comparten, además, el uso de la cámara en mano, el gusto (más pronunciado en Crespo) por demorarse en los objetos, una textura visual parecida y el cartel de Hubert Bals.

Me perdí hace una semana – la película de Fund – combina sus apuntes de cámara con reflexiones en off de sus actores acerca de la experiencia del rodaje. El trabajo de Crespo es más interesante. Su título - Tan cerca como pueda - no se traduce en planos cortos sino en afecto por el mundo representado. La película está actuada por la gente del pueblo, y a su calidez dedica Crespo toda su atención: una cámara curiosa y gentil descubre un rico mundo de signos y un mundo de buena gente en el que la amabilidad y el afecto no impide que sus dos protagonistas - uno adulto y uno joven - anden sueltos, sin lazos firmes, en medio de un desconsuelo sin énfasis (apenas un montaje paralelo sobre el final subraya un poco la coincidencia anímica).


En un film tan cariñoso con las personas, resultan especialmente buenos los momentos dedicados a las cosas, sobre todo una hermosa toma en la que la cámara recorre la vida simbólica de una habitación, desde el poster de El Otro Yo al juguete viejo, pasando por algunos casetes, el cartel rutero de los Clash, los puchos y la ropa. Además de decir algo sobre su dueño – lo que hay en una habitación es un cardiograma del que duerme ahí -las cosas tienen su propia integridad, y Crespo las ausculta con delicadeza, se trate de un hombre araña, de un sanguchito o del pelo recién decolorado de un pibe.


Fango

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En la presentación de Fango, la nueva película de José Campusano, Martínez Suárez dijo que la huella de su director era siempre visible, y que quien hubiese visto Vil romance y Vikingo sin dudas se daría cuenta de la afinidad que existe entre las tres películas. Tiene razón. Lo primero que dijo Campusano luego de agradecer y recordar al Flaco Aroldi en Los chantas fue que el trabajo que hizo en el rodaje con sus no actores buscó borrar cualquier tipo de marca autoral. También él debe tener razón.

El argumento de Fango surge de un hecho real ocurrido en Floresta: un apriete que se fue de mambo, ajustes de cuentas, muertes. Quien esté interesado en confirmar la fidelidad de la historia con el caso que le sirve de base podrá revisar las páginas policiales. Quien esté interesado en otro tipo de fidelidad, más cinematográfica, deberá ver la película, porque la verdad que interesa en Campusano es la de la escena, no la de los hechos.

Despojado de ley pero no de una moral estricta que cobra muy caro el incumplimiento de sus normas, el mundo de Fango es un Conurbano de caballos muertos y peros flacos, sin canas, sin políticos, sin fábricas y sin escuelas. Los vínculos fundamentales son los que presuponen la horizontalidad: el trato, la pareja, la alianza y, antes que ninguno, la amistad. En la primera escena, un gesto gauchesco pone al Indio y al Brujo fuera de cualquier gramo de jerarquía. El Brujo llega y escucha el arpegio de balada heavy que toca el Indio; cuando este termina, toma la guitarra y hace su propio arpegio. Esta reciprocidad absoluta es la clave íntima del film. Se apoya en un código de conducta que exige confianza y respeto y salta por los aires cuando alguno de los implicados en el vínculo comete una falta. Por eso, más allá de los tiros, Fango es la historia de dos rupturas: la de los amigos de la banda de tango trash, y la de las amigas (y ex amantes) que mantienen a la esposa del Brujo en cautiverio. La ruptura de las mujeres ocurre por la decisión de una de ellas de liberar a la secuestrada. La de los hombres por un error que el código no admite: no darse cuenta que es obligación de amigo saber hasta dónde involucrar al otro.

domingo, 3 de junio de 2012

Lo Indecible


por Alejandro Ricagno
(primer post sobre el teatro de Santiago Loza)
(sobre Matar Cansa, monologo teatral de Santiago Loza, que se he repuesto los lunes a las 21:00 hs. en el Espacio Callejón)


“Pensar en él. Imaginarlo.
Eso me llena.
No soy un biógrafo.
Me faltan datos.
Por eso imagino.
Completo.
Como los cuerpos mutilados.
Irreconocibles.
Uno completa, trata de imaginar lo que fueron.
Así soy yo.
Me faltan partes.
Me completa, me toma por entero.
Me forma.
Soy su memoria.
Lo veo.
Estoy cerca.

Voy a explicar más:
Esto que soy.
Un fanático. Un admirador desmesurado.
Esto lleva un esfuerzo de toda la vida.
Recopilar la mayor cantidad de material del sujeto admirado.
Eso requiere tiempo y paciencia.
Buscar las piezas que faltan.
Entender.
Juntar las fotos.
Todas las fotos que haya.
De todas sus victorias.
Pero no hay que confundirse, admirar no tiene que ver con imitar.
Un imitador es otra cosa.
Un imitador renuncia a si mismo.
Yo no.
He tratado de admirar sin caer en la tentación de imitar.
Sin perder mi particularidad.
Admiro al asesino pero soy una persona tranquila.
Más que tranquilo, soy este hombre quieto.
Cobarde.
No estoy preparado para entrar en acción.
Estoy.
Agazapado.
Por eso lo admiro”.
(Santiago Loza, fragmento de Matar cansa)

Quien así se expresa es un fan.

Uno de los fans más tristes y oscuros que uno pueda imaginar. El fan opaco -¿como todo fan?- que necesita iluminarse por un amor a distancia hacia un asesino serial.

Ese es el personaje principal de Matar cansa, el monólogo desgarrado, en sordina, escrito por Santiago Loza, dirigido por Martín Flores Cárdenas, y magistralmente interpretado por Diego Gentile.

Y digo "el personaje principal" sin estar muy seguro de ello. Porque, por ahí el personaje principal es el otro, el ausente, el asesino admirado y evocado. Admiración en la que se mezclan asco, deseo, identificación y también una forma extraña de piedad. Porque el que habla es menos un admirador en sentido lato, que una víctima en potencia. Una victima de sus pulsiones inconfesables (que nos confiesa) y una victima en el oscuro deseo de serlo. O de ser al mismo tiempo el otro y su victima en un todo indiferenciado. El que comete los actos atroces, que el personaje que monologa frente a nosotros no se atreve a ejecutar, y también por qué no el que desea morir iluminado bajo el fulgor del asesino. Y de allí la potencia y la rica ambigüedad que desarrolla el texto todo el tiempo Así, en esas zonas negras -y rojas-, en esa viscosidad, se mueve el magnifico y perturbador monólogo de Santiago Loza, adquiriendo, a medida que avanza, los colores terribles que exhibe una poética del Mal.  O de la fascinación que ejerce el Mal así con mayúscula, -sin cortapisas ni fachadas ni psicologismo barato- oculto bajo un rostro bello.

Porque el asesino evocado, es bello; así se lo describe: “Como un ángel”.

Y uno podría pensar en esos asesinos soñados por Jean Genet en sus novelas, por ejemplo, pero en este caso sin salvación mística- vía del crimen- como metaforizaba el escritor francés.

Y si bien en el relato de su admirador oscuramente enamorado, el asesino no tiene nombre, -al igual que no lo tiene el narrador de sus matanzas-, la descripción física, la edad y las circunstancia de algunos de su crímenes, entre otros datos, remiten a la figura de quien fuera llamado “el mayor asesino serial de la historia argentina”: Carlos Eduardo Robledo Puch, que antes de las 20 años, a principio de la década del 70, sumó doce homicidios, algunas violaciones y unos tantos robos.

Hay una foto del día de su detención, que dio nacimiento al sobrenombre con que lo bautizo la prensa “el ángel de la muerte.”


Una foto que yo recuerdo haber visto en todas las revistas y diarios de la época “El chacal” –como también lo llamó la prensa- tenía el rostro de un niño, casi. Y el contraste era sumamente inquietante.

Imagino que ese debió ser el punto de partida de la obra de Loza.

Esa foto, que el texto en un momento evoca.

Por supuesto, Loza no hace docudrama, ni nada por el estilo. Su asesino es una figura totalmente ficcional – incluso en su construcción se permita alguna referencia a otro caso celebre, triste y siniestro; el de Santos Godino, el llamado “petiso orejudo,”- que trabaja sobre el efecto de la seducción que ejerce la Belleza del Mal. O mejor dicho los efectos de ese efecto sobre alguien gris. Y también sobre todos. Porque como espectadores recibimos los datos más espantosos de la boca melancólica de un ser que carece de vida propia, de historia incluso, alguien que no pude existir si no es a través de otro. Y que este otro que le da sentido sea monstruoso, da una vuelta más al tema del fanatismo, del amarillismo, de la soledad, y del objeto de un amor desesperado.

El texto de Loza es trágico, entonces por partida doble. Porque es un texto de amor-horror. El personaje que nos relata la vida del criminal, de sus pulsiones, amores, angustias, asume su rol de arrebatado por el otro, y también de su propia parte oscura.

Y aquí ya debemos hablar de la puesta, de Martín Flores Cárdenas y, sobre todo, de la actuación de Diego Gentile. Para que la imágenes que Loza crea, con sus múltiples aristas y ecos, lleguen en toda su potencia tanto lírica como dramática, y que esa violencia narrada se haga presente en un borde tan filoso como poético, el texto debía encontrar un intérprete que hallara los múltiples tonos exactos, sus variaciones, sin recargarse en lo siniestro ni caer en la tentación declamtiva o en su contrario- tan en boga en cierto teatro pos-dramático actual-; la neutralidad lindante en lo monocorde. Diego Gentile es ese intérprete. Parado casi siempre sobre el escenario despojado del Callejón, hace carne el texto, imprimiéndole ritmos casi musicales. A veces pareciera que es tomado por el discurso, a veces pareciera pedir perdón por lo que esta contando, en otros momentos es llevado por la propia pasión evocada, y su cuerpo entra en sorda lucha consigo mismo, como si las palabras le aparecieran en la boca, y ahí, en ese mismo instante de ser dichas, fueran expulsadas en la azorada sorpresa de haberlas pronunciado. Su trabajo es milimétricamente descomunal; al lograr el desdoblamiento necesario consigue hablar desde el personaje del admirador y hacer presente al otro sin convertirse en él, pero a la vez, transformándose. El desafío que el texto le propone es justamente moverse en esa zona indeterminada, y por eso la exposición del monologo a modo de conferencia intima, declara los límites de ese recorrido.

La exacta dirección de Flores Cárdenas ha sumado al monólogo un par de antagonistas que son los elementos del teatro como espectáculo; un micrófono, como si estuviéramos ante un ejercicio de stand up negro, y un seguidor de luz que compite con la presencia del actor y que también construye los espacios por él imaginados o evocados. El trabajo lumínico es un hallazgo de puesta – ideado por Cárdenas y por Matías Sendón- que potencia al máximo los diferentes estadios del texto y de su intérprete. Como si dijéramos: es una Luz que crea Sombra allí donde ilumina; donde el oscuro fulgor de lo Otro revela el no tan lejano espacio que nos separa de lo indecible.

PD: hay en el momento seis obras de Santiago Loza en cartel.

Nada del amor me produce envidia con dirección de Diego Lerman los domingos a las 20:00 en La carpintería (¡quinto año en cartel!).

He nacido para verte sonreír, dirección de Lisandro Rodríguez en la sala Espacio Elefante los martes a las 21.

Pudor en animales de invierno. Dirección Lisandro Rodríguez, en El camarín de las musas, los viernes y sábados a las 21.

Suspiros (en coautoría con Julio Chávez y Julieta Mansilla) también en El camarín viernes y sábado a las 21.

Y acaba de estrenar una más, que aún no vi, Todo verde, con dirección de Pablo Seijo. En Elefante Club teatro. De algunas de ellas me ocuparé en el próximo post.

Pero todas (hasta la que no vi) son altamente recomendables.

sábado, 7 de mayo de 2011

Los Ojos, Los labios, El Aliento


por Alejandro Ricagno
(con labios libres y veces agrietados)

¡Tenía tantas cosas para decir de Los labios!
-la película de LozaFund o de FundLoza, así todo junto- de la cual se ha escrito mucho en este blog ya, que se acaba de estrenar estas semana.
Y se seguirá escribiendo.

Tantas cosa que decir -y de la comunión y argamasa de los materiales más frágiles, amasados amorosamente para la verdad y la belleza más honda.
Allí donde nos fundimos con el dolor y con la risa, con la impotencia y la esperanza, con los otros tan próximos, ahí donde se propone con-Fundirnos, enlodazarnos o en-Lozadarnos, en el barro primigenio donde nace el mundo… Y hay niños, y tres mujeres descalzas y algo rotas, pero enteras…
y Amanece
Sobre TODO
AMANECE.

Tantas cosas para decir, enredándome y desenredándome torpemente en las palabras que Los labios a veces ni pronuncian,
como un deseo secreto, como un llamado mudo, como una tormenta en medio de la nada, y un caballo que corre entre tanta gente necesitada, y donde es “frágil y fuerte, hermano de los perros” y Todo late y…



Tantas cosa para decir, para redescubrir recordando las presencias para siempre inolvidables de las intensísimas personas-actrices de Eva Bianco, Victoria Raposo, Adela Sánchez, (¡ah, los ojos de Adela, la tristeza de Victoria, la magnética seducción de Eva!) y de cada hombre, mujer, niño, familia que ofreció su alma. historia y cuerpo, para que la película viva como seguramente vivirá en cada espectador que la vea, y que con delicadísimo amordolor -como un poema de Fijman o Macedonio- les –nos- limpie los ojos y el alma…

Y aún las tengo, mezcladas -como los nombres de los dos directores- las palabras, digo; las otras, las que no escribo por ahora porque es sábado a la tarde, y los tiempos de escritura y los tiempos de edición son siempre otros y la vida aprieta- y hay apuro porque este es el primer fin de semana de la película en la acogedora sala Lugones del San Martín, donde también hay una retrospectiva de las anteriores peliculas de Santiago Loza –incluida “mi” intimísima Rosa Patria- y de la anterior de Iván Fund La risa, que bien merece una revisión. También Los labios -sin retros- habita en el Malba. Chequeen días y horarios.

Lo que queda por decir, entonces, el análisis, las hipótesis, y será dicho –escrito- seguramente en el transcurso de esta semana, si soplan buenos vientos, si uno conserva el corazón “de unísono”, como el de esas inmensísimas personas del equipo de Los labios.
Y porque se estrenó esta semana. Y ya se sabe, hay que ir, hay que apurarse, porque vale la pena ver este cine en sala, y en comunidad.
Vaya si vale la pena ser rozado por su aliento, como un soplo de espíritu, que nunca mejor dicho sopla de estos Labios, casi como un beso de resurrección.


P.D.: - En la sala Lugones del teatro San Martín la proyección es en fílmico, y allí es acompañada en otros horarios por la retrospectiva conjunta. Clickear acá para ver detalles.
Solo agrego –por ahora- esto: vayan.
Suena a orden, pero es más bien como un regalo y un buen deseo.

jueves, 14 de abril de 2011

Bafici 13/12


por Alan Dorfman

Hoy no tuve miedo (Iván Fund, 2011)

Hoy, con su tercer pelìcula (incluída Los Labios, co-dirigida con Santiago Loza), es más claro ver el camino del director. Es raro, igual, decir "camino" (o no es tan raro). Sus películas tienen la base del camino, de la ruta, del alba diría Spinetta. Es un camino que está tan marcado como perdido. Los personajes (tan humanos) se comportan distintos en las diferentes situaciones: lo mismo pasa con la película, dividida razonable o innecesariamente (incluso podríase cambiarse los términos de estas palabras) en dos partes, donde en una marca más la ficción y en otra la mentira y la verdad de la ficción; más allá de lo verosímil o lo inverosímil.

Hoy, sin pegarme a lo que sigue, se puede ver más claro aún la figura personal de Fund o de Loza en Los Labios, aunque obviamente es un cojunto unificado. Esa música de cuerdas que ya se notó en La Risa tanto como en Los Labios, se ve mucho más caracterizada en Hoy no tuve miedo. Quizá nace un autor, quizá digo boludeces; tal vez la relación entre primera y segunda parte es lo más humano de la película: el dividir alteregos necesarios de una persona que no va cambiando a través de los años, sino de los días, las horas. Es, quizá, algo más humano (qué cliché me estoy haciendo...) que la figura de un perrito corriendo por un pueblo. Un pueblo tan personal como la tercer película de Iván Fund, y su manera tan particular de filmar.

The Ballad of Genesis and Lady Jaye (Marie Losier, 2011)

La expectativa mata y las sinopsis también. Es nada más que un documental autobiográfico, tan forzado como doblado, tan igual al personaje principal de la película: un travesti sufrido por los años, que con la música industrial (y quizá ese término nació con esta persona-personaje) logró una forma de expresión personal y colectiva, que demandó incluso más de un grupo y relaciones afectivas geniales como tétricas. La muerte de su amada le labura el bocho y nace la razón de este pequeño documental: la vida de un travesti afectada por la muerte y la música que hace. Yo mismo me hago cargo y anticipé que quizá era el mejor "musical" (faltan comillas) sin tanta música, por cierto. Ahota dudo del musical incierto o indirecto, ni veo música en donde ponga la vista, o el oído en su defecto. Es más una biografía de la cual participan pocos, como toda fiel biografía. Esto me hace acordar (ejemplo clarísimo de lo que es The Ballad of Genesis and Lady Jaye) a una anécdota que cuenta Andrei Tarkovsky en Esculpir el tiempo: al querer realizar El espejo, llamó, como era de rutina, a su único director de fotografía hasta el momento, con el que había trabajado en todas sus producciones anteriores: La infancia de Iván; Andrei Rublev y Solaris. Este director de fotografía se negó a realizar una película "autobiográfica" como él suponía lo que sería la nueva producción de Tarkovski. Entonces el ruso llama a otro, logicamente; y se las ingenia para realizar algo que no era para nada una autobiografía, sino un relato: un relato de los recuerdos, lo que, de alguna manera, debería ser tanto el cine como la literatura; y es ahí donde quizá falle este film de Marie Losier: la autobiografía que no inventó.

HaHaHa (Hong Sang-Soo, 2010)

La flamante ganadora de Un certain regard en Cannes 2010 (sección paralela a la competencia oficial, la que ganó Apichatpong), plantea una situación narrativa particular, y se centra en dos amigos y sus recuerdos particulares del pasado, el presente (fotos) y ... el futuro, algo tan "preciado" en el BAFICI. De la dramatización hacia la más incrédula situación comica, el film se las arregla para plantear tanto historia como relato. Lo sucedido: lo que es y lo que se puede modificar; lo que se puede volver a contar y lo que es necesario contarlo una vez. El amor, quizá el término más humano de la película más allá de la estructura, trata de combatir lo típico de la vida, y evadir una rutina que nunca aparece en la película, ese es el punto, supongo: no hay rutina, siempre se plantea como un lío estructural, que parece darle más pie al espectador que al propio director, por más que realmente no sea así (pero, ¿a quién le importa la realidad?).

Personajes más amables que otros, mujeres que pasan de un minuto a otro de la histeria a la paz, locura y no tanta pasión (como buen formalista) son aspectos que podrían definir a HaHaHa. En verdad, no, lo dudo. HaHaHa se está planteando todo el tiempo y el amor pasa de un segundo plano a un primero. La película coreana es como lo que decía Borges: "publico para dejar de corregir"; y el film nunca deja de cambiar, incluso lo que hoy escribo en este espacio. Un must del BAFICI que, lamentablemente, ya sucedió, como toda historia.

viernes, 4 de marzo de 2011

La risa

Una agonía entrerriana


This ain't no way to spend a saturday
the anger sticking to my blood wont go away
they're drinking and they're flirting and they're living as they play
this ain't no way to spend a saturday.
COSMO JARVIS

por oac

Hay dos tipos de óperas primas: aquellas que muestran de modo evidente su voluntad fundacional, para instalar en el espectador la idea de estar viendo algo inaudito, "películas manifiesto", como Citizen Kane o Sin aliento, o en el cine argentino La ciénaga; y esas otras películas inaugurales de perfil más bajo, cuya novedad es soterrada bajo una superficie opaca, que se proponen como ejemplos posibles de una poética en progreso. Por supuesto que esta segunda clase de óperas primas son más difíciles de comprender, aún para críticos entrenados, esos que para prestar suficiente atención necesitan que una película venga avalada por alguna autorización previa. Estas películas no instauran abiertamente un nuevo paradigma, sino que trazan sus posibilidades. Entonces la tarea del espectador y del crítico consiste no en reconocer una poética consumada sino un universo autoral posible. Es el caso de Xiao Wu (Jia Zhang-ke) o Rebeldes del Dios Neón (Tsai Ming-liang).

Una ópera prima de este segundo tipo es La risa, el debut cinematográfico de Iván Fund, presentada en la edición 2009 del BAFICI y desapercibida por la crítica. Un año después, Fund concitaría la atención de esa misma crítica con su segunda película, Los labios, esta vez en co-dirección con Santiago Loza. Con Los labios, Fund y Loza llegaron a Cannes, incluso desmintiendo el supuesto de que una película exhibida primero en el BAFICI no puede llegar al mes siguiente a Cannes. Ante este reconocimiento internacional, algunos críticos recordaron haber visto La risa y se preguntaron qué imagen seminal podría haber en La risa de Los labios. Una mirada más aguzada y no tan pendiente del espaldarazo francés podría advertir que La risa es un film más riguroso y menos concesivo al gusto festivalero que Los labios. Quizás, para que La risa sea finalmente reconocida como el nacimiento de un autor tenga que verse una tercera o cuarta película de Fund. 


Pero lo cierto es que La risa ya está ahí toda entera y sólo falta quien la vea. Lo que muestra es la larga agonía de una noche de juerga juvenil en un pueblo del interior (fue filmada en la ciudad de Crespo, Entre Ríos). La premisa estética de Fund es cerrar el lente sobre la parte, para sugerir un todo cuyos límites permanecen indeterninados. ¿Qué se siente cuando cuatro muchachos pueblerinos estiran la noche hasta que toda expectativa de placer se extingue, cuando ya no pasa nada, la luz del sol lastima los ojos y deja expuestas las primeras arrugas de una juventud que va gastándose? Desesperación, seguro, pero difusa por los vahos del alcohol y del sueño. Frustración, más explícitamente, porque la noche no fue tan excitante como pintaba. Hostilidad no declarada por los compañeros de joda, porque probablemente cada uno teme ver los signos de su deterioro en la cara del otro. Deseos de escapar de un destino demasiado acotado, rajarse del pueblo, huir. O al menos irse a dormir hasta el atardecer del domingo, para despertarse con resaca. Hasta dónde llega el círculo visual del espectador depende de cada perspectiva. Fund no enfatiza ninguna indicio, pero todo está ahí.

Quizá la subversión más riesgosa que Fund propone es su decisión de condensar el espacio y el tiempo dramáticos en el trayecto que los amigos hacen arriba del auto, hacia la última parada alcohólica de la mañana. Dos tercios de la película transcurren adentro del coche y, notablemente, esos dos primeros tercios son los mejores de la película. Algunos críticos reprocharon exceso de primeros planos, cuando esa concentración sofocante es justamente su mayor fuerza: los personajes no quieren o no pueden ver más allá y la cámara se cierra sobre sus caras, se demora en sus conversaciones intrascendentes y en su violencia latente. Ese mismo planteo lleva a Fund a ubicar el punto más alto de la curva dramática en la primera media hora, porque es fiel al concepto de una jornada que se apaga de a poco, a medida que la luz de la mañana aumenta. Quizá esa fidelidad a un drama decreciente hace que el último tramo sea el más débil de la película. A mí me da la sensación de que, inmediatamente después de irrupción de la luz del sol, la película podría haber encontrado un punto de corte más eficaz.

Pero esta objeción no impide apreciar la sorda desolación que un film como La risa se atreve a exponer con rigor infrecuente.

La risa se proyecta en el MALBA (Figueroa Alcorta 3415) en los siguientes horarios:
Sábado 5 de marzo a las 22:00
Jueves 10 de marzo a las 20:00
Sábado 12 de marzo a las 22:00
Sábado 19 de marzo a las 22:00
Jueves 24 de marzo a las 20:00
Sábado 26 de marzo a las 22:00
Jueves 31 de marzo a las 20:00
Sábado 2 de abril a las 22:00

miércoles, 2 de marzo de 2011

Plan B, La risa, Criada

Tres de mis películas argentinas favoritas de los últimos años se proyectan de nuevo en Buenos Aires:


La risa (de Iván Fund) se estrena mañana jueves 3a las 20:00 hs. en Malba Cine (Avda. Figueroa Alcorta 3415) y permanecerá durante todo el mes, con funciones los días jueves (20:00 hs.) y sábados (22:00 hs.).


Plan B (de Marco Berger) se reestrena mañana jueves en el Gaumont Congreso (proyección een 35 mm) y también en el Arte Cinema de Constitución.


Criada (de Matías Herrera Córdoba): a partir del 10 de marzo en el Gaumont.

sábado, 22 de mayo de 2010

Las actrices de Los labios fueron premiadas en Cannes



por oac

El trío protagónico formado por Adela Sánchez, Eva Bianco y Victoria Raposo, de la película Los labios (de Iván Fund y Santiago Loza) ganó el premio a las mejores actuaciones femeninas en la sección Un Certain Régard del Festival de Cannes. Enorme alegría para nosotros, actrices y realizadores de Los labios estuvieron hace poco en La otra.-radio.

El film peruano Octubre”, dirigido por los hermanos Daniel y Diego Vega, ganó el Premio del Jurado en la misma sección.

Pero el Primer Premio de Un Certain Regard fue para el talentoso cineasta coreano Hong Sang-soo y su nueva película HaHaHa.

Todavía no se sabe quién ganará la Palma de Oro en la Competencia Oficial de Cannes, pero algunos de nuestros más respetables amigos (como Roger Koza y Raya Martin) y gran parte de la crítica internacional señalan que la mejor película de la competencia fue la de Apichatpong, Ouncle Boonmee who can recall his past lives.



De confirmarse, se trataría de un triunfo en toda la línea del gran cine contemporáneo.

miércoles, 19 de mayo de 2010

Los labios llegaron a Cannes


por oac

Hace menos de dos meses, durante una madrugada estuvimos chateando con Iván Fund y Santiago Loza, co-realizadores de Los labios. Se acercaba el Bafici, yo no había visto aún la película (nadie la había visto, porque los muchachos aún estaban trabajando en los detalles finales de la edición). Ni ellos ni yo podíamos saber si la película sería bien recibida en el Bafici, sobre todo porque las respectivas películas de Loza y Fund presentadas el año anterior en el Bafici habían sido tratadas con cierto desdén por el establishment crítico porteño.

Y al final, Los labios este año concitaron todas las miradas en el Bafici.



Más aún: los chicos ahora están Cannes y hoy fue el día de la presentación de la película. La otra no tiene enviados a Cannes, pero día a día sigo la excelente cobertura que Roger Koza está haciendo del festival y así es como describió la presentación de la película:



"Los Labios, del cordobés Santiago Loza e Iván Fund, tenía su premiere canina exactamente a las 16.30hs de Francia. Desde las 15.10 ya había unas 40 personas en línea, y luego otras 900 almas se harían presentes en la sala Debussy, allí en donde pasó hace días Manoel de Oliveira en la inauguración, y ayer estuvo Pablo Trapero con su esposa.

"Al entrar a la sala, en una pantalla de dimensiones desconocidas para el espectador argentino, se proyecta luna foto con todos los títulos de las películas y los directores correspondientes que pertenecen a Una Cierta Mirada, la mejor sección del 2010. Los nombres de Loza y Fund están ubicados al lado de Godard. El fondo de pantalla es un fotograma de Batman (1989), un homenaje a Tim Burton, quien preside el jurado en la competencia mayor. Una voz anuncia: “La función está por empezar”. Se prenden las luces de escenario y el presentador oficial del festival llama a todo el equipo de producción. La actriz cordobesa Eva Bianco, y Victoria Raposo suben al escenario.

"Finalmente, llegan Loza y Fund, quienes dirán algunas palabras y harán un reconocimiento a todos aquellos que han colaborado en hacer el filme. La honestidad en el tono de voz de Fund es inusual para los artistas de Cannes. No hay pose, ni gestos narcisistas. Después, le toca el turno al cineasta cordobés, quien ha sido absolutamente fiel a sus ideas sobre el cine, y que debe vivir este momento como un triunfo y una recompensa por ser coherente en toda su trayectoria. Agradece, como es lógico, pero expresa su asombro, como si estuviera ante un fenómeno extraordinario.

"Su asombro es entendible: es que esos hombres y mujeres anónimos quienes se interpretan a sí mismos están a punto de ser vistos y quizás reconocidos por un público cuya realidad es literalmente inconmensurable a la vida de sus intérpretes. Es también por eso que el último plano de Los labios (una vez que las tres médicas han cumplido con su labor frente a precariedad sanitaria en la que viven muchos argentinos) es de una belleza inusitada. Varios niños juegan en el barro al lado del río. Las tres médicas se sumarán al juego y se embarrarán. Descripto es sencillo, pero visto es un instante de dignidad en la pantalla, un momento mágico que condensa la honestidad radical del filme
". (La nota completa acá)

No tenemos enviados a Cannes, pero en realidad nuestros enviados a Cannes son Los labios.

domingo, 11 de abril de 2010

Bafici on the radio



Hoy a la medianoche en La otra.-radio (FM La Tribu, 88.7, http://www.fmlatribu.com/), todo lo que aún no escribimos en el blog sobre el Bafici: Secuestro y muerte (de Filipelli/Sarlo), Platero (de Marco Berger)...



...Reading Book of Blockade de Alexander Sokurov, Buen día, día (sobre Miguel Abuelo), Jaffa, the Orange’s Clockwork de Eyal Sivan, La notte quando è morto Pasolini de Roberta Torre, La bocca del lupo, de Pietro Marcello, Amaina de Eduardo Crespo, El recuento de los daños de Inés de Oliveira Cézar... y más sobre las que ya hablamos.



Vienen Los labios: los directores y las actrices de la película argentina que hasta el momento ha merecido las mejores críticas de este Bafici.

Y además, contamos cómo fue el recital que dieron ayer juntos Fernando Cabrera y Pablo Dacal.

On the radio.

viernes, 9 de abril de 2010

Bafici ay


por oac

Bueno, cómo les digo: la felicidad me pone triste y la belleza me hace mal. Y aquí me tienen, el Bafici, el comienzo del festival, las películas, la grilla, los amigos, los... ejem, colegas, las entradas, la cola, la belleza, todo esto es demasiado y ya demasiado demasiado. Sé que a nadie le importa que adopte este tono confesional, pero después de un día con lo que acabo de enumerar (y otras cosas, porque yo también trabajo para ganarme el pan) resulta que me espera este blog para que diga algo.

Lo primero que puedo decir es que la segunda película que vi hoy puede que sea la película del 12° Bafici (la única, la máxima, la que quieran), quizá la película del año también: Morrer como um homen se llama. Vayan a verla de serles posible. A mí me parece poco factible que después de esta aparezca una mejor y si la hay, ay ay ay.

Morrer como um homen, (2009 de Joao Pedro Rodrigues) es de esas películas que hacen desaconsejable toda alusión a su línea argumental: en el catálogo hay algo y en otros sitios podrán leerlo, pero no hay manera de describir la experiencia mediante un relato sucinto de lo que sucede. Hay un devenir-mujer-devenir-hombre-devenir-madre-devenir-padre y, como dice la canción del final, quién pudiera ser varios, quién pudiera ser otras y otros: esa es la melancolía que nos aqueja en abril. El film de Rodrigues es un melodrama ensoñado que bordea todo el tiempo un ligero ridículo, donde lo ligero prima sobre lo ridículo: es la ligereza del paso de este cineasta el que le permite caminar unos centímetros elevado del piso y esa leve elevación nos deja vislumbrar ciertos estados que en casi cualquier otras manos devendrían sórdidos y que en virtud de la delicadeza de Rodrigues rozan lo sublime. Creo que hay un fuerte aroma a muerte que embellece esta historia de amores posibles e imposibles, de duendes, travestis, perritos, fríos cadáveres y recios carapintadas calientes.



Hace unos años yo vi la primera película de Rodrigues, O fantasma. Y debo decir que me causó un malestar físico que tardé varios días en quitarme. OK. la vi en el Cosmos una trasnoche de mucho calor y la sala estaba llena y yo había visto como cinco películas ese día. Esa noche me costó dormirme y al día siguiente entré en una especie de pozo con zumbidos. Ahora puedo admitir que quizá fuera la oscura viscosidad de esa película, O fantasma, una versión queer de Les Vampires, lo que esa vez me hizo mal. Resulta que O fantasma es negrísima como sólo un oscuro objeto del deseo puede serlo. Aquí Rodrigues, en Morrer como um homen, vuelve por sus fueros, sólo que esta vez no tuve ningún vahido, porque la oscura viscosidad igual está, pero también hay una especie de ternura y unos duendes encantadores que hacen a la muerte más enamorada y por lo tanto más alegre.

En fin, espero que de todo este palabrerío les haya quedado algo, pero si no se entendió, lo puedo decir así: vayan a ver Morrer como um homen, no sean pelotudos y pelotudas.



También vi en este primer día del nuevo Bafici una muy hermosa película argentina llamada Los labios. Ya hablamos aquí, ya chateamos aquí. Loza y Fund dieron a luz tres mujeres ficticias y las pusieron a interactuar con personas y lugares reales de una zona de nuestro país difícil de ubicar en el mapa. Podría decirse, como se la ha presentado en el festival, que trata de hondos problemas sociales y del estado ausente. Creo que eso es una descripción insuficiente, o más bien poco precisa. Film eminentemente performativo, Los labios no señala absolutamente nada acerca de un problema social, sino que efectúa las condiciones de un encuentro. Porque las tres mujeres de ficción que Fund y Loza crearon son pantallas, significantes vacíos, dentro de ellas caben tantas historias como uno quiera encontrar; el caracter ficcional de estas mujeres es una brecha de posibilidades para colar la mirada. Entonces sí: el film es eminentemente político, pero nada parecido a una denuncia, su política consiste en interrogarnos por el derecho de asomarnos a ese pueblo, a su pobreza, al hambre, a las heridas y a la luminosa alegría de esa tierra abandonada. Lo mejor que tiene el film de Loza y Fund es esa apertura.

El atardecer del final, con las tres actrices y los niños del lugar, es una celebración del encuentro de la ficción y la realidad. Creo que el sentido político del film no ha sido aún lo bastante pensado.



Vi una tercera película en este primer día, pero la dejé para el final: Ajami compite en la selección internacional (de Scandar Copti y Yaron Shani, este es un Bafici muy co-dirigido). La fuerza innegable de una película como esta radica en algo que comparte con Los labios: su pasión topográfica. En ambos casos es determinante el espacio real en el que la acción se ubica y en ambos el cine se mueve a sus anchas cuando filma la anchura del mundo. En Ajami se trata precisamente de una localidad palestina, de sus calles, el movimiento de la gente y las luces y sonidos del lugar. Ahí en las calles de Ajami las personas viven, matan y mueren, la vitalidad que los anima los asesina también. El problema es que los directores de Ajami no se contentan con la elocuencia de su topografía, sino que quieren sobreimprimir sobre ella una tesis sobre el determinismo de la violencia. Se valen para ello de un recurso que es interesante a nivel narrativo: hay una escena pivote sobre la que el relato vuelve una y otra vez, escena donde confluyen varios de los personajes: la cronología avanza, retrocede y vuelve a esa escena. De este modo, se nos sugiere la sensación de una circularidad de la violencia, en la que todo azar termina siendo leído como necesidad.

Para decirlo de otra forma: mientras Los labios abre un espacio ficcional que dispara el registro documental hacia el reino de la posibilidad, Ajami cierra ese espacio con una tesis prefijada. Ambas películas merecen verse.

martes, 6 de abril de 2010

Bafici: puta ficción

Los labios


por oac

Santiago Loza (Extraño, Cuatro mujeres descalzas, La invención de la carne, Artico y Rosa Patria) e Iván Fund (La risa) se juntaron para hacer Los labios, la película que abre la competencia nacional del 12° Bafici. Es la primera vez que co-dirigen, aunque ya cada uno había colaborado en la obra del otro. Les propuse hacer una entrevista por chat antes de que yo viera la película. Mi intención era no hablar del argumento del film; lo que más curiosidad me despierta es cómo se dirige una película entre dos personas.



oscar alberto: estamos los tres?
loza: si, si
ivan: si
oscar alberto: primero, no tengo la mas minima idea de la película
oscar alberto: veo una sola foto
oscar alberto: tres mujeres arriba de una ¿camioneta?
oscar alberto: en medio de una ruta
oscar alberto: y ahi ya veo marcas de ambos
oscar alberto: tres mujeres... es loza
oscar alberto: la carretera... es fund
oscar alberto: no sé si eso tiene fundamento, diganme
loza: Hablo yo, que soy el más grande.
loza: por supuesto que lo tiene.
ivan: es así.
loza: Por lo menos así lo siento. Que la película es profundamente mía y de Ivan al mismo tiempo.
oscar alberto: y es fundado eso de atribuirte las tres mujeres a vos? (por lo de Cuatro Mujeres descalzas)
loza: está el universo de fund, los materiales que vi, su busqueda y también las mias.
loza: Puede que haya algo femenino que yo haya transitado antes, pero no de esta forma.
oscar alberto: fund las puso en la carretera?
ivan: de todas formas creo que la película es un universo compartido a la vez que uno en sí mismo... no es que uno va adivinando por planos cual es de cada uno jaja
oscar alberto: claro, esot es un ejercicio que yo hago por esa sola imagen, puede ser totlamente equivocado
ivan: Sí, si, puede ser. No es una adivinanza. Pero creo que se puede reconocer algo pero también puede desconcertar,
loza: No, no, a mi no me resulta equivocada la lectura.
ivan: para nada
ivan: yo las subí al auto y santiago se encargó de bajarlas ajja
loza: cada vez creo más que uno puede adivinar una película con un plano
ivan: con los trailers, con algunos indicios uno puede adivinar que película se viene
loza: si, digamos que yo las aquietaba mientras Ivan las despertaba
loza: Yo aprendí eso de los trailers con Fund
oscar alberto: los trailer del mainstream son mas engañosos, porque todos se parecen
ivan: puede ser que las peliculas tambien se parezcan
oscar alberto: ya hay trailer de Los Labios?
loza: no, todavía Ivan no lo hizo... El es el especialista en trailers
ivan: todavía no hice ni el de La Risa...
oscar alberto: Ivan... Ivan, no te dejes estar
oscar alberto: ahora díganme ¿en la co-direccion hay roles bien diferenciados, como que cada uno se inclina naturalmente para un lado, sin siquiera proponerselo?
ivan: si es así y no del todo, es cierto que naturalmente cada uno se ocupa de aspectos que le resultan más organicos
loza: Estuvimos un par de años conversando sobre el proyecto antes del rodaje. Conversaciones interminables. Eso hace que ciertas decisiones esten tomadas.
loza: pero en el rodaje los roles variaban, los dos nos metiamos ene le terreno del otro.
loza: pero si, ahy algo muy concreto, Ivan hace la cámara de la película.
loza: él tiene una relación cuerpo a cuerpo con la escena. Eso se ve en sus laburos anteriores
loza: yo puedo contemplar más de afuera, preocuparme por lo narrativo, por llamarlo de alguna forma
loza: ël está metido ahí.
loza: Yo puedo tener un contacto con los actores
ivan: lo que sucedió fue eso yo desde adentr viendo una cosa y santiago desde cierta distancia acomodando el terreno para que me pueda mover y leyendo mis movimientos también
loza: provocar algo que Ivan lo va a tomar, taladrar,
loza: pero Ivan también trabajaba con las actrices, y yo opinaba de la puesta de cámara
loza: No quita que al principio haya sido difícil, como todo comienzo no? hasta que la película va develando su verdad concreta
loza: creo que pudimos codirigir porque antes fuimos amigos, nos llevó esos años contruir una amistad y confianza, no se podría codirigir sin eso, por más naif que suene
oscar alberto: ¿había momentos en el que hicieran un aparte para dirimir ciertas decisiones íntimas, que un director solo las habla consigo mismo pero que siendo dos hay que hablar, pero que no pueden exponer ante los demás hasta que esté decidido?
loza: El cine, dirigir cine es una actividad tan egolatra, se sobrevalora tanto la figura del director. Que para mi, filmar esta película, tener que ceder, volver a cuestionarse frente al otro, implica recordar la responsabilidad que tenemos frente a la imagen.
loza: hubo momentos que había que aislarse. pero fueron pocos
loza: pero sí, charlas en la madrugada, en el pueblo donde filmabamos, yo acompañaba a Ivan a la casa donde el dormía y repasabamos todo
ivan: eso era lindo... caminar a la madrugada por las calles de san cristobal.. el único momento donde el aire era soportable
loza: si, si, el resto era calor extenuante
oscar alberto: en que mes del año se filmo y donde?
ivan: se filmó entre fines de nov y principios de dic del año pasado, en san cristobal, pueblo al norte de santa fe... donde nací
oscar alberto: la carretera ocupa mucho espacio en el film o es una escena de paso?
loza: no, es central, los viajes, los desplazamientos
loza: ellas son forasteras, gente que no pertenece al lugar
loza: no sabemos de dónde vienen, tampoco a donde irán ndespue´s
oscar alberto: las protagonistas tienen un destino en común? las reúne el azar? se conocen de antes?
loza: si, por supuesto, las reune el trabajo que van a realizar
ivan: por las dudas el destino si coincide con el final de la película no lo adelantemos jaa
oscar alberto: no, jjaja, me refiero al destino previo que ellas se proponían
ivan: cada uno al parecer tenía una idea muy diferente a la otra sobre para qué o por qué iba
ivan: son tres mujeres de edades diferentes en momentos muy distintos de su vida
oscar alberto: hubo un porcentaje del film que les fue apareciendo en el rodaje, que no estaba en los papeles?
loza: Mucho
loza: había un guión previo, que se escribió, se desechó, se volvia a reformular, se refuto de nuevo
loza: como debería ser un guión, como cada vez lo entiendo más, solo una guia, un trazo para no perderse el resto
loza: todo el resto, lo más jugoso
ivan: de hecho hicimos un camino un poco a la inversa... teníamos el guión normal como dice santi y lo convertimos en una escaleta...
ivan: y se trabajó con eso, a veces con el guión, y también se improvisaba o se iba definiendo ahí
loza: Siempre supimos que la película tenía un componenete documental muy grande
loza: pero también era ficción puta
loza: pura quise decir
oscar alberto: jjajajaa
ivan: jajaj la puta ficción!
oscar alberto: el fallido del año
ivan: me voy a hacer una remera!
loza: si, si, la ficción es medio puta, promete algo mentiroso pero a veces irresistible también
ivan: lo falso puede ser tan bueno...
oscar alberto: los personajes fueros concebidos pensando en las actrices que los encarnaron o los se concibieron desde la imaginacion?
loza: no, había una idea previa
ivan: en mi caso creo que no tengo imaginación
loza: no es así... tenés imaginación pero sos muy concreto
ivan: me sale mejor reaccionar a lo que tengo enfrente... lo mismo con las actrices...
ivan: jaja...hasta qeu no sé quien va a ser la actriz no puedo imaginarme nada... o al menos no en terminos concretos...
loza: pero para uno de los personajes vos pensabas en una actriz un tanto masculina, un poco tierna
ivan: si es cierto, eso sí sabía
loza: a mi me angustiaba que no tueviese lo que él soñaba para ese rol
loza: y un día
loza: por recomendación de Julio Chavez
loza: conocemos a Adela Sanchez
ivan: milagroso encuentro!
loza: yo miré de reojo a Ivan
loza: y veo que le brillaban los ojos
loza: que no podía mas de la alegría
loza: no es que soñaba con tal o cula actriz, sino que la habia visto a ella
ivan: y era ella!
loza: no era una actriz que hiciera ese rol, sino que ella era el personaje del que me habia hablado tanto.
loza: aún terminada la película sigo sintiendo, siempre fué ella, por voluntad de Ivan... yo hubiese desitido, buscado por otro lado
oscar alberto: o sea que Ivan SI imaginaba previamente
loza: si, él imagina, pero le gusta decir que no imagina.
ivan: suena bien
ivan: más allá de que en verdad lo creo así... pero bue.... continuemos
ivan: a Eva Bianco otra de las actrices ya la conocíamos de las otras pelis de santi
ivan: y de hecho fue la que estuvo con el proyecto desde el principio... antes que esté el guión incluso
loza: necesitabamos actrices dispuestas a todo, a una experiencia extrema.
loza: Incómoda,. en terminos de producción y también existenciales.
ivan: y tuvimos muchas suerte en dar con ellas... el papel de "luchi" la más joven tampoco hubiese sido tan real si no hubiesemos contado con vicki raposo
ivan: otra recomendación certera de Julio jaja
oscar alberto: el resto de los que aparecen son actores profesionales o gente del lugar?
loza: el resto es gente del lugar, una zona muy marginal
loza: algunos van a asombrar, estoy seguro
loza: a algunos no había que marcarlos demasiado, lo que hacían tenia una perfección que asustaba
ivan: había algo concreto de cada persona que se sumaba a la película que era de una intensidad que no había forma que fuese de otra manera
ivan: ante ciertas escenas le decíamos a la gente que era libre de inventar respuestas, nos decían que era más facil simplemente decir la verdad...
loza: a veces entraban en el códiogo con más facilidad que un actor formado
loza: en el trabajo con esta gente, aconteció una especie de alegría insospechada
loza: una fuerza vital que, tal vez, no esperábamos
loza: al menos yo, que tiendo a oscurecerme
ivan: nosé ud pero yo sí jaja
loza: si, si, por eso digo
loza: es parte de lo que aprendí
oscar alberto: se repetian muchas veces las tomas? se filmaba tomas largas para cortar en edicion?
ivan: hubo una de 40min
ivan: la pesadilla de un cañista jaja
loza: Hubo muy poco platenado como "toma", para mi eso es nuevo, para Ivan no
ivan: había tomas, claro, pero había otro modo de filmarlas
loza: algunas peleiculas anteriores mpias estaban filmadas en digital y se trabajaron toma porm toma, creo que depende de cada proyecto
loza: antes de LOS LABIOS, pensaba que filmar sin preocuparse obsesivamente del plano era irresponsable, falta de rigor
loza: ahora en cambio, pienso, que el modo en que se filmó, fué riguroso,
loza: siento que con santi creemos lo mismo del cine en el fondo, pero desde veredas distintas si se quiere, si no sintiese eso, que compartimos eso no hubiese sido posible codirigir
bien...
loza: también creo que si Ivan no tiene la cámara en mano le duelen los brazos en un rodaje
loza: necesita estar ahí, dentro, incrustado en lo que pasa
ivan: a mí me pone muy nervioso la fatalidad y la crudeza de la cámara fija.. quieta...
loza: hay una tercera pata para nosotros en la película, alguien que no se puede dejar de mencionar
loza: es Lorena Moriconi en el montaje
ivan: LA LOLI
loza: ella es casi la guionista con nosotros
loza: amiga, guia y compañera
oscar alberto: de la toma de 40 minutos, cuantos quedaron en la edicion final?
loza: mmm..... no sé...
ivan: unos 4 o 5 minutos
ivan: no es difícil imaginarse del trabajo que eso significa para un montajista
loza: pero, en realidad, toda la toma era buena
oscar alberto: usas el zoom para correjir durante la toma o no te gusta?
ivan: si claro... reencuadro mucho y juego con el foco...
ivan: pero solo durante la toma en vivo, para pasar de un plano a otro que me interese... pero en montaje casi siempre eliminamos ese pasaje
oscar: Bueno, muchachos, les cuento, mi idea sería volver a charlar cuando vea la pelícuña
loza: bueno, espero que todavía tengas ganas de hacerlo
ivan: de última nos peleamos un rato, jaja
oscar alberto: nos vemos en Bafici
ivan: bueno oscar, muchas gracias! abrazón
oscar alberto: gracias a ustedes!