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viernes, 13 de diciembre de 2019

El tiempo que pasamos con Lou Reed

Última parte de La otra.-radio del domingo pasado, para escuchar clickeando acá 


Quizás debería irme a vivir en Amsterdam
en una calle cerca de un gran canal
pasar mis tardes en el Van Gogh Museum
qué sueño, el Van Gogh Museum.

Quizás sea hora de conocer Tanger
una vida diferente, diferentes miedos
quizás debería estar en Edimburgo
con una falda escocesa en Edimburgo.
bailando una danza moderna
bailando una danza moderna.

O quizás debería irme a una granja al sur de Francia
donde la brisa es tenue y los campesinos bailan
y vos y yo podríamos dormir bajo la luna
luna de junio, dormidos hasta el mediodía.

O quizás podríamos enamorarnos
recuperar el espíritu que una vez tuvimos
me dejarías abrazarte, tocarte
en la noche que brilla de miedo
bailando una danza moderna
bailando una danza moderna.

Mierda, quizás podría irme a Yucatán
donde las mujeres son mujeres y un hombre es un hombre
nadie se confunde ni extravía
su lugar en la raza humana.

Quizás no esté hecho para la ciudad
con olor a caños de escape
el olor de la trifulca
y quizás no quieras ser una esposa
no es vida la de una esposa
bailando una danza moderna
bailando una danza moderna.

Así que quizás debería ir a Tanganica
donde los ríos fluyen por montañas altas y escarpadas
o irme a la India a estudiar cánticos
y olvidarme del romance para bailar un mantra.

Necesito un gurú, necesito una ley
que me explique las cosas que vimos
y por qué siempre llegamos a este punto
todo empieza a caer después del primer beso.

Quizás tendría que mudarme a Rotterdam
me podría mudar a Irlanda
Italia, España o Afganistán
un lugar donde no llueva.

O quizás debería aprender una danza moderna
donde los roles cambian
no tocás a nadie ni sabés con quién bailás
esta semana, este mes, esta época.

Al bailar una danza moderna
no sabés con quién bailás
tendría que irme a Pakistán o a Afganistán
no sabés con quién bailás
y quizás no quieras ser una esposa
no es vida la de una esposa
bailando una danza moderna.

No tocás a nadie ni sabés con quién bailás
en la danza moderna
los roles cambian.



Finalmente el domingo pasado (¡cuando todavía el burro estaba en el gobierno!) llegamos al final del recorrido por la vida y obra de Lou Reed que este año hicimos bajo la guía de Maxi Diomedi. Este último capítulo estuvo dedicado a la etapa en la que Lou unió su vida a la de Laurie Anderson, la artista con quien estaría desde mediados de los 90 hasta que él murió en 2013. Fue un final sereno y probablemente feliz para un artista vagabundo y angustiado, que durante gran parte de su vida pareció no encontrar punto de reposo. En la obra de los dos quedaron huellas de su amor persistente. Lou hasta apareció de sorpresa en un show de Laurie en Buenos Aires en 2008, para dejar atónitos a los testigos de tremenda yunta escénica.

Lou cada vez que cantó al matrimonio no dejó de usar la ironía que encontró leyendo a Kierkegaard -de hecho, tanto ella como él citan a Kierkegaard en sus obras y parecen apoyarse en el escepticismo que el escritor danés manifiesta sobre la institución matrimonial como una salida posible para la desesperación. Hay un tramo de la canción que se remite directamente a La repetición, que Kierkegaard publicó bajo el pseudónimo de Constantin Constantius:

Necesito una ley
que me explique las cosas que vimos
y por qué siempre llegamos a este punto
todo empieza a caer después del primer beso.

Para Kierkegaard, el matrimonio no es ninguna salida para la desesperación sino solo una manera larvada de desesperarse de a par. En "Turning time around", la canción de Lou que Laurie cita al final de la película Heart of a dog, él trata de responder la pregunta por el amor:

Bueno, no lo llamo familia ni lo llamo lujuria
y, como sabemos, no hace falta el matrimonio
y supongo que a la larga es una cuestión de confianza
si tuviera que hacerlo, lo llamaría tiempo.

Ellos se casaron después de algunos años de haberse conocido, aunque nunca dejaron dicho que el matrimonio fuera esa salida de la desesperación. Igual parecería que su amor sí tuvo para ellos un efecto benefactor.

El último capítulo de este año con Lou lo pueden escuchar descargándolo acá.

domingo, 24 de noviembre de 2019

¿A qué llamás amor?




Ella dice: ¿a qué llamás amor?
bueno, yo lo llamo Harry
Dale, te digo en serio
¿a qué llamás amor?

Bueno, no lo llamo familia ni lo llamo lujuria
y, como sabemos, no hace falta el matrimonio
y supongo que a la larga es una cuestión de confianza
si tuviera que hacerlo, lo llamaría tiempo.

Ella dice: ¿a qué llamás amor?
¿podés ser más específico?
¿a qué llamás amor?
¿es más que el jeroglífico del corazón?



Bueno, para mí el tiempo no significa nada
ni futuro ni pasado
y cuando amás no hace falta preguntarlo
nunca hay tiempo suficiente
para agarrar el amor con la mano
dar vuelta el tiempo.

Dar vuelta el tiempo
eso es el amor
dar vuelta el tiempo
sí, es eso.

Mi tiempo es tuyo cuando amás
y el tiempo es eso que nunca te alcanza
no lo ves ni lo tocás, igual que el amor.

Dar vuelta el tiempo
eso necesito
eso
eso es lo que necesito
dar vuelta el tiempo
dar vuelta el tiempo.



Canción: "Turning time around", Lou Reed
Imágenes: Laurie Anderson, Heart of a dog
Personajes: Lolabelle y Lou

martes, 19 de noviembre de 2019

Momento mágico

La otra.-radio 1a. parte: Lou Reed, Jimmy Scott, Doc Pomus, David Lynch, Alejandro Rubio y la tranquilidad después de la paliza: para escuchar clickeando acá 


La canción "This magic moment" (1960) fue compuesta por Doc Pomus y Mort Shuman y fue un hit en la versión de The Drifters:



Lou Reed era fan de Doc Pomus y de esa música pop de la era pre-beatle. Hace una versión de "This magic moment" que aparece en Carretera perdida de David Lynch (1997).



Pero Lynch extrajo la versión de Lou del disco 'Til the night is gone, grabado en 1995 como tributo a Doc Pomus, que había muerto tres años antes. Cuando Lou estaba cumpliendo 50 años perdió en poco tiempo a dos queridos amigos: la travesti Rotten Rita, a la que conocía de la época de The Factory, y a Doc. Lou estaba planeando hacer un disco sobre la magia, luego del homenaje que junto a John Cale habían grabado a Andy Warhol, Songs for Drella. Pero la muerte de los dos amigos convirtió al disco sobre magia en un disco sobre pérdidas: Magic and Loss (1992).

Cuando atravesás el fuego
atravesás la humilllación
atravesás un laberinto de dudas sobre vos mismo.

Cuando atravesás la humilllación
la luz te puede cegar
algunas personas no llegan a entenderlo.

Atravesás la arrogancia, atravesás las heridas
atravesás un pasado siempre presente
y es mejor no esperar que la suerte te salve.

Atravesás el fuego hacia la luz
así como atravesás el fuego
moviendo tu mano derecha
hay cosas que tenés que sacarte
y ese miedo cáustico en tu cabeza
nunca te ayudará a sacarlas.

Tenés que ser muy fuerte
porque empezás de cero
una y otra vez
y a medida que el humo se disipa
el fuego avanza y quema todo.

Dicen que nadie puede hacerlo todo
aunque sea lo que en tu cabeza querés
no podés ser Joyce
así que al final estás atrapado en vos mismo
y la rabia te puede hacer mal
tenés que empezar por el principio otra vez
y justo en este momento
ese fuego maravilloso empieza de nuevo.

Cuando atravieses la humillación
cuando atravieses la enfermedad
cuando atravieses por "yo soy mejor que ustedes"
cuando atravieses la ira y tu desprecio a vos mismo
y tengas fuerza para entender todo
cuando el pasado te dé risa
y puedas saborear la magia
eso te permitirá sobrevivir a tu propia guerra
vas a encontrar que ese fuego es la pasión
y que adelante hay una puerta, no una pared.

Al pasar por el fuego, a medida que pases
tratando de recordar su nombre
cuando pases por el fuego lamiendo tus labios
no podés seguir siendo la misma persona
y si el edificio arde
andá hacia la puerta
no combatas las llamas
hay algo de magia en todas las cosas
y también una pérdida para compensar.

En el primera parte del programa del domingo (escuchen acá) Maxi Diomedi siguió con su travesía por las estaciones de la obra de Lou Reed y no dedicamos un buen rato a escuchar y pensar Magic and Loss.

Lou convocó a Jimmy Scott para participar en el disco, que mete su voz andrógina en "Power and glory"



Jimmy Scott era un cantante negro nacido en Ohio en 1925, amigo de Doc Pomus. Jimmy había tenido una enfermedad hereditaria, el síndrome de Kallman, que detuvo su crecimiento en la pubertad. De ahí el extrañísimo registro de su voz. Lou conoció a Jimmy cantando en el funeral de Doc Pomus y se hicieron amigos. Cuando grabó Magic ans Loss pensó que Jimmy era ideal para cantar la frase: "I wanted all of it/ not some of it...".

Alito Aep estaba escuchando anoche el programa y nos mandó un mensaje: "La voz de Jimmy Scott es lo más cercano que podemos tener hoy a lo que fueron los castrati. Fisiológicamente es similar, pues se trata de la laringe de un varón que no recibió el estímulo de la testosterona y por eso no se desarrolló como en el resto, cuando "nos cambia la voz". El motivo por el cual a los chicos que pintaban para ese fin se los castraba en otras épocas era que pudieran cantar las notas de una mezzosoprano o soprano, con la caja de resonancia y pulmones más grandes y potentes de un varón. Afortunadamente esas cosas dejaron de hacerse. Si Scott se hubiera entrenado en canto lírico, habría sido un símil castrati. Como no lo hizo, fue un, digamos, castrati popular".

Hay una red de relaciones mágicas en todo esto: Lynch hizo aparecer a Jimmy Scott en el episodio 29 de Twin Peaks, cantando "Sycamore trees" en la habitación roja:



Más avanzada la trasnoche del domingo se incorporó al programa Alejandro Rubio y estuvimos analizando el clima convulsionado que atraviesa por estos días Sudamérica, con la debacle del esquema neoliberal del postpinochetismo chileno, que ya lleva un mes de resistencia popular en las calles a pesar de la feroz represión de Piñera. Y pensar que Chile era el modelo a imitar... Dos meses antes nadie habría imaginado la debacle chilena, parecía un régimen incólumne. Tampoco nadie podía imaginar que iba a producirse un golpe contra Evo Morales en Bolivia. Si había dos sistemas políticos que hasta hace poco parecían estables eran, con signos totalmente opuestos, el chileno y el boliviano. En cambio, antes del 11 de agosto esperábamos las PASO en Argentina con una fuerte incertidumbre. Hoy que al macrismo le quedan días en el gobierno, la transición hasta que asuman Alberto y Cristina, se desenvuelve en una serenidad desconcertante. Hasta inquieta que todo vaya tan tranquilo, cuando los medios dominantes preanunciaban un traspaso de alta inestabilidad. ¿Será esta placidez en la que atravesamos el fin del macrismo engañosa? ¿Se darán vuelta los roles y la sociedad argentina pasará a ser un modelo de estabilidad política? ¿Es la tranquilidad después de la paliza, como dice Bochatón, o será la calma que antecede a una tormenta?

Alejandro Rubio dice que la situación en Bolivia se va a hacer insostenible para la patota desaforada de Santa Cruz y va a fracasar. "El plan norteamericano contrapopulista ha fracasado rápidamente" afirma tajante Rubio. "Ha fracasado en Ecuador, en Brasil no se ve que esté funcionando bien, Lula salió y se puso más duro que nunca, en Argentina macri unificó al antiperonismo y logró la unificación del peronismo, cosa que no se lograba desde los 80".

En esta parte del programa hicimos junto a Alejandro Rubio el análisis político de la situación. No creo que sea conveniente que se lo pierdan. Acá.

Más adelante subo la segunda parte del programa, en la que Rubio empieza su columna mensual sobre poesía, épica y la teoría de la novela de György Lukács.

Magia radial.

miércoles, 6 de noviembre de 2019

El domingo después

La otra.-radio palpitando el final del macrismo, para escuchar clickeando acá 


Nuestro programa de radio ocupa un tiempo marginal en las semanas ordinarias (¿final del domingo? ¿principio del lunes?) pero se vuelve central los días de elecciones. Según el sistema electoral vigente, cada cuatro años hay entre cuatro y seis domingos con elecciones nacionales. De manera que en La otra.-radio llevamos desde 2006 como 20 noches electorales. Dadas las turbulencias de estos años, la mayoría de esas noches fueron dramáticas. Varias veces nos tocó llevar adelante el programa en medio de derrotas. Las peores fueron las de octubre y noviembre de 2015, derrotas dolorosas, que anticipaban el desastre que íbamos a vivir durante el macrismo.

Este que está terminando fue un año particularmente inquietante: durante la mayor parte del tiempo reinó la incertidumbre, siempre rozando la posibilidad. Empezó a despejarse la mañana en que Cristina anunció su precandidatura a vice en la fórmula encabezada por Alberto. A la noche siguiente hicimos un programa en el que empezamos a oler la victoria. Mientras el país entraba en un pleno desastre macrista, iba creciendo la posibilidad de terminar el año con un gobierno popular y macri afuera.

La esperanza se volvió estruendosa la noche del 11 de agosto, el momento en el que el país pegó un giro decisivo después de años de malas noticias. Nos sentimos seguros de que macri estaba acabado. Cuestión de aguantar meses horribles con expectativas buenas. Si uno se guía por la montaña rusa que sacude a la sociedad argentina, cada semana parece explotar una conmoción. Pero si la mirada no queda tan apegada a los tts o los zócalos, las tendecias son un poco más previsibles.

El macrismo empezó a caer justo después de ganar las elecciones de medio término en 2017. Ese resultado fue mal leído por el oficialismo saliente. En cambio, Cristina, la líder que el régimen se propuso destruir, leyó bien el resultado y a partir de ese momento empezó a afianzar su liderazgo.

El macrismo puede ser evaluado de distintas maneras: si uno considera que su fin estratégico era hiperendeudar la Argentina, bajar los salarios, subir la pobreza y el desempleo y destruir la industria nacional, puede decirse que fue una gestión exitosa. Pero si su objetivo era más ambicioso y quería aniquilar al kirchnerismo, destruir la organización de trabajadores y movimientos sociales, clausurar el diseño social del peronismo, imponer la flexibilización laboral y naturalizar la desigualdad, entonces el macrismo fracasó estrepitosamente.

Mi idea es que el fin estratégico del macrismo era el más ambicioso. En la recta final de su fracaso político logró una remontada que lo deja con una base social de derecha dura fidelizada, cuyo proyecto no logrado es un país en el que solo quepan 2/3 de la sociedad. Con el triunfo del Frente de Todos sigue prevaleciendo el proyecto que nos contiene a todos, incluso a los que nos quieren afuera. El camino será difícil por todo lo que el macrismo destruyó y por el poder de daño que las clases dominantes conservan. También porque en la segunda década del siglo el mundo giró netamente al espanto. Habrá que ver si este triunfo y el desquicio del modelo chileno no marcan un tope de la derecha al menos en nuestra región. El año lo terminamos con el macrismo fuera del gobierno y Piñera colgado de un hilo al otro lado de la cordillera.

Escribo diez días después de las elecciones, mientras esperamos la asunción de Alberto y Cristina. La noche del domingo de las elecciones yo lo sabía pero no pude articularlo de una manera clara en el contexto del programa.

Esa noche parte del staff de La otra veníamos de fiscalizar en una escuela de Burzaco. Nunca concebimos que cumplíamos con nuestro compromiso solo yendo a poner el voto y sentarnos a esperar los resultados por la tele. Pero también era parte de nuestro compromiso estar a la medianoche contando el resultado de la jornada electoral. Teníamos para relatar la mejor noticia de los últimos años. Pero el anochecer de un día agitado no nos permitió hacer un programa a la altura de semejante victoria. En las calles había fiesta. Yo estaba muy bien por el resultado pero el programa no funcó. Algunos me dijeron que estuvimos bien, otros que no, yo lo padecí. Por eso, la semana pasada no subí el audio al blog.

El domingo siguiente, ya más tranquilos, la alegría se fue asentando. Era nuestra oportunidad de alinear el programa con el momento que vivimos, una esperanza dispuesta a seguir trabajando, porque el cuidado del triunfo nos va a exigir más inteligencia y más energía. Es el ánimo del domingo después. Todos estos años de pelear con los dientes apretados no fueron al pedo: no nos han vencido, la tarea sigue.

Una manera de agasajarnos es hacer un programa de radio con cosas que nos gustan mucho: además de pasar en limpio estas ideas, nos dedicamos a saborear música hermosa. Uno, clásico imbatible: Abbey Road, en su notable edición del 50° aniversario. El otro, no tan célebre, lleva ¡solo! 30 años desde su edición, Songs for Drella, delicadísimo tributo de Lou Reed y John Cale a Andy Warhol cuando él murió, el querido y odiado amigo y mentor de ambos, .

Después de hacer el programa del domingo me dediqué a revisitarlo como oyente. Lo disfruté de punta a punta.

El otro, el del domingo del triunfo, no volveré a escucharlo. Será un episodio perdido, una pieza que falta. Te lo debo.


Maxi Diomedi, mi amigo y compañero de La otra, escribió en su muro de Facebook hace unos días:

"A partir del 10 de diciembre voy a cambiar mi foto de portada. La sacó y publicó la Revista Anfibia en febrero de 2016 para ilustrar una nota por los despidos de les trabajadores de la Cultura. Eran las primeras plazas y les compañeres de distintos ministerios eran despedides como moscas. Si miro bien, además de Sofia Grenada, se ve a Luciana Jury (a quien encontramos hace un ratito, afónica, volviendo de Chacarita), el bajista Marcelo Torres, el músico Goyo Grasso y un montón de caras con las que nos cruzamos en estos años de desazón. Creo que a esa foto la dejaba ahí como un modo de no olvidar desde dónde partimos. No olvidar aquellas plazas donde estábamos les que intuíamos que esto podía ser lo peor que le iba a pasar a la democracia argentina. Y lo fue. De aquel verano a la unidad pasó mucha agua bajo el puente. Ahora, con el resultado puesto y el 40 por ciento de argentines que votaron (otra vez) un proyecto de hambre y gatillo al pobre, se hace más visible lo necesario que era la unidad. Con lo imperfecta que es, los sapos que tragamos y lo que seguramente vamos a putear, pero -está a la vista- era imprescindible. Y desde la más lúcida al que menos votos aportó, todes pusieron su playa o su granito. Lamento que la mitad de Bahía Blanca y Buenos Aires sigan empecinados en mirar su propio ombligo y se crean una raza superior. Igual festejamos. Ahora a arremangarse".




Vos nunca me das tu dinero
solo me das esos papeles raros
y en medio de las negociaciones te quebrás.
Yo nunca te doy mi número
solo te doy mi situación
y en medio de la investigación me quiebro.
Salgo del colegio, no queda plata
no veo futuro ni pago el alquiler
todo el dinero se fue, no tengo donde ir.
Los empleados despedidos
El lunes a la mañana de vuelta
camión amarillo y lento, no tengo donde ir
Pero ¡oh, esta mágica sensación
de no tener adonde ir!
Un dulce sueño
tomá las valijas y subí a la limusina
pronto estaremos lejos de acá.
Apretá el acelerador y secate las lágrimas
Un dulce sueño hoy se hizo realidad
se hizo realidad
Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete
Todos los chicos buenos van al cielo
Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete
Todos los chicos buenos van al cielo.

Andy, soy yo, no te vi en mucho tiempo
ojalá te hubiera hablado más cuando estabas vivo
pensé que estabas seguro de vos mismo cuando actuaste con timidez.
Hola, soy yo
Realmente te extraño, realmente extraño tu espíritu
no escuché ideas así en mucho, mucho tiempo
me encantaba verte dibujar y pintar
pero cuando te vi por última vez, me di vuelta.
Cuando Billy Name estaba enfermo y encerrado en su habitación
me pediste speed, pensé que era para vos
lamento si dudé de tu buen corazón
las cosas siempre parecen terminar antes de empezar.
Hola, soy yo, tu exposición estuvo genial
tu vaca pintada sobre papel y tus almohadas flotantes plateadas
ojalá te hubiera prestado más atención cuando se rieron de vos.
Hola, soy yo
"Disparan a un artista pop" decía el titular
"¿el tiroteo fue un simulacro? ¿Warhol está realmente muerto?"
Te dedican menos tiempo por robar un auto:
recuerdo haberlo pensado cuando escuché mi propio disco en un bar.
Realmente te odiaron, ahora todo eso cambió.
Pero tengo algunos resentimientos que nunca se borran
me golpeaste donde dolía, no me causó gracia.
Tu diario no es un epitafio digno,
En fin, Andy, supongo que ahora tenemos que irnos
ojalá te guste este pequeño show
sé que llega tarde, pero es la única forma que conozco.
Hola, soy yo
Buenas noches, Andy
Adiós, Andy.

domingo, 3 de noviembre de 2019

El problema con los clasicistas

Hoy 12 de la noche en La otra.-radio. FM 89,3. Radio Gráfica. Online acá


El problema con un clasicista es que mira un árbol
y eso es todo lo que ve, entonces pinta un árbol.
El problema con un clasicista es que mira al cielo
y no pregunta por qué, sólo pinta un cielo.

El problema con un impresionista es que mira un tronco
y no sabe quién es él, el que mira fijamente al tronco
y los recuerdos surrealistas son demasiado amorfos y vanidosos
mientras que esos pintores machos del centro sólo son alcohólicos.

El problema con los impresionistas
ese el problema con los impresionistas.

El problema con las personalidades
es que están demasiado obsesionadas con el estilo
es demasiado personal, están enamorados de su propia astucia
son como los inmigrantes ilegales tratando de conseguir un mango
manejan un carro gitano pero creen que es un avión.
Ese es el problema con las personalidades.

Me gustan los pibes colgados del centro que pintan paredes y trenes
me gusta su falta de training, su técnica primitiva
creo que a veces te arruina pasar mucho tiempo en la escuela
creo que a veces te arruina tener miedo a que te tomen por tonto.
Ese es el problema con los clasicistas.

martes, 15 de octubre de 2019

Una noche tres amigos se juntan a escuchar música

La otra.-radio, para escuchar clickeando acá


Tres amigos se juntan en la madrugada que va del domingo al lunes, cada uno trae alguna música que quiere compartir con los otros. Bonomo, Diomedi y Cuervo.

Bonomo trae a Björk, una artista que admira tenazmente, viene a hablar de la dimensión visual de sus canciones. Junto con Cuervo planean pasar algunos de sus clips en el ciclo de cine de los sábados en IWO, este sábado a las 19:30 en Ayacucho 483 van a dar "Mutual Core" y "Crystalline". Bjork no solo desarrolla para cada uno de sus discos y espectáculos conceptos visuales específicos, también juega a mutar su cara, la interviene hasta volverse una mezcla de rara de animal y máquina. Sus letras invitan a soñar imágenes, paisajes emocionales:

Con una palma llena de estrellas
las sacudo y las tiro sobre la mesa
como si fueran como dados
repetidamente
y las vuelvo a juntar y las sacudo
y las vuelvo a arrojar sobre la mesa
repetidamente
repetidamente
Hasta que aparezca la constelación deseada
Y yo me pregunto:
¿cómo voy a lograrlo?

[Desired Constellation]

Para "Stonemilker" Björk hizo un clip de realidad virtual en 360° que permite que uno vaya moviendo la imagen con el cursor de la computadora y se convierta en el camarógrafo del video:



Para su último espectáculo ella convocó a Lucrecia Martel para crear un diseño visual del show. La fotografía que ilustra este post muestra un momento de lo que lograron juntas.

Cuervo viene de presenciar la última semana una actuación de King Crimson en Buenos Aires que lo tiene todavía atónito. Piensa que Crimson hace una música que nos enseña a escuchar, a prestarle atención al acto de la escucha. No es que Crimson haga una música difícil, eso no existe, se trata de pensar cómo escuchamos. Eso lo escribió en su blog.

Diomedi desde el otoño viene haciendo un recorrido a través de la discografía de Lou Reed. Pensó que le iba a dedicar el otoño pero ya llegó la primavera y sigue. Ahora va por New York (1989), un disco que reafirma el credo de Lou en el sonido básico de guitarras, bajo, baterías y voz, con un tratamiento de audio refinado que realza cada simple elemento. El título del álbum define el espacio en el que siempre transcurrieron sus narraciones. Pero ahora los personajes viven vidas rotas por años de capitalismo salvaje.

Pedro vive en la vereda del Wilshire Hotel
mira a través de una ventana sin vidrio
las paredes son de cartón, los pies tapados con diarios
el padre le pega porque él se cansó de mendigar.

Tiene nueve hermanos y hermanas que fueron sometidos
es difícil correr cuando te golpean con una percha los muslos
Pedro sueña con ser grande y matar a su viejo
pero tiene una leve chance de irse al boulevard.
Él va a parar al sucio bulevar.

Esta habitación cuesta dos mil dólares
¿podés creerlo, man? es cierto
en alguna parte hay un caballero que se ríe hasta mojarse los pantalones
acá nadie sueña con ser médico, abogado ni nada
sueñan con dilear en el sucio bulevar.

Dame tu hambre, tu cansancio, tus pobres y los voy a mear
eso es lo que dice la estatua del fanatismo
tus pobres amontonados, que los apaleen hasta morir
dejalos que se jodan y terminen en el bulevar.
que caigan en el sucio bulevar.

Afuera es noche brillante, hay ópera en el Lincoln Center
las estrellas de cine llegan en limusinas
los reflectores apuntan al horizonte de Manhattan
alumbran la calle principal.

Un pibito parado cerca del tunel de Lincoln
vende rosas de plástico por una moneda
el tráfico es desviado hasta la calle 39
la puta de la tele le ofrece una chupada a los vigilantes.

Ya de vuelta en Wilshire, Pedro se sienta a soñar
encontró un libro de magia en un tacho de basura
mira las fotos y ve su techo roto
contando hasta tres dice espero desaparecer
volar lejos de este sucio bulevar.



"Los días de hacerme el tonto con ciertas cuestiones se terminaron. Es en serio el octavo año consecutivo bajo el mandato de Reagan. Trato de que entiendan la situación en que nos encontramos. Sobre eso se trata el álbum" declaró Lou Reed cuando sacó New York, cuenta Diomedi.

Resulta que la conversación entre Bonomo, Diomedi y Cuervo es un programa de radio, que se puede escuchar acá.

martes, 3 de septiembre de 2019

Un programa para llevar calma a los mercados

Para escuchar clickeando acá


Conscientes de nuestra responsabilidad como comunicadores sociales, al hacer el primer programa radial en vivo de la semana (lunes a la 0:00), horas antes de que abran los bancos, hemos tratado de llevar tranquilidad a los mercados. Conocemos la locura en que incurrieron tantos argentinos al haber votado como lo hicieron en las PASO, contra las evidencias de un incipiente mejoramiento de la macroeconomía y poniendo en riesgo el respeto que habíamos ganado de todos los líderes mundiales. Por eso decidimos hacer un programa que ya no pretende dirigirse a audiencias populares que no entienden el signo de los tiempos. Por el momento, y por lo menos hasta que Don Gato se vaya (Vidal también y, si vos querés, Larreta también) vamos a hablarle a los mercados. Para mantenerlos calmos. Un día después creemos que algo logramos. Mercados, pueden escucharnos, si aún no lo hicieron, clickeando acá. Reperfilados, con leves restricciones cambiarias y la vuelta a las raíces del blue, logramos una serenidad momentánea con el paralelo a $ 64, el oficial a $58 y las tasas de interés tan solo al 85%. Llega la primaverita de un momento a otros.

Ya un poco más relajados, dedicamos un tramo del programa a reconocer el soporte de los valores republicanos que durante estos años hicieron figuras del calibre de un Gustavo Noriega, un Huili Raffo, un Esteban Schmidt, un Leonardo Depósito, uno, dos, tres Quintín y otros de esa talla.

Ya en un plan más irrelevante, dedicamos algunos tramos de la audición a escuchar cómo sonaba Lou Reed allá a comienzos de los años 80, cuando editó The Blue Mask -nuestro guiño afectuoso al desdoblamiento cambiario.


You wouldn't know me if you met me face to face/ I'm just your average guy

Y también comentamos los cánticos de grupos desestabilizadores a la salida del recital de Arnaldo Antunes en la Usina del Arte


miércoles, 7 de agosto de 2019

Programa para convencer indecisos

La otra (5/8/2019): un programa que es una película que es una memoria para descargar acá


En 1975 Lou Reed graba Coney Island Baby, su sexto disco solista, uno de esos de contar historias de personajes urbanos, dedicado a una chica trans llamada Rachel de la que Lou estaba muy enamorado. Era el último que grabaría para la RCA después del controversial Metal Machine Music del que ya hablamos. La compañía le había acercado al tecladista Michael Fonfara para emprolijar el audio después del desquicio que Reed había demostrado ser capaz de generar con el disco anterior."Yo sé que me aconsejás por el bien mío- le dijo Lou a Fonfara-, pero no quiero que mi música suene perfecta, al contrario, quiero que arruines el sonido para mí. Si vos no lo hacés, lo voy a hacer yo. Y a mí no me importa si está mal, queda bien así". Se entiende, ¿no? Por eso hoy podemos escuchar Coney Island Baby como música de ahora.

Por ese mismo año, Willy Villalobos, integrante de la línea fundadora de La otra, caía preso a disposición del Poder Ejecutivo encabezado por María Estela Martínez de Perón (a) Isabelita, lo que le garantizaba cierta posibilidad de supervivencia, lo que se verifica por el simple hecho de que Willy participó en la audición de radio del domingo a la medianoche en la que citamos esa frase, ese disco y ese amor de Lou. Cierta posibilidad de supervivencia, digo, porque a pesar de revistar en ese carácter "a disposición del PEN" a muchos compañeros se los asesinó igual aplicándoles la llamada "Ley de Fuga", tal como relata Willy en el programa. 

Foto: Mercedes Arias

Esta audición es además una película que está haciéndose mientras sale al aire, dirigida por Martín Farina. Es decir, el programa es una escena de esa película en la que Willy cuenta las memorias más graciosas de sus años de paso por diversos penales por los que fue siendo trasladado hasta que los milicos lo expulsaron del país. No quiero espoilear la película que todavía no está terminada y para colmo no es mía. Es de Martín. O sea, el programa lo conduzco yo, con el apreciable (¿o se dice inapreciable?) aporte de Carla Maglio y Maxi Diomedi, que es quien cuenta el episodio en la vida de Lou. Pero la película la dirige Martín y las memorias las cuenta Willy, mientras todos reímos al enterarnos de que Roberto Perdía sigue diciendo aún hoy que la Contraofensiva Montonera aceleró el final de la dictadura. Carla dice que ella entrevistó a Perdía a fines de los 90 y él ya sostenía esta tesis. O sea, todo resulta hoy un poco más gracioso. El programa de radio es del género comedia, la película que está haciendo Martín no sé, porque, a diferencia del audio que pueden descargar clickeando acá, de esa película no tengo el final cut

Yo tuve el final cut de Sábato y los amantes regresivos de la oscuridad, una de cuyas capturas de pantalla subió hace días a su instagram Esther Díaz, mujer nómade, sin citar la fuente. Supongo que en los créditos de la película de Martín, en cambio, voy a aparecer.

En los relatos de sus años de cárcel Willy trata de trasmitirnos la idea de que, aún en esas condiciones que para todo pequeño burgués funcionan como el fantasma de lo insoportable, existe un margen para la libertad y la alegría. Y que el recordar es una facultad del instante presente, no del pasado. No me pidan que ahora siga contando porque después van a saber la película sin verla. Aunque ya pueden escuchar la audición. Nosotros no hacemos podcasts, sino audiciones.

El instante presente es esta semana en la que la sociedad argentina empieza a decidir si se arroja definitivamente al abismo que macri le propone o muestra una vocación de vivir. Paenza dice que si en estos días cada uno convence a al menos una persona para que vote la fórmula de Les Fernández, el efecto multiplicador hará que juntemos varios millones de votos. Vaya este programa como nuestra humilde contribución para ver si después de escucharlo convencemos a un aún indeciso.

sábado, 20 de julio de 2019

"No los culpo: no está hecho para ustedes"

Invierno con Lou Reed: Metal Machine Music en La otra.-radio, para escuchar clickeando acá (primera parte) y acá (segunda parte) 


Este año en La otra.-radio estamos haciendo, de la mano de Maxi Diomedi, un recorrido bastante minucioso por la obra de un músico de rock que valoramos mucho: Lou Reed. Al principio esta serie se llamó "Un otoño con Lou", pero es evidente por motivos estacionales que entramos en la segunda temporada, "Invierno con Lou". Y lo hicimos con un disco que representó una fractura en su carrera, en su vínculo con la industria y la crítica -que hasta ese momento no había sido del todo armónico pero acá colapsó- y con sus propios fans, que en gran parte no comprendieron el gesto: Metal Machine Music de 1975 es todavía una fractura más honda: el tipo de desafío que Reed asumió hizo temblar literalmente las paredes de ese edificio llamado rock, que a esa altura ya había logrado ser legitimado como un espacio de creación por la cultura establecida. Antes Lou había cometido algunas transgresiones a las normas del business que provocaron sus controversias, pero todo lo anterior quedó opacado por el rechazo visceral que produjo este disco doble totalmente instrumental, en el que el sonido de la guitarra eléctrica es forzado con temeridad radical hacia un nivel inaudito para los cánones de la música popular. 

No es que nunca nadie hubiera producido una música tan disonante ni forzado los límites de un género o instrumento, o desafiado los tímpanos y el gusto formado de sus oyentes, porque las experimentaciones de las vanguardias existían desde mucho tiempo atrás. Lou tenía la reputación de ser un artesano de canciones, un narrador urbano en el que la guitarra aportaba cierta crudeza que se correspondía con los ambientes y personajes retratados. Aquí en cambio llenó cuatro caras de vinilo (más de una hora) con una distorsión que borraba cualquier atisbo de progresión narrativa e invitaba más bien a una aventura perceptiva en la que todavía es posible preguntarse qué significa escuchar música. Se lo deben haber preguntado alarmados los ejecutivos de la RCA que esperaban un disco de canciones entradoras como las que Lou había mostrado de sobra que podía hacer y en cambio se encontraron con eso. Se indignaron incluso muchos de sus oyentes cuando descubrieron que el desborde sónico no daba ninguna tregua: puro sonido chirriante que exigía lidiar con la noción usual de lo que es una obra musical. Todo eso que suena Lou lo hizo solo con algunas guitarras, micrófonos y amplificadores en una noche.

"Saqué Metal Machine Music para terminar con todo esto. Fue un fuck you gigante. Quería limpiar el aire y deshacerme de todos esos malditos pelotudos que pedían 'Vicious' o 'Walk on the wilde side'". Y en la tapa del disco dejó escrito: "A muchos de ustedes no les va a gustar esto. Y no los culpo, no está hecho para ustedes".

Si un músico vanguardista de comienzos de siglo convocaba a una performance donde se experimentaría con los límites de lo audible a partir de las posibilidades de las nuevas tecnologías instrumentales, seguramente habría tenido a un público dispuesto a adentrarse en experiencias inusuales. Otra cosa es que esa tormenta eléctrica se envase en un vinilo doble y se venda como "el último disco de Lou Reed". Esperablemente, muchos compradores volvieron a la disquería a pedir que les devolvieran el dinero. Es decir: no pudieron siquiera pensar lo que ahí sonaba.

Algunos llegaron a decir que se trataba del peor disco hecho por un ser humano (Rolling Stone). La historia los desmintió: lo que en aquellos días podía considerarse un exabrupto de una personalidad desquiciada por el consumo de drogas o una falta de respeto a la lealtad comercial terminó por fundar un camino posible para llevar al rock por zonas menos cómodas y más excitantes que las que hasta ese momento existían. Ni la obra de Reed permaneció indemne a este sacudón ni terminó por ser un fiasco artístico, a pesar de que la disquera pidió disculpas a los compradores defraudados y retiró durante un tiempo de circulación todas las copias existentes de Metal Machine Music. Al final, ese rechazo irascible tuvo que ser revisado y Metal Machine Music terminó por ganarse su lugar como un auténtico hito artístico y también como una pieza musical de belleza inquietante. 

Para saber mejor de qué estamos hablando, escuchen el tramo del programa de radio que le dedicamos al disco acá y acá. Y después o antes, escuchen directamente el disco.

domingo, 14 de julio de 2019

Esas cosas que nadie sabe cómo tomar

La otra.-radio: hoy domingo a la medianoche en FM 89,3, Radio Gráfica


En 1975, Lou Reed publica su doble vinilo Metal Machine Music: "Nadie lo escuchó de principio a fin, yo tampoco. No es ese si objetivo" dijo Lou. Es esa clase de discos que, al salir, nadie sabe cómo tomarlo. Aunque fueron muchos los que se enfurecieron con el músico. Hoy a la medianoche en La otra.-radio vamos a contar la historia.

También viene al programa Marco Berger a conversar sobre su nueva película, Un rubio, que está entre lo mejor que él haya realizado.


Y en el programa vamos a conversar también sobre esta fase crítica de la lucha política argentina, que en el término de pocas semanas empieza a decidir qué sociedad queremos ser de ahora en más.

A las 12 de la noche, www.radiografica.org.ar, FM 89,3, Radio Gráfica.

jueves, 23 de mayo de 2019

Giallo, género y electroshocks

La otra.-radio del domingo pasado, para escuchar acá y acá



El programa del domingo pasado estuvo atravesado por las tensiones, los sobresaltos y las mutaciones. Para anunciarlo en el blog tuvimos que pintarlo de amarillo. No sin un escozor. De la primera parte, acerca de los sobresaltos políticos por los que atraviesa la Argentina, ya hablamos e incluso subimos el audio. Acá.

Segunda parte: Lou con el pelo amarillo, para escuchar clickeando acá.

Lou Reed iba dejando transcurrir su carrera artística como si fuera un muñeco manejado por una extraña influencia. Como que no estaba ahí, a mediados de los 70, mientras grababa sus discos. Cuanto menos estaba, mejor le iba. No podía perdonar la terapia de electroshock a la que sus padres lo sometieron para que no fuera tan puto: "Te ponen esa cosa en la garganta para que no te muerdas la lengua y te ponen electrodos en la cabeza. Eso es lo que recomendaban en Rockland County para desalentar tus sentimientos homosexuales. El efecto es que perdés la memoria y te convertís en una planta. No podés leer un libro porque llegás a la página 17 y tenés que volver al principio".

¿No sabés que van a matar a tus hijos?
¿que van a ir matándolos, que los van a matar
van a ir matándolos, los van a matar
a menos que se escapen lejos?
Pero cuando te inyectan Thorazine con cristales
te ahogás como un hijo de puta.
¿No sabés que van a matar a tus hijos?
¿que van a ir matándolos, que los van a matar
van a ir matándolos, los van a matar
a menos que se escapen lejos?



Lou no les prestaba atención a los detalles del proceso de grabación de sus discos pero les salían terriblemente chulos. Tenía una reputación de músico de culto que defender pero dejaba todo a la deriva. A veces la crítica lo destruía, pero igual le iba bien.


Tercera y cuarta partes: libros y películas amarillas, mutaciones y desvíos, para escuchar clickeando acá

El giallo es un ¿género? ¿subgénero? ¿estilo cinematográfico?. Vaya uno a saberlo. Los expertos difieren. Todo puede contarse como si hubiera empezado con los libros de bolsillo de editorial Mondadori, pulp fiction, o con una corriente de películas entre la revisitación de aquellas tramas biliares o sangrientas en los años 60 y 70, aptas para consumo irónico o serio según cómo se mirara, entre el neoclásicismo o la modernidad. Esos años italianos eran así.

También puede contarse la historia desde el siglo xxi argentino, cuando aquellas películas se volvieron objetos de culto o de estudios académicos. Son mutaciones de la cultura postmoderna. Diecinueve autores escriben sus puntos de vista en uno de los pocos libros en castellano sobre el género, subgénero o estilo. El libro publicado por el Colectivo Rutemberg se llama Giallo. Crimen, sexualidad y estilo en el cine de género italiano. En el título aparecen las palabras sexualidad y género, pero no están usadas con la perspectiva de los estudios de género, sino más bien del cine de estudios. En el programa conversamos con uno de sus autores y compiladores, Alvaro Bretal.


Uno de los capítulos del libro, titulado "Tribulaciones", habla de las tribulaciones para publicar un libro sobre el giallo en la Argentina amarilla, con brutales devaluaciones y autores de empleos precarios. ¿Existen huellas de este presente de aprietes en la consideración de un género, mientras vuelve a rescatarse el cine de géneros? La pregunta en parte se responde en la charla que tuvimos con Bretal y en parte leyendo el libro. O viendo aquellas películas, si da.

Evolution, Lucile Hadžihalilović (2015)

Finalmente, en una coda no fortuita, mudamos nuestra atención hacia los modos de aparición del cuerpo de las mujeres bajo una mirada masculina en el cine de monstruos. Aquí ya hablamos de género no como quien habla de cine de género, sino de miradas de género. Las Mujeres Audiovisuales (MUA) hicieron unas jornadas y planean otras donde empezar a mirar la mirada de género en ciertos géneros del cine.

Si Jean-Luc Godard tuviera que explicarle a un extraterrestre qué es el cine, le diría -se lo dice a Alexander Kluge, que se lo pregunta- que necesitamos ese aparato para ver a la humanidad, así como necesitamos un telescopio para ver a lo lejos, o un microscopio, para ver de cerca, o lentes, para ver mejor. Mejor sería añadir a lo dicho por Godard que una mayoría de los cineastas que empuñaron el aparato hasta ahora fueron hombres, de modo que predominó la mirada de ellos. Algo que puede acabar.


El programa lo hicimos Carla Maglio, Paz Bustamante, Carmen Cuervo, Paula Sotelo, Maximiliano Diomedi y Oscar Cuervo. Y lo escuchan clickeando ahí arriba donde ya les indicamos.

domingo, 19 de mayo de 2019

Sally bailaba en el piso pero ahora ya no puede bailar

Hoy medianoche Radio Gráfica FM 89,3, online acá


Hoy a las 12 de la noche en La otra.-radio con Maxi Diomedi vamos a seguir transitando nuestro 'Otoño con Lou Reed'. Entre otras cosas, hablaremos de su disco Sally can´t dance

Dato: para su lanzamiento, RCA hizo esta publicidad televisiva donde Lou -en dudoso estado- mira a cámara, mientras el locutor Don Pardo dice: "¡Canta con Lou!", y las pelotitas del karaoke dan la entrada a cada verso. Hallazgo.


miércoles, 1 de mayo de 2019

No es nada divertido, dice Carolina mientras se pinta los ojos

Berlin, la obra maestra de Lou Reed en La otra.-radio, para escuchar clickeando acá 


I

Carolina dice que yo soy un juguete
Ella quiere un hombre y no a un nene
Oh, Carolina dice, Carolina dice

Carolina dice que no puede aevitar ser mala
Ni cruel aunque eso es lo que parece parece
Oh, Carolina dice, Carolina dice

Ella dice que no quiere un hombre que se le someta
Pero aún así ella sigue siendo mi reina germánica
Sí, ella es mi reina

Las cosas que hace, las cosas que dice
Nadie tendría que tratar a otro de esa manera
Pero al principio yo creía que la podía aguantar

Así como un veneno en la probeta
Ey, ella a veces puede ser muy vil
Aunque por supuesto, yo creía que la podía aguantar

Carolina dice que yo no soy un hombre
Así que ella va a hacer lo que pueda
Oh, Carolina dice, Carolina dice

Carolina dice que en algún momento
No va a poder seguir siendo solo mía
Oh, Carolina dice, Carolina dice

Ella me trata como a un tonto
Pero sigue siendo mi reina germánica
Oh, ella es mi reina



II

Caroline dice, mientras se levanta del piso
¿Por qué me pegás? No es nada divertido
Caroline dice, mientras se pinta los ojos
Tendrías que pensar más en vos mismo y no solamente en mí

Pero ella no tiene miedo de morirse
sus amigos la llaman Alaska
cuando ella toma speed se ríen y le preguntan
qué tiene en la mente.

Caroline dice, mientras se levanta del piso
Podés pegarme todo lo que quieras, pero ya no te amo
Caroline dice mientras se muerde el labio
La vida tiene que ser algo más que esto
Esto es un bajón

Ella atravesó el vidrio de la ventana con su puño
Fue una sensación rara

Hace tanto frío en Alaska



Se sorprenderían de saber que cuando en 1973 Lou Reed sacó un disco tan genial como Berlín la crítica se mostrara hostil y lo calificara como "el más deprimente de la historia". ¿Cuántos discos de esta calidad se editan hoy en día? ¿Qué habrá pasado por la cabeza de los críticos de entonces? ¿Las expectativas que Lou había generado con su discografía anterior quedaron descolocadas ante esta obra conceptual, con los temas pegados uno detrás de otro, para escuchar de corrido como una película para los oídos? ¿A principios de los 70 la crítica musical podía ser tan puritana como para rechazar esta narrativa de la ruptura de una pareja, con momentos de sordidez, adicciones, depresión y suicidio? ¿La historia que contaban las canciones de Berlin no eran "buenos ejemplos" de corrección política? ¿Y si ese puritanismo hoy se hubiera agravado? ¿Acaso no cunden las campañas para boicotear a las obras de arte a las que el neopuritanismo considera "no edificantes"?


En el último programa de La otra.-radio Maxi Diomedi trajo Berlin, cuyo título metaforiza la ruptura de una pareja a través de la ciudad fracturada.

Para escuchar este fragmento del programa, clickeen acá.

viernes, 19 de abril de 2019

Necesitamos de esto para no morir

Edgardo Castro en La otra.-radio, para escuchar clickeando acá:
Primera parte 
Segunda parte 


- Todos tenemos una familia -nos decía Edgardo Castro la otra noche en La otra, después de presentar su segundo largo, Familia- y las dinámicas familiares son hermosas y también pueden terminar siendo muy tremendas y para mí Familia tiene que ver con eso. La verdad es que no me importa que vos te vayas a tu casa pensando.en mi familia. Si la película funciona, es que al otro día te levantás pensando en tu familia. Son los vínculos de amor que yo empecé a investigar con La noche, cómo los seres humanos nos podemos relacionar con nuestra propia soledad, en este caso con los vínculos más primarios, tu mamá, tu papá, tus hermanos, y así te podés constituir como persona. Somos lo que somos en relación con ellos. Familia no es un documental, como dijo algún pelotudo -no, "pelotudo" es una palabra que no quiero usar, mejor digo "con algún crítico pavote"-, "es una película convencional y es un documental". Le digo al pavote: "Che, no entendiste nada". Generar ficción en este momento del país es muy difícil. Yo soy un actor ante todo, un actor que genera ficción en el cine argentino.

- Cuando Oscar dice -pregunta Maxi Diomedi- que da la impresión de que el mismo personaje de La noche agarra el auto y se va a Comodoro Rivadavia, ¿hay algo de eso?

- Sí. Mirá, en un momento con Mariano Llinás -porque El Pampero es la casa productora que acompaña mis películas y me apoya para que yo pueda ser lo que soy- le digo: "Che, los periodistas me van a preguntar si es el mismo personaje, ¿qué contesto?". Él me hace un par de preguntas y me dice: "Bueno, no digas ni que sí ni que no". Y para mí esa estupidez que me dice él cobra mucho sentido, es una película que me llevó 3, 4 años hacerla y siempre esa cuestión estuvo muy presente. Y digo: "Sí, es y no es ese mismo personaje". Pero hay algo que tiene que ver con el proceso creativo en el hecho de usar el mismo personaje de la ficción que lleva adelante una película y decir que lo viste antes en La noche, en ese derrotero de sexo, de promiscuidad, de drogas, y ahora lo ves viajando a una ciudad a 2000 kilómetros de la Capital, como es Comodoro Rivadavia. Y sí, es y no es. 

- Claro -acoto-. Hay un camino de cada espectador, que completa los puntos suspensivos entre una y otra película, más allá de la intención del autor. Y a mí se me ocurre que es el mismo que al principio se está cortando el pelo después quizás de una noche agitada y está preparándose para viajar. Hay un primer flash que me sobrevino en la parada de la ruta, en el encuentro con el perro, que es para mí es la escena de este BAFICI. De los BAFICI  yo siempre me llevo una escena, unos minutos que quedan en mí. Alguna vez fue una de Tsai Ming-liang, otra fue de Perrone. Y este año esa escena en silencio en compañía con el perro me resultó tan amorosa...

- Hermoso lo que decís -me interrumpe Castro-, porque a la hora de hacerla, no solo de dirigirla sino de actuarla, cuando la llevamos a cabo en un parador de Río Colorado, a mí me conectó con algo de lo que estás diciendo y dije: "Che, yo estoy sintiendo que hay algo hermoso acá". El perro se me acercó solo y empecé a improvisar con él. Y de repente tuvimos una relación que me llevó a sentir: "No estoy solo". Hay un perro, como en La noche decís "Hay un travesti que me puede acompañar". Ahora hay un perro. Cualquiera puede decir: "Este es un facho hijo de puta comparando". Pero, digo, somos seres vivos que conectamos.

- En silencio, comparten un pedazo de comida, él se te arrima y se produce una corriente que los atraviesa y atraviesa el plano.

- Y compartir la soledad que tenemos, seas un perro o una persona.

- Un perro de la ruta, ahí en la noche. Y vos sos otro perro de la ruta ahí en la noche.

- Ese perro tiene que ver con las putas, los taxi-boys, los trans, los chorros que están en La noche, que no creen en nada y que para llevar adelante esa película tenían que creer en mí y en lo que íbamos a hacer. Es lo mismo. Es un perro de un parador en la ruta que puede estar con cualquiera, todo el tiempo, y entonces se armó algo que tiene que ver con otra cosa: hay algo, el mundo no está perdido.

- Un momento de lo real que aparece y el cine está ubicado justo para captarlo.

- Sí, para mí el cine tiene que ver con eso, con la capacidad de los que pueden generar ficción y captar esos momentos. Eso es lo que me interesa del cine, es lo más difícil. Soy actor y hago películas de otros, genero ficción todo el tiempo. Entonces mi responsabilidad tiene que ver con generar la verdad. Y el perro es eso: "Che, apareció esto, qué hacemos: ¿lo tomamos o nos hacemos los boludos?".


- Cuando hace tres años apareciste en el cine con La noche ganaste la competencia internacional del BAFICI. La película produjo una gran conmoción que ahora, viéndola en perspectiva y con la recepción que tuvo Familia, me lleva a pensar que aquella conmoción fue por motivos equivocados, que no la entendieron bien.

- No es que son motivos equivocados, sino que digo: "qué pavotes son los críticos, qué pavotes los periodistas". Vivimos en un momento en el que hay que pensar, hay que ver y sentir". Una película es una cosa muy compleja, no sé, yo no estudié cine, soy un actor, hago películas de otros donde me pagan plata para producir mis películas. El hacer cine me da una paz en el mundo que no tengo en otros lugares.

- Cuando vi que algunos críticos que decían que en Familia hay un giro en Edgardo Castro que, después de La noche vuelve hacia algo más convencional, me puse a pensar. Muchas veces esos errores de otros te ayudan a pensar que hay algo que está fallando. Entonces encontré que hay una idea del cine que las une, a pesar de que los espacios y las situaciones que mostrás en las dos películas sean tan diferentes. Encontré escenas puente entre las dos películas -como la del perro-, pero sobre todo una idea del cine...

- Y una idea de la vida, de cómo llevás adelante el deseo. Ahora estamos hablando de cine, pero para mí es mucho más complejo. Cuando les digo "pavotes" me refiero a eso: son procesos creativos. Para mí es un trabajo enorme en un momento de Argentina donde el sistema político y social hace que estas cosas se mueran. Poder producir con independencia es una cosa importante hoy en este país. Nos olvidamos de hablar de poner el deseo por delante. Necesitamos de esto para no morir. Si no, todo está atravesado por la muerte. Vos hablaste del BAFICI, yo no quiero hablar del BAFICI, de ciertas plataformas, pero sí quiero hablar de la muerte, de cómo la muerte nos está atravesando a los argentinos. Yo no quiero estar conectado con la muerte. La noche no está conectada con la muerte, sino con la ternura y con la esperanza que podemos tener las personas en este país. Y Familia es seguir investigando lo mismo.

Castro vino acompañado por Flor Viton, que él presenta como la artista que lo ayuda a construir sus personajes, mientras la propia Flor se define como "la hermana de Edgard en Buenos Aires". En la conversación también nos enteramos de que el actor y cineasta tiene en un proceso muy avanzado su tercer largometraje, Las ranas, y que esta misma semana anduvo por Suiza para recibir un premio en el festival Visions du Réel que impulsa la postproducción de la nueva película.


También se metió en nuestra conversación Martín Farina, que en este BAFICI presentó su notable cortometraje El brazo del Whatsapp, en el que sigue explorando el retrato colectivo, como hizo en el corto del año pasado, El liberado, y antes en Fulboy. Ni él sabe muy bien de dónde sacó esta propensión para registrar a grupos numerosos en sus interacciones múltiples, en apariencia algo caóticas, pero se puede decir que por ella se ha convertido en un especialista que ya supera por su originalidad formal y su riqueza de sentidos los muy logrados retratos individuales por los que se hizo más conocido. Si Martín persiste en este tipo de exploración, estará conquistando una posición muy singular en el cine actual.

Y con Maxi Diomedi anduvimos recorriendo otro capítulo de su saga Otoño con Lou Reed. Y también con Maxi estuvimos hablando de dos gemas , cuándo no, desapercibidas de este BAFICI, que estuvieron entre lo mejor de una programación muy devaluada: Espero tua (re)volta y Bamboo dogs, que merecerán post aparte.



Todo esto se escucha acá: Primera parte / Segunda parte.