por Juan Strocovsky
Este mundial quedará en la memoria por varias razones:
1) No hay un esquema de juego perfecto que te puede llevar a la victoria de por sí, sino que existe una posibilidad de armados colectivos conforme a quienes integran el equipo y que hay que estar preparado para cambiar las estructuras. Esta idea tan vieja viene de la Holanda de 1974 y los cambios posicionales de todos sus jugadores. "Jugador de toda la cancha", jugador inventado por el enorme Alfredo Di Stefano.
2) No siempre los representantes de las mayores ligas son favoritos sino que los más favoritos son los que tienen sus jugadores en una misma liga y se conocen lo suficiente como para producir el hecho colectivo (Holanda y Alemania demostraron esto último). Argentina tiene jugadores desperdigados por todas las ligas y eso debilita un armado colectivo. Hay detalles muy finos que no se pueden aprender en 30 días de mundial. Por eso el enfermo de Bilardo concentraba 30 días antes del comienzo del mundial.
3) El futbol argentino no es el mejor del mundo pero tampoco es el 8vo. del mundo. Argentina demostró que puede jugar de igual a igual con cualquier equipo y que, si bien Alemania era un equipo superior por unas cuantas razones, era un rival al que la Argentina le podía ganar.
4) Sólo la organización vence al tiempo. Los desastres en los mundiales anteriores a 1978 (recuerdo especialmente los buenos jugadores de 1974 que no lograron formar un equipo y que había cuatro técnicos que sumaban menos que uno)
5) Hay que ir pensando en los seleccionados de menores porque muchos de los jugadores que hoy están ya no estarán mañana y la Argentina ha decaído drásticamente en estos eventos.
6) Mañana el mundo sigue igual pero en lo personal creo que esta selección recobró la mística de la del 86 aunque su figura máxima que debería haber brillado y marcar la diferencia con Alemania no apareció.
Argentina disputó la 1ra. final de un Mundial en 1930 y la última. 84 años de historia mundialista. No van a faltar otras oportunidades en el futuro.
Mientras tanto sigamos al futbol local que no será tan dinámico ni emocionante pero también tiene lo suyo.
¡Vamos Globo todavía!