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lunes, 9 de noviembre de 2015

El cine que nos deja Mar del Plata 2015

Una conversación con José Miccio y Martín Farina, que se puede escuchar clickeando acá 

Cemetery of splendor

Anoche en La otra.-radio estuvimos comunicados con José Miccio, nuestro hombre en Mar del Plata, para que nos fuera haciendo un anticipo de la nota balance del recién terminado Festival Internacional de Cine de esa ciudad (nota que en los próximos días publicaremos). En la charla que pueden escuchar clickeando acá, Miccio nos destaca algunos de los títulos que marcaron su dispar valoración del festival. Martín Farina también estuvo en el festival y apunta algunas de sus preferidas.

En primer lugar, José meciona Cemetery of splendor, de Apichatpong Weerasethakull. "Claramente la mejor película de la cosecha 2015, pero por diferencia descomunal. Es una película de una extremada sencillez. Crece y crece y crece, a partir de unos elementos muy simples, y con el correr de los días sigue afectando la memoria. El 90% deben ser planos fijos, abiertos y de un realismo contundente, y a pesar de esa sencillez la película es una alucinación, una película de viaje, un trance". Parece que Cemetery... tiene una de las escenas de amor más hermosas en mucho tiempo.

The assassin

La dolorosa decepción de este festival: The assassin, de Hou Hsiao-hsien. "Si no es la peor película de Hou, le pega en el palo. Una película académica, preciosista, cuyos planos se olvidan casi inmediatamente que desaparecen de la pantalla, porque están diseñados para agotarse en sí mismos". Miccio es un entusiasta admirador del cine anterior de Hou, sobre quien escribió una extensa nota para revista La otra, que abarcaba desde su primera etapa realista (Los chicos de Feng-kuei), hasta la que considera una de las películas fundamentales del siglo xxi (y coincidimos): Millenium Mambo. Así que la decepción le resultó especialmente desagradable.

The office

Johnnie To en 3D, The office: "To es un tipo que yo adoro, lo sigo con pasión, es de esos directores que combinan sofisticación y género, son populares y geniales, una combinación que el cine necesita siempre. Esta vez, aún siendo una buena película, creo que está bastante por debajo del talento enorme que tiene él. No quiero desestimarla pero es una película menor de un gran director de cine".


Mountains may depart de Jia Zhag-ke: "Una película muy interesante aunque nada perfecta, incluso sumamente discutible. Con un primer episodio extraordinario, por sí mismo es uno de los grandes momentos del festival, que empieza con una canción de Pet Sho Boys, 'Go West'. Después la película se desarma, muta de una manera muy extraña. Pero es una de esas películas que fallan y ganan interés en sus problemas".

Lluvia de Julio

La retrospectiva del ruso Marlen Khutsiev: "Fue sumamente atractiva, son todas buenas, incluso alguna magistral. Pertenece a un período del cine soviético que nosotros conocemos muy mal, el que sigue a la muerte de Stalin, el deshielo. Khutsiev en los 60 tiene dos grandes películas más vinculadas al cine europeo, casi antonioniana. Lluvia de Julio y su película más importante, Tengo 20 años".

Tengo 20 años

Y Martín Farina agrega su comentario sobre Afternoon, la ¿última? película de Tsai Mig-liang, una extensa conversación en un plano fijo del propio director con el actor que ha quedado asociado inevitablemente a su cine, Lee Kang-sheng: Afternoon tiene, según Martín, una ternura conmovedora, al exhibir la íntima relación que une al actor y al director, en lo que Tsai imagina la inminencia de su propia muerte.


En los próximos días, José nos enviará una de sus jugosísimas notas en la que va a desarrollar estos anticipos.

lunes, 11 de junio de 2012

Los amores imaginarios y otras páginas escogidas

Dolan, Oshima, Almodóvar, Apichatpong y To en revista La otra 26


LOS AMORES IMAGINARIOS: "El segundo film de Xavier Dolan, Los amores imaginarios, se vuelve más estridente y fragmentario en su exploración visual, en sus motivos que evidencian citas u homenajes al cine y la iconografía pop. Hay una búsqueda temática barthesiana hasta la médula, en los vaivenes más impensados del asedio del amor imposible. Dolan deja bien claro que leyó con pasión y fruiciónn al Roland Barthes de los Fragmentos de un discurso amoroso (hasta el punto de bordear el plagio: ver el capítulo “La Espera” en los Fragmentos). Mucho más volcado hacia la comedia que en Yo maté a mi madre, Dolan retrata las estrategias de seducción para materializar los amores imaginarios de tres chicos: Marie (Monia Chokri, increíble labor de chica vintage), Nicolas (Niels Schneider) y Francis (Xavier Dolan). El eje de las tensiones sentimentales es un cuasi Adonis contemporáneo (Nicolas) sobre el cual giran todas las acciones de los otros dos que, cegados en la carrera por conquistarlo, se exponen a las situaciones más ridículas". (Eduardo Benitez, "Las películas del año", revista La otra n° 26).

EL OSHIMAZO: "Una mujer, en estado de éxtasis, corría con el pene seccionado de su amante en la mano. Era el relato -más que la imagen- del final de El Imperio de los Sentidos (Ai no Korida, 1976), la película “escándalo”, por sus escenas de sexo explícito que catapultó a Nagisa Oshima (Kyoto, 1932) desde el circuito de los festivales hasta más allá del prestigioso círculo cinéfilo. Para ese entonces, Oshima contaba con 38 films en su haber; su filmografía completa comprende 51 films, incluyendo cortos y mediometraje para TV. Algunos Oshima post Imperio llegaron incluso a verse en nuestras pantallas, en los albores de la “primavera alfonsinista”; así se estrenaron: El imperio de las pasiones (Ai no borei, 1978); Furyo (aka Merry Christmas, Mr. Lawrence, 1984), con un joven Kitano y un inolvidable David Bowie; la buñuelesca Max, Mon Amour (1986), donde Charlotte Rampling retozaba con un amante chimpancé". (Alejandro Ricagno, "Nagisa Oshima y la noberu vagu", revista La otra n° 26).

LA PIEL QUE HABITO: "¿Qué lleva a un ser humano a la más absoluta abyección arrastrado por una venganza sin límite? ¿Qué Mecanismos operan en la mente y el cuerpo del sometido a las peores vejaciones y confluyen en un punto de identificación y hasta afecto por su verdugo? ¿Cuál es la certeza que algunas veces tambalea en la línea que separa al victimario de la víctima? En 1995 Thierry Jonquet, premiado autor del polar francés (policial negro) nos brindó algunos indicios sobre esas preguntas con Tarántula. La novela, muy breve, ha cobrado renovada notoriedad a raíz del estreno de La piel que habito de Pedro Almodóvar, un proyecto que rondaba por la cabeza del director desde hacía años y cuyo guión fue reescrito muchas veces hasta su adaptación final". (Lilián Camera, "Las películas del año", revista La otra n° 26).

EL HOMBRE QUE PODÍA RECORDAR SUS VIDAS PASADAS: "No estoy aún convencido de que Apichatpong crea en la rencarnaciones, su cine no me transmite ninguna experiencia decididamente religiosa, pero sí estoy seguro de que él hace una apropiación estética de esa fluidez de los seres, con el propósito de jugar a que las líneas narrativas se bifurquen, las identidades muten, los nexos se vuelvan ambiguos, que se produzcan efectos de eco, que el tiempo y el espacio narrativos se vuelvan permeables, el mundo natural se espiritualice y a la vez los espíritus se historicen. No creo que este cine pueda ayudar a que alguien se convierta al Budismo, pero sí me parece que propicia una experiencia de mundo más laxa y más abierta al juego. Pero este juego no parece tampoco la clave definitiva: la imaginería budista no yace sobre un suelo plácido, sino que se ve ligeramente sacudida por ecos de la historia política tailandesa, una historia manchada de militarismo, matanzas masivas y desapariciones. ¿Prevalece la inquietud política o la beatitud religiosa? Difícil decidirlo. Quizá esta indecidibilidad entre política, fe religiosa o religión". (Oscar Cuervo, "Las películas del año", revista La otra n| 26).

LIFE WITHOUT PRINCIPLE: "En Life without principle, Johnnie To mete los pies en el barro de la economía mundial con el garbo de siempre y, para que no queden dudas de que quiere trabajar sobre la actualidad más caliente, incluye imágenes televisivas de la crisis en Grecia. Parece una película muy distinta de las anteriores. Más lenta, menos genérica. En un punto lo es. Sin embargo, el mundo del capital es también un mundo de acción, y la casi total ausencia de armas no oculta todo lo que las transacciones implican. No es la primera vez que To juega a las variaciones. En Election la cuestión era sacar la violencia del dominio de las armas de fuego, volverla más física, obligar a la cercanía. Ahora se trata del movimiento inverso: representarla en gráficos de barras. La mafia, el banco, la bolsa, las apuestas ilegales, la compraventa de inmuebles; todo está unido y funciona de manera equivalente". (José Miccio, "Las películas del año", revista La otra n° 26.

JOHNNIE TO, HOMBRES DE ACCIÓN LÚDICOS Y ELEGANTES: "To siempre demostró tener en claro las reglas que impone la industria cinematográfica de su país y hacer un cine comercial de muy buena factura imprimiéndole su sello de autor. En 2005, a propósito de la dualidad cine de autor/cine comercial, dijo: 'algunas veces, para poder seguir trabajando debo realizar películas más comerciales. (…) gracias a estas puedo realizar otras como Election”. Tan simple y claro como una mañana. En las comedia aplica una serie de parámetros diseñados para seducir a las grandes audiencias (en China son, realmente, muchos espectadores). Uno de sus recursos es la elección de actores muy populares –que en su mayoría son estrellas del pop- como Sammy Cheng, Takeshi Kaneshiro, Gigi Leung, Louis Koo y Cecilia Cheung. Y, claro, Andy Lau, estrella absoluta y actor versátil, que To convirtió en hiper obeso (Love on a Diet de 2001), en musculoso físicoculturista (Running on Karma de 2003), y hasta en mujer (en una maravillosa secuencia de Running out of time, 1999)". (Gabriela Zubiría, "Las películas del año", revista La otra n° 26).

Revista La otra 26: ya está en los kioscos. ¿Dónde conseguirla?
- Librería Gambito de Alfil (Puan 511)
- Librería Biblos (Puan 378)
- En el videoclub de Liberarte (Corrientes 1555)
- Librería Fedro (Carlos Calvo 578)
- Librería Sudeste (Corrientes 1773)
- Kioscos: Corrientes 1486, Corrientes 1505, Corrientes 1587, Corrientes 1596 y muchos otros kioscos del Centro, Barrio Norte, Belgrano, Palermo, Once y Retiro. Para averiguar dónde más encontrarla, hay que comunicarse a distribuidorasinfin@gmail.com - TE 4308-1813

viernes, 30 de marzo de 2012

Vida sin principios

La película de Johnnie To, este sábado en Lambaré 873
a las 19:30, en la presentación de revista La otra 26




por Oscar Cuervo

Hay algo de fascinación morbosa en ver cómo unos pobres pelagatos adoptan la jerga de su propia opresión. Eso es lo que muestra Johnnie To en Vida sin principios (Life without principle). Muestra a una pobre chica empleada rasa de un fondo de inversiones que trata de ascender vendiéndole humo a una pobre anciana que trata de salvar sus ahorros. Las dos tratan, sin lograrlo, de comprender las fluctuaciones del mercado y hacerse su lugar en medio de esa desolación, justo el día en que todo está por irse al carajo (todo se va al carajo por medio de pantallas que escupen números que bajan o suben de golpe, sin gritos de horror, y ni siquiera gemidos). EI capitalismo tardío nos enseñó a aferrarnos a su extraña jerga como a un libro sagrado y a comportarnos como si entendiéramos el juego.

Esto sucede en los primeros minutos de la película, pero nos suspende en una inquietud suficiente para seguir un hilo narrativo que viene y va . La ventaja de To, Johnnie, es que puede arreglárselas para hace cine noir en tiempo presente, sin enredarse en referencias cinéfilas ni homenajes. Los homenajes hay que hacerlos en vida, piensa To y homenajea a un cine industrial, complejo, picante, elegante, destinado a un espectador de alto riesgo.

No sé por qué razón existe una camada de cineastas orientales que todavía pueden, desde la industria, arriesgar algo, apostar a que hay vida inteligente en las butacas y que no hace falta subrayar los cortes de montaje con ondas de bajas frecuencias para mantener en vilo al espectador. Creo que no es tan distinto, en su concepto, al cine de gángsters de la época clásica, que no tenía un clasicismo pretérito anterior en el que cobijarse y por ende no le quedaba más remedio que crearlo. Bueno: hay un cine venido de lugares como Hong Kong o Corea que no usa el género como coartada de la idiotez o la pereza. ¿Es cine de género el de Johnnie To? Difícil decirlo. Es un cine de frontera, en varios sentidos. Es thriller porque genera un thrill, por medio de planos sucesivos, de travellings, de acercamientos cautos, de tiempos elididos, de repetición y variación, es decir, de los recursos del más puro cine. Pero no es "género" en la medida en que cite a otros films anteriores en los que recostarse. Ni él como hacedor ni su destinatario como espectador pueden recostarse sobre un déjà vu. Un cine de fuertes marcas contemporáneas, volcado al mundo, pensado de acá para adelante.

¿Es posible una diversidad industrial osada, desafiante, con alguna chance de supervivencia, en el cine actual? ¿Es sustentable el proyecto artístico de To? Los personajes de esta película se mueven por el borde de ese volcán en erupción de la economía financiera, de las subas y bajas de las cotizaciones, y -algunos- sobreviven. Un poco así es la suerte de estos cineastas. Habría que ver qué pasa en Hong Kong con el cine de Johnnie, si es que conecta con audiencias populares, si se lo valora como autor. Habría que ver cómo funcionaría en occidente fuera del contexto de los festivales, compitiendo de igual a igual con la chatarra hight tech hollywooodense (mentiras que todas las películas nacen iguales, en el cine también hay posiciones dominantes y sensibilidades estragadas). Pero lo cierto es que acá se estrena poco y nada y mal, a desgano, casi como excusa para demostrar que no funciona, mientras las pantallas se taponan de Misiones Imposibles 2, 3, 4, 5, 6... que arruinan el gusto de nuestra juventud.

La revista La otra, que vuelve -y en qué forma-, eligió a Vida sin principios como una de las películas del año, como una prueba de vida del cine presente. Por eso, el número 26 que presentamos este sábado a las 19:30 en el Bar La Tribu (Lambaré 873) incluye un texto de José Miccio sobre ella en particular y otro de Gabriela Zubiría sobre la filmografía de To en general. Y al presentar la revista se nos ocurrió que venía muy bien proyectar la película que quizá nunca se estrene en esta ciudad.

sábado, 16 de agosto de 2008

Tropezar con Johnny To


Por Eduardo D. Benitez

Avanza la bestia Johnny To sobre nuestras salas de cine. En un principio fueron los videoclubs (exceptuando la circulación de sus películas por festivales) quienes recibieron la edición de Fulltime Killers. Luego la aparición de Ayer otra vez, película que gran parte de la crítica consideró menor dentro del contexto general de su obra.1 Ya inmersos en el 2008 la edición en DVD de Exiled y la vuelta a las salas con el díptico mafioso Election2, llegan para confirmar la irrupción (afortunados nosotros los espectadores) de To en la escena cinematográfica local.

Al parecer Johnny To es muy prolífico (hace un promedio de tres obras por año) y hace también películas más bien comerciales (comedietas livianas, películas de súper acción) para encantar al mercado de su país. No las conocemos. Mejor así.

¿Quién es Johnny To? Un señor que hace con los géneros una práctica de saltimbanqui. Una manera magistral de yuxtaponer melodrama, comedia, thriller, etc. Cuando una de sus películas comienza a tener su anclaje en algún género, de inmediato aparece alguna secuencia que da un giro y revierte las cosas.

La secuencia es la siguiente: durante algunos minutos la imagen ralentada prolonga y espesa la inacción de unos mafiosos armados que se amenazan recíprocamente en el interior de una casa. Se miran, escanean sus cuerpos, se reconocen. Descubren algo. Compartieron sus inicios en el mundo del hampa. Bajan sus armas. Uno de ellos propone: “¿porqué no lo charlamos?”. Corte: se estaban por matar; ahora cenan las delicias que acaba de cocinar la mujer de uno de ellos y se toman fotos con una polaroid posando con unas risitas, con una expresión en sus rostros de adolescentes en viaje de egresados… (Exiled). De un segundo a otro puede pasarse del humor a la violencia más desmedida o viceversa. No se termina de hacer pie en el relato policial o de gangster y un chiste elegantemente descolocado se infiltra y nos pega un cachetazo.

Hay cierta ambición por hacer confluir todas las ficciones posibles en una. Un sueño mítico. Y por el laberinto de ese sueño mítico Andy Lau y Sammi Cheng (la pareja de ladrones más glamorosa que se ha visto en mucho tiempo) nos llevan de la mano. Son, en el fondo, criaturitas indefensas que sólo buscan amor y que hacen revivir con sus cuerpos el policial, la comedia de rematrimonio, el melodrama (Ayer otra vez). Pero To aglutina géneros para hacer revivir el pasado de manera indirecta. Pero siempre corriendo el eje, rehusándose a que el film pueda ser encasillado. Sin manierismos afectivos, ni nostalgias.

Tal vez el film menos jugado en este sentido sea Election, que no logra correrse del verosímil ciento de veces visto en el cine de gangsters (en este caso la mafia china o hongkonesa: las Tríadas) ni siquiera un poco.

Sin embargo las películas de Johnny To merecen ser visitadas. Tal vez no figure nunca entre los mejores realizadores de nuestro siglo, pero hace esfuerzos por logarlo y por renovarse.

1 Para quien escribe, Ayer otra vez es de lo mejor que se pudo ver del hongkonés por estas latitudes.2 Y considera que el díptico Election está muchos escalones por debajo de Exiled y Ayer otra vez.