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jueves, 8 de enero de 2026

El mármol de Carrara, los excavadores y Miguel Ángel


por Lidia Ferrari

El último día de 2025 visitamos la Strada del Marmo de Carrara. De lejos, se veían blancas montañas como nevadas. Al irnos acercando los edificios las ocultaban hasta que, de repente, se abrían en su imponencia, como si cayeran sobre nosotros. Desde tiempos romanos se le ha robado a esas montañas su tesoro, el mármol blanco. Admiramos las obras de arte de Miguel Angel pero ignoramos el artificio de la extracción de su materia. Llegamos al pequeño borgo vecino a las canteras, famoso por el Lardo di Colonnata. Se trata de una manteca o grasa de cerdo que se aloja durante meses en cuencos de mármol con sal y hierbas aromáticas. Una receta que perdura desde tiempos romanos. Alimento pobre pero muy calórico para la pesada tarea de los excavadores. El mármol y el lardo no lograron impedir que sus artífices, los trabajadores, fueran los olvidados de esta historia. 

Cuando ascendemos a la pequeña plaza de la iglesia de Colonnata nos golpea el paisaje de la montaña. No eran cimas nevadas: la blancura del mármol nos había engañado. Han construido un monumento al excavador. Un enorme ‘cavatore’ abre sus brazos hacia las canteras. A sus pies un pesebre navideño nos distrae de otro monumento, un gran bloque de mármol donde están esculpidas escenas de la durísima tarea. Emociona no sólo la belleza de su factura sino lo que nos muestra. El trabajo y esfuerzo de vidas humanas para robarle el tesoro a la montaña. 





Miguel Ángel vino varias veces a Carrara a elegir sus mármoles y pasó meses conociendo los secretos de esa dura materia con los excavadores. En este día de fiesta, la montaña, desierta de trabajadores, muestra grandes maquinarias que seguramente alivian la tarea. Hasta no hace mucho ese durísimo trabajo se realizaba con palas y picos por diestras y ásperas manos. El bloque de mármol que casi nadie mira nos lo muestra. No puedo dejar de mirarlas. 

Admiramos la Piedad de Miguel Angel y la emoción que nos despierta hace a la gloria universal de su creador. Tenía apenas 22 años cuando le fue encargado una obra sobre la piedad cristiana. La obra maestra de Miguel Ángel le dio renombre inmediatamente, porque abandonaba pasados estilos rígidos de la escena. No hace mucho se ha descubierto que esa escena ha sido representada artísticamente desde hace milenios: la escena de una madre que acuna en sus brazos al hijo que le han matado. 







Me demoro en las pequeñas escenas que exponen una dimensión ‘real’ del arte: la extracción de una materia prima imprescindible para que otro arte florezca: la escultura. Colonnata -el lugar donde vivían los excavadores- no olvida a quienes con cuyo artesanado supieron conocer y dominar a esa valiosa roca. 

Freud ilustra la diferencia entre la técnica de sugestión hipnótica y la del análisis con las fórmulas de Leonardo da Vinci “per via di porre”: la pintura que pone material sobre material (hipnosis) y “per via di levare”: la escultura que talla, saca material para encontrar la forma (psicoanálisis). Hay quienes dicen que la escultura extrae lo que ya está ahí en la piedra. Una forma del escuchar analítico de lo que emerge en forma de síntomas, como vetas y filones de lo inconsciente. ¿Será debido a eso que Miguel Angel pasaba buena parte del tiempo en las canteras eligiendo el mármol, escuchando sus estrías, sus surcos, sus hendiduras? 









lunes, 31 de mayo de 2021

El día de la irritación

 

por Lidia Ferrari

desde Treviso, Italia

Vi un programa político, el único que se puede ver en la televisión italiana: Accordi & Disaccordi. Creo que el perfil centro-izquierda tiene mucho público en Italia, lo que no tiene son programas para ver. Después de la cuarta entrada mostrando las incongruencias de Salvini, y escuchar la crítica de los periodistas a sus desatinos y salvajadas, no pude seguir viéndolo. El único programa en el que admiro a sus periodistas, me somete a ver a Salvini. A pesar de que está bajando en popularidad está en todos lados. Los medios italianos están pareciéndose mucho a los argentinos. El monopolio del discurso en contra de todo lo que sea Conte, el M5S y la  alianza de centro izquierda es escandaloso. ¿Por qué en un programa que no sigue la línea de los empleados de los poderes fuertes también le dan tribuna donde proferir sus insidias y sus conjuras? 

Lo mismo pasa con la información que me llega de Argentina. Hace 30 años que no leo Clarín y secuaces. Ni veo ningún programa de ellos. La mayoría de mis amigos hacen lo mismo. Sabemos lo que piensan y lo que quieren. Viví durante la dictadura, pertenezco a la generación diezmada, no espero nada nuevo de ellos. Sólo tienen para dar su impunidad, su desvergüenza, sus atrocidades. Tuvimos la inmensa fortuna, el privilegio único en el mundo de ver presos a los represores de la dictadura. Saber que Videla murió en una cárcel común es un evento extraordinario de nuestras vidas y de la historia mundial que no debemos olvidar. Pero sus patrones siguen allí. Me duele que nosotros, desde la indignación y la irritación, multipliquemos sus impunidades o sus delirios. El gran éxito de los cuatro delirantes de la manifestación anti-cuarentena es que ganan la prensa de ellos y la nuestra. 

He leído que los expertos en publicidad utilizan la irritación para vender. Un ser irritado es más proclive a prestar atención a lo que lo irrita. Mi irritación y mi indignación me ayudan a superar eso que me sucedió cuando decidí apagar el programa de ‘mis amigos’, los periodistas que quiero y respeto. Me dio tristeza hacerlo. Pero pienso que la irritación y la indignación me evitaron entrar en la angustia. La angustia de que estamos siendo capturados por discursos horrendos, de gente horrenda, que hace cosas horrendas. No sé cómo se sale de esto. Pero pienso que tenemos que inventarnos narraciones donde las cosas no sean dominadas por ese discurso monopólico con intenciones de dominación total. No quiero que sigan imponiendo su agenda al gobierno ni tampoco mi agenda en las redes sociales.

Sé que en Italia se encendió una posibilidad en 2013 con el M5S. Sé que en Argentina tenemos una tradición potente de luchas emancipatorias, como con el gobierno de Fernández-Fernández. Por eso están como locos. Cuando hay algo que se enfrenta a sus impunidades, aunque sea algo mínimo, aunque sea simplemente aminorar en algo su poder, sacan su gigantesca artillería. La que toca en estos tiempos es una guerra narrativa. Porque las batallas también se juegan en la narración. En lo que decimos, en lo que vemos, en lo que escuchamos. 

Pero los medios y las redes sociales nos conducen a ver siempre lo mismo, porque saben que el antagonismo está bien presente. Es decir, la oposición a sus desmanes.

Con Menem hubo una ‘Pax’ narrativa, porque se hacía lo que decidían los poderosos de turno. Cuando llegué a Italia estaba Berlusconi. Todo iba sobre rieles. Berlusconi, dueño de medios, y sus socios mostraban el mejor de los mundos desde su más franca impunidad. Ahora, cuando algo se mueve en la Italia profunda, desde la rabia por la desigualdad, ahora, están como locos para impedir que las cabezas se sigan moviendo. No lo logran. Pero abruman. Cuando llegué a este país pensé: está todo tranquilo porque no hay nadie que se oponga. Ahora se movió el avispero, la gente quiere cambiar, a pesar de lo que se diga de los italianos. Veo, siento, que hay un movimiento de base. Por eso hicieron caer al Gobierno de Conte. Pero, aquí, como en Argentina y en todos lados, nos arrojan noticias y relatos exasperantes, inescrupulosos, impunes y desde la más descarada mentira. No quieren que emerja lo que siempre, tarde o temprano, emerge: el deseo de emancipación. 

Mi preocupación, que es pregunta, es cómo inventarnos narraciones para compartir, que alimenten nuestro deseo de construir y no que nos irriten o indignen más de lo que ya estamos por vivir en esta época. Pienso que la abstinencia de convertirnos en espectadores de lo peor es un primer paso, pero tenemos que darnos algo más, acrecentar lo que podemos darnos para causar nuestros deseos, nuestras ganas. No sé cómo se hace. Hoy este es mi exabrupto.

Ilustración: Carmen Cuervo

viernes, 29 de enero de 2021

Atenti, Argentina


por Lidia Ferrari

No hay palabras para decir lo que provoca Renzi en la mayoría de los italianos. Mientras coloca al país en un infierno al quitar sus parlamentarios y ministros del gobierno del que formaba parte, cuando indica que no apoya a un nuevo gobierno con Conte, que goza de una popularidad enorme. R., mientras estaba realizando uno de los actos políticos más viles que hayan visto los italianos, fue a una reunión en Arabia Saudita, a cantar loas a su príncipe, a arrastrarse frente a quien gobierna una de las naciones más dictatoriales del mundo, donde se matan periodistas, etc. etc. 

Cuando el príncipe enuncia las ventajas de Arabia Saudita, como que han descendido el costo laboral en un 30%, el infame de R. dice que Italia envidia este costo laboral. En esta reunión internacional llamada Neo Renacimiento, en la que está claro que los poderosos del planeta están pensando cómo invertir y ganar más después de la pandemia, allí está este miserable, mientras en Italia dimite Conte y están tratando de ver cómo sortear la crisis inaudita que él produjo en medio de la pandemia. 

Dante lo citaría entre los más viles de los viles del Infierno. Es digno de destacar que en este evento internacional en Arabia Saudita se dice expresamente que la EDUCACIÓN será uno de los objetivos de sus inversiones. Atenti Argentina, con algunos que hablan de ocuparse de educación en estas horas...

viernes, 11 de septiembre de 2020

Una potencia impotente | Dos crímenes similares en Argentina e Italia



por Lidia Ferrari

Dos episodios idénticos, casi calcados. Claro, con las diferencias de lengua y de cultura, porque sucedieron en dos países diferentes. Pero el formato es el mismo. El crimen de Villa Gesell, cuando diez jóvenes rugbiers de vacaciones mataron a golpes y patadas a un joven indefenso y pacífico, en enero de este año en Argentina. Hace unos días, en un pueblo al sur de Roma, un joven de 21 años, hijo de inmigrantes, fue asesinado a golpes y patadas por cuatro jóvenes de más o menos la misma edad. Parece que Willy, originario de Cabo Verde, intentaba defender a un amigo y apaciguar una pelea.

La misma indignación, la misma rabia, el mismo dolor. Son pocos los que pueden aprobar este tipo de crímenes. Si los hay, mejor que callen. Aunque los padres de estos jóvenes italianos parecen haberse animado a decir que ‘era tan solo un inmigrante’.

Se trata del crimen de jóvenes humildes, dignos hijos de sus padres, tanto en el caso de Fernando Báez Sosa, el joven asesinado en Villa Gesell, como el de Willy Monteiro Duarte, de quienes la familia y sus amigos describían como solidarios y buenas personas. Ambos querían ‘no pelear’.

Los jóvenes que los mataron han dejado huellas de sí en las redes sociales. Y sus rasgos sobresalientes son el culto al físico, el patoterismo, el placer en la violencia y en mostrarse potentes, fuertes. Las imágenes que están circulando de dos hermanos que formaban parte de quienes asesinaron a Willy los muestran haciendo gimnasia, artes marciales, con cuerpos esculpidos, con casi los mismos tatuajes. También casi con el mismo rostro, los mismos cortes de pelo, las mismas cejas depiladas, el mismo acicalamiento. Se los ve ocupados casi exclusivamente en el culto de ese cuerpo potente, bello (para sus parámetros de belleza). Una estética que da un poquito de impresión a los pasados de moda. Han dejado huella de cuáles son sus intereses y sus pasiones en esas fotos que se exhiben poderosos, arrogantes, con motos de alta cilindrada y con tatuajes filo militares. Pero no hay que equivocarse, si bien los asesinos de Villa Gesell parecían formar parte de cierta elite de la ciudad de Zárate, los homicidas italianos, sin embargo, eran chicos de origen modesto. Uno de ellos, había abierto una verdulería en plena pandemia, a pesar de que se habla de que vendían droga y eran violentos. Las imágenes y videos para mostrar fuerza y potencia, exhibiéndose con otros amigos de similares prestancias, nos hacen suponer que cuando practican sin descanso frente al espejo están esculpiendo también un alma. Un alma racista, que los hace creer en su fuerza y en su potencia, dos atributos que suelen acompañar pensamientos filo nazis.

Quizá ellos no sean sino el producto de ciertos emblemas que circulan y que conducen los gustos y los deseos de todos. Se trata de una estética a la que va adosada una ética individualista, egocéntrica, exhibicionista. Sospechamos que hay lugares adonde no llega nuestra mirada, casi de submundo que, sin embargo, guía el mundo de la superficie. Ese submundo está hecho de pornografía, de violencia, de tatuajes, de desprecio por mujeres, hombres, animales. Donde se debe cultivar la potencia de cada uno. En las redes sociales dejaron trazas no sólo de cómo es su cuerpo sino lo que debe anidar en sus almas. Se creen superiores por poseer ese físico cultivado en su aparente potencia y por poseer un tono de piel un poco más clara. Tan poderosos que ahora, con su crimen, muestran al mundo que su mayor valentía es formarse en grupo para ejercer su violencia frente a un indefenso.

Hay algo extraño e inquietante en estos jóvenes que pasan horas y horas frente a un espejo en los gimnasios para crecer sus músculos, para esculpir su cuerpo, para mostrar su potencia. Hay algo extraño en que ejerzan esa potencia en grupo y frente a uno solo, indefenso e inerme.

No se entiende muy bien esa manera de concebir la potencia. Es lo opuesto de los antiguos duelos o de lo que sucede en los rings de boxeo, donde debe haber estricta equivalencia de categoría. No se ha visto nunca que un peso pesado peleara con un peso pluma. Tanto los criminales de Villa Gesell como los de Colleferro estaban en grupo y descerrajaron toda su violencia con saña y alevosía sobre un cuerpo inerme y desvalido. Una potencia que muestra su costado impotente.

No es demasiado diferente de algo que vivimos en nuestras sociedades donde crecen las desigualdades y los más poderosos descargan toda su potencia e iniquidad sobre los más débiles. Es cierto, hemos ido construyendo democracia y los discursos y las instituciones nos hablan de una equivalencia de derechos entre los seres humanos. Algo que debemos defender. Pero hay un real de la desproporción donde quienes son más fuertes y más poderosos tienen más derechos. Esto no explica lo que pasa por el alma de estos jóvenes que mataron a mansalva. Todos pensamos que debe actuar la justicia para estos asesinos. Pero es válido interrogarse sobre cuáles son los modelos de estos jóvenes cuyo exceso de potencia física parece querer mostrar un ‘exceso’ de masculinidad, alimentado en un exhibicionismo, un cuidado excesivo por su cuerpo y por sus adornos, depilación y tatuajes al servicio de una puesta en escena del propio cuerpo, que ha sido tradicionalmente lugar de lo femenino. No se juntaron cinco débiles mortales seres humanos para enfrentarse al Cíclope. Se han entrenado fuerte todos los días de su vida para alcanzar el cuerpo que exhiben en sus gloriosos 25 años, momento cúlmine de la potencia juvenil. Pero toda esa vanidad cultivada los ahoga en su propio espejo, como Narciso. Tanto entrenamiento de artes marciales para despilfarrarlo unidos a otros Narcisos frente a un joven indefenso.

Hay algo que insiste en el neoliberalismo, en los fascismos, en las sociedades descarnadamente desiguales y es que algunos gozan con el ejercicio de la violencia sobre el más débil. Lo hemos trabajado en nuestro libro sobre la diversión en la crueldad. Nos preguntamos allí por el goce sádico de quien goza martirizando a un otro más débil. Pero no estoy segura de que en el caso de estos jóvenes se trate de sadismo. Hay una profunda y gigantesca estupidez que crece como sus músculos, es decir, sin sentido. Seguramente está en juego el tema de la masculinidad que parece estar sobre expuesta a la parada, a ciertos semblantes de virilidad que, como en estos tristes casos, no les sirve para nada. Cuerpos esculpidos con entrenamientos agotadores a fin de sentirse cada vez más fuertes y más bellos, para terminar en prisión con cadena perpetua, como se merecen.

miércoles, 15 de julio de 2020

Algo cambió en Italia


por Lidia Ferrari

En 2013 escribí un texto titulado “Ahora sí las cosas están cambiando en Italia1, en apoyo al M5S, jugando con la frase emblemática de Lampedusa, ejemplar para la situación política italiana, la de “cambiar las cosas para que nada cambie”. Recibí cantidades de críticas pues, supuestamente, estaba apoyando un movimiento demagógico, antipolítico, de inexpertos, etc. Varios amigos me miraban con perplejidad… Porque la campaña contra el M5S ha sido feroz e internacional. Me he sentido sola en relación a gente de izquierda de Argentina y de Italia. He dudado de mis pensamientos y emociones al respecto. Pero, por fortuna, he sido fiel a lo que iba pensando, sintiendo y observando. 

La campaña anti M5S ha sido enorme. Desde hace años estoy escribiendo un libro sobre este M5S, y no decido concluirlo porque he sentido que a nadie le interesa, que es una especie de causa perdida (causas a las que soy aficionada, pareciera). Defiendo al M5S no porque sean portadores de una idea política incontrastable y pura, sino porque construyeron un entramado de acontecimientos políticos que han modificado la cultura política en Italia, desde que Beppe Grillo comenzó con sus giras por Italia, desde que cruzó a nado el estrecho de Messina y se gestó un movimiento, desde abajo, con gente sin experiencia política (no significa que apueste a la anti-política, pero en Italia la opción de cambio se forjó así). Grillo y otros con él interceptaron y encendieron una voluntad de cambio de una mayoría de italianos que se vieron reflejados en esta inédita experiencia política. De allí que hayan sido el partido más votado con más del 32% en 2018, y que hayan accedido a gobernar. Son ellos, con sus acciones contra corriente, con sus errores y aciertos, los que han llevado adelante este momento histórico por el cual los Benetton han accedido a las condiciones del gobierno. 

Este gobierno es el segundo presidido por Giuseppe Conte. Segundo gobierno, porque el primer gobierno formado con La Lega cayó hace un año por acciones directas de Matteo Salvini. Debía hacer caer ese gobierno para defender los intereses de los Benetton. Ese era el primer objetivo de la maniobra salviniana. La jugada hizo que cayera el gobierno pero se formó otro, con Conte a la cabeza, entre el M5S y el PD (ex izquierda). El profesor Conte, que no había hecho política antes de ocupar el lugar de Premier, fue llevado y sostenido por el M5S (hoy lo quiere la mayoría de la población italiana). La insistencia del M5S en defender a rajatabla a Giuseppe Conte está en la raíz de este triunfo de Conte, quien ha sido inamovible en sus exigencias. El consejo de Ministros anoche fue firme: o los Benetton aceptan las condiciones que propone el Estado o se produce la revocatoria de la concesión.

Los Benetton obtuvieron hace muchos años la concesión de las autopistas de Italia sin haber puesto un peso, sólo ganancias que les permitieron construir un holding poderosísimo. Este gobierno ha sido inflexible sobre las consecuencias que debe pagar Benetton después de la caída del puente de Genova que costó la vida de más de 40 personas.

En pocos días van a inaugurar el nuevo puente de Génova construido en un año y por el costo inicial presupuestado. En un país donde los grandes emprendimientos cuestan millones y tardan décadas de realización por la gigante corrupción política y empresarial, esta inauguración es la prueba de que cuando no se roba, cuando se piensa en el bien común –no sólo en Italia–, las cosas empiezan a funcionar mejor. Claro que se necesitan políticos con la decisión de trabajar por el interés general, no de algunos pocos, que también puedan construir cierto poder para no ser derrocados. Porque el sistema generalizado de funcionamiento de la política italiana ha sido y sigue siendo de connivencia con los saqueadores de turno. Cuando alguien se resiste aunque sea en mínima medida al saqueo y los negociados, los efectos comienzan a hacerse ver. Hoy es un día histórico.

Aprendí en este tiempo de sentirme sola con mi defensa del gobierno Conte y del M5S que, hasta para pensadores lúcidos, la ideología, esa que nos define sin que la pensemos, muchas veces conduce a posicionarse mirando hacia el pasado. El recelo desde izquierda hacia el M5S no es sólo similar al de la izquierda del 2% al que sólo el ideal puro de algo que no existe merecería su aprobación. En mucha gente hay una inercia respecto de lo que ha ocurrido en el pasado para pensar el presente. Ciertas categorías y hasta teorías como las de Laclau son muy bien utilizadas cuando se está frente a un acontecimiento ya consumado y no frente a lo inédito, que se está construyendo en su contingencia. Sin dudas, la teoría laclausiana es valiosísima para pensar la construcción política en el ‘siendo’ de la contingencia, pero algunos analistas no dan lo mejor de esa teoría para poder pensar un evento inédito de la política como es el M5S. Mi hipótesis es que una ideología que mira al pasado, a insistir en las formas conocidas de lo politico, se los impide.

El recelo por las aventuras políticas inéditas emancipadoras se suman a las narraciones dominantes que estigmatizan todo proceso que intenta, como lo he dicho tantas veces, poner alguna coma o algún punto al guión neoliberal. Hoy, frente al embate colosal de las fuerzas de la derecha y de las corporaciones que asocian prensa, mafia y política en Italia, no hay otra posibilidad que seguir apostando por este gobierno. Hoy, este gobierno, que me confirma en mi apuesta por él, les ha puesto una coma o un punto a quienes, por el hecho de haber acumulado poder político y económico, se creen todopoderosos.

Como dice un conocido, habitualmente crítico del M5S y del gobierno: “Es un momento importante: la primera inversión de ruta después de 30 años de privatización del estado, de los servicios públicos y de las redes estratégicas. Cualquiera que esté a favor de lo público y del interés general debería alegrarse".

1 - http://tallerlaotra.blogspot.com/2013/02/ahora-si-las-cosas-estan-cambiando-en.html

viernes, 15 de mayo de 2020

Lo que no queremos ver de la salida al final del túnel de la pandemia

Desde Italia

La trabajadora humanitaria Silvia Romano, vestida con un atuendo somalí, vuelve a su casa en Milán

por Lidia Ferrari

Ya hace más de dos meses que Italia está en cuarentena. Si bien se aflojó un poco en esta fase 2, recién a partir de la semana que viene parece que será más flexible y abrirán una gran cantidad de actividades económicas y negocios, aunque escuelas y universidades seguirán cerradas hasta septiembre. El problema es que no se trata de que se abrirán las puertas y el mundo estará igual que cuando se cerraron. Estos dos meses de inactividad económica han socavado la economía y muchos no podrán reabrir sus puertas. La debacle después de la cuarentena es la escena más temida, en tanto el virus no estará desalojado sino que habrá que convivir con él, pero todos -salvo los de siempre – seremos un poco o mucho más pobres.

En el primer tiempo, el gobierno gozó de los favores de la ciudadanía porque se sintió cuidada. Las medidas impuestas por Conte y su gobierno han sido eficaces a la hora de reducir los contagios y obtuvo los resultados que permiten ahora pensar en reabrir Italia. Pero el tiempo pasa. Y con el tiempo los ánimos se van desesperando y la realidad económica se va agravando. Así, en este último tiempo hay factores cruciales para que el gobierno sea vapuleado. Por un lado, en los mismos que celebraban que fuera este gobierno y no otro el que tuviera a su cargo la gestión de la emergencia, el factor tiempo hizo lo suyo. El tiempo del encierro, llegado a un límite, ya no puede ser tolerado sin provocar ansiedades, desesperación, malhumores y frustraciones. El efecto de los problemas económicos que se van agrandando también recae sobre las personas que han suspendido todo o casi todo. El impacto psíquico y su correlato en echarle la culpa a alguien de lo que sucede es efecto también de las dificultades económicas que se avizoran, pues si estamos, es lo que pareciera, al final de la salida del túnel, se vislumbran los problemas que habíamos suspendidos en virtud de la emergencia sanitaria. Los italianos están impacientes. Una impaciencia justificada pero que recae, invariablemente, en las acciones u omisiones del gobierno a cargo de la emergencia. ¿Las medidas tomadas o por tomar no son las adecuadas? Creo que el problema crucial es que las medidas que se tomen no alcanzarán para retrotraer a la situación previa de la emergencia. Es porque es una emergencia que a la salida nos encontraremos con los problemas que hoy estaban en stand by.

Leyendo algunos informes freudianos después de la primera guerra mundial acerca de lo que había sucedido y sus secuelas se pueden encontrar algunas resonancias con esta emergencia. Los factores son muy diferentes, pues no hay una guerra emprendida por seres humanos con quienes enojarse o hacerles responsables de esa desgracia, si bien el efecto traumático de la guerra no requiere de sujetos causantes para dañar psíquicamente a la población. Aunque no se trata de neurosis de guerra, se pueden ver ciertos efectos de “narcisismo infantil” que, como dice Ferenczi de los enfermos afectados por la guerra, “desearían ser acariciados, cuidados y arrullados como los niños”. Pero precisamente, en esta pandemia, es lo que está prohibido. Será necesario poner en la cuenta de esta prohibición de contacto los efectos a futuro en la salud psíquica de la población. Observaban estos psicoanalistas que recién comenzaban a usufructuar el psicoanálisis para un acontecimiento tan devastador como una guerra mundial que una respuesta posible ante la desventura es la de accesos de rabia y de cólera como “forma muy primitiva de rebelarse contra una fuerza superior”.

El Coronavirus no es culpa de nadie, es una experiencia contingente a la que, eso sí, los estados y sus gobiernos pueden responder de modo más o menos responsable. Esas diferencias pueden tener efectos políticos de aprobación o rechazo. Pero, lo que puede verse en el actual momento de la epidemia en Italia, es que, si bien importa lo que cada gobierno haga para resurgir de la emergencia, hay un efecto global negativo y desastroso que ninguna medida podrá cancelar. Esto es, no sabemos lo que ocurrirá en el futuro, ni tenemos un cálculo exacto de los daños, pero lo que sí sabemos es que nada volverá a ser igual y que, con certeza, en términos socio económicos será devastador. Esta eventualidad, que como seres humanos que somos no estamos dispuestos a admitir, la ponemos en suspenso para enterarnos cuando deba advenir. Pero una cosa es cierta, la crisis socioeconómica la sufriremos todos (salvo los que siempre hacen negocios con todos y los saqueadores profesionales). El actual gobierno italiano, que ayer lanzó un paquete de medidas extraordinario de otros 55 mil millones de Euros, no podrá evitar que el descontento, el infortunio que cayó sobre la vida de empresas y trabajos no le caigan encima. La derecha, que es de una crueldad y de una inescrupulosidad infinita, cabalga sobre esta desventura. Y encuentra siempre a quienes están lastimados y cansados, dispuestos a encontrar a un culpable y lincharlo, porque lo que hacen estos políticos profesionales de la carroña sobre los más débiles es darles de comer argumentos para encontrar culpables y no responsables. En una emergencia de esta magnitud no hay narcisismo que no sea tocado pero, para muchos, ese narcisismo se creerá ileso frente a la desventura que lo roza o lo golpea apelando a encontrar culpables de su desdicha. En Italia el gobierno actual es un candidato aventajado para ello.

Una anécdota tremenda de estos días muestra que el estado de ánimo de la población es algo que los políticos deberían tener en cuenta, porque en una situación de emergencia como la presente es de una fragilidad inmensa. Sucedió que se logró rescatar a una joven de 25 años que había estado secuestrada en Somalía durante 18 meses. Ella regresó el 9 de mayo a Italia, después de una operación de inteligencia. El Premier Conte y el Ministro de Exteriores fueron a recibirla. La joven baja del avión vestida como una musulmana. Tanto la recepción de los más altos cargos de gobierno, como el triunfo de una operación de rescate y la actitud de la chica que habló bien de sus raptores y de su decisión de convertirse al Islam fuero un boccato di cardinale para la derecha y sus ataques racistas, sexistas, fascistas. En otra ocasión haré un texto sobre el asunto. Aquí sólo quería mencionar que un episodio que en otra ocasión podría ser tomado como un logro del gobierno, se transformó en un asunto que muchísimos italianos utilizaron para descargar todo su odio y su desesperanza. Así, se convirtió en un episodio sin igual para la derecha recalcitrante e inhumana y para quienes, debilitados por la situación, intentan desmentir la desventura social que se anuncia. Para ello, encontrar un culpable del padecimiento nos mantiene con la ilusión de que las cosas podrían ser diferentes. Es cierto, como hemos visto, que las decisiones que tomen los estados y los gobiernos serán definitorias para lo que se avecina. Pero de las consecuencias adversas del detenimiento de la economía, además de traer algún grado de consciencia positivo del funcionamiento desastroso del sistema capitalista en que vivimos, no podremos escapar. Obviamente, deseamos que haya algún grado de sensatez en los gobernantes como para que esos efectos sean lo más leves posibles para la mayoría de la población. Pero, de todos modos, hagan lo que hagan, será necesario que todos podamos tener presente que no hay retorno al lugar de partida, que ese lugar ya era problemático y que nos tocarán momentos difíciles, como los de una reconstrucción después de una guerra.

miércoles, 15 de abril de 2020

Giorgio Agamben y la filosofía de la vida cotidiana sin la política concreta


NOTA DE LA OTRA: Esta nota de Lidia Ferrari sobre las posiciones de Giorgo Agamben acerca de las medidas sanitarias contra la epidemia del CoVid 19 se centra en las críticas que Agamben hace al desempeño del gobierno italiano. Respecto de la situación de Italia, tomamos nota de la perspectiva de nuestra corresponsal. Pero a pesar de que los contextos políticos y sanitarios y el modo en que la pandemia afectó a la vida social en Italia y Argentina tienen diferencias apreciables, hay un punto referido a la posición de Agamben que algunos opinadores locales replican acríticamente, por lo que las observaciones de Ferrari tienen un sentido que vale la pena tomar en cuenta también para la conversación argentina.

por Lidia Ferrari

Giorgio Agamben en su texto del 14 de abril presenta una serie de preguntas que nos invitan a reflexionar sobre las medidas que en Italia se han tomado respecto del Coronavirus. Parte de una premisa que, aunque redactada en forma interrogativa, contiene una afirmación muy fuerte: "¿Cómo puede haber sucedido que un país entero sin darse cuenta se haya derrumbado ética y políticamente ante una enfermedad?" (ver acá). En la interrogación se desliza una pesada afirmación “un entero país se ha derrumbado ética y políticamente frente a una enfermedad”. Y es el punto de partida para mi reflexión. Sus preguntas son afirmaciones con acusaciones vigorosas.

1. El primer punto concierne al cuerpo de las personas muertas. Tiene razón GA acerca del dolorosísimo hecho de que los fallecidos con coronavirus mueran en soledad. Ese punto que considera el más grave se ha hecho, dice, “en nombre de un riesgo que no era posible precisar”.

2. Acusa de que hemos aceptado limitar nuestra libertad de movimiento de una manera que ni siquiera se hizo durante las guerras mundiales. Y vuelve a decir “en nombre de un riesgo que no era posible precisar”.

3. Afirma que todo eso ha podido suceder porque hemos escindido nuestra experiencia vital entre cuerpo y espíritu bajo el estatuto de la medicina moderna, cuando en realidad son un conjunto inseparable. Advierte que no se trata de algo momentáneo, porque el distanciamiento social será el nuevo principio de la organización social cuando pase la crisis.

Se pregunta cómo ‘todos nosotros’ hemos podido aceptarlo, pero la acusación inevitablemente debe recaer sobre quienes son los responsables de haber tomado esas medidas en Italia.

Se ocupa especialmente de la Iglesia porque ella “ha negado radicalmente sus principios más esenciales. La Iglesia, bajo un papa llamado Francisco, ha olvidado que Francisco abrazó a los leprosos. Olvidó que una de las obras de misericordia es visitar a los enfermos. Olvidó que los mártires enseñan que uno debe estar dispuesto a sacrificar la vida en lugar de la fe y que renunciar al prójimo significa renunciar a la fe”.

Se ocupa también de los juristas a quienes acusa del “uso imprudente de los decretos de emergencia” que han abolido ese principio de separación de poderes que define la democracia. Llega a decir que “las palabras del primer ministro y el jefe de protección civil tienen, como se dijo sobre las del Führer, un valor legal inmediato”. Y con esta fuerte e invectiva frase denuncia el estado de excepción.

Para culminar el texto nos dice GA: “Sé que siempre habrá alguien que responderá que el sacrificio serio se ha hecho en nombre de los principios morales. A ellos me gustaría recordarles que Eichmann, aparentemente de buena fe, nunca se cansó de repetir que había hecho lo que había hecho según la conciencia de obedecer lo que creía que eran los preceptos de la moralidad kantiana”.

Estas reflexiones nos obligan a situar en el contexto en el que se enuncian respecto de la política italiana, la concreta de todos los días. La oposición furibunda de la derecha al actual gobierno italiano acusa al Premier Conte de dictador, pero comunista, como el de Corea del Norte. Las corporaciones industriales también atacan y han atacado a este gobierno y qué decir del poder hegemónico mediático, heredero de la era berlusconiana. Este gobierno ha abierto un frente de confrontación político-económico con Europa del Norte acerca de los procedimientos de ayuda económica de la Unión Europea. Esa Unión Europea que con los buitres financieros pretenden que la ayuda sea a través de empréstitos que harán arrodillar a quienes los utilicen. Este gobierno italiano ha decidido enfrentar a las guaridas fiscales de Europa. Son los poderosos de Europa e Italia, con sus adalides de la derecha política italiana, quienes atacan al gobierno a cualquier medida que proponga. Esas medidas que, en términos sanitarios, están siguiendo las líneas de los expertos de la ciencia médica en todo el mundo. Es cierto lo que dice GA, estamos bajo la égida de la ciencia médica en esta emergencia y, quizás, ella nos está conduciendo a lo peor. Es posible. No lo sabemos.

Pero este texto suscita algunas sospechas, sobre todo cuando afirma que “un entero país se ha derrumbado ética y políticamente frente a una enfermedad”. Dicha afirmación que parece hablar de un derrumbe ético y político generalizado no se enmarca en la política concreta, la de todos los días. Esa que se juega en el parlamento, en las instituciones o en la escena mediática nos permitiría pensar que la derecha puede compartir las acusaciones de GA para desgastar y hacer caer (aunque es cierto que no precisa de GA) el actual gobierno italiano.

La acusación a la Iglesia acerca de su aceptación de las medidas restrictivas impuestas también supone ir contra una Iglesia que ha decidido, a través del Papa Francisco, hacer una política a favor de los más humildes y los más vulnerables. ¿Qué debería haber hecho el Papa? ¿Abrir las iglesias, seguir con las reuniones multitudinarias de los fieles, luchar contra los procedimientos sanitarios para alojar a los enfermos? No se entiende el propósito final de GA.

La dura afirmación de que todas estas medidas restrictivas se hacen “en nombre de un riesgo que no es posible precisar”, parecería subestimar el riesgo confirmado en varios países del mundo y también en Italia. Cuando se han relajado las medidas que limitan la libertad de movimiento, el contagio y las muertes se han expandido. Es cierto, son argumentos médicos. Se trata de un problema trascendental para nuestra vida social, pero no sabemos con qué otras medidas se podría sortear el problema. El distanciamiento social y la reclusión atentan contra la libertad de movimiento, es cierto. ¿Pero qué otro tipo de medidas se podrían implementar a partir de estas reflexiones de GA? ¿Las que había anunciado en un primer momento Boris Johnson?

Celebro que GA nos conduzca a reflexionar sobre la inédita y espinosa situación en la que se encuentra el mundo con esta Pandemia. Pero su reflexión no hace diferencias de regímenes y de gobiernos. Se habla de un estado italiano en el cual no habría diferencias entre cualquier gobierno mientras la ciencia médica comande las respuestas. Y esto no es cierto. Las diferentes maneras en las que han respondido y responden los gobiernos a esta pandemia involucra la política en sentido estricto. No se trata de “Estados” en general, sino de estados en los cuales las políticas de los gobiernos pueden hacer diferencia.

La lectura del texto nos invita a pensar que cualquier clase de gobierno sería igual respecto del problema. Sin embargo su ataque a la restricción de la libertad de movimiento alimenta la posición de corporaciones y empresarios que no han querido cerrar sus industrias a despecho del desastre sanitario que se podía desencadenar, como ha sucedido en el Norte de Italia. No creemos que para GA sea indiferente que los trabajadores se enfermen y mueran porque las fábricas no cierran o deban hacinarse en los transportes públicos para ir a trabajar. La libertad de movimiento a veces se riñe con la posibilidad de conservar la vida que, a veces, es necesaria para alimentar su espiritualidad.

Es extraño que Giorgio Agamben plantee estas reflexiones sobre el caso italiano cuando lo que dice involucra a toda la escena mundial. Por otro lado, hay que señalar la delicadísima responsabilidad de los que gobiernan con sus decisiones en un contexto de incertidumbre al que nadie puede escapar. No tiene el mismo peso el enunciado y las objeciones de un filósofo sobre lo que realizan o dejan de realizar los que gobiernan, que la responsabilidad de quienes deben tomar esas decisiones por las que serán juzgados en términos políticos, jurídicos, sociales, éticos… Las consecuencias de esas decisiones políticas les está sustraída a las reflexiones de los filósofos. Nadie les reprochará acerca de los mundos felices o inquietantes con los que nos entretenemos.

POSTDATA DE LA OTRA: La filosofía es todo lo contrario de dar respuestas apresuradas y hacer predicciones. Hoy la sociedad espera respuestas rápidas de la ciencia y la tecnología y esa demanda es tan comprensible como la prudencia con la que los auténticos investigadores científicos responden a estos apuros, aún más allá de la dificultad para brindar certezas que tiene la ciencia en cualquier tiempo. Pero esa prisa por responder inmediatamente no debería ser la función de la filosofía. Si algo caracteriza el comienzo de la filosofía, en Atenas y con Sócrates, frente a los sofistas, es que la primera respuesta siempre es una mera opinión y es inmediatamente refutable. Los "filósofos" que se apresuran a predecir tal cosa o tal otra no marchan al tempo de la filosofía, sino al de la mercancía y en eso no difieren de la columna de opinión de un periodista. La auténtica filosofía se caracteriza por la espera paciente de la manifestación del fenómeno ("el búho de Minerva inicia su vuelo al caer el crepúsculo") y no puede predecir nada. Sus notas distintivas son la lentitud, la cautela, la espera de las fuerzas que se van manifestando. Escarba y pone en entredicho sus propios fundamentos. Es llamativo este elenco de opinadores que corren a sentenciar tras la primera noticia. Esta corrida es al mismo tiempo la huída desde filosofía hacia la opinión. Son tan o tan poco relevantes como cualquier panelista de tv. En otros tiempos se los llamaba sofistas.

miércoles, 1 de abril de 2020

El patio del vecindario en la era Coronavirus I


por Lidia Ferrari, desde Treviso, Italia

Ocurre en mi vecindario que este tiempo de cuarentena ha cambiado la relación entre los vecinos. Vivo en una calle sin salida que ha creado una especie de patio interior con las casas a su alrededor. Con la primavera brotando la gente sale a su jardín o a su balcón y conversamos entre nosotros. He conocido así gente que no había registrado antes, cuando cada uno no tenía tiempo de detenerse con vecinos que ni siquiera conocía. Ese tiempo que parece ahora poseerse da lugar a conversaciones sosegadas que no existían. Este vecindario reproduce el modelo italiano de un porcentaje grande de viejos, pero también dos familias con niños entre 7 y 13 años, que llenan de gritos, risas y peleas infantiles a nuestro patio vecinal. Cada familia sale por turno, para no mezclarse. Pero los niños encontraron un sistema para jugar juntos. Los de una familia se quedan dentro del predio de su casa y juegan a la pelota a través del cerco con los de la otra familia que juegan desde afuera. El padre de tres niños que hace pocos meses había encontrado un trabajo que lo tenía muy ocupado no se escuchaba en los primeros días de la cuarentena. Desde hace diez días tiene todo el tiempo y hay momentos en los que se ve jugar a toda la familia. Una escena atípica de una familia disfrutando del tiempo que poseen y extraña en tiempos normales de plena ocupación.

La otra casa recibe con frecuencia a tres niños de un padre separado que vive con su propia madre, con demencia senil. Se ve a los tres niños y su padre disfrutar de esta vida en la cual juegan a la pelota todos los días. El patio de nuestro vecindario se llena de ruidos, fútbol y vida y nos olvidamos del silencio de las casas que alojan una demente senil y un anciano con Alzheimer.

Nos evoca el del vecindario de El Chavo del Ocho pero en un espacio privilegiado de una ciudad del Norte de Italia, de una clase media que dispone, hasta ahora, de salarios y pensiones para sortear la emergencia.

Los niños recordarán estos días ociosos y lúdicos que tenían a sus padres disponibles para jugar. Pero, ¿será posible volver a la normalidad de antes del Coronavirus? La economía del estado de bienestar todavía puede donar algo de lo acumulado. Pero el combustible se acabará tarde o temprano. Se entiende a los capitalistas que rechazan la cuarentena. Ellos también son piezas de un engranaje que no puede detenerse, de una maquinaria que trabaja automáticamente pero debe trabajar. La generación de la plusvalía no puede detenerse sin precipitar en problemas al dispositivo del capital. El coronavirus está haciendo trastabillar al capitalismo. Esto no supone que el sistema se fragilice sino que los más débiles del sistema reciban la estocada con más potencia. Los de arriba se reconvertirán o harán sus negocios. Sentirán el estremecimiento del temblor, pero estarán a salvo en sus edificios antisísmicos. Los que recibiremos el shock seremos nosotros, los humildes mortales pero, sobre todo, los más vulnerables del sistema.

Es posible que la escena dichosa en el patio de mi vecindario, de personas afortunadas por tener un salario ahora, y un espacio para retozar, tenga un límite temporal a partir del cual lo que la sostiene ya no exista. Debido a esta amenaza los gobiernos están preocupados por ese futuro que es previsible, en el cual el combustible económico acumulado se vaya acabando. Los gobiernos se enfrentan a un doble drama: el de la salud por el coronavirus y el de la sacudida de la estrutura económica. El gobierno italiano con otros del sur de Europa saben que de las decisiones que tomen hoy se escribirá el destino de que este patio del vecindario siga alojando una oportunidad para los niños. Si se siguen las decisiones que están prometiendo el Consejo Europeo con Alemania y Holanda a la cabeza y los gobiernos neoliberales del mundo, podemos calcular que, en términos económicos, estos niños vivirán un futuro mucho peor al de sus padres y abuelos.

martes, 10 de marzo de 2020

El Corona Virus en Italia y el bien común


por Lidia Ferrari, desde Treviso

Interesante la situación con el Corona Virus en Italia para pensar la dialéctica causa-efecto. ¿Hay más afectados por el Corona Virus en Italia que en otros países y por eso está en el centro de la información? ¿O Italia desde un inicio buscó a los ‘coronados’, los encontró e informó la situación? No lo sabemos. Lo que es cierto es que estamos en cuarentena. No podemos salir de nuestra Comuna y las escuelas, los museos, el deporte, todas las actividades están suspendidas. Mis amigos se preocupan y me preguntan. A quienes están afuera de la situación los golpea más la noticia de la cuarentena que a los que estamos aquí, viviendo paso a paso la situación. Lo que sucede es que los hechos se van precipitando. Aquí la contingencia es patrona de la situación. Las medidas que está tomando el gobierno son similares a las que se tomaron en China. He leído que otros países de Europa no sólo no informan de la situación sino que no se sabe si están tratando de detectar los casos. Por ejemplo, en esta semana el Presidente de la Región Piemonte y el Presidente de la Región Lazio (Roma) fueron declararos positivos del Virus. Están aislados pero sanos. El argumento es que se trata de un virus con una tasa de mortalidad relativamente baja pero por eso mismo se expande precipitadamente. El objetivo de la cuarentena es evitar esa expansión. Porque aunque la letalidad del virus sea relativamente baja, en un millón de infectados el porcentaje de los que pueden necesitar cuidados intensivos puede ser muy alto. 

Como siempre, estos eventos están en relación con la política. Si bien el sistema de salud italiano es bastante eficiente, en un caso de emergencia tiene problemas. Por ejemplo, sale a la luz que los gobiernos de estos últimos años han hecho un gran recorte a la sanidad, una transferencia de recursos de la salud pública a la privada y cerraron hospitales que hoy se necesitan. Por otro lado, los mismos que hicieron estos recortes a la salud ahora están en campaña para hacer caer el gobierno, acusándolo de no saber gestionar la crisis del CoronaVirus. Siempre los chacales azotan en los momentos de debilidad. Siempre lo hicieron y siempre lo harán. La cuestión es que tienen acompañamiento de la prensa internacional, porque este gobierno, con sus defectos, sigue algunas líneas que atacan intereses poderosos. Y ellos nunca descansan. Ayer hubo motines de presos en forma simultánea en varias cárceles italianas con muertos y fugas. No puedo dejar de pensar que un evento así no se produce sin que la mafia y los intereses políticos se muevan para producirlo.

Además de que la oposición está aprovechando esta situación para su beneficio, está claro que el efecto sobre la economía italiana será enorme. Pero, como dice el Ministro de Relaciones Exteriores Luigi di Maio en un periódico español, si se detiene Italia se muere Europa. Y Europa está reaccionando tarde, si es que reacciona. Hace lo mismo que hizo con Grecia. Aquí se ve que la comunidad Europea sólo tiene el nombre de Comunidad. Recién esta semana parece que se van a reunir para tomar medidas comunes. Recién esta semana, obviamente, por video conferencia. Es probable que se les esté yendo de las manos a Francia y Alemania la cuestión del virus. Mientras se trataba de Italia, ellos no se preocupaban. Es más, gestionaron el problema de una manera muy diferente a la de Italia. Supongo que se darán cuenta de que la cuarentena es casi la única posibilidad de frenar la epidemia. Se sabe que desde que se descubrió esa metodología preventiva, y parece que fue en Venecia en siglo XIV, la forma de evitar las epidemias es la cuarentena de los infectados.

Como dije hace poco, no sé si el virus ha sido inventado como dispositivo biopolítico para el control de la población. La cuestión es que, una vez inventado, está entre nosotros y hay que hacer algo con ello. Por eso no acuerdo con ciertos presupuestos extendidos que siempre sospechan del Estado porque lo ubican como lugar de control social. Por un lado, no siempre el Estado está para reprimirnos, aislarnos y controlarnos. Por otro, hace rato que sabemos que el sojuzgamiento del orden neoliberal no se ejerce con represión o prohibiciones. Ya nos controlan sin necesidad de gobiernos y estados, con estos aparatitos en los cuales reflejamos todo lo que somos, pensamos y hacemos. Un real control poblacional no precisa de ninguna restricción de movilidad.

Hay gente que se rebela contra estas medidas que coartan su libertad de desplazamiento. Sus argumentos son similares a los que me dijo un taxista cuando hace años se instauró la obligación de usar cinturón de seguridad en Buenos Aires. Me dijo con tono muy compadrito: “A mí nadie me dice lo que yo tengo que hacer con mi vida”. Resulta que con el virus se hace patente que la vida de uno y la de muchos están estrechamente vinculadas. A pesar de que las indicaciones son las de distanciarnos de los otros cuerpos, el virus se encarga de decirnos también que estamos estrechamente relacionados. Y que la suerte de uno es la suerte de muchos. 

¿Se trata de un virus comunista porque vino de China? No, es el destino humano que frente a una epidemia se ve obligado a comprender que nuestro destino está encadenado. Por eso, los multimillonarios sólo están pensando en cómo escapar de esta suerte que los mancomuna con todos. A pesar de que puedan vivir bajo tierra en un bunker de lujo o construirse una isla paradisíaca en Marte, sus miles de millones no podrán evitar eso que rechazan, que su vida está ligada a la de todos tanto como a la propia muerte,

Esta para mí es una lección de resistencia al orden neoliberal, ese orden que trata de convencernos de que el otro es un enemigo o culpable de lo que me sucede, o que sólo individualmente nos podemos salvar. Se siente en Italia que hay mucha gente asumiendo reglas que nos limitan a cada uno, convencidos de que son necesarias para el bien común.

Confío en las decisiones de quienes deben saber mucho mejor que yo cómo se atiende una emergencia sanitaria de esta índole.

martes, 21 de mayo de 2019

¿Por qué la izquierda en Italia debería votar al M5S en las elecciones europeas del 26 de mayo?


por Lidia Ferrari

En Italia veo que parte de la izquierda o movimientos progresistas están rechazando al reciente e inédito gobierno que se formó en 2018, con muchas dificultades. El pueblo italiano fue siendo vaciado en las tres últimas décadas de las conquistas que había obtenido desde la posguerra. El M5S como primer partido en esas elecciones (más del 32% de los votos) vino a reivindicar una opción de reconstrucción de esa Italia despojada.

Por diversas razones “debió” aliarse a la Lega para poder formar un gobierno (tema largo para explicar ahora). Hicieron un contrato programático donde cada uno planteó cuáles eran las medidas que debían realizarse para poder gobernar (no es una alianza y cada vez más se plantean dificultades, porque sus diferencias no dejan de presentarse a cada paso). En menos de un año el M5S ha llevado adelante una gran cantidad de lo que eran sus propuestas. De algunas de ellas se decía que serían imposibles de implementar porque iban en contra de las políticas de austeridad europeas: bajar la edad jubilatoria (movimiento contrario a lo que se produce en el mundo) y reddito di cittadinanza (asignación univesal para la mayoría de personas desvalidas y que puede llegar a aliviar la situación de 5 millones de italianos), entre otras. En menos de un año han llevado adelante muchas medidas contrarias a los designios del proyecto neoliberal. Pero aquí están, hostigados por la prensa hegemónica y los poderes del statu quo. De allí que una manera de atacarlos sea asociarlos directamente con la Lega, para mostrar un perfil “neo fascista” de un gobierno que no lo es. La Lega lleva adelante poco, pero es cierto que sus medidas desafortunadas son llevadas a primer plano mediático y parece ser, de acuerdo a la prensa internacional, lo único visible de este complejo gobierno. Hemos ya tratado en varias oportunidades cómo el cometido “antifascista” en muchos casos inventa un demonio para que las almas bellas repudien movimientos legítimamente democráticos y con aspiraciones populares, como es el M5S.

Cuando gente de izquierda reivindica a los movimientos populares que están naciendo fuera de Italia y critican ferozmente a este movimiento M5S no puedo dejar de verlos como los izquierdistas testimoniales que al interior de cada país no llegan al 2% pero tienen exigencias puristas para quienes gobiernan. En Italia y Francia hay intelectuales muy comprometidos con las luchas latinoamericanas, pero que en sus propios países o pertenecen al statu quo progresista o rechazan las experiencias de sus propios países que podrían asimilarse a las latinoamericanas. Esto no puedo dejar de verlo como algo de lo cual bien podemos hablar los argentinos: Siempre lo mejor está afuera.

Desde el progresismo ingenuo veo una adhesión a los relatos que denostan al M5S, lo cual no hace sino agigantar su distancia con lo popular, Esto evoca en mí al antiperonismo de izquierdas de Argentina.

El M5S es un movimiento cuya construcción debería ser tema de análisis de los que están sinceramente concernidos con la teoría política del populismo. Esa historia excepcional de invención de un movimiento que en poco tiempo logró llegar a ser gobierno está constituida por una mayoría de jóvenes que no vienen de la casta de los políticos, lo cual no es bueno ni malo en sí mismo, pero que en Italia tiene un valor notable, habida cuenta de la casta política cerrada que ha regido los destinos de las últimas décadas. Este M5S tiene la aprobación de un espectro amplísimo de la sociedad italiana, de manera transversal, de todas las clases sociales, los rangos de edad, las proveniencias culturales, con un masivo apoyo del sur de Italia, la Italia más postergada.

Cuando veo la crítica feroz al M5S, que lleva a no reconocer lo que hay del pueblo italiano ni que sus sinceras reivindicaciones no están en absoluto ligadas a las manipulaciones patrióticas de la derecha o del pseudo fascismo de la Lega, cuando veo esa dificultad para, al menos, intentar entender la política que está surgiendo allí, contestataria a la destrucción de los últimos treinta años, no puedo dejar de relacionarlo con el antiperonismo argentino. 

Veo a ciertas izquierdas que critican ferozmente al M5S en Italia se nutren de una fuerte ideología antiplebeya que no hace sino mostrar que lo popular es rechazado porque representa algo de sí rechazado. Observo que tanto italianos como argentinos comparten un menosprecio a lo propio, con una mirada idealizada de lo que viene de afuera. La propaganda norteamericana, que en sus filmes saturan las narraciones del mundo, hacen de cada país una caricatura que siempre muestra sus puntos flacos. Los otros: mexicanos, italianos, argentinos, alemanes, japoneses, rusos son siempre una caricatura donde se exacerban ciertos defectos. Esas identidades caricaturales -que carecen de la eficiencia de la caricatura para expresar un rasgo característico mediante exageraciones- lo que logran es exacerbar el carácter plebeyo y rústico de esos pueblos. Es cierto que no se puede recriminar a estas operaciones culturales la responsabilidad de la hegemonía de las ideologías antiplebeyas, pues estas dominan el mundo antes de que el capitalismo existiera. Lo que temo es que, mientras la izquierda guarde para sí misma -sin reconocerlo y hasta sin saberlo- estos rasgos antiplebeyos, ilustrados y esclarecidos, la derecha hará pie allí donde, por derecho propio, debería haberse aposentado primero.

El M5S está cumpliendo con sus promesas y muy rápido. Votarlo en las elecciones parlamentarias puede ayudar a que se pueda seguir sosteniendo. Si hubiera un masivo apoyo a la Lega, esto debilitaría a este movimiento y sus acciones políticas. Si hubiera un retroceso al Partido Democrático, sería el retorno de quienes han sido responsables de la debacle italiana en sus gobiernos de los últimos años. Si la derecha crece en sus diferentes expresiones -hasta Berlusconi senil se presenta- también será un duro golpe para este momento inicial de cambio muy interesante que se está dando en Italia. Por eso, considero que cualquier elector con ideas de izquierda o progresistas debería apoyar, en estas elecciones europeas, al M5S. Lo que se juega no es tanto lo que puede pasar en este Parlamento europeo, que es una figurita de ficción democrática de una Unión Europea que no lo es, sino lo que puede pasar al interior de Italia. Es sólo mi modesta opinión.

martes, 22 de enero de 2019

El M5S gobierna Italia, un acontecimiento político que no se quiere comprender


por Lidia Ferrari

Parece increíble que estos jóvenes movilizados por un “deseo delirante” del cómico Beppe Grillo estén gobernando Italia.

No voy a olvidar nunca el impacto que tuvo para mí el evento que me llevó a intentar conocer mejor de qué se trataba el movimiento M5S que estaba surgiendo. Desde que llegué a Italia sólo veía a los italianos en franca apatía e indiferencia hacia la política mientras su clase dirigente (Estado-Mafia) llevaba a cabo sus negocios y la devastación de un rico país. Además, en el Norte en el que vivo, había una franca adhesión a la derecha. La apatía estaba mezclada no sólo con una profunda resignación sino con la pacatería de no hablar en términos sinceros de la realidad, mucho menos de la política. En términos políticos no podía sentirme más extraña a mi amada Argentina, en la cual estábamos viviendo el apogeo de la politización de la vida para un proyecto emancipatorio. 

El evento que no olvidaré nunca fue en 2013, en la plaza de la ciudad en que vivo, una de las zonas más ricas de Italia. Como supongo le sucedió a la mayoría, no sé qué me llevó a ir a esa Plaza. Algo que estaba en el aire. Grillo no me gustaba como cómico, era muy estridente, decía malas palabras. Esa noche lo escuché con mucha atención. Y éramos miles los que lo escuchábamos en silencio casi reverencial. La plaza de la ciudad que creía la más apolítica y abúlica del mundo se llenó de miles de personas que, como yo, estaban ahí, sueltos, cada uno por su lado, pero siendo partes de un fenómeno que desconocíamos. Escuchamos al gigantesco orador que es Beppe Grillo. Un orador que decía con todas las letras la mierda en la que se vivía, lo que se estaba llevando a cabo como destrucción del país y del mundo, con su estilo revulsivo, desafiante. Grillo y el movimiento que se fue construyendo con la gente de a pie, la mayoría sin experiencia política, recorrieron Italia de Norte a Sur. Grillo hasta cruzó a nado el estrecho de Sicilia en 2012. No sólo mostraban el descontento de la gente, sino que la despertaban y la movían a participar. Quizá similar al despertar de los chalecos amarillos en Francia, pero con una dirección que se iba construyendo mientras planteaban un objetivo: hacer política y llegar al gobierno [1]. Llevar la ciudadanía rasa al Parlamento. Y lo lograron. En 2013 llevaron casi 163 grillinos -así se los llama despectivamente- al parlamento italiano. Y crecieron. En ese momento eran la mosca en la oreja de la casta política italiana. La historia del M5S es apasionante para ser narrada paso por paso y para ser estudiada con la teoría laclausiana del populismo en la mano. Alguien debe hacerlo.

Ahora son gobierno. Después de la “salida” del gobierno de Berlusconi en 2011, llegaron gobiernos “técnicos” (de derecha y de izquierda) que se dedicaron a implantar las recetas de austeridad neoliberales sin que hubiera ningún movimiento de resistencia. Fue el M5S el que encausó el malestar por la caída de la Europa del bienestar. Porque los gobiernos anteriores llevaron la edad jubilatoria a 67 años con un aporte de 42,5 años sin resistencia alguna. Llevaron adelante las políticas neoliberales que se implantan en todo el mundo, que tienen dinero para salvar bancos de la bancarrota, socavaron las leyes laborales y llevaron a deslocalizar la fuerte industria italiana a lugares de mano de obra casi esclavizada. En fin, la historia que todos conocemos.

El M5S llega al gobierno el 4 de marzo de 2018. No se trata de un gobierno de coalición. El M5S sacó el 33% de los votos, el partido más votado, pero por la ley electoral que habían hecho para neutralizarlos debía “juntarse” con algún sector político más para poder formar gobierno. El PD desestimó formar gobierno con el M5S, en otro paso más hacia su suicidio político. El único que restaba era la Lega (17% de los votos) y, con la condición de que tirara por la borda su sociedad con Berlusconi y otros partidos de derecha, firmaron un contrato de las medidas que se comprometían a realizar. Es decir, no hicieron ninguna alianza, porque son dos partidos que tienen ideas muy diferentes, pero se comprometieron a realizar ciertas acciones que están contenidas en un Contrato que les llevó bastante tiempo escribir y suscribir. Las medidas del M5S fueron las menos publicitadas, aunque las más resistidas. Pero finalmente algunas de ellas ya son leyes, como el Reddito di Cittadinanza (RC) y la reducción de los requisitos para la jubilación entre otras. El RC es una asignación universal dirigida a los más desposeídos y a los desocupados y se supone que aliviará a 5 millones de italianos. La reducción de los requisitos jubilatorios (Quota 100) adelantará la entrada al sistema previsional a un millón de italianos que serán reemplazados por jóvenes. La mayoría de los escépticos piensan que no va a funcionar. No está tan claro si creen que no va a funcionar o desean que no funcione.


Pasaron sólo 7 meses desde que son gobierno.

En la prensa nacional e internacional de lo único que se habla es de la cuestión inmigratoria y de Salvini. Con eso lo que lograron es hacer crecer a Salvini que, sin dudas, no puede hacer lo que quiere en este gobierno. Sin embargo, así es nuestro mundo. Se le da más prensa a Bolsonaro que a Haddad, más a Salvini que a Di Maio. Berlusconi fue un maestro de la escandalización y farandulización de la política y sabemos que más prensa de este tenor lleva más popularidad a quien la practica. Pero hay que tener claro que es la hegemonía mediática la que pone por delante a Salvini y el tema de la inmigración en todo el mundo, no porque le interesen los inmigrantes o les perturbe la ideología de derecha, sino para socavar al M5S que está cambiando -de modo relativo, claro- la política italiana. El enemigo es el M5S, pero le apuntan a Salvini. Y en esto hay una alianza clara entre el mainstream internacional con ciertas almas bellas de la ex sinistra italiana. En este momento el PD (ex izquierda) junto con Berlusconi y otros perdidos en el camino, están intentando llevar adelante un Referendum contra esta propuesta económica del Reddito di Cittadinanza. Es decir, el gobierno que debía llevar políticas para los más desposeídos pide un Referendum para abrogar una medida que intenta aliviar los problemas del pueblo italiano. Parecen no temer ni al juicio de la historia ni al ridículo.

Algunas iniciativas del M5S intentan poner algún freno a las políticas neoliberales o paliar sus efectos. Esto de alguna manera lo condena.

Mi entrenamiento en Argentina de cómo trabaja la prensa cuando hay un gobierno con propuestas “populares” me permite ver el mismo procedimiento en Italia. No hay medio que no hable mal, que no critique ferozmente a este gobierno. Y, como en Argentina, el medio pelo italiano, al que nunca escuché hablar de política ni interesado en ella, ahora se desgarra contra este gobierno. Son señales de que algo se está moviendo. En Italia, que algo se mueva es todo un acontecimiento. Los italianos siempre se sintieron identificados con Lampedusa y su astucia conservadora ante el cambio, cuando decía: “tutto cambia perché nulla cambi” (que las cosas cambien para que nada cambie). Esperemos que, en este caso y vista la resistencia feroz a los cambios de este novísimo gobierno, se trate de un cambio real que mejore la vida de los italianos.

NOTA
[1] Más allá de que siempre se los acusó de ser la “anti-política” o los “anti-sistema”, la realidad es que el proyecto que se fue creando a partir del descontento y la crítica a la clase política italiana se encaminó directamente al único lugar en el que estas cosas se podían cambiar: la política.

miércoles, 7 de marzo de 2018

Las elecciones italianas de 2018: del escarmiento a la esperanza y a la inquietud



por Lidia Ferrari
Treviso, Italia, marzo de 2018

Difícil hacer un comentario en una Italia que se despierta con unos resultados en sus elecciones que cambian sustancialmente el panorama político. Lo cambian por quiénes son los que triunfan y quiénes son los derrotados de estas elecciones. Los que triunfan sin duda son el M5S, que saca más del 32% de los votos y resulta primer partido nacional. Ha vencido estrepitosamente en el Sur de Italia, ese sur que, con la cuestión meridional como la llaman aquí, sigue siendo el gran problema que divide a Italia en ricos y pobres. El Sur ha apostado al M5S porque ya ha tenido demasiado de promesas y de olvidos. La otra fuerza que gana (sobre todo en el norte) es la de la derecha nacionalista y xenófoba de la Lega, que en una época se llamaba Lega Nord, porque para ellos el enemigo era el sud. Su lema era Roma Ladra (Roma ladrona) y sus enemigos los vagos meridionales que no quieren trabajar. En el último tiempo han cambiado y el enemigo también tiene la piel oscura, un poco más oscura que los meridionales: los inmigrantes extranjeros. Se desplazó de los meridionales a los extranjeros, porque los meridionales son italianos y votan. Así que decidieron no ser más la Lega Nord (reclamando la autonomía) y ser Lega a secas. Se trata de la derecha que florece en Europa frente a los problemas europeos, aquella que en Italia retorna quizá desde la nostalgia de unas raíces musolinianas, que nunca dejaron de anidar en el cuore de cierta parte del pueblo italiano pero, sobre todo, por esa especie de odio inoculado hacia el extranjero que se extiende por doquier.

El M5S se presentó como partido sin aliados, lo viene sosteniendo desde su reciente origen, no aceptar “inciuci” (pactos no santos) con quienes han hundido al país. En cambio, la derecha fue a las elecciones en coalición con varios partidos, entre ellos la Lega y el partido de Berlusconi. Sí, Berlusconi. Aún en carrera, también fue uno de los derrotados, pues sacó apenas el 14% de los votos y su dinero, poder, medios e hipocresía no bastaron para sumarle más votos. Pero el gran derrotado, casi humillado, es el PD y su capo hasta ahora, Renzi. El partido representativo de la izquierda italiana, como las izquierdas europeas que una a una han visto su derrota en los últimos tiempos, no llega al 20% de los votos. Gobernó en los últimos 5 años siguiendo las recetas neoliberales de la derecha. Su derrota no hace sino confirmar que la defección de la izquierda europea en lo que debería haber sido su programática para seguir siendo de izquierdas ha tenido su merecido escarmiento. El voto popular ha dado su veredicto. El electorado no tenía nada que esperar ni del PD ni de Berlusconi.

Los votos del 4 de marzo de 2018 vienen alimentados también de esperanza. Esperanza de que las cosas cambien. Ya sea desde el novísimo M5S que reafirma que no es de izquierda ni de derecha; ya sea desde la derecha de la Lega (con un perfil inquietante), la gente ha elegido algo que pueda cambiar este rostro actual de una Italia que tiene un porcentaje altísimo de desocupación juvenil, que ya no es la Italia de los ’60 (floreciente y rica), ni la de los ’90 berlusconiana. La Italia del 2018 es la de un país europeo que se ha visto esquilmado por los planes neoliberales que saquean a todos los países. Italia, a la que han dejado sola con el problema de la inmigración, gestionada por una Europa que decidió que el problema de los inmigrantes era sólo de Italia, a cambio de dinero. La cuestión inmigrante, como la cuestión meridional, nunca pensada ni solucionada, ha sido tomada a cargo por las mafias y las prebendas políticas que encuentran que el negocio de los inmigrantes es eso, un gran negocio. La respuesta a la inmigración desde la Lega es clara, responder con la exclusión y la xenofobia. La Italia de 2018 tiene problemas específicos y problemas que son efectos de su lugar en una Europa menos comunitaria de lo que dice su nombre.

Ahora empieza la guerra de cómo formar un gobierno. Porque Italia tiene un sistema electoral por el cual, cuando no hay alguna fuerza con más de 40%, se debe negociar entre los partidos mayores para la formación de un gobierno. Aquí comienza la partida crucial. El M5S es el partido que reúne más del 32% de los votos, pero la Lega (19%) con sus socios llegan como coalición al 37%. Quién gobernará, cómo se formará el gobierno próximo, es algo que requiere más las dotes de adivino que de analista político.

Lo que es cierto es que los italianos se han “roto i coglioni” (hinchado las p...) con los que han gobernado hasta ahora para los grandes intereses. Como sucede por todos lados. Hasta ahora los grandes poderes corporativos han dejado tranquilo al país mientras ha cumplido con las prescripciones de Bruselas y Berlín. Lo que no se sabe es por cuánto dejarán tranquilo al país si llega a gobernar un partido como el M5S, del que no sabemos mucho cómo transcurrirá su aventura, porque es todo nuevo para ellos. En este momento, son una expresión clara del fenómeno populista de la lógica de Ernesto Laclau, en el sentido de la construcción de una hegemonía desde la articulación equivalencial de las demandas insatisfechas de toda Italia. El M5S es un buen ejemplo de lo que significa el carácter contingente de la construcción política. No sabemos cómo gobernarán. Pero el pueblo italiano decidió apostar por ellos porque levantan dos banderas bastante accesorias de acuerdo a lo que se piensa tradicionalmente como programa político. Una es la del triunfo de la honestidad. En el país exportador de mafias y con una clase política que debería habitar más las cárceles que el parlamento. No es algo accesorio que un slogan como “se pondrá de moda la honestidad” se vuelva programa político. En esa línea, desde que llegaron al parlamento con cerca de 160 parlamentarios, se han reducido su salario en un porcentaje importante y han hecho un pozo común para la pequeña y mediana empresa. En un país con un parlamento de 950 personas con salarios que cuestan al país una fortuna anual, con políticos aferrados a su poltrona desde hace 40 años, quizá la propuesta es más innovativa de lo que parece ser. Su propuesta de “redito di citadinanza” también es una propuesta que intenta innovar en este mundo que se aleja del trabajo y de la redistribución de la riqueza.

De allí que el M5S, movimiento surgido de la inquietud y del hartazgo de un cómico, Beppe Grillo, mentor pero candidato a nada, que en cuatro años ha llegado a ser el primer partido de Italia, ya ha escrito un capítulo importante de la historia política de Italia. La que ha dado a Maquiavelo, al PC más grande de Europa y a Gramsci, entre otros. ¿Que este M5S no está a la altura de estos nombres? Europa, en este año de 2018, no está dando señales de transformaciones políticas acordes a su legado histórico.

De todos modos, la atipicidad del M5S merece ser pensada con categorías nuevas. Para los argentinos que quieran aproximarse a entender al M5S quizá pueda servir de ayuda pensar en el peronismo, ese peronismo que cuando queremos explicarlo a un no argentino no encontramos las palabras y las categorías para hacerlo. Ese que tampoco muchos argentinos comprenden. El M5S, en la amplitud de la base que lo sigue, se parece un poco al peronismo. Tienen un pequeño menudo problema. No tienen a Perón.

En esta especie de limbo que durará hasta que se forme un gobierno, y sin poseer poderes de adivinación, sólo resta un deseo, que la Lega y la coalición de derechas no forme gobierno ni tenga poder para decidir los destinos de Italia.