jueves, 8 de enero de 2026
El mármol de Carrara, los excavadores y Miguel Ángel
lunes, 31 de mayo de 2021
El día de la irritación
por Lidia Ferrari
desde Treviso, Italia
Vi un programa político, el único que se puede ver en la televisión italiana: Accordi & Disaccordi. Creo que el perfil centro-izquierda tiene mucho público en Italia, lo que no tiene son programas para ver. Después de la cuarta entrada mostrando las incongruencias de Salvini, y escuchar la crítica de los periodistas a sus desatinos y salvajadas, no pude seguir viéndolo. El único programa en el que admiro a sus periodistas, me somete a ver a Salvini. A pesar de que está bajando en popularidad está en todos lados. Los medios italianos están pareciéndose mucho a los argentinos. El monopolio del discurso en contra de todo lo que sea Conte, el M5S y la alianza de centro izquierda es escandaloso. ¿Por qué en un programa que no sigue la línea de los empleados de los poderes fuertes también le dan tribuna donde proferir sus insidias y sus conjuras?
Lo mismo pasa con la información que me llega de Argentina. Hace 30 años que no leo Clarín y secuaces. Ni veo ningún programa de ellos. La mayoría de mis amigos hacen lo mismo. Sabemos lo que piensan y lo que quieren. Viví durante la dictadura, pertenezco a la generación diezmada, no espero nada nuevo de ellos. Sólo tienen para dar su impunidad, su desvergüenza, sus atrocidades. Tuvimos la inmensa fortuna, el privilegio único en el mundo de ver presos a los represores de la dictadura. Saber que Videla murió en una cárcel común es un evento extraordinario de nuestras vidas y de la historia mundial que no debemos olvidar. Pero sus patrones siguen allí. Me duele que nosotros, desde la indignación y la irritación, multipliquemos sus impunidades o sus delirios. El gran éxito de los cuatro delirantes de la manifestación anti-cuarentena es que ganan la prensa de ellos y la nuestra.
He leído que los expertos en publicidad utilizan la irritación para vender. Un ser irritado es más proclive a prestar atención a lo que lo irrita. Mi irritación y mi indignación me ayudan a superar eso que me sucedió cuando decidí apagar el programa de ‘mis amigos’, los periodistas que quiero y respeto. Me dio tristeza hacerlo. Pero pienso que la irritación y la indignación me evitaron entrar en la angustia. La angustia de que estamos siendo capturados por discursos horrendos, de gente horrenda, que hace cosas horrendas. No sé cómo se sale de esto. Pero pienso que tenemos que inventarnos narraciones donde las cosas no sean dominadas por ese discurso monopólico con intenciones de dominación total. No quiero que sigan imponiendo su agenda al gobierno ni tampoco mi agenda en las redes sociales.
Sé que en Italia se encendió una posibilidad en 2013 con el M5S. Sé que en Argentina tenemos una tradición potente de luchas emancipatorias, como con el gobierno de Fernández-Fernández. Por eso están como locos. Cuando hay algo que se enfrenta a sus impunidades, aunque sea algo mínimo, aunque sea simplemente aminorar en algo su poder, sacan su gigantesca artillería. La que toca en estos tiempos es una guerra narrativa. Porque las batallas también se juegan en la narración. En lo que decimos, en lo que vemos, en lo que escuchamos.
Pero los medios y las redes sociales nos conducen a ver siempre lo mismo, porque saben que el antagonismo está bien presente. Es decir, la oposición a sus desmanes.
Con Menem hubo una ‘Pax’ narrativa, porque se hacía lo que decidían los poderosos de turno. Cuando llegué a Italia estaba Berlusconi. Todo iba sobre rieles. Berlusconi, dueño de medios, y sus socios mostraban el mejor de los mundos desde su más franca impunidad. Ahora, cuando algo se mueve en la Italia profunda, desde la rabia por la desigualdad, ahora, están como locos para impedir que las cabezas se sigan moviendo. No lo logran. Pero abruman. Cuando llegué a este país pensé: está todo tranquilo porque no hay nadie que se oponga. Ahora se movió el avispero, la gente quiere cambiar, a pesar de lo que se diga de los italianos. Veo, siento, que hay un movimiento de base. Por eso hicieron caer al Gobierno de Conte. Pero, aquí, como en Argentina y en todos lados, nos arrojan noticias y relatos exasperantes, inescrupulosos, impunes y desde la más descarada mentira. No quieren que emerja lo que siempre, tarde o temprano, emerge: el deseo de emancipación.
Mi preocupación, que es pregunta, es cómo inventarnos narraciones para compartir, que alimenten nuestro deseo de construir y no que nos irriten o indignen más de lo que ya estamos por vivir en esta época. Pienso que la abstinencia de convertirnos en espectadores de lo peor es un primer paso, pero tenemos que darnos algo más, acrecentar lo que podemos darnos para causar nuestros deseos, nuestras ganas. No sé cómo se hace. Hoy este es mi exabrupto.
Ilustración: Carmen Cuervo
viernes, 29 de enero de 2021
Atenti, Argentina
viernes, 11 de septiembre de 2020
Una potencia impotente | Dos crímenes similares en Argentina e Italia
miércoles, 15 de julio de 2020
Algo cambió en Italia
1 - http://tallerlaotra.blogspot.com/2013/02/ahora-si-las-cosas-estan-cambiando-en.html
viernes, 15 de mayo de 2020
Lo que no queremos ver de la salida al final del túnel de la pandemia
por Lidia Ferrari
miércoles, 15 de abril de 2020
Giorgio Agamben y la filosofía de la vida cotidiana sin la política concreta
POSTDATA DE LA OTRA: La filosofía es todo lo contrario de dar respuestas apresuradas y hacer predicciones. Hoy la sociedad espera respuestas rápidas de la ciencia y la tecnología y esa demanda es tan comprensible como la prudencia con la que los auténticos investigadores científicos responden a estos apuros, aún más allá de la dificultad para brindar certezas que tiene la ciencia en cualquier tiempo. Pero esa prisa por responder inmediatamente no debería ser la función de la filosofía. Si algo caracteriza el comienzo de la filosofía, en Atenas y con Sócrates, frente a los sofistas, es que la primera respuesta siempre es una mera opinión y es inmediatamente refutable. Los "filósofos" que se apresuran a predecir tal cosa o tal otra no marchan al tempo de la filosofía, sino al de la mercancía y en eso no difieren de la columna de opinión de un periodista. La auténtica filosofía se caracteriza por la espera paciente de la manifestación del fenómeno ("el búho de Minerva inicia su vuelo al caer el crepúsculo") y no puede predecir nada. Sus notas distintivas son la lentitud, la cautela, la espera de las fuerzas que se van manifestando. Escarba y pone en entredicho sus propios fundamentos. Es llamativo este elenco de opinadores que corren a sentenciar tras la primera noticia. Esta corrida es al mismo tiempo la huída desde filosofía hacia la opinión. Son tan o tan poco relevantes como cualquier panelista de tv. En otros tiempos se los llamaba sofistas.
miércoles, 1 de abril de 2020
El patio del vecindario en la era Coronavirus I
martes, 10 de marzo de 2020
El Corona Virus en Italia y el bien común
martes, 21 de mayo de 2019
¿Por qué la izquierda en Italia debería votar al M5S en las elecciones europeas del 26 de mayo?
martes, 22 de enero de 2019
El M5S gobierna Italia, un acontecimiento político que no se quiere comprender
Pasaron sólo 7 meses desde que son gobierno.
En la prensa nacional e internacional de lo único que se habla es de la cuestión inmigratoria y de Salvini. Con eso lo que lograron es hacer crecer a Salvini que, sin dudas, no puede hacer lo que quiere en este gobierno. Sin embargo, así es nuestro mundo. Se le da más prensa a Bolsonaro que a Haddad, más a Salvini que a Di Maio. Berlusconi fue un maestro de la escandalización y farandulización de la política y sabemos que más prensa de este tenor lleva más popularidad a quien la practica. Pero hay que tener claro que es la hegemonía mediática la que pone por delante a Salvini y el tema de la inmigración en todo el mundo, no porque le interesen los inmigrantes o les perturbe la ideología de derecha, sino para socavar al M5S que está cambiando -de modo relativo, claro- la política italiana. El enemigo es el M5S, pero le apuntan a Salvini. Y en esto hay una alianza clara entre el mainstream internacional con ciertas almas bellas de la ex sinistra italiana. En este momento el PD (ex izquierda) junto con Berlusconi y otros perdidos en el camino, están intentando llevar adelante un Referendum contra esta propuesta económica del Reddito di Cittadinanza. Es decir, el gobierno que debía llevar políticas para los más desposeídos pide un Referendum para abrogar una medida que intenta aliviar los problemas del pueblo italiano. Parecen no temer ni al juicio de la historia ni al ridículo.
Algunas iniciativas del M5S intentan poner algún freno a las políticas neoliberales o paliar sus efectos. Esto de alguna manera lo condena.
Mi entrenamiento en Argentina de cómo trabaja la prensa cuando hay un gobierno con propuestas “populares” me permite ver el mismo procedimiento en Italia. No hay medio que no hable mal, que no critique ferozmente a este gobierno. Y, como en Argentina, el medio pelo italiano, al que nunca escuché hablar de política ni interesado en ella, ahora se desgarra contra este gobierno. Son señales de que algo se está moviendo. En Italia, que algo se mueva es todo un acontecimiento. Los italianos siempre se sintieron identificados con Lampedusa y su astucia conservadora ante el cambio, cuando decía: “tutto cambia perché nulla cambi” (que las cosas cambien para que nada cambie). Esperemos que, en este caso y vista la resistencia feroz a los cambios de este novísimo gobierno, se trate de un cambio real que mejore la vida de los italianos.
NOTA
[1] Más allá de que siempre se los acusó de ser la “anti-política” o los “anti-sistema”, la realidad es que el proyecto que se fue creando a partir del descontento y la crítica a la clase política italiana se encaminó directamente al único lugar en el que estas cosas se podían cambiar: la política.
miércoles, 7 de marzo de 2018
Las elecciones italianas de 2018: del escarmiento a la esperanza y a la inquietud
por Lidia Ferrari
Treviso, Italia, marzo de 2018
Difícil hacer un comentario en una Italia que se despierta con unos resultados en sus elecciones que cambian sustancialmente el panorama político. Lo cambian por quiénes son los que triunfan y quiénes son los derrotados de estas elecciones. Los que triunfan sin duda son el M5S, que saca más del 32% de los votos y resulta primer partido nacional. Ha vencido estrepitosamente en el Sur de Italia, ese sur que, con la cuestión meridional como la llaman aquí, sigue siendo el gran problema que divide a Italia en ricos y pobres. El Sur ha apostado al M5S porque ya ha tenido demasiado de promesas y de olvidos. La otra fuerza que gana (sobre todo en el norte) es la de la derecha nacionalista y xenófoba de la Lega, que en una época se llamaba Lega Nord, porque para ellos el enemigo era el sud. Su lema era Roma Ladra (Roma ladrona) y sus enemigos los vagos meridionales que no quieren trabajar. En el último tiempo han cambiado y el enemigo también tiene la piel oscura, un poco más oscura que los meridionales: los inmigrantes extranjeros. Se desplazó de los meridionales a los extranjeros, porque los meridionales son italianos y votan. Así que decidieron no ser más la Lega Nord (reclamando la autonomía) y ser Lega a secas. Se trata de la derecha que florece en Europa frente a los problemas europeos, aquella que en Italia retorna quizá desde la nostalgia de unas raíces musolinianas, que nunca dejaron de anidar en el cuore de cierta parte del pueblo italiano pero, sobre todo, por esa especie de odio inoculado hacia el extranjero que se extiende por doquier.
El M5S se presentó como partido sin aliados, lo viene sosteniendo desde su reciente origen, no aceptar “inciuci” (pactos no santos) con quienes han hundido al país. En cambio, la derecha fue a las elecciones en coalición con varios partidos, entre ellos la Lega y el partido de Berlusconi. Sí, Berlusconi. Aún en carrera, también fue uno de los derrotados, pues sacó apenas el 14% de los votos y su dinero, poder, medios e hipocresía no bastaron para sumarle más votos. Pero el gran derrotado, casi humillado, es el PD y su capo hasta ahora, Renzi. El partido representativo de la izquierda italiana, como las izquierdas europeas que una a una han visto su derrota en los últimos tiempos, no llega al 20% de los votos. Gobernó en los últimos 5 años siguiendo las recetas neoliberales de la derecha. Su derrota no hace sino confirmar que la defección de la izquierda europea en lo que debería haber sido su programática para seguir siendo de izquierdas ha tenido su merecido escarmiento. El voto popular ha dado su veredicto. El electorado no tenía nada que esperar ni del PD ni de Berlusconi.
Los votos del 4 de marzo de 2018 vienen alimentados también de esperanza. Esperanza de que las cosas cambien. Ya sea desde el novísimo M5S que reafirma que no es de izquierda ni de derecha; ya sea desde la derecha de la Lega (con un perfil inquietante), la gente ha elegido algo que pueda cambiar este rostro actual de una Italia que tiene un porcentaje altísimo de desocupación juvenil, que ya no es la Italia de los ’60 (floreciente y rica), ni la de los ’90 berlusconiana. La Italia del 2018 es la de un país europeo que se ha visto esquilmado por los planes neoliberales que saquean a todos los países. Italia, a la que han dejado sola con el problema de la inmigración, gestionada por una Europa que decidió que el problema de los inmigrantes era sólo de Italia, a cambio de dinero. La cuestión inmigrante, como la cuestión meridional, nunca pensada ni solucionada, ha sido tomada a cargo por las mafias y las prebendas políticas que encuentran que el negocio de los inmigrantes es eso, un gran negocio. La respuesta a la inmigración desde la Lega es clara, responder con la exclusión y la xenofobia. La Italia de 2018 tiene problemas específicos y problemas que son efectos de su lugar en una Europa menos comunitaria de lo que dice su nombre.
Ahora empieza la guerra de cómo formar un gobierno. Porque Italia tiene un sistema electoral por el cual, cuando no hay alguna fuerza con más de 40%, se debe negociar entre los partidos mayores para la formación de un gobierno. Aquí comienza la partida crucial. El M5S es el partido que reúne más del 32% de los votos, pero la Lega (19%) con sus socios llegan como coalición al 37%. Quién gobernará, cómo se formará el gobierno próximo, es algo que requiere más las dotes de adivino que de analista político.
Lo que es cierto es que los italianos se han “roto i coglioni” (hinchado las p...) con los que han gobernado hasta ahora para los grandes intereses. Como sucede por todos lados. Hasta ahora los grandes poderes corporativos han dejado tranquilo al país mientras ha cumplido con las prescripciones de Bruselas y Berlín. Lo que no se sabe es por cuánto dejarán tranquilo al país si llega a gobernar un partido como el M5S, del que no sabemos mucho cómo transcurrirá su aventura, porque es todo nuevo para ellos. En este momento, son una expresión clara del fenómeno populista de la lógica de Ernesto Laclau, en el sentido de la construcción de una hegemonía desde la articulación equivalencial de las demandas insatisfechas de toda Italia. El M5S es un buen ejemplo de lo que significa el carácter contingente de la construcción política. No sabemos cómo gobernarán. Pero el pueblo italiano decidió apostar por ellos porque levantan dos banderas bastante accesorias de acuerdo a lo que se piensa tradicionalmente como programa político. Una es la del triunfo de la honestidad. En el país exportador de mafias y con una clase política que debería habitar más las cárceles que el parlamento. No es algo accesorio que un slogan como “se pondrá de moda la honestidad” se vuelva programa político. En esa línea, desde que llegaron al parlamento con cerca de 160 parlamentarios, se han reducido su salario en un porcentaje importante y han hecho un pozo común para la pequeña y mediana empresa. En un país con un parlamento de 950 personas con salarios que cuestan al país una fortuna anual, con políticos aferrados a su poltrona desde hace 40 años, quizá la propuesta es más innovativa de lo que parece ser. Su propuesta de “redito di citadinanza” también es una propuesta que intenta innovar en este mundo que se aleja del trabajo y de la redistribución de la riqueza.
De allí que el M5S, movimiento surgido de la inquietud y del hartazgo de un cómico, Beppe Grillo, mentor pero candidato a nada, que en cuatro años ha llegado a ser el primer partido de Italia, ya ha escrito un capítulo importante de la historia política de Italia. La que ha dado a Maquiavelo, al PC más grande de Europa y a Gramsci, entre otros. ¿Que este M5S no está a la altura de estos nombres? Europa, en este año de 2018, no está dando señales de transformaciones políticas acordes a su legado histórico.
De todos modos, la atipicidad del M5S merece ser pensada con categorías nuevas. Para los argentinos que quieran aproximarse a entender al M5S quizá pueda servir de ayuda pensar en el peronismo, ese peronismo que cuando queremos explicarlo a un no argentino no encontramos las palabras y las categorías para hacerlo. Ese que tampoco muchos argentinos comprenden. El M5S, en la amplitud de la base que lo sigue, se parece un poco al peronismo. Tienen un pequeño menudo problema. No tienen a Perón.
En esta especie de limbo que durará hasta que se forme un gobierno, y sin poseer poderes de adivinación, sólo resta un deseo, que la Lega y la coalición de derechas no forme gobierno ni tenga poder para decidir los destinos de Italia.