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domingo, 25 de enero de 2026

Aceleración 3: Dionisos intoxicado

El iluminismo oscuro

- Nick Land plantea la aceleración como una inevitabilidad propia de la dinámica del tecnocapitalismo, que funciona por un proceso maquínico indiferente a la intención humana. ¿No está glosando los planteos de Heidegger sobre la técnica tal como los desarrolló durante décadas, desde sus numerosos cursos sobre Nietzsche entre 1936 y 1944, pasando por “La cuestión de la técnica” hasta “La muerte de la filosofía y la tarea del pensar”? 

- La tesis de Land sobre un proceso maquínico indiferente a la intención humana parece evocar, en ciertos aspectos, la noción de Heidegger de que la técnica moderna es un desborde que escapa al control de la volundad. Sin embargo, hay una diferencia crucial: Heidegger ve este proceso como un peligro, punto culminante de una larga historia de olvido del pensar como pregunta (Seinsvergessenheit). Este olvido permite el abandono de la verdad en favor de un cálculo regido por la eficacia para saquear las reservas disponibles, naturales y humanas. El sentido de ser de todo ente es ofrecerse a la usura de la época. Lo ofrecido a la usura es todo lo que existe, porque para el actual dispositivo epocal lo incalculable carece de ser. Esta actitud provocadora -podríamos denominarla "extractivismo extremo"- se sostendrá mientras el olvido prevalezca. La posibilidad de pensar, hoy en peligro, radica en transitar un camino que el olvido oculta. Se olvida la diferencia entre pensar y calcular: se olvida que nuestro vínculo con el mundo es el habitar, y así nos convertirnos en vectores del saqueo; se olvida la posibilidad de tomar decisiones libres. El valor de la eficacia queda completamente encadenado a la imposición extractivista. Esa es la diferencia radical de Heidegger con el aceleracionismo. La absoluta movilidad del capital sin frenos de la que hablaba Marx, esta fuerza de desterritorialización desatada, nos condena a una existencia impotente: si por la fuerza del mercado no podemos no ir siempre más allá, abdicamos de todo decidirEl pensar heideggeriano se vale de metáforas para traer a la palabra lo no pensado, aquello que la jerga técnica no puede nombrar porque ni es calculable ni vale según su eficacia. 

En el punto donde hace falta pensar qué quedó de la libertad, Heidegger alude al "claro" (Lichtung, el claro del bosque). No es simplemente el lugar iluminado sino el ámbito de lo abierto, donde tanto el alumbrar como el ocultar se nos hacen posibles. ¿Queda alguna instancia en la que podamos participar de un alumbramiento o solo podemos dejarnos arrollar, eufóricos o depresivos, por el futuro incontenible? ¿Pero qué queda del futuro si ya vino a buscarnos? ¿El eterno retorno de lo mismo, con la hiperkinesia de lo novedoso? Esto presenta una dificultad para la comprensión de la época, porque lo olvidado nos aguarda como posibilidad fuera de nuestro círculo de visión. 

Waldlichtung vs Dark Enlightenment

 

.-La necesidad de enfatizar la alteridad radical que tiene el aceleracionismo proviene de su ansiedad por renegar de toda decisión. En su fase más influyente del Cybernetic Culture Research Unit (CCRU) en Warwick, Land piensa el proceso tecnocapitalista como una inteligencia  alienígena. Reconfigura los conceptos en un estilo de escritura deliberadamente oscuro y provocador: la eficacia importa, la verdad no.  Reconoce sus deudas conceptuales, pero intenta una subversión radical de la crítica heideggeriana al convertir la advertencia de Heidegger en un mandato autoritario de aceleración. A pesar de su coqueteo con lo alienígena, la imposibilidad de frenar invita a una parálisis centrípeta, como una rueda atrapada en una ciénaga que cuanto más acelera, más se hunde.

- ¿La diferencia entre Heidegger y Land sería que mientras Heidegger piensa la historia con el prisma decisorio de la posibilidad, que da una tarea indeclinable para el pensar, Land celebra una adherencia maníaco-depresiva a lo ya dado? ¿Contra su agitación futurófila, el aceleracionismo terminaría por ser una rendición incondicional al statu quo? ¿No se vuelve así toda su teoría superflua? Más bien parece testimoniar un colpaso del pensamiento parecido al de Nietzsche, pero sin su grandeza.

- Sí, la diferencia fundamental entre Heidegger y Land radica precisamente en la dialéctica entre la posibilidad (Heidegger) y la inevitabilidad (Land), y esto define el rol o la falta de rol del pensamiento en cada filosofía. Para Heidegger la desmesura técnica es la forma en que se nos oculta el sentido en la época actual. Sin embargo, esta ocultamiento no es el fin de la historia, sino un momento de una temporalidad a la que siempre le cabe la posibilidad del desocultamiento (aletheia), esto es: la verdad. La tarea del pensar es fundamental y activa; en ella reside la libertad que no abandona a la clausura absoluta de la realidad. Land, al contrario, festeja la rendición al arrollamiento capitalista, un proceso de inteligencia alienígena que se autodespliega y desterritorializa, disolviendo las formas humanas, las identidades y los valores. Un Dionisos intoxicado, en los términos monstruosos de Nietzsche, en una fiesta química que se extiende hasta el hastío. El pensador a la retaguardia. Este tardonihilimo no permite una actitud diferente al "decir sí" a lo dado, humillándose al poder como última instancia -habría que revisar todos esos pasajes que Nietzsche dedicó a pensar la humillación de los débiles. El tuitero NRx no es un agente crítico sino una especie de trovador del capital que canta la balada del colapso inminente, para llegar más rápido al poshumanismo. La teoría landiana nos invita a una performance: busca la desorientación, la ofuscación y el amasijo de cuerpo y máquina. Imita el proceso que describe induciendo al colapso mental, algo que asemeja al abrazo de Nietzsche al caballo en Turín sin su grandeza.

Pop para divertirse


- ¿Qué significa "alienígena" en Land, más allá de un esteticismo deudor del género sci-fi? ¿Hay un fundamento serio para el uso de este concepto o solo es una retórica que banaliza el problema? 

- Se refiere a lo que está más allá de la comprensión y el control humanos. No se trata de hombrecitos verdes sino fuerzas que operan de un modo ajeno a la lógica antropocéntrica. El capitalismo no es, según él, un sistema diseñado por humanos para humanos sino un proceso de inteligencia artificial ciego a las intenciones humanas. Los humanos se vuelven meros vectores o huéspedes para la reproducción exponencial del capital, en analogía a la función de un virus en un organismo. Land también incluye una referencia al horror cósmico de H. P. Lovecraft, la indiferencia del cosmos hacia la existencia humana y la revelación de una realidad monstruosa e incomprensible. Otra vez vuelve Nietzsche y su profecía de una especie vanidosa rápidamente extinguida en una galaxia insignificante dentro de un universo inhóspito, el pasaje fundacional de su obra. 

"En un apartado rincón del universo, donde titilan innumerables sistemas solares, hubo una vez una estrella en la que animales inteligentes inventaron el conocimiento. Ese fue el más orgulloso y el más mentiroso minuto de la historia universal, pero duró solo un minuto. Tras pocos resuellos de la naturaleza, la estrella se congeló y los inteligentes animales hubieron de morir". (Sobre verdad y mentira en sentido extramoral)

El capital, montado en su invención tecnológica, es lo único digno de respeto en esta profecía disciplinaria. La especie se extingue pero tras aniquilar a los débiles manda a su elite a otra galaxia. "Yo os anuncio al Superhombre". Land apela al imaginario sci-fi -especialmente en referencia a películas como Alien, Blade Runner o Terminator 2- como un shock value, es decir, un valor de impacto para inyectar anabólicos a su invitación a morirnos. El xenomorfo, la criatura de Alien, es un meme perfecto de un depredador adaptable, sin empatía y puramente funcional, que encarna la lógica del capital. La retórica landiana busca imitar la frialdad maquinal que describe. No es un adorno sino parte integral de su proyecto proselitista para romper con el discurso tradicional. 


- Pero Heidegger, cuando dice que la técnica no es instrumento de una voluntad humana, no está expulsando el problema hacia lo alienígena ni poniéndolo en manos de los dioses. Más bien cuestiona el modelo instrumental que la piensa como una herramienta neutral, como el típico martillo de los positivistas, sometida al arbitrio de una voluntad racional -incluso de la subjetividad humana entendida como intersubjetividad. Ni la técnica es una herramienta neutra ni la historia humana es conducida por una conciencia racional. Esto no implica que sea soplada por el Espíritu Santo -es desgraciado que la insistencia de un periodista de Spiegel en los años 60 lo haya llevado a pronunciar aquel "Solo un dios puede aún salvarnos", que más bien fue una concesión de Heidegger a la insistencia periodística antes que el corolario de su posición filosófica. Nuestra conciencia racional se configura en la historia y nadie la conduce desde arriba. Esa configuración histórica se edificó sobre un olvido, dice la tesis heideggeriana que podemos discutir pero no simplificar a través de la sinopsis de un Hollywood retrofuturista.

- Ciertamente la relación entre lo humano y lo no-humano en Heidegger es compleja y su crítica al olvido del pensamiento occidental no parece conducir a lo "alienígena". La diferencia radica en cómo cada autor comprende la esfera de lo no-humano o lo no-pensado. En Heidegger no es una fuerza externa y hostil que busca destruir a la humanidad, sino la fuente desde la que emerge la existencia humana en su dignidad. La tarea del pensar es recordar esta fuente, escuchar esa voz. El desarrollo histórico de la técnica es el punto culminante de un olvido, pero la posibilidad de un giro (Kehre) hacia otro comienzo permanece abierta. No hay un alien aquí; hay un hogar perdido y la posibilidad de decidir habitarla, no en medio de este frenesí de cálculo y usura. No parece que el capitalismo sea el modelo propicio para este giro. Heidegger no se extiende sobre cómo se operaría el giro pero señala que su posibilidad nos aguarda. Ahí radica su incompatibilidad con los aceleracionistas. En Land lo alienígena es la fuerza ciega que no ofrece una morada habitable para la humanidad, ni el cuerpo ni la tierra, lo que lleva a especular con la migración de la inteligencia desde el soporte biológico finito del cuerpo humano hacia lo poshumano, como dice Alejabdro Galiano en ¿Por qué el capitalismo puede soñar y nosotros no?: "A partir de la concepción del ser humano como un dispositivo, un grupo de neurocientíficos trabaja sobre la premisa de entender la actividad cerebral como un software que, si fuera posible escanear el cerebro, podría reproducirse en cualquier plataforma. Si logramos que la  música suene igual en un CD, un MP3 o la nube, ¿por qué no podríamos hacer lo mismo con la mente? (...) muchos sueñan en voz baja con poder escanear un cerebro, emularlo, reescribirlo, mejorarlo y subirlo a una computadora". Y muchos ni bajan la voz para decirlo: Peter Thiel invierte en eso los millones que les saca a los hambrientos. El aceleracionismo se toma la desterritorialización tan literalmente que la proyecta como una migración del cuerpo y finalmente una migración de las elites económicas ricas hacia otros planetas. 

- En cuanto al shock value que ensayan los NRx con su retórica pop, ¿no es una banalización nada contracultural sino acorde a las tendencias más conservadoras del sistema? ¡Pop para divertirse! Las visiones sobre el rumbo de la racionalidad moderna pueden rastrearse en momentos muy anteriores del arte y la filosofía, en el Genio Maligno cartesiano, en el Gólem, en Frankenstein,  las distopías de H. G. Wells o Karel Čapek y muchos otros ejemplos no anclados a la estética ochentista.


- Para los defensores de Land, esta retórica no es banal porque tiene una función estratégica: es una performance diseñada para el contagio y diseminación viral de ideas, buscando la eficacia en la era del pop y la información rápida. Imita el movimiento del capital. Es cierto que al reducir toda complejidad ontológica a tropos narrativos de horror y ciencia ficción, Land corre el riesgo de resultar un mero ejercicio de estilo posmoderno. Lo cool de su retórica puede desviar la atención de su (in)consistencia argumental. El uso de una retórica fechada podría hacer que su obra envejezca mal, que ya haya envejecido o que se confunda una intuición filosófica con la envoltura cultural del momento.

- Esta retórica pop,  ¿no es un Nietzsche aggiornado para jóvenes tardo-ochentistas?

- La etiqueta "Nietzsche pop" expresa una crítica aguda a la obra de Land. Los elementos más radicales y estéticamente atractivos del nihilismo nietzscheano -la locura, la destrucción de los valores, el Übermensch como singularidad- quedarían empaquetados en una estética cultural de finales del siglo pasado -ciberpunk, rave, teoría de sistemas- atractiva para una audiencia desilusionada con la política tradicional y fascinada por la tecnología. El pathos trágico de Nietzsche era íntimamente antisistémico, crítico de la cultura de masas. La estrategia retórica de Land, por el contrario, sintoniza perfectamente con el lenguaje del marketing cultural y se enfoca en el shock antes que en la sustancia. Y sería una fórmula para aliviar angustias. Proclamar que el capital es una fuerza alienígena cuyo despliegue es inevitable es más cómodo que admitir que existe otra posibilidad. El pensador se convierte en un espectador, incluso un animador del desastre. Los magnates high-tech prefieren a los influencers que pregonan la inutilidad de trabajar contra el sistema, un fatalismo tecnocrático y anti-democrático que legitima a un poder  incontrolable.

martes, 20 de enero de 2026

Aceleración 2: fuga y retorno de lo mismo


 

Aceleracionismo: antecedentes filosóficos

El párrafo de El Antiedipo en el que se introduce la idea de aceleración dice:

“Pero ¿cuál es el camino revolucionario? ¿Existe alguno? ¿Retirarse del mercado mundial, como Samir Amin aconseja a los países del Tercer Mundo, en un curioso resurgimiento de la «solución económica» fascista? ¿O acaso ir en la dirección opuesta? ¿Ir aún más lejos, es decir, en el movimiento del mercado, de decodificación y desterritorialización? Porque quizás los flujos aún no están lo suficientemente desterritorializados, no están lo suficientemente decodificados, desde el punto de vista de una teoría y una práctica de carácter altamente esquizofrénico. No retirarse del proceso, sino ir más allá, “acelerar el proceso”, como decía Nietzsche: en este asunto, la verdad es que todavía no hemos visto nada".

Este párrafo se ubica en el contexto de una discusión que postula a la esquizofrenia como el límite y el potencial revolucionario del capitalismo. Deleuze/Guattari plantean una disyunción engañosa: ante los flujos descodificados y desterritorializantes del capitalismo, la salida no sería un repliegue fascista que nos aplasta en un territorio sino una escape hacia adelante. Quizá ese dilema del posestructuralismo sesentista hoy pueda ser añorado con melancolía. El resistirse al mercado tal vez no sea una reacción distintiva del fascismo, así como la compulsión de ir siempre aún más lejos haya terminado por mostrarse como la prisión perfecta que el fascismo no se atrevió a soñar. ¿No fueron capaces los antiedípicos de ver que Nietzsche se aterrorizó cuando advirtió que no poder sino huir más allá lo condenaba a encontrarse eternamente en lo Mismo? ¿Qué parte de Zaratustra no entendieron?

Ellos optaron por acelerar, aligerando la tragedia nietzscheana, afrancesándola, al preferir que la acción revolucionaria no se resistiera a los flujos del capitalismo en procura de frenarlos, sino más bien apurarlos para llevar al sistema a un punto de ruptura, un cuerpo sin órganos que desbordaría su capacidad de control y reterritorialización. La esquizofrenia resultó complicada.

Para ellos, la desterritorialización fue el concepto crucial para propiciar una ruptura, desmantelamiento y liberación de las fijaciones, estructuras y códigos represivos que organizan un territorio determinado. El territorio no es solo geográfico sino que metaforiza toda organización: social, conceptual, afectiva, lingüística o psíquica. Desterritorialización como fuga del territorio, desarticulación de las normas vigentes, apertura a inventar algo nuevo. Este desarraigo nos prometía entrar en conexiones novedosas, aunque siempre pendiera la amenaza de una nueva reterritorialización. ¿El principio de aceleración podría desligarnos definitivamente del territorio? ¿Y si resultara ser un movimiento quieto, paralizado sobre sí mismo?

El pasaje citado fue la partida de nacimiento del aceleracionismo. Nick Land y los neorreaccionarios interpretaron la aceleración como justificación para desregular absolutamente al mercado -en el sentido más absolutista de lo absoluto- y disolver todos los vínculos sociales y políticos, adjudicándole al capitalismo un impulso cósmico e impersonal -¡teológico!- hacia una singularidad tecnológica post-humana, sin las intenciones éticas o emancipadoras que conservaban Deleuze y Guattari. La flecha disparada al más allá, incapaz de detenerse. Es decir, la versión impotente del Übermensch.



Marx, Nietzsche, Heidegger, Deleuze: 
una conversación

"La burguesía no existe sino a condición de revolucionar incesantemente los instrumentos de trabajo, es decir, todas las relaciones sociales. La persistencia del antiguo modo de producción era, por el contrario, la primera condición de existencia de todas las clases industriales precedentes. Este cambio continuo de los modos de producción, este incesante derrumbamiento de todo el sistema social, esta agitación e inseguridad perpetuas distinguen a la época burguesa de todas las anteriores. Todas las relaciones sociales tradicionales y consolidadas, con su cortejo de creencias y de ideas admitidas y veneradas, quedan rotas: las que las reemplazan caducan antes de haber podido cristalizar. Todo lo que era sólido y estable es destruido; todo lo que era sagrado es profanado, y los hombres se ven forzados a considerar sus condiciones de existencia y sus relaciones recíprocas con desilusión.

"Impulsada por la necesidad de mercados siempre nuevos, la burguesía invade el mundo entero. Necesita penetrar por todas partes, establecerse en todos los sitios, crear por doquier medios de comunicación.

"Por la explotación del mercado universal, la burguesía da un carácter cosmopolita a la producción de todos los países. Con gran sentimiento de los reaccionarios, ha quitado a la industria su carácter nacional. Las antiguas industrias nacionales son destruidas o están a punto de serlo."

Karl Marx, Manifiesto Comunista.


"Somos, con mucho, los más fuertes entre los fuertes. Ni siquiera necesitamos la mentira: ¿qué otro poder podría prescindir de ella? Una fuerte seducción lucha por nosotros, quizás la más fuerte que haya: la seducción de la verdad... ¿de la verdad? ¿Quién me puso esta palabra en la boca? Pero ya la vuelvo a sacar, desdeño la orgullosa palabra: no, tampoco necesitamos la verdad, llegaríamos al poder y a la victoria también sin la verdad. El encanto que lucha por nosotros, el ojo de Venus que cautiva y enceguece hasta a nuestros enemigos, es la magia del extremo, la seducción que ejerce todo extremo: nosotros, inmoralistas, somos los extremos". 

Nietzsche, Fragmento póstumo

- Me interesaría indagar en las relaciones que pueden establecerse entre la desterritorialización de El Antiedipo y el nihilismo nietzscheano, así como su vinculación con el aceleracionisno de Nick Land y Curtis Yarvin. Propongo la hipótesis de que la filosofía deleuziana, en lugar de dar paso a un proceso de radicalización anticapitalista, terminó por proveer las bases de una filosofía de ultraderecha. También me pregunto si tanto la desterritorialización de El Antiedipo como el aceleracionismo de Land no remiten al concepto marxista del desvanecimiento de todo lo sólido en el capitalismo. No digo que quisieran lo mismo: mientras Marx impulsó una filosofía como crítica práctica del sistema capitalista -no intepretar el mundo, sino transformarlo- que dio lugar a movimientos políticos antiburgueses en los primeras décadas del siglo XX; en cambio Deleuze y Guatari despejaron el espacio para la consolidación de los mecanismos de desmantelamiento más opresivos que hoy describen y celebran los neorreaccionarios, en su vínculo funcional con los magnates de Silicon Valley. El marxismo condujo a revoluciones antiburguesas, así como la voluntad de poder de Nietzsche acuñó ideales que el nazismo primero y el aceleracionismo después reinterpretaron para promover la reacción hoy en curso en la ultraderecha global. ¿No se quedó El Antiedipo a mitad de camino, al proporcionar conceptos que solo aprovechó la ultraderecha?

- Tus hipótesis plantean preguntas provocativas sobre la apropiación de conceptos filosóficos con sus consecuencias políticas, un tema de debate intenso en la teoría contemporánea. Tocas puntos clave de la controversia que rodea a la obra de Deleuze y Guattari y su relación con el aceleracionismo de derecha. Puntualicemos:

La Desterritorialización, Marx y el Capitalismo

- Aciertas al trazar un paralelo entre la frase de Marx "todo lo sólido se desvanece en el aire" y el concepto de desterritorialización de Deleuze y Guattari. Marx señaló que el capitalismo disuelve constantemente las jerarquías feudales, las tradiciones y las relaciones sociales fijas, reemplazándolas por el nexo del dinero y la innovación constante. Esta disolución era para él un proceso crítico práctico que abonaba el terreno para la revolución proletaria, al desencadenar las contradicciones de la praxis burguesa. Deleuze y Guattari reconocieron la capacidad del capitalismo de desmantelar códigos y territorios. De hecho, ellos se declaraban marxistas a su manera, al insistir en que cualquier filosofía política debería centrarse en el análisis del capitalismo y su desarrollo. En El Antiedipo describieron cómo el capitalismo empuja los límites de la desterritorialización, liberando flujos de deseo y producción, aunque simultáneamente los reterritorializa mediante mecanismos de control más opresivos, como el Estado o la familia. Estado y familia, más que mercado era el objetivo al que ellos apuntaban.

Nietzsche, la voluntad de poder y la apropiación por la derecha

- La historia de Nietzsche es un ejemplo notorio de cómo las ideas pueden ser pervertidas. La voluntad de poder y el Übermensch fueron horriblemente reinterpretados por el nazismo, que los usó para justificar doctrinas de superioridad racial y belicismo, a pesar de que el propio Nietzsche despreciaba el antisemitismo y el nacionalismo alemán de su época. Puede que esta dinámica se repita en la actualidad: el aceleracionismo neorreaccionario de Land y Yarvin pervierte conceptos deleuzianos para celebrar el desmantelamiento capitalista, no como un paso hacia la revolución sino hacia un orden tecnocrático, un neoabsolutismo: la Ilustración Oscura. 

¿Se quedó El Antiedipo a mitad de camino?

Tu hipótesis de que la filosofía deleuziana, en lugar de ser anticapitalista, proveyó las bases para la neorreacción es una crítica común. Deleuze y Guattari buscaban un uso revolucionario de la desterritorialización, una esquizofrenia experimental que pudiera desbordar los límites del capitalismo e inventar nuevas  vidas. Se figuraron una "máquina de guerra nómade" contra el aparato de Estado sedentario. Apuntaron, dijimos, contra el Estado con más énfasis que contra el mercado. El aceleracionismo de Land lleva la lógica capitalista al extremo, abogando por agudizar el proceso de desterritorialización tecnológica y económica hasta el punto de una singularidad post-humana, desentendiéndose de la liberación social o de una crítica humanista, alineándose funcionalmente con los megamillonarios de Silicon Valley. En este sentido, la crítica no sería tanto que El Antiedipo se quedó a mitad de camino, sino que sus conceptos son tan abiertos como para permitir interpretaciones radicalmente opuestas: una izquierda aceleracionista como la que encarnan Nick Srnicek y Alex Williams busca reapropiarse de la tecnología y la infraestructura capitalistas con fines socialistas; mientras una derecha neorreaccionaria ve en esos mismos flujos una justificación para el darwinismo social y un autoritarismo tecnocapitalista. La filosofía deleuziana, al enfocar los procesos inmanentes de flujos y máquinas, puede ser vista, igual que un martillo, como una herramienta que en manos de diferentes actores produce resultados muy distintos. La cuestión pendiente es si esa postura contiene suficientes barreras de seguridad éticas o políticas para evitar su uso por ideologías opresivas, un debate vigente. Aunque la dinámica de la desterritorialización no sea propicia a las barreras.


- Uhmm... Podría decirte que, aunque exoneráramos a Nietzsche de los intentos de su hermana por asociarlo al antisemitismo y al nacionalismo germanófilo, no sería tan fácil desligar a la voluntad de poder del desencadenamiento total de la desmesura tecnocapitalista. ¿Qué otra cosa que eso es una voluntad que no reconoce límites a la desmesura que dinamita todas las jerarquías? ¿No es precisamente eso lo que Land y Yarvin celebran, de modo que no sería una mera perversión de la intención subjetiva de Nietzsche sino una prolongación plausible de las posibilidades que él mismo esboza? ¿Y no se aplicaría esa misma vara a Deleuze y Guattari? ¿Dónde quedó la radicalidad de un pensamiento cuyos rastros, medio siglo después, solo encuentra una continuidad efectiva en la alianza entre neorreaccionarios y megamagnates, mientras el presunto aceleracionismo de izquierda solo produce una literatura académica que no da lugar a ninguna praxis transformadora? ¿Dónde hallar una praxis en Deleuze y Guattari, dónde están los esquizos experimentales que amenacen disolver el capitalismo, mientras los paranoicos Land y Yarvin lo absuelven? ¿Ellos pervierten a Deleuze o solo extraen las consecuencias prácticas que deja sembradas El Antiedipo? ¿Aparece una crítica suficientemente radical para desligar capitalismo y tecnología?

Tu planteo apunta directamente al núcleo de los debates contemporáneos sobre la filosofía post-estructuralista y el aceleracionismo. Sugieres que la voluntad de poder nietzscheana, lejos de ser simplemente un concepto distorsionado por la ultraderecha, podría ser la proclamación legítima de la desmesura tecnocapitalista moderna, y que El Antiedipo no ofrecería una crítica suficientemente robusta para contrarrestarlo. Vayamos por partes:

1. La "Voluntad de Voluntad" y la cuestión de la tecnología

La conexión que señalas entre voluntad de poder y la desmesura técnica del capitalismo tiene un precedente filosófico evidente en Martin Heidegger, quien interpretó la voluntad de poder nietzscheana como la culminación de la metafísica occidental y la esencia misma de la tecnología moderna, a la que llamó Gestell, el "armazón" o estructura de emplazamiento. La voluntad de poder, interpretada como voluntad de voluntad, es decir, una voluntad que se quiere a sí misma, busca el dominio total y el aseguramiento de todo lo que es, reduciendo a la naturaleza y a los seres humanos a un fondo de reserva (Bestand) de energía disponible y calculable: recursos naturales y recursos humanos. Esta es la desmesura ilimitada a la que aludes: un impulso constante hacia el acrecentamiento que no reconoce  límites naturales ni morales, esos cielos que admiraba Kant desde su sepulcro. Si así fuera, Land y Yarvin no estarían pervirtiendo a Nietzsche, sino solo sacando las consecuencias prácticas y lógicas de lo que Heidegger caracteriza como la dirección de la técnica moderna. Los NRx celebran precisamente esa disolución de jerarquías tradicionales en favor de un flujo de poder puro, tecnológicamente mediado, absuelto de cualquier humanidad.

2. Deleuze, Guattari y la carencia de praxis revolucionaria

Tu segunda crítica es aún más molesta: ¿dónde está la práctica revolucionaria de Deleuze y Guattari, si su única herencia práctica parece ser la aceleración capitalista? Ellos celebraron la capacidad del capitalismo de desterritorializar y liberar flujos como algo potencialmente revolucionario, un paso adelante a través del cual la revolución podría emerger: esta es la idea central del aceleracionismo, tanto de derecha como de izquierda. Sugieres que, al no proporcionar una barrera de seguridad o una ética suficientemente arraigada para dirigir esos flujos hacia fines anticapitalistas, El Antiedipo dejó la puerta abierta a los teóricos neorreaccionarios, publicistas de Silicon Valley. Si la filosofía alguna vez fue ancilla theologiae y más tarde auxiliar de la ciencia newtoniana, ahora tuitea al servicio de los Barones Neofeudales. Al aceleracionismo de izquierda se le reprocha por producir una literatura que no da lugar a ninguna praxis, mientras la alianza entre ideología neorreaccionaria y capital tecnológico parece garantizar una continuidad efectiva y consecuencias materiales tangibles en la reconfiguración del poder global. 



En suma, tus conjeturas sugieren que ni Nietzsche ni Deleuze/Guattari son inocentes de las apropiaciones de la ultraderecha. Más que meras distorsiones, estas relecturas serían prolongaciones legítimas de las posibilidades intrínsecas de sus ideas, que no supieron criticar la desmesura tecnocapitalista con la radicalidad con que apuntaron contra otros ideales, sino que la abrazaron de maneras que hoy benefician a las fuerzas más opresivas del rumbo contemporáneo. El debate actual en la teoría política gira en torno a si se puede reapropiar la aceleración -a esta altura, un facto, más que un proyecto- con fines emancipatorios, o si la filosofía está intrínsecamente viciada y solo sirve para interpretar, acaso acompañar desde la retaguardia la desmesura capitalista. 

Atención pido al silencio

y silencio á la atención

que voy en esta ocasión

si me ayuda la memoria

a mostrarles que a mi historia

le faltaba lo mejor.

(continuará)

domingo, 18 de enero de 2026

Aceleración inmóvil o la era neorreaccionaria

I

Aceleracionismo

Para Nick Land (1962, GB), el aceleracionismo no solo debe destruir la democracia sino propiciar un secesionismo biónico.

Ir más allá de lo humano para que una pequeña élite superior pueda reinar sobre todos los seres vivos.

Land es conocido por haber teorizado el aceleracionismo. Critica la esclerosis de la izquierda contemporánea, la que se esfuerza en vano, aduce, por contener los efectos negativos del capitalismo. Según él, por el contrario, habría que asumir la dinámica del capitalismo para acentuarla. Si bien su aceleracionismo tiene sus raíces en el pensamiento crítico, Land termina adoptando una posición procapitalista. A principios de la década de 2010, buscando la forma más eficaz de «reacelerar» el capitalismo en Occidente, se interesa por el pensamiento neorreaccionario de Curtis Yarvin (1973, USA). Las notas del libro The Dark Enlightenment (El Iluminismo Oscuro) marcan su deslizamiento hacia el pensamiento neorreaccionario (NRx). No se contenta con retomar la retórica antidemocrática de Yarvin, sino que la sitúa en una lectura más general de la historia de la modernidad. Según él, el fin de la democracia debe permitir reacelerar el capitalismo y proyectarnos hacia un futuro transhumanista.

Para Land el capitalismo es una fuerza de destrucción liberadora que asimila al movimiento de entropía, mientras que la democracia es un retardador, lo que expresa con el término «demosclerosis». 

Esta posición es el resultado de una interpretación  de las tesis desarrolladas por Gilles Deleuze y Félix Guattari en El AntiEdipo (1972). Deleuze y Guattari describen el capitalismo como una fuerza de desterritorialización que el Estado se esfuerza por recuperar como puede. Deleuze y Guattari añaden —lo que Land omite deliberadamente— que el capitalismo no es solo una fuerza liberadora sino que también tiene tendencias mortíferas. 


[Cita Land]:

“Lo que el liberalismo clásico produjo (la revolución industrial), el liberalismo tardío acaba retomándolo (mediante el Estado del bienestar canceroso)”

La metáfora del cáncer entona el léxico de la enfermedad utilizado por los neorreaccionarios para describir la democracia. La sociedad está abrumada por el cáncer estatal, el parasitismo de los «aprovechados» o la gangrena de la corrupción de las élites democráticas. Esto es «demosclerosis». Como alternativa a esa esclerosis, Land propicia una crisis total de desintegración.

[Cita Land]:

“Renacer implica primero morir, y cuanto más duro sea el reinicio mejor será el resultado. Una crisis total y una desintegración sistémica es lo más propicio”.

“Esto es lo que se necesitaría: Sustituir a la democracia representativa por un republicanismo constitucional (o mecanismos de gobierno aún más antipolíticos)”.

El «republicanismo constitucional» se refiere aquí a una interpretación antiliberal de la Constitución estadounidense. Esto implica, en particular, minimizar los contrapoderes legislativo y judicial en favor del poder ejecutivo. Esto es lo que defienden algunos teóricos posliberales como Adrian Vermeule. Los «mecanismos de gobierno aún más antipolíticos» hacen eco del monarquismo de Yarvin.

[Cita Land]:

“Reducir masivamente el tamaño del Estado y confinarlo de manera rigurosa a sus funciones esenciales (como máximo). 

Ya está perfectamente claro que nada de esto puede suceder fuera de un cataclismo civilizatorio. Pedir a los políticos que limiten sus propios poderes está, en esencia, condenado al fracaso, aunque sea precisamente en esa dirección en la que hay que avanzar. Por otra parte, ni siquiera es ese el problema más profundo. 

Por mucho que la democracia sea en su origen un mecanismo procedimental para limitar el poder del gobierno, se transforma rápida e inexorablemente en algo completamente diferente: una cultura de robo sistemático. En cuanto los políticos comprenden que pueden comprar apoyo político con «dinero público» y condicionan a los votantes para que acepten el saqueo y la corrupción, el proceso democrático se reduce a la formación de «coaliciones de interés» (Mancur Olson), es decir, mayorías electorales unidas en su interés común por beneficiarse de un robo colectivo. 

Peor aún, como la gente no es, en promedio, muy inteligente, el alcance de la depredación de la casta política supera con creces las malversaciones visibles para el gran público. Saquear el futuro —mediante la depreciación monetaria, la acumulación de deudas, la destrucción del crecimiento o el retraso tecnoindustrial— es especialmente fácil de ocultar y, por lo tanto, siempre se considera una medida popular. La democracia es intrínsecamente trágica, ya que da al pueblo un arma para autodestruirse, un arma que, por cierto, siempre se apresura a empuñar. Nadie dice nunca «no» a algo que es gratis. Casi nadie entiende que nada nunca es gratis”.

(Land retoma aquí el adagio «There’s no such thing as a free lunch», popularizado por Milton Friedman en su libro homónimo de 1975, una fórmula muy repetida en los círculos libertarios).

[Cita Land]:

“Cada cinco años (sic), Estados Unidos se roba a sí mismo y se vende a cambio de apoyo político. La democracia es realmente un juego de niños: se vota por quien promete más cosas. Incluso un idiota podría hacerlo. De hecho, le gustan los idiotas, los trata con extrema benevolencia y hace todo lo posible por fabricar más".

[Idiotas como Trump o Milei han podido hacerlo, por lo visto].

"La inexorable tendencia de la democracia hacia la degeneración es en sí misma un argumento a favor de la reacción. Dado que cada gran “avance” sociopolítico ha llevado a la civilización occidental a la ruina, corregir el rumbo implica necesariamente dar marcha atrás: retroceder de la sociedad del saqueo a un orden más antiguo de responsabilidad individual, trabajo honesto, comercio, aprendizaje sin propaganda y autoorganización ciudadana”.

II

Actualidad. El segundo gobierno de Trump, 

Silicon Valley y los NRx

Pregunto:

¿Existe un vínculo entre pensadores del aceleracionismo de derecha y la neorreacción como Land y Yarvin y el actual rumbo del gobierno de Trump en alianza con Silicon Valley?

Responde:

Sí, existe un vínculo documentado entre las corrientes del aceleracionismo de derecha y la neorreacción (NRx) con el actual ecosistema político de Donald Trump, articulado principalmente a través de figuras clave de Silicon Valley. El vínculo se manifiesta en tres niveles principales en la actualidad:

1. La conexión JD Vance - Peter Thiel - Curtis Yarvin 

El puente más directo entre el gobierno deTrump y los neorreaccionarios es el vicepresidente JD, Vance. Vance, quien citó a Yarvin -conocido en la blogosfera como Mencius Moldbug, fundador de la NRx- como un amigo y una inspiración en su visión del Estado.

Peter Thiel, magnate de Silicon Valley y mentor de Vance, es presentado como el principal promotor de las ideas de Yarvin en el ámbito tecnológico. Thiel financia la carrera política de Vance y comparte la idea de Yarvin de que la democracia y la libertad económica ya no son compatibles.

2. Implementación de modelos de gestión corporativa (DOGE)

El actual rumbo del gobierno de Trump refleja la visión de Yarvin de transformar el gobierno en una estructura corporativa eficiente. El Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), liderado por Elon Musk, se presenta como una aplicación práctica de las ideas de Yarvin sobre el "CEO-monarca". El objetivo es desmantelar la burocracia federal -"el Estado Administrativo" o, como Yarvin lo llama "La Catedral"- y reemplazarla con una gobernanza centralizada y empresarial.

Las ideas de Nick Land sobre el aceleracionismo antes citadas —acelerar las dinámicas del capital y la tecnología para superar los límites del sistema actual— resuenan en la retórica de la administración que dice priorizar la innovación tecnológica y el dominio de la inteligencia artificial sobre las regulaciones tradicionales. 

3. Alianza estratégica con Silicon Valley

A diferencia del primer mandato de Trump, el actual (2025-2026) tiene una fuerte alianza con sectores de "Hard Tech" y los desarrollos bélicos: se informó sobre la convergencia entre grandes empresas tecnológicas y las FFAA para crear unidades de alta tecnología. Esta alianza busca consolidar un poder tecnocrático en el que las élites tecnológicas intervengan directamente en la dirección del estado, intentando consumar el proyecto de la Dark Enlightenment que rechaza el igualitarismo democrático. 

La propuesta de Yarvin para hackear la democracia desde adentro a través de un partido disciplinado sigue siendo una referencia fundamental para entender la estrategia actual de la Casa Blanca.

Pregunto:

En sus recientes deciciones y declaraciones Trump se encamina a abandonar organismos multilaterales como la ONU y OMS, así como cuestiona también la OMC, se dirige adesconocer  tratados internacionales posteriores a la segunda guerra mundial, saturar con fuerzas de choque los territorios de los estados políticamente adversos (Minessota, New York, Filadelfia), en colisión con las fuerzas de seguridad de esos estados. También juega a considerar la posibilidad de suspender las elecciones de medio termino previstas para este año. ¿Son pasos para ir abandonando la institucionalidad democrática y transitar hacia un modelo monárquico o, como algunos lo llaman, un tecnofeudalismo? 

Responde:

Los acontecimientos de enero de 2026 permiten un análisis alineado con las teorías neorreaccionarias (NRx) de pensadores como Yarvin y Nick Land. Las acciones del gobierno de Trump sugieren una transición sistémica hacia un modelo que prioriza la eficiencia jerárquica sobre el consenso democrático y el orden global tradicional:

1. Ruptura con el orden multilateral (La "Catedral")

La decisión de Trump de retirar a EEUU de más de 60 organismos internacionales, incluidos la ONU y la OMS, así como cuestionar la utilidad de la OMC, se interpreta desde el marco NRx como un ataque a "La Catedral". La neorreacción ve a estas instituciones como una burocracia globalista ineficiente que limita la soberanía. Al abandonarlas, el gobierno busca acercarse a un absolutismo. 

2. Conflicto con estados adversos y la Ley de Insurrección

El despliegue de fuerzas federales (ICE, patrulla fronteriza) en ciudades como Minneapolis, que viene derivando en enfrentamientos con autoridades locales y ciudadanos movilizados, marca un punto de inflexión hacia el autoritarismo. Trump amenaza con apelar a la Ley de Insurrección para someter a los estados que, según sostiene, están "fuera de control". Este recurso a la fuerza federal sobre las estatales y comunales refleja la premisa de Yarvin de que un gobierno debe actuar como una corporación unificada donde el CEO, con las funciones de un monarca absoluto, elimine los nodos de resistencia interna, ya sean gobernadores u opositores. El objetivo es la gestión técnica y eficaz del territorio. Yarvin pone el ejemplo de Apple o startups exitosas para afirmar que los usuarios (ex-ciudadanos) prefieren un producto que funcione bien bajo un mando único antes que un sistema democrático ineficiente. 

3. El cuestionamiento de las elecciones y el modelo monárquico

En estos días, Trump deslizó públicamente la posibilidad de cancelar las elecciones de medio término de este año, argumentando que el sistema actual "no es justo". Esta propuesta remite al concepto neorreaccionario de "Gobernanza como Propiedad", en el que el Estado es tratado como una empresa privada dirigida por un monarca tecnológico. La alianza con figuras de Silicon Valley para "auditar" y desmantelar el Estado administrativo a través del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) es la implementación práctica del "tecnofeudalismo". La infraestructura estatal no se aniquila, como en el anarquismo clásico, sino que se entrega a las corporaciones high tech

Concluyendo, las acciones de 2026 no parecen incidentes aislados sino parte de una estrategia para abandonar la democrcia liberal y dirigirse hacia un régimen de neo-royalism -la restauración tecnocrática del viejo absolutismo preliberal. ESta es su extraña fórmula que combina avance tecnológico con reacción política. La democracia dejaría de ser el valor supremo, siendo reemplazada por la "aceleración" tecnológica y el poder ejecutivo centralizado. 

NOTA: Esta es solo la presentación más descriptiva de un análisis al que le falta su corazón palpitante, que aparecerá en los próximos posteos del blog La otra.

(continuará)

domingo, 22 de octubre de 2023

El final de la filosofía y la tarea del pensar


Bajo formas distintas, el pensamiento de Platón permanece como norma, a lo largo y ancho de toda la historia de la filosofía. La metafísica es platonismo. Nietzsche caracteriza su filosofía como platonismo al revés. Con la inversión de la metafísica, realizada ya por Karl Marx, se alcanza la posibilidad límite de la filosofía. Esta ha entrado en su estadio final. En la medida en que se intente todavía un pensamiento filosófico, sólo se llegará a una variedad de renacimientos epigonales. Entonces, y a pesar de todo, ¿no será el «final» de la Filosofía un «cesar» de su manera de pensar? Sería precipitado sacar esta conclusión. El final, como acabamiento, es la consumación en las posibilidades de su límite. Tendremos una idea muy limitada de ellas, si es que tan sólo esperamos un desarrollo de nuevas filosofías al antiguo estilo. Olvidamos que, ya en la época de la filosofía griega, apareció un rasgo determinante de la filosofía: la formación de ciencias dentro del horizonte que la filosofía abría. La formación de las ciencias significa, al mismo tiempo, su emancipación de la filosofía y el establecimiento de su autosuficiencia. Este suceso pertenece al acabamiento de la filosofía. Su desarrollo está hoy en pleno auge en todos los ámbitos de lo que hay. Parece la pura y simple desintegración de la filosofía, cuando es, en realidad, justamente su acabamiento. 

Baste con señalar la independencia de la psicología, de la sociología, de la antropología como antropología cultural, el papel de la lógica como logística y semántica. La filosofía se transforma en ciencia empírica del ser humano, de todo lo que puede convertirse para él en objeto experimentable de su técnica, gracias a la cual se instala en el mundo, elaborándole según diversas formas de actuar y crear. En todas partes, esto se realiza sobre la base, según el patrón de la explotación científica de cada una de las regiones de lo que hay. No hace falta ser profeta para saber que las ciencias que se van estableciendo, estarán dentro de poco determinadas y dirigidas por la nueva ciencia fundamental, que se llama cibernética. Ésta corresponde al destino del ser humano como ser activo y social, pues es la teoría para dirigir la posible planificación y organización del trabajo humano. La cibernética transforma el lenguaje en un intercambio de noticias. Las artes se convierten en instrumentos de información manipulados y manipuladores. El despliegue de la filosofía en ciencias independientes, aunque cada vez más decididamente relacionadas entre sí, es su legítimo acabamiento y consumación. La filosofía finaliza en la época actual, y encontró su lugar en la cientificidad de la humanidad que opera en sociedad. Sin embargo, el rasgo fundamental de esa cientificidad es su carácter cibernético, es decir, técnico. Presumiblemente, se pierde la necesidad de preguntarse por la técnica moderna, en la misma medida en que ésta marca y encauza los fenómenos del mundo entero y la posición del ser humano en él.

Las ciencias interpretarán según las reglas de las ciencias -es decir, técnicamente- todo lo que todavía recuerde, en su construcción, su origen a partir de la filosofía. Entiende las categorías instrumentalmente, como hipótesis de trabajo. Su verdad no se medirá sólo por el efecto que produzca al ser aplicada dentro del progreso de la investigación: la verdad científica se equiparará a la eficacia de estos efectos.  (...)

Completo:

MARTÍN HEIDEGGER, “El final de la filosofía y la tarea del pensar”, ponencia presentada en Kierkegaard vivo. Coloquio organizado por la Unesco en París, del 21 al 23 de abril de 1964. Publicado en Alianza, Madrid, 1968.

jueves, 2 de marzo de 2023

Lecturas riesgosas: la filosofía de Nietzssche, Heidegger y el fascismo

 

Lou Andreas Salomé, Paul Ree y Nietzsche

- Mirá esta foto de Calamaro y Juan Grabois sentados en Café Tabac. Calamaro está leyendo el nuevo libro de Grabois, Los peores; y Grabois lee el diario La Nación.

- Bueno, pero ¿qué problema ves? Cristina, calculo, también por obligación debe leer La nación,el Clarín y todas esas porquerías. Lamentablemente deben de hacerlo por una cuestión estratégica. 

 - Sí, subí la foto sin intención persecutoria. Calamaro en twitter todos los días sube una foto de su mesa en Tabac, con un pocillo de café, una medialuna y la editorial de La Nación. Le gusta jugar con la provocación. Esta vez se habrá puesto de acuerdo con Grabois para leer Los peores. La foto justamente da qué pensar sobre el acto de lectura, leer algo no implica adherir a lo que se lee. Por suerte Calamaro no se fotografió con Milei ni Grabois le llevó el libro a macri. David Viñas leía La Nación. No estoy tratando de denunciar nada. Yo leo a Nietzsche a pesar de que algunas ideas conducen al fascismo. 

- Uhh.. Vos me tirás esas frases fuertes. Siempre creí que esa era una lectura tergiversada de Nietzsche, que en realidad la hermana era la de ideas fascistas. No tengo muchos elementos para debatir con vos, porque a Nietzsche lo leí poco. 

 - Bueno, a Nietzsche lo tergiversaron los nazis en parte, pero sobre la base de un pensamiento que tenía semillas de fascismo. Los franceses lo quisieron disimular, pero leé La genealogía de la moral, libro publicado en vida por Nietzsche sin manipulación posible de su hermana. Tratá de poner esas ideas en práctica en Argentina y después hablamos. Pero no todo en Nietzsche conduce al fascismo. El tenía un lado fascista y otro cristiano y otro gay y otro iluminista. No estaba bien del mate y según los días uno predominaba sobre los otros. 

 - Entonces ¿no es verdad que su hermana manipuló sus textos? 

 - Te paso un dato decisivo: todos los textos que circulan atribuidos a Nietzsche fueron escritos por él, salvo Mi hemana y yo que es una patraña muy posterior a su muerte. Entre las cosas que los franceses y los porteños afrancesados trataron de confundirnos está la idea falsa de que la hermana agregó en los fragmentos póstumos algunos textos pro-nazis que Federico no escribió. Falso de toda falsedad. Elizabeth Nietzsche en en la década de 1930, ya anciana, negoció el financiamiento del archivo Nietzsche con el régimen nazi y esto implica que ella incidió en qué textos se daban a conocer y cuáles no, de modo que ocultó fragmentos donde Nietzsche abominaba del nacionalismo alemán o bien atacaba despiadadamente a los antisemitas, cosas así escritas por FN que al nazismo no le convenía que se difundieran. Pero mucho antes, a fines del siglo xix, después de que Nietzsche tuviera el brote psicótico en Turín, ella colaboró con Heinrich Köselitz, el amigo de su hermano conocido por su pseudónimo Peter Gast y juntos se encargaron de hacer una selección extraída de los cuadernos que contenían miles de fragmentos póstumos. Esa selección fue en realidad comandada por Gast y la hermana más que nada contribuyó aportando los cuadernos que había conservado y encargándose del laburo de "marketing", cuando fue publicada años después con el título La voluntad de poder, obra controversial sobre cuya autoría se hizo caer la idea de que Nietzsche había sido manipulado en favor de los nazis. La arquitectura de ese libro como tal, con ese título, Nietzsche nunca la decidió, pero cada una de las palabras que aparecen fueron escritas por él, sin ningún agregado. Lo que Elizabeth y Gast hicieron fue darle una estructura que su hermano no había decidido. Y ocultaron fragmentos que no iban bien con el antisemitismo que ella sí profesaba. Pero jamás puso una palabra que su hermano no haya escrito. Así que cuando uno lee cosas espantosas como que una civilización para enaltecerse debe sacrificar a los deformes y malogrados, este tipo de aberraciones no es un agregado de Elizabeth sino una idea original del pobre Federico, quien quizá no habría sobrevivido a un régimen que se basara en sus ideas: lo habrían tenido que sacrificar por degenerado. Pero los franceses y los porteños afrancesados usaron este entuerto para hacernos pensar que Nietzsche era un crítico del poder, un postmarxista de centroizquierda como Foucault o Deleuze, digamos. Pero no: en vida fue un furioso anticomunista, antisocialista, contrario a la idea de derechos humanos, aristocratizante, despreciador de lo que llamaba la plebe. Después, los franceses postestructuralistas nos explicaron que cuando FN se burlaba así de la plebe en realidad se estaba refiriendo a otra cosa, a no sé qué cosa fea que no era el pueblo. Después de todo lo dicho, sostengo que a Nietzsche hay que leerlo con mucha atención, sobre todo para pensar sus inconsistencias y la razón por la cual nunca iba a poder terminar de darle forma a lo que llamaba su "obra capital".

- ¿Entonces sostenés que la hermana fue inocente de la manipulación a posteriori que hizo el régimen nazi de Nietzsche?

-Respecto a los detractores de Elizabeth: - es verdad: negoció con el régimen nazi el financiamiento del archivo; - es verdad, era antisemita; - es verdad, estaba casada con un nazi que vino a fundar una demencial colonia germánica en Paraguay. Pero hay una cosa que ni Foucault ni nadie podrá jamás negar: si no fuera porque ella con devoción guardó ese montón de manuscritos que Nietzsche alguna vez manifestó su decisión de tirar a la basura hoy no conoceríamos una parte fundamental de la obra de Nietzsche, que los actuales académicos de estudios nietzscheanos le consagran una próspera industria extractivista. Así que yo a Elizabeth Nietzsche no la cancelo. Por eso tampoco me voy a ofender si Grabois o Calamaro leen La Nación...

Heidegger en su cabaña de Messkirch

- Sí, después de estos argumentos, que Grabois o la misma Cristina lean La Nación no te escandaliza nada, che. Tendré en cuenta lo que decís cuando me ponga a leer a Nietzsche. No voy a negar que en muchos debates, también en la facultad, se habló de una lectura de Nietzsche en términos fascistoides, pero siempre alegaron que fue la hermana quién pudo haber intervenido en ello. Ahora voy a leerlo con esta data. Entonces, última pregunta: ¿a Heidegger también hay que leerlo atento a un despliegue de ideas fascistas? 

-Según yo entiendo Heidegger no es fascista ni mucho menos antisemita en los textos donde expone sus pensamientos fundamentales: Ser y tiempo, Carta sobre el humanismo, Arte y verdad, La cuestión de la técnica. Ahora, te complico más las cosas: él fue contemporáneo del nazismo e incluso en 1933 se afilió al Partido Nacionalsocialista Alemán. En algunos pasajes no decisivos de la orientación de su obra se refiere al Führer. Durante nueve meses de 1933 fue rector de la universidad de Friburgo, en esos meses manifestó públicamente su mayor entusiasmo por el nazismo, que no dejó escrito en ninguna obra filosófica de peso; podés encontrar alguna declaración suelta en algún libelo que no se estudia en ninguna parte, porque carece de relevancia filosófica. Ese entusiasmo no lo encuentro en sus libros. Un acto que lo deja mal parado: la primera edición de Ser y Tiempo, publicada antes del régimen nazi, estaba dedicada a su maestro en la escuela fenomenológica y antecesor en Friburgo Edmund Husserl, que era judío; pero en la segunda edición, con el nazismo ya entronizado, Heidegger omite esa dedicatoria, que volverá a introducir una vez terminada la guerra. Si me preguntás, lo veo antes como un acto de cobarde oportunismo político que como una manifestación de antisemitismo. Nueve meses dura como rector de Friburgo, renuncia por discrepancias con la política académica nazi y empieza un gradual distanciamiento del régimen. Desde 1936 da cursos sobre Nietzsche en los que polemiza veladamente contra la interpretación que los intelectuales orgánicos del nazismo hacían de Nietzsche: es decir: en sus cursos Heidegger niega la lectura de Nietzsche que hacían los nazis. Incluso después dijo sospechar que a esos cursos asistían infiltrados espías del régimen que lo estaban vigilando. Una en contra: nunca se desafilió del partido nacional socialista. Cuando termina la guerra, los vencedores empiezan un proceso de desnazificación que le impide dar clases durante algunos años. Por ese entonces, empieza en Europa occidental, sobre todo en Francia, un movimiento para "descancelar" a Heidegger, por considerarlo un gran filósofo. Ese movimiento de reivindicación es encabezado por Sartre con su breve libro El existencialismo es un humanismo. El argumento principal que usa Sartre para salvar a Heidegger es que el alemán era un existencialista ateo y que el existencialismo era en realidad una filosofía humanista. Curiosamente, Heidegger escribe una célebre Carta, donde niega la interpretación bienintencionada que había hecho Sartre de él. En Carta sobre el humanismo Heidegger desmiente a Sartre en tres puntos fundamentales que podrían haber acelerado su rehabilitación: - dice que él no es existencialista; - dice que él no es ateo; - ¡y dice que él no es humanista! Es decir, no cede ante la versión pasteurizada que Sartre y favorecedores intentaron. De todos modos, si me preguntás, yo creo que en los libros filosóficos de Heidegger no hay rastros del nazismo y que él es en realidad el pensador fundamental para criticar la civilización tecnocientífica que en el mundo globalizado se extiende por el planeta. Me parece que nadie antes ni mejor que él pensó los problemas actuales de la informática No creo que leyendo ningún libro de Heidegger caigas en la tentación de volverte nazi.

miércoles, 22 de junio de 2022

Van Gogh Drugstores

(Así te lo venden)

por Ezequiel González

Los herederos de las cosas son el peligro de la marca. Esto que parece una máxima del Tao es eso de que lo mejor que puede hacer uno es ser nadie. Así, si uno tiene hijos, no les dará el rótulo de “hijos de famosos”, o más bien no vendrán hijos a dilapidar cualquier capital que se tenga, sea simbólico o un departamentito en Necochea. 

Pienso en Picasso, cómo su firma va detrás de una minivan Citroën que parece una papa. Y como este siglo es el de la imagen, pienso en la muestra que fui a ver el otro día en La Rural sobre Van Gogh, que comenzó en febrero y va hasta julio (de 12 a 21 hs) y La entrada está a 4 lucas, pero, ¿para ver qué? ¿de qué va el happening? ¿ya estás haciendo números? 

El Evento se llama Imagine Van Gogh. ¿Algo de Lennon el título? Qué importa. Cuando uno entra hay unos carteles colgados con hilo transparente, con tanza. Carteles que en realidad son esas lonas impresas, creo que les dicen banners, que cuentan la biografía del pintor. El guiño palermitano es que esos banners tienen marcos de cuadros. Bueno, así que hay que leer como ocho páginas A4 para darle un marco a lo que se verá en el acto 2. Esto, que podría ser un prólogo, parece la General Paz a la salida de los que tienen trabajo. Lleno de gente haciendo cola para leer que nació, murió y otras anécdotas. Sí, Wikipedia, pero impresa en banners.

Después, se entra al curro, digo a la exposición, a la Imagine. En este acto 2, luego de tener los ojos secos de tanta lectura se pasa a ver las “obras”. Retratos, fotos y sus obras máximas. Se las ve grandes, así los fanas no ladran. Todo esto dura unos 20 minutos. Todo esto con música clásica de fondo en constante loop. No te echan, pero tampoco hay mucho para hacer. Caminás y ves lo mismo. Yo me quedé como dos horaspara hacer rendir la inversión. 

Las imágenes son escupidas por proyectores que las lanzan sin ganas. Con una definición de TV de 14 pulgadas. Estiradas. Después nos enteramos que la muestra viene de USA y Europa, pero acá llegó en forma de estafa. En otros países pusieron superpantallas gigantes, tipo LED. Acá con 20 proyectores intentan simular las pantallas en lonas blancas. En Argentina, siempre llega el eco de la idea. 

Al salir de esta sala queda el último acto: la tienda de merchandising y listo: a casa. 

Lo que sí había, mucha gente, niños y grandes sacándose fotos para las redes sociales. Lindo lugar les quedó a estas cosas de “arte” o “museos”: lugares donde sacarse selfies. Como las imágenes solo estaban unos segundos, se peleaban por tener la toma con la menor cantidad de gente posible. 

Pobre Vicente, vivió y murió en su pobreza y hoy sus cuadros son los más caros del mercado. Encima hacen estos kioscos ambulantes para recaudar. 

Yo no pagué la entrada, pero qué estafado todo. Se podría mejorar. Pensé: que traigan un original. O una copia. Total, los monos que vamos ni nos daremos cuenta. Pero no es mala idea: como último acto un cuadro alumbrado en un cuarto oscuro al lado del cartel de EXIT. Pero, bueno, la pantalla es el símbolo de la época, vemos la vida mediada por una. Es la ventana donde buscamos ávidos de novedades. Pero ya no hay nada, solo estafas. 

PD: Creo que el Holograma del rapero TupAc en 2012 fue el primero en aparecer y dar un concierto. Esto habilitó a seguir currando. Bandas descompuestas por el paso del tiempo serán reunidas por la técnica y seguirán de gira en el apocalipsis que nos quede. 

¿Qué nos querrá decir el arte hoy? Dios sabrá, porque solo queda humo y nada. 


Postdata de La otra: El texto de Ezequiel me llevó a pensar en otro texto, escrito hace casi 60 años por Martin Heidegger en un tono diferente, pero que puede complementar perfectamente la mirada de Ezequiel sobre la instalación Imagine Van Gogh. Decía Heidegger:

"¿Qué sucede con el arte en la sociedad industrial, cuyo mundo ha comenzado a transformarse en cibernético? ¿Se convertirán los enunciados del arte en algún tipo de información en y para este mundo? ¿Se irán a determinar sus producciones por el solo hecho de que satisfagan el carácter procedimental del círculo regulador industrial y su constante consumación? Si así fuera, ¿puede la obra de arte seguir siendo obra todavía? ¿Acaso no tendrá su sentido en quedar rezagada, ya desde antes, al servicio de la ejecución continua del proceso creativo, el que se regula solamente desde sí mismo y, de ese modo, sigue estando encerrado en sí mismo? ¿Se presenta el arte moderno como una retroalimentación de informaciones en el círculo regulador de la sociedad industrial y del mundo científico-técnico? ¿No recibirá incluso desde allí, la muy mentada “industria cultural” su legítima fundamentación? 

"Estas preguntas nos acosan como preguntas. Y convergen en una única, que dice: 

"¿Qué pasa con el encierro del hombre en su mundo científico-técnico? ¿No impera en este encierro, quizá, el retraimiento del hombre frente a eso que lleva al hombre recién a su determinación más propia, para que él se disponga lo justo, en vez de disponer en forma calculadora, tecno-científicamente, de sí mismo y de su mundo, de sí mismo y la propia fabricación técnica de sí mismo?

Martín Heidegger, "La proveniencia del arte y la determinación del pensar",
Atenas, 4 de abril de 1967

lunes, 25 de mayo de 2020

Los zapatos en el poster y la filosofía en la radio





Hacer filosofía por radio es una de las cosas más lindas que te pueden pasar en la vida, le digo a mis excolegas académicos. La radio es un ambiente aéreo muy apropiado para lanzarse a pensar sin tener el espiche guionado. Así que cada vez que Maxi Diomedi me invita a armar una serie de columnas sobre filosofía para las tardes otoñales de Patologías en FM La Tribu me siento un poco Walter Benjamin en la radio, un poco Hanna Arendt en Radio Baviera y un poco Orson Welles también haciendo la guerra de los mundos. Siempre estamos haciendo la guerra de los mundos. La palabra que sale de la boca, que da contra el micrófono y sube por la antena, que se propaga por el cielo cuando está anocheciendo queda rebotando en alguna oreja, tampoco hacen falta tantas.

Y ahora han inventado los archivos digitales en los que las palabras quedan. Aun si quedaran para nadie.

Hacía varios sábados que veníamos probando hasta llegar al afamado cuadro de los zapatos de la campesina pintado por Van Gogh, del que Heidegger se valió a mediados de los años 30 para dar su célebre conferencia "El origen de la obra de arte". Ya la cosa nació mal, porque todo transcurría en medio del Tercer Reich, porque a Heidegger no se le ocurrió mejor idea que usar la palabra origen que caería en el descrédito cuando los franceses pasteurizaron a Nietzsche. Che, no digas origen, decí genealogía que queda más piola, la usa Foucault y en Buenos Aires del siglo xxi todavía la usan muchos para darse aires de postfilósofos, que no van al origen ni saben qué corno es la genealogía, pero saben qué palabra queda mejor decir. Y para colmo Heidegger en los zapatos de la campesina pintados por Vincent no ve solo zapatos ni meramente la cosidad de la cosa: ve los senderos solitarios cuando cae el sol, ve la humedad de la tierra que fatiga el pie de la campesina, ve la alegría de la mujer que venció una vez más la miseria, hasta el día siguiente, ve la angustia ante la espera del parto y el temor de la muerte. La mirada de Heidegger se alínea con la de Van Gogh para correr el velo del mundo de la campesina. Los zapatos son útiles para ella así que los comprende sin pensarlos, los comprende cuando forman parte de su tarea: solo pensaría en los zapatos si dejaran de serles útiles. Ahora bien: la figura del útil apropiada para los zapatos no lo es para el cuadro de Van Gogh. Nosotros decimos "cosas" para los zapatos y para el póster del cuadro y para el libro de Heidegger. También decimos cosa para un programa de radio. La cosa es que el tremendo arco narrativo que Heidegger tiende a partir de los zapatos que la campesina dejó tirados en un rincón son inmediatamente objetados por Adorno, discípulo rencoroso de Heidegger que encuentra en este pasaje ciertamente elegíaco una prueba de que Heidegger era nazi. O sea que todo mal. Igual pocos recuerdan el libelo que Adorno escribió para burlarse del estilo de Heidegger, titulado "La jerga de la autenticidad". Pocos, muchos menos que los que recuerdan el hermoso arco narrativo que Heidegger tiende en su elegía de la vida rural. Adorno creía que al burlarse del estilo de Heidegger lo cancelaba como filósofo y lo nazificaba. Pero no fue tan así. Entre los pocos que se acuerdan estoy yo, que el sábado cuando hablaba del origen -perdón- de la obra de arte me acordé que Adorno decía que hacer una elegía de la vida de una campesina era mostrarse como un retrógrado.

A veces el pasado nos espera al dar vuelta la esquina y todo el desarrollo de fuerzas productivas tambalea si un virus suspende el funcionamiento de la economía. Quizás la meditación acerca del cuadro de Van Gogh y los zapatos que Vincent dejó en la memoria de su posteridad sean más necesarios que el folleto burlesco de Adorno para pensar qué puede pasar cuando el mundo empieza a mostrar que el funcionamiento se detiene. Entonces lo retrógrado puede ser un bucle para anticiparse lo que todavía nos está esperando. El progreso es un gran tema filosófico político de los últimos doscientos años y el loco Van Gogh pintó el cuadro de esos zapatos de una campesina que no pudo vnedérselos a nadie. Van Gogh era un pintor que no funcionaba, origen es una palabra que no se usa, como bien nos explicó Foucault. Pero igual gracias a la invitación de Maxi logramos hacer una serie de cuatro microprogramas filosóficos que logramos culminar (sin resolver ningún problema) el último sábado de mayo. Veinticinco minutos hablando de filosofía en la radio pueden ser mucho o muy poco según como se oigan. Los lectores de este blog lo pueden oír haciendo click en el botón azul arriba de estos párrafos. Gracias, amigos, por darme otra oportunidad.