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martes, 9 de mayo de 2023

Mirada BAFICI

Oscar Cuervo y Maxi Diomedi en Patologías Culturales: lo mejor y lo peor del reciente festival

Pasó una nueva edición del BAFICI. Conversamos con Maci Diomedi sobre algunas de las películas que se destacaron en una programación cada vez más devaluada. ¿Eso quiere decir que no hay perlas? No, las hay y aquí pueden asomar a algunas de ellas. Hallazgos como Terminal Young y el insólito universo de Lucía Seles, sorpresas como Clorindo Testa de Mariano Llinás, confirmaciones como Los convencidos de Martín Farina o bellezas musicales del pensar como Canción sobre canción de Fernando Arca. Para escuchar acá:
 

miércoles, 7 de julio de 2021

Nuestra despedida a Horacio González

Una conversación que tuvimos con él en otoño de 2014


por Oscar Cuervo

Para saber cómo es la soledad hay que sentir cómo le duele a uno la muerte de un compañero de ruta. No voy decir que Horacio González era mi amigo, solamente hablé cuatro o cinco veces con él, pero sí puedo asegurar que después de diez minutos de conversación Horacio te daba la sensación de que se había hecho amigo tuyo. 

Estos últimos meses fueron un azote de Dios para nosotros, el tener que acostumbrarnos a despedir cada tantos días a seres que uno quiere figurarse siempre ahí, a cualquier hora, dispuestos a empezar a charlar con una ocurrencia casual, con la confianza de que el pensamiento se va a ir abriendo camino. Ya no quiero nombrarlos uno por uno porque duele más. 

No fui su amigo, pero tuve la suerte de conversar algunas veces con él y pude ver cómo cada pregunta difícil la recibia con una sonrisa. Esa conjunción entre la pregunta difícil y la sonrisa amable es, creo, lo que mejor lo define. Su sonrisa al pensar. No es que González fuera amigo de cualquiera sino que era amigo de las preguntas difíciles que decía sonriendo. Viéndolo entusiasmarse al escuchar una pregunta inesperada uno puede comprender el significado más tangible de la palabra filósofo. La actitud de la philía ante la incertidumbre, el gesto amistoso al pensar juntos. Conozco gente culta, ingeniosa, informada, que ante una pregunta difícil se ponen hostiles. Te hacen ver en sus ojos una sombra de odio. Lo contrario me pasó cada vez que conversé con Horacio.

Cuando en 2014 nos dijo que Scioli lo había llamado para conversar, la misma semana en la que él declarara en Carta Abierta que el entonces gobernador de la provincia de Buenos Aires no era un candidato que le produjera entusiasmo, cuando meses después dijo que iba a votarlo con desgarro, con cara larga, muchos de nuestro propio lado le reprocharon la inoportunidad de sus dichos. Un pequeño poeta irascible que hace poco dibujó unas líneas sentimentales ante la muerte de Horacio, unos años antes, cuando Horacio había dicho lo del voto desgarrado, se hizo el piola off the record. No me lo contó nadie. Personas que piensan aferradas a la avidez de novedades, que declaran abiertas y cerradas las épocas de un mes a otro, apuradas por editar un ensayo todos los años, no podían aguantar que un hombre diga lo que muchos sentíamos: que a Scioli solamente se lo podía votar con desgarro. A pocos les gusta sentir el desgarro, pero a menos les gusta decirlo. Muchos admitían por lo bajo que era verdad, pero a la vez: eso no se dice. Apreciar el valor necesario para mostrar ese desgarro ayuda a entender qué tipo de hombre se fue con Horacio, lo imposible que será habitar ese vacío. Sus palabras, más allá de la oportunidad electoral, eran ciertas. Tener a Scioli como candidato a presidente ya era una derrota. ¿Cuándo empezó a gestarse la derrota? Es difícil marcar un comienzo, pero cuando Horacio lo manifestó la suerte estaba echada. Cuando en un aparte de la entrevista que reproducimos a continuación Horacio nos dijo que había recibido un llamado de Scioli y que estaba dispuesto a hablar con él, lo dijo con la misma sonrisa que ponía ante las preguntas difíciles. La tensión que se producía entre su ceño fruncido al votar y la sonrisa con la que se declaraba dispuesto a conversar definen su rara integridad. Horacio González portaba una actitud de amistad con la verdad que no es frecuente entre nosotros. También por eso lo vamos a extrañar.

Hasta hace un par de meses yo podía figurarme ir caminando una mañana a su casa -vivimos lo bastante cerca como para prescindir del colectivo o el taxi-, tocar a la puerta y quedarme un rato conversando con él: de Macedonio, de Borges, de Viñas, del diario La Nación, de Fito Páez, de Heidegger, de Godard. Él nos habilitaba la soltura para deslizarnos por senderos del pensamiento que no se sabe adónde nos llevan a parar. El podía vincular con naturalidad la escritura vitriólica de Vicente Fidel López con el estilete hiriente de un columnista de la derecha como Carlos Pagni. Esas asociaciones eran posibles porque González se complacía en rastrear los linajes, por lejanos que nos parecieran: practicaba un estilo oblicuo que le permitía unir esos lazos. 

Cuando me enteré de su enfermedad quise tranquilizarme pensando que ya había recibido la primera dosis de la vacuna, por lo que mi angustia se asordinó. "Ya volveríamos a vernos". Supe cotidianamente de su pelea y no perdí la esperanza de que iba a salir. Pero la internación prolongada dio lugar a un virus intrahospitalario que minó su organismo frágil de estos últimos años. Hasta horas antes de enterarme de su muerte pensé que podía salir, que íbamos a volver hablar. Pudo ser posible, pero por un pelito no fue. Me quedaron algunas cuestiones, cosas que quería preguntarle. Ahora me estoy haciendo a la idea de vivir con esas preguntas, no encuentro todavía a quién hacérselas. Ahí me doy cuenta lo que deja de ser cuando alguien se muere. 

La sensación de cercanía que él generaba al conversar, ese ánimo a preguntar sin miedo de meter la pata deja una huella persistente. Nunca ha de morir.

Esta entrevista se la hicimos en el otoño de 2014 en su casa del barrio de Boedo. Fuimos Maxi Diomedi y yo. El arco de la conversación va desde La lengua del ultraje -un libro suyo que había aparecido hacía poco- hasta la obra de Fito Paez, desde los medios de comunicación hasta Borges y Bioy, desde sus intervenciones poniendo el cuerpo en la televisión hostil a sus diferencias con Beatriz Sarlo, que de todos modos no le impedían seguir conversando con ella, de la controversia sobre la monolengua de 678 hasta la figura ambivalente de Ernesto Sábato. 

Volvimos a pasar la entrevista hace un par de semanas en Patologías Culturales -FM La Tribu, 88,7, sábados a las 18. Como preludio a esa charla dejamos una conversación entre Maxi y yo donde recordamos aquel mediodía y tratamos de pensar -no sin dolor- lo que significó HG para estas pampas.

sábado, 26 de junio de 2021

Horacio González: especial en FM La Tribu - 88,7 - Hoy

Patologías Culturales RADIO - Online fmlatribu.com/radio/ | 18:00 hs.

Fotografía: Liliana Herrero

Hoy sábado 26 de junio vamos a dedicar Patologias Culturales (LA TRIBU 88.7 FM, 18:00 hs.)  a revivir una entrevista que junto a Maxi Diomedi le hicimos a Horacio González. Fue en el otoño de 2014, en su casa en el barrio de Boedo. El arco de la conversación va desde la lengua del ultraje en la tradición argentina a Fito Páez como problema a pensar en sus roles de músico popular, cineasta y novelista, desde los linajes periodísticos reconocibles en los diarios argentinos hasta Borges y sus conversaciones con Bioy Casares, de su gestión en la Biblioteca Nacional y su participación en Carta Abierta, desde su presencia en los debates televisivos hasta sus diferencias con Beatriz Sarlo, de sus diferencias con la monolengua de 678 hasta la figura controversial de Ernesto Sábato en la literatura y en la política.


[Leo en el archivo del blog un texto que escribí el 25 de marzo de 2018:

"Horacio González es el mayor intelectual argentino vivo. Tiene una gracia para pensar sobre la marcha, junto con su renuncia a apelar a las astucias cínicas y al facilismo discursivo, su desinterés por la aprobación líquida, su amor por la precisión verbal, la inquietud por reconocer las zonas espinosas, cualidades que hacen que muchos no se lo banquen, porque no quieren pensarse o simplemente no les da el mate. Pero no hace tanta falta señalar la prevalencia intelectual de González como marcar nuestra necesidad de que aparezcan más personas con esas cualidades, aún con otros puntos de vista. No es indiscutible que tenga razón en todo como penosa su falta de interlocutores. Estamos tan despistados como para ni darnos cuenta de lo bien que nos vendrían varios como él".

Estas palabras hoy rebotan contra las paredes de mi cabeza.]

lunes, 2 de julio de 2018

Filosofía, noche y niebla (la kermesse oficial y la filosofía sin permiso)

Intervienen la participación del No-no Rozitchner en la Noche de la Filosofía Oficial y él huye en busca de la Seguridad



El sábado pasado el macrismo organizó una llamada "Noche de la Filosofía" a cargo del inquisidor oficial Hernán Lombardi en el Centro Cultural Kirchner. Participaron varias figuras, figuritas y figurones del establishment académico y chantas varios, como el macrista foucaultiano Tomás Abraham. También acudieron algunos intelectuales desprevenidos, que se dieron cuenta cuando ya era un poco tarde que esta congregación sofística era una mascarada para disimular la naturaleza persecutoria del régimen. Por esta razón, estos intelectuales desprevenidos decidieron modificar sus intervenciones y prepararon declaraciones en repudio a los despidos de Télam y exigiendo la reincorporación de los trabajadores. Fue el caso de Pablo Alabarces y Diego Singer.



Al intentar hacerlo, advirtieron que el simulacro orquestado no toleraría semejante desvío de los propósitos oficialistas. Una oficiala de Lombardi llamada Marcela Boeris, involucrada en la organización de la kermesse, ordenó bajar el volumen de los amplificadores durante la lectura del texto. Alabarces reaccionó: “¿Podés subir el volumen?”. Su pedido no fue satisfecho. Cuando Diego Singer decidió ceder la palabra a un grupo de los trabajadores despedidos, la oficiala Boeris ordenó directamente cortarles el sonido. “Esto es un claro acto de censura”, denunció otro de los participantes, Alejandro Boverio. El documento estaba firmado por Singer, Alabarces, Boverio y por Ezequiel Adamovsky, Lucía Alvarez, Esteban Buch, Diego Escolar, Maristella Svampa, Darío Sztajnszrajber, Horacio Tarcus y Pablo Wright, entre otros. “Nos preguntamos qué tipo de rol tenemos que cumplir en un encuentro del que Lombardi se jactó durante la misma entrevista en la que presumió de los despidos” se inquietaba Alabarces al darse cuenta cuál era la ceremonia en la que fueron implicados. Otra de las participantes, Lucía Álvarez, les cedió el tiempo completo de su exposición a los trabajadores de TELAM. Boverio se cruzó desde la Noche Oficial hacia la que se organizó en TELAM, "No regalamos ni la noche ni la filosofía".

El que no la pasó bien fue el filósofo presidencial No-no Rozitchner quien, al ver que su stand up estaba siendo intervenido por un colectivo que repudiaba la mascarada, salió de la sala a buscar Seguridad. Literal y metafóricamente, el pedido de auxilio de Rozitchner a los agentes de seguridad terminó siendo la exposición reveladora de la verdad de esta noche de la Filosofía Oficial.



Intervención del Colectivo El loco Rodríguez a este "pensador" canalla.

Porque la filosofía se hace sin permiso....
Sabado 20:30hs

"Acabamos de interrumpir la disertacion de Alejandro Rozitchner.
Con este texto:

La filosofía se hace sin permiso,
La filosofia interrumpe

la inercia-mundo
la normalidad

¿Cuánta expropiación vamos a soportar?

Interrumpirte Alejandro
no es un escrache,
es un acto de respiración
contra la vida que vos y tu gobierno nos ofrecen

Producen dolor
Producen deuda
Producen asfixia

¿Cuánta expropiación vamos a soportar?

Despiden a 354 trabajadoras y trabajadores e invitan a "la fiesta del pensar"
y nuestros doctores filósofos asisten, colaboran y trafican sus marquesinas.
Cuánta comodidad, señores,
cuánto terror metido en el cuerpo.
llegará el día en que paguen caro el dolor que producen
La fiesta no es de ustedes,
la noche no es de ustedes,
La filosofía no es de ustedes,
y no está acá,
se hace mucho mejor aqui a pocos metros
donde se grita
nadie sobra en TELAM.


Colectivo El Loco Rodriguez".

Mientras tanto en TELAM, junto a los trabajadores despedidos, el mismo sábado un grupo de intelectuales llamaron a otra noche de la filosofía:

NO REGALAMOS LA NOCHE NI LA FILOSOFÍA

En la kermesse neoliberal, se ofrecen distracciones para todo tipo de públicos. La filosofía también puede ser convocada a prestar sus servicios en el “ágora del diálogo”, una vez que la máquina productora de consenso obligatorio ha hecho su trabajo, suprimiendo las aristas más punzantes de la conversación como pasión pública. La confrontación de ideas y la expresión de diferencias reales no está a la orden del día, y pretende ser suprimida como “orden en la noche” (donde todos los gatos son pardos), en La Noche de la Filosofía. La filosofía se transforma en un discurrir de palabras vacías cuando es convocada al “coversódromo” neoliberal, que la necesita como alimento espiritual sin proteínas para hacer olvidar que una política de destrucción de los cuerpos y las mentes –a través del ajuste y los despidos masivos, de la expansión de la pobreza, de la persecución de las disidencias, del endeudamiento y la hipoteca del futuro, del asesinato selectivo, de la coronación de una voz monolítica en la escena mediática– no es amiga del pensamiento. El macrismo no es amigo del pensamiento. Despide periodistas para ahogar voces públicas mientras hace gala de un ágora colectiva. No le dejamos ni la noche ni la filosofía.

Firman: Gabriel D’Iorio / Mariana Gainza / Evelyn Galiazo / Gillermo Korn / Silvio Lang / María Pía López / Bruno Nápoli/ Cristián Sucksdorf / Diego Sztulwark / Diego Tatián / Javier Trímboli / Julián Ferreyra/ Paula Fleisner / Guadalupe Lucero / Noelia Billi / Virginia Cano / Gonzalo Santaya / Natalia Lerussi /Natalia Taccetta / Alan Patricio Savignano / Matías Soich / Iván Paz / José Hage / Gustavo Míguez / Anabella Schoenle / Florencia Abadi / María Natalia Catarelli / Paula Teijeiro / Mariana Santángelo / Esteban Bieda / Lucas Soares / Milton Laufer / Daniela Losiggio / Esteban Dipaola / Luciano Nocetto / Natalia Buacar / Pablo Roffé / Luis Ángel Castello / Marcos Perernau / Nayla Vaccarezza / Magalí Haber / Verónica Kretschel / Andrés Osswald / Mariano Gaudio / Pablo Pachilla / Malena Nijensohn / Valeria Sonna / Ezequiel Ludueña / Rafael Mc Namara / María Inés La Greca / Matías Farías / Laura Galazzi / Esteban Mizrahi / Carolina Faber / Mariela Solana / Muriel Vázquez / Martín Diese / Jorge Lucero / David Martín / María Martini / Mariana Colombo / Marcelo Raffin / Juliana Udi / Lux Moreno / Alejandro Kaufman / Juan Pablo Sosa / Luciano Lutereau / Mariana Casullo / Elsa Ducaroff / Rosana Sasubrino / Macarena Marey / María José Melero / María Giannoni / Gloria Arbones / Jazmín Ferreiro / Lucía Belloro / Bárbara Aguer / Horacio González / Diana Gómez / Luis Dib / Juan Nesprías / Nancy Miranda / Daniela Sueta Rozas / Solange Heffesse / Mariana Baxter / Carolina Mamilovich / Rodolfo Petriz / Gastón del Bono / Romina Rodríguez / Augusto Romano / Federico Pozzi / Gustavo Ruggiero / Cintia Córdoba /Rocco Carbone / Sebastián Russo / Gisela Catanzaro / Alejandra Rodríguez / Paola Miceli / Eduardo Rinesi / Natalia Vozzi

Palabras de apertura de Horacio Gonzalez:

González se manifestó emocionado por expresar la palabra "filosofía" junto a los trabajadores y citó un pasaje de Hegel:

"El ser humano es esa noche, esa nada, que contiene todo en su simplicidad, un tesoro infinito de conceptos, imágenes, de las cuales ninguna deviene a la mente en el momento en que no están en calidad de presentes. En torno a las representaciones fantasmagóricas está la noche. Entonces surge bruscamente: aquí una cabeza ensangrentada, allá una aparición blanca. Y ambas bruscamente también desaparecen. Esa noche es la que descubrimos cuando miramos a los ojos al ser humano, una noche que se torna cada vez más espantosa: cae ante nosotros la noche del mundo".

Participó también, entre muchos otros, Liliana Herrero:



Liliana antes de cantar dijo: "Yo siempre pienso que lo mejor que se puede hacer es pensar que no hay arreglo. Y a partir de eso es que podemos empezar a pensar en serio, a trabajar y a actuar en serio. Yo he fracasado muchas veces con ese principio, pero otras veces me ha dado mucho resultado. (...) Por otro lado quiero decir que una de las canciones más bellas que se han hecho en la música popular folclórica es la Canción de las Cantinas, del gran poeta salteño Manuel Castilla, que empieza diciendo "¿qué se amontona en la noche?". Y cantó:

Qué se amontona en la noche
Qué canción vuelve a crecer.
Qué vino por las cantinas
florece al anochecer.





Otro de los participantes, Diego Sztulwark, dijo:

"¿Qué enlace sensible liga al pensamiento filosófico con el Estado, al punto de hacerlo olvidar de aquella “débil fuerza mesiánica” con la que cada generación, según Walter Benjamin, intenta transformar el presente? ¿Quién tomará la palabra para decir que el Estado organiza sus saberes en torno al crimen económico –la deuda, el ajuste, los negociados— y al asesinato selectivo, y que como pocas veces no hay espacio alguno para un lenguaje capaz de reflexionar mas allá de la posverdad sobre la íntima relación entre deuda, ajuste y crueldad sobre los cuerpos?"

Y citó unas palabras que días antes había escrito María Pía López:

“Varias veces me invitaron a participar de la Noche de la filosofía. Varias dije que no, por razones políticas. No quiero estar en la vidriera del macrismo. Sólo eso. Pero no me pareció objetable que muchas otras personas tomaran la decisión inversa, dándole más autonomía a las actividades culturales de un gobierno que repudiamos. La persona que me invitaba amablemente y discutía cada año mi decisión hoy es secretario de redacción de Telam. Allí donde este mismo gobierno que organiza la Noche de la filosofía despidió centenares de periodistas y fotógrafos. De un gobierno que, si se nos permite la metáfora iluminista y moreniana, busca oscurecer las escasas luces que nos quedan, para que la noche más oscura advenga. Contra eso, nuestras fogatas nocturnas, nuestra vigilia, la amistad renovada y la conjura incesante, pero no los salones donde nos invitan a brillar mientras gendarmería avanza contra lxs trabajadorxs de prensa”.

domingo, 25 de marzo de 2018

Elogio del pensador (a Horacio González)


Que nadie sienta esto como una ofensa. 
El peronismo es un campo nominalista donde todos, 
incluso el macrismo, en especial el macrismo, hacen sus operaciones. 
Es el territorio donde no hay impostores 
porque de antemano se ha sustraído la idea de verdad.
Horacio González, Peronismo y humanismo crítico
completo acá

La estupidez, por supuesto, no es patrimonio de las clases medias y bajas que adhieren a un proyecto neoliberal que las arrastra a su propia degradación. Hay mucha estupidez en el movimiento nacional y popular, este conjunto de contornos necesariamente difusos, que en sus zonas grises linda con la masificación más alienante. Hay mucho antiintelectualismo retrógrado, mucha tilinguería chabona de Jauretche mal digerido, quizás poco leído, seguramente nunca pensado, mucha pose macha con la voz del arrabal, como decía Moris. Mucha pereza y una inclinación reaccionaria que mistifica la falta de pensamiento, la necesidad de adherir acríticamente a una vida popular cuya complejidad se desconoce y se idealiza. La idealización de la vida popular, la falta de capacidad para animarse a pensarla en su complejidad, es una de las estupideces más nocivas que se generan desde el propio campo popular. Idealizar el campo popular desde un populismo calculado y retórico, desde la indulgencia y la falta de rigor, es una tara que nos impide verificar nuestra auténtica posición. El antiintelectualismo nac & pop no dista en sus efectos nocivos del que practica cada noche Fantino desde su piso. Es parte del mismo desprecio por la verdad, solo que Fantino es funcional a la barbarie vigente y cuando aparece de nuestro lado nos hace retroceder más.

Horacio González es el mayor intelectual argentino vivo. Tiene una gracia para pensar sobre la marcha, junto con un desasimiento de astucias cínicas, renuncia al facilismo discursivo, desinterés por la aprobación líquida, amor por la precisión verbal, inquietud por reconocer las zonas espinosas, cualidades que hacen que muchos no se lo banquen, porque no quieren pensarse o simplemente no les da el mate. Pero no hace tanta falta señalar la prevalencia intelectual de González como marcar nuestra necesidad de que aparezcan más personas con esas cualidades, aún con otros puntos de vista. No es indiscutible que tenga razón en todo como penosa su falta de interlocutores. Estamos tan despistados como para ni darnos cuenta de lo bien que nos vendrían varios como él.

González condensa una experiencia histórica de la que muchos compañeros facilistas quieren deshacerse: porque no quieren recoger las migas de los asuntos que nos condicionan desde hace años y que nos van a perseguir hasta la derrota siempre, si no las agarramos de veras. El triunfo del neoliberalismo también tiene que ver con nuestro propio embotamiento mental. Y ahí vamos detrás de charlistas que conciben su profesión como un show para plateas chirles.

Este video de 24 minutos y medio de González hablando en una reunión de Carta Abierta es tan rico en observaciones y matices, tan lleno de humor y seriedad, tan atento a las mil caras del asunto en el que estamos enrrollados, desde la formación intelectual de Perón hasta los interrogantes del frentismo que se intenta construir en San Luis, desde la estructura concentracionaria a la que está sometida Buenos Aires hasta el dispositivo financiero que trae a Patti Smith de gira por la ciudad, desde los límites políticos de un feminismo para todo uso hasta la insuficiencia de cualquier identidad política que no sea capaz de asumirse como problema, que pienso que su escucha tendría que ser provechosa para cualquiera que desee pensar nuestro presente.

González es tachado, más acá y más allá de la grieta, por tontos de ambos lados, como un tipo difícil al que más vale pasar por alto. Hay fobia al pensamiento en esa inhibición. En el momento de subir este video al blog tiene 17 visualizaciones, lo que habla de lo solo que está hoy nuestro pensamiento. Habla a la vez de lo vivo que está hoy en Argentina el pensamiento, aún con 17 visualizaciones. A veces es suficiente un solo oyente atento para que una palabra gane potencia: no hacen falta 1200 likes que al rato de clickeados se olvidaron de lo que están megusteando.



Si pongo el video de González en La otra e invito a que lo escuchen con atención, no te digo que voy a conseguir 20 retuits. Pero quién sabe un par de personas se pongan a pensar un poquito. Y si no aparecen ni dos oyentes atentos, igual quiero que conste para cuando cuadre la ocasión.



[Una versión más concentrada de esta extraordinaria alocución, que arranca hablando de la cuestión frentista, se puede leer acá, con la organización temática que la escritura permite y la falta de esos desvíos imprevistos y fértiles que el habla propicia. Gracias a un amigo que él sabe y yo sé por acercarme este precioso material].

domingo, 5 de noviembre de 2017

Un soplido que viene de lejos

Manifiesto Territorio y Tiempo



El pasado lunes 30 de octubre se proyectaron en la Sala Caras y Caretas las cinco partes del Manifiesto Territorio y Tiempo, escrito por Liliana Herrero, con realización audiovisual de Gimena Tur y Majo Malvares, las voces en off de Cristina Banegas, Luisa Kuliok, Carolina Papaleo, Dolores Solá, Rita Cortese y Liliana Herrero y el sonido de Acho Estol. En el blog fuimos publicando las cuatro primeras partes (ver acá y acá). Al final de este post puede verse el quinto. También incluimos aquí los audios de una mesa de debate integrada por Mariana Arruti (cineasta, realizadora de Trelew), Nora Veiras (periodista), María Pía López (escritora) y Horacio González (escritor), con la coordinación de la propia Liliana Herrero. 


Mariana Urruti (Audio acá):

"Estos Manifiestos hablan de una crisis, de las preguntas que nos hacemos, hablan de las búsquedas colectivas, y en ese sentido me parecen muy sensibles. Los textos de Liliana lo dicen. hay que recomponer tomando las tradiciones culturales, populares. Inevitablemente yo pienso en el Nuevo Cine Latinoamericano, ese cine que en los 60 y 70 pensó tanto las formas, que pensó no solo el rol del cine, sino el rol de la estética y de la forma como discurso político. Lo que pensó Glauber Rocha como estética del hambre, por ejemplo, cuando él decía que el colonialismo de ese momento, a mediados de los 60 era el mismo de antes, nada más que el colonizador se había perfeccionado. Hoy deberíamos pensar en un mayor perfeccionamiento de ese colonizador. Fernando Birri en su Manifiesto de Santa Fe decía que todo cine que se haga cómplice del subdesarrollo es sub-cine. El rol de nuestro cine, el rol de la imagen que tenemos que concebir, es el rol de la vida del pueblo, pero no solamente de su sufrimiento, porque solo contar el sufrimiento del pueblo es también hacerse cómplice de ello. Hay que contar su vida, su reserva de fuerzas, su futuro, sus sueños". 



Nora Veiras (Audio completo acá): 

"Desde el rol que ocupan los medios de comunicación uno ve un discurso cada vez más cerrado, cada vez más blindado en torno a la defensa de un poder establecido, cada vez más excluyente. Pero el sábado estaba escuchando una entrevista que le hizo Eduardo Aliverti al periodista Jon Lee Anderson, el biógrafo del Che. Yo a veces desconfío de las redes sociales,  de la potencialidad de ese instrumento para difundir otros discursos. Y él decía algo que me dejó pensando: Anderson tiene 60 años y contaba que cuando él empezó había presenciado una masacre atroz en un país africano, que nadie se la publicaba porque él no era conocido. Y él dice: si eso me hubiese pasado hoy en día, a los 10 segundos esa información le habría llegado a alguien, esa atrocidad que yo había vivido y había escrito, podría haber sido filmada, reflejada y reproducida, a pesar de ese poder hegemónico que domina la agenda. Y creo que esto es verdad, cuando uno ve hoy en día cómo llega la información, cómo nos enteramos de aquellas cosas que quieren ser invisibilizadas, que logran ser invisibilizadas durante gran parte del tiempo, pero aparecen. Y aparecen gracias a la presencia de muchos jóvenes, porque son generalmente jóvenes que tienen una conciencia social, que suben a las redes, no agravios para denostar a aquellos que están luchando por determinados ideales, sino que aportan información y esa información puede ser difundida. Y cuando el peso de esa información logra traspasar esas barreras, eso llega también a los medios hegemónicos a pesar de ellos mismos. Desde ese lugar, que no es un lugar solo de resistencia, sino que tiene que ser un lugar de acción, desde ahí se puede seguir construyendo y seguir alimentando esa conciencia.



María Pía López (Audio completo acá): 

"El tipo de palabra que constituye el Manifiesto viene a decir que hay otros modos de intervención política, otros planos de la construcción política, que no tienen que ver con las elecciones. Atraviesan las elecciones pero tienen que ver con otra temporalidad. Como si en cada momento estuviéramos atravesados por múltiples temporalidades y por muchos tiempos, no uno solo. En general somos cautivos de lo que llamamos actualidad. El Manifiesto cruza sobre esta idea de actualidad, nos obliga a reconocer que eso que somos, el 'nosotros' al que nos referimos, es mucho más abigarrado, está constituido por muchos planos del tiempo. Hay un plano del tiempo que es pasado, que se recuerda en todas las palabras y en las imágenes que se ponen en juego, y hay otro plano del tiempo que, en tanto sujetos históricos, nos está abierto: es el plano del futuro. Me parece que esta obra, en esta semana [del triunfo electoral del macrismo], nos viene a decir que la temporalidad de la política no es la del 22 de octubre nada más, aunque esta sea tan determinante que no deja de angustiarnos. Nos está siendo difícil pensar esta actualidad. Tengo la impresión de que estamos atrapados en una cierta impotencia, que tiene que ver con estar jugando en una cancha muy ajena. Estamos como un jugador de fútbol apunado, sin conocer la cancha, ni las reglas de juego. A veces enceguecidos en nuestras propias certezas. Cuando no podemos reconocer el terreno, nos abroquelamos en lo que ya creemos saber desde antes, pero eso no nos está permitiendo pensar la situación. En muchos momentos nos encerramos en lugares que nos ratifican. Pienso en las redes sociales, en el encierro que producen, sobre la base de un encuentro entre los que ya sabemos desde el vamos que piensan igual que nosotros, o lo sabe facebook por los algoritmos, y es casi imposible cruzarte con alguien que disienta. Hay una tensión en los últimos tiempos muy fuerte entre la ilusión y el cinismo: estaría la salida del 'no comprendamos mucho, porque nos angustiamos' y la otra tendencia que es 'comprendo a tal punto que asumo cínicamente las razones que tiene este presente para ser victorioso'. En cambio, hay una posición que no es ni de ingenuidad ni de cinismo, que está en el tono que nos presenta este Manifiesto. Es una pieza que no va ni a una ratificación [de lo que ya sabemos] ni tampoco a la asunción de esa victoria [de los otros]. Y es la apuesta a construir un decir sensible".



Horacio González (con una intervención previa de Liliana Herrero, audio completo acá):

"La política y el arte: ambas cosas se buscaron a lo largo del tiempo y de la vida. ¿Cómo salir de esa búsqueda, que no se acompasa, entre política y arte, porque no encaja nunca, según los términos que nos llevarían a creer que hay una política determinada para un arte específico y viceversa? La incerteza que nos produce la imposibilidad de responder qué política para cuál arte y qué vía estética para cuál problema político generalmente se resuelve omitiendo uno u otro de los términos del problema. La vida política argentina estuvo permanentemente vinculada al lenguaje heredado de sus fuerzas populares, de sus respetables fuerzas populares. Y la vida artística argentina, aunque estuvo vinculada a la vida política a través de personas o grupos, también buscó su propia especificidad. No se dejaron de hacer obras durante todo este período y se siguen haciendo actualmente. Hay obra, hay teatros abiertos, hay cine argentino y hay una discusión sobre las condiciones en que todo esto se hace; son condiciones ya degradadas, pero de todas maneras flota la idea que ninguna historia ha refutado: hay obra en cualquier momento de la historia, por más aciago que éste sea. En momentos en que la historia se inhibe de producir novedades, los manifiestos logran superar lo que los encierra o lo que los inhibe. También se producen manifiestos en épocas en las que todo parece esplendoroso y apto para la creación humana. El arte tiene manifiestos en épocas muy lúgubres y en épocas doradas. Este es un manifiesto que alerta sobre la época en la que vivimos, una época tecnológica, donde dominan las máquinas. El viejo manifiesto futurista saludó a las máquinas, puso en la máquina formas del lenguaje, del habitar, de la retórica: el movimiento de las máquinas, los automóviles, las locomotoras o los tranvías suponían movimientos de la escritura o del pincel. No estamos en esas mismas condiciones. La tecnología es una gran máquina que, a diferencia de otras, es una máquina del lenguaje y hace del lenguaje una maquinaria. La tecnología no ha dejado de ser un punto de atención permanente para la crítica, para el acompañamiento o para la capacidad que tienen los individuos de doblegarse ante ella. Este Manifiesto que hoy vimos hace del pasado otra cosa que el del futurismo: pone el pasado en el presente y en el futuro. Es decir: proyecta el pasado como un lugar no donde nuestra conciencia se incapacitaría de descubrir novedades sino, al contrario, la conciencia hundida en el pasado produce en ese hundimiento una nueva revelación, se convierte en el umbral de la obra. Este Manifiesto une de manera pertinente imágenes insinuantes y frases manifestantes, es decir, frases como si fueran cuerpos, como si fueran nudillos que golpean a una puerta. Las frases no se encadenan en un espacio argumentativo, sino que se encadenan si un soplido que viene de lejos las deja encadenarse. Y ese soplido está. Por lo tanto, las frases dejan espacios vacíos para la meditación de quien las escucha y de quien ve las imágenes.


Intervenciones del público asistente y palabras de cierre a cargo de Liliana Herrero (audio acá)

(Audios tomado por Carolina Cabrera) 


domingo, 28 de mayo de 2017

"Todos los demás son absorbibles por el macrismo"

Dos miradas de la entrevista a Cristina

I
por Alicia Migliano

1) Habló para todos porque siempre se habla para todos. Fue un discurso político y en ellos se supone un destinatario explícito para organizar una apelación a muchos más y a veces más a éstos. En El Banquete ya lo decía Sócrates: "Me hablas a mí para que él te escuche". Y sabe que está bajando línea respecto de emergencias de campaña, que es un aspecto político fundamental.

¿Cómo se nos ocurre justo en un discurso preeleccionario pedir autocrítica? ¿Quieren que haga campaña dando letra al enemigo y justo a este? Este no es un discurso de asunción ni de despedida.

¿Por qué esperamos siempre lo mismo de ella y criticamos siempre lo mismo y nos olvidamos del contexto y el propósito de lo que dice?

La hizo larga, podría haber usado menos palabras, hacerlo más lentamente, primero porque incomoda o irrita, pero también para que a la hora de opinar sobre su discurso, no nos gobiernen los supuestos, porque creo que no se la vuelve a escuchar (nunca faltan grabaciones) una o dos veces más para ver qué dijo. Una sola , al menos para mí, que tengo problemas de atención, no me alcanza.

Creo que hay algo que mejoró de ella este jueves y es justamente hablar sin tener que explicitarlo, muy claramente para todos. Sí, varias veces la pifió, a los maestros no nos cayó bien aquello... Y hay más. Sentí que retomaba-remontaba con hechos verbales la cuestión como nadie, que ha cuidado menos alguna vez. Espero que no solo la escuchen los ajenos.

Por todo eso no puse calificativos e intenté una síntesis. Y eso me parece que ayuda más a determinar si habló como corresponde, como conviene, como no.

Y con respecto al programa, lo que no me gustó es que se pasara el video de Néstor (a quien amo aún más que a ella, no me maten) , que se cargara tanto de emotividad un momento en el que eso baja el nivel de razonamiento para subir, por más genuino que sea, el de emoción.

Y le discuto a Cristina y a una enorme mayoría de gente que sabe mil millones de veces más que yo eso de que los medios lo pueden todo en política. No nos ganaron los medios sin más.

Ahora puede ser un momento clave para recuperar lo que no nos pudieron sacar en 2011.

Por mi parte, NO a las PASO, sí a la unidad ya. Y con las grandes organizaciones, que para mí, más allá de algunos voceros, tienen un valor que no se puede ignorar jamás.


II
por Horacio González

"Entre Cristina y Randazzo hay una distancia dramática que no se puede medir en metros ni en centímetros cúbicos"



martes, 5 de abril de 2016

El macrismo está impulsando un proceso de desertificación de la cultura con mucha violencia

La otra.-radio en conversación con María Pía López, para escuchar clickeando acá



El programa La otra.-radio del domingo pasado lo dedicamos a indagar el horrible ataque que está sufriendo la cultura argentina por parte del macrismo. Algo que nuestra entrevistada María Pía López, ex directora del Museo del Libro y de la Lengua dependiente de la Biblioteca Nacional, denomina "la desertificación de los espacios culturales". Con Maxi Diomedi recordábamos un extraordinario show que dio en agosto pasado Daniel Melingo en la Sala Argentina del Centro Cultural Kirchner, una actuación memorable en un marco precioso, con una calidad de sonido y luces y un esmero por parte del personal de la sala hacia artistas y público difícil de encontrar en otros espacios.



Ahora todo eso parece increíble, pero hace apenas unos meses asistimos a decenas de encuentros artísticos de primer nivel, como la Sinfónica Nacional tocando con una acústica perfecta en la Ballena Azul, músicos populares como Juana Molina, Moreno Veloso, Rubén Rada, Pedro Aznar, Fernando Cabrera, Fito Páez; o espectáculos teatrales como La mujer puerca, sobre un texto de Santiago Loza, todos gratuitos, a los que el marco del CCK contribuía a realzar. Es repulsivo escuchar al canalla de Hernán Lombardi referirse ahora con desprecio a ese espacio, a lo que ahí se hizo y a los trabajadores que lo hicieron posible.

La Biblioteca Nacional dirigida por Horacio González es otro de esos espacios queridos que en los últimos años nos convocó con una frecuencia que nunca hubiéramos imaginado: para jornadas filosóficas y literarias (Pasolini, Nietzsche, Kierkegaard, entre las que me tocó participar); para exposiciones y ciclos de tributo a artistas como Spinetta a pocos días de su muerte; otra que se hizo en recuerdo a Luca Prodan; el Museo de la Eternidad, que ponía en escena figuras imaginarias salidas de la literatura de Macedonio, Borges, Bioy, Nietzsche, Piglia entre otros. O las cuidadas ediciones fascimilares de revistas culturales argentinas de las décadas de los 50, 60, 70 y 80, como Contorno, Los Libros, Envido, Lulú, publicaciones de un valor extraordinario que de otra forma serían muy difíciles de conseguir, y la Biblioteca editó a precios muy accesibles.



Horacio González en su discurso de despedida agradecía a Elsa Barber, entonces sub-directora. 
Los trabajadores aplaudían. Hoy Barber firma telegramas de despido a pedido del macrismo.

Un lugar que así nos acercó material y afectivamente a los libros, a las letras y a los universos que de ellos emergen... María Pía nos escuchaba recordar todo eso y sintió nostalgia por las cosas que el grupo del que ella formaba parte propuso o sostuvo y que ahora parece que el estado en manos del macrismo está dispuesto a destruir...

- Es que hubo eso, ¿no? -dice María Pía-. Una Biblioteca de puertas abiertas, con una apuesta a pensarla como un ágora pública, y también como algo que surgía de las propuestas de la sociedad civil. Circulaba una energía más colectiva, que no necesariamente provenía de una propuesta estatal o privada.

- ¿Cuánto tiempo vos dirigiste el Museo del Libro y de la Lengua?

- Yo estuve -dice María Pía- desde antes de que existiera, porque eso lo armamos en 2009 y 2010, y lo inauguramos en 2011. Y estuve a cargo del Museo hasta fines del año pasado. O sea, fui la única directora del Museo. Hasta ahora la única, porque [los macristas] demuestran una especie de desidia que creo que agrava mucho la situación de la Biblioteca y de todos los espacios culturales.

- Antes -digo yo- deberíamos explicar lo que está pasando desde hace varios meses, porque estuvimos contando todo lo bueno. Pero con la gestión macrista la cosa cambió completamente. Se designó a un director, Alberto Manguel, que no reside en el país desde hace muchos años y que tampoco está ahora, un director en ausencia, lo que hace que la Biblioteca esté viviendo una especie de acefalía. Eso no sería lo único grave, porque la acefalía viene acompañada por una cantidad de despidos y la perspectiva del vaciamiento de este concepto de la Biblioteca abierta a la sociedad civil.

- Yo sigo en contacto con los compañeros, con los trabajadores de la Biblioteca, y la situación es muy complicada. Porque por un lado hay una especie de desertificación de los espacios culturales argentinos que pertenecían al sector público. Ustedes mencionaban un concierto en el Centro Cultural Kirchner. Si nosotros pensamos lo que ocurría en 2015, la cantidad de conciertos, ofertas musicales y teatrales gratuitas que había en la ciudad de Buenos Aires y en el país era enorme. Hoy todo lo que existe son formas culturales mercantilizadas. Por un lado, está esa desertificación cultural del país que está llevando a cabo el gobierno actual; y por el otro hay un vaciamiento del estado que consiste en una fuerte oleada de despidos y la destrucción del personal capacitado para hacer esas tareas. Ese doble proceso en la Biblioteca Nacional se está dando con mucha violencia. No es que esté acéfala, sino que hay una directora interina, Elsa Barber. Y la Biblioteca está a la espera de la asunción de Alberto Manguel que, como vos decías, hace más de 40 años no vive en Argentina. Una suerte de intelectual global, que vino en febrero y va a venir para la Feria del Libro, pero intenta dirigir la Biblioteca Nacional por correo electrónico. Y en el medio fueron despedidos 250 trabajadores. Entonces hay áreas de la Biblioteca que quedaron vacías, sin personal. Elsa Barber fue la subdirectora durante la gestión de Horacio González desde principios de 2008. Estuvo todos estos años acompañando la gestión de González e incluso trabajando muy directamente con él, porque las tareas que tenían que ver con la informatización de la Biblioteca estuvieron a cargo de la subdirección. Entonces es bastante llamativo el argumento que pone el gobierno nacional para efectuar los despidos. Juzgan como una desmesura el crecimiento del personal, cuando en realidad Barber, como directora actual y subdirectora en los años anteriores, sabe perfectamente que lo que explica el crecimiento del personal es que a causa de la creación del área de digitalización, la creación del Museo, el plan de recuperación del edificio de la calle México y la ampliación de las tareas, desde el momento que asume Horacio hasta ahora, se fue necesitando más personal. Hasta diciembre la Biblioteca estaba abriendo todos los días hasta las 12 de la noche. Además de las ediciones, un catálogo de 400 títulos.

- ¿La subdirectora o directora interina, Elsa Barber, es la que se hace cargo de los despidos, la que firma los telegramas?

- En algunos casos sí y en algunos no -contesta maría Pía-. Se produce una situación bastante extraña, ya que hay algunos telegramas firmados por la "Biblioteca Nacional", como ente abstracto, pero según los abogados eso tiene una legalidad dudosa. Otros telegramas los firmó Elsa Barber, en una actitud extraña, porque cuando ella decidió quedarse en diciembre, luego de que Horacio González renunciara, ella dijo que se quedaba solo para proteger los puestos de trabajo de la gente. Entonces algún tipo de convicción ejerció el gobierno nacional sobre ella en los últimos meses para que ocurriera esto. Pero hay algo muy impresionante cuando uno ve el proceso de desarrollo de una institución, que lleva mucho tiempo, muchas horas para crear grupos de trabajo, para capacitar a las personas, todo lo que es la creación en común, el saber y el esfuerzo que requiere eso, y de golpe todo puede ser aniquilado por una decisión burocrática que ni siquiera sabemos con qué criterio se toma.

- El propósito alegado para despedir trabajadores es reducir el gasto, pero parece falso, porque el ahorro fiscal que se logra con esos despidos es irrisorio -digo.

- Y es mentira: están configurando un estado que va a ser mucho más oneroso que el que teníamos hasta diciembre, porque para funcionar van a tener que tercerizar cada vez más funciones. Además, por la información que está circulando, sabemos que están echando gente que tiene un nivel salarial relativamente bajo y están contratando a otros que vienen de las filas políticas del nuevo gobierno y entran con categorías muchísimo más altas. Hay una denuncia que circuló el viernes respecto de que la sobrina de Alberto Manguel fue contratada por el ministerio de cultura con un salario que es el más alto de la administración pública, lo que se llama una letra "A", con una remuneración superior a la que tenía como director de la Biblioteca Horacio González. Entonces no es verdad que esta desertificación se haga para achicar los costos.

La entrevista completa puede escucharse clickeando acá.

lunes, 29 de febrero de 2016

"La memoria de Clarín dice 'ya todo esto lo vimos, por lo tanto, ¿quiénes son estos tontos que nos vienen a decir esto, si nosotros ya lo hicimos?"'

Política y ultraje: Horacio González en La otra.-radio, clickeando acá


por Oscar Cuervo

Ahora que falta solo una semana para la vuelta de La otra.-radio (será el próximo domingo a la medianoche en Radio Gráfica, 89,3 FM), no quiero dejar pasar la oportunidad de recordar uno de los mejores programas de este ciclo que llevó casi 10 años. Una mañana de invierno de 2014 el gran Horario González, por entonces aún director de la Biblioteca Nacional, nos recibió (a Maxi Diomedi y a mí) en su propia casa para charlar extensamente. El registro de esa conversación no necesitó prácticamente ninguna edición especial, solamente fragmentar los diversos tramos para hacerlos encajar en los bloques de media hora del programa.

El placer de la conversación con un hombre de la brillantez intelectual de González (y de su amabilidad) es una gran recompensa que recibimos por años de hacer La otra.- radio. Que nos reciba en su casa alguien a quien consideramos de los más importantes escritores que tiene el país en este momento es algo que fue posible por su gentileza y por la clave de poder decir "nosotros tenemos un programa de radio y quisiéramos hacerle una entrevista". Por esos días él había sacado La lengua del ultraje, un libro de ensayos en el que analizaba la práctica discursiva de la injuria, las ofensas y los diversos modos de la humillación y el ninguneo verbal como formas de dirimir las disputas políticas en la historia argentina. Es evidente que semejante objeto de reflexión guarda intensos vínculos con el presente, pero la conversación con Horacio nos permitió considerar que el ultraje verbal ha sido una costumbre habitual a lo largo de la historia argentina, desde el siglo xix hasta la actualidad.

En la charlas aparecen personajes y episodios de diversas épocas: desde Sarmiento y Alberdi hasta Borges y Bioy, pasando por David Viñas, FogwillJoaquin Morales Solá, Lanata, Macedonio Fernández, Ricardo Piglia, Carlos Pagni, Vicente Fidel López, Ernesto Sabato, Beatríz Sarlo y muchos otros. La coyuntura política de esa semana también se metió en la charla, entonces aparecen Cristina, Scioli, el Papa, Pagina 12, 678, Clarín, Carta Abierta, Magdalena Ruiz Guiñazú y otros. La coyuntura política del invierno de 2014 puede parecernos hoy, en medio del verano macrista, una circunstancia muy lejana, y el mismo hecho de haber tenido como funcionario a un intelectual tan notable como González puede despertarnos cierta melancolía, comparando con la degradación que está sufriendo el funcionariado estatal bajo el régimen actual. Pero si lo pensamos bien, todos, nosotros y ellos, estamos aún acá y seguimos disputando por la consistencia de esa unidad imposible e inevitable que se llama nación.

El fluir estimulante y profundo al que nos incita la palabra de Horacio González logra trascender la circunstancia de aquel invierno de 2014, para seguir hablándonos hoy, esta noche, ahora.

Para escuchar el programa con la conversación con Horacio, hay que clickear acá.

La próxima semana ya volvemos en vivo a las medianoches del domingo al lunes por Radio Gráfica.

domingo, 10 de agosto de 2014

Mezcolanza: Leónidas Lamborghini, Horacio González, J. D. Salinger, Oliver Sacks, Gervasio Troche, Fernando Cabrera, Florencia Ruiz

Especial libros en La otra.-radio. Hoy medianoche en FM La Tribu. 88,7. Online acá.




Dibujos invisibles es un libro de Gervasio Troche, solo dibujos silenciosos de tinta negra sobre papel blanco y la creación de un mundo mágico: los equilibristas, el universo estelar, las luces y las sombras, la música, las ventanas y la lluvia. ¿Qué más se puede pedir? (Editorial Sudamericana).



Nueve cuentos de J. D. Salinger. Conjunto de relatos en los que el escritor hace lo que mejor sabe: mostrar el mundo desde personajes niños y adolescentes. Por ejemplo, en "Un día perfecto para el pez banana" contrapone a un joven torturado por la guerra y la locura con la mirada de una pequeña niña (Editorial Edhasa).


Besar a la muerta: Primera novela de uno de los grandes escritores argentinos, Horacio González. "La calle, a ciertas horas del día, reclama la mejor paciencia de los ciudadanos. Una fatídica disposición a la tolerancia, que sin duda no todos tienen, poco a poco fue ganando a la población. La hizo abatida y energúmena. En algún otro momento, esos hombres pacíficos, cuando descubrían a un ladronzuelo, hacían justicia por sus propias manos y destrozaban el rostro, turnándose en los golpes y palazos, de un muchacho desdichado que por arrebatar una cartera -quizás con un libro del mencionado Weber- terminaba en el pavimento con la masa encefálica derramada. Esto es sólo el doble rostro del conformismo. Es que la tolerancia puede ir junto con la odiosa evidencia de que la ciudad ha producido sujetos derrotados, silentes en su desgracia y capaces de transformar su agobio oscuro -una injusticia hacia ellos mismos- en una degradación vesánica matando anónimamente al pobre cordero descarriado". (Colihue).



Mezcolanza. A modo de memoria, de Leónidas Lamborghini. Durante los últimos meses de la su vida, Lamborghini le dio a Santiago Llach una serie de entrevistas con el fin de que se recopilaran a la manera de una memoria. “La ensalada rusa que tengo es arlteana. Mi obra está cruzada por Arlt, Discépolo, las letras del tango, Dante... Es una mezcla que yo tengo, un epigrama que se llama: ‘Edificio en construcción. Guarda con la mezcladora’".


Musicofilia, de Oliver Sacks: "Lo que sucedió a continuación, aún hoy, doce años después, llena de perplejidad a Cicoria. Aparentemente, la vida había vuelto a la normalidad, cuando 'de repente, dos o tres días después, sentí el insaciable deseo de escuchar música de piano'. Era algo que no le había ocurrido jamás. De niño había asistido a un par de clases de piano, dijo, pero 'sin interés'. No tenía piano en casa. Lo que solía escuchar era música rock. (...) Y entonces, justo después de su repentina obsesión por la música de piano, comenzó a oír música en su cabeza". (Anagrama).

Más las canciones de Fernando Cabrera y Florencia Ruiz.

miércoles, 18 de junio de 2014

Carta Abierta, Cristina, el Papa, Néstor y Jesucristo, los intelectuales K, Scioli, Pagni, Barone, Teresa Parodi, Fito, el Indio Solari...

Los temas y las personas de los que habla Horacio González en la segunda parte de la entrevista de La otra.-radio. Para escucharlo, clickear acá


Sobre Carta Abierta y los intelectuales K dice: "Carta Abierta es un grupo intelectual. Ahora, la palabra 'intelectual' es usada de muchas maneras, literal y peyorativamente. Cuando se te quiere atacar, te dicen 'intelectual K'. Esa letra tiene un papel poderosísimo, tiene un papel dual, anfibio. Es la letra más dura del idioma, una letra que vendrá del sánscrito, propicia para el idioma alemán. Cuando se te dice 'intelectual K'... por ejemplo, Viñas fue a las primeras reuniones de Carta Abierta. Cuando vio que Clarín puso 'intelectuales K', surtió efecto eso, un efecto que en mí también, en todos surte efecto, porque hoy es difícil una interpretación que no sea 'asalariado', 'chupamedia', 'ortiba'. Sin embargo, se la sigue usando en forma elogiosa en los círculos que apoyan al gobierno".

Sobre Cristina: "Sin duda, el estilo de Cristina es único en la política argentina y merece una reflexión muy profunda, porque es un estilo que ha absorbido muchos afluentes. En primer lugar, hay una derivación permanente de asociación de ideas que la lleva muy lejos. La construcción de alegorías permanentes la lleva a establecer puntos muy punzantes en el debate con la prensa de oposición. Y muchas veces sus frases provocan reacciones inmediatas y son frases que hasta le convendría no decir. Por otro lado tiene una coloquialidad muy fuerte y no se priva del lenguaje más vulgar, así como de repente salta a un lenguaje más político y a frases como 'La Patria es el Otro', que sorprenden desde el punto de vista de la tradición presidencial argentina. No eran habituales esas frases ni siquiera en el gran orador que fue Alfonsín, ni en Perón siquiera. Son frases tomadas de un acerbo muy amplio, que es como una gran olla, donde están los medios, está el cristianismo, el peronismo, el progresismo; son heteróclitos los discursos de Cristina. Y esa es la base permanente de su liderazgo, revalidado en el acto del 25 de mayo último, bajo una cierta ala papal. Y eso plantea un dilema, porque la mención de Kirchner junto a Jesucristo teologiza a Kirchner y kirchneriza a Jesucristo. Es un tema de discusión muy fuerte, hay libros escritos sobre Cristina, es un tipo de liderazgo nuevo en la Argentina...".

Y sobre todos los temas y personas del título de este post habló en nuestro último programa, que se puede escuchar acá.


La música que escuchamos fue de Leo Sayer, Connor Oberst y Albert Pla (también comentamos la última actuación del cantante catalán en Buenos Aires).


Pla en Niceto, junio de 2014. Fotografías: Nicolás Villalobos

domingo, 15 de junio de 2014

"Scioli pondría al país en un régimen conservador. Muchos se sentirían más tranquilos, porque el cuño de la Argentina es conservador y las revoluciones que se hicieron en el país fueron revoluciones conservadoras"


Hoy vamos a escuchar la segunda parte de la extensa entrevista que hace poco nos concedió el escritor Horacio González, director de la Biblioteca Nacional, integrante de Carta Abierta, autor de numerosos ensayos y, recientemente, de su primer libro de ficción, Besar a la muerta (Colihue), que también estaremos comentando.

La primera parte de nuestra conversación, que emitimos el domingo pasado, tuvo una muy buena recepción entre nuestros oyentes, que la comentaron con palabras muy halagadoras. En esta segunda parte González se interna en cuestiones de mayor actualidad política: la fase del kirchenrismo conducida por Cristina, su estilo político y discursivo, su relación con el peronismo, con la iglesia católica, con el Papa, con el conjunto heterogéneo de fuerzas que reúne el kirchnerismo. También hablamos de Scioli, de la desconfianza que provoca su figura entre los que simpatizan con el gobierno. De Carta Abierta, de la idea de Nación como aquello que es impensable, de las perspectivas de la política cultural a partir de la designación de Teresa Parodi en el flamante Ministerio de Cultura, de Barone, de Fito Páez, de la necesidad de seguir discutiendo con los sectores políticos adversarios.

Lo vamos a escuchar hoy a medianoche en La otra.-radio. FM La Tribu. 88,7. Online.

lunes, 9 de junio de 2014

Política e injurias: Borges, Bioy, Sabato, Viñas, Fogwill, Piglia, Lanata, Pagni, Sarlo, Pagni...

Horacio González en La otra de anoche: para escucharlo, clickear acá


Fue un enorme placer haberle hecho esta entrevista a Horacio González hace pocos días, una mañana en su propia casa. Allí fuimos con Maxi Diomedi y nos recibió con amabilidad y hablamos largamente. Una conversación con González es un goce intelectual y estético, porque tiene una mirada muy aguda y fina para las cuestiones del día, que son las mismas de las que todos hablamos, la política, los medios, nuestras vidas, la nación. Pero lo distintivo en él es su visión panorámica, la capacidad para remontarse desde el presente hacia la historia: puede estar pensando en los modos de la escritura de Carlos Pagni o en la forma de discutir de Beatriz Sarlo y de ahí evocar un pequeño artículo de Vicente Fidel López en La Nación. Puede pensar a Borges y a Bioy como dos fantasmas temibles y terribles que vuelven cada noche a encontrarse para ejercer la forma más cruel del ultraje, la malediciencia y la injuria. Puede pensar el peronismo o el kirchnerismo desde un borde incómodo, a veces yendo un poco afuera, a veces volviendo a meterse. Puede hacer converger en su conversación a Viñas con Morales Soláy a Lanata con Macedonio Fernández. González tiene humor, inteligencia y delicadeza, y una mirada historizada. Todo esto nos planteaba a nosotros, lo que hacemos La otra, el deseo, la necesidad y el desafío de ofrecerle un espacio para que desplegara su pensamiento. Estuvimos bastante tiempo preparándonos para esta conversación y tuvimos el gusto de hacerla y de empezar a difundirla anoche. Algunas cosas que nos dijo González:

Respecto de la lengua del ultraje: "Hay un mercado de la palabra soez. La televisión se funda en eso y el periodismo contemporáneo ha producido un fenómeno, sobre todo en los diarios electrónicos. Encontrás un artículo fundado en la vieja prosa áulica, por ejemplo Morales Solá, y debajo tenés 300 comentarios con un lenguaje cloacal. ¿Qué busca el diario al incluir esos comentarios? Es la combinación entre el cielo y el infierno. Arriba está el artículo correcto, escrito como aparece en el digno papel. Abajo el lenguaje cloacal. ¿Eso es parte o no de la conciencia de Morales Solá? ¿Es parte o no de la conciencia de Bartolomé Mitre?".

Sobre Lanata: "Él subió a la escritura la injuria directa, el lenguaje de la trifulca en la esquina. El tenía una propensión en el inicio de Página/12, que era interesante: el desenfado, no sé si la ironía, más bien el sarcasmo y la broma del muchacho ingenioso de barrio. En ese sentido, Lanata no innovó nada pero agrupó un conjunto de tecnologías escriturales. Después pasó algo. Porque él intentó la novela, en eso no tuvo suerte, intentó la escritura de libros de historia... El giro que ha hecho Lanata se amasó a lo largo de todos estos años. A mí me llamó la atención cuando él mismo dijo, cuando se lo acusó de asumir posiciones no reconocibles en su trayectoria anterior, al pasar a Crítica y después aún más a Clarín, que él trabajaba por dinero. Ese estilo cínico opera como una protección. Si vos le decís: 'hiciste esto por dinero', no vale ya, porque él ya lo dijo. El pone la discusión en un plano superior: quién hace las cosas por qué tipo de motivación. Ahí aparece el dinero, a partir del cual él acusa a todo el mundo de actuar por dinero. Sobre todo los que tienen una posición más simpática al gobierno: '¿Cómo no actuar por dinero? -dice Lanata- Evidentemente no hay otra posibilidad más que esta: se trata de almas venales'. Frente a la de él, que también es un alma venal pero se sabe a sí misma. Entonces, desde el punto de vista filosófico tendría superioridad ante al pobre diablo que es un periodista asalariado, un intelectual asalariado. Bueno, evidentemente así el problema está muy mal planteado, debe haber otra forma. Y la otra forma es que aún hay argumentos en la política, hay convicciones, y esa es la plataforma mínima para seguir pensando...".

Sobre los columnistas de Clarín: "Siempre está el giro picaresco y cínico: 'nosotros que venimos de la izquierda...'. Muchos de los periodistas de Clarín vienen de la izquierda, del desarrollismo, incluso de la militancia armada de los 70. La memoria de Clarín dice 'ya todo esto lo vimos, por lo tanto, ¿quiénes son estos tontos que nos vienen a decir esto, si nosotros ya lo hicimos?'. De ahí sale el idioma barrial de la picaresca. Blank y Van der Koy tienen un estilo que viene de la picaresca porteña, un lenguaje que aparece cuando se los ve a los dos dialogando en la televisión, ahí está el lenguaje canchero del bar. Les dicen a todo el mundo: '¿cómo van a creer en esto, si nosotros somos gente que ha superado toda creencia? Estamos involucrados en un dsipositivo que sabe todas las posiciones ideológicas del país, sabe la izquierda, la derecha... y sabe que las vidas se rompen, como las nuestras, que están rotas bien. Ganamos el dinero correspondiente en forma legítima, por escribir estas cosas, advirtiéndole a los demás que son unos torpes, que están haciendo lo que nosotros ya sabemos: ser de izquierda, apoyar a un gobierno... todo esto ya lo fuimos, estamos más allá de cualquier tonto que quiera decir que Papel Prensa es un monopolio, que Clarín es un monopolio'. Es la desarticulación del lenguaje político".

Sobre Sabato y la teoría de los dos demonios: "El caso Sabato no es fácil de juzgar hoy. Yo heredo de David, mi querido amigo David Viñas, la repulsa a Sabato, que en él viene de lejos. Una vez me shockeó mucho leer a ese gran ser diabólico que era Fogwill -que manejaba la idea del diablo con una destreza sin igual- hacer una apología de Sobre héroes y tumbas, que seguramente la hizo en broma, pero la hizo tan bien que hizo pasar a Sobre héroes y tumbas como una novela que nos volvía a interpelar medio siglo después de haber sido escrita. Eso me hizo dudar mucho de adónde poner a Sabato hoy, porque él trivializó muchos temas que uno tiene: la crítica a las tecnologías, cierto humanismo que él trivializó más de la cuenta, el compromiso del intelectual con cierto grado de misticismo y hasta de esoterismo. Entonces la figura de Sabato también está en discusión hoy. Tuvo la desdicha de discutir con un Borges, que le metió la tapa en todos los planos. La ironía de Borges era muy superior a la amargura literal de Sabato. Pero además fue el elaborador de la tesis de los dos demonios y se instaló muy confortablemente ahí. Esa tesis es muy inquietante, porque hay que decir de otra manera esas cosas. Yo cuando trato de decirlas, en general inclino la balanza a favor de los más perjudicados, a favor de los que no formaban parte del estado y a favor de los que -más allá del uso que hicieron de las armas- eran herederos de un campo de trabajo de la transformación social, y de ese cruce muy típico de la Argentina, de nacionalismo y marxismo".

Y con González hablamos también de los extraordinarios ciclos que Piglia hizo en la TV Pública, producido por la Biblioteca Nacional, sobre Borges y sobre la novela argentina, sobre 678 y los límites del gobierno a la hora de pensar un estilo de comunicación, sobre Carlos Pagni y una tradición de la derecha que se remonta a Mitre, sobre la trayectoria de Magdalena Ruiz Guiñazú, sobre sus propias participaciones en los debates televisivos en el campo opositor, en los que muchas veces prefiere permanecer en silencio para no ejercer los modos del desprecio.

Anoche no llegamos a pasar toda la entrevista: todavía faltan algo más de 30 minutos en los que Horacio habla de Cristina, del Papa, de Scioli, de Teresa Parodi y de Fito Páez, entre otros temas. Ese tramo que falta lo vamos a poner en el aire en el programa del domingo próximo.

Para escuchar el programa de anoche, clickear acá.