sábado, 30 de diciembre de 2023
martes, 9 de mayo de 2023
Mirada BAFICI
Oscar Cuervo y Maxi Diomedi en Patologías Culturales: lo mejor y lo peor del reciente festival
miércoles, 7 de julio de 2021
Nuestra despedida a Horacio González
Una conversación que tuvimos con él en otoño de 2014
por Oscar Cuervo
Para saber cómo es la soledad hay que sentir cómo le duele a uno la muerte de un compañero de ruta. No voy decir que Horacio González era mi amigo, solamente hablé cuatro o cinco veces con él, pero sí puedo asegurar que después de diez minutos de conversación Horacio te daba la sensación de que se había hecho amigo tuyo.
Estos últimos meses fueron un azote de Dios para nosotros, el tener que acostumbrarnos a despedir cada tantos días a seres que uno quiere figurarse siempre ahí, a cualquier hora, dispuestos a empezar a charlar con una ocurrencia casual, con la confianza de que el pensamiento se va a ir abriendo camino. Ya no quiero nombrarlos uno por uno porque duele más.
No fui su amigo, pero tuve la suerte de conversar algunas veces con él y pude ver cómo cada pregunta difícil la recibia con una sonrisa. Esa conjunción entre la pregunta difícil y la sonrisa amable es, creo, lo que mejor lo define. Su sonrisa al pensar. No es que González fuera amigo de cualquiera sino que era amigo de las preguntas difíciles que decía sonriendo. Viéndolo entusiasmarse al escuchar una pregunta inesperada uno puede comprender el significado más tangible de la palabra filósofo. La actitud de la philía ante la incertidumbre, el gesto amistoso al pensar juntos. Conozco gente culta, ingeniosa, informada, que ante una pregunta difícil se ponen hostiles. Te hacen ver en sus ojos una sombra de odio. Lo contrario me pasó cada vez que conversé con Horacio.
Cuando en 2014 nos dijo que Scioli lo había llamado para conversar, la misma semana en la que él declarara en Carta Abierta que el entonces gobernador de la provincia de Buenos Aires no era un candidato que le produjera entusiasmo, cuando meses después dijo que iba a votarlo con desgarro, con cara larga, muchos de nuestro propio lado le reprocharon la inoportunidad de sus dichos. Un pequeño poeta irascible que hace poco dibujó unas líneas sentimentales ante la muerte de Horacio, unos años antes, cuando Horacio había dicho lo del voto desgarrado, se hizo el piola off the record. No me lo contó nadie. Personas que piensan aferradas a la avidez de novedades, que declaran abiertas y cerradas las épocas de un mes a otro, apuradas por editar un ensayo todos los años, no podían aguantar que un hombre diga lo que muchos sentíamos: que a Scioli solamente se lo podía votar con desgarro. A pocos les gusta sentir el desgarro, pero a menos les gusta decirlo. Muchos admitían por lo bajo que era verdad, pero a la vez: eso no se dice. Apreciar el valor necesario para mostrar ese desgarro ayuda a entender qué tipo de hombre se fue con Horacio, lo imposible que será habitar ese vacío. Sus palabras, más allá de la oportunidad electoral, eran ciertas. Tener a Scioli como candidato a presidente ya era una derrota. ¿Cuándo empezó a gestarse la derrota? Es difícil marcar un comienzo, pero cuando Horacio lo manifestó la suerte estaba echada. Cuando en un aparte de la entrevista que reproducimos a continuación Horacio nos dijo que había recibido un llamado de Scioli y que estaba dispuesto a hablar con él, lo dijo con la misma sonrisa que ponía ante las preguntas difíciles. La tensión que se producía entre su ceño fruncido al votar y la sonrisa con la que se declaraba dispuesto a conversar definen su rara integridad. Horacio González portaba una actitud de amistad con la verdad que no es frecuente entre nosotros. También por eso lo vamos a extrañar.
Hasta hace un par de meses yo podía figurarme ir caminando una mañana a su casa -vivimos lo bastante cerca como para prescindir del colectivo o el taxi-, tocar a la puerta y quedarme un rato conversando con él: de Macedonio, de Borges, de Viñas, del diario La Nación, de Fito Páez, de Heidegger, de Godard. Él nos habilitaba la soltura para deslizarnos por senderos del pensamiento que no se sabe adónde nos llevan a parar. El podía vincular con naturalidad la escritura vitriólica de Vicente Fidel López con el estilete hiriente de un columnista de la derecha como Carlos Pagni. Esas asociaciones eran posibles porque González se complacía en rastrear los linajes, por lejanos que nos parecieran: practicaba un estilo oblicuo que le permitía unir esos lazos.
Cuando me enteré de su enfermedad quise tranquilizarme pensando que ya había recibido la primera dosis de la vacuna, por lo que mi angustia se asordinó. "Ya volveríamos a vernos". Supe cotidianamente de su pelea y no perdí la esperanza de que iba a salir. Pero la internación prolongada dio lugar a un virus intrahospitalario que minó su organismo frágil de estos últimos años. Hasta horas antes de enterarme de su muerte pensé que podía salir, que íbamos a volver hablar. Pudo ser posible, pero por un pelito no fue. Me quedaron algunas cuestiones, cosas que quería preguntarle. Ahora me estoy haciendo a la idea de vivir con esas preguntas, no encuentro todavía a quién hacérselas. Ahí me doy cuenta lo que deja de ser cuando alguien se muere.
La sensación de cercanía que él generaba al conversar, ese ánimo a preguntar sin miedo de meter la pata deja una huella persistente. Nunca ha de morir.
Esta entrevista se la hicimos en el otoño de 2014 en su casa del barrio de Boedo. Fuimos Maxi Diomedi y yo. El arco de la conversación va desde La lengua del ultraje -un libro suyo que había aparecido hacía poco- hasta la obra de Fito Paez, desde los medios de comunicación hasta Borges y Bioy, desde sus intervenciones poniendo el cuerpo en la televisión hostil a sus diferencias con Beatriz Sarlo, que de todos modos no le impedían seguir conversando con ella, de la controversia sobre la monolengua de 678 hasta la figura ambivalente de Ernesto Sábato.
Volvimos a pasar la entrevista hace un par de semanas en Patologías Culturales -FM La Tribu, 88,7, sábados a las 18. Como preludio a esa charla dejamos una conversación entre Maxi y yo donde recordamos aquel mediodía y tratamos de pensar -no sin dolor- lo que significó HG para estas pampas.
sábado, 26 de junio de 2021
Horacio González: especial en FM La Tribu - 88,7 - Hoy
Patologías Culturales RADIO - Online fmlatribu.com/radio/ | 18:00 hs.
[Leo en el archivo del blog un texto que escribí el 25 de marzo de 2018:
"Horacio González es el mayor intelectual argentino vivo. Tiene una gracia para pensar sobre la marcha, junto con su renuncia a apelar a las astucias cínicas y al facilismo discursivo, su desinterés por la aprobación líquida, su amor por la precisión verbal, la inquietud por reconocer las zonas espinosas, cualidades que hacen que muchos no se lo banquen, porque no quieren pensarse o simplemente no les da el mate. Pero no hace tanta falta señalar la prevalencia intelectual de González como marcar nuestra necesidad de que aparezcan más personas con esas cualidades, aún con otros puntos de vista. No es indiscutible que tenga razón en todo como penosa su falta de interlocutores. Estamos tan despistados como para ni darnos cuenta de lo bien que nos vendrían varios como él".
Estas palabras hoy rebotan contra las paredes de mi cabeza.]
lunes, 2 de julio de 2018
Filosofía, noche y niebla (la kermesse oficial y la filosofía sin permiso)
Al intentar hacerlo, advirtieron que el simulacro orquestado no toleraría semejante desvío de los propósitos oficialistas. Una oficiala de Lombardi llamada Marcela Boeris, involucrada en la organización de la kermesse, ordenó bajar el volumen de los amplificadores durante la lectura del texto. Alabarces reaccionó: “¿Podés subir el volumen?”. Su pedido no fue satisfecho. Cuando Diego Singer decidió ceder la palabra a un grupo de los trabajadores despedidos, la oficiala Boeris ordenó directamente cortarles el sonido. “Esto es un claro acto de censura”, denunció otro de los participantes, Alejandro Boverio. El documento estaba firmado por Singer, Alabarces, Boverio y por Ezequiel Adamovsky, Lucía Alvarez, Esteban Buch, Diego Escolar, Maristella Svampa, Darío Sztajnszrajber, Horacio Tarcus y Pablo Wright, entre otros. “Nos preguntamos qué tipo de rol tenemos que cumplir en un encuentro del que Lombardi se jactó durante la misma entrevista en la que presumió de los despidos” se inquietaba Alabarces al darse cuenta cuál era la ceremonia en la que fueron implicados. Otra de las participantes, Lucía Álvarez, les cedió el tiempo completo de su exposición a los trabajadores de TELAM. Boverio se cruzó desde la Noche Oficial hacia la que se organizó en TELAM, "No regalamos ni la noche ni la filosofía".
El que no la pasó bien fue el filósofo presidencial No-no Rozitchner quien, al ver que su stand up estaba siendo intervenido por un colectivo que repudiaba la mascarada, salió de la sala a buscar Seguridad. Literal y metafóricamente, el pedido de auxilio de Rozitchner a los agentes de seguridad terminó siendo la exposición reveladora de la verdad de esta noche de la Filosofía Oficial.
Intervención del Colectivo El loco Rodríguez a este "pensador" canalla.
Porque la filosofía se hace sin permiso....
Sabado 20:30hs
"Acabamos de interrumpir la disertacion de Alejandro Rozitchner.
Con este texto:
La filosofía se hace sin permiso,
La filosofia interrumpe
la inercia-mundo
la normalidad
¿Cuánta expropiación vamos a soportar?
Interrumpirte Alejandro
no es un escrache,
es un acto de respiración
contra la vida que vos y tu gobierno nos ofrecen
Producen dolor
Producen deuda
Producen asfixia
¿Cuánta expropiación vamos a soportar?
Despiden a 354 trabajadoras y trabajadores e invitan a "la fiesta del pensar"
y nuestros doctores filósofos asisten, colaboran y trafican sus marquesinas.
Cuánta comodidad, señores,
cuánto terror metido en el cuerpo.
llegará el día en que paguen caro el dolor que producen
La fiesta no es de ustedes,
la noche no es de ustedes,
La filosofía no es de ustedes,
y no está acá,
se hace mucho mejor aqui a pocos metros
donde se grita
nadie sobra en TELAM.
Mientras tanto en TELAM, junto a los trabajadores despedidos, el mismo sábado un grupo de intelectuales llamaron a otra noche de la filosofía:
Palabras de apertura de Horacio Gonzalez:
González se manifestó emocionado por expresar la palabra "filosofía" junto a los trabajadores y citó un pasaje de Hegel:
Participó también, entre muchos otros, Liliana Herrero:
Qué canción vuelve a crecer.
Qué vino por las cantinas
florece al anochecer.
Otro de los participantes, Diego Sztulwark, dijo:
domingo, 25 de marzo de 2018
Elogio del pensador (a Horacio González)
domingo, 5 de noviembre de 2017
Un soplido que viene de lejos
(Audios tomado por Carolina Cabrera)
domingo, 28 de mayo de 2017
"Todos los demás son absorbibles por el macrismo"
"Entre Cristina y Randazzo hay una distancia dramática que no se puede medir en metros ni en centímetros cúbicos"
martes, 5 de abril de 2016
El macrismo está impulsando un proceso de desertificación de la cultura con mucha violencia
La Biblioteca Nacional dirigida por Horacio González es otro de esos espacios queridos que en los últimos años nos convocó con una frecuencia que nunca hubiéramos imaginado: para jornadas filosóficas y literarias (Pasolini, Nietzsche, Kierkegaard, entre las que me tocó participar); para exposiciones y ciclos de tributo a artistas como Spinetta a pocos días de su muerte; otra que se hizo en recuerdo a Luca Prodan; el Museo de la Eternidad, que ponía en escena figuras imaginarias salidas de la literatura de Macedonio, Borges, Bioy, Nietzsche, Piglia entre otros. O las cuidadas ediciones fascimilares de revistas culturales argentinas de las décadas de los 50, 60, 70 y 80, como Contorno, Los Libros, Envido, Lulú, publicaciones de un valor extraordinario que de otra forma serían muy difíciles de conseguir, y la Biblioteca editó a precios muy accesibles.
Un lugar que así nos acercó material y afectivamente a los libros, a las letras y a los universos que de ellos emergen... María Pía nos escuchaba recordar todo eso y sintió nostalgia por las cosas que el grupo del que ella formaba parte propuso o sostuvo y que ahora parece que el estado en manos del macrismo está dispuesto a destruir...
lunes, 29 de febrero de 2016
"La memoria de Clarín dice 'ya todo esto lo vimos, por lo tanto, ¿quiénes son estos tontos que nos vienen a decir esto, si nosotros ya lo hicimos?"'
domingo, 10 de agosto de 2014
Mezcolanza: Leónidas Lamborghini, Horacio González, J. D. Salinger, Oliver Sacks, Gervasio Troche, Fernando Cabrera, Florencia Ruiz
Más las canciones de Fernando Cabrera y Florencia Ruiz.