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martes, 15 de octubre de 2019

Una noche tres amigos se juntan a escuchar música

La otra.-radio, para escuchar clickeando acá


Tres amigos se juntan en la madrugada que va del domingo al lunes, cada uno trae alguna música que quiere compartir con los otros. Bonomo, Diomedi y Cuervo.

Bonomo trae a Björk, una artista que admira tenazmente, viene a hablar de la dimensión visual de sus canciones. Junto con Cuervo planean pasar algunos de sus clips en el ciclo de cine de los sábados en IWO, este sábado a las 19:30 en Ayacucho 483 van a dar "Mutual Core" y "Crystalline". Bjork no solo desarrolla para cada uno de sus discos y espectáculos conceptos visuales específicos, también juega a mutar su cara, la interviene hasta volverse una mezcla de rara de animal y máquina. Sus letras invitan a soñar imágenes, paisajes emocionales:

Con una palma llena de estrellas
las sacudo y las tiro sobre la mesa
como si fueran como dados
repetidamente
y las vuelvo a juntar y las sacudo
y las vuelvo a arrojar sobre la mesa
repetidamente
repetidamente
Hasta que aparezca la constelación deseada
Y yo me pregunto:
¿cómo voy a lograrlo?

[Desired Constellation]

Para "Stonemilker" Björk hizo un clip de realidad virtual en 360° que permite que uno vaya moviendo la imagen con el cursor de la computadora y se convierta en el camarógrafo del video:



Para su último espectáculo ella convocó a Lucrecia Martel para crear un diseño visual del show. La fotografía que ilustra este post muestra un momento de lo que lograron juntas.

Cuervo viene de presenciar la última semana una actuación de King Crimson en Buenos Aires que lo tiene todavía atónito. Piensa que Crimson hace una música que nos enseña a escuchar, a prestarle atención al acto de la escucha. No es que Crimson haga una música difícil, eso no existe, se trata de pensar cómo escuchamos. Eso lo escribió en su blog.

Diomedi desde el otoño viene haciendo un recorrido a través de la discografía de Lou Reed. Pensó que le iba a dedicar el otoño pero ya llegó la primavera y sigue. Ahora va por New York (1989), un disco que reafirma el credo de Lou en el sonido básico de guitarras, bajo, baterías y voz, con un tratamiento de audio refinado que realza cada simple elemento. El título del álbum define el espacio en el que siempre transcurrieron sus narraciones. Pero ahora los personajes viven vidas rotas por años de capitalismo salvaje.

Pedro vive en la vereda del Wilshire Hotel
mira a través de una ventana sin vidrio
las paredes son de cartón, los pies tapados con diarios
el padre le pega porque él se cansó de mendigar.

Tiene nueve hermanos y hermanas que fueron sometidos
es difícil correr cuando te golpean con una percha los muslos
Pedro sueña con ser grande y matar a su viejo
pero tiene una leve chance de irse al boulevard.
Él va a parar al sucio bulevar.

Esta habitación cuesta dos mil dólares
¿podés creerlo, man? es cierto
en alguna parte hay un caballero que se ríe hasta mojarse los pantalones
acá nadie sueña con ser médico, abogado ni nada
sueñan con dilear en el sucio bulevar.

Dame tu hambre, tu cansancio, tus pobres y los voy a mear
eso es lo que dice la estatua del fanatismo
tus pobres amontonados, que los apaleen hasta morir
dejalos que se jodan y terminen en el bulevar.
que caigan en el sucio bulevar.

Afuera es noche brillante, hay ópera en el Lincoln Center
las estrellas de cine llegan en limusinas
los reflectores apuntan al horizonte de Manhattan
alumbran la calle principal.

Un pibito parado cerca del tunel de Lincoln
vende rosas de plástico por una moneda
el tráfico es desviado hasta la calle 39
la puta de la tele le ofrece una chupada a los vigilantes.

Ya de vuelta en Wilshire, Pedro se sienta a soñar
encontró un libro de magia en un tacho de basura
mira las fotos y ve su techo roto
contando hasta tres dice espero desaparecer
volar lejos de este sucio bulevar.



"Los días de hacerme el tonto con ciertas cuestiones se terminaron. Es en serio el octavo año consecutivo bajo el mandato de Reagan. Trato de que entiendan la situación en que nos encontramos. Sobre eso se trata el álbum" declaró Lou Reed cuando sacó New York, cuenta Diomedi.

Resulta que la conversación entre Bonomo, Diomedi y Cuervo es un programa de radio, que se puede escuchar acá.

domingo, 13 de octubre de 2019

Hombre esquizoide del siglo xxi


Garra de hierro de una pata de gato
neurocirujanos que piden más
en las puertas venenosas de la paranoia
hombre esquizoide del siglo xxi.

Sangre en el alambre de púas
pira funeraria de políticos
inocentes masacrados con napalm
hombre esquizoide del siglo xxi.

Semilla de muerte, codicia del ciego
poetas hambrientos de niños sangrantes
nada de lo que tiene es necesario
el hombre esquizoide del siglo xxi.

Hoy en La otra.-radio debaten Robert Fripp, Björk y Lou Reed.


Hoy 12 de la noche en FM 89,3, Radio Gráfica, online acá.

miércoles, 9 de octubre de 2019

King Crimson en Buenos Aires: capaz que sí


No me caben dudas acerca de que King Crimson es una de las mejores flores que dio el jardín del rock en su vida ya longeva. Se están cumpliendo 50 años desde la salida del primer disco de Crimson y Robert Fripp lo celebra con una gira mundial que ayer y hoy está pasando por el estadio Luna Park de Buenos Aires.

Esta es una ciudad que alberga un núcleo duro de crimsonmaníacos. Nuestro romance con Crimson consta ya de dos hitos: hace 25 años Fripp pasó por el teatro Broadway con el doble trío (dos guitarras, dos baterías, dos bajos) en una noche que nos voló la cabeza. Exactamente 25 años después, Crimson vuelve y se encuentra con muchos de aquellos fans de los 90 y una nueva generación de seguidores extasiados. Por lo que se vio entre el público de anoche, en muchos casos se trata de padres que le pasaron la crimsonmanía a sus hijos. Creo, por declaraciones periodísticas que hizo más de una vez, que Fripp recuerda tanto aquel encuentro en Buenos Aires como nosotros. Dos visitas en 50 años no son muchas, pero sí suficientes si se da la intensidad con que se produjeron estos encuentros. Si la perfomance del doble trío de los 90 fue arrasadora, la respuesta fervorosa del público estuvo a la altura. Anoche podía sentirse en el aire del Luna que Crimson es aquí pasión de multitudes y que ocupa un lugar eminente en el sistema nervioso porteño. Contra los lugares comunes que circulan entre los detractores (sordos), Crimson provoca en vivo una intensidad que conjuga precisión y calentura, potencia y belleza.

Fripp es el único integrante original de la banda que sigue a lo largo de medio siglo. A juzgar por lo escuchado anoche, es el portador de ese nombre con toda justicia. Por Crimson pasaron una veintena de músicos, la mayoría de ellos muy buenos, algunos ya muertos. Otros se subieron y se bajaron en distintos tramos del viaje. Pero es indudable que Fripp es el que tiene la fórmula y sabe ponerla a funcionar a lo largo de décadas, con distintos compañeros. Si ahora falta Adrian Belew (que puso lo suyo en las versiones 80 y 90 de la banda), en cambio sí están tres históricos crimsonianos: nada menos que el saxofonista Mel Collins (que ya tocaba en el segundo disco de 1970),el stickista Tony Levin (que se integró al viaje en los 80) y Pat Mastelotto (baterista desde los 90). Junto a ellos, completan el actual septeto otros dos bateristas: (¡sí! ¡Crimson suena ahora con tres bateros, alíneados al frente del escenario!) Gavin Harrison y Jeremy Stacey, que protagonizan varios tramos alucinantes del show; y el guitarrista y cantante Jakko Jakszyk (con un timbre vocal más parecido al de John Wetton que al de Belew). 


¿Qué es King Crimson, entonces? ¿Una banda mutante que responde al rigor creativo de Fripp? Puede ser. Pero el sonido que desde hace tantos años nos viene extasiando era anoche fácilmente reconocible. King Crimson está acá y en ningún otro lado. Con el desarrollo de la tecnología de audio producido en estos 50 años, puede decirse que lo que vislumbrábamos con regocijo en aquellos viejos casetes con soplido de cinta suena hoy con una potencia y definición insuperables. Si a comienzos de los 70 el Rey Escarlata le cantaba al hombre esquizoide del siglo xxi, hoy esta música suena actual.

La pregunta es: ¿hay otra banda en la tierra que pueda sonar como Crimson? Para mí, que vi unas cuantas, no la hay. Existen motivos para el desconcierto: arriba del escenario estos señores ya mayores se desenvuelven con circunspección, pero la música que emanan ante el azoramiento de los testigos es furibunda y a la vez concisa. El concepto Crimson consiste en un rango amplio de sonidos, con pasajes de limpidez baladística etérea y otros de una fiereza que deja a cualquier banda de hard rock como aspirantes blandenges. En sus picos, los señores de Crimson pueden sonar como los más duros entre los duros. El tipo de belleza al que apuntan pasa por el filtro de la deformidad. Se dijo y se repite que son exponentes del rock progresivo (desgracia de las etiquetas). Yo digo que hacen funk expresionista, que sus riffs endemoniados dejan colar ráfagas de free jazz, que por ahí flotan los fantasmas de Hendrix y de Coltrane, que los primeros 70 se justificarían por darnos a Crimson y a Zeppelin. Que después de los Beatles, ninguna otra banda expandió los límites del rock como Crimson lo hizo.

La música de Crimson no es difícil. Tiene algo primitivo en sus cuelgues obsesivos y algo inaprensible por su lirismo, pero para oídos desprejuiciados las dos horas y media que tocan son de goce puro. Quizás lo que impide que muchos entiendan la ductilidad para moverse entre la dulzura y la violencia que Crimson exhibe, su alternancia entre los silencios bruscos y los fortísimos, la rapidez sobrehumana que se frena de repente y se elonga en una monstruosidad tímbrica, sea la seriedad de los tipos arriba del escenario, su concentración. Por momentos parece no haber correspondencia entre el equilibrio escénico que muestran y el caos sonoro que emiten. Son tiempos en los que domina el histrionismo teatral, de una violencia más representada que efectiva. La música de Crimson invita a ser escuchada incluso con los ojos cerrados.

El repertorio que tocaron anoche difiere bastante del que escuchamos en los 90. En aquella ocasión, predominaba la forma que Crimson había configurado en los 80. Hoy la mayoría de lo temas sale de la primera etapa: "Red", "Larks Tongues in Aspic", "Starless", "The Court of the Crimson King" y "21st Century Schizod Man", entre otros. ¿Qué le falta a King Crimson para ser reconocidos como los mejores? Quizás un frontman carismático. Pero parece que ellos no lo tienen ni les importa. Entonces son la más celebrada banda de culto del mundo. Alguien dijo por ahí que fuimos al mejor concierto del siglo xxi. Capaz que es así nomás.



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lunes, 7 de octubre de 2019

Nos o tres

Se nos cruzan: La otra.-radio de anoche. Clickear acá



Si todes se nos cruzan en estos días por algo será. Se termina este régimen de exclusión que se define por la disyunción excluyente. La falsa transparencia del mundo que nos prometió el macrismo es el de una clase rústica, con poca vitalidad, con un vocabulario escaso y así de parco también en gestos hacia la otra. Ellos querían entrar al teatro por acomodo, porque justo pasaba por ahí el capo y les consiguió unas entradas y eso porque se consideran con acceso directo a los bienes que nos sustraen a todos. Se acaba el macrismo, señores, fueron de décima y ni siquiera, de milésima, y quisieron pasar como ilustrados, civilizados y respetuosos. Pero se están yendo.

Así que no será tan casual que en estos días se nos crucen el disco nuevo de WOS con la vuelta de King Crimson, alta música con un sentido de la expansión de las posibilidades que no tiene nada que ver con esos montajes baldíos desde el que nos habló macri en sus cuatro años de desgracia. La amplitud de rango que abarca el sonido de Crimson a lo largo de sus ya 50 años de vida, ¡medio siglo de belleza furibunda y generosa! es equiparable con la fluidez verbal que combina ese flow tan argentino de WOS. 

Mientras nosotros iniciamos nuestra travesía por las historia(s) del cine de Godard. Godard filmó su primera película hace 60 años y hoy está todavía pensando todas las películas que se harían o que se harán, hasta las películas que no se hicieron. Hay que tener muy presente esa posición para oír desde dónde vienen estas historias del cine. Godard, como King Crimson, pasan por ser artistas "difíciles", que requieren un gran conocimiento, una supuesta intelectualidad dificil ante la que habría que retroceder. Cuando se habla así es porque no se quiere ver ni oír lo que ellos nos brindan. Hay una envergadura en esta clase de artistas que dona con generosidad muy extemporánea. No son contemporáneos, son intempestivos. Están muy atrás y demasiado adelante al mismo tiempo. Y la canción y la película hegemónicas son lineales y mezquinas. De ahí la extrañeza que provocan a una determinada especie de receptor.











Cuando se respira la amplitud de todas las canciones que se harían o que se harán, o las que no se harán, las canciones posibles, entonces se empieza a oír en qué clave toca Crimson, a qué estallido de sensualidad nos incitan los planos inestables y fugaces de Godard. No se trata de intelecto contra sensibilidad, esa disyunción excluyente está viciada, está vacía o ciega. Desde hace tiempo se sabe que al experiencia es tarea. Que puede ser una bella tarea.

Si este texto es tan choto, se debe a que estaba tratando de contar cómo fue el programa de anoche, pero mejor escúchenlo. 

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