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sábado, 23 de mayo de 2026

Novela


El debate alrededor del abucheo recibido por Fito esta semana en el Arena, al presentar Novela, hace eje en un público "monstruoso", incapaz de escuchar la presentación de un "nuevo" disco completo.

Creo que ese enfoque es una forma incompleta (!) de tratar el asunto. Vi a Serú Girán tocar discos completos con temas enteramente desconocidos por el publico; en la presentación de Bicicleta, cuando todavía no había salido, tocaron incluso temas nuevos que no iban a quedar en el disco. La velada fue tan hermosa como nos sonaron aquellas canciones por primera vez. Para llegar a esa noche hay un trayecto que hacen los artistas en comunión con su público. FIto hace muchos años que cultiva a un público de playlists, sin proponerles ningún desafío. No es raro que críes al monstruo que te va a terminar pegando un tarascón. Aparte, no es "algún disco", es Novela, el disco que Fito guardó indeciso desde fines de los 80, grabó como un híbrido anacrónico en Abbey Road y publicó en marzo de 2025 sin haber hecho nunca gira de presentación. Lo tocó una vez en Rosario con preaviso. Y en el Arena, solo avisó pocas horas antes del show, muchos días después de haber agotado las entradas. Fito lo "presenta entero" el día que dice despedirse de él porque a la vez publica el nuevo. Si hay alguien que maltrató a Novela, el primero es el propio autor. Nunca le dio el cobijo requerido y este miércoles lo arrojó a los leones luego de haberlo guardado con vergüenza ambivalente por años. Quizá esa presentación caprichosa y tardía haya sido el último zamarreo al que sometió a estas canciones. Hay una razón para entender por qué lo mostró con tanto desdén. El disco, la versión que quedó finalmente plasmada, es realmente malo, el peor que haya grabado en los últimos años. Lo que es decir. Quizá la frialdad, el aburrimiento y el rechazo del público sean solo una reacción a la altura de una obra sin gracia.

domingo, 25 de enero de 2026

Aceleración 3: Dionisos intoxicado

El iluminismo oscuro

- Nick Land plantea la aceleración como una inevitabilidad propia de la dinámica del tecnocapitalismo, que funciona por un proceso maquínico indiferente a la intención humana. ¿No está glosando los planteos de Heidegger sobre la técnica tal como los desarrolló durante décadas, desde sus numerosos cursos sobre Nietzsche entre 1936 y 1944, pasando por “La cuestión de la técnica” hasta “La muerte de la filosofía y la tarea del pensar”? 

- La tesis de Land sobre un proceso maquínico indiferente a la intención humana parece evocar, en ciertos aspectos, la noción de Heidegger de que la técnica moderna es un desborde que escapa al control de la volundad. Sin embargo, hay una diferencia crucial: Heidegger ve este proceso como un peligro, punto culminante de una larga historia de olvido del pensar como pregunta (Seinsvergessenheit). Este olvido permite el abandono de la verdad en favor de un cálculo regido por la eficacia para saquear las reservas disponibles, naturales y humanas. El sentido de ser de todo ente es ofrecerse a la usura de la época. Lo ofrecido a la usura es todo lo que existe, porque para el actual dispositivo epocal lo incalculable carece de ser. Esta actitud provocadora -podríamos denominarla "extractivismo extremo"- se sostendrá mientras el olvido prevalezca. La posibilidad de pensar, hoy en peligro, radica en transitar un camino que el olvido oculta. Se olvida la diferencia entre pensar y calcular: se olvida que nuestro vínculo con el mundo es el habitar, y así nos convertirnos en vectores del saqueo; se olvida la posibilidad de tomar decisiones libres. El valor de la eficacia queda completamente encadenado a la imposición extractivista. Esa es la diferencia radical de Heidegger con el aceleracionismo. La absoluta movilidad del capital sin frenos de la que hablaba Marx, esta fuerza de desterritorialización desatada, nos condena a una existencia impotente: si por la fuerza del mercado no podemos no ir siempre más allá, abdicamos de todo decidirEl pensar heideggeriano se vale de metáforas para traer a la palabra lo no pensado, aquello que la jerga técnica no puede nombrar porque ni es calculable ni vale según su eficacia. 

En el punto donde hace falta pensar qué quedó de la libertad, Heidegger alude al "claro" (Lichtung, el claro del bosque). No es simplemente el lugar iluminado sino el ámbito de lo abierto, donde tanto el alumbrar como el ocultar se nos hacen posibles. ¿Queda alguna instancia en la que podamos participar de un alumbramiento o solo podemos dejarnos arrollar, eufóricos o depresivos, por el futuro incontenible? ¿Pero qué queda del futuro si ya vino a buscarnos? ¿El eterno retorno de lo mismo, con la hiperkinesia de lo novedoso? Esto presenta una dificultad para la comprensión de la época, porque lo olvidado nos aguarda como posibilidad fuera de nuestro círculo de visión. 

Waldlichtung vs Dark Enlightenment

 

.-La necesidad de enfatizar la alteridad radical que tiene el aceleracionismo proviene de su ansiedad por renegar de toda decisión. En su fase más influyente del Cybernetic Culture Research Unit (CCRU) en Warwick, Land piensa el proceso tecnocapitalista como una inteligencia  alienígena. Reconfigura los conceptos en un estilo de escritura deliberadamente oscuro y provocador: la eficacia importa, la verdad no.  Reconoce sus deudas conceptuales, pero intenta una subversión radical de la crítica heideggeriana al convertir la advertencia de Heidegger en un mandato autoritario de aceleración. A pesar de su coqueteo con lo alienígena, la imposibilidad de frenar invita a una parálisis centrípeta, como una rueda atrapada en una ciénaga que cuanto más acelera, más se hunde.

- ¿La diferencia entre Heidegger y Land sería que mientras Heidegger piensa la historia con el prisma decisorio de la posibilidad, que da una tarea indeclinable para el pensar, Land celebra una adherencia maníaco-depresiva a lo ya dado? ¿Contra su agitación futurófila, el aceleracionismo terminaría por ser una rendición incondicional al statu quo? ¿No se vuelve así toda su teoría superflua? Más bien parece testimoniar un colpaso del pensamiento parecido al de Nietzsche, pero sin su grandeza.

- Sí, la diferencia fundamental entre Heidegger y Land radica precisamente en la dialéctica entre la posibilidad (Heidegger) y la inevitabilidad (Land), y esto define el rol o la falta de rol del pensamiento en cada filosofía. Para Heidegger la desmesura técnica es la forma en que se nos oculta el sentido en la época actual. Sin embargo, esta ocultamiento no es el fin de la historia, sino un momento de una temporalidad a la que siempre le cabe la posibilidad del desocultamiento (aletheia), esto es: la verdad. La tarea del pensar es fundamental y activa; en ella reside la libertad que no abandona a la clausura absoluta de la realidad. Land, al contrario, festeja la rendición al arrollamiento capitalista, un proceso de inteligencia alienígena que se autodespliega y desterritorializa, disolviendo las formas humanas, las identidades y los valores. Un Dionisos intoxicado, en los términos monstruosos de Nietzsche, en una fiesta química que se extiende hasta el hastío. El pensador a la retaguardia. Este tardonihilimo no permite una actitud diferente al "decir sí" a lo dado, humillándose al poder como última instancia -habría que revisar todos esos pasajes que Nietzsche dedicó a pensar la humillación de los débiles. El tuitero NRx no es un agente crítico sino una especie de trovador del capital que canta la balada del colapso inminente, para llegar más rápido al poshumanismo. La teoría landiana nos invita a una performance: busca la desorientación, la ofuscación y el amasijo de cuerpo y máquina. Imita el proceso que describe induciendo al colapso mental, algo que asemeja al abrazo de Nietzsche al caballo en Turín sin su grandeza.

Pop para divertirse


- ¿Qué significa "alienígena" en Land, más allá de un esteticismo deudor del género sci-fi? ¿Hay un fundamento serio para el uso de este concepto o solo es una retórica que banaliza el problema? 

- Se refiere a lo que está más allá de la comprensión y el control humanos. No se trata de hombrecitos verdes sino fuerzas que operan de un modo ajeno a la lógica antropocéntrica. El capitalismo no es, según él, un sistema diseñado por humanos para humanos sino un proceso de inteligencia artificial ciego a las intenciones humanas. Los humanos se vuelven meros vectores o huéspedes para la reproducción exponencial del capital, en analogía a la función de un virus en un organismo. Land también incluye una referencia al horror cósmico de H. P. Lovecraft, la indiferencia del cosmos hacia la existencia humana y la revelación de una realidad monstruosa e incomprensible. Otra vez vuelve Nietzsche y su profecía de una especie vanidosa rápidamente extinguida en una galaxia insignificante dentro de un universo inhóspito, el pasaje fundacional de su obra. 

"En un apartado rincón del universo, donde titilan innumerables sistemas solares, hubo una vez una estrella en la que animales inteligentes inventaron el conocimiento. Ese fue el más orgulloso y el más mentiroso minuto de la historia universal, pero duró solo un minuto. Tras pocos resuellos de la naturaleza, la estrella se congeló y los inteligentes animales hubieron de morir". (Sobre verdad y mentira en sentido extramoral)

El capital, montado en su invención tecnológica, es lo único digno de respeto en esta profecía disciplinaria. La especie se extingue pero tras aniquilar a los débiles manda a su elite a otra galaxia. "Yo os anuncio al Superhombre". Land apela al imaginario sci-fi -especialmente en referencia a películas como Alien, Blade Runner o Terminator 2- como un shock value, es decir, un valor de impacto para inyectar anabólicos a su invitación a morirnos. El xenomorfo, la criatura de Alien, es un meme perfecto de un depredador adaptable, sin empatía y puramente funcional, que encarna la lógica del capital. La retórica landiana busca imitar la frialdad maquinal que describe. No es un adorno sino parte integral de su proyecto proselitista para romper con el discurso tradicional. 


- Pero Heidegger, cuando dice que la técnica no es instrumento de una voluntad humana, no está expulsando el problema hacia lo alienígena ni poniéndolo en manos de los dioses. Más bien cuestiona el modelo instrumental que la piensa como una herramienta neutral, como el típico martillo de los positivistas, sometida al arbitrio de una voluntad racional -incluso de la subjetividad humana entendida como intersubjetividad. Ni la técnica es una herramienta neutra ni la historia humana es conducida por una conciencia racional. Esto no implica que sea soplada por el Espíritu Santo -es desgraciado que la insistencia de un periodista de Spiegel en los años 60 lo haya llevado a pronunciar aquel "Solo un dios puede aún salvarnos", que más bien fue una concesión de Heidegger a la insistencia periodística antes que el corolario de su posición filosófica. Nuestra conciencia racional se configura en la historia y nadie la conduce desde arriba. Esa configuración histórica se edificó sobre un olvido, dice la tesis heideggeriana que podemos discutir pero no simplificar a través de la sinopsis de un Hollywood retrofuturista.

- Ciertamente la relación entre lo humano y lo no-humano en Heidegger es compleja y su crítica al olvido del pensamiento occidental no parece conducir a lo "alienígena". La diferencia radica en cómo cada autor comprende la esfera de lo no-humano o lo no-pensado. En Heidegger no es una fuerza externa y hostil que busca destruir a la humanidad, sino la fuente desde la que emerge la existencia humana en su dignidad. La tarea del pensar es recordar esta fuente, escuchar esa voz. El desarrollo histórico de la técnica es el punto culminante de un olvido, pero la posibilidad de un giro (Kehre) hacia otro comienzo permanece abierta. No hay un alien aquí; hay un hogar perdido y la posibilidad de decidir habitarla, no en medio de este frenesí de cálculo y usura. No parece que el capitalismo sea el modelo propicio para este giro. Heidegger no se extiende sobre cómo se operaría el giro pero señala que su posibilidad nos aguarda. Ahí radica su incompatibilidad con los aceleracionistas. En Land lo alienígena es la fuerza ciega que no ofrece una morada habitable para la humanidad, ni el cuerpo ni la tierra, lo que lleva a especular con la migración de la inteligencia desde el soporte biológico finito del cuerpo humano hacia lo poshumano, como dice Alejabdro Galiano en ¿Por qué el capitalismo puede soñar y nosotros no?: "A partir de la concepción del ser humano como un dispositivo, un grupo de neurocientíficos trabaja sobre la premisa de entender la actividad cerebral como un software que, si fuera posible escanear el cerebro, podría reproducirse en cualquier plataforma. Si logramos que la  música suene igual en un CD, un MP3 o la nube, ¿por qué no podríamos hacer lo mismo con la mente? (...) muchos sueñan en voz baja con poder escanear un cerebro, emularlo, reescribirlo, mejorarlo y subirlo a una computadora". Y muchos ni bajan la voz para decirlo: Peter Thiel invierte en eso los millones que les saca a los hambrientos. El aceleracionismo se toma la desterritorialización tan literalmente que la proyecta como una migración del cuerpo y finalmente una migración de las elites económicas ricas hacia otros planetas. 

- En cuanto al shock value que ensayan los NRx con su retórica pop, ¿no es una banalización nada contracultural sino acorde a las tendencias más conservadoras del sistema? ¡Pop para divertirse! Las visiones sobre el rumbo de la racionalidad moderna pueden rastrearse en momentos muy anteriores del arte y la filosofía, en el Genio Maligno cartesiano, en el Gólem, en Frankenstein,  las distopías de H. G. Wells o Karel Čapek y muchos otros ejemplos no anclados a la estética ochentista.


- Para los defensores de Land, esta retórica no es banal porque tiene una función estratégica: es una performance diseñada para el contagio y diseminación viral de ideas, buscando la eficacia en la era del pop y la información rápida. Imita el movimiento del capital. Es cierto que al reducir toda complejidad ontológica a tropos narrativos de horror y ciencia ficción, Land corre el riesgo de resultar un mero ejercicio de estilo posmoderno. Lo cool de su retórica puede desviar la atención de su (in)consistencia argumental. El uso de una retórica fechada podría hacer que su obra envejezca mal, que ya haya envejecido o que se confunda una intuición filosófica con la envoltura cultural del momento.

- Esta retórica pop,  ¿no es un Nietzsche aggiornado para jóvenes tardo-ochentistas?

- La etiqueta "Nietzsche pop" expresa una crítica aguda a la obra de Land. Los elementos más radicales y estéticamente atractivos del nihilismo nietzscheano -la locura, la destrucción de los valores, el Übermensch como singularidad- quedarían empaquetados en una estética cultural de finales del siglo pasado -ciberpunk, rave, teoría de sistemas- atractiva para una audiencia desilusionada con la política tradicional y fascinada por la tecnología. El pathos trágico de Nietzsche era íntimamente antisistémico, crítico de la cultura de masas. La estrategia retórica de Land, por el contrario, sintoniza perfectamente con el lenguaje del marketing cultural y se enfoca en el shock antes que en la sustancia. Y sería una fórmula para aliviar angustias. Proclamar que el capital es una fuerza alienígena cuyo despliegue es inevitable es más cómodo que admitir que existe otra posibilidad. El pensador se convierte en un espectador, incluso un animador del desastre. Los magnates high-tech prefieren a los influencers que pregonan la inutilidad de trabajar contra el sistema, un fatalismo tecnocrático y anti-democrático que legitima a un poder  incontrolable.

viernes, 15 de agosto de 2025

Menem, farsa y tragedia


Análisis de la serie Menem, el show del presidente (Ariel Winograd, Prime Video, 2025), a cargo de Oscar Cuervo, en conversación con Maximiliano Diomedi, en Patologías Culturales, FM La Tribu, 9 de agosto de 2025.

 
"Es entretenida" dicen los sagaces comentaristas, como si pudiéramos distraernos con nuestra tragedia.
 

Menem no fue un personaje farsesco o no fue solo eso. Fue quien encabezó un proceso de destrucción de la soberanía popular y el PJ de hoy todavía se debate en esa agonía. Como sujeto histórico, no fue solamente un pícaro o un farsante, fue además un trágico, que perdió toda dignidad al traicionar. Lo que estaría a la altura de tal personaje sería un relato sobre la traición, encarnada por un tipo que fue renunciando a todo respeto por su historia y su origen. Pero no se trata solo de un personaje, también hubo una dirigencia política acoplada a esa traición, hasta hacer que el peronismo ya no signifique nada, como lo muestra la foto.


Ninguna de estas complejidades preocupan a los productores y el realizador de la serie: declaran desde la placa inicial su desentendimiento por el rigor histórico, ya que, dicen, todo está al servicio del interés dramático. Pero el drama tampoco funciona. Winograd elige respetar el género farsesco con que el menemismo de los 90 se narró a sí mismo. Pero la farsa menemista era sólo un recurso para manejar la conversación -la mentada pizza con champán- mientras se procedía a la tragedia social y la traición histórica. Entonces lo que podría haber sido un desafío formal, agazapar la traición y la tragedia detrás de la farsa, termina siendo un acople inconsistente de episodios rendidos a la retórica televisiva noventista. Quizá el menemismo algún día dé lugar a un relato a la altura de nuestra tragedia. Mientras tanto, seguiremos repitiendo los síntomas sin apropiarnos del significado.

jueves, 10 de julio de 2025

La concepción paranoica del cine según Ángel Faretta




Hace veinte años se publicó el primer tomo de la Obra Kapital de Angel Faretta: (El concepto del cine, Djaen, 2005). Faretta supo ser un reputado crítico de cine a fines de los 70 y principios de los 80, con cierta tendencia a expresar en cada reseña suya una cosmogonía monumental, llena de mayúsculas y latinazgos, aunque también exhibiera cierta sagacidad para pensar el cine. Después dicen que se encerró a escribir la Obra Kapital de la cual El concepto del cine es el primer tomo:

Nos adelantamos -declara en la introducción, usando el plural mayestático- también a cumplir con el pedido de algunos –pocos- discípulos que deseaban tener, desde bastante tiempo atrás, siquiera las conclusiones de nuestra teoría.

Antaño Faretta podía seducir a sus lectores con mordaces observaciones que aligeraban su tono mesiánico. Pero el encierro de estos últimos años parece haber acentuado su oscurantismo hasta perder toda gracia. En un pasaje de El concepto del cine dice:

El cine nace con Griffith (...) mediante el re-curso a lo mítico. Como este recurso es, in nuce, «relato», «historia», «ficción», en el primer nivel de su operar Griffith funda el cine como relato, como mythos, pero una vez operado este sentido, debe crear la forma de sostener y soportar tal re-curso, con una práctica que unifique imaginariamente tales mitoi; para ello recurre a un logos compuesto de logoi como: división diegética en planos, campo y fuera de campo, principio de simetría, ejes de construcción... que configuran así una lógica que contiene y soporta al mito y a lo mítico.” (páginas 143-144).



Esta afirmación aparece en una sección del libro titulada, con comicidad involuntaria y falta de rigor epistemológico, “Axiomas y postulados”. Sin apelación posible, el Oscuro Maestro decreta de aquí a la eternidad que el cine es esencialmente relato y que Griffith es el partero del cine. Curiosamente este mythos restaurado es sostenido por una lógica (división en planos, etc.), con lo cual el destino del cine queda definitivamente ligado a la palabra (tanto mythos como logos significan en griego “palabra”; palabra-relato, en un caso; palabra-argumento, en el otro). Ahora bien, como el aparatito milagroso de los Lumiere puede registrar las mínimas vibraciones de lo real que son irreductibles al mito, a la lógica y a toda otra especie de palabra, Faretta debe despreciar la invención del cinematógrafo por tratarse de un comienzo “bajo” y necesita mistificar un Origen Griffithiano del Cine, en línea directa con los Tiempos Heroicos. Así, la mirada queda subordinada despóticamente a la Idea.

Para llevar a cabo esta operación hace falta alterar un tanto los vínculos de las cosas. Porque la lógica inventada por Griffith se cristalizó muy rápidamente como convención narrativa al servicio de la industria del entretenimiento de masas, para lo cual era muy conveniente familiarizar al espectador con un código fácilmente “legible”; en términos de marketing: hacía falta construir un espectador a imagen y semejanza de la producción en serie. Esta imposición es descripta por Faretta con palabras tanto más bonitas:

“El reino de la transparencia es la etapa del cine (...) en la cual se troquelan exhaustivamente los géneros como efectos de transparencias diegéticas y cuando se establece, además, el pacto simbólico entre hacedores y espectadores.

“Transparencia es la situación, pacto simbólico o recurso mediante el cual el cine, especialmente en el período clásico, legisló y gobernó el acceso primario a los films, haciendo visible, mediante la acuñación de géneros, la legibilidad del cine... (página 61)

“Troquelado”, “pacto”, “acuñación” “legislación”, “gobierno” son todos términos que apenas disimulan la violencia ejercida sobre la percepción del espectador. Es curioso que semejante despliegue de imposición instaure un “reino de la transparencia”. Lo cierto es que los espectadores no han tenido nunca la oportunidad de hacer “pactos”. La industria hollywoodense necesitó configurar los géneros e instaurar la falsa impresión de transparencia (no hay nada más opaco que esa supuesta transparencia) para asegurarse un mercado de consumidores. Y eso mediante una práctica de homologación de la mirada. Faretta mistifica esta estrategia tan prosaica y funcional al business como si fuera una lucha de titanes por las Esencias Eternas.

Y es sintomático que un entusiasta del “Cine” hable tan naturalmente de “legibilidad”, lo que demuestra el fracaso de la teoría farettiana para pensar el cine en términos que no sean los de la lectura. Pero sucede que el cine puede ser algo distinto de la lectura. Y de hecho lo es.

Creo que la hegemonía de Griffith, que predominó en este primer siglo del cine, ha sacrificado otras zonas de la experiencia humana, zonas de la realidad frente a las cuales la palabra -la palabra lógica o la palabra mítica, la novela o la teoría científica, no importa: todas las formas de la palabra- resultan insuficientes. Si algo justifica la existencia del cine es que abre una dimensión de la experiencia en las que la mirada y la escucha no se someten ni se reducen sin más al logos ni al mito. Por cierto esa zona ilegible y renuente a la transparencia se halla presente y opera con toda su fuerza desde que el cine existe, incluso en ese período que se denomina clásico. Esa zona ilegible de la experiencia emerge en el plano cinematográfico -y en su escena off- en Hitchcock y Murnau, tanto en Ford como en Lang.


martes, 18 de febrero de 2025

Cripto Vence: la cadena de torpezas es abrumadora

Alguien filtró la pregunta que Santiago Caputo no le dejó hacer a Jony Viale


Si fuera mileísta, les recomendaría que se guarden unos días porque la racha viene fulera.


Esto se parece a esa parte de Casino donde el ritmo se acelera porque todos están re de merca y no paran de hacer cagadas. Termina mal.

miércoles, 22 de enero de 2025

David Lynch se fue cuando sus pesadillas se materializaron


 

¿A quién apoya el dispositivo hegemónico? Mark Zuckerberg (Facebook), Sundar Pichai (Google), Elon Musk (X) y Tim Cook (Apple) en la asunción de Trump. ¿Algo más hegemónico? Los antiwoke argentinos pregonan que a Trump lo atacan los medios hegemónicos.


Cuando en 1979 veíamos en Apocalypse now al coronel Killgore decir "Me encanta el olor del napalm a la mañana. Huele a victoria" lo considerábamos una hipérbole con fines poéticos de un fascismo en retirada. Hoy Killgore parece refinado al lado de trump, musk o milei.


miércoles, 25 de septiembre de 2024

Inesperado: La Cámpora juega para Milei



Escucho a muchos compañeros preocupados por el conflicto que plantean las internas en una fuerza popular como el peronismo o el kirchnerismo. Yo creo que no es que las internas sean de por sí malas. Cuando lo que se discute es un rumbo político y en las coaliciones hay diversas posturas, las internas son perfectamente lícitas y necesarias para la democracia. 

Tenemos en estos días una interna incomprensible en la provincia de Buenos Aires. Máximo Kirchner, luego de que la Cámpora guardara silencio durante los 10 meses del gobierno libertario, hizo su primer acto dedicado a atacar al gobernador Kicillof. Siendo ambos provenientes de la mayor cercanía de Cristina y con Kicillof dedicado a una gestión muy difícil en la provincia más grande, casi un país en sí mismo, que él ganó dos veces por un amplio margen y se mantuvo frente a la ola de derrotas que sufrieron el kirchnerismo y el peronismo en el resto del país, ahora recibe fuego cruzado: Milei desfinanció totalmente a la provincia y boicotea la gestión provincial. Kicillof también es atacado por el lúmpen-peronismo de derecha de Moreno, que propone una alianza con Pichetto y la pro-dictadura Villarruel. 

Insólitamente, Máximo convoca a un acto en semanas en las que la población empieza a manifestarse por primera vez hastiada de los desastres libertarios, con los jubilados y docentes universitarios hambreados y reprimidos, con la provincia de Córdoba prendiéndose fuego ante el abandono del estado nacional, con una falsa narración acerca de una inflación en baja que la población no registra, ya que el el transporte público y las tarifas de los servicios públicos están teniendo alzas salvajes. No se comprende que en ese contexto el hijo de la expresidenta, en lugar de llamar a luchar contra este ajuste salvaje, dedique un acto a desgastar la figura del gobernador de la propia fuerza política. Más que una interna parece un autoboicot. 

El señor Maximo Kirchner, muy disociado de la realidad popular, se dedica a atacar a uno de los dirigentes con responsabilidad de gestión, que asoma como la principal voz opositora al mileísmo. En este contexto, MK llega a lo inconcebible: sale a reivindicar la legitimidad política del veto presidencial al aumento de las jubilaciones, una postura que en el peronismo jamás se vio, que lo pone a la derecha no solo del troskismo, sino también de parte del radicalismo y hasta de la Coalición Cívica. El apoyo de MK al veto presidencial es algo más que un deliz anecdótico, es un síntoma: revela que a La Cámpora, un espacio tan cercano a la expresidenta, no le molesta ser funcional al ajuste brutal. ¿Cómo puede llamar MK a "no patalear" frente al veto porque "es constitucional"? No recuerdo una posición más desmovilizadorra lanzada desde una agrupación supuestamente nacional y poipular. Lo que me hace pensar que el ataque a Kicillof no es una anomalía en la línea política de la Cámpora, sino que está en línea con el guiño al veto de Milei que llama al pueblo a desmovilizarse. 


En este caso, lo malo no es que haya una interna que discuta diferencias políticas, sino que la puja aparezca totalmente ajena a los sufrimientos del pueblo, y que insinúe una dolorosa indiferencia ante el padecimiento popular. Los que en estos días estuvieron atentos a las redes sociales, sobre todo de twitter, habrán visto que debajo de los posteos de los referentes de la Cámpora se acumularon miles de mensajes de repudio de las bases, en una rara unanimidad que termina favoreciendo a Kicillof. 


Por eso es reduccionista decir que no tiene que haber internas, porque es necesario analizar el sentido de las posiciones en pugna para comprender qué está en juego. La Cámpora parece obsesionada por la desnuda acumulación de poder, en desmedro de los intereses populares. Lo inquietante es preguntarse si MK podría desplegar semejante operación sin tener el aval de su madre. Sería mucho más grave que fuera la propia Cristina la que opera contra Axel, tal vez negociando en secreto con el régimen libertario, ojalá que no. Ojalá que solo sea la torpeza lo que está llevando a Cristina y a La Cámpora a volverse funcionales a Milei.



Wado también ataca a Axel. Elige la Universidad Austral, un reducto del Opus Dei. Comparte escenario con Martín Menem, Julio Cordero, secretario de Trabajo de la Nación y el sérvice Gerardo Martínez. Justo ahí y con esos Wado abjura de su pasado y le reprocha a Kicillof, 10 años después, "no haber hablado con los empresarios". Si habla con la derecha, en la tribuna de la derecha y dice cosas de derecha, no hay dudas de que es la derecha. Milei, Moreno, Máximo y Wado: todos contra Axel. Se diría que lo fortalecen. Será con Axel, nomás.

sábado, 20 de julio de 2024

Los copitos como prólogo de la nación psicótica

Piezas de un rompecabeza


La sociedad permanece estólida. 
Parece broma pero da miedo. 

 Interesantísima conversación de Irina Hauser, Daniel Tognetti, Alejandro Horowicz y Diego Sztulwark sobre el intento de asesinato a Cristina como anticipo de la era milei: sabag montiel y milei como delirantes que delinean un modo de poder asesino y/o chapucero.

 

La elección entre Milei y Massa como punto clave de la historia y la democracia. El peronismo y el antiperonismo como invariante de la Argentina. Un presente que define el futuro y la lectura del pasado. Conversación con el historiador Javier Trímboli. Este podscat fue grabado y publicado en noviembre de 2023, entre la primera y la segunda vuelta de las elecciones nacionales.