El hielo cubre la ciudad,
el cielo ya no existe aquí.
Un congelado amanecer
tiñe de blanco hasta mi hogar.
Cuando la luz ya no puede llegar
la gente en vano se pone a rezar.
No es el diluvio, no es el infierno,
voy a perforar el hielo,
voy a remontarme al cielo
para observar
hoy todo el hielo en la ciudad.
Siendo las doce en mi reloj
parece haberse puesto el sol.
Inmóvil ha quedado un tren
entre el hielo de la estación.
Mientras no hay nadie que pueda ayudar
los niños saltan de felicidad
No es el diluvio, no es el infierno,
voy a perforar el hielo,
voy a remontarme al cielo
para observar hoy todo el hielo en la ciudad.
¿Qué es una canción? ¿de qué materia está hecha? ¿dónde se halla? Sólo la familiaridad que tenemos con ellas (desde niños, desde antes que cualquier otra manifestación artística existiera sobre la tierra) nos permite no asombrarnos de una entidad tan extraña como la canción.
Fotos: Willy Villalobos
Guitarra, dímelo tú, de Atahualpa Yupanqui por Liliana Herrero
Si yo le pregunto al mundo
el mundo me ha de engañar
si yo le pregunto al mundo
el mundo me ha de engañar
cada cual cree que no cambia
y que cambian los demás
y paso las madrugadas
buscando un rayo de luz
por qué la noche es tan larga
guitarra, ay, dímelo tú.
Los hombres son dioses muertos
de un templo ya derrumbao
los hombres son dioses muertos
de un templo ya derrumbao
ni sus sueños se salvaron
sólo una sombra ha quedao
y paso las madrugadas
buscando un rayo de luz
por qué
guitarra, dímelo tú.
Se vuelve cruda mentira
lo que fue tierna verdad
se vuelve cruda mentira
lo que fue tierna verdad
y hasta la tierra fecunda
se convierte en arenal
y paso las madrugadas
buscando un rayo de luz
por qué la noche
guitarra, dímelo
Dímelo, guitarra.
por qué
la noche
guitarra,
guitarra
por qué,
guitarra, dímelo tú.
Vuelvo levitando por algo que vi anoche en el Café Vinilo, prendo la tele para ver mi programa favorito: desde esta semana están dando 678 en repetición a la una de la madrugada. Pero no, hoy en canal 7 hay unos beduinos (o unos fedayines, vaya a saber) con guitarras eléctricas tocando en un estadio repleto de gente. Bajan los beduinos, subre Juanes. Baja Juanes, sube el reverendo Desmond Mpilo Tutu, quien para ser obispo es bastante simpático, bastante más simpático que Bergoglio, digamos. ¿Esto estará por terminar? No: sube Shakira y waka waka.
OK. Señores: empezó el mundial. Todo muy lindo, me voy a dormir. Despiértenme el 11 de julio a las seis de la tarde.
Pero antes de dormirme quiero dejarles un sencillo testimonio de lo visto anoche. Franco Luciani y Daniel Godfrid, armónica y piano. Ya hablé de ellos a propósito de su visita a la radio del domingo pasado. Aquello fue un close up, un momento intimista, tocando para nosotros en el pequeño estudio de La tribu, un regalo. Lo de anoche fue verlos sobre un escenario, con la distancia debida. Ver a los músicos tocar es algo muy bonito. Digo, no sólo oirlos, verlos. Cada instrumento tiene lo suyo, demanda un despliegue corporal distinto. Y supongo que eso varía además de músico a músico.
Franco y Daniel son muy diferentes en todo sentido y quizá por eso combinan tan bien. Daniel es la discreción andante, pocas notas, las justas, algunos repentinos despliegues líricos que en seguida dan lugar a un repliegue. Se sienta ante el suntuoso piano de Vinilo como si navegara en una canoa deslizándose por una río manso. Lo que hace Franco a pocos metros de él es otra cosa. Franco es eléctrico y vive con cierta insensatez cada nota de la música, no sólo la que él mismo toca, sino la de su compañero. Hace percusión con las manos, con los pies, sonríe ante un acorde del piano, canta para adentro, se acuerda de algo, masculla algo inaudible. Y toca. De su armónica salen ráfagas de notas, brisas, tornados, órganos de catedrales, sale Chopin y muchas otras cosas: Piazzola, Darienzo, un negro, un alemán. Mientras, Daniel en el piano toca unas pinceladas debussianas.
Creo que en el rock actual, por ejemplo, no están apareciendo músicos así: con esta mezcla fatal de destreza y pasión, con esta capacidad de hacer confluir todos los mundos, todos los barcos que llegaron a estos puertos y también algunos que no llegaron. Luciani es poseído por una desmesura típicamente romántica, con una distribución muy asimétrica de los silencios y las notas, de la dulzura, la picardía y la violencia. Ellos parecen muy concientes de la síntesis que llevan a cabo, de su resumen porteño de sucesos argentinos y otras partes. Van de Gardel a Spinetta, del Cuchi Leguizamón a Goyeneche.
Suben un par de invitados que suman más colores: el violinista Damian Bolotin y la cantante Noelia Moncada. Los cuatro juntos o de pronto dos, o tres de ellos. Una maza.
Bah, no puedo seguir escribiendo para hacerles escuchar la música. Lamento por los que no estuvieron. Traten de estar la próxima.
Autumn leaves under frozen souls, Hungry hands turning soft and old, My hero crying as we stood out their in the cold, Like these autumn leaves I dont have nothing to hold.
Handsome smiles wearing handsome shoes, Too young to say, though I swear he knew, And I hear him singing while he sits there in his chair, While these autumn leaves float around everywhere.
And I look at you, and I see me, Making noise so restlessly, But now its quiet and I can hear you sing, 'My little fish dont cry, my little fish dont cry.'
Autumn leaves how fading now, That smile that I've lost, well I've found some how, Because you still live on in my fathers eyes, These autumn leaves, all these autumn leave, all these autumn leaves are yours tonite.
AQUEL CORAZÓN (Rosana Arbelo)
Yo soy quien te quiere, quien más te ha querido quien dio 80 vueltas al mundo contigo Yo soy tu otra parte, tu medio latido Tu cuarto creciente, tu nido de amor.
Si tú no me quieres, allá tu contigo Si no me has querido, peor para vos Yo sigo queriendo donde nos quisimos Donde dibujamos aquel corazón.
Dibujamos aquel corazón un verano en el río Dibujamos aquel corazón con tu nombre y el mío En invierno quisimos volver y aprendí que la tiza no escribe en el frío Dibujamos aquel corazón y el invierno ha dejado un borrón Es absurdo querer subrayar lo que borra el olvido De momento no voy a gastarme la vida contigo.
Me quedó el reinado de tus sentimientos Así te lo digo, así te lo cuento. El medio, el principio y el fin de tus cuentos. se escribe con tinta de mi corazón. Si tú no me quieres, allá tú contigo si vas a olvidarme peor para vos. Ssber que quererse no obliga al suicidio No impide que acabes muriendo de amor.
Dibujamos aquel corazón un verano en el río dibujamos aquel corazón con tu nombre y el mío En invierno quisimos volver y aprendí que la tiza no escribe en el frío. Dibujamos aquel corazón y el invierno ha dejado un borrón Es absurdo querer subrayar lo que borra el olvido De momento no voy a gastarme la vida contigo.
El golpe está en marcha. Uno puede cerrar los ojos y negarlo, pero hoy no es posible dudar. "Si nos quedamos acá tenemos que estar dispuestos a lo peor"; "estamos en guerra"; "esto es una revolución". Son frases que jalonan los cortes de ruta motorizados por una derecha que sabe lo que quiere y una izquierda estúpida que cree que está haciendo la revolución.
Lo que está en marcha es efectivamente una "revolución", pero una revolución conservadora neoliberal que quiere la anulación práctica del Estado, que de una u otra manera entorpece sus sucios y multimillonarios negocios. De parte del gobierno hay una parálisis sumamente peligrosa. Las acciones de ayer, el intento de abrir la ruta 14, no hicieron más que potenciar la marcha de la derecha golpista.
Narra el evangelista Marcos que cuando Jesús llega con los militantes de su movimiento a la población de Betsaida le presentaron un ciego para que lo curase. Jesús "después de mojarle los ojos con saliva, puso sus manos sobre él y le preguntó '¿Ves algo?', el ciego que empezaba a ver, dijo: 'Veo a los hombres como si fueran árboles que caminan'". Gran parte de la sociedad ve la marcha del golpe como si fuesen árboles que caminan.
Continúa la narración: "Luego, le puso nuevamente la mano en los ojos y éste empezó a ver perfectamente y quedó sano, ya que de lejos veía claramente todas las cosas". El verbo griego utilizado enéblepen, pretérito imperfecto de blépo, no significa sólo ver, sino ver críticamente. Todo el pasaje se refiere a la comunidad que debe abrir los ojos y comprender qué está sucediendo.
Una de las mentiras más perversas de las tantas con que la gran prensa nos inunda todos los días es la de la lucha de los "pequeños productores" como si éstos actualmente estuviesen en la Federación Agraria, en la que, en realidad, están los rentistas, que mientras sus campos siguen produciendo pueden darse el lujo de pasar sus días en la ruta.
Los pequeños productores están en otra parte, en el Mocase, en el Mocaflor, en el Mocaju, en el Mam, en una palabra en el Frente Nacional Campesino que debe luchar a brazo partido para que los que hoy cortan ruta no los despojen de sus campos. Éstos no podrían hacer un paro indefinido. Sólo los ricos lo pueden hacer.
Las luchas de clases nunca se presentan en estado puro. Las contradicciones atraviesan a los distintos bloques que continuamente se forman. Hoy hay con claridad dos bloques atravesados por multitud de contradicciones internas. El bloque de la derecha pretende, como dice la inefable Carrió, que expresa a todo el pueblo. Con claridad hay que decirlo: En ese bloque como en el otro hay múltiples contradicciones, pero su triunfo sería el triunfo del neoliberalismo con todo lo peor de su negra historia.
Las múltiples contradicciones del otro bloque, especialmente la no ruptura de la estructura neoliberal, la no recuperación de los hidrocarburos, la política minera y otras yerbas hacen que no sea fácil acompañarlo en esta lucha. Pero no hay opciones. Si el golpe de derecha triunfa habremos retrocedido trágicamente y entonces, a todos los que se desentendieron habrá que decirles: ¡A llorar a la Iglesia!
Rubén Dri *
Buenos Aires, 15 de junio de 2008
* Rubén Dri es profesor e investigador en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires. Entre otros libros, ha publicado La utopía de Jesús; Autoritarismo en la Biblia y la Iglesia y El Antiimperialismo de Jesús. Es autor además de una vasta obra que analiza el pensamiento de Hegel en Fenomenología del espíritu.
Habrá que estar muy atentos: vienen días interesantes en los que todos los actores políticos de la Argentina serán puestos a prueba: el gobierno, los partidos de oposición, las empresas de comunicación, los periodistas, la iglesia, las diversas clases sociales. De la resolución del conflicto con los productores rurales y del alineamiento de los diversos sectores puede depender el diseño de la Argentina de los próximos años.
No se trata sólo del vértigo del conflicto trasmitido en tiempo real, sino de todo el tiempo por delante.
Si lo anterior les suena repetido, es porque está repetido: así lo escribí el 25 de marzo de 2008, hace dos siglos. Y bueno: estos siguen siendo días interesantes y aún vale eso de que todos estamos siendo puestos a prueba.
Lo de ayer no fue nada sustancialmente nuevo: sólo que el gobierno empezó a explorar la posibilidad legal y legítima de usar la fuerza para desbloquear las rutas. La derecha, la comisión de enlace y algunos medios tuvieron entonces la posibilidad de usar la palabra "represión", perfectamente funcional a su intento de desestabilizar al gobierno. El conflicto por las retenciones se muestra cada vez más como lo que es: un pretexto para alinear las fuerzas políticas que conduzcan la Argentina que emergerá de esta crisis. A principio del nuevo siglo, cuando el diseño neoliberal trazado por la última dictadura desembocó en el colapso financiero y político que eyectó a cuatro presidentes en el término de pocos días, nadie preveía que el país terminaría siendo gobernado por un proyecto populista. Nadie preveía tampoco las condiciones económicas extraordinariamente favorables para la economía argentina como consecuencia del aumento del precio de los productos agrarios.
Obvio: la derecha no se banca que semejante prosperidad sea administrada por el peronismo y hasta el momento no ha aparecido un liderazgo político que pueda competir electoralmente con los Kirchner. Como es previsible que el precio de los productos agrarios siga subiendo en los próximos años, se trata de empujar al sistema a una nueva crisis de representación del que emerja una conducción política que responda más disciplinadamente al proyecto neoliberal derechista. Lo que irrita del kirchenrismo es que por primera vez en varias décadas un gobierno elegido democráticamente no cede inmediatamente al apriete del establishment (como a su turno lo hicieron Alfonsín, Menem, De la Rúa y Duhalde).
Nadie sabe cómo puede terminar este proceso, porque aún estamos en zona turbulenta. Lo que sigue estando claro es que los distintos actores están probándose el vestuario para la obra que empezará a representarse en las próximas temporadas.
Para matizar la espera, les dejo un texto de Nicolás Casullo escrito en septiembre de 2007, hace un milenio. El texto forma parte del libro recientemente publicado: Peronismo. Militancia y crítica (1973-2008), (Colihue). El ensayo se titula "Lo llamativo":
"Hagamos un rodeo para llegar pronto. No deja de ser curioso cómo se fue gestando en estos últimos años una atmósfera interpretativa -que agudiza el presente electoral- cada vez más tensa, crispada, entre lo que podría denominarse provisoriamente un mirar peronista de las cosas y un mirar antiperonista de las mismas cosas. Una circunstancia de la patria que parecía más bien disuelta luego del magma provocado por las experiencias menemista y frepasista de los 90, las cuales cada una por su camino (conservadurismo liberal y progresismo liberal) se habían encabalgado sobre lo que se consideró el nuevo ideograma o destino inexorable para la Argentina contemporánea.
"También es bastante notable en estos últimos años cómo se vuelve cada vez más áspera la convivencia entre ideas de izquierda e ideas de derecha en las más insospechadas conversaciones, en relación con innumerables aspectos, cuestiones, "detalles y menudencias" que le dicen, sobre lo comunitario. Extraña contradictio sin duda, en un tiempo donde las usinas más enujdiosas del neoliberalismno reiteran lo anacrónico de seguir "pensando en izquierdas y derechas" para una historia que desde los salmos del mercado habría sepultado vetustas ideologías del siglo XX.
"Asimismo es palpable en el aire, no tanto el aroma a menta sino a viejas e "impresentables" distancias y diferendos de clases en tanto experiencias socioculturales que atraviesan de manera equidistante cuerpos y subjetividades. A tal punto que ciertos mundos de la vida se abisman y encierran en sí mismos como nunca antes, con relación a otros mundos sociales de la vida. ¿Qué democracia para esos dos cosmos tan distantes?
"En igual sentido, resulta curioso que en pleno apogeo de una programática republicana sobre el bello consenso (entre «todos») en lugar del agreste conflicto (entre intereses), no haya hoy tema, problema, hecho o enunciación en el país que no exponga de manera cada vez más cruda y rotunda los conflictos al desnudo, y los modelos más bien opuestos en cuanto a qué país se quiere para los benditos «hijos de cada uno». Curiosas entonces las infinitas violentaciones que habitan la sociedad, por debajo del simulacro idílico de acuerdos gerenciadores de una «única república liberal para todos».
"Lo cierto es que las discrepancias ideológicas, existenciales y espirituales que hoy son activadas tanto por una nueva derecha conservadora como por gobiernos de raíz populista con apoyo de mayorías sociales en el continente (como el actual caso argentino), plantean como nunca antes -a la ciudadanía y electores- climas culturales de fuertes desencuentros. Postidentidades y traumáticos tránsitos de sensibilidades con respecto a juicios y gustos sociales. Fricción de mundo simbólicos. Distintas memorias enemistadas entre sí. Interpretaciones inconciliables, vidriosas, prejuiciosas. En fin, un container cultural (de una modernidad tardía, post) que se erige como decisivo y enrarecido cuerpo político más o menos discernible. Un conglomerado nacional de signos, hechizos, ecos, deja vu, herencias, sombras y artefactos de conciencia que hoy son objeto de disputa y voto, tanto o más que los clásicos datos políticos explícitos como pueden ser las críticas gubernamentales a la prensa, las denuncias de corrupción administrativa, las oposiciones tildadas de metirosas o las culpabilizaciones por la crisis energética."