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viernes, 6 de marzo de 2026

Man on the run: Paul, el músico maldito que tuvo éxito

El documental Man on the run (Morgan Neville, 2025, Prime Video) es imprescindible para reenfocar la importancia de uno de los más grandes artistas contemporáneos. Si Get Back resituó a Paul en el conexto beatle, MOTR hace foco sobre el período en el que fue más maltratado y peor comprendido (1970/1980).

Durante décadas muchos cedimos al chantaje emocional de "How do you sleep?", canción a partir de la cual John sería el artista genuino y Paul el careta. Hay que escuchar RAM para dimensionar el disco del que todos se burlaban, hoy una gema de vigencia absoluta.

John, no Paul, fue en realidad el maestro del marketing. Manejó astutamente la conversación pública para convencer a todo el mundo de que Paul no podía ser tomado en serio, cuando él más que nadie conocía en la intimidad creativa al artista que denostaba. Tuvo éxito en eso, aunque fuera una satisfacción mezquina. Lo cierto es que Paul se retiró a una granja a hacer canciones lo-fi en el momento en el que el público rugía "gimme more Beatles".

Es evidente que Paul y John entendieron de manera muy diversa lo que significaba volver a lo básico y desafiar al mainstream. Se trataba de una discusión ética y política que no es lícito simplificar. Paul dejó hablar a John y hasta ofreció demasiadas imágenes para satisfacer la caricatura que John hizo de él. Luego pagó con años de menosprecio su opción. Recién iniciado al siglo xxip la critica empezó a descubrir la genialidad de aquel disco y aquella etapa en su momento repudiados.

La película también invita a pensar cómo una obra mantiene su integridad mientras la critica debe revisar sus papeles de manera drástica. ¿Cómo es que en 1971 no pudieron apreciar lo que YA era genial?

Una experiencia especialmente tocante es escuchar la actual voz de Paul, cascada y temblorosa, evocar aquellos años de fuego.

The Fireman, proyecto oculto de Paul McCartney con el productor Youth

domingo, 2 de enero de 2022

Las películas del año 2021


por Oscar Cuervo

Roger Koza me invitó amablemente a participar una vez más en su gran encuesta anual, la Internacional Cinéfila, en la que participan centenares de personas de todo el mundo. Lo que sigue es una versión extendida de mi selección: 

Segundo año en pandemia de la IC, lo que restringe drásticamente mi percepción del estado del cine mundial. Nunca fui menos al cine que en este bienio. La abrumadora mayoría de lo que vi salió por la pantalla de mi computadora, lo que me aleja de la experiencia cinematográfica, no solo por las condiciones de mi recepción sino por la naturaleza de lo visto, la dificultad para discernir si estoy viendo una película: todo sale del mismo cuadradito. ¿Podrá el cine propiamente dicho reponerse de la pandemia o la peste vino a liquidarlo? Los festivales internacionales a los que tuve acceso online no ayudaron a mejorar mi perspectiva. Tampoco las plataformas, pagas o piratas. Vi varios de los títulos que “sonaron”, los que encabezaron otras listas internacionales, incluso de cineastas muy estimados, ninguno supera a las películas que acá elijo. El sabor que deja el circuito de festivales con poder de imposición de agenda es penoso, tanto como la mayoría de los estrenos comerciales. ¿Habrá películas inaccesibles para mí que modificarían mi perspectiva? No hablo de lo que no vi.

Como sea, las películas que acá elijo son extraordinarias, a la altura de cualquiera que haya mencionado en años “normales”:

3SCOMBRO5 (Raúl Perrone)

Perrone se sumerge en el oscuro espeso de un tiempo suspendido en el que se topa continuamente con milagros: el milagro de la luz que hace estallar el marco de una ventana, el de los infinitos matices del plateado, el sobresalto del color moreno de unos talones deseados, el polvo rosa del ladrillo que tiñe la luz celeste. Las pieles obradas por el tiempo surgen apenitas del fondo negro y la devoción a la Virgen se dice en ritmo de rap. El delicado tejido sonoro –rumores, ladridos, pasos, gritos lejanos, cumbias, la voz que de vez en cuando narra, el jadeo del amor- le da volumen a la superficie plana de la pantalla. En un espacio desolado, todo es milagro. En su inspiración inagotable el Perro de Ituzaingó ofrenda la más tenue elegía popular, la película por la que quedaría en la historia si no hubiera hecho ninguna otra.


Árboles y Pájaros - Del natural (Gustavo Fontán)

La pandemia impuso el parate desde el que estas pequeñas películas se detienen a mirar el mundo y la tierra. La catástrofe humana es el fondo mudo sobre el cual el proyecto tiene lugar. Esa catástrofe parece dar lugar ahora al imponente resurgir de la physis. En ningún caso se trata de películas a-históricas. La pregunta por el habitar humano en la tierra es el acorde permanente que suena de fondo en el cine de Fontán, cineasta secreto entre los secretos. Sin apuro ni distracción va por un sendero solitario. Sigue una tradición de pensadores y poetas con la que quizá ningún otro realizador se haya conectado. Pero lo hace extremando los recursos del cine. El mundo merece conocerlo antes de que todo se vaya a la mierda.

El fulgor (Martín Farina)

Farina filma el campo argentino, es decir: filma una organización de la vida regulada por la fertilidad de la tierra, las armas erguidas, los falos enhiestos y una serie de rituales viriles. Si en la película aparecen solo varones, la función femenina no está omitida sino solapada. No se trata de filmar la "belleza del mundo", ese lugar común de los cineastas y la crítica reaccionarios, sino de exponer mediante el montaje una dialéctica -una tensión- entre la voluntad de extraer los recursos que la tierra prodiga -es un decir: la vaca no nos da la leche: se la sacamos- y una fuerza que se fuga de la conciencia y empuja la experiencia humana hacia los sueños individuales y las leyendas colectivas. La belleza surge como resultado de este desvelamiento y no como un atributo presupuesto del "mundo". En el fondo del túnel que atraviesa, nos espera la leyenda del fauno. La película nos deja suspendidos en la reversibilidad entre el régimen de la economía diurna y el deseo que fulgura en el sueño. El fulgor es una obra maestra que está aguardando a sus espectadores. Cuando más pronto lleguen, mejor para el cine.

El perro que no calla (Ana Katz)

Además de filmar los problemas de la vida común de una clase media atribulada, sin querer o queriendo, Ana Katz filma su posición de cineasta y también filma el cine. Muestra que la vida de sus personajes es algo triste pero eso no los habilita para ser miserables y tampoco la habilita a ella para ser miserable con Sebastián, el protagonista, con sus vecinos, con el perro que no calla o con los espectadores. Existe efectivamente una crueldad sistemática que nos acorrala pero Katz nos muestra que no hace falta que el cine añada más crueldad para mostrarlo. Quienes vieron la obra anterior de Katz no se sorprenderán: nadie como ella filma la vida de un sector social de manta corta, obligado a resbalarse continuamente hacia el absurdo. Su narrativa delicada y amorosa nos insinúa la posibilidad de que en esta era de titanio el cine vuelva a ser popular.

Luto (Pablo Weber)

Un año atrás no conocía a Weber y de pronto en los meses de confinamiento hizo tres películas breves que lo volvieron ineludible. Parte de una generación novísima, ya no guarda lazo alguno con ese espectro denominado Nuevo Cine Argentino. Su cine está enteramente concebido desde las posibilidades de la actual tecnología de la imagen. Más aún: no solo utiliza esa tecnología sino que la piensa: en sus películas la imagen digital se presenta como tal y no como una simulación de la imagen fílmica. Maneja con destreza esa tecnología, le extrae su gélida belleza, por lo que alguien lo podría llamar "cineasta experimental". Por las ideas que involucra en su tratamiento del digital podríamos considerarlo un cineasta inteligente. Pero hay un plus: en Luto, Weber detecta algo que está en el aire y lo transforma en una pieza emocionante. No hay que formar parte de ninguna secta cinéfila ni estar suscripto a revistas científicas para advertirlo. Luto es compleja y rigurosamente contemporánea pero también se siente con sencillez, está abierta a espectadores de cualquier palo, deletrea una lengua popular. Luego: la tercera obra de Weber lo consolida simplemente como artista.

PR1NC3S4 (Raúl Perrone)

El cine es cosa de huellas, de huellas de luz sobre lo negro. En las evoluciones de esas huellas, en sus ritmos cambiantes y sus momentos de detención, en el contrapunto que se genera entre lo que vemos y lo que oímos -ruidos de la naturaleza, relinchos, truenos, palabras en lenguas como música, música propiamente dicha y sobre todo ecos que le dan al sonido una proveniencia lejana-, lo que siempre está obrando en PR1NC3S4  es la materia misma del cine, que lucha todo el tiempo con su forma. Perrone se vincula con su oficio extrañado: él sabe hacer muy bien, quizá mejor que nadie hoy, aunque no sepa lo que hace. Nosotros vemos lo que hace y tratamos malamente de decir algo.

Cineastas emergentes:

Por lo antedicho, Pablo Weber y Martín Farina darán que hablar en los años que vienen.

Mención especial:

The Beatles: Get Back (Peter Jackson)

Peter Jackson logra la hazaña de hacernos entender qué pasó ahí, en las semanas previas a la última actuación en vivo de los Beatles en la terraza de Apple, qué terminó en esos días, qué es lo que no se repetirá, qué nos cabe hacer con eso que fue. John, Paul, George y Ringo estaban haciendo algo sobre cuya naturaleza no dejaron de dudar durante esas dos semanas, pero hoy nos resulta una referencia insoslayable, parte de la estructura de nuestra sensibilidad. Jackson acierta en documentar la cualidad vacilante de ese momento a cuya sombra vivimos. Es difícil esperar que aparezca un documento mejor, más directo y detallado de la vida cotidiana en el laboratorio de la belleza más fértil del último medio siglo.

[Nota: la lista completa de la Internacional Cinéfila, puede leerse acá].

lunes, 13 de diciembre de 2021

Vuelta a La Tribu (Get Back)

 Patologías Culturales - FM La Tribu - 11/12/2021


Sarasa, la gata de La Tribu (Foto: Lucio Dodero)

(Foto: Lucio Dodero)

Patologías Culturales (11/12/2021) en el nuevo estudio de FM La Tribu (Foto Lucio Dodero)

El perro que no calla (Ana Katz)

Después de dos años de hacer el programa en forma remota, este sábado 11/12/2021 Maxi Diomedi y Oscar Cuervo se volvieron a encontrar en el nuevo estudio de FM La Tribu, para hablar de algunas perlas recientes de la producción cinematográfica argentina.

Raúl Perrone presentó dos películas notables: 3SCOMBRO5 (en el DocBsAs, ver acá) y PR1NCES4 (en Mar del Plata, ver acá).

3SCOMBRO5

PR1NCES4

También en el Festival de Mar del Plata, César González presentó su nuevo largo Reloj Soledad (ver acá), Pablo Weber deslumbró con su tercer cortometraje, Luto (ver acá) y Ana Katz presentó una hermosa película, El perro que no calla, que venía de ser premiada en Rotterdam y Colonia Alemania. Sobre esta última todavía no publicamos nuestra reseña en La otra, pero vale anticipar que en su sexto largometraje Katz sigue refinando su pulso para la comedia que parte de una apariencia costumbrista para enrarecerse paulatinamemente hacia el absurdo o el fantástico (Los Marziano, Mi amiga del parque, Sueño Florianópolis). Inmediatamente después de su paso por Mar del Plata El perro que no calla tuvo un fugaz paso por la cartelera porteña que resultó todo un síntoma de las pésimas políticas de distribución que sostiene el INCAA. Es una de las mejores películas del año, pero en su paso en el Espacio INCAA Gaumont fue tan maltratada en la asignación de horarios y días de proyección que hizo imposible que la película encontrara a sus espectadores.

Reloj Soledad (César González)

Luto (Pablo Weber)

Yoko lee el diario mientras los Beatles componen (Get Back)

¿Y cómo no íbamos a hablar de The Beatles: Get Back, el extraordinario documental que hizo Peter Jackson sobre el período final de los Beatles? (Ver acá).

La Tribu inauguró un nuevo estudio en el que hicimos el programa por primera vez, así que recordamos el pequeño estudio en el que hicimos radio durante años y las voces cuyos ecos oír se dejan: le dedicamos este programa a Horacio González, Gabo Ferro y Palo Pandolfo.

Pueden escuchar el programa clickeando acá abajo:

jueves, 2 de diciembre de 2021

The Beatles: Get Back (un fin de época/dos fines de época)






Terminado de ver las casi 8 horas de The Beatles: Get Back (Peter Jackson, 2021), emocionado y con varias ideas  rondando en mi cabeza: fin de época, enero de 1970 y segundo fin de época: 50 años después, cuando Peter Jackson logra la proeza de hacernos comprender qué pasó ahí, qué terminó entonces, qué no se puede repetir y qué nos cabe hacer con todo eso. La actuación de John Paul George Ringo en la azotea, la última actuación en vivo de Los Beatles, es como el fin de una era que pudo haber empezado con la primera proyección cinematográfica de los Lumiere o con la primera sesión psicoanalítica de Freud o con el motín del acorazado Potemkin o con el mingitorio de Duchamp.





La hazaña del cineasta Peter Jackson es haber encontrado la forma del registro definitivo para ver a los Beatles en plena creación, con sus días de felicidad y sus peleas. Lo mejor, a diferencia de Let It Be (Michael Lindsay-Hogg, 1970), es que no es una película sobre los Beatles separándose, sino que, en base a las mismas 60 hs filmadas, Jackson muestra a los Beatles en plena tarea creativa. La calidad de imagen y de sonido es absolutamente asombrosa. La manera como van naciendo y mutando esas canciones inmortales que empiezan con una pequeña frase musical en medio de una improvisación permite meternos en el laboratorio de la belleza más grande que existió en los últimos 100 años. Es difícil concebir que aparezca un documento mejor, más directo y detallado, de un fenómeno artístico que excede ampliamente al género "rock". 50 años después esa música no parece haber envejecido un solo día. La diferencia con la amargura que dejaba la película Let It Be es total.





miércoles, 6 de noviembre de 2019

El domingo después

La otra.-radio palpitando el final del macrismo, para escuchar clickeando acá 


Nuestro programa de radio ocupa un tiempo marginal en las semanas ordinarias (¿final del domingo? ¿principio del lunes?) pero se vuelve central los días de elecciones. Según el sistema electoral vigente, cada cuatro años hay entre cuatro y seis domingos con elecciones nacionales. De manera que en La otra.-radio llevamos desde 2006 como 20 noches electorales. Dadas las turbulencias de estos años, la mayoría de esas noches fueron dramáticas. Varias veces nos tocó llevar adelante el programa en medio de derrotas. Las peores fueron las de octubre y noviembre de 2015, derrotas dolorosas, que anticipaban el desastre que íbamos a vivir durante el macrismo.

Este que está terminando fue un año particularmente inquietante: durante la mayor parte del tiempo reinó la incertidumbre, siempre rozando la posibilidad. Empezó a despejarse la mañana en que Cristina anunció su precandidatura a vice en la fórmula encabezada por Alberto. A la noche siguiente hicimos un programa en el que empezamos a oler la victoria. Mientras el país entraba en un pleno desastre macrista, iba creciendo la posibilidad de terminar el año con un gobierno popular y macri afuera.

La esperanza se volvió estruendosa la noche del 11 de agosto, el momento en el que el país pegó un giro decisivo después de años de malas noticias. Nos sentimos seguros de que macri estaba acabado. Cuestión de aguantar meses horribles con expectativas buenas. Si uno se guía por la montaña rusa que sacude a la sociedad argentina, cada semana parece explotar una conmoción. Pero si la mirada no queda tan apegada a los tts o los zócalos, las tendecias son un poco más previsibles.

El macrismo empezó a caer justo después de ganar las elecciones de medio término en 2017. Ese resultado fue mal leído por el oficialismo saliente. En cambio, Cristina, la líder que el régimen se propuso destruir, leyó bien el resultado y a partir de ese momento empezó a afianzar su liderazgo.

El macrismo puede ser evaluado de distintas maneras: si uno considera que su fin estratégico era hiperendeudar la Argentina, bajar los salarios, subir la pobreza y el desempleo y destruir la industria nacional, puede decirse que fue una gestión exitosa. Pero si su objetivo era más ambicioso y quería aniquilar al kirchnerismo, destruir la organización de trabajadores y movimientos sociales, clausurar el diseño social del peronismo, imponer la flexibilización laboral y naturalizar la desigualdad, entonces el macrismo fracasó estrepitosamente.

Mi idea es que el fin estratégico del macrismo era el más ambicioso. En la recta final de su fracaso político logró una remontada que lo deja con una base social de derecha dura fidelizada, cuyo proyecto no logrado es un país en el que solo quepan 2/3 de la sociedad. Con el triunfo del Frente de Todos sigue prevaleciendo el proyecto que nos contiene a todos, incluso a los que nos quieren afuera. El camino será difícil por todo lo que el macrismo destruyó y por el poder de daño que las clases dominantes conservan. También porque en la segunda década del siglo el mundo giró netamente al espanto. Habrá que ver si este triunfo y el desquicio del modelo chileno no marcan un tope de la derecha al menos en nuestra región. El año lo terminamos con el macrismo fuera del gobierno y Piñera colgado de un hilo al otro lado de la cordillera.

Escribo diez días después de las elecciones, mientras esperamos la asunción de Alberto y Cristina. La noche del domingo de las elecciones yo lo sabía pero no pude articularlo de una manera clara en el contexto del programa.

Esa noche parte del staff de La otra veníamos de fiscalizar en una escuela de Burzaco. Nunca concebimos que cumplíamos con nuestro compromiso solo yendo a poner el voto y sentarnos a esperar los resultados por la tele. Pero también era parte de nuestro compromiso estar a la medianoche contando el resultado de la jornada electoral. Teníamos para relatar la mejor noticia de los últimos años. Pero el anochecer de un día agitado no nos permitió hacer un programa a la altura de semejante victoria. En las calles había fiesta. Yo estaba muy bien por el resultado pero el programa no funcó. Algunos me dijeron que estuvimos bien, otros que no, yo lo padecí. Por eso, la semana pasada no subí el audio al blog.

El domingo siguiente, ya más tranquilos, la alegría se fue asentando. Era nuestra oportunidad de alinear el programa con el momento que vivimos, una esperanza dispuesta a seguir trabajando, porque el cuidado del triunfo nos va a exigir más inteligencia y más energía. Es el ánimo del domingo después. Todos estos años de pelear con los dientes apretados no fueron al pedo: no nos han vencido, la tarea sigue.

Una manera de agasajarnos es hacer un programa de radio con cosas que nos gustan mucho: además de pasar en limpio estas ideas, nos dedicamos a saborear música hermosa. Uno, clásico imbatible: Abbey Road, en su notable edición del 50° aniversario. El otro, no tan célebre, lleva ¡solo! 30 años desde su edición, Songs for Drella, delicadísimo tributo de Lou Reed y John Cale a Andy Warhol cuando él murió, el querido y odiado amigo y mentor de ambos, .

Después de hacer el programa del domingo me dediqué a revisitarlo como oyente. Lo disfruté de punta a punta.

El otro, el del domingo del triunfo, no volveré a escucharlo. Será un episodio perdido, una pieza que falta. Te lo debo.


Maxi Diomedi, mi amigo y compañero de La otra, escribió en su muro de Facebook hace unos días:

"A partir del 10 de diciembre voy a cambiar mi foto de portada. La sacó y publicó la Revista Anfibia en febrero de 2016 para ilustrar una nota por los despidos de les trabajadores de la Cultura. Eran las primeras plazas y les compañeres de distintos ministerios eran despedides como moscas. Si miro bien, además de Sofia Grenada, se ve a Luciana Jury (a quien encontramos hace un ratito, afónica, volviendo de Chacarita), el bajista Marcelo Torres, el músico Goyo Grasso y un montón de caras con las que nos cruzamos en estos años de desazón. Creo que a esa foto la dejaba ahí como un modo de no olvidar desde dónde partimos. No olvidar aquellas plazas donde estábamos les que intuíamos que esto podía ser lo peor que le iba a pasar a la democracia argentina. Y lo fue. De aquel verano a la unidad pasó mucha agua bajo el puente. Ahora, con el resultado puesto y el 40 por ciento de argentines que votaron (otra vez) un proyecto de hambre y gatillo al pobre, se hace más visible lo necesario que era la unidad. Con lo imperfecta que es, los sapos que tragamos y lo que seguramente vamos a putear, pero -está a la vista- era imprescindible. Y desde la más lúcida al que menos votos aportó, todes pusieron su playa o su granito. Lamento que la mitad de Bahía Blanca y Buenos Aires sigan empecinados en mirar su propio ombligo y se crean una raza superior. Igual festejamos. Ahora a arremangarse".




Vos nunca me das tu dinero
solo me das esos papeles raros
y en medio de las negociaciones te quebrás.
Yo nunca te doy mi número
solo te doy mi situación
y en medio de la investigación me quiebro.
Salgo del colegio, no queda plata
no veo futuro ni pago el alquiler
todo el dinero se fue, no tengo donde ir.
Los empleados despedidos
El lunes a la mañana de vuelta
camión amarillo y lento, no tengo donde ir
Pero ¡oh, esta mágica sensación
de no tener adonde ir!
Un dulce sueño
tomá las valijas y subí a la limusina
pronto estaremos lejos de acá.
Apretá el acelerador y secate las lágrimas
Un dulce sueño hoy se hizo realidad
se hizo realidad
Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete
Todos los chicos buenos van al cielo
Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete
Todos los chicos buenos van al cielo.

Andy, soy yo, no te vi en mucho tiempo
ojalá te hubiera hablado más cuando estabas vivo
pensé que estabas seguro de vos mismo cuando actuaste con timidez.
Hola, soy yo
Realmente te extraño, realmente extraño tu espíritu
no escuché ideas así en mucho, mucho tiempo
me encantaba verte dibujar y pintar
pero cuando te vi por última vez, me di vuelta.
Cuando Billy Name estaba enfermo y encerrado en su habitación
me pediste speed, pensé que era para vos
lamento si dudé de tu buen corazón
las cosas siempre parecen terminar antes de empezar.
Hola, soy yo, tu exposición estuvo genial
tu vaca pintada sobre papel y tus almohadas flotantes plateadas
ojalá te hubiera prestado más atención cuando se rieron de vos.
Hola, soy yo
"Disparan a un artista pop" decía el titular
"¿el tiroteo fue un simulacro? ¿Warhol está realmente muerto?"
Te dedican menos tiempo por robar un auto:
recuerdo haberlo pensado cuando escuché mi propio disco en un bar.
Realmente te odiaron, ahora todo eso cambió.
Pero tengo algunos resentimientos que nunca se borran
me golpeaste donde dolía, no me causó gracia.
Tu diario no es un epitafio digno,
En fin, Andy, supongo que ahora tenemos que irnos
ojalá te guste este pequeño show
sé que llega tarde, pero es la única forma que conozco.
Hola, soy yo
Buenas noches, Andy
Adiós, Andy.

lunes, 12 de febrero de 2018

Mundo Beatle

La prolongada estela Beatle en la música de las últimas décadas. La otra.-radio para escuchar clickeando acá


Nada ya que decir de los Beatles que no sea redundante: el programa de radio de anoche (FM 89,3, Radio Gráfica), con la participación de César Colman, lo dedicamos a hurgar por algunas de las incesantes reversiones de su obra, desde las estéticas y los géneros más diversos, como para comprobar la fertilidad de su modelo musical. Fue nuestra forma de musicalizar la llegada del Año del Perro: La otra.-radio nació en 2006, otro Año Perro. Y esperamos que al gato en este ciclo que se inicia se le complique tanto como sea posible.

Año del Perro: Ilustración: Carolina Cabrera



sábado, 10 de febrero de 2018

No todos son de Liverpool

Mundo B: el domingo a las 12 de la noche en La otra.-radio, FM 89,3, Radio Gráfica, online acá o acá



por César Colman

Desde Frank Sinatra, pasando por Elvis Presley hasta The Damned o The Jam; desde Aerosmith o The Jimi Hendrix Experience hasta Motley Crue, David Lee Roth o Type 0 Negative; desde David Bowie hasta U2, Sting o Tori Amos; desde Luis Alberto Spinetta o Charly García hasta Divididos, desde Caetano Veloso hasta The Flaming Lips y desde Leo Maslíah hasta Miley Cirus, ¿cuántos músicos se vieron tentados a hacer versiones de los Beatles?

La lista, no es necesario aclararlo, es interminable y agregar nombres solo agota la idea de variedad.
Aerosmith por ejemplo, fue una banda que en sus inicios, previos al profesionalismo, hizo versiones de los Beatles y los Rolling Stones. Pero hablando de discos oficiales, alcanzó a grabar tres covers de los Beatles. “I’m down”, “Come together”, “Helter skelter”. Fue en tres épocas distintas de la banda y con mayor o menor fortuna, pero el tributo y la influencia están.

Otro ejemplo pueden ser las versiones instrumentales de dos bajistas en dos épocas completamente distintas. “Blackbird” que Jaco Pastorious grabó en su segundo y último disco solista Word of mouth del año 1981. Canción que hacía en vivo con Weather Report, aunque también tocaba “Dear prudence” ya como solista. Y el otro caso es “Come together” del bajista Marcus Miller editada en el multifamoso Tales del año 1995. Pero también se puede mencionar la casi instrumental versión de “Eleanor Rigby” hecha por Leo Maslíah.

Otra versión de excepción es la de un tema de George Harrison, “Taxman” hecha por Stevie Ray Vaughan. Él estaba atravesando el último tramo de su rehabilitación. Según se decía, en el entorno estuban preocupados por su desempeño en el nuevo estado de sobriedad. Innecesariamente, claro… La misma canción fue hecha por Power Station para el segundo disco Living in fear del año 1996, aunque no con tanta suerte.



Otra de las canciones de Harrison versionadas es “Something” hecha por Elvis –entre cientos de versiones. O “Don’t bother me”, la versión en vivo de Luis Alberto Spinetta en homenaje a un recientemente fallecido George.

Los Stones, hace relativamente poco tiempo, hicieron “Come together” en vivo. Pero a no olvidar el ya antiguo “I wanna be your man” que fue un obsequio de Lennon & Mc Cartney, cuando Jagger y Richard aún no se animaban a largarse a componer, que pocas semanas después de salir el single de los Stones la cantó Ringo en el álbum With the Beatles del año 1963.

Siouxsie & the Banshees versionó en su debut “Helter Skelter” y una magnífica “Dear Prudence”. Pero también están aquellos que no tenían a los Beatles entre sus influencias, por lo menos no de manera notoria. Tal el caso de James Brown, Prince, The Residents, Sex Pistols, The Pogues, o incluso Bob Dylan. Y a no olvidar a muchos de los bluseros de la vieja escuela.

El color de la piel tampoco es una barrera hacia lo beatle. Steve Wonder hizo lo suyo con “We can work it out”, el dúo turbulento formado por Ike & Tina Turner hizo “She came in through the bathroom window” y Michael Jackson grabó “Come together”.

Hay bandas y solistas que llaman la atención al mencionar a los cuatro de Liverpool entre sus influencias. Tal el caso de Black Sabbath, Jimi Hendrix o muchos de los que fueron contemporáneos, como The Who.

La mayor influencia ejercida por los Beatles se comprueba en la diversidad de géneros que abarcan los artistas que los versionaron, y no únicamente por la cantidad de versiones. Con seguridad son incontables, pero los números plasmados en un texto se convierten en abstractos y fríos. Esta acotadísima lista, más allá de los nombres, sirve para apreciar los onda expansiva del Mundo Beatle.

He aquí tres ejemplos que el domingo no vamos a pasar (por falta de tiempo):




sábado, 8 de julio de 2017

(si llega la lluvia)



Si llega la lluvia
corren a esconder la cabeza
también podrían morirse
si llega la lluvia

Y si el sol brilla
se escapan a la sombra
(cuando el sol cae)
sorben limonada
(cuando el sol cae)
y si el sol brilla.

Llueve y no me importa
sol, qué lindo está.

Puedo mostrarte
que cuando empieza a llover
cuando llega la lluvia
todo es igual
(si llega la lluvia)
te lo puedo mostrar
te lo puedo mostrar.

Llueve y no me importa
sol, qué lindo está.

¿Podés oírme
cuando digo que si llueve o el sol brilla
es sólo un estado de ánimo?
¿Podés oírme?
¿Podés oírme?

Sdaeh rieht edih dna nur yeht semoc niar eht fiiiii...





Me escapé por ahí
y el colchón
me chupó la angustia
y vas a estar bien
cuando el sol
no nos vuelva locos.

Ya ves que ya no quiero nada
no quiero nada más de vos
ya ves, amantes otra vez
por eso es que hoy llovió.

Ya ves que no te puedo dejar
las cosas que quisiste tener
ya ves, amantes otra vez
por eso es que hoy llovió

Me escapé
una vez
me metí
en un cine sucio y vi
cómo él bailaba
en la lluvia, era
una película gastada
una película en color
ya ves, amantes en la lluvia
te lo digo yo.

miércoles, 5 de julio de 2017

"Odio este domingo híbrido de siempre", dijo y lo hibridaron en un remix infame

Especial Retromanía en La otra.-radio del domingo pasado, para revivir clickeando acá 

Odio este domingo híbrido de siempre
me da igual, me da igual
es un beso en la pantalla del auto cine
sin gozar, sin gozar.

Así abría Canción animal, un disco clave en la discografía de Soda Stéreo y en la obra de Gustavo Cerati. 

Soda, emblema de ochentismo cosmpolita pop, que había construido su gran éxito tratando de sintonizar con las nuevas tendencias sónicas internacionales mientras buscaba sin pudor el impacto multitarget, de pronto intentaba un giro hacia una orientación artística más "adulta" y tendía por primera vez links directos con la tradición del rock argentino de los setenta, sobre todo con Pescado Rabioso. Cerati dejaba de mirarse tanto al espejo para acomodarse el mechoncito y empezaba a postularse más seriamente como discípulo de Spinetta. Del desenfado del consumo plástico como gesto cínico de sus primeros discos, pasaba a una ética de asunción de riesgos estéticos. Al volverse progresivos, los Soda hacían su primer disco argentino y retro. "De aquel amor/ de música ligera/ nada nos libra/ nada más queda" lo decía con bastante claridad, pero en los primeros versos del track inicial el reto ya había sido lanzado, el domingo híbrido de siempre, la pantalla del autocine sin gozar...

Enrosques de la postverdad: Zeta Bossio y Charly Alberti eligen ese tema para abrir SEP7IMO DÍA, banda sonora del montaje de Cirque Du Soleil del mismo nombre, proyecto de explotación posterior a la muerte muerta de Cerati. Queda abierta la pregunta de si este aprovechamiento descaradamente retromaníaco hubiera sido aceptado por Cerati quien, después del meganegocio del reencuentro de Soda en 2007, parecía alejarse definitivamente de la explotación de la nostalgia. Afortunadamente tuvo el tiempo suficiente para legarnos su obra maestra, Fuerza Natural, el disco por el que merecemos recordarlo.


Pero el caso SEP7IMO DÍA es solo el ejemplo degradado de la retromanía. ¿Cuál es el campo de aplicación más precisa del término? ¿O tiene que usarse siempre de una manera difusa? 

La antigua lucha entre lo nuevo y lo viejo conduce siempre a paradojas. No hay valor más efímero que la novedad, expuesto por lo tanto a pasar de moda rápidamente, como "esos raros peinados nuevos" de los exponentes del new romantic que pasaban horas frente al espejo para terminar volviéndose inhabitables por lo ridículos. Y Soda hizo muchos años un culto de lo novedoso. 

El espectáculo circense SEP7IMO DÍA, lejos de ser novedoso, cae en el punto exacto de una retromanía decadente. Cuando el disco de remixados perpetrado por Bossio y Alberti -cuyas carreras artísticas post-Soda se desconocen- empieza con la voz multiprocesada de Ceratti, extractada de un concierto en vivo cantando "el comienzo fue un big bang y fue caliente...", la industria pop desata una involuntaria tormenta de capas de sentido en la que luchan lo viejo y lo nuevo con el estatuto de un acto fallido. Lejos de la dignidad del comienzo original, Zeta y Charly agregan una frase de Gustavo resurrecto mediante trucos digitales, con un sonido artificialmente brillante. Pretenden narrar así el comienzo caliente del mito, lleno de bailarines, contorsionistas, purpurina, bolas de espejos y mercadotecnia que quiere hacer pasar un deja vu como si fuera la nueva repetición del mismo comienzo. El remix muestra tanto sus trucos que da un poco de impresión. Sin embargo, a los pocos segundos la voz de Cerati repone algo del malestar del que nace la canción, venganza ultratumba contra la fría explotación de su talento postmortem por parte de los sobrevivientes de Soda: 

Odio este domingo híbrido de siempre
me da igual, me da igual
es un beso en la pantalla del auto cine
sin gozar, sin gozar.

canta Cerati mientras lo remixan en este híbrido de siempre, un beso en la pantalla del autocine pomposo de Cirque Du Soleil sin gozar.



¿Cuántas capas de sentidos coexisten sin paz en este remix, objeto que condensa como pocos las paradojas de la retromanía?

El programa del domingo pasado lo dedicamos a esta era de la retromanía, en la que el nuevo aconteciemto se reduce siempre a reciclar el acontecimiento original, un pop que vive clonándose infinitamente. Hay un libro interesante de Simon Reynolds que se llama precisamente Retromanía. La adicción del pop a su propio pasado. Reynolds se muestra perplejo ante la evidencia, sin emitir un dictamen condenatorio ni tampoco celebralo acríticamente: "vivimos en una era en la que la cultura pop ha enloquecido por lo retro y la conmemoración: bandas que vuelven a juntarse, reediciones, mash-ups, biopics y documentales de rock... La sobreabundancia de influencias e imágenes del pasado producto de las nuevas tecnologías (MP3, iPod, YouTube, MySpace, Spotify, etc.) parecen haber convertido a artistas y oyentes en arqueólogos, profanadores y archivistas".

Por estos mismos días se cumplen 50 años de la edición del simple "La balsa" por Los Gatos, medio siglo también del Sgt. Pepper Lonely Hearts Club Band, treinta años de The Joshua Tree -U2 viene a la Argentina en su gira celebración-, Ok Computer celebra su veintena con una edición Deluxe en la que Radiohead deja ver su lado más marketinero. Esta superposición de capas geológicas del pop/rock sucediendo todas a la vez nos produce la sensación de la infinita disponibilidad de los acontecimientos, como si todos sucedieran juntas ahora para nosotros, que pasaríamos a ser la generación más afortunada de la historia por convivir con todos juntos a la vez, sin advertir que quizá tanta celebración esté ocultando que ya nada pasa a la altura del acontecimiento inicial. 

La tensión entre nuevo y viejo se produce por una combinación de factores. La tecnología de hecho nos permite un  acceso inmediato y una manipulación infinita de todas esas voces de muertos manipuladas por vivos. Los Beatles vivos ya lo habían hecho en los 90 con el fantasma de John en los Anthology. A la vez, es evidente que la longevidad artística del rock como género nos da la sensación de que hoy todavía es la época de Sgt. Pepper y que nos es lícito simular que volvemos a escucharlo con asombro, como la primera vez. 

(Todo esto me hace pensar en La repetición, la obsesión imposible de Constantin Constantius, que sólo sucede si se es capaz de dar un salto incalculable, sin garantías, no por ninguna maniobra tecnológica).

Lo escrito hasta esta altura del post parecería una condena a la retromanía. Sin embargo, nos embarga la perplejidad. Pop es apócope de "popular" y la música popular siempre se sostuvo desde la repetitio de una tradición renovada cada vez. ¿Es lícito aplicar el término "retro" a la versión que hace en vivo Liliana Herrero de "Chayita del vidalero" al celebrar sus 30 años de discos? Parecería que no: no hay musica popular sin reapropiación de la tradición. Está claro que el milagro llega cuando se lo canta sin simular un acontecimiento novedoso, sino descubriendo que el pasado todavía está por venir. Esa manera de habitar lo popular (no hay lugar donde el pueblo surja con más nitidez que en la música popular, ese abismo en el que habitamos) parece estar en las antípodas del cálculo frío de Bossio y Alberti para su Frankenstein remixado, híbrido de siempre.



Y entre ambos extremos hay infinitas posiciones indecidibles. Para el programa del domingo pensamos incluir un ejemplo de canción hecha hoy a la que no pueda encontrársele un solo rastro retro. Y optamos por "Radio Silence" de James Blake. Música que explora las posibilidades del audio actual sin la mínima nostalgia, donde lo digital pasa a ser una materia por derecho propio, no como "el dibujo puntillista de la huella de un fantasma" sino en su propia incertidumbre. Aún así, es inevitable encontrar en la música de Blake ecos del soul en estado de tradición apropiada. También está el juego irónico de "Otis", donde la voz de Otis Reddin se hace objeto de una operación irónica y despiadadamente creativa en manos de Kanye West y Jay Z, o la experimentación más refinada que hoy puede arriesgar el soul en manos de Kendrick  Lamar en su untitled unmastered 4.

Finalmente, nada puede privarnos del asombro de escuchar por primera vez el arreglo de cuerdas de "She is leaving home" extraído de su contexto, una miniatura perfecta que ya entonces era una apropiación retro transpuesta a la vanguardia radical y hoy ya es simplemente un clásico. Gracias a la edición del 50° aniversario del Sgt. Pepper todavía encontramos motivos para el regocijo.

Así que la retromanía es más que nada un problema a ser pensado mientras disfrutamos de las canciones. El programa completo, acá.

lunes, 5 de junio de 2017

No tengo nada que decir salvo que está bien

Lo que no había sonado hasta que acá sonó. Especial Sgt. Pepper en La otra.-radio, para escuchar acá 




¡Buen día! ¡Buen día!
Nada que hacer para salvar su vida, llamá a su mujer
nada que decir salvo ¡qué día!, ¿cómo anda tu chico?
nada que ver, no es cosa tuya
no tengo nada que decir salvo que está bien.
¡Buen día! ¡Buen día!

Vas a trabajar, no querés ir, te sentís mal
volviendo a casa, empezás a vagar y llegás a la ciudad
todo el mundo sabe que no hay nada que hacer
todo está cerrado, es un embole
toda la gente que ves está medio dormida
y vos estás solo, estás en la calle.



Después de un rato empezás a sonreír, ya estás bien
decidís dar una vuelta por tu vieja escuela
nada cambió, todo sigue igual
no tengo nada que decir salvo que está bien
¡Buen día! ¡Buen día!

La gente corre por todas partes, son las cinco en punto
en la ciudad empieza a oscurecer
toda la gente que ves está llena de vida
es la hora del té y de ver cada uno a su mujer.

Alguien me pregunta la hora, suerte que estoy ahí
empezás a flirtear mirando las polleras, ahora estás en onda
vas a un show, ojalá que vaya ella
no tengo nada que decir salvo que está bien.



Nos decía anoche Gonzalo Aloras: "Estoy de acuerdo con que posiblemente no sea el mejor disco de ellos pero es el más importante. Está al alcance de la vista de todos lo que el disco produjo. Los 50 años de Sgt. Pepper, para los que nos dedicamos a la música, son una buena excusa para una charla obligada para pensar lo que hacemos, lo que se hizo, lo que se está haciendo, tomando como parangón lo que hicieron estos chicos. Este disco fue posible porque, a la par de su concepción artística y conceptual, hubo en Sgt. Pepper toda una serie invenciones, experimentaciones y atrevimientos tecnológicos que lo hicieron posible. Así como trabajaban ellos con las composiciones y las ideas, paralelamente había una serie de ingenieros tratando de estar a la altura de esas ideas, para hacer sonar lo que ellos imaginaban. En la historia de la música Sgt. Pepper pasa a ser una referencia de audio y de modulación del sonido. Hasta ese momento, ellos venían usando técnicas de grabación standard, no muy distintas al tratamiento que se les daba a otras grabaciones de música pop. Las ocurrencias sonoras que los Beatles acá les pidieron a sus técnicos impulsaron el desarrollo de un hardware que antes no existía, esas baterías comprimidas, los pianos distorsionados, las voces dobladas de una manera extraña, ambientes, feedbacks que después otros músicos empezaron a usar. Los muchachos decían: "che, quiero que esta batería suene como si estuviera pisada por un elefante africano" y ahí aparecía el ingeniero Emmerick que pensaba "a ver, ¿cómo hacemos?". Y metió los famosos compresores sin los cuales hoy en día ni se puede pensar una grabación, limitadores, reverbs y otras invenciones técnicas que hacen que esas cosas psicodélicas que escuchamos en el disco puedan coexistir con mucha calidad. Sin esos recursos no podríamos percibir tan clara y distintamente todo lo que ahí está sonando. Creo que este es un aspecto a tener en cuenta al valorar la importancia del disco, junto con el concepto y la composición".

En el programa de anoche pensamos y escuchamos más aún de lo que la banda del club de los corazones solitarios del Sargento Pepper trajo a la presencia.

Ah, también hablamos de Randazzo (?). 

Pueden escuchar el programa clickeando a.