Foto: Nicolás Villalobos
por Corina Setton
Hace 24 horas que no puedo pensar en otra cosa. Trabajé todo el día, pero realmente estaba en otra parte. Mis compañeros de trabajo me saludaban como todos los días.
"¿Cómo estas?" me decían al verme. "Mal", les contestaba de manera poco amigable. Algunos se daban cuenta rápido, pero la mayoría me preguntaba "¿por qué?", a la espera de que les cuente algún problema personal, familiar o de salud. Pero no. Estaba, estoy, con bronca, tristeza, nostalgia, ¿depresión?. No, ya sé, estoy de duelo, sí... estoy de duelo.
El país caminaba en un sentido y ahora se detiene.
Obviamente las organizaciones de derecha avanzan, pero todavía son bolsas de gatos que tendrán que enfrentarse entre ellos para las distintas candidaturas, para acordar alguna idea en común y habrá que ver.
Pero los que indiscutiblemente están de fiesta son los dueños de los medios de comunicación, esos grupos empresariales que van a seguir alardeando de sus monopolios. ¿O te pensás que ahora Clarín está nervioso? Ya no. Adios a la ley de radiodifusión, ¿o pensás que alguien se va a animar a impulsarla? Ojalá me equivoque, pero no creo.
Una enseñanza mafiosa sobrevuela el país: NO te pongas en contra de los grandes medios, ellos mandan, te levantan en 2 semanas un candidato de izquierda en la capital, mientras que en la provincia te plantan otro de derecha.
Por eso hoy les ladraba a todos, porque no soporto que la mayoría de la gente mire "la tele" y crea que ve la realidad como si fuera la ventana de su casa. Porque muchos votan a Pino pensándose re-piolas y no se dan cuenta de que ese voto lo decidieron hace 10 días militados por TN; o votan cualquier oposición a los Kirchner porque se comieron las palabras y las realidades creadas por los medios (el campo, la falta de diálogo, los soberbios y autoritarios, etc.).
Lamentablemente ayer ganaron por afano los medios de comunicación y su compañera incondicional, la alienación.