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martes, 14 de noviembre de 2017

Las miserias del Yo ideológico (a propósito de "la Cirujana de Nordelta")


Imagen: Balnearios (Mariano Llinás) 

por Lidia Ferrari

A partir del audio hiper viralizado de la cirujana de Nordelta y suponiendo que es auténtico, es decir, el relato genuino de esa persona, incluidos los detalles que trascendieron, como el hecho de ser monotributista, sería posible tomar esa pieza de audio como un texto para el análisis de la ideología. Por un lado, es una pieza humorístico-irónica de identificación de un tilingo argentino. Pero aunque no sea real, es coherente con cierto tipo de discurso circulante. Es ese texto el que me permitirá arrimar algunas ideas respecto de la construcción de un Yo ideológico, de la constitución de la imagen subjetiva y de las miserias en las cuales nos encontramos los seres humanos cuando se revela que nuestra imagen está sostenida con alfileres, encima puestos por otros.

A pesar de que en el relato ella es “poseedora” de tantas cosas, compró el departamento en Nordelta para que su hija pudiera codearse con un tipo de gente, de cierto nivel. Buscaba para construir su imagen a ciertos “otros” y se encontró con otros “otros”.

La imagen propia es lo menos propio que poseemos. El estadío del Espejo de Lacan es un buen concepto para pensar cómo la imagen nunca nos pertenece. La imagen propia (sería casi un oxímoron) nos es dada por el espejo, ese espejo que son los otros, nuestros semejantes, y el Otro, ese que cuando nos miramos al espejo nos dice lo lindo o feo que se refleja en él. 

La cirujana (así se nombra ella) nos ha donado una pieza magistral para corroborar que la imagen propia se sostiene precariamente, pues fuga todo el tiempo. Hipoteticemos: la cirujana compra ese departamento pues allí supone que se podrá construir o sostener una imagen que, evidentemente, no posee totalmente. Enuncia las posesiones de que dispone para poder darle al otro con el que habla las coordenadas de su imagen: tiene dinero, es cirujana, podría comprar otra propiedad, vive en Palermo Chico, etc. Es evidente que estas posesiones no le alcanzan. Cuando se muda a la propiedad que le confirmará que es parte de una red de personas de “categoría” (palabra que insiste en su relato) hay allí un desajuste. Algo sucede ya que la imagen que le devuelve está alterada; “alterada” por esos otros que no son los que ella suponía. 

El gran reclamo a ese Otro que le vendió el departamento es que allí hay una traición a su expectativa, ya que se encuentra con esos otros que no quiere ver, que detesta ver. Porque los que toman mate le devuelven una imagen deformada de ella misma. ¿Pero qué es esta deformación? Hace tiempo que sabemos que no hay una imagen real enfrente del espejo. Supongamos que a “la cirujana” le podría haber bastado poseer ese departamento, como parece haberle ocurrido a sus vecinos que invirtieron el mismo dinero que ella y disfrutan del lugar que han comprado. ¿Por qué a ella no sólo no le basta, sino que la angustia? (Si creemos ese relato podemos escuchar una angustia allí). Porque la compra de esa propiedad cumplía la función de confirmar o corroborar el lugar que se ocupa entre los otros. Y no lo encuentra, porque va allí a buscar otros que imagina o sueña fantasmática e ideológicamente. 

Ella está poseída por la creencia en un Yo ideológico, ese que fue nutriendo sus ensueños diurnos, sus fantasmas y no sólo sus ambiciones económicas. En ese Yo ideológico tomar mate la expulsa del lugar al que quiere acceder. El perro que ladra, la reposera de Mar del Plata, la Bristol, la costanera, la conversación, el juego de los niños son todos objetos-signo de cierto lugar en lo social. Ella no desea estar en un lugar donde tenga que “ver” esos objetos que la expulsan del lugar imaginario que quiere ocupar. Se trata de la mirada, indudablemente. Por eso es muy precisa cuando enuncia su padecimiento como un padecimiento estético. Se trata de la mirada. Pero no es la mirada de ella sobre esos objetos: personas grasas, de cuarta, de décima categoría. Es lo que esos objetos le devuelven de ella misma, esa imagen que nunca termina de poseer. Porque ella ha sido construida esperando que los objetos o imágenes de cierto valor ideológico la reflejen. La cirujana está poseída por esas imágenes a las cuales debe responder, esa imagen que quiere dar, para ella misma y para los otros. Su imagen, como la de todos, se construye en los otros y para los otros.

El Yo es el lugar de desconocimieto, dice Lacan. No es algo que poseemos. Y ese Yo está construido en el discurso social, a partir del deseo y las marcas familiares y también de la época, de los discursos que circulan. Ese Yo fragmentario, precario, hecho de imágenes y de residuos de imágenes, también está hecho de ideologías que han circulado donde hemos nacido y los discursos ideológicos circulantes actuales. La cirujana está inmersa en un campo ideológico muy preciso. Lo menciona: ministro y gobierno son sus amistades, o al menos lo desearía. En un contexto en el que esa ideología es triunfante, hay allí la idea de un engaño. Le han prometido que comprando esa propiedad accedería a ese círculo áureo del triunfo, pero no.

Es un gran aporte para pensar la ideología en la Argentina. Una ideología según la cual para construir la identidad de uno es preciso liquidar la de otro. Una ideología que segrega y desprecia todo lo que pueda hacerse signo de lo popular. Como si la felicidad de la cirujana se alcanzara eliminando todo lo que huela a ese otro que ha aprendido a detestar y segregar. Esa ideología está radiando toda su expansión en un momento político cultural en el que se ha construido ese otro a segregar, para poder ubicarse en el lugar de un Yo impoluto de esas contaminaciones populares. Que además, con los detalles personales que han trascendido, está construida sobre ciertas premisas individualistas y ávidas de dinero, un dinero tramposo, ya que paga monotributo, como se supone que hacen los más humildes, mientras se vanagloria de poseer el dinero para comprar lo que quiere.

Hemos desarrollado en otro texto la idea de que puede existir una ética de la socialidad para cada contexto político, porque “ciertas configuraciones político-sociales pueden imprimir ciertos valores éticos en la vida de los ciudadanos. […] Diferentes éticas darán razones a cada sujeto respecto de lo que puede o no puede hacer en cada uno de esos contextos tanto como diferentes configuraciones ideológicas incidirán en lo que los sujetos quieran o no quieran hacer.” [1]

Pero aprendimos que el Yo es Otro. Tarea difícil para la cirujana alcanzar la calma que espera en el Nordelta y en cualquier otro lugar del mundo. Porque la cirujana, como casi todos nosotros, cree que hay un espejo que nos devuelve una imagen “real” de nosotros mismos, y no que estamos en estado alterado permanente.

El drama de la cirujana es similar al de ese Rey de Arabia Saudita que alardea de ser el primer hombre que posee un Boeing como avión privado, o el del chico que roba a otro para tener una zapatilla de marca. Estamos poseídos por esas imágenes que nos dicen los objetos-signo que debemos poseer para poder ser. Porque se trata de un modo del ser en la imagen.

Ahora bien, las burlas, sornas y reacciones desmedidas que ha ocasionado esta confesión –siempre que se trate de discurso auténtico- se pueden explicar porque la cirujana ha confesado lo inconfesable. Eso que no se le dice a nadie. Los sueños diurnos que no son sólo inconfesables, sino que también son inanalizables. Ellos nos poseen más que lo que nosotros poseemos a ellos. Otra posible razón para esa masiva reacción es que ella nos muestra el material del que estamos hechos. Los que tomamos mate, jugamos con perros en la pileta, charlamos en voz alta, también padecemos lo que la cirujana, necesitamos la imagen que nos devuelven los otros. También reivindicamos el mate porque alguien osó hacer de él algo visible en su crítica. En la cultura que habitamos las cosas nos suceden. El mate es parte de nuestra vida. Está allí y no pensamos en él. La cirujana nos lo puso delante como muestra de algo que es ajeno, no que es propio sin que lo sepamos, como debe ser todo acto de propiedad genuina. El mate es nuestro, pero ella lo enajenó, lo convirtió en un objeto de valor ideológico.

Me llamó la atención que en las imágenes reivindicatorias que circularon como reacción al discurso de la cirujana, había fotos de mates y mandarinas. Allí pensé cuánto de nuestro Yo es ideológico. Cuando vine a vivir a Italia, en las milongas de invierno, se ponía en el buffet pan dulce y mandarinas. La gente bailaba, durante la pausa pelaba y comía una mandarina o una porción de pan dulce y volvía a bailar. Recuerdo mi extrañeza. Estaba entre gente de una cierta “categoría” que comía mandarinas en una milonga. Comprendí que los objetos tienen un valor ideológico que nos viene de lejos, de los cuales no sabemos nada y que sólo cuando alguien o algo los convierte en extraño, tomamos consciencia de su valor. Allí me dí cuenta de que me parecía de mal gusto –intento pensar en las categorías de la cirujana- comer mandarinas en la milonga. Estaba en Europa. Y es que suponemos que hay un mundo de mayor categoría siempre en otro lugar. El Yo ideológico nos pasea por los objetos y sus rituales, las modas y lo que debemos usar, forzándonos siempre, porque siempre estamos fuera de moda o fuera de lugar, aunque seamos los primeros en tratar de estar à la page.

Nuestra tragedia es que siempre encontramos espejos deformantes que nos devuelven una imagen que no es la que queremos para nosotros. Siempre hay alguna mancha, algún broche para colgar la ropa, algún detalle minúsculo, una hilacha que se despunta de la pollera, un objeto que nos devuelve que somos una imagen bastarda que lucha continuamente por ser legítima. Cuáles son esos objetos denigrados y cuáles los objetos sublimes es algo que cambiará con las épocas y lugares. Deberemos estar aggiornados constantemente. Porque nunca, o casi nunca, estaremos a la altura de nosotros mismos y de nuestras aspiraciones.

[1] Ferrari, Lidia, La diversión en la crueldad. Psicoanálisis de una pasión argentina, Buenos Aires, Letra Viva, 2016.

lunes, 23 de octubre de 2017

Es triste, pero no estoy triste, prefiero enterarme pronto de las malas noticias

La otra.-radio de la noche del 22 al 23 de octubre de 2017, para escuchar clickeando acá


Ilustración: Carmen CuervoEs la noche de un día agitado y estuve trabajando como un perro: el sábado tuvimos nuestro seminario filosófico con Esther Díaz y el domingo fiscalicé en una escuela de Burzaco para Unidad Ciudadana, donde tuve la pequeña satisfacción de que nuestra lista arrasó. Por lo demás, las noticias políticas de hoy son pésimas: ganó la derecha dura con una campaña prometiendo ajuste y represión, dando rienda suelta desde el sistema de medios oficiales a las pasiones más degradadas de lo humano que fueron aprobadas por una parte muy importante del electorado. Previsiblemente el macrismo ganó sus elecciones de medio término, pero lo hizo en un contexto social horrible que nos dice que, además de que el gobierno se pone en línea con lo más reaccionario del mundo, muchos de los que nos tenemos que cruzar en las calles muestran que el progreso lineal de la humanidad no existe, que hay tanta vileza e impiedad como en el peor momento de la historia y que la propagación de estas pasiones bajas y la anulación de la capacidad de pensar son perfeccionados por el desarrollo tecnológico.

Nada que no supiéramos. Pero es desagradable acordarse del lado más feo de la época.

Es la ciudad en la que vivimos, es el país, es el mundo y es la era. Todo junto.

Pero igual, la constatación de todo eso no logra sumirme en un estado ni siquiera de tristeza. Será porque lo sabía y solo lo recordé, será que siento que me resulta más placentero conectarme con los matices luminosos del mundo, que no dejan de brillar ni en los peores momentos. Será que yo hace rato que asumí que todo está perdido, pero encuentro el motivo para vivir en empezar ya a trabajar y no permitirle a nadie que mi vida se envilezca. 

No lo permito 
y para eso necesito 
a muchos otros y 
sé que están ahí y 
hay que salir 
a encontrarlos.

La evaluación política de las elecciones la hicimos al toque con mi amigo y compañero Maxi Diomedi en La otra de anoche, en Radio Gráfica, atravesando una ciudad asechada por patrulleros que nos pararon un par de veces. De pronto, pocas horas después del triunfo electoral de la derecha horrible (moderna, democrática) avalada por la parte horrible de la sociedad, ya transitar por la ciudad se vuelve peligroso. Pero ni eso logra bajonearme. No tengo la fórmula, pero no me pasa: trabajé mucho durante este día y esta noche y todavía a esta hora de la madrugada estoy trabajando,  más tarde tengo que seguir, reconozco que tenemos que hacerlo mejor, pero no quiero saber nada con quejas, lamentos ni indignación. Hagámonos de abajo. Dejate de joder con el bajón, el mundo es malo, no lo empeores. 

Sobre los resultados de ayer no quiero extenderme porque ese primer análisis ya lo hicimos en la radio y lo pueden escuchar acá. Solo resumo que una lectura fina no habilita a la sensación de catástrofe con la que muchos se enganchan. Sí con la de una derrota. Pero el que no incorpora la derrota como una de las posibilidades más propias, quien no aprende a caminar al lado de ella, mejor que se dedique a aliarse con los cretinos, a oprimir, a alcahuetear, a descargarse con los débiles.

Pasando a algo más concreto, creo que la elección de Unidad Ciudadana distó de ser mala, que Cristina se revalidó como la máxima líder de la auténtica oposición, desbaratando todos los intentos peronismoides que quisieron sacarla de la cancha, que Rodríguez Saa y Verna dieron vuelta resultados adversos con garra, que Massa, Randazzo, Abal Medina y el Chino Navarro se merecen lo poco que valen, que el mito del panperonismo se cayó a pedazos, que las PASO con los peronistas de derecha, como en Santa Fe, demostraron no garantizar ninguna unidad, que el peronismo está en crisis... desde 1951. Que la unidad de la CGT a la que tanta importancia le asignan algunos valiosos compañeros solo sirvió hasta ahora para sumir a los trabajadores en la parálisis y que la CGT no es el movimiento obrero organizado, porque no defiende los intereses de los obreros ni está organizada. Y que con reivindicarse peronistas y nada más no alcanza, que hay que construir una nueva unidad política que rescate lo mejor de ese movimiento y convencerse de una vez por todas que con Urtubey, Schiaretti, Bordet, Perotti, Pérsico o los sindicalistas-empresarios (que anteponen su segunda condición a la primera) no hay unidad que no lleve al desastre popular. Que a la unidad hay que ponerle contenido y "peronista" no es a esta altura un contenido. 

Me alegro del fracaso del cordobesismo y su entrega impúdica al macrismo, porque eso es lo que son desde hace rato y no debe quedar ningún rastro de ilusión con juntarse con estos tipos, me alegro de la derrota de Urtubey porque para derecha horrible ya tenemos primera marca, me alegro de la evaporación de Massa que se la tiene merecida. No quiero que me sugieran que tengo que juntarme con esos cosos para ganarle a esta cosa que tenemos porque los cosos son parte de la cosa.

El resultado de este domingo sirve para contarnos las costillas: estos somos los que somos ahora, tenemos vocación de ser más y de ser mejores, pero no con cualquiera, no con estos.

Tenemos un movimiento de derechos humanos no sometido a períodos eleccionarios que ya sacudió varias veces en un año al poder concentrado y no tiene intenciones de cesar.

macri va a intentar a partir de esta mañana aplicar un plan político y económico más cruento y despiadado de lo que ha sido hasta ahora y el costo será alto: pero se trata de la declaración de una enfermedad que veníamos incubando, de la que éramos portadores hace rato, quizás décadas. Y el peronismo no es la solución, sino parte del problema (y ojo que yo no desdeño la palabra "problema"). Así que ahora sabemos que el 40 y pico lo votó sabiendo lo que el gato es, no lo votó engañada. Y la mayoría absoluta de Jujuy apoya la catástrofe humanitaria que está provocando Gerardo Morales y por ende el pueblo sí se equivoca: no es que falló la táctica del pituto ni la técnica del mentalismo, es que el 51% de los jujeños quiere que Milagro Sala sea sometida a lo que está viviendo y es lo que ELLOS le hacen. Y no es que Lanata no le repregunta a Carrió, es que la mitad de los porteños se sienten representados por ese monstruo abominable que en nada nos permite burlarnos de Donald Trump (en la ciudad más sofisticada de Sudamérica nos vamos poniendo cada vez peores). 

Es triste, pero no estoy triste, prefiero enterarme pronto de las malas noticias, parar de sufrir y ponerme a pensar.

Si quieren, escuchen el programa acá.

jueves, 12 de octubre de 2017

U2: no aclaren que oscurece

En lugar de Santiago Maldonado, Bono puso en pantalla a Hillary Clinton y Angela Merkel


The Joshua Tree es uno de los mejores discos de la década del 80 y el punto de inflexión de la carrera de U2. El rescate emotivo que estos cuatro muchachos irlandeses hacían de las raíces de la música y la iconografía norteamericanas les permitió traspasar la inspiración melódica y letrística de Bono, la expansión épica de la guitarra de The Edge y la maciza potencia de la base rítmica del Adam Clayton y Larry Mullen Jr. por el refinamiento sonoro de Brian Eno y Daniel Lanois. Lograron un resultado irrepetible, con dosis exactas de lirismo, melancolía, entusiasmo y violencia que hacen de esas canciones clásicos indelebles. El arte de tapa, con fotos en blanco y negro de Anton Corbjin (que antes había sido el fotógrafo de Joy Division) recreaba la amplitud aérea en la que parecía rebotar la guitarra heroica de The Edge y las plegarias vulnerables de Bono, a la vez que citaba la mirada que poco antes Wim Wenders había echado sobre Norteamérica en Paris, Texas. Habría que pensar en la paralela declinación artística de Wenders y de Bono en las décadas que pasaron.

No casualmente las imágenes filmadas ahora por Corbijn para llenar las inmensas pantallas high tech se convierten en el centro de la re-lectura del disco, en la gira que conmemora los 30 años de la salida de The Joshua Tree. La sola existencia de esta gira, en el marco de la tendencia global hacia la retromanía, debería indicar algo significativo no solo sobre la calidad del disco sino sobre la distancia artística que separa a aquel U2 de este presente, lo que quizás pueda decirse también de toda la cultura rock de estadios, o del rock sin más.

U2 en los 80 estuvieron entre los últimos exponentes de la deriva rock, con su aire contracultural, su pulso negro, su rescate de la emoción veraz en una época que empezaba a virar hacia el simulacro y el cinismo. La banda todavía iba a producir tres o cuatro discos muy buenos, pero, visto desde hoy, queda claro que The Joshua Tree fue su cima artística definitiva. Ya estaba ahí en germen ese vago humanismo bienpensante que el correr de los años convirtió en una mueca burlona. Aquel humanismo estaba equilibrado por la frescura juvenil de la banda y por su inspiración musical. Hoy, lo pudimos comprobar en estos días en La Plata, quedó la belleza de las canciones guardada en el disco y en el boxset remasterizado y con versiones alternativas. También se afiató la tecnología que garantiza que todo suene y luzca como no podría haberlo hecho 30 años atrás, pero se perdió esa frescura que equilibraba. El cinismo fue abarcando todo el espacio del que el arte se retrajo. Hasta las canciones aparecen como instrumentos de mercadotecnia de la internacional demócrata y los compromisos políticos de U2 (encarnados especialmente en la figura distante y calculadora de Bono) se imponen en desmedro del goce artístico. La historia, el corrimiento del mundo cada vez más hacia la derecha, el cansancio vital, la angurria mercantil invirtieron el sentido de aquel humanismo genérico en un dispositivo de desprecio hacia los valores declamados, en un rito vacío de estremecimiento momentáneo inducido por el poder tecnológico y en propaganda descarada del sistema.

Relectura icónica es el concepto clave de esta gira: dado que las canciones son lo que son, lo que la gira de los 30 años les agrega es una interpretación dictada por las pantallas imponentes. Los primeros travellings remiten una vez más hacia París, Texas. Después vienen los fragmentos del discurso de corrección política, con burocráticas citas a Luther King, las referencias icónicas ya vacuas al binomio belicismo/pacifismo, la proliferación llamativa de banderas norteamericanas y las escenificaciones imposiblemente naives de un "ejército de salvación" formado por ancianos, que quizá constituya la confesión involuntaria del rol que hoy ocupa U2 en la escena mundial. 

Quizás no sea casual que la llegada de U2 a la Argentina haya coincidido con la de Barak Obama. En todo caso, es inocultable esa alianza en el momento de la debacle artística y política del show: cuando al final clausuran toda relectura posible en un tributo genérico a "las mujeres", una mescolanza tóxica que pasa por Sor Juana Inés y Teresa de Calcuta, Eva Perón, las Madres de Plaza de Mayo, #niunamenos, Mercedes Sosa, Angela Merkel, Michelle Bachelet, Gloria Estefan, Hillary Clinton y... Michelle Obama, en un desfile frenético de imágenes devaluadas al ritmo de aquel gran tema de Achtung Baby que es "Ultraviolet (Light my way)".


El concierto del martes estuvo pautado por la trasmisión previa en las pantallas gigantes del partido Argentina-Ecuador. Fue de una precisión pasmosa la sincronización entre la pitada final del partido y el comienzo del show musical, lo que evidencia el continuo del flujo de entretenimiento que domina la visibilidad planetaria. Por si quedaban dudas, al final del show, después del indigno homenaje a las "mujeres" la enorme pantalla en el Estadio Unico se llena del demagógico amarillo del sol de la bandera argentina mientras Bono agradece a Dios la existencia de Lionel Messi y recita unas palabras de ocasión ensalzando el gran futuro que espera a esta gran, gran nación argentina.

sábado, 23 de septiembre de 2017

La lista de Caballero

El diseño de una sociedad atomizada y desinformada: los medios concentrados preocupan y dañan psicológicamente a buena parte de la población


Ley de Medios descuartizada por decretos presidenciales.
Despido de los periodistas de Radio Nacional.
Persecución a los integrantes de 678.
Despido de VHM de Radio Continental.
Despido de Pedro Brieger de la TVP.
Ataque con patotas al diario Tiempo Argentino.
4500 trabajadores de prensa despedidos, suspendidos o precarizados en 20 meses.
Desaparición del dial de Radio América.
Despidos en 360 TV.
Despidos en CN23.
Golpes y detenciones de periodistas integrantes de la Red de Medios Alternativos.
Acoso financiero y judicial a la empresa editora de Página 12.
Acoso financiero y judicial a la licenciataria de Radio del Plata.
Acoso financiero y judicial a la licenciataria de C5N y Radio 10.
Despido de Roberto Navarro.
Cierre del Buenos Aires Herald.
Cierre de la Revista 23.

La lista, que no es exhaustiva, la escribió Roberto Caballero. Los analistas liberales se detendrán en considerar caso por caso, si establecer relaciones. Porque el liberalismo es atomista y solo conecta los hechos mediante conjunciones.

Los autocríticos de otros dirán que es el resultado de una política comunicacional desacertada del kirchnerismo, de haber dejado la comunicación en manos de empresarios inescrupulosos. Puede ser verdadero que algunos de los empresarios involucrados fueran inescrupulosos, pero esos hombros alzados no dejan de mostrar un intento de explicar sin llegar al fondo del asunto.

La escalada es impresionante cuando se la mira en perspectiva. Cuando en diciembre proscribieron a los periodistas de 678 hubo quienes lo tomaron como una decisión de programación. La cosa es que la lista no paró de crecer. Y si después de las elecciones de octubre el poder interpreta que tiene vía libre para seguir avanzando, la lista seguirá creciendo. ¿En qué momento alguien se preguntará por el sentido de esta ofensiva? ¿Cuándo llegará la hora de pensar qué proyecto político obtura todo canal de expresión que manifieste la mínima disidencia? ¿Qué día y a qué hora solo nos quedarán para ver los debates entre los operadores de los servicios compitiendo entre ellos por la mejor justificación de la abolición del estado de derecho?

¿Qué proyecto económico, que llegó mediante elecciones, prometiendo transparencia institucional y republicanismo, necesita someter a la población a una operación continuamente psicotizante?

Martín Becerra, un experto en medios que fue muy crítico del kirchnerismo, dice:

"Amén del posicionamiento editorial de los medios, que en la Argentina resulta evidente para quien se interese en el asunto, y de su desempeño económico, que como se verá tiene bastante relación con la línea política, hay otra cualidad escasamente aludida entre analistas y opinadores sobre el tema: la función de contención, de reparo y de identificación que tienen los medios en la sociedad. Para seguir con el caso Navarro, este conductor oficia(ba) no sólo como destacado portavoz de un segmento intenso del kirchnerismo, sino también como guía y como espacio de catarsis y escucha. Con su despido, para su importante audiencia allí donde había comprensión e identificación, ahora hay orfandad. A menos que se aliente una perspectiva atomizadora del orden social, la ausencia de representación en la institucionalidad discursiva -que ejercen principalmente los medios de comunicación- de una parte de la ciudadanía, que es además un porcentaje significativo del electorado, es un hecho digno de atención.

"En términos más sociológicos la cuestión sería: si los medios no sólo son agencia (actores conscientes, troqueladores de la agenda pública) sino también reflejo del estado de conciencia y organización de grupos sociales, entonces ¿cuál es la representación en la institucionalidad de los medios del 65% de los argentinos que no vota a Cambiemos (y que, huelga decirlo, excede con creces al kirchnerismo)? ¿acaso no es ese un mercado de puntos de vista, de ideas y de identificaciones más vasto que el que interpelan Indalo Media y el Grupo Octubre en el sector de medios comerciales masivos? ¿cómo gestionan estos grupos, variopintos y heterogéneos, lo que Aníbal Ford llamaría sus necesidades sociales de infocomunicación?".

Becerra lo dice desde la revista web Anfibia, un medio sostenido por la Universidad de San Martín, una publicación de gran calidad que está sometida a las generales de la ley: en el rediseño neoliberal en curso, no es inverosímil que en algún momento los fondos que hacen posible Anfibia puedan desaparecer. Anfibia engrosaría entonces la lista de Caballero. En ese caso, Becerra podría quedarse esperando sentado a que lo llamen a escribir esporádicamente una columna en los diarios La Nación o Perfil.

Becerra deja preguntas flotando en el viento. Su observación es ajustada, su inquietud justificada. Sus planteos terminan con puntos suspensivos. El diagnóstico está: falta pensar en el tratamiento. ¿Qué hacer?

Gabriel Fernández, director periodístico de Radio Gráfica y de La Señal Medios dirige su mirada hacia la necesidad de apostar, en el campo nacional y popular, en beneficio de las construcciones propias. "Apostar a estos medios permite no ser vapuleado por quien tiene la billetera o porque tiene el poder político".



No es la proscripción de Navarro entonces: se trata del acceso a la verdad como una construcción pendiente. Quien no se plantea la comunicación política como problema a encarar y como lucha a dar, se resigna a ocupar un lugar subalterno, mientra la clase dominante lo permita, en el régimen que está diseñándose desde las pantallas y las escuelas, con las fuerzas de seguridad y los servicios de inteligencia controlando la calle. 

Hay quienes por mezquindad, pereza o miedo han desertado a formularse estas preguntas y solo esperan que una "reorganización del peronismo", una vez sorteado el "obstáculo Cristina", va a volver a poner las cosas en su lugar. Nótese: para estos sectores el peligro no es la atomización del orden social del que habla Becerra, ni la flexibilización laboral, ni la mercantilización de la educación, ni la exclusión de al menos un tercio del pueblo el problema a resolver, sino el "obstáculo Cristina". Un peronista de aquellos hace poquitos días tuiteaba: "tenemos que asumir que nuestro turno es 2023 y empezar a pensar en cómo nos juntamos". Se descuenta que quien escribe algo así piensa que va a llegar a 2023 y se olvida de los que van a quedar en el camino.

¿Dónde está Santiago Maldonado? ¿Cuándo esta pregunta va a empezar a caerse de la agenda?

Termino con un planteo de hace unos días (previo al despido de Navarro de C5N) de las cuestiones que se ciernen para los medios comunitarios, las pequeñas radios alternativas, los blogs, el activismo en las redes sociales de los que La otra forma parte. El Foro Argentino de Radios Comunitarias (FARCO) tiene sus propios desafíos.


sábado, 16 de septiembre de 2017

Política económica asesina: somos el país de la región donde los jubilados pueden comprar menos medicamentos



Infografía realizada desde el Observatorio de Políticas Públicas-MPE de la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV).

En el último bienio se aceleró el proceso inflacionario. Se distinguen dos períodos: un 2016 donde predominó la suba de los precios regulados (sobre todo servicios públicos), y un 2017 de nominalidad más baja, pero con alta persistencia de inflación núcleo. La particularidad de la inflación 2016/2017 es que se registró una mayor difusión entre conjuntos de productos. Afectó más a los precios de los alimentos, los servicios públicos y los medicamentos. El consumo de bienes y servicios relacionados con la salud se distingue de los demás por su baja elasticidad de demanda respecto a variaciones en sus precios. Se trata de productos esenciales e insustituibles para las familias en general y para los segmentos poblacionales de riesgo, en particular. Mientras la población puede dejar de compar otros productos de consumo, esto resulta casi imposible en el caso de los medicamentos. En el último año y medio, en el mercado de medicamentos convergen dos factores: el alza de precios descontrolada y la supresión o disminución en la cobertura de algunas obras sociales de grupos sensibles, sobre todo en los afiliados al PAMI.

Este informe analiza la evolución del sector de medicamentos, con foco en la evolución de precios, cobertura, facturación y comercio sectorial en los últimos dos años. Como estudio de campo, se hizo un relevamiento sobre más de 120 drogas de consumo masivo, en función de su precio de venta al consumidor final (neto de descuentos y promociones). Los principales resultados cuantitativos se resumen a continuación:

· A partir de la canasta de medicamentos relevada, se registró un aumento cercano al 95% en los últimos 21 meses, un alza 15,7% mayor que el avance que tuvo la inflación del índice de la Ciudad de Buenos Aires.

· Se destacan subas por sobre el 100% en grupos de medicamentos como ansiolíticos (147%), broncodilatadores (137%), antiiflamatorios (130%) y antiespasmódicos (121%), entre otros.

· En comparación con los principales países de la región, Argentina es hoy el de peor cobertura de una canasta típica de medicamentos, medido en términos de la jubilación mínima. Así, el haber mínimo en Uruguay alcanza para comprar casi dos canastas más por mes.

· Más del 15% de los productos de este relevamiento sufrieron un descenso en la cobertura por parte del PAMI en 2016. En grupos de riesgo de adultos mayores, como los que tienen patologías depresivas, la afectación es de casi un 50% de incremento por quita de cobertura.

· Sin embargo, dado el carácter inelástico de la demanda de estos remedios, la industria farmacéutica siguió gozando de importantes aumentos en la facturación.

· Por ejemplo, el volumen comerciado en pesos aumenta 28,2% en el primer semestre del año, casi 5% por sobre la inflación anual en igual período. En particular, el segmento de reventa de remedios importados crece por encima del 35% en comparación con el año 2016.

· Respecto a la compra de medicamentos importados, la misma aumentó un 12,2% en el primer semestre de 2017 respecto a 2015. Esto provoca un déficit comercial creciente, que ya es cercano a los U$S 900 millones (casi 50% superior al del año pasado).



El acceso a los medicamentos es vital para la salud pública del país. Los precios de estos productos, de consumo altamente masivo e inelástico, se encuentran entre los que más aumentaron en el año en curso. Las razones se encuentran, por un lado, en los nuevos lineamientos de política económica, que implican la relajación de los controles de la Secretaría de Comercio. Por otro, en términos estructurales, se destaca el alto grado de concentración del mercado, tanto en el ámbito de las droguerías como en la distribución.

La cadena de valor de los medicamentos comienza con la producción local o la importación de los mismos como bienes finales. Según la Secretaría de Política Económica y Planificación del Desarrollo del actual Ministerio de Hacienda y Finanzas, 250 empresas conforman el primer eslabón de la cadena farmacéutica del país, incluyendo firmas que producen localmente e importadoras. Existen 110 establecimientos productivos, de los cuales 93 (el 85%) pertenecen a laboratorios de origen nacional y el 15% restante a extranjeros. En Argentina se venden mensualmente 60 millones de unidades de medicamento. Según el INDEC, para el primer semestre de 2017, la facturación llegó a $45.518 millones de pesos, un 28,2% más que en igual período del año pasado. La producción nacional representa el 66% de las ventas internas y alrededor del 60% de la facturación corresponde a laboratorios de origen nacional. Veinte laboratorios concentran aproximadamente el 80% de la facturación y de las diez principales firmas, cinco son extranjeras, ocupando el primer lugar la firma Alemana Bayer.

El circuito continúa con la comercialización mayorista de los medicamentos, a través de distribuidoras y droguerías (que comercializan directamente a clínicas y hospitales) y, finalmente, con la venta minorista en farmacias.

Actualmente, se encuentran registradas aproximadamente 445 droguerías, de las cuales cuatro de ellas concentran aproximadamente el 70% del mercado (Del Sud, Monroe Americana, Suizo Argentina y Barracas). Este mismo efecto oligopólico se produce en las distribuidoras, donde cuatro firmas concentran cerca del 99% de las ventas; Rofina (del laboratorio Roemmers), Disprofarma (vinculada a Bagó), Farmanet (sociedad del laboratorio Gador, Casasco, Bayer, Novartis y Boehringer Ingelheim) y Global Farm (vinculada a los laboratorios estadounidenses). Por el contrario, la venta minorista se encuentra atomizada ya que en el país existen aproximadamente 13.000 farmacias.

En 2016 y junio del corriente año, la devaluación impactó de forma directa sobre los precios de los insumos importados. Ellos tienen incidencia en la matriz de costos para la elaboración de principios activos y envases. A su vez, la suba de costos por el alza de los servicios públicos afectó a las empresas del sector y fue trasladado a los precios de venta. Por tanto, los incrementos se explican por la concentración de mercado, tanto en la cadena de la producción como en la comercialización. Esto, posibilita a los actores de mayor escala comportarse como fijadores de precios.

lunes, 24 de abril de 2017

BAFICI: me hace sentir bien por dentro


No voy a la iglesia el domingo
No me pongo de rodillas a rezar
No memorizo los libros de la Biblia
Yo tengo mi manera especial
Por lo poco que sé, Jesús me ama
Quizás debería decir algo más.

Yo caigo de rodillas cada domingo
En la tienda de dulces de Zerelda Lee
Bueno, ha de ser un Jesús de chocolate
Lo que me hace sentir bien por dentro
Tiene que ser un Jesús de chocolate
Lo que me deja satisfecho.

Bueno, no quiero ningún Anna Zabba
No quiero ningún Almond Joy
Porque para mí no hay nada mejor
Nada más adecuado para este muchacho
Es la única cosa que puede levantarme
Mejor que una copa de oro
Solo ver un Jesús de chocolate
Puede satisfacer a mi alma.

Cuando el clima se pone duro
Y guardo un whisky a la sombra
Es mejor envolver a tu salvador
Todo en celofán
Fluye como una ciénaga
Pero está bien, echalo sobre el helado
Para hacer un bonito postre.

Tiene que ser un Jesús de chocolate
Lo que me hace sentir tan bien
Tiene que ser un Jesús de chocolate
Suficientemente bueno para mi.
Bueno, tiene que ser un Jesús de chocolate
Me hace sentir bien por dentro
Tiene que ser un Jesús de chocolate
Lo que me mantiene
Lo que me mantiene
Lo que me mantiene
Satisfecho.

domingo, 15 de enero de 2017

Dársela en la pera


por Alejandro Brain

Dársela en la pera: Violencia y adicciones en la provincia de Buenos Aires: Durante un año y medio, un equipo de IJovenes (un equipo de investigación sobre jóvenes, violencia y adicciones, compuesto por periodistas. sociólogos, psicólogos, y politólogos) recorrió la provincia de Buenos Aires para sumergirse en las historias de jóvenes olvidados. Recorrieron los territorios: Fiorito, Villa Garrote, barrio La rosa, el Centenario, entre otros, fueron por diferentes escuelas, se metieron con las familias, indagaron sobre los trabajos posibles, intentaron pensar los cuerpos de estos jóvenes y sus umbrales de dolor, preguntarse a dónde recurren los pibes. Y volcaron estas experiencias en este libro, el que que indagan sobre los dispositivos territoriales inexistentes. Salvando las diferencias, que son muchas, dado que Dársela en la pera es producto de una investigación, sus páginas me recuerdan a dos libros de Pier Paolo Pasolini que leí hace mucho: Una vita violenta y Ragazzi di vita. "Dársela en la pera" significa llegar al límite, romperse, fisurar.

Hoy a la medianoche en La otra.-radio (Radio Gráfica, FM 89,3, online acá) vamos a estar hablando de los resultados de estas indagaciones y de la posibilidad de volcar en la práctica estos aprendizajes.


martes, 29 de noviembre de 2016

Economía macrista: se está armando una bomba que va a estallar

Mariano Kestelboim en La otra.-radio, para escuchar clickeando acá 


En La otra.-radio del domingo pasado invitamos al economista Mariano Kestelboim para evaluar, en la perspectiva del primer año del gobierno macrista, los resultados económicos, no en los términos de lo que prometieron en la campaña sino según los intereses que el macrismo representa. Los ejes que nos interesaba plantear eran, como decíamos el domingo, estos: En estos meses el macrismo ya causó daños que serán muy difíciles de reparar, pero no todavía todo lo que hubieran querido. ¿Qué cosas les salieron bien? ¿Cuáles no? ¿En qué cosas se quedaron a mitad de camino? ¿Cuánto daño económico es todavía políticamente viable? ¿Qué oportunidades ya les serán difíciles de recrear, una vez pasado el primer año de gobierno? ¿Qué factores económicos harían todavía sustentable una profundización del ajuste? ¿La llegada de inversiones productivas es una posibilidad real o una fábula para ganar tiempo? ¿El actual contexto internacional favorece los planes oficialistas? ¿Qué requisitos sociopolíticos debería lograr este proyecto para que las inversiones llegaran? ¿Cómo conciliar la profundización del ajuste con una paz social duradera? Lo que sigue es parte de la conversación con Kestelboim. La charla completa, acá.

- Lo primero que les salió bien, en sus propios términos -dice Kestelboim-, es que la desregulación del mercado cambiario [lo que en la narrativa macrista se conoce como "liberación del cepo"] se hizo rápidamente y no produjo la debacle que vaticinaba el gobierno anterior. Obviamente tuvo un impacto muy negativo para la población, dado que la devaluación del peso aceleró la inflación y dañó severamente el poder adquisitivo de los salarios, pero antes de hacerlo, el gobierno anterior decía que los efectos podían ser peores. También fueron eficaces en lograr un muy rápido acuerdo con los fondos buitres y ese acuerdo, con un costo elevadísimo para nuestro país, no prdujo el efecto cascada de la aparición de otros operadores financieros que reclamaran, los me too ("nosotros también queremos cobrar). Esta fue una prevención que había tenido el anterior gobierno para no arreglar con los buitres. Pasado ya casi un año, esa cascada de juicios no se produjo. Estos dos logros inmediatos le dieron al gobierno macrista un envalentonamiento importante. Pero el proceso inflacionario que desencadenó la liberalización del mercado cambiario, en simultáneo con la desregulación de las exportaciones, fue muy superior al que proyectaban inicialmente los funcionarios del gobierno nacional. A poco de asumir Prat Gay dijo que su proyección de inflación para este año era de un 20 a un 25%, que la economía iba a crecer entre 1% y 1,5%, que el déficit fiscal iba caer al 4%. Nada de eso se cumplió y los índices respectivos resultaron ser mucho peores. El peor de todos es la aceleración de la inflación, que medida por el Instituto de Estadísticas de la Ciudad e Buenos Aires duplicó exactamente las predicciones del Ministro de Hacienda y terminó siendo del 45% anual.

- ¿Vos creés que el gobierno realmente creía que el índice inflacionario iba a ser del 25%? Porque, sin saber mucho de economía, era previsible que la devaluación que traería la desregulación del mercado cambiario, más la quita de retenciones, más la suba de tarifas y la reducción de los subsidios a los servicios iban a tener necesariamente un enorme efecto inflacionario. ¿Ellos creían que el efecto inflacionario iba a ser reducido o al tirar esa cifra intentaron manejar expectativas y bajar los números que se tenían que negociar en las paritarias de comienzos de año?


- Totalmente. A mí me parece -dice Kestelboim- que no puede ser que una persona que tiene la formación para llegar a ese lugar se equivoque tan grueso. Yo creo que evaluó, de forma inteligente, de acuerdo con su objetivo de reducir el salario real, los instrumentos que tenía y dijo: "tengo los medios de comunicación de mi lado y tengo las consultoras privadas que van a avalar lo que estoy pronosticando". Contrató a muchísimos formadores de opinión desde el Ministerio de Hacienda y las consultoras y bancos empezaron a decir que la inflación iba a estar en torno del 33%, de modo que no apareciera como un error tan grave decir que la inflación sería, como dijo el ministro, del 25%. De esa forma logró su objetivo: reducir el salario de los trabajadores. Se estaba por abrir el proceso de paritarias, había que negociar un montón de acuerdos salariales. No creo que se hayan equivocado, el salto inflacionario, con la devaluación y la liberalización de las esportaciones, era inevitable. Como vos dijiste, trataron de manejar las expectativas para negociar las paritarias en niveles más bajos. Así, los trabajadores registrados perdieron alrededor de 8% reales de su poder de compra, lo cual se agrava entre los trabajadores de la economía informal.


- ¿Eso es mucho para los trabajadores pero no todavía lo suficiente para el proyecto gobernante, porque lo que ellos se proponen es una baja de los salarios mucho más drástica?

- Es contradictorio tener una economía abierta, sin barreras a las importaciones, ser amigables con los mercados financieros internacionales y, con la estructura productiva que hoy tiene Argentina, tener salarios en dólares que son dos veces y media superiores a los que se pagan en Brasil, o tres veces más altos que los que se pagan en México. Este modelo, en estos términos, es insustentable. Este desequilibrio se compensa con endeudamiento. Para mantener la ecuación hace falta que ingresen dólares. Esos ingresan por la vía financiera y es deuda.

- Para vos, este endeudamiento masivo del primer año de gobierno ¿es un efecto colateral no deseado o es parte de los objetivos estratégicos de este programa?

- Es parte central del proyecto. Asumieron para hacer negocios y las ganancias gigantescas que están haciendo los bancos, con las tasas de interés por las nubes, habiendo desregulado el ingreso y la salida de negocios en Argentina, abrió un espacio de negocios formidable. Este es el principal propósito de este gobierno: hacer negocios con el sector financiero, con el sector minero y agro-exportador y con las tarifas de los servicios públicos.

- Entonces ¿el megaendeudamiento es lo que les salió mejor?

- Espectacular -dice Kestelboim-. Tomaron deuda por 90 mil millones de dólares.

- Al estar liberado el flujo de ingreso y egreso de capitales, ¿nuestra economía está ahora más ligada a los movimientos de la economía global que en el gobierno kirchnerista, más vulnerable a los posibles cimbronazos de los mercados internacionales?

- Totalmente, muchísimo más. Todavía bastante lejos de la convertibilidad, porque en ese momento la economía estaba totalmente dolarizada, pero estamos en proceso, nos estamos acercando. Y seguramente, al ritmo que vamos, en unos meses vamos a estar en niveles de riesgo bastante altos.

- ¿Se puede evaluar si el triunfo de Trump en EEUU aumenta el riesgo, al tener al país tan atado a los cimbronazos internacionales?

- Sí, ya la tasa de interés internacional de largo plazo en EEUU subió 2%, y eso significa que los bonos argentinos pasan a ser menos atractivos. Más capitales se vuelcan a comprar bonos de las Reservas Federales de EEUU y eso hace que la posibilidad de refinanciar esta deduda inmensa que está tomando Argentina vaya a ser en el futuro más difícil. Este fenómeno recién está arrancando. En cuanto Trump asuma el poder, seguramente va a tomar decisiones drásticas que van a tener un impacto muy negativo para la economía argentina

- La recesión ¿es un efecto no deseado de este plan económico o es un resultado inevitable de las medidas tomadas?

- Era evidente que las medidas iban a tener un efecto recesivo, el tema es la duración. El gobierno se había jugado a que iba a durar un semestre. Pero era muy difícil que se produjera una recuperación: si estás deteriorando el poder adquisitivo de los salarios, en una economía donde el 80% del PBI es el consumo, si baja esa variable un 8% o un 10%, vas a tener más recesión. El proceso de recesión se vino agravando en los últimos meses y no aparece la luz al final del tunel. El tercer trimestre es el peor de todos.

- ¿Cuando lleguen los tarifazos de la energía eléctrica, eso no va a tener efecto inflacionario nuevamente?

- Sí, claro. Van a llegar los aumentos de la energía eléctrica y una segunda tanda de aumento en los combustibles que se viene postergando, Y eso produce un movimiento de precios que hace que haya una inercia inflacionaria. Las políticas económicas de este gobierno buscaron detener la inflación enfriando la economía, a partir de la reducción de salarios, el aumento de las tasas de interés y la apertura de importaciones. Con eso querían contener el ajuste de precios de la producción interna. Pero el proceso inflacionario no terminó: el aumento que se viene de tarifas y la readecuación de contratos que no se ajustaron todavía y se tienen que actualizar hacen que el proceso inflacionario no se pueda parar. El gobierno dice que el año que viene la inflación va a estar entre el 12% y el 17%, entonces esperemos que esté entre el 25% y el 30%.

- Y con esta inercia inflacionaria ¿qué pasa con el atraso cambiario? ¿Las ventajas competitivas de la anterior devaluación ya se perdieron?

- Estamos a un nivel de atraso cambiario similar al de fines de 2013, con un riesgo de que por factores internos y externos se vaya a agravar. El factor interno es que el proceso inflacionario sigue. Y en un año electoral el gobierno no puede tomar la decisión de devaluar. Por eso, el atraso cambiario se mantiene. Después, por factores externos se va a agravar y mucho. El ascenso de Trump hace que el dolar se fortalezca. Las monedas de los socios regionales de Argentina se están devaluando. Por ambos factores, el atraso cambiario en 2017 va a ser muy potente y eso va a repercutir muy negativamente en las economías regionales, las que tienen que exportar, por ejemplo, a EEUU y ahora van a tener más barreras. Y también va a ser muy negativo para la industria que produce para el mercado interno y que compite palmo a palmo con las importaciones. Esto va a producir un proceso de muy acelerada desindustrialización en los meses, que se va a ir agravando conforme vaya creciendo el atraso cambiario.

- Entonces van a contener políticamente el tipo de cambio para no producir una megadevaluación antes de las elecciones pero ¿en algún momento, en el mediano plazo, van a tener que volver a devaluar?

- Van a tener que volver a devaluar y además, con este atraso cambiario y la desaceleración del proceso productivo, va aumentar el déficit fiscalo. La inversiones productivas no van a llegar. En algún momento va a haber que pagar el déficit fiscal, en algún momento va a haber que pagar la deuda, van a tener que terminar con el atraso cambiario. El menú de opciones que tiene el gobierno hoy para aplacar todo este proceso es tomar deuda, manteniendo artificialmente atrasado el tipo de cambio. Se está armando una bomba que en algún momento va a explotar y va a tener un efecto muy perjudicial para la economía argentina. La herencia positiva del gobierno anterior fue dejarle un país muy desendeudado, y eso le permite avanzar por ese canal. Pero se está armando una bomba que va a estallar, no se va a poder seguir sosteniendo el pago de intereses de deuda y el nuevo endeudamiento. Con indicadores macroeconómicos cada vez más frágiles, las exigencias de las tasas de interés van a ser mucho más duras para Argentina. El condicionamiento de los organismos financieros van a ser, como siempre lo fueron, un gran ajuste fiscal. En 2017 no le van a reclamar el ajuste fiscal por las elecciones. pero en 2018 se van a combinar la necesidad de devaluar con hacer un gran ajuste.

***

Para compensar tanto espanto, en el programa escuchamos canciones del nuevo disco de Regina Spektor, como esta:



His destiny was just too big to spend
So he broke it into smaller bills and change
By the time he tried to buy the things he needed
He had spent it all on loosies and weed and
He had spent it all on chips and Coca-Cola
He had spent it all on chocolate and vanilla
He had spent it all and didn't even feel it.


***

Hablando de consumo, también estuvo en el programa el psiquiatra Alejandro Brain, comentando las tesis de la autora Annie Minno contra la criminalización del consumo de drogas. Ver más acá.

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Aire


por Gabriel Fernández *

Si bien Mario Pergolini no es inocente cuando intenta “equilibrar” el conjunto de la programación y coloca a un par de payasos antiperonistas en el dial, su quehacer radial en Vorterix permite establecer una clara distancia con la verborragia envenenada que castiga los oídos. Por un instante tuve que correrme de la magnífica mañana de Radio Gráfica hacia esa emisora creada tras la ruptura de acuerdos comerciales en derredor de la Rock and Pop, y esto es lo que percibí.

Recorriendo el dial, la sensación era abrumadora. Aprovechando como eje la convocatoria a Cristina Fernández de Kirchner a los tribunales por un perseguidor de patriotas de segunda línea como el empleado Ercolini, las radios sobreactuaron la ya tradicional perorata sobre la “Corrupción K”. En la propia emisora citada, un imbécil se preguntó “¿a quién le rezará Cristina para salir de esta acusación de corrupción?”.

Al arribar Pergolini al aire, el juego se clarificó: empezó a hablar de fútbol para luego desembocar, en medio del aniversario de la creación de la radio a galena, en una completa y atrapante historia de la radio. Rápidamente los oídos descansaron al escuchar un narrador que, simplemente, hablaba con fundamento; porque lo beneficiaba nítidamente la no recurrencia al odio y la propaganda como ejes editoriales. Como he criticado duramente su accionar periodístico en otros períodos, creí pertinente realizar esta observación.

Ahora bien, cuando el aire es genuino, trasluce claves que, en ocasiones, pueden resultar involuntarias. Sobre el cierre de su narración, quien fuera portada de la Rolling Stone lamentó la caída en las audiencias radiales, precisó que el medio en cuestión no encuentra el rumbo y puso de relieve la fuga de audiencia joven. Lo indicó desde su radio eminentemente rocker. La réplica en la mente mana enseguida: cómo no van a caer las audiencias con los profetas del odio, en versión recargada, a toda hora, batallando para imponer una realidad inexistente.

Lo sabemos, a la inversa, en la Gráfica: la audiencia crece, a niveles que por momentos supera nuestra capacidad técnica. Precisamente porque a las empresas que les interesa el país no les interesa el rating (salvo en productos generales de entretenimiento), sino la línea editorial. Entonces la llegada llega hasta donde llega; valga. Cuando se midió en serio, a través de entidades públicas, aparecimos donde en verdad estamos. En este esquema loco en el cual es preciso pagar para figurar, por mucho público real que se tenga, siempre estamos en el innominado “otros”.

Lo supe, directamente, en la Rock and Pop: durante los tres años previos a la ruptura empresarial, fue primera real en el ranking, con una programación interesantísima que combinaba la música con el gran aire del mencionado, con la irreverencia de quien sabemos –a puro juicio, claro-, con fútbol perspicaz, más Peter Capusotto, más el Indio Solari hablando bien de CFK, más una onda general que corría ejes gorilas y se imbricaba con un público joven que empezaba a rechazar el veneno al identificarlo como lo que en verdad era.

La radio en sí misma sigue siendo un instrumento central de la comunicación. Sin desdeñar los otros soportes, configura una clave para la difusión de ideas, noticias, culturas. En verdad no ha caído: caen continuamente las audiencias de la mayoría de las empresas inescuchables por su carga de rencor y mentira. El modelo propuesto por la Gráfica no es mejor sólo por encuadrarse en los rubros alternativa, alterativa, popular, comunitaria o cooperativa. Es mejor porque se escucha mejor. Porque uno puede relajarse y confiar en la narración que recibe, mezcla de placer e inteligencia. Porque además, el oyente puede polemizar con el emisor y sabe que será respetado.

El gran truco es barrer bajo la alfombra el sinceramiento ocasional de Vorterix hoy e insistir en que “todo el mundo” sigue con las AM tradicionales. En hacer creer a quien escucha la Gráfica y su compañeras en distintos puntos del país, que es “el único loco” que sintoniza. Los datos reales dicen otra cosa. Y si es cierto que también, en cierta medida, hay que parecer, cabe recordar que lo básico es ser. Pueden premiarse entre Ellos continuamente, más y más. Pero los contenidos reales siguen teniendo trascendencia a la hora de elaborar un medio.

martes, 17 de mayo de 2016

Les prometieron el cielo para el segundo semestre

por Carlos Balmaceda

Son evangelistas.

Tienen al diablo: Lázaro Báez.

La puta de Babilonia: Cristina.

Alguien peor que Caín: Máximo, que directamente mató a su padre.

Les prometieron el cielo para el próximo semestre.

Y ellos lo esperan, confiados en su pastor.

Mientras, entregan el diezmo en deudas, retenciones y facturas de luz.

Entonando un rezo que es como un letargo: "sí, se puede, sí, se puede".

Saben que lo tienen que hacer porque una parte de su pueblo pactó con el diablo, copuló con la puta y se dio a placeres que estaban más allá de sus posibilidades.

Tienen su Sodoma, destruida y salvada: Tecnópolis.

Tienen hasta su propio Antipapa: Francisco.

Y su Señor camina sobre las aguas, o más bien, camina sobre lugares donde a veces sobra y a veces falta.

martes, 19 de abril de 2016

Costa Salguero, la Joda y el desierto que crece


Desde La otra no nos interesa ponernos a discutir las responsabilidades penales de la tragedia de Costa Salguero. No nos parece que los fenómenos sociales, políticos y culturales definan su sentido en una instancia judicial. Pero sí nos interesa pensar Time Warp como síntoma: el carácter de tecnofiesta, el lugar de la ciudad en que ocurrió, el precio de la entrada (más de $ 900 por el abono de las dos jornadas) y de las drogas de diseño que se consumen, la clase social a la que pertenecen sus asistentes y el modelo de cultura consumista que se condensa en el suceso. Ser es consumir: este tipo de fiestas se diseña a partir de un ideal hedonista de exacerbación extrema del consumo. No podríamos dejar de asociarlo al proceso de desertificación cultural del que hablaba hace poco la ex directora del Museo del Libro y de la Lengua de la Biblioteca Nacional, María Pía López, que signa el proceso político que está llevando adelante el macrismo. Mientras se cierran centros culturales, se vacía la BN y se clausuran boliches de música de manera sistemática, el modelo macrista promueve este diseño de fiesta del consumo que aturde la percepción y -sintomáticamente- mata.

por Franco Lentini

Desde el sábado al mediodía los medios de comunicación hablaban obsesivamente de un tema: los muertos en el festival electrónico Time Warp, en Costa Salguero. Cinco jóvenes entre 19 y 25 años murieron, y otros cinco aún permanecen en estado delicado o grave.

Las autopsias revelaron que las causas de las muertes fueron edema pulmonar y paro cardiorrespiratorio, provocado por la ingesta de ácido, LSD y la pastilla “Superman”, una mezcla de éxtasis con metanfetaminas, que tomó protagonismo en estos últimos días.

Estos festivales electrónicos están en pleno crecimiento de popularidad desde mediados de 2005. Quizá el más popular -y primerizo por excelencia en jóvenes dispuestos a conocer la electrónica- es Creamfields, que se realiza en el autódromo de Roca. Sin embargo, muchos lo consideran como el festival más “careta”.

Por otro lado, para los que no están familiarizados con las fiestas electrónicas, cada fin de semana se hacen una gran cantidad de eventos relacionados con este tipo de música. La joda, como se la conoce a la movida de la música electrónica, se da en Buenos Aires de lunes a domingos. Locales nocturnos como Bahréin, Pacha, y muchos más, no cierran sus puertas entre semana para estos rituales que pueden durar más de diez horas.

Es notable ver el giro que tomó la juventud argentina. Hace doce años, la cultura predominante entre los jóvenes era el rock and roll. Ese modelo desembocó y llegó a una crisis en la tragedia de Cromañón, donde murieron 194 chicos. Este fin de semana en el complejo de Costa Salguero, ubicado en una de las zonas más ricas de la ciudad, lugar emblemático que el macrismo suele utilizar como su búnker, los muertos fueron cinco.

Sería fácil echarle la culpa a los muertos de la Time Warp por su consumo no experto de sustancias peligrosas, como lo fue echarle la culpa al joven que tiró la bengala en Cromañón, y no atacar a los empresarios inescrupulosos que maximizan ganancias con la vida de la gente. En estos festivales es sabido que la sobreventa de entradas es colosal. Además, los organizadores cortan el agua de los baños para que la gente compre botellas de agua a precios exorbitantes. Antes no fue la bengala, ni ahora no lo es la droga. Se trata de síntomas que exceden el elemento que desencadena la tragedia.

Para eso, vale la pena tener en cuenta algunas expresiones del fiscal Felix Crous que aparecieron el domingo pasado en Página 12:


"Las drogas de diseño no son drogas contraculturales, son pro culturales: reafirman el conjunto de valores imperante. En la mirada más común, atizada por los medios, los peligrosos son los consumidores de paco de la villa. Pero el éxtasis, que tiene un nivel de letalidad importante, no. Además, no sabemos cuántos chicos con prepaga de nivel ingresan a las guardias de hospitales de primera los fines de semana y afortunadamente no mueren, por lo que no se registra el fenómeno. Conocemos el tema cuando pasa una tragedia, pero lo presentan como si un grupo de malvados narcotraficantes se meten en la fiesta de jóvenes de clase media.

"...todos saben que es constitutivo de las fiestas electrónicas consumir drogas, que no hay alternativa de disfrute si no hay consumo. Y sucede en el centro de la ciudad. En general, hay que apuntar fundamentalmente a la comercialización: hay una puesta en escena facilitadora de este consumo". [Completo acá]


Es el desierto que crece.

miércoles, 6 de abril de 2016

Un momento inolvidable del país: nunca tanta gente se hizo la boluda al mismo tiempo



Lo lindo es que todos sabemos que se hacen los boludos y los que se hacen los boludos saben que todos lo sabemos.

Pueden decir cualquier cosa, tuitear cualquier cosa, poner cualquier tapa: pero todos sabemos que están mintiendo y ellos saben que lo sabemos.

Entre los que se hacen los boludos están los que tienen responsabilidades criminales y los cagones cómplices. Y nadie más.

Lo lindo es que no hay tercera posición. Ni en twitter ni en blogs ni en festivales ni en taxis ni en camas ni en aulas.

From the fool’s gold mouthpiece the hollow horn
Plays wasted words, proves to warn
That he not busy being born is busy dying

Por suerte ahora empieza el Bafici y todos vamos a hablar de pelis.

lunes, 8 de febrero de 2016

Dos meses de macrismo: ¿y la generación intermedia?


Hubo toda una literatura de análisis políticos que fue creciendo en los últimos tres años del gobierno kirchnerista a la sombra del que se hacía cada vez más evidente y crítico problema de la sucesión de Cristina y su sinuoso y sobreinterpretado silencio. Este género literario fue ascendiendo desde abajo, desde blogs desencantados prematuramente por la experiencia kirchnerista. De a poco fue tejiendo otro relato que tenía una ventaja relativa, la de la proyección imaginaria que se escribe en modo potencial. 

A medida que pasaban los años y las inconsistencias no resueltas (el cuello de botella de la restricción externa para sostener el crecimiento de los primeros años,  la precariedad laboral del tercio trabajador no formal, el caracter deficitario del semidesarrollo industrial, la insuficiencia de la producción energética para sostener el ritmo creciente de la demanda, la falta de una política sindical para suplir el agujero que dejó la ruptura con Moyano, un apego dogmático injustificado a instrumentos fallidos -Indec, cepo-, la falta de cuadros técnicos en las segundas y terceras líneas de la administración y la baja calidad que la dirigencia argentina en su conjunto -no solo la política, sino notoriamente la sindical y la judicial- viene arrastrando desde hace décadas) Cristina implementó una pedagogía popular de las virtudes estratégicas y tangibles sobre las que se asentaba "el modelo": un desempleo históricamente bajo, los salarios más altos de la región, la inclusión de sectores cada vez más amplios del pueblo a la actividad económica, el desendeudamiento externo que permitió conquistar un grado de autonomía inédito respecto de las turbulencias económicas globales, la integración regional,  la red de contención social de los sectores menos beneficiados, el crecimiento del consumo, el avance notable en política de derechos humanos, la libertad de expresión nunca antes conocida. Pedagogía ejercida a través de las monológicas cadenas oficiales que saturaron por su abuso y por la falta de proyección hacia un horizonte deseable, lo que fue cristalizando el discurso k en una enumeración de logros que se cerraba sobre sí misma y expulsaba a sus interlocutores.


Opacidad acerca del interrogante de la sucesión y falta de una apertura hacia nuevas metas provocaron la fatiga de los recursos políticos que en el primer período habían mostrado su éxito. El kirchnerismo se durmió en sus laureles, legítimos avances que la población dejó de valorizar en la medida en que los consideró conquistas irreversibles. "Irreversibe" fue un término usado por el propio kirchnerismo para convencer de que los logros no podrían perderse gobernara quien gobernase. En eso, tuvo éxito y convenció al electorado de que cuando Cristina dejara el poder lo único que podía cambiar era la disminución de las cadenas nacionales y el levantamiento de 678.

Con esas carencias tan fáciles de describir desde un blog como este pero muy difíciles de sortear en una sociedad tradicionalmente contenciosa, lo que ayer era amor se fue volviendo otro sentimiento. A pesar de eso, el kirchnerismo gobernó durante el periodo más largo desde el surgimiento del peronismo, con índices de aprobación popular altos hasta la última semana. Quizás su éxito más notable sea el haber demostrado en la práctica la eficacia de una fórmula de gobernabilidad que resistió las maniobras tradicionales de las clases dominantes para liquidar la estabilidad de los gobiernos democráticos. Néstor y Cristina demostraron que el país se puede gobernar durante períodos largos y completos, contra las presiones del establishment, aunque obviamente se lo podría haber hecho mejor.

Volvemos al principio. Se lo podría haber hecho mejor. Eso provocó una fatiga evidente y un reclamo de una apertura hacia el futuro que el kirchnerismo no acertó nunca a formular. De ahí, el desencanto. Y la expectativa por un postkirchnerismo. Mediante una especulación meramente cronológica se postuló la existencia de una generación intermedia que habría estado observando las deficiencias del modelo e ideando un puente hacia el futuro. El desencanto postuló un encanto presunto de los que por sola biología venían después. Se imaginó que poseían otro estilo discursivo, pragmatismo para encarar los problemas estructurales, un fondo común de peronismo remozado y despojado de las tensiones políticas que desgarraron a la generación anterior, formateada en el abismo de la dictadura. Una generación intermedia fogueada en democracia, desprejuiciada, canchera, liviana, centrista, moderada, dialoguista, irónica. Se leyó esta construcción imaginaria primero en blogs desencantados; luego los columnistas de La Nación y Clarín la fueron adoptando como germen del neorrelato oficial. ¿Qué figura podría llenar ese boceto? A falta de un ejemplo convincente entre los políticos realmente existentes, se puso a Tinelli como ícono de ese desplazamiento generacional. Eso debería haber hecho ruido. Porque gobernar un país pendenciero no es conducir el Bailando. Pero poner a Tinelli ahí le daba a la hipótesis un matiz contemporáneo. La cultura del siglo xxi será pop. Basta de épica. 


Se puede reconocer en esta construcción discursiva (porque la generación intermedia casi no tiene discurso, pero la política siempre necesita, aunque sea en un plano soterrado, justificaciones) la vuelta del fin de la historia que en los 80 sentenció Fukuyama. Es decir, la teoría de la generación intermedia no es nueva, sino neo-nueva, o sea, retro-ochentista. La generación intermedia sería posthistórica, lo que en Argentina quiere decir post-peronista. Este "post" debe incluir al menemismo. Ser post-peronista, en esta acepción, es que todo te chupe un huevo. De Perón, la generación intermedia habría aprendido a decir cualquier cosa o, en lo posible, nada. Evidentemente una licuación de lo que el peronismo fue en la historia del siglo xx. Pero los "post" son así de líquidos.

Finalmente Cristina dejó la presidencia. Aunque sus herederos (me refiero a los que ahora están en el gobierno) la necesitan. Los medios oficialistas siguen haciendo la oposición del gobierno anterior. En 60 días de gobierno la generación intermedia tuvo tiempo suficiente para mostrar todo su juego. Tinelli no gobierna. Gobierna Macri, con sus laderos transversales: Massa y Urtubey, que le facilitan gobernabilidad en la jungla bonaerense y en el Congreso, respectivamente. Ya no se trata del diseño de ensayistas imaginativos. Lo primero que se ve de esta generación es que no intermedia nada. Su estrategia es la restauración del orden conservador del país normal del siglo xix, la república mitrista pero con televisores y celulares. La novedad que aporta la generación intermedia es que los enunciados ideológicos se suplen con fotos. Antonia, Juliana, Balcarce, los fondos arbolados, los bailecitos torpes y simpáticos. 


El resto no es novedoso. Son alumnos desventajados de Menem: taimados, subestiman a su electorado, apuestan a un olvido instantáneo de lo dicho hace un rato. En contraste con la profusa pedagogía cristinista, disponen de una sintaxis y una semántica atomistas, a veces unimembres: "los jujeños saben hacer cosas", "unir a los argentinos", "atacar las fronteras", "el flagelo del narcotráfico", "quiero que seas feliz". No es que sean tontos: son tahures. Postulan a un consumidor primario (la categoría "pueblo" forma parte del discurso obsoleto), distraído, con un umbral de atención muy breve. Ver a Antonia de la mano de papá los va a hacer olvidar de la carestía. Una foto de Urtubey, Macri y Massa se leerá como "diálogo político". En realidad no tienen nada que dialogar porque están básicamente de acuerdo. Para qué discutir, esa cosa del siglo anterior.

En concreto, la generación intermedia vino a bajar el salario, sacar las retenciones, aumentar el desempleo, darle permiso a la cana a disparar ante la duda, traicionar los mandatos electorales, mentir con descaro, volver al endeudamiento masivo, derogar leyes por decreto, perdonar a los genocidas, negar el genocidio, tranquilizar a los responsables civiles de la dictadura, negociar prebendas con el viejo sindicalismo corrupto a cambio de que resignen reclamos salariales, convencer a sus electores de que la política es cosa de otros y la economía se maneja sola.

No son moderados. Son escuetos en los dichos, serviles del poder fáctico, hedonistas, mentirosos, insensibles con el sufrimiento ajeno, drásticos para reprimir y cínicos para consentir. 

La hipótesis de la generación intermedia no se estaría cumpliendo.