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domingo, 10 de enero de 2016

¿Será inevitable repetir la misma escena una y otra vez?

Coiffeur en La otra.-radio (2007), para escuchar clickeando acá


Mayo de 2007, domingo a la medianoche, viene Coiffeur a La otra.-radio. Interesante escuchar este programa en la perspectiva que dan los casi 9 años transcurridos. Porque Coiffeur es de esa camada de músicos llegados a la escena en el nuevo siglo y junto a nosotros estuvo aquella noche conversando sobre lo que en ese momento significaba el rock. Decía Coiffeur: 

"En un punto yo pensaba 'Bueno, ya está, el rock está muerto', así a lo Nietzsche, a mí me gusta reflexionar sobre estas cosas, y me parece que el rock ya no está en el lugar en el que estaba antes, el lugar donde uno lo encontraba ya caducó. Entonces rock ahora es una expresión libre y eso está buenísimo, es la naturaleza del rock, que tiene que estar en ninguna parte, es una expresión que te tiene que tomar por sorpresa, no es como 'en un horario y en un lugar'. Este momento hay que disfrutarlo un montón, porque es cuando uno va a encontrar expresiones rockeras en la vida, en el transcurrir, no necesariamente en el lugar donde está el cartel que dice 'rock'. El rock se terminó institucionalizando: 'estos son los parámetros, estos son los lugares, estos son los puntajes, estas las revistas donde se hace crítica...' ¿Qué onda? '¿Somos una revista de rock pero, entendemos de qué se trata el rock?'".

Indudablemente el punto de vista de Coiffeur era relevante en ese momento y lo sigue siendo hoy, porque esta es una discusión no cerrada. Coiffeur pone la actitud rock no en el lugar en el que se lo va a buscar. En ese programa yo decía que la excitación que a mí en algún momento me había producido el rock ya no me la producía, y encontraba esa conexión más en el cine contemporáneo (ponía como ejemplo a Bela Tarr, Raya Martin, Apichatpong...). Y da la casualidad de que Coiffeur también es un cinéfilo, e incluso compuso una canción inspirado en una película de Apichatpong. La cantó esa noche para nosotros, así como cantó un tema totalmente inédito, que acababa de componer y lo tenía muy entusiasmado. Lo pueden escuchar en el transcurso del programa, clickeando acá.

En el programa, Coiffeur también programó algo de música: Fleetwood Mc, Yo La Tengo y Litto Nebbia. Y el columnista Ramiro Baca Paunero vino a hablar de Jesus and Mary Chain. Conducíamos Maxi Diomedi, Willy Villalobos y Oscar Cuervo. Producía Celia Coido. Operador: Agustín Sinibaldi. Nueve años después, me parece que el programa se escucha con la misma frescura que la noche en que salió al aire, aunque ya no pensemos todo lo mismo que decíamos (por ejemplo, el cine actual ya no me produce el mismo entusiasmo de 2007).

Sigo buscando la voz que me hable de vos de nuevas maneras.
El olor del pasto recién cortado augura una larga espera.
Ahí va tu imagen que habla más de mí, un holograma con movimiento.
Lo que se ve y lo que dejo entrever, ahora lo entiendo… al menos eso creo.

Quiero volver a callar aquella palabra que nunca mencionamos.
¿Será inevitable repetir la misma escena una y otra vez?

Tal vez sea cierto, lo que queremos no es lo que hacemos
lo que buscamos esconde un defecto
¿es la manera en la que construimos 
el momento, la acción, el movimiento?
Recuerdo ya estuve llorando por esto.

Tal vez sea cierto, 
lo que queremos no es lo que hacemos, 
lo que buscamos esconde un defecto, 
¿es la manera en la que construimos 
el momento, la acción, el movimiento?
¿A vos que te parece?, ¿Qué pensás al respecto? 
Mejor no me lo digas, guardemos secretos.
Tengo una lista de películas que quiero ver.

Coincidimos y no es casualidad.
¡Qué mala suerte, no es casualidad!

Coiffeur

lunes, 20 de abril de 2015

No es tan claro entender qué somos

Coiffeur


Acá estamos
ensayo y error
midiendo acercamientos
con movimientos torpes.

Las palabras desgastadas
que en un momento fueron claves
ya no dicen demasiado
en nuestro presente.

Cuándo llegará el momento
en el que mi entendimiento
se haga uno con mis sentimientos
a la mínima señal
de una leve mejoría
acudo en tu encuentro
vuelto experimiento.

No es tan claro decidir
hacia qué lugar ir
reafirmar o preguntárselo de nuevo.

No es tan claro decidir
qué ser o hacia qué lugar ir,
preguntárselo de nuevo.

Acá seguimos
sentados frente a frente
tratando de entender
qué somos para el otro
y me sigo encontrando
en las cosas que pensábamos
y nunca mencionábamos
en voz alta.

Cuándo llegará el momento
en el que mi entendimiento
se haga uno con mis sentimientos
a la mínima señal
de una leve mejoría
acudo a tu encuentro
vuelto experimento.

No es tan claro decidir
hacia qué lugar ir
reafirmar o preguntárselo de nuevo.

No es tan claro decidir
qué ser o hacia qué lugar ir
preguntárselo de nuevo.

No es tan claro entender qué somos,
no es tan claro
no es tan claro entender qué somos
ahora.

"Mientras tanto", Coiffeur 

sábado, 14 de marzo de 2015

Juana Molina, Acorazado Potemkin, Coiffeur, Gabo Ferro

Encuesta: músicos argentinos del siglo xxi (viene de acá) *


por Oscar Cuervo

Si tengo que pensar en las piezas más bellas de la música argentina del siglo que comienza, se me aparecen obras que son destilados de las grandes tradiciones populares del siglo anterior: el folk límpido, elegante y final de Cerati, la aspereza con que Liliana Herrero deconstruye la proyección folklórica modernista de los 60 y la repone en un contexto surcado por el rock y la nueva canción latinoamericana, las crónicas negras del Salmón, como exasperación resacosa del realismo urbano de Moris y Manal, la voz salvaje de Luciana Jury que trae ecos de todas las voces de todos los desiertos que lleva en su sangre… Pero si tengo que pensar en una forma cancionística (es un decir) que se afinque directamente en el siglo XXI, lo primero y lo segundo que se me ocurre es Juana Molina. Me explico: en un juego retro-prospectivo, yo podría pensarme en los 80 imaginándome canciones como las de El Salmón, Maldigo, Fuerza Natural o En desmesura, como prolongaciones posibles de la música popular argentina moderna. Obviamente, no podría imaginar las canciones mismas, pero sí la línea de puntos que ellas vendrían a ocupar en continuidad con aquel presente ya pasado. En cambio, no parece que la forma musical que cultiva Juana Molina a partir de su disco Segundo pudiera preverse en los años 80 (a menos que se prestara atención a un detalle muy lateral y anómalo de aquel entonces, sobre el que volveré).

En la canción juanina (¿o molina?) tal como queda delineada a partir de Segundo, hay una nueva sintaxis pop que se hizo posible por la mutación de las condiciones de producción de la música, una artesanía tecno-hogareña que prueba timbres inauditos, casi cómicos, en el galponcito del fondo de su casa y enuncia sus voces desde esa intimidad. Juana hace música como quien dibuja sola en su gabinete en las horas altas de la noche, sin pensar en “mi nuevo disco”; menos aún en “los Cuarenta Principales”, o “cuántas estrellas me pondrá la Rolling Stone”. Ella pensó desde hace mucho la música de otro modo, como si probara y anotara en un cuaderno variantes de comidas con los restos que hay esa vez en la heladera e inventara manjares culinariamente incorrectos pero ricos. [Completo acá]

Acorazado Potemkin # 12


por Santiago Segura

Una guitarra entrecortada de sonido sucio y rítmica tangoide da comienzo a Mugre (2011), debut discográfico de Acorazado Potemkin. El primer estribillo del trío que conforman Juan Pablo Fernández, Federico Ghazarossian y Luciano Esain grita: "En algo vos y yo nos parecemos: andar buscando revancha". En "Algo", la canción que contiene esa guitarra renegada y ese estribillo desafiante, está condensado el estilo de un grupo que con dos discos ya se hizo lugar entre los artistas más interesantes de los últimos quince años (aunque el proyecto apenas si llega a los seis años de vida).

Sabemos que Acorazado corre con ventaja: son una banda nueva pero sus tres componentes llevan años batallando escenarios. Perdonen por repetirlo pero es inevitable: Ghazarossian fue bajista de Don Cornelio y Los Visitantes, además de empuñar el contrabajo en Me Darás Mil Hijos y junto a los cantores de tango Cardenal Domínguez y Ezequiel Uhart; Fernández era la voz de la Pequeña Orquesta Reincidentes; Esain golpeaba parches en Plaimobyl y grabó en discos clave de estos años como Flopa Manza Minimal y No es de Coiffeur, mientras que hoy (com)parte los tiempos del trío con su labor en Valle de Muñecas y Motorama.

Coiffeur # 12



por Maximiliano Diomedi

"El momento, la acción, el movimiento. ¿A vos qué te parece? ¿qué pensás al respecto?". (Qué mala suerte, 2006).

La aparición de Coiffeur en 2005 trajo una frescura celebrada en esos primeros años del siglo XXI. Llegó del oeste con una voz urgente que, envuelta en susurros, desafiaba con cantar "al oído", pero al rato nomás era alzada para contar historias de caras sonrojadas, purpurinas en el armario, besos en el placard, siestas abrazados y sentimientos difíciles de expresar. Esa grabación austera fue el primer paso en la búsqueda por dejar constancia de un mundo propio que incluía conceptos, palabras y sonidos que lo sacarían del lugar común del músico de "postura macha", como cantaba Moris. Las suyas, en el fondo, quizás también fueran, en palabras de Gabo Ferro, canciones que un hombre no debía cantar. Coiffeur percibió que estaba empezando "una nueva era para salir a caminar buscando el sol" y decidió intervenir a fondo. [Completo acá]

Gabo #12



por Carmen Cuervo

Gabo pasó los primeros 5 años del siglo en un silencio musical. Recién en el año 2005 edita su primer álbum solista, Canciones que un hombre no debería cantar, obra que este año cumple una década. Pidió una guitarra prestada y compuso en ocho días los doce temas que conformarían el disco. No se iba a grabar, porque Gabo suponía que nadie iba a comprarlo, dado que su estilo había cambiado desde la distorsión y la furia hacia la calma de la guitarra acústica y su voz. Ariel Minimal lo produjo y un amigo poeta le prestó el dinero para editarlo.

Así explica la incisiva pluma de Gabo la razón de su título en el booklet del disco:

"¿¡Un hombre no debería cantar cosas así!? declaraba escandalizada Edith Piaf en 1959 después de escuchar interpretar a Jaques Brel "Ne me quitte pas".

Allí Brel interpretaba a un hombre que suplicaba no ser abandonado, bajo palabra de reducirse casi a la nada. ¿Qué escandalizaba a la Piaf? ¿Acaso ver a un hombre en el lugar que cierta (gran) parte de la sociedad y la cultura venían (con pocas excepciones) colocando a la mujer?¿Qué cosas deberíamos, entonces, cantar los hombres?". [Completo acá]

* Proseguimos con la publicación de textos que analizan la obra de los músicos más votados en nuestra gran encuesta sobre la música argentina del siglo xxi. Acá encuentran los primeros textos. Cada uno de los textos completos pueden leerse en el blog Un Largo. Continuará.