"Y recordá / la vida / no es más que estos pedazos de nosotros / compartidos con los demás"

Mostrando entradas con la etiqueta Marco Denevi. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Marco Denevi. Mostrar todas las entradas

martes, 9 de noviembre de 2021

MARCO DENEVI La literatura



TALLER MARCO DENEVI 
(Sáenz Peña, Buenos Aires, 12 de mayo de 1922 – Buenos Aires, 12 de diciembre de 1998) 
LA LITERATURA

En la corte de Alcinoo, rey de los feacios, un aedo de nombre Demódoco canta las hazañas de los griegos de Troya.
Los jóvenes escuchan. Cuando Demódoco termina su relato, comentan en voz alta:
-Los versos, bien medidos.
-Las metáforas, brillantes y vigorosas.
-El lenguaje, adecuado a las situaciones.
-Esto, en cuanto a la forma. Analicemos ahora el fondo.
-Sobresaliente, a mi juicio, el retrato de Agamenón.
-Gracioso el episodio de Tersites.
-Inverosímil, en cambio, el ardid del caballo de madera.
-La muerte de Patroclo me hizo llorar.
-La sobrepasa en patetismo la de Héctor.
-Pues, ¿y la lamentación final de Príamo?
Entre los oyentes hay un extranjero que permanece silencioso. Nadie sabe quién es. Es Ulises.
Y Ulises piensa: "¿Qué es lo que ha cantado Demódoco? ¿A qué Troya se ha referido, a qué griegos? No he reconocido a nadie. Aquellos sudores, aquellas lágrimas, aquellos olores, aquellas voces, aquel fuego, aquel dolor, aquel miedo, ¿dónde están? Ha balbuceado una estúpida parodia. Ahora sabrán estos jóvenes lo que fue Troya".
Ulises comienza a hablar. Pero en seguida el auditorio lo interrumpe de mal talante:
-Cállate, extranjero. Y cesa de falfullar ese galimatías. Tu guerra de Troya se parece más a una riña de gallos que a una contienda entre héroes. Luego del divino canto de Demódoco, ¿pretendes tú emularlo con semejante ristra de disparates?

(Omar Denice: Apostillas a los clásicos. Madrid, 1945.)


En Falsificaciones, Corregidor, Buenos Aires, tercera edición 1977 (primera de 1966) / Foto: jmp
Marco Denevi (Sáenz Peña, Buenos Aires, 12 de mayo de 1922 – Buenos Aires, 12 de diciembre de 1998) 

Los textos forman parte de estudio en ejercicios de taller.-

viernes, 1 de junio de 2018

MARCO DENEVI Pero seguía hermoso














TALLER MARCO DENEVI
(12 de mayo de 1922 – 12 de diciembre de 1998)
LA INMOLACIÓN POR LA BELLEZA



     El erizo era feo y lo sabía. Por eso vivía en sitios apartados, en matorrales sombríos, sin hablar con nadie, siempre solitario y taciturno, siempre triste, él, que en realidad tenía un carácter alegre y gustaba de la compañía de los demás. Sólo se atrevía a salir a altas horas de la noche y, si entonces oía pasos, rápidamente erizaba sus púas y se convertía en una bola para ocultar su rubor.
     Una vez alguien encontró una esfera híspida, ese tremendo alfiletero. En lugar de rociarlo con agua o arrojarle humo -como aconsejan los libros de zoología-, tomó una sarta de perlas, un racimo de uvas de cristal, piedras preciosas, o quizá falsas, cascabeles, dos o tres lentejuelas, varias luciérnagas, un dije de oro, flores de nácar y de terciopelo, mariposas artificiales, un coral, una pluma y un botón, y los fue enhebrando en cada una de las agujas del erizo, hasta transformar a aquella criatura desagradable en un animal fabuloso.
     Todos acudieron a contemplarlo. Según quién lo mirase, semejaba la corona de un emperador bizantino, un fragmento de la cola del Pájaro Roc o, si las luciérnagas se encendían, el fanal de una góndola empavesada para la fiesta del Bucentauro, o, si lo miraba algún envidioso, un bufón.
     El erizo escuchaba las voces, las exclamaciones, los aplausos, y lloraba de felicidad. Pero no se atrevía a moverse por temor de que se le desprendiera aquel ropaje miliunanochesco. Así permaneció durante todo el verano. Cuando llegaron los primeros fríos, había muerto de hambre y de sed. Pero seguía hermoso.


Los textos forman parte de estudio en ejercicios de taller.-