"Y recordá / la vida / no es más que estos pedazos de nosotros / compartidos con los demás"

Mostrando entradas con la etiqueta Eugenio Mandrini. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Eugenio Mandrini. Mostrar todas las entradas

miércoles, 1 de diciembre de 2021

EUGENIO MANDRINI No somos muchos y estamos locos




AQUELLO 

    Estoy entre los que buscamos Aquello.
No somos muchos. Apenas unas almas ávidas
andando por los infiernos de esta tierra
que sin embargo va perdiendo la luz.

Estoy entre los que buscamos Aquello
que suele aparecer tras el torbellino de las visiones
o en los destellos de ciertos libros
de cólera y espuma: un lugar secreto imaginado
donde el tiempo aún no gastó sus primeros días.

Estoy entre los que buscamos Aquello.
No somos muchos y estamos locos (dicen)
porque sólo a los muertos les está dado entrar
a la dimensión de los grandes sueños,
tercamente locos (dicen) por querer saciar la sed
en la lengua de la verdad dado que ella es piedra muda.

Estoy entre los que buscamos Aquello.
A veces alguno lo augura y canta,
canta un himno todavía no escrito que habla
de hacer azul la sombra, olvido el llanto, sin trémolo
la jaula, inaudible la palabra vana,
hasta que una gota de penumbra apaga
el júbilo y los ojos.

Estoy entre los que buscamos Aquello,
que para algunos es la atracción del abismo,
para otros el único lugar bajo el sol
que ya no arde como entonces, y
para los que miran con un ojo ciego
y el otro desmesurado, la belleza que huye
y que no tiene fin.

Estoy entre los que buscamos Aquello.


En Conejos en la nieve, Ediciones Colihue, Buenos Aires, 2009
Eugenio Mandrini (Buenos Aires, 16 de diciembre de 1936 – 30 de noviembre de 2021) / Foto: jmp

Los textos forman parte de estudio en ejercicios de taller. - 


viernes, 2 de febrero de 2018

EUGENIO MANDRINI Si yo hubiera sido Dios, si yo hubiera sido el mirlo
















TALLER EUGENIO MANDRINI
(Buenos Aires, 1936)
MIRADA MORTAL


     Entonces vi que ese pájaro, como es costumbre en ellos, estaba posado en su rama, rígido, como de piedra, mirando allá, muy al fondo, donde el cielo se extravía en la distancia. Y de pronto salió disparado como una flecha en dirección a aquello que le afilaba los ojos, y lo hizo con tal decisión  y premura como si hubiera descubierto lo imposible, algo así como el origen del tiempo o de la luz.

     No llegó lejos. Como de la nada surgió un halcón y de una sola punzada le comió la vida, el vuelo y la sombra.

     La inusual escena me llevó a pensar que a ese halcón lo había enviado Dios, perturbado o acaso temeroso de que ese pájaro, que no era un pájaro cualquiera sino un mirlo hablador, se atreviera a contar lo que había visto allá, muy al fondo, donde el cielo se extravía.

     Si yo hubiera sido Dios, habría hecho lo mismo.

     Si yo hubiera sido el mirlo, también habría hecho lo mismo.



Foto: Jmp con espejo

Los textos forman parte de estudio en ejercicios de taller.-

lunes, 17 de octubre de 2016

EUGENIO MANDRINI Mi amigo y yo













EUGENIO MANDRINI
(Buenos Aires, 1936)
ESE PÁJARO


     Mi amigo y yo, que algo sabemos de bosques y distancias, nunca nos ponemos de acuerdo sobre ese pájaro. Ése, ese mismo que ahora salta de la rama de un árbol y en vez de volar permanece inmóvil en el aire, como si fuera la escultura de un pájaro, que es. Él, mi amigo, dice que ese pájaro es un artista y que sólo los pájaros artistas se posan en el aire. Yo no. Yo le digo que es un simulador, y que cualquiera, aun los cuervos que sólo saben ver carroña, se darían cuenta de que ese pájaro no está parado en el aire, sino sobre el hombro de un fantasma.
     Pero nunca nos ponemos de acuerdo. Es así que después de una breve discusión, mi amigo se va volando hacia el norte y yo volando hacia el sur.



Los textos forman parte de estudio en ejercicios de taller. -