Me voy a la biblioteca a sacar “Relato de un náufrago” de García Márquez (ya lo he leído antes, pero quise releerlo) y cuando busco mis documentos me doy cuenta que he perdido mi tarjeta de control de pagos. No la he tenido ni un día y ya la he perdido. 25 soles me cuesta el duplicado.
-Dooms me regaló un reloj para mi cumpleaños. Uno que según Ripley cuesta 80 soles, no es muy caro, pero igual esta bonito.
No lo uso porque siempre he tenido mala suerte con los relojes. Los malogro, me roban, o termino extraviándolos. Caminando distraído por la Av Salaverry y me lo arranchan, trato de detenerlo y el tipo me saca un cuchillo inmenso. Le dejo llevarse mi reloj. Me lo había puesto dos veces.
Esa era la segunda.
Cuando Taylor ve a un gato, se emociona, pierde la cordura, y corre tras él.
He aprendido que debo soltarlo cuando eso pasa, porque te puede jalar, pero esta vez Taylor es más veloz que yo (y creo firmemente que hasta más inteligente que yo) sin lograr soltarlo me jala haciéndome caer.
Una vez en el suelo, Taylor se libera, y corre detrás del felino. Yo trato de sobreponerme, me sacudo, justo he caído encima de las heces de otro perro. Me da asco. Taylor regresa, moviendo lo poquito de cola que le queda. Podría jurar que estaba sonriendo.
-camino por la vereda en el Centro de Lima, voy al Cineplanet centro, apurado porque ya va a comenzar la función. Hay un señor que está colocando un cartel, está parado en una escalera. Paso debajo de ella apurado, no quiero perder tiempo dando la vuelta.
Metros más allá, un balde de agua cae del cielo mojándome por completo. Un joven estaba limpiando una ventana y se le volteo el balde.
Desde ese entonces, jamás paso debajo de una escalera, y me pienso bien antes de no hacer caso a esas supersticiones.
Hay ocasiones en que mi mala suerte se confabula con el destino para amargarme algunos días.