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sábado, 17 de noviembre de 2012

El noble vals de Tristán e Iseo


En lo que grabamos (que está ya al caer) una versión en vivo de esta canción, para mí una de las más queridas, aquí va una versión que recoge el arreglo completo.

sábado, 17 de diciembre de 2011

En el cielo de la roca


Cosecha de hoy: un pequeño vals en modo lidio (que, tras cierta peripecia, se resuelve en el modo mayor convencional).


jueves, 8 de diciembre de 2011

Charcos de otoño


Vuelvo sobre los valses fríos, aunque esta vez el timbre afilado del violín y la sonoridad recurrente del acorde menor de sexta deja la cosa a medio camino entre la miel más o menos balsámica y el ruido de una tiza en la pizarra. Los acordes, siempre los mismos, se pueden tocar en una guitarra con las cuerdas al aire; para compensar, la melodía atraviesa diversos modos, sin dejarse enredar del todo por ninguno.


miércoles, 12 de octubre de 2011

Vals de entretiempo

El regalo de esta tarde: una canción sin palabras (ni imágenes).


Ciento Volando - Vals de entretiempo (redux1)









*

Llegaron las palabras:

Flora de azar,
jara y sedal,
vals de entretiempo.
Luna de sal,
funde el cristal
bajo tu aliento.

Puedo enredarme,
tratar de aliviarte,
soñar tu crepúsculo impar.
Puedo soltarte,
dejarte sin arte,
volver donde nada es verdad.

Carpa de mar,
nervios de sal,
circo de invierno.
Risa fugaz,
vuela y se va,
novia del viento.

Puedo nombrarte,
tratar de escucharte, olvi-
dar que no sé dónde estás.
Puedo esquivarte,
dejar de esperarte,
rezar que no existes ya más;
cerrar nuestra puerta de atrás.

*

Pero la pieza, ay, siguió mutando (y mutando)...


Ciento Volando - Waltz de entretiempo (redux)









lunes, 10 de octubre de 2011

Valse romantique


El regalo de esta tarde: un mínimo, pero resuelto, vals en sol mayor, para flauta, piano y cello. Romántico por la secuencia de acordes del comienzo, que está tomada tal cual de Schubert: sol-si-sol-re / sol-la-re-fa#.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Vals tornasol


Mañana (hoy) comienza el curso, o casi. Diluyo la leve angustia en este vals o gymnopedie frío —pero solar, si eso es posible. Van dos versiones: para piano eléctrico la primera y para cello la segunda. [Edito para añadir una tercera, que en realidad es una adaptación, para poder tocar la pieza con una guitarra española.]

viernes, 15 de julio de 2011

Vals blanco


Como en la trilogía de Kieslowski, van tres valses de colores: azul el primero, rojo el segundo y blanco este último. Los dos primeros son canciones; el tercero no lo parece, aunque nunca se sabe qué puede salir de ahí. Estas cosas suelo perpetrarlas con el editor de partituras, pero esta vez me he sentado al piano de verdad, ya entrada la noche (en dos pistas: la primera, piano y la segunda, voces). No me lo tengan muy en cuenta.



Actualizo: así suena la misma pieza para violín y piano, en 'limpio':

miércoles, 13 de julio de 2011

Vals rojo (cantada)


Pues sí. A petición popular, aquí va la versión cantada (ejem) del Vals Rojo.


Ciento Volando - Vals rojo (cantado )









Sé que no debo esperar
que tu dulce disfraz
se levante
dejando ver tu amargo frescor,
tu evidente temblor
que me llena de asombro.

Sobre la tierra y el mar,
nada hay mejor que perderte.

sábado, 25 de junio de 2011

Vals rojo


De la serie Del carbón al diamante, un nuevo vals, éste rojizo. En lo que termina de crecerle una letra, así suena la melodía.

domingo, 12 de junio de 2011

Vals azul (con Luli)


No todo llega; pero esta vez ha habido suerte. Así suena, por fin, el Vals azul en la voz de Luli.

viernes, 29 de abril de 2011

Vals azul


Azul por el blues: aunque es un tema en modo mayor, juguetón, tiene cierta pereza resignada. Pocas composiciones me han dado tanta calda, como decimos por aquí, como este vals, que para la ocasión ha cambiado de tono, de estructura, de letra y de timbre. Ahora va en la mayor, con una introducción para violín y dos estrofas que canta el oboe. De paso he corregido errores de medida y añadido algunas cosas que faltaban. Y ahí la tienen, tan contenta. Gracias a Fátima, por encapricharse del tema, y a Álvaro por ayudarme con la partitura.



Un pequeño bonus track:

sábado, 16 de abril de 2011

Vals azul


Las primeras piezas de música clásica que recuerdo haber elegido, de las que mi padre iba poniendo a mi alcance, eran todas valses: el Valse triste de Sibelius, las Gymnopedies de Satie, los valses de Chopin... He perdido ya la cuenta de cuántos valses habré ido componiendo desde que empecé, hace un año y pico, a desentrañar la escritura musical. Éste es de los más serenos: tiene ecos, o yo los imagino, de algunas piezas de los 80 (Enola Gay, Bizarre Love Triangle) y de una de las canciones de Dani que más me gustan (Cuaderno de dibujo). Temo que sea un poco aguda para los gustos del caballero Gharlhahath; pero, por su amistad inquebrantable, se la dedico igualmente.



Estos días le ha ido creciendo una letra. Completa, dice así:

No mirar atrás
por si quisieras quedarte,
desaparecer:
del carbón al diamante,
todo es encontrar
formas para despejarte.
Sin dudar,
se van
las tardes:
soplos cobardes
que me llevarán
a buscarte.

No pensar en más
que en abrasar este instante,
revolucionar:
del latín al romance,
todo es encontrar
formas para derramarte.
Sin dudar
se van
las tardes:
rastros probables
que me llevarán
a tu calle.

domingo, 3 de octubre de 2010

Vals sonámbulo


...And of course Henry the horse dances the waltz.

Las piezas instrumentales tiende uno a componerlas más con el teclado (o con la cabeza) que con la guitarra, así que después, si uno quiere tocarlas con un par de guitarras, hay que adaptarlas al instrumento. Como todas las operaciones 'meramente técnicas', implica en realidad un repaso profundo de la pieza. Es cuestión de tonos, octavas y digitaciones —pero también pasa por eliminar todo lo que no resulte esencial, transformar sin tergiversar y añadir lo que llegue al calor del momento.

Total, que ahí va una vieja amiga (el Vals Sonámbulo) en traje nuevo. Por si a alguien le apetece comparar, rescato también la versión anterior, para piano y otros instrumentos.





miércoles, 3 de marzo de 2010

Valses


Mi sed de valses es infinita. Prefiero los de Satie o Chopin (o el magnífico de Sibelius), pero tolero los de Strauss. Sobre todo, adoro los improbables, como aquél del caballo Enrique o estos dos que les traigo: el Vals Negro de los Stranglers y el Vals de la Luna Nueva, de la Incredible String Band.

Pero el vals ha llegado.
Es una playa sin ondas,
es un entrechocar de conchas, de tacones, de espumas o de dentaduras postizas.
Es todo lo revuelto que arriba.

Pechos exuberantes en bandeja en los brazos,
dulces tartas caídas sobre los hombros llorosos,
una languidez que revierte,
un beso sorprendido en el instante que se hacía «cabello de ángel»,
un dulce «sí» de cristal pintado de verde.






miércoles, 24 de febrero de 2010

Vals sonámbulo

Cosecha de esta madrugada: un vals para dos pianos, cello, oboe ...y un pedal de wah-wah. La secuencia de acordes es inusitada (C-G#m-A#m-Dm, para los que gusten de esas cosas), con predominio de acordes menores; pero la melodía me suena alegre y tiene su extraña lógica. Intentaré ir puliendo la pieza, pero así suena de momento.

(Edito. El invento ha crecido unos compases. Modero el wah-wah.)




jueves, 13 de noviembre de 2008

Vals modal y resurrecto


Una pieza reconstituida, ahora para dos guitarras (pero en piano, vía midi).



*


Del último libro de Joaquín Márquez, todo él muy recomendable, este poema que vale un mundo:

CEREMONIA

Entre vosotros, como inicuo
guión, el ataúd que contenía
los restos de la abuela.
El sacerdote,
con sus sobredorados de ritual,
alzaba lentamente
el cáliz pronunciando
las mágicas palabras que otorgaban
tan inmenso poder.
Tú lo espiabas
copiando en tu memoria
cada vocablo y cada gesto.
Cuando
la ceremonia terminó nada dijiste,
ni siquiera a tus padres;
ofreciste en silencio
tu promesa a la abuela.
Seguirías
asistiendo a la misa
hasta aprenderte el truco.
Y con algo de práctica, la resucitarías.

(Joaquín Márquez, Fábulas peregrinas, p. 15)

martes, 14 de octubre de 2008

Vals


Una de las ventajas de estudiar solfeo es que uno se anima (con más voluntad que otra cosa) a intentar escribir lo que inventa. Del teclado a la partitura y viceversa, aquí va este Vals de Midi:




(Penúltimos pensamientos: desde que compuse el tema no hago más que darle vueltas a la partitura, razonando los bajos e introduciendo trinos donde procede. La pieza, modal ella, me suena de lo más cientovolandera y/o alexandrina, aunque (o porque) tiene ecos de She's Leaving Home —y acaso de Albéniz. Sinestesia mediante, yo escucho percusión: en la primera parte, mixolidia, un arpa de boca; en la segunda, frigia, unas racialísimas castañuelas.)



*

Versión resurrecta (13/11/2008).