Tiene maneras de Edad Dorada aquélla en que todo (desde el bautizo a la lápida) optaba a hacerse buen verso —incluso las maldiciones, como ésta del romano Tibulo (1. 5. 49-58) a la pécora que malogró sus amores:
[Metamorfo: sanguineas edat illa dapes]
Que con su boca cruenta devore sangrientos manjares;
tristes brebajes que beba / bien rebosantes de hiel;
vuelen en torno de aquélla las almas que lloran su sino
siempre, y que cante violenta / desde el tejado la strix;
que enloquecida, llevada del hambre, en las tumbas las yerbas
busque y los huesos que allí / dejan los lobos furiosos;
que con los muslos desnudos aúlle cruzando las calles;
que desde el trivio la turba / de ásperos perros avance.
Va a ser así: sus señales da el dios: ¡dioses tiene quien ama!
Venus se duele, olvidada / por la injusticia que es ley.
tristes brebajes que beba / bien rebosantes de hiel;
vuelen en torno de aquélla las almas que lloran su sino
siempre, y que cante violenta / desde el tejado la strix;
que enloquecida, llevada del hambre, en las tumbas las yerbas
busque y los huesos que allí / dejan los lobos furiosos;
que con los muslos desnudos aúlle cruzando las calles;
que desde el trivio la turba / de ásperos perros avance.
Va a ser así: sus señales da el dios: ¡dioses tiene quien ama!
Venus se duele, olvidada / por la injusticia que es ley.