Éstos eran de los míos. Lo supe porque lo supe, nada más oír las primeras notas de la canción (1980: ¡diez añitos!), pero lo comprobé años más tarde: detrás de los ochenteros The Korgis estaban los setenteros Stackridge, una banda de rock progresivo convenientemente alquimiada. Por lo que cuenta Michel Gondry, el director de Olvídate de mí (Eternal Sunshine of the Spotless Mind), a él le pasó lo que a mí: años y años intentando hablar de esta canción memorable con alguien y topándose con el silencio, como si nunca hubiera sucedido. Para la película (recomendada; ¡imprescindible!), Beck hizo una versión simpática, pero hoy toca rescatar el original, dotado (esta vez sí) de un clasicismo intemporal, cristalino.
(Más versiones y observaciones muy interesantes sobre el aire incompleto, suspendido, de la canción.)