El romance tradicional de la Serrana, que ya corría en tiempos de Lope, sigue muy vivo en la zona que lo vio nacer, entre Garganta y Piornal. Guadalupe Alegre, vecina y amiga, lo canta con una melodía simple pero preciosa —un hilo de oro que, con las libertades de costumbre, viene a sonar así.
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Caramba. Como diría Espada, cortesías. Me agrada que Elena Medel me considere un factor de riesgo. Lo soy; para mí, al menos.