Mostrando las entradas con la etiqueta Robert Wyatt. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Robert Wyatt. Mostrar todas las entradas

miércoles, 3 de agosto de 2011

Mar de fondo (III)


Nadar en el mar me devuelve a mi infancia. Y a los versos. Se nada a la vez en el uno y los otros, enredado en los hilos que cruzan palabras y sensaciones. En Nadja y en otros sitios señala André Breton que el agua y el fuego también fluyen del uno al otro: 'Llama de agua, guíame hasta el mar de fuego'. En los versos que hice estos días se siente también el trasvase:

Oh mar inmemorial, oh mar de fondo,
telar en cuyas mimbres arde el tiempo;
si tu príncipe soy o tu despojo
es cuestión de opinión. Ojo por ojo,
tus párpados de espuma me vigilan
con amplia imprevisión. Ardo en tu sangre.


martes, 8 de junio de 2010

A la huelga

Huelga y holganza (y aun folgar) son términos hermanos, pero bien distintos. Uno hace huelga sabiendo que pierde dinero y quizá también el tiempo; pero convencido de que cumple su deber. En tiempos de crisis, suelen caer las caretas. El juego es bastante descarado: quienes nos han arrastrado a este escenario pretenden que los demás paguemos sus piruetas especulativas, y consiguen (lo que es realmente lamentable) dividir a los trabajadores, animando a los del sector privado a sentir alegría maligna por el recorte que sufrimos los funcionarios. Una maniobra, además de miserable, falaz, pues no hay que ser un genio para ver que los recortes que sufrimos hoy unos influirán negativamente en los convenios colectivos de otros.

No comparto casi nada de lo que escucho o leo en estos días sobre los sindicatos, que, mejores o peores, son nuestra defensa ante las arbitrariedades del patrón, privado o público. El precedente está claro: la abominable Thatcher logró hundir a los sindicatos durante la crisis de finales de los 70 (cuando más falta hacían), y la derecha (ese brazo retórico de la injusticia) pretende lograr lo mismo esta vez, privando a los trabajadores de la capacidad para responder organizadamente a las agresiones que sufren y colándonos la monserga de siempre: que sólo su modelo (el mismo que nos ha llevado al desastre) es realista y viable.

Pues bien: lo 'real' es que un colectivo sin capacidad de presión está sujeto a lo que otros más poderosos dispongan para él. De ahí que se intenten cargar el movimiento sindical. Las críticas a los compromisos de los sindicatos con el poder o sus insuficiencias siempre son oportunas; pero no deberían impedirnos reconocer que si nos dejamos pisar, nadie apreciará la nobleza de nuestro gesto. No les demos ese gusto.

*

Sobre los liberados sindicales. Cualquier parecido del discurso cavernícola sobre los mismos con los hechos es pura coincidencia.


viernes, 1 de mayo de 2009

Arriba, parias de la tierra


Uno de mayo: buen día para recordar el himno por excelencia del movimiento obrero, esta vez en la versión de Robert Wyatt, el que fuera batería y cantante de Soft Machine y Matching Mole. Wyatt tradujo personalmente la letra del francés, apartándose de la versión inglesa más moliente, asociada al Partido Laborista. El resultado es espléndido, desde cualquier punto de vista.




Internationale
Urcloud.com

Behold them seated in their glory,
the kings of mine and rail and soil.
What have you read in all their story
but how they plundered toil?
The fruits of the people’s toil are buried
in the strongholds of the few;
in working for their restitution
the people only claim their due.

It’s the final conflict,
let it stand in its place.
The International Party
shall be the human race.
It’s the final conflict,
let it stand in its place,
The International Party
shall be the human race.

No Saviours from on high deliver,
no trust have we in prince or peer.
Our own right hand the chains must shiver
chains of hatred, of greed and fear.
Ere the thieves will out with their booty
and to all give a happier lot.
Each at the forge must do his duty
and strike the iron while it's hot.

It’s the final conflict,
Let it stand in its place.
The International Party
shall be the human race
It’s the final conflict,
let it stand in its place.
The International Party
unites the human race.



sábado, 11 de abril de 2009

Pop progresivo: Oh Caroline


Un buen día para resucitar, isn't it? Prometí hace tiempo recorrer algunas de las joyas poperas perpetradas por grupos de rock progresivo. Ésta es, de lejos, una de mis favoritas. Arrojado de su campamento base, Soft Machine, Robert Wyatt fundó Matching Mole, con los que se dedicó a hacer una música igualmente patafísica y abstrusa. En su repertorio, sin embargo, reluce esta perla pop, de 1972. (Las anglo Carolinas algo tendrán: Brian Wilson dedicó a otra una de las canciones más hermosas de Pet Sounds.)




viernes, 28 de noviembre de 2008

Memories (Robert Wyatt)



Increíble, luego cierto. Esta canción de largo recorrido (n. 1964), que acompañó a Robert Wyatt desde los días de The Wilde Flowers hasta su carrera en solitario, pasando por la primera maqueta de Soft Machine, fue también la primera que grabó la inefable Whitney Houston, en 1982, con el grupo Material. Aunque Wyatt la hizo suya (a la canción, no a Houston —que sepamos), letra y música son de Hugh Hopper, un músico cuyo puesto en Soft Machine también merece comentario: primero amiguete, después pipa y al final bajista (de memorables vuelos). Hay algo amenazador, onírico y cotidiano a la vez, en la paradoja que centra la canción: los recuerdos get you so you can't stay / and yet cannot go.

(Quizá la versión más sorprendente sea ésta de Soft Machine, con Mike Ratledge evocando las Gimnopedias de Satie. Cierto que ésta de Pascal Comelade, totalmente patafísica, tampoco tiene desperdicio. Hay más y mejor sobre la canción aquí y aquí.)