Pues eso: un regalo de Navidad que me ha traído Papá Haile Selassie. Las hechuras armónicas son modales y jazzeras, y la melodía más bien melancólica, pero el ritmo puede con todo. Y más que le echen.
(Pero, por si el experimento fuera un tanto extremo, y el ritmo en vez de propulsar todo lo demás lo arrebatara, aquí va una mezcla alternativa más cercana a las costas de casa:)
((Aunque quizá la percusión, no tan presente, quepa después de todo; y esa melodía ¿no quedaría mejor reforzada con una tercera que resaltara la armonía? Mi última palabra. De momento.))