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sábado, 8 de julio de 2017

Qué profunda distancia


Hace tiempo que no traigo música (o cualquier otra cosa, por lo demás) por estos pagos. Hoy ha venido a verme esta canción cientovolandera, una de las primeras que hice, y ha pedido nuevo arreglo. El resultado reúne muchas cosas que me son queridas: en particular, la melodía de flauta del arranque, tan juguetona ella, que es danielera, y la melodía central de la cuerda y la flauta, que es alfonsí (lo mismo que la idea de hacer canciones en modos medievales, en este caso en eólico —aunque hay un momento pop, muy sesentero, en que el acorde de cuarta torna menor).

El ritmo, en cambio, es de estos años. He intentado reflejar en el acompañamiento el juego de la clave de 2 + 3, pero no sé si se apreciará :)

Hela.

lunes, 14 de septiembre de 2015

Carta de ajuste

Una piececilla de la Orquesta Encantada, virtual ella, para abrir el curso. Algunos timbres son psicotrónicos, como diría mi compadre —pero la entraña del asunto es más bien medieval, con su obstinato, su cinco contra tres y su escala dórica. Y esa cosa que tienen las escalas menores arcaicas: que ni son alegres ni tristes, sino otra cosa, volandera e inmediata.

lunes, 24 de agosto de 2015

Visión nocturna

El día de ayer me trajo esta pequeña gnossienne: migajas minimalistas del banquete del gran Erik Satie. El de hoy, su título.  Gracias a mi amiga Fátima por sugerir que se trataba de una banda sonora. ¿Cómo dejarla entonces sin película? Pues eso.





lunes, 4 de agosto de 2014

Migas de luz


Hay canciones, o tipos de canciones, que uno está haciendo y rehaciendo siempre. Esta es una de ellas: la pieza es nueva, pero vuelve sobre ideas que me gustan mucho: jugar con el ritmo ternario propio del vals (sin recordar en absoluto a Strauss), construir en tono menor en clave traviesa (en vez de tristona) y traer a la canción pop algunas sonoridades modales, folkies e impresionistas. Una cara B, hecha con mucho cariño, con sus partes de flauta, violín y trompa. Así suena en versión virtual.


miércoles, 25 de diciembre de 2013

Christmas Sun



Pues eso: un regalo de Navidad que me ha traído Papá Haile Selassie. Las hechuras armónicas son modales y jazzeras, y la melodía más bien melancólica, pero el ritmo puede con todo. Y más que le echen.


(Pero, por si el experimento fuera un tanto extremo, y el ritmo en vez de propulsar todo lo demás lo arrebatara, aquí va una mezcla alternativa más cercana a las costas de casa:)


((Aunque quizá la percusión, no tan presente, quepa después de todo; y esa melodía ¿no quedaría mejor reforzada con una tercera que resaltara la armonía? Mi última palabra. De momento.))


sábado, 19 de octubre de 2013

Penúltimos pensamientos


Regalo de esta tarde. Otra canción —que, en lo que encuentra su voz, suena así en versión instrumental. (Corregida un poco más tarde.)


Y así en versión cantada (ya saben Vds: harto rudimentaria, etc.)


La tarde se me fue en poner en orden 
algunas cosas que olvidé apuntar; 
guardar en un impasse mis pensamientos 
prohibiéndoles volver donde ahora van.
Tú siempre por llegar, yo dando vueltas, 
haciéndome a la idea de esperar 
que el tiempo desperece tu conciencia, 
que el viento desenrede la verdad. 

La tarde se nos fue en montar canciones, 
conjuros para obviar la soledad; 
maneras de sentirnos diferentes, 
mirar al fondo sin mirar atrás. 
Tú siempre por llegar, yo dando vueltas, 
haciéndome a la idea de esperar 
que el tiempo desperece tu conciencia, 
que el viento desenrede la verdad.

lunes, 2 de septiembre de 2013

Merengue de Miguelón


El gran Miguelón Oballos es el percusionista de La Bossa y la Vida, un fenómeno de la naturaleza venezolana que creció rodeado de música clásica y rocanrol y aprendió los ritmos tradicionales del país en su adolescencia, para asistir con provecho a los bailes. Le hemos echado mucho de menos en este concierto, y para convocarlo donde quiera que ande me ha dado por componerle este merengue venezolano, en el noble tiempo de 5/8. Confío en que me disculpará el atrevimiento. Va por vos, maestro.



sábado, 18 de mayo de 2013

En las manos del tiempo

 

Así son las cosas: dadme una montaña de exámenes que corregir —y yo compondré para vosotros, en tiempo récord, la banda sonora de cinco o seis películas. Esta podría suceder en Tropicalia.

sábado, 23 de febrero de 2013

Danza de violín

 

El regalo de esta mañana: una pequeña danza en do sostenido menor, para violín, sitar y percusiones chinescas.

domingo, 27 de enero de 2013

Del túnel el tren (again)

Con la ayuda del  maestro Aníbal, estuve revisando la versión instrumental de una de las canciones de Valorio 42 veces. Así suena ahora, para melotrón (con registro de flauta), sitar y percusión.

sábado, 5 de enero de 2013

La sombra de la víbora



He pasado estos días un rato estupendo con los amigos de la tertulia política del Ateneo,  que fundara el maestro García Calvo, y que, a pesar de la pérdida de este, sigue gozando de  salud envidiable. Estuvimos repasando algunas de las canciones incluidas en mi libro favorito de Agustín, Valorio 42 veces, del que ya hemos hablado alguna vez aquí. Esta es una de ellas, la XXXI. Así suena en la versión instrumental de la Orquesta Encantada (las dos primeras rondas de la flauta se corresponden con la voz; las dos siguientes, con un solo instrumental).




La sombra de la víbora 
no tiene veneno. 
Entre las vïoletas 
se enrosca el Tiempo. 
Y ya, compañerita de mis edades, 
te lo agradezco 
todas las armas 
que no empleaste. 

Los besos de la guerra 
desgarran mi aire. 
Se enzarza Eva pequeña 
con mil Adanes. 
Y yo, compañerita, tan cerca y lejos, 
como tú sabes, 
lo que no hiciste 
te lo agradezco. 

Tu amor en esta selva 
se va desprendiendo 
de amor, y queda un blanco 
de fruto tierno. 
Y aquí, compañerita, por las aljabas 
del mal no hecho 
mi cuerpo herido 
te da las gracias. 

Sangrando la paloma, 
la sierpe helada. 
¡La vida tras tus ojos, 
tu furia mansa! 
Y tú, compañerita de mis escuelas, 
por tanta nada 
tan pïadosa 
bendita seas.

1973

Y así viene a sonar cantada, con algún error que otro:


sábado, 17 de noviembre de 2012

El noble vals de Tristán e Iseo


En lo que grabamos (que está ya al caer) una versión en vivo de esta canción, para mí una de las más queridas, aquí va una versión que recoge el arreglo completo.

sábado, 10 de noviembre de 2012

Estaba yo pensando





Estaba yo pensando es una canción singular, al menos por el planteamiento: se trata de una vuelta sobre el dolor de ciertas pérdidas, afrontado no desde la fe en esto o aquello, sino desde un escepticismo más o menos consecuente sobre lo irreversible y definitivo de las mismas. Como pregunta el maestro,  ¿Qué era lo que fue? ¿Qué fue lo que era? Frente a la voluntad de pasar página y mudarse a una nueva ilusión, la canción habla de dejar abierta la herida, mientras ella quiera. Así dice la letra:


Estaba yo pensando
que todo lo que pasa
tendrá que ir a algún sitio
y se puede buscar;
estaba yo pensando
que todo lo que empieza
tal vez tenga un principio,
pero nunca un final.

Estaba yo pensando en ti
y el tiempo se burló de mí
y yo del tiempo.

Amigos que se fueron,
camisas de agujeros,
no puedo retenerlos
pero nunca se van.
Memorias inventadas,
acordes de la nada,
mareas de recuerdos
que iluminan el mar.

Estaba yo pensando en ti
y el cielo se rió de mí
y yo del cielo.

Todo es mentira,
pero nada es verdad;
tan solo que esta herida
no deja de sangrar
—ni yo lo intento.

Y así suena la versión instrumental de la Orquestina Encantada, con la parte de la voz en las cuerdas de un sitar harto beatlémano. Gracias como siempre al maestro Aníbal por ayudarme a encontrar las notas justas en los pasajes más comprometidos.


sábado, 29 de septiembre de 2012

Habanera septembrina

Como quien no quiere la cosa, llega la primera composición de este curso: una habanera (ya perpetré alguna otra) en re mayor, para clave y melotrón y percusión, un tanto psicotrónica ella.

domingo, 9 de septiembre de 2012

Hágase la oscuridad

Para Fátima, Aníbal y David, que la oyeron toser antes que nadie.

 ¡Y se puede bailar!, dicen que dijo Dylan cuando escuchó por primera vez la versión lisérgica que hicieron The Byrds de su Hombre de la Pandereta. Pues sí: también a esta canción que he hecho estos días, que empezó sonando más bien intimista y sinfónica, sin dejar de sonar así, con sus acordes invertidos, su nota pedal y sus giros modales, ha empezado a latirle el corazón a mil por hora.

Es mi hora drum and bass: de las canciones de Ciento Volando, me fascinan sobre todo los momentos en que Benja y Luli se quedan solos marcando el ritmo y el grado cero de la armonía; y me encanta arreglar con la Orquesta Encantada la percusión y el bajo de los temas nuevos que voy haciendo. Es como darles el beso de la vida.

En lo que grabamos la canción bien cantada, con instrumentos de verdad, así suena en las voces tuneadas de mi orquestina portátil:





domingo, 8 de julio de 2012

Estudio élfico

Hora de regresos. Ya que el caballero Gharlhahath los mentaba, vuelven los elfos, con esta pieza instrumental para tres voces que suena aquí en el más élfico de los instrumentos del rock, el melotrón, y en el castañeteo antañón del clave.


Añado otra versión, con una leve enmienda. Así suena la cosa en piano eléctrico:

viernes, 6 de julio de 2012

Que llueva, que llueva

Un pequeño experimento estival (y estiwaltz). Esta canción se canta en Torrequemada (Cáceres) para pedirle a la Virgen del Salor que haga caer la lluvia. La letra dice así:

—¿Qué es aquello que reluce 
por cima de la Custodia? 
—Es la Virgen del Saló,
que va por agua a la Gloria. 

Agua, Virgen del Saló. 
Agua, Virgen del Rosario. 
Agua, Virgen del Saló, 
que nos secan los campos. 

De la pregunta que sirve como fórmula de partida, que también utilizó alguna vez Lorca, podríamos hablar en alguna ocasión. Esta vez me he centrado en la música: María del Pilar Barrios Manzano y Ricardo Jiménez Rodrigo reproducen la melodía de esta canción tradicional en su trabajo «Un núcleo rural del llano cacereño: música y tradiciones en Torrequemada», publicado en Saber popular. Revista extremeña de folklore, números 19-20, años 2002-2003, pp. 111-412. La canción aparece en la página 258.

Mi experimento ha consistido en armonizar esta melodía a mi manera (o a la cientovolandera manera, si se prefiere), como si fuera una canción que fuéramos a tocar con el grupo. Le he dado un toque modal, mixolidio, porque si no se me hacía, a más de sencilla, simplona. Vds. dirán (si les apetece) si el juego ha sido niño o niña.

Edito para añadir algunas sugerencias del maestro Aníbal. ¡Mejor así!

También algunas observaciones sobre la melodía: aunque uno tiende a oírla en sol mayor, la nota sol no aparece en toda la pieza. Ocupa su lugar la nota si, que es la tercera del acorde de sol mayor. Pilar Barrios plantea la posibilidad de que sea una melodía muy antigua, en 'modo de mi', o sea, en modo frigio (en este caso, no en tonalidad de mi, sino en si). Yo no logro oírla así, pero sobre el papel es posible. Otra nota que no aparece es la sensible, o sea, la séptima de la escala mayor. No hay fa natural ni sostenido. Eso significa que la melodía puede armonizarse desde sol mayor o desde el modo mixolidio (con fa natural); o combinar las dos cosas, que es lo que hace este arreglo.