
Tras Jobim y João Gilberto, cualquier músico parece pequeño. Sin embargo, Jorge Ben (Jor) es inmenso. Pocos acordes, pero qué bien elegidos y dispuestos. La música pop pocas veces ha alcanzado la perfección de este
Mas que nada, que el primer Santana debió escuchar con devoción. Siguiendo el hilo que va del original (un tanto expresionista) a las versiones del Tamba Trio y Carlos Mendes se observa, además, el despegue del arreglo, que en la versión de Mendes y sus chicas es ya insuperable, puro acierto de principio a fin. No es extraño que el autor, obligado a convivir con su primer éxito, haya acabado dándole unas vueltas
un tanto extrañas (sin llegar nunca a los aberros de Dylan, de los que habría que hablar otro día). En cualquier caso, reducida a voz y guitarra sigue siendo
una maravilla. ¡Pensar que Ben, encima, se guardaba
Pais Tropical y la
Tabla de Esmeraldas! Palabras mayores. Un genio. A descubrirse.