Un tipo curioso John Lydon - Johnny Rotten. Yo crecí contra los Sex Pistols, a los que mis dos hermanos mayores consideraban el canon musical definitivo. Aún hoy, cuando leo que el punk fue una alegre patada libertaria a todas las limitaciones, me sonrío pensando que en mi experiencia doméstica fue justo al revés: el punk significaba que las canciones no debían tener más de tres minutos, que no podían apartarse del bajo-guitarra-batería (todo teclado era una mariconería), que no podían tratar sino tales o cuales temas, y con cierta pose bien determinada. Todo un complejo de ticks sectarios, asfixiantes. Libertad, mire usted, la de Frank Zappa, Robert Fripp o David Bowie.
Leyendo ahora algunas entrevistas, descubro que Lydon es lo que parece ser (un bocazas pendenciero y estridente), pero también lo contrario: un degustador decidido de Can, Magma y Neu, convencido de que no hay reglas musicales que dicten qué tocar ni por cuánto tiempo, y atendible hasta en sus críticas más feroces. Aunque dice que las viejas glorias de los 60 «son el Enemigo», admira a David Gilmour («un tipo magnífico»), confraterniza con Keith Emerson y se siente orgulloso de haber inspirado a Neil Young esta canción, que le parece espléndida. Ok. ¿Y a quién no?