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miércoles, 10 de septiembre de 2008

Javier Bergia: 25 años


Casi 25 años llevo ya escuchando a Javier Bergia, desde los días de Media Naranja y este concierto en TVE. ¿Tiene Bergia 25 canciones inolvidables, que justifiquen cada uno de estos años de fan fatal? Yo diría que sí —pero 12, a lo olímpico, pueden bastar por ahora. Ateniéndonos a lo que la Red recoge:
  1. Media naranja
  2. La lluvia me gusta
  3. Ausencia
  4. Recoletos
  5. Nunca te dije (también en directo)
  6. De aquellos años verdes 
  7. Dos kilómetros de paciencia
  8. El colegio de Alvarito
  9. Noche infinita y breve
  10. La leyenda y el cuento
  11. Melancolía
  12. Dulces años (con Ismael Serrano, que no, pero vale)
(Más «25 años», claro:)



martes, 8 de abril de 2008

Nunca te dije


La Red es un ejercicio de memoria. En vez de despertarnos, ir desprendiéndonos del sueño, emergen cada vez más detalles que habíamos olvidado, imágenes que no creímos volver a ver. Gracias a Juan Alberto Arteche y su Música sin fin, vuelvo a ese momento (dieciocho añitos tuvieron la culpa) en que tropecé por primera vez con Javier Bergia y su Nunca te dije. Había olvidado la coda caribeña, y en cambio la introducción más o menos casual (una historia tan triste que se da la vuelta) me ha perseguido todos estos años. Pienso que Bergia era todavía un músico pop, con ese guitarrista vertiginoso, como kingcrimsoniano, que duplica sin error los arreglos del disco (lástima que no se lance a un solo de veras en la parte final, que tanto lo pide). Hay algo desmañado y sin embargo industrioso en la manera de presentarse de Bergia, cierta estética de la catástrofe que me recuerda a Breton (el placer de hacerse servir, por ejemplo, una demolición al plátano). Para este mes de abril nos anuncia novedades del pasado: una antología. Voy pidiendo número.


domingo, 30 de marzo de 2008

Ausencia


Casa tomada (nada que no arregle un buen antigripal). Gracias a Bose, Montano, Crítico Constante, schelling y Mercutio.

*

Hoy, una joya casi secreta de Javier Bergia. Ausencia se publicó en 1985 como cara B de Vivir sin ti, single de su primer disco.



jueves, 28 de junio de 2007

Alegría y cansancio

No suelen asociarse, pero todas las grandes alegrías de mi vida, las que van más allá de un momento y te tienen en danza durante horas, me han llevado a este momento agotador en el que las palabras se me hacen amistosas pero de difícil manejo. Es probable que ande aún un tanto desaparecido durante días, o semanas, pero no dejo por eso de acordarme cantidad del blog y de las personas por las que lo escribo, intentando sacar lo mejor de esta mente saturada y poco rigurosa. Vayan mis disculpas por las muchas veces que no lo consigo —o lo mejor que puedo ofrecer no resulta suficiente.

Hoy creo acertar, por supuesto por mérito ajeno. Les dejo dos canciones memorables de Javier Bergia, inmortalizadas en sendos vídeos que debieron marcar época, pero pasaron, como todo lo suyo, casi desapercibidos. El tiempo, por mano amiga, los ha puesto en Youtube, y no dudo que dentro de nada llevarán miles de visitas. Si conocen alguien que se merezca el regalo, ya saben. Yo sé que ustedes sí. Un abrazo.




domingo, 25 de marzo de 2007

Qué ven mis nubes cansadas


La visión disparatada no siempre es apocalíptica, aunque el discípulo predilecto ha aportado lo suyo al género. Uno de mis ejemplos favoritos: Javier Bergia, Una mañana esencial, en el descatalogadísimo Tagomago (Gasa, 1989). A la flauta de pico y metalófono, la gran Begoña Olavide.

Un cañón de salida
y los poetas y pintores
escondiendo la mano
que los músicos
tocan con oro mate
y el tiempo de cada uno.
Y los ojos
de millones de estrellas
entre contrastes
y aguas varias.
Tengo el suelo mojado,
los pies están duros
y veo las manos
a lo lejos
con el mundo en los bolsillos.
Los mismos ojos
de aquellas estrellas
que ocupan todo el cielo.
¿Qué ven mis nubes cansadas?
Nicanor Villalta,
torero pundonoroso,
gran estoqueador y muletero.
¿Qué mañana será
el que dice la brisa?
¿Hasta qué lugar en el tiempo
se traduce una palabra?
Una mujer,
una ciruela,
un periódico, una frontera.
¿Qué mañana será
el que dice la brisa?
¡Qué cerca de la muerte
está la vida
cuando está perdido!
Comentaré tu vida entre mis pasos
en una merienda de ancianos,
casi un siglo de mil años navegando
por una oración sin aire,
despido a las gaviotas
y el aire por la espalda
me avisa que amanece,
qué mañana será
el que dice la brisa,
qué mañana será
el que dice la brisa.




*


Vimos a Bergia en directo el sábado 17, en el Centro Cultural de Valdemorillo. El sonido era espantoso, pero algún técnico entregado acabó domándolo. El maestro iba a pelo, voz y guitarra. Desgranó las clásicas (donde un día de noviembre / te conté que te quería, / ahora el PSOE tiene allí unas oficinas), algunos tesoros menos obvios (La oración y el té, Noche infinita y breve) y cinco o seis piezas del disco nuevo, Cedaceros 4, que estará a la venta en abril. Éramos pocos, pero hicimos todo el ruido necesario. Para conciertos y detalles del disco, ojo a la página oficial.

viernes, 26 de enero de 2007

Media naranja


Alguien definió a Javier Bergia como el secreto mejor guardado de la canción de autor española. Cuando se lo comenté no le hizo ni media, y me remitió a un copioso dossier de prensa donde se acreditaban sus méritos. Precisamente porque los méritos están, asombra el ninguneo, si no el secreto. Algo tendrá que ver haberse lanzado al ruedo cuando los cantautores a la antigua usanza andaban ya de capa caída y se imponía como plato único el rollo canalla de Sabina. Los hechos están en la Wikipedia, en una entrada donde Javier, si tiene un rato perdido, reconocerá seguramente muchas de las pistas que nos dio aquella tarde. Venga aquí la música: su primera canción grabada, banda sonora de la serie Media Naranja (1985), y aún una de las mejores. (Contaba Bergia que algunos años después Emilio Aragón le llamó para pedirle una copia. Al poco, oíamos por la tele aquello de «¡Quién podría imaginar que volverías de ese viaje...!»).

(Buenas noticias: pronto, disco nuevo). Ojo también a este turrón mágico.