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sábado, 10 de enero de 2009

La copla que está en mi boca


Iba a dedicar esta entrada a Christina Rosenvinge (tiempo habrá), pero un recuerdo infantil se ha cruzado en mi camino. La lista de los primeros discos que recuerdo haber visto por casa incluye los recopilatorios rojo y azul de los Beatles, Lord of the Ages (de Magna Carta) y uno de los discos de Jarcha, que traía este estribillo indeleble:

La copla que está en mi boca
a punto de ser del viento,
¡qué lejos de aquella copla
que estaba en mi pensamiento!

Copla que imaginé un día
poder cantar de una vez
tal como yo la sentía,
tal como yo la soñé.

No sé si Rafa Herrera conocía esta canción de antes, pero al menos dos veces, en esas sesiones interminables de guitarreo, nos entretuvimos en sacar los acordes y maravillarnos con esa letra perfecta. Ahora que rescato la canción completa, veo que algunas de las estrofas no le van a la zaga, como ésta que recuerda el Cristo asado de Krahe:

Dios está en la cocina,
que hoy es mi santo.
Mi hermana Lola al horno
lo está (a)dorando.
Mi hermana Lola
siempre está en la cocina
con Dios, a solas.

Otras son de un conceptismo juguetón que también tiene su punto:

Esta pena que vive
aquí en mi pecho,
ya más que pena manda
como un deseo:
y es que desea
dejar de ser deseo
para ser pena.

Ninguna es banal, y por el acierto más de una se diría de Manuel Machado, o de aquéllas recogidas por su padre, Demófilo. No me paro ahora a comprobarlo. El conjunto, en cualquier caso, apabulla, a pesar de la distancia que pueda separarnos de esta estética solemne progre-setentil. ¡Qué tiempo el tiempo!