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jueves, 11 de enero de 2007

La puerta secreta


Río sin orillas, puerta sin llave. Preparo una clase de Literatura. El protagonista de El cuento del Grial, aún sin nombre, deja la corte del rey Artús para volver a su casa, donde confía encontrar a su madre, sin saber que ésta ha muerto de dolor por su ausencia. En el camino, topa con un río de aguas rápidas y profundas, sin vados, puentes ni barcas. No logrará pasar.

Meses atrás, le daba vueltas a un par de coplas populares, y ahora vuelven, plenas de sentido.

¿Cómo quieres que vaya
de noche a verte
si hay un río en tu puerta
y no tiene puente?

*

Una vez que fui a aceitunas
con unas aceituneras,
me hicieron pasar el río
sin puente y sin pasarela.


El poeta (casi) inédito lleva más de un año pensando si llama o no a la puerta que podría ocultar lo que desea. Esta noche ha sentido que ya no tenía opción: intentarlo se había convertido en una necesidad. La carta está echada. En breve, las aguas se abrirán o se lo llevarán por delante.

lunes, 12 de diciembre de 2005

Rojo sangre



(imagen: gentileza de J. J. Dias Marques)


El Romancero le gustaba hasta a Borges. Esa parte realmente lindísima de nuestra tradición está, además, llena de recovecos. Por ejemplo, yo nunca hubiera pensado que el Santo Grial, esa madre de todos los McGuffin, encontrara su camino hasta Ciguñuela (Valladolid). Sin embargo, así fue, y la Revista de folklore del padre Díaz lo atestigua. Los romances de tema religioso son pocos y los más, como éste, reelaboran materia profana. Como quiera que sea, los versos finales son dignos de Excalibur.


La Virgen se está peinando
debajo de una alameda.
Pasa por allí José,
la dice de esta manera:
—¿Cómo no canta la Virgen,
cómo no canta la bella?
—¿Cómo quieres que yo cante
si estoy en tierras ajenas?
Tengo un hijo más blanco,
más blanco que la azucena.
Le están ya crucificando
en una cruz de madera.
Vivo le clavan los pies,
vivo le clavan las manos.
La sangre que de él caía
caía en un sagrario,
el hombre que la bebiese
será bienaventurado,
será rey en este mundo
y en el otro coronado.