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viernes, 10 de junio de 2016

Los trenes de Tozeur


Por orden de quien no puede evitarlo,
se hace saber que el cielo es un erial,
que es pecado mortal cruzar los dedos
 para mentir sin nubes y que el tiempo
es un camino múltiple en que todo
se tuerce, se bifurca, se entrevera
hasta volver en sí, cual burra al trigo.
Se hace saber que todo es espejismo:
un sueño del oasis esta ruta
y el hombre cuya sed colma el desierto.

lunes, 22 de septiembre de 2014

Animaladas


Paradojas del simbolismo: la lucha contra el animal salvaje, que nació como reivindicación de nuestra condición civilizada y rechazo, vía el animal externo, de la bestia que llevamos dentro, acaba siendo vista como lo que también es: una animalada que confirma lo brutos que somos. Un bucle del que solo se puede salir, me parece, no mediante la prohibición, sino mediante la desliteralización de la fiesta: liberando al animal de verdad del peso que nos habíamos acostumbrado a echarle encima (lo que no le librará, al menos de momento, de otros destinos horribles, como acabar en el matadero o hacinado en un espacio mínimo) y sustituyéndolo por cualquier otra cosa que pueda cumplir la función (aterrarnos y, sin embargo, resultar finalmente vencido). Se dirá que para contentarnos con sustitutos, mejor prescindir sin más del rito. Pero eso es no entender, respondemos, lo que es un rito. Plantéese el lector cuántos consumidores indignados piden al final de la misa el libro de reclamaciones al comprobar que, pese a la publicidad engañosa, no le han servido la tapa prometida de carne y sangre humanas.


Una cultura que haya proscrito todas las fiestas (incluido el circo) en las que participan y sufren animales tendrá, me parece, problemas para entender todo el arte (magnífico, a veces, como el de Lorca o MIguel Hernández) que, sin tocar una mica a los animales en cuestión, se ha construido alrededor del simbolismo de estos ritos. La taurofilia de los artistas parecerá entonces un atavismo vergonzoso, como cuando leemos que Platón o Edgar Poe no veían nada extraño en que algunos de sus congéneres fueran vendidos y tratados como esclavos. Sin duda la injusticia que supondrá esa renuncia a entender y apreciar la poética de la lucha con la fiera y su sacrificio es menor en comparación con la que sufren, aún hoy, los animales. Pero a mí me da que no será buena cosa. // En otro escenario posible, si esas fiestas evolucionan hacia la eliminación del sufrimiento animal (como nuestros ancestros pasaron del sacrificio de animales a los dioses a las ofrendas vegetales o directamente simbólicas), conservando sin embargo su valor sígnico, será posible leer y entender esa tradición como algo que tuvo, y sigue teniendo, sentido, pero que ha evolucionado, haciéndose más sutil y menos literalista. Imagino que en esta posición me quedo más solo que la una. Pero siento que, ya que lo pienso, me tocaba atreverme a decirlo.

miércoles, 6 de enero de 2010

Semana pop: martes rubí


Ayer martes fue un buen día. Ensayo maratoniano y concierto en el Rincón del Arte Nuevo, el mejor de los últimos años. La apuesta era arriesgada (guitarra eléctrica, bouzouki, bajo, saxo y flauta) pero todo sonó a tiempo y acordado. Reaparecieron, y cuán a tiempo, muchos amigos del alma: Alejandro el Maño, David, Ana Leal, Javier... Como aconseja la canción: Guarda horas felices / en lo más profundo de ti. Ayer cayeron unas cuantas.

*

Martes es, por etimología, día aguerrido; la sinestesia no lo desmiente, pero aporta matices. Es un caso curioso de palabra formada por dos sílabas paralelas pero en vivo contraste. El nudo de la palabra es ese rt, ritmo roto, de pie quebrado, pero ritmo al cabo. El refranero aconseja no casar ni embarcarse, creando así el reto: quien no se arriesga, no pasa la mar- (del martes) ni descubre sus tes-oros.

No se casa con nadie, desde luego, Martes Rubí, la dama legendaria de los Stones (en las noches profundas / fuimos aventureros: / la ventana enrejada / de la dama de fuego...).

La canción, magnífica, ha buscado sus intérpretes: Melanie y Battiato, para empezar. Vaya el original, pero también las pistas.





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Bonus track: Tuesday Afternoon.

jueves, 5 de noviembre de 2009

Los trenes de Tozeur


A los amigos de Facebook, ellos saben por qué

Los tranvías de mi pueblo (en mi pueblo no hay tranvías). Así los trenes de Tozeur, localidad tunecina que linda con el desierto, y a la que no llega (dicen) la red ferroviaria. Haberlos, sin embargo, haylos: en un viaje al lugar (¿quizá en busca de las raíces del sufismo?) Franco Battiato los vio avanzar entre espejismos, y les dedicó esta canción, una de sus mejores, incluida (alimentando mi sospecha) en Ecos de danza sufi. El invento concursó en Eurovisión en 1984, en voz de Battiato y Alice, pero no tuvo que pasar por la ignominia de la victoria. En 1998, las dos volvieron a interpretar la pieza juntos en directo. Aquí van las dos versiones.

(A todo esto, resulta que hay un tren de Tozeur; más exactamente, lo hubo, dejó de haberlo y hoy —¿gracias a Battiato?— ha vuelto y es uno de los reclamos turísticos del lugar.)






miércoles, 19 de marzo de 2008

Eurovisión

Confiaba en desengañarme (digo desengancharme) un poco, pero aquí en Sagrata, Italia, la hospitalidad de Giulia es tan buena que hasta hay conexión a la dínamo celeste (como la llamaba, sin saber aún de qué hablaba, Allen Ginsberg).

Está de actualidad el festival de Eurovisión, con sus cantantes previsiblemente imprevisibles. Bien: para representante sorprendente, Franco Battiato, que acudió en 1984 a la cita con esta maravilla. No ganó, claro.