Cuenta Jung en sus memorias que una de sus primeras visiones trascendentales fue ésta: la cúpula de una iglesia. De pronto, del cielo, cae una catarata de mierda que cubre todo el edificio. Lo que se construye en honor de lo sagrado (lo desconocido) es en realidad una blasfemia, una costra que obstaculiza su curso. 'Dios' se da por aludido, pero sólo para desautorizar la maniobra de 'los suyos'. Heráclito, más fino: 'Uno y solo lo inteligente no quiere y quiere que se le diga nombre de Zeus' (Ἓν τὸ σοφὸν μοῦνον λέγεσθαι οὐκ ἐθέλει καὶ ἐθέλει Ζηνὸς ὄνομα, fr. 32 D-K).
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martes, 7 de septiembre de 2010
Ni caído del cielo
Cuenta Jung en sus memorias que una de sus primeras visiones trascendentales fue ésta: la cúpula de una iglesia. De pronto, del cielo, cae una catarata de mierda que cubre todo el edificio. Lo que se construye en honor de lo sagrado (lo desconocido) es en realidad una blasfemia, una costra que obstaculiza su curso. 'Dios' se da por aludido, pero sólo para desautorizar la maniobra de 'los suyos'. Heráclito, más fino: 'Uno y solo lo inteligente no quiere y quiere que se le diga nombre de Zeus' (Ἓν τὸ σοφὸν μοῦνον λέγεσθαι οὐκ ἐθέλει καὶ ἐθέλει Ζηνὸς ὄνομα, fr. 32 D-K).
miércoles, 15 de febrero de 2006
La victoria del alma
La semana misma es su triunfo (aunque sea pírrico). Sólo el fin de semana, nominalmente hablando, huele a rancio y sacristía, como si la autoridad competente hubiera sentido imprescindible echar ahí el resto en la tarea, felizmente fracasada, de judeocristianizar nuestros días. En los demás, pese a las imprecaciones de Martín de Braga y demás Padres estériles, han quedado encriptados los nombres de cinco dioses, en distribución extraña: Luna, Marte, Mercurio, Júpiter, Venus. Todos dios y planeta, si eso sirve de pista —y por tanto, aquí como allí, extrañamente exclusos Minerva, Juno y Apolo (aunque éste último es recuperable: el Domingo, día del Señor, lo fue antes del Sol, del mismo modo que la Navidad fue antaño nacimiento del Sol Invicto; en cuanto al sábado judaizante, bajo su máscara late, hambriento, Saturno). Valga por lo que valga, sólo Marte recibe a la vez día, planeta y mes, lo cual no es poco para dios tan ubicuo como aborrecido.
Como en el lenguaje, en la psique. Nuestro envoltorio es cristiano, pero donde quiera que hoces un poco sale la verga mágica de Príapo o Min (ésa que, según leyenda o verdad, un arqueólogo victoriano fue cortándole a cada una de las estatuas itifálicas de un famoso templo egipcio), dispuesta a concederte un deseo. El amor mueve el mundo, decía Cernuda. Y con qué meneíllo...
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