El mundo me lleva ganadas algunas batallas, pero encuentro un segundo de respiro. Sin tiempo lo digo, pero conmovido: una vez más, qué grande Jung:
Cuando le preguntaron en una ocasión sobre Dios, contestó: "Dios es el nombre con el que designo todas las cosas que cruzan mi camino violenta y apresuradamente, todas las cosas que afectan mis puntos de vista subjetivos, planes e intenciones y cambian el curso de mi vida para bien o para mal" (Entrevista publicada en "Good Housekeeping Magazine", 1961)
El acierto no consiste en que eso sea lo que por Dios suele venderse, sino en la perspectiva, inusual y exacta: Jung no alude a Dios, sino a algo más importante que está en el origen de tal idea-personaje pero es previo y exterior a ella. Llámalo hache (o, como éstos, Satán):