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miércoles, 29 de julio de 2009

Tiempo atrás


Repasando, fueron tres las canciones de Dani que arreglamos con Assahar, aunque una de ellas (Otra chica igual) nunca llegamos a grabarla con la mesa (sí en directo). Si Otra chica igual era una canción pop, que no desentonaba con el resto del repertorio, y la Canción amarilla el límite freak del mismo, en algún punto intermedio nada aristotélico vivía Tiempo atrás, gentil y enérgica, mi favorita de aquella maqueta.

Como la Canción amarilla, Tiempo atrás tiene varios cambios de ritmo, que volvían loco a Marcelo, el batería (aunque, como se aprecia, acabó cogiéndoles el punto). Se mueve también entre varias tonalidades, aunque con gentileza, sin la brusquedad de su hermana mayor. La referencia al lago me hizo pensar en El etrusco, de Mika Waltari, cuyo protagonista la hubiera suscrito; pero Dani no la había leído, así que la inspiración debió de llegarle de alguna otra fuente.

Todos los elementos dispares del grupo me parecen aquí fusionados felizmente: las voces de Dani e Isabel, la flauta (afinada esta vez), la base rítmica (que vence heroicamente las dificultades), las guitarras reverberantes y hasta ese acople que se insinúa repetidamente, sin llegar a desatarse, y acaba sonando como un órgano fantasma. O tempora!

Tiempo atrás,
mucho tiempo atrás,
encontré pequeñas
todas las montañas.
Abandoné mi lago,
abandoné el camino
y tú me esperabas.

Pero entonces no sabía
el lenguaje de las estrellas
y era como si el destino
se hubiera olvidado de mí.
Pero entonces no sabía
leer en las estrellas,
no pensé que fuera a perderte tan pronto.

Y soñé que volvía a mi lago al atardecer
y soñé que tú estabas allí
mirándome fijamente,
mirándome fijamente
y no sé cuánto tiempo pasé después
creyendo todo mentira,
buscando tu voz perdida,
pensando en tu voz perdida.

Tiempo atrás,
mucho tiempo atrás,
te vi por última vez.
Todas las noches contigo
eran distintas.
¿No recuerdas? Yo sabía
cómo hacerte reír.
Todas las noches contigo
eran distintas.
¿No recuerdas? Yo sabía
cómo hacerte reír.


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martes, 28 de julio de 2009

Canción amarilla


Ya he contado la historia: cuando éramos críos, tuvimos una banda de rock, Assahar, que disolvimos para hacer otra cosa. En esa otra cosa, siempre por definir, seguimos (increíblemente) mil años después. Pero en el propio repertorio de Assahar se colaron algunas briznas de esa música que nos llevó a la intemperie. Esta canción de Daniel, totalmente dadaísta, marcó la frontera: la sección rítmica y la cantante (que se abstuvo) la aceptaron a regañadientes, pero a los guitarristas nos encantaba, y se nota: hay sitio de sobra para ambos (el tímido y el volcánico) en el solo final de la canción, que empiezo yo y termina Nacho (los últimos compases, por cierto, han volado: no sé si aparecerá en otra cinta una versión completa). Bien cantada, hasta se entendería... Por si acaso, aquí va la letra:

Canción amarilla
del viejo pirata
y la dulce niña
con ojos de gata.

Yo no sé dónde encontrar...

Buque fantasma
sobre un mar de plasma
buscando un cristal.

Yo no sé dónde encontrar
el buque fantasma
sobre un mar de plasma
y el busque fantasma
sobre un mar de plasma
sin principio y sin final.

Haremos canciones
después del ocaso,
el tiempo es escaso
y tú
hoy estás tan bella,
acepta esta estrella,
olvida mi nombre,
yo soy un pirata,
yo no soy tu hombre,
yo vine a la orilla
a hacer la Canción Amarilla.







viernes, 3 de abril de 2009

Vagando

Porque yo tengo una banda de rocanrol. La tuvimos, a los 19 años: Assahar. Y mola volver a oírla.

La canción la compusieron el guitarra solista, Nacho, y su hermano, sin duda tras leer a Raymond Carver y apurar un cubata. El navajazo de la segunda estrofa dejó más de un oyente malherido.




Vagando por el parque
una sombra en un árbol
y es de noche.
Un hombre en gabardina
pasea sobre las hojas,
déjale ir.

Y en el cielo
no hay luz,
tan sólo encuentro Coca-Cola.
Quizás bebí...
Para, muñeca,
¿tienes un minuto para mí?

Si miras en lo oscuro
aparece un navajero,
va y te mata
y aquella rubia sola
sin dinero, abandonada,
sólo espera.

Y en el cielo...

Vagando por el parque,
un destello en un árbol
y amanece.
Un coche desguazado
y su dueño cabreado,
qué desgracia.

Y en el cielo...

[Canta Isabel, fan de los Beatles y los Héroes del Silencio. Al bajo y la batería, Raúl y Marcelo, hermanos y residentes en la música surf. Dani (sin canas) a la flauta y coros y yo mismo —qué tirillas— a la guitarra rítmica.]