Repasando, fueron tres las canciones de Dani que arreglamos con Assahar, aunque una de ellas (Otra chica igual) nunca llegamos a grabarla con la mesa (sí en directo). Si Otra chica igual era una canción pop, que no desentonaba con el resto del repertorio, y la Canción amarilla el límite freak del mismo, en algún punto intermedio nada aristotélico vivía Tiempo atrás, gentil y enérgica, mi favorita de aquella maqueta.
Como la Canción amarilla, Tiempo atrás tiene varios cambios de ritmo, que volvían loco a Marcelo, el batería (aunque, como se aprecia, acabó cogiéndoles el punto). Se mueve también entre varias tonalidades, aunque con gentileza, sin la brusquedad de su hermana mayor. La referencia al lago me hizo pensar en El etrusco, de Mika Waltari, cuyo protagonista la hubiera suscrito; pero Dani no la había leído, así que la inspiración debió de llegarle de alguna otra fuente.
Todos los elementos dispares del grupo me parecen aquí fusionados felizmente: las voces de Dani e Isabel, la flauta (afinada esta vez), la base rítmica (que vence heroicamente las dificultades), las guitarras reverberantes y hasta ese acople que se insinúa repetidamente, sin llegar a desatarse, y acaba sonando como un órgano fantasma. O tempora!
Tiempo atrás,
mucho tiempo atrás,
encontré pequeñas
todas las montañas.
Abandoné mi lago,
abandoné el camino
y tú me esperabas.
Pero entonces no sabía
el lenguaje de las estrellas
y era como si el destino
se hubiera olvidado de mí.
Pero entonces no sabía
leer en las estrellas,
no pensé que fuera a perderte tan pronto.
Y soñé que volvía a mi lago al atardecer
y soñé que tú estabas allí
mirándome fijamente,
mirándome fijamente
y no sé cuánto tiempo pasé después
creyendo todo mentira,
buscando tu voz perdida,
pensando en tu voz perdida.
Tiempo atrás,
mucho tiempo atrás,
te vi por última vez.
Todas las noches contigo
eran distintas.
¿No recuerdas? Yo sabía
cómo hacerte reír.
Todas las noches contigo
eran distintas.
¿No recuerdas? Yo sabía
cómo hacerte reír.
<
mucho tiempo atrás,
encontré pequeñas
todas las montañas.
Abandoné mi lago,
abandoné el camino
y tú me esperabas.
Pero entonces no sabía
el lenguaje de las estrellas
y era como si el destino
se hubiera olvidado de mí.
Pero entonces no sabía
leer en las estrellas,
no pensé que fuera a perderte tan pronto.
Y soñé que volvía a mi lago al atardecer
y soñé que tú estabas allí
mirándome fijamente,
mirándome fijamente
y no sé cuánto tiempo pasé después
creyendo todo mentira,
buscando tu voz perdida,
pensando en tu voz perdida.
Tiempo atrás,
mucho tiempo atrás,
te vi por última vez.
Todas las noches contigo
eran distintas.
¿No recuerdas? Yo sabía
cómo hacerte reír.
Todas las noches contigo
eran distintas.
¿No recuerdas? Yo sabía
cómo hacerte reír.
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