Cambio de ruta
Ya he llegado, y la guardia civil también.
Tardo en localizarla pero al fin la veo al lado de su hijo. Me quedo tranquilo, parece estar ilesa pero llora sin parar. Ya a su lado, le beso la frente para serenarla, “todo está bien mamá, no sufras más”. Después me voy, despacio, hacia lo más alto.
Torcuato González Toval