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VOX DEI SEGUN VOX DEI


EZEQUIEL ABALOS

1ra. Edición: 2018
Editorial: El Encuentro Editorial
Prólogo: S/P

Un nuevo libro de la colección de bandas y solistas de los 70's que está editando mi querido amigo y escritor de nuestro rock, Ezequiel Ávalos.
En esta ocasión es la 10ma. entrega con la biografía del grupo Vox Dei.

Para compilar la historia de una banda, nada mejor que contarla a través del relato de sus protagonistas.
Sobretodo si esa banda es Vox Dei, que, desde sus inicios, dejó en claro que venía a hacer historia en la Argentina.

Su primer disco, Caliente, y la obra conceptual basada en La Biblia, le dieron pertenencia universal al rock de acá. Cultores del rock y del blues, dejaron plasmados himnos que al día de hoy son idolatrados y reversionados por las nuevas generaciones.
A lo largo de sus 50 años de existencia, a pesar de sus diferencias y variadas formaciones, Vox Dei pudo mantener vigente la llama del rock.

Con desafíos, traiciones, separaciones y enconos, la historia de Vox Dei recorre su devenir inmortalizando su trayectoria y renovando su obra cumbre con las nuevas tecnologías, mientras que profundiza su propia grieta con quien reclama su participación autoral.




EL SECRETO DE LA MUSICA DE VIRUS

NANDO GARCIA

1ra. Edición: 2023
Editorial: Vuelta a Casa Editorial 
Prólogo: Damián Carcacha
 
   Si algo le faltaba a la historia de Virus era la voz de su principal compositor Julio Moura, para muchos el Moura más romántico, el introvertido, el menos expuesto en toda esta historia, por supuesto, hasta ahora. Con una increíble dedicación Julio leyó y respondió cada incertidumbre que el autor del libro plantea.
Acá se abre la puerta a la reflexión y a la memoria de Julio.

   El libro no solo habla de Virus, sino también de los Moura, de la Argentina de los 80, del futbol, del tango, de The Clash, de The Cure, de Charly, del Diego, del Flaco y, por supuesto, de Limbo y Enigma 4 (el último trabajo de Julio).

   Finalmente este resulta ser un libro imprescindible y único para todos los fans de Virus debido a que hasta la actualidad lo que se contó de la historia de la banda posee huecos, malos entendidos y desde pequeños errores hasta enormes disparates.
Porque ya se dijo muchas veces, Virus rompió todos los esquemas sociales y culturales en 1981 y se mantuvo vigente hasta la actualidad, sin duda merecía un libro como este.

Virus hoy



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 Nando Garcia nació en La Plata en 1970, desde adolescente ha tenido predilección por el rock argentino, hecho que lo convirtió en un lector acérrimo de las historias de la música que disfrutó toda la vida.
El autor, Doctor en Ciencias Naturales, investigador del CONICET y docente de la UNLP (especialista en Bioquímica y Biofísica comparada de lipoproteínas de artrópodos), dejó por un momento de lado la escritura científica para dar curso a su primer libro de rock argentino en un relato apasionado, minucioso e inédito sobre una de sus bandas favoritas. 

ESTA NOCHE TOCA CHARLY

ROQUE DI PIETRO
 
1ra. Edición: 2017
1ra. Edición: 2020 (Aumentada)
Editorial: Gourmet Musical 
Prólogo: El Autor
 
UN VIAJE POR LOS RECITALES DE CHARLY GARCIA (1956-1993)
 
Quizás más que en otros géneros de la música popular del siglo xx, en el rock las trayectorias de los principales grupos y solistas suelen pensarse en torno a sus discos y son la fuente preferida por los historiadores. Pero más allá de estos registros planificados y producidos para perdurar en el tiempo, las presentaciones en vivo constituyen otra parte de la obra, casi una historia en paralelo, destinada a ser efímera y a quedar solo en el recuerdo de quienes estuvieron allí.

En el caso de Charly García, la inusual abundancia de grabaciones no oficiales a lo largo de décadas (las llamadas grabaciones piratas o bootlegs) ofrece la posibilidad observar y analizar su carrera a través de sus recitales.
Escuchar esa “obra paralela” permite entender de una manera mucho más completa y detallada los cambios en su música.
En la elección de repertorios y músicos, en los nuevos arreglos y alteraciones ocasionales en las letras, en la utilización de recursos del pasado o que adelantan el futuro, en las reacciones del público y la prensa se cuenta la otra historia de uno de los grandes compositores, intérpretes y performers de la música latinoamericana.

Realizado con el respaldo de un enorme catálogo de grabaciones, un monumental archivoperiodístico, documentos inéditos y más de cincuentaentrevistas a músicos, ingenieros de sonido, mánagers, periodistas, ex compañeros y fans, este libro retrata a Charly García como músico de escenarios desde sus audiciones en el Conservatorio Thibaud-Piazzini en octubre de 1956 hasta el concierto en el estadio de Ferrocarril Oeste en diciembre de 1993, antesala de lo que se conoce como su etapa Say No More.

Revelador, obsesivo, desmitificador y celebratorio, Esta noche toca Charly toma como punto de partida la actividad en vivo de García pero termina siendo una lectura indispensable para comprender las razones del impacto artístico y social que ha tenido –y aún tiene– la música de este extraordinario artista.


2da edición - año 2020

Índice de Contenidos (2da. ed.)

Prólogo a la segunda edición 13

Introducción 16

Conservatorio (1956 / 1964) 28
Buenos Aires: Conservatorio Thibaud-Piazzini – Recitales de fin de año (1956 / 1964) 32

Sui Generis (enero 1965 / 23 de septiembre 1975) 57
Buenos Aires: Festival BA Rock III, Argentinos Juniors (16 diciembre 1972) 77
Buenos Aires: Teatro Astral (16 de marzo 1973) / Teatro Lasalle (Primer semestre de 1973) 85
Buenos Aires: Teatro Astral (6 de abril 1973) 88
Buenos Aires: Radio Municipal, Programa Melopea (7 y 8 de abril 1973) 95
Buenos Aires: Festirock 73, All Boys (diciembre 1973) 97
Buenos Aires: Auditorio Kraft (mayo 1974) – Porsuigieco 99
Beccar: Colegio Marín (8 de noviembre 1974) 109
Buenos Aires: Teatro Coliseo (13 de diciembre 1974) 111
Buenos Aires: Teatro Gran Rex (abril 1975) 115
Buenos Aires: Teatro Astral (junio 1975) 116
Tandil: Teatro Estrada (5 de julio 1975) – Porsuigieco 119
Buenos Aires: Adiós Sui Generis, Estadio Luna Park (5 de septiembre 1975, 2 funciones) 121

La Máquina de Hacer Pájaros (diciembre 1975 / noviembre 1977) 132
Buenos Aires: La Bola Loca (mayo 1976) 135
Buenos Aires: Canal de TV Teleonce, programa Rock en Teleonce (septiembre 1976) 142
Tucumán: Palacio de los Deportes (enero 1977) 147
Buenos Aires: Estadio Luna Park (17 de junio 1977) 151
Córdoba: Entrevista de Patricia Perea a Charly (agosto 1977) 155
Montevideo: Teatro Solís (23 de agosto 1977) 164
Buenos Aires: Festival del Amor, Estadio Luna Park (11 de noviembre 1977) 172

Serú Girán (enero de 1978 / mayo de 1982) 186
Buenos Aires: Festival de la Genética Humana, Luna Park (28 de julio 1978) 197
Buenos Aires: Estadio Obras (3 de noviembre 1978) 207
Buenos Aires: Estadio Obras (29 de junio 1979) 232
Buenos Aires: Auditorio Kraft (septiembre 1979) 235
Río Cuarto (septiembre / octubre 1979) 238
Córdoba: Club Municipal (16 de noviembre 1979) 245
La Falda: Festival de La Falda, Anfiteatro Municipal (10 de febrero 1980) 249
Buenos Aires: Estadio Obras (7 de junio 1980) 251
Río de Janeiro: Rio Monterey Jazz Festival, Estadio Maracanazinho (17 de agosto 1980) 264
Buenos Aires: Estadio Obras (septiembre 1980) – Con Spinetta Jade 268
Buenos Aires: Estadio Obras (diciembre 1980) 273
Buenos Aires: La Rural (30 de diciembre 1980) 274
Mar del Plata: Carpa de la República (16 de febrero 1981) 275
Buenos Aires: Estadio Obras (14 de marzo 1981) 276
Buenos Aires: Estadio Obras (8 y 9 de mayo 1981) – Invitado de Gilberto Gil 278
Buenos Aires: Estadio Obras (4 de septiembre 1981) 280
Comodoro Rivadavia: Club Huergo (¿octubre? 1981) 283
Montevideo: Estadio Luis Franzini (8 de diciembre 1981) – Sui Generis 284
Buenos Aires: Teatro Coliseo (25 de diciembre 1981) 287
La Falda: Festival de La Falda, Anfiteatro Municipal (6 de febrero 1982) 289
Santa Teresita: Discoteca Vabieka (17 de febrero 1982) 290
Buenos Aires: Estadio Obras (6 y 7 de marzo 1982) 293
Buenos Aires: Teatro Ópera (febrero 1982) – Invitado de Mercedes Sosa 297
Buenos Aires: Festival de la Solidaridad Latinoamericana,
Estadio Obras (16 de mayo 1982) 297

Yendo de la cama al living (mayo 1982 / abril 1983) 302
Buenos Aires: Estadio Ferrocarril Oeste (26 de diciembre 1982) 310
Córdoba: Estadio Club Atenas (28 de noviembre 1982)
La Plata: Estadio Polideportivo de Gimnasia y Esgrima (11 de diciembre 1982) 319
Miramar (febrero 1983) 320
Temperley (marzo 1983) 320
Buenos Aires: Estadio Obras (5 de marzo 1983) 321
Tucumán: Palacio de los Deportes (27 de abril 1983) 325
Clics modernos (mayo 1983 / octubre 1984) 329
Córdoba: Estadio Club Atenas (8 de diciembre 1983) 339
Buenos Aires: Estadio Luna Park (19 de diciembre 1983) 342
Mar del Plata: Estadio General San Martín (14 de enero 1984) 353
San Justo: SkyLab (4 de mayo 1984) 354
Buenos Aires: Canal 13, Programa Badía y compañía (9 de junio 1984) 356
Barcelona: Studio 54 (13 de julio 1984) 363
Santiago de Chile: Teatro Gran Palace (3 y 4 de agosto 1984) 366

Piano bar (noviembre 1984 / octubre 1985) 370
Buenos Aires: Estadio Luna Park (25 de mayo 1985, 1ª función) 384
Santiago de Chile: Estadio Nacional (8 de junio 1985) 391
Lima: Feria del Hogar (del 24 al 29 de julio 1985) 392
Buenos Aires: Festival Rock & Pop, Estadio Vélez (13 de octubre 1985) 399
Tango – Las Ligas (diciembre 1985 / noviembre 1986) 409
Temperley: Le Paradis (15 de febrero 1986) 412
Porto Alegre: Teatro da Ospa (20 de junio 1986) 414
Quilmes: Electric Circus (octubre 1986) 417
Madrid: Festival Iberoamericano (noviembre 1986) 418
Buenos Aires: Paladium (29 de marzo 1986) 419
Córdoba: Estadio Club Atenas (abril 1986) 422

Parte de la religión (enero 1987 / diciembre 1988) 427
Córdoba: Festival de La Falda, Anfiteatro Municipal (7 y 8 de febrero 1987) 427
Rosario: Discoteca Space (8 de julio 1987) 434
Montevideo: Palacio Peñarol (18 de julio 1987) 435
Buenos Aires: Teatro Gran Rex (noviembre de 1987) 447
Mar del Plata: Superdomo (23 de febrero 1988) 448
Montevideo: Estadio Luis Franzini (28 de febrero 1988) 449
Buenos Aires: Estudio TMA (9 de marzo 1988) – Reunión de Serú Girán 450
Buenos Aires: Estadio Obras (23 de abril 1988) 453
Buenos Aires: Prix D’Ami (5 de agosto 1988) 458
Buenos Aires: Festival Amnesty, Estadio River (15 de octubre 1988) 459

Cómo conseguir chicas (enero 1989 / mayo 1990) 469
Buenos Aires: Estadio Ferrocarril Oeste (7 de abril 1989) 476
Bogotá: Plaza de Toros (mayo de 1989) 478
México: Programa de TV La Movida (octubre 1989) 483
Buenos Aires: Teatro Gran Rex (noviembre 1989) 486
Nueva York: The Ritz (18 de marzo 1990) 491

Filosofía barata y zapatos de goma (junio 1990 / marzo 1991) 497
Buenos Aires: Teatro Gran Rex (22 de noviembre 1990) 502

La transición (enero 1991 / diciembre 1993) 513
Lomas de Zamora: Teatro Coliseo (14 de junio 1991) 516
Buenos Aires: Estadio Ferrocarril Oeste (22 de diciembre 1991) 523
Buenos Aires: Teatro Coliseo (2 de septiembre 1992) 529
Buenos Aires: Estadio River (30 de diciembre 1992) – Serú Girán 537
Santiago de Chile: Estadio Chile (30 de julio 1993) 555
Buenos Aires: Prix D’Ami (6 de agosto 1993) 559
Buenos Aires: Estadio Ferrocarril Oeste (17 de diciembre 1993) 563

Epílogo autorreferencial y agradecimientos 577

Bibliografía 579
Entrevistas 593
Índices temáticos 595

GARCIA

FERNANDO SANCHEZ - DANIEL RIERA


1ra. Edición: 2020
Editorial: Vademecum 
Prólogo: Los Autores
 
15 AÑOS DE ENTREVISTAS CON CHARLY

A lo largo de quince años, entre 1992 y 2007, Fernando Sanchez y Daniel Riera entrevistaron a Charly García para diferentes medios.

En esos años, que fueron los posteriores al reencuentro de Serú Girán, apareció la etapa más escandalosa de García: la del brazalete Say no more y los aerosoles, la del salto del noveno piso a una pileta en Mendoza, la de los recitales suspendidos o con retrasos de tres horas, las de las peleas por televisión.

En el departamento de Coronel Díaz y Santa Fe, en estudios de grabación, aviones o suites de hoteles; en la previa al regreso de Serú Girán, antes de viajar a Inglaterra para tratarse con el psiquiatra de Peter Gabriel y Robert Fripp, junto a Mercedes Sosa o su hijo Miguel, desmenuzando un compilado de los Beatles, mezclando uno de sus discos más extravagantes (Sí. Detrás de las paredes), en las primeras sesiones de Rock and roll yo, poco antes de terminar su álbum maldito Kill gil o en medio de un viaje lisérgico hacia las sierras cordobesas.

Horas de charlas a lo largo de una década y media que ahora estas páginas recogen en un único y esencial volumen. Además, esta antología incluye una pieza clave en la literatura sobre García: Charly recuerda, el célebre reportaje realizado en los inicios del siglo XXI en el que el músico que más y mejor le tomó el pulso a la vida en este rincón del mundo revisó como nunca antes toda su carrera.

                                                                                                Charly con los autores

Ya no hay dudas al respecto: se trata de la entrevista más trascendente realizada alguna vez a Charly García; presentada en este libro por primera vez en su versión completa.

Pero estas entrevistas de Sanchez y Riera mostraban —rescataban— un perfil distinto del García que se reflejaba en los grandes medios.
Charly era aquí un músico reflexivo, atento, lúcido, profundo, apasionado.
Por eso, ahora que estas entrevistas se publican reunidas en el volumen García, más que una compilación de notas de dos periodistas, parece ser un nuevo trabajo de Charly escrito en colaboración.  

HAY COSAS PEORES QUE ESTAR SOLO

FEDERICO ANZARDI

1ra. Edición: 2021 
Editorial: Gourmet Musical 
Prólogo: Fito Paez

“En esta puta ciudad todo se incendia y se va”, cantó Fito Páez desde las entrañas de su angustia. Ese grito todavía se escucha como uno de los desgarros más intensos del rock argentino.
Ciudad de pobres corazones, el disco que publicó en 1987 tras los asesinatos de su abuela y de su tía abuela, fue el resultado de un proceso interno que tuvo a Fito al borde de la locura, preso de un odio que se reflejó en un cambio rotundo de sonido y actitud.
Días dominados por el alcohol y las pastillas y una evidente ausencia de esperanza en el futuro.

Basado en un extenso trabajo de archivo y de numerosas entrevistas con los protagonistas, especialmente hechas para esta investigación, este libro muestra cómo hizo Fito para atravesar la tragedia sin convertirse en una víctima.

Una historia anclada en la cultura pop de los ochenta que cuenta la caída y la resurrección de uno de los artistas más importantes de la música latinoamericana.

100 VECES REDONDOS

JOSE BELLAS - FERNANDO GARCIA

1ra. Edición: 2014
Editorial: Ediciones B 
Prólogo: Los Autores
 
"Historias secretas del pogo más grande del mundo" quiere decir exactamente eso: cómo y por qué la banda más convocante de la historia del rock argentino permanece aún hoy, a tantos años de su despedida, envuelta en un halo de misterio y encanto.
El recorrido y la transformación de ese rumor surgido en el underground de La Plata en una multitud capaz de sacudir los cimientos de Buenos Aires saltando con los acordes de "Ji ji ji" en River Plate es lo que se descubre en las páginas de este libro.

Los periodistas José Bellas y Fernando García, autores de 100 veces Pappo, llevan el hipnótico cuento de Patricio Rey de regreso a las voces que lo sostuvieron hasta hoy.
Desde los tiempos del hippismo y la resistencia, al éxodo y el retorno a la democracia, la vida argentina de los últimos cuarenta años palpita en torno a estas historias contadas por sus propios dueños y un elenco de protagonistas y testigos de la leyenda en los escenarios y el estudio de grabación. A propósito: ¿alguien vio a Patricio Rey?

Testimonios en primera persona alrededor del mito indeleble de los Redondos. Un libro para fanáticos y para todos aquellos que quieran descubrir por qué y cómo se convirtieron en la banda más misteriosa del rock argentino.

LA VIDA SECRETA DEL ROCK ARGENTINO

 MARCELO FERNANDEZ BITAR

1ra. Edición: 2019
Editorial: Sudamericana 

Prólogo: El Autor


Un aspecto poco conocido en la historia del rock nacional es el vertiginoso avance técnico que ocurrió durante la década del 80 a la par del alcance masivo de las canciones más emblemáticas, la exportación de artistas hacia otros rincones de Latinoamérica y la llegada al país de figuras internacionales de primera línea.
Detrás de escena hubo un puñado de actores que acompañaron el crecimiento del rock local con pasión, entusiasmo desbordante, amor por su profesión y ganas de trascender las fronteras.

Marcelo Fernández Bitar rescata el trabajo de estos héroes anónimos que rodean los éxitos de la época de oro de figuras como Spinetta, Charly García y Soda Stereo.
Figuras que, contra viento y marea, sorteando las crisis económicas, lograron que la escena musical creciera y sentara las bases para el fenómeno actual del rock en la Argentina.

A modo de adelanto, compartimos el capítulo dedicado a Paul Tozer, el encargado de escenarios y logística que comenzó trabajando con Soda Stereo, fue responsable técnico de los primeros shows internacionales de estadios, y continúa en el mismo rubro después de más de tres décadas.

Paul Tozer es la persona que figura como “manager de producción” en casi todos los grandes recitales en la Argentina de las últimas tres décadas. Armado de escenarios y logística es lo suyo, desde Tina Turner en River (1988) hasta el último Lollapalooza local.
Empezó casi de casualidad, como toda su generación.
Su hermano fue baterista de Nito Mestre, así que lo acompañaba a los shows y en 1981 terminó trabajando con “la monada”, nombre genérico para un equipo de gente con nombres y apodos como Pablito, Pecas y el gordo Eduardo. Su debut fue en el Country Club de Banfield, y desde entonces no paró más.

“Una de las cosas que aprendí —cuenta— es que esto había que hacerlo como un laburo profesional, porque siempre existió el tipo que terminaba de laburar, se tomaba 32 cervezas a la noche, se iba a dormir a las dos de la mañana, y a las siete tenía que estar en el lobby. 
Quizás en esa época sucedía con muchos de nosotros, pero con un montón de gente no.
Eso también empezó a marcar la diferencia: todos arrancamos simplemente porque nos gustaba la música. Toda la gente que está en este medio tiene una pasta especial para esto; no eligió hacer otra cosa. Nos gustaba, le dimos para adelante, y cada uno desde su lugar mejoró las condiciones laborales, los horarios y las formas. Y copiábamos cuando venía gente de afuera para organizar los shows.
La primera visita de Guns N’ Roses, por ejemplo, fue toda producción local, así que vinieron para ver cómo hacíamos el montaje de escenario, la entrada de sonido y de luces. Hacían lo mismo que terminamos haciendo nosotros muchos años más tarde con los primeros recitales grandes en Chile. Yo fui muchísimo a Chile a hacer shows internacionales con mucha producción local, haciendo los túneles para entrar al estadio Nacional de Chile con las grúas de U2.
Y no eran dos semanas en Chile, era un mes y medio de trabajo”.


¿Cómo eran esos shows de Nito Mestre en cuanto a escenario, luces y sonido?
Había un camioncito con unas cajas de sonido enormes de Milrud.
De hecho en esa época venía a los shows la gente de Milrud, como Pirilo y Masita. Eran los mejores monitores de la época, por el tamaño de las cajas. Se armaba eso, y en luces no había que pensar en techos ni colgar nada porque estaban las famosas torres con par 300 de Quaranta, alguna luz de contra, alguna de frente y ya.
El escenario era lo que había, del tamaño que había, con alguna tarima para la batería. El sonido estaba más avanzado, pero las luces iban muy por detrás. Hoy corrés a la par con las luces de afuera, apenas estamos un pasito atrás, pero en ese momento era lo que había: par 1000 y par 300. Aparte, íbamos y conectábamos nosotros mismos, porque los chicos de luces de la época eran electricistas, iluminadores y hacían todo lo que había que hacer. Éramos un grupo chico: iban dos a armar sonido, dos atrás a armar luces, y los demás eran los de la banda. Todos hacíamos todo, porque no existía la gente de carga: no había gente o ayudantes de carga, como hoy, cuando un camión lo descargan doce personas.
Nosotros entrábamos y sacábamos todas las cosas. Después pasé a trabajar con Los Abuelos de la Nada, donde conocí a Eduardo Hinrichs, que era como el segundo atrás de Milrud en cuanto a proveer sonido. Dirigí mi actividad hacia la empresa de sonido e hice muchísimos años de depósito, armado de cajas, aprendiendo a soldar cables y preparar los equipos.
Fue el auge de la salida de todos los grupos nacionales, pos-Malvinas: Miguel Mateos, Marilina Ross, Abuelos, Los Twist, Celeste, Virus. Y había clientes que eran específicos de Milrud, como Charly. Yo era asistente de sonido y trabajaba con las bandas. Ahí comenzó mi época de Soda; hice un poco de escenario, un poco de sonido y asistencia de escenario. Estuve con ellos toda la primera época, cuando salíamos para hacer shows los viernes, sábados y domingos con un camioncito chiquito, Mercedes 608, equipito de sonido y de luces, para ir a lugares como La Esquina del Sol, Quilmes, Pinar de Rocha y La Casona de Lanús. Se hacían muchos dobletes, con doble equipo de sonido, y ellos llevaban todos los instrumentos. Después me quedé en la empresa de sonido y me despegué un poco del tema de la música. Cuando volví, la primera gira grande que hice con Soda fue “Canción animal”, en 1990, como parte de producción y stage-manager.


¿Alguna anécdota de Soda?
Recuerdo a Soda en el Gran Rex, con todo el piso blanco. La historia es que nos fuimos una noche con todo armado y pintaron el piso del escenario, pero en vez de látex blanco lo pintaron con sintético blanco. ¡Entré a la mañana y sentí el olor a pintura del sintético! Un desastre. Me volvió a pasar algo parecido con Paul McCartney en River Plate: armaron uno de los vestuarios para él y hubo que hacer un piso de madera donde el carpintero se mandó un trabajo increíble. Era Chaja, uno de estos grandes colaboradores de la industria. Hizo un piso de madera impecable, un laburo artesanal porque ese vestuario tiene una forma rara por todos lados, y uno de los chicos que trabajaba con él lo iba barnizado pero con barniz al aceite. Conclusión: cuando nos dimos cuenta, a las cuatro de la mañana hubo que sacar todo el piso completo, limpiarlo y volver a armar otro piso para poder entregarlo a las ocho de la mañana cuando entraban ellos.

Después pasaste a trabajar en las visitas internacionales de Grinbank.
Primero me convocaron para ser traductor para Sting y Tina Turner en River. También hice Amnistía, pero el de Mendoza.
Fui a hacer la parte de audio, con el viejo sistema de cajas de Milrud.





Según Ohanian, el salto de calidad empieza con los requerimientos de los riders.
Cuando empiezan los riders, en la oficina de Grinbank en la avenida Leandro N. Alem, había un cuarto chiquitito que tenía la máquina de fax. Vos llegabas a la mañana y veías en el piso el rollo de papel con todo el rider de David Bowie, por ejemplo. Empezabas a cortar hoja por hoja, leer y ver cuántas te faltaban o habían salido borrosas. ¡Esos riders eran terribles! Todavía me acuerdo de leerlos y decir: “¿Qué es todo esto de luces que piden?”. Hoy lo buscás en Internet y te sale la foto, la información, quién lo hizo y quién lo tiene. Pero en aquel momento era: “¿Qué hacemos?”. Así que había que agarrar el teléfono y averiguar, preguntar, me das, te puedo dar, tengo esto, tengo lo otro… todo un ida y vuelta. Sí, definitivamente hay un antes y un después del primer rider técnico, porque es una especie de contrato de luces y sonido terriblemente exigente. ¡Y que no te faltara una hoja! Los riders hay que leerlos de la primera hoja hasta la última, ítem por ítem. Hoy sin rider no vamos para adelante. Mandame el rider y empezamos. Es un contrato con el cual tenés que comprometerte al ida y vuelta para chequear todo. Es muy fácil, escribís: tengo, no tengo.

El mito es que los riders incluyen pequeñas trampas tipo cazabobos, con requerimientos raros o imposibles, para chequear si los leen.
Tal cual. Hay uno muy famoso (de Van Halen) que pedía golosinas M&M en el camarín, “pero sin los marrones”. Después nosotros hicimos lo mismo al armar nuestros riders. Me acuerdo de que al hacer el de Soda pusimos algo que tenía que ver con la temperatura del camarín. En la gira de 2007 pedimos una bebida dietética que ya no se fabricaba más, para darnos cuenta si habían leído el rider. Pero para nuestro asombro un día llegamos a Estados Unidos, donde todavía existe esa bebida, y Diego Sáenz me dijo: “¿Fuiste al camarín? ¡Hay latas de Tab!”. O sea que claramente habían leído el rider de punta a punta.


¿Cómo eran los escenarios en los comienzos de Soda?
En esa época todavía no había estructura. Recuerdo que había escenarios hechos con cajones de cerveza, creo que en Santiago del Estero. Y ni hablar de los vallados: la gente iba hasta el borde del escenario. Recién más adelante aparecieron los fenólicos para el frente del escenario. Pero en todos esos primeros años lo hacíamos sin vallado. Hace poco encontré fotos de una gira de Soda a Bariloche, y la carga era un micro que en la mitad de adelante tenía asientos, y en la mitad para atrás iban las cajas de sonido, los instrumentos y las luces. Es bastante posterior el uso de micros de gira, que en realidad ante los controles de la ruta iban declarados como casas rodantes o casas de familia. ¿Te imaginás abrir un micro y encontrarte con Sumo y Los Violadores? “¿A quién transporta?”, “Familia y amigos”, “A ver, ábrame la puerta”, y entraba la gendarmería al micro, y muchos se bajaban porque si no, se tenían que quedar dos días con el micro parado. Hoy, los micros en el exterior son una cosa que no puedo creer. Están estacionados fuera del estadio: llegan, tienen lugar para estacionar, cada uno su enchufe de energía y la limpieza de los baños. No van al hotel, siguen durmiendo en los micros. Se abren los laterales, se extienden y hay living, Internet, tele, habitación, heladera, todas las bebidas y comida que quieran. Otra diferencia es que todos se bañan en el vestuario del club. Por eso, una de las primeras cosas que nos llamaba la atención en los riders de afuera era que pedían 250 toallas. ¿Para qué quieren 250 toallas? Era mitad para que el crew se pudiera bañar en el estadio, y el resto para los artistas.

¿Para los River de Sting y Tina Turner, se trajo todo?
Tina se hizo con luces de Quaranta y Fernández, y un piso de sonido de Milrud y de otro más. Creo que para ese show Grinbank trajo un techo de afuera que se usó para colgar una planta de luces, junto con una estructura de caño y nudo. Rod Stewart también trajo un techo de afuera que era de un belga y que todavía sigue dando vueltas por acá. Para no traer toda la estructura, que era mucha carga, durante muchos años seguidos se usaba una mezcla de estructuras argentinas y un techo que venía de afuera, por vía marítima en uno o dos contenedores. De ahí pasamos a las grúas: se usan grúas de 60, 90 y 120 toneladas para montar esos escenarios que entran en un montón de contenedores y pesan muchísimo.

Los de seguridad también fueron aprendiendo.
Están en el frente del vallado y tienen que saber lo que están haciendo. El escalón del “free-standing” existe para que el tipo de seguridad se pueda parar arriba del escalón y sacar a alguno. Con los shows grandes, el público tiene experiencia y deja espacio cuando hay alguno caído, para que no lo pisen. Hay un buen comportamiento. Yo sufrí más que nunca en la última gira de One Direction, con el campo dividido en cuatro y los pibes corriendo por todos lados hasta llegar al frente del escenario. En los primeros 20 metros es un público complicado porque se aprisionan y se sofocan. Hoy hay una exigencia de parte del artista y vienen sus tipos de seguridad a revisar todo. Con algunos se puede cambiar un poco el plan y ver dónde conviene poner cada una de las piezas, pero con Pearl Jam, olvidate. Al día de hoy, Pearl Jam usa una T en el frente del escenario, y no hay forma de decirles que no tenemos gran capacidad de campo para hacerlo así.

¿Padeciste problemas de logística, con aviones que no llegan o micros que se quedan en la ruta?
Varias veces hubo problemas de micros y terminamos yendo todos en taxi o en autos del productor para poder llegar a tiempo. Recuerdo un problema con el techo de Rod Stewart: salimos del estadio de Montevideo y por algún motivo el camión se fue a la banquina, volcó y el techo se dio vuelta. Terminamos con Carlos Ruiz y Nestor Raschia levantando piezas embarradas para poder guardarlas en el camión. En cuanto a los aviones que no llegan, ahí ves la fortaleza y poder de decisión de productores como Roberto Costa, Grinbank o Fernando Moya. Con Phil Collins en River dieron puerta cuando el avión que venía demorado recién había despegado de Montevideo. O sea que debía despegar y aterrizar, teníamos que meter el equipo en los camiones, llevarlo a River, subirlo al escenario y montar en tres horas lo que habitualmente se hace 36 horas antes. ¿Sabés qué es lo asombroso? Que cuando se juntan todas las partes para poder hacerlo, funciona. Nos pasó lo mismo con el show de Eric Clapton en Montevideo: en la mañana en que íbamos a mostrar el sonido, las luces y todo montado, había tanta lluvia y viento que Moya dijo: “El show hay que hacerlo en otro lado, saquemos todo”. ¡Eran las nueve de la mañana y el show era a las nueve de la noche!
Dio la orden de sacar sonido y luces mientras veía si estaba disponible un lugar llamado El Cilindro; al mismo tiempo que nosotros desarmábamos en el Velódromo, se armó un escenario allá. El productor de Clapton me dijo: “Son las diez de la mañana y no creo que lleguen a hacerlo, pero a las cinco de la tarde voy al otro lugar y si estamos en condiciones de hacer el show, lo hacemos ahí”. Otra vez, cuando las cosas se tienen que dar y se aceitan, salen adelante.
Quizás ahora muchos están más acostumbrados a los festivales y hay otra expertise, pero en ese momento fue llamativo bajar la planta de luces y de sonido, cargar los camiones, desarmarlos, reacomodar todos los asientos de la platea en otro lugar, marcar las sillas, armar el escenario, alfombrarlo, colgar las luces y el sonido. Hasta tuvimos que armar una estructura de tipo Layher para poder colgar el sonido ahí adentro.
A las cinco de la tarde llegó el tipo y ya estábamos subiendo el escenario armado y alfombrado. Cuando termina el show, Clapton se quedó en el camarín y nos mandó a buscar a Moya, a mí y a Analía Tulusi para darnos la mano y felicitarnos por la situación.
“Gracias, la verdad que salvaron un show”, dijo. ¡Me dio piel de gallina, porque muchas veces estoy seguro de que los artistas ni se enteran de lo que pasó afuera, y este tipo sabía todo lo que estaba pasando!