Los miércoles, paseo. Vía muerta.
Otro miércoles y otra reunión programada para primera hora de la tarde. Dispongo de apenas hora y media para caminar hacia el este y volver de nuevo sobre mis pasos. La cosa tarda en ponerse interesante, pero al final, vuelvo al punto de partida con la tarjeta de memoria llena de sorpresas y descubrimientos. Y con las botas llenas de barro. Para descubrir que mi reunión se había desconvocado, probablemente mientras estaba en la vía muerta.