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La Cola del Caballo.
Una sorprendente cascada en las paredes de
Las Cambroneras.


Como la mayoría de los senderistas saben, uno de los parajes naturales más excepcionales de la provincia de Cádiz es el conocido como Garganta Verde, enclavado en el corazón del Parque Natural de la Sierra de Grazalema. Este estrecho cañón, tallado por las aguas del río Bocaleones, es un verdadero paraíso para las aves de roca y para la vegetación, así como un lugar del máximo interés para los amantes de la geología y el paisaje (1).

Abierto entre las moles calizas de este rincón de la sierra, la mayor atracción de este paraje es sin duda la sorprendente gruta conocida como Cueva de la Ermita o Ermita de la Garganta que pasa por ser, con todo merecimiento, uno de los mayores atractivos naturales de la provincia. Sin embargo, la Garganta Verde guarda otros muchos atractivos y así, los verticales tajos del monte de Las Cambroneras, que la escoltan a su derecha, albergan una de las mayores colonias de buitre leonado de Andalucía.



A todos estos atractivos se suma la excepcional cascada que se forma en los paredones de Las Cambroneras y que sólo puede verse, temporalmente, en momentos de grandes e intensas lluvias. Se trata del salto de agua de más de 50 m de altura que se precipita hacia el Bocaleones, conocido como como “La Cola del Caballo” o cascada del Tajo de la Bodega que ha podido verse de nuevo activo con motivo de las copiosas lluvias de marzo de 2018.

Las primeras imágenes de esta espectacular chorrera las recogía ya en 1917 el geólogo Juan Gavala y Laborde, quien la menciona en su Descripción Geográfica y Geológica de la Sierra de Grazalema (2).

Nuestro amigo Manuel Gil Monreal, captó también unas hermosas imágenes de esta cascada en la década de los 80 del siglo pasado, muy similares a las que un siglo antes obtuviera Gavala.

Hace unas semanas, de nuevo la cascada de la Cola del Caballo o del Tajo de las Bodegas sorprendió a quienes se acercaron a las proximidades del Puente de los Palominos, y pronto circularon por internet las sorprendentes imágenes que acompañan a este texto, que a diferencia de las anteriores están ya en color. Bien que nos gustaría citar a los autores, pero desconocemos sus nombres, aunque estaríamos encantados de incluirlos en esta breve reseña si alguien nos los hace llegar. ¡Que ustedes las disfruten!

Para saber más:
(1) Bel Ortega, Carlos y García Lázaro, Agustín (1990): La Sierra Norte. Guías naturalistas de la Provincia de Cádiz. Diputación Provincial de Cádiz, pp. 165-174.
(2) Gavala y Laborde, Juan.: Descripción geográfica y geológica de la Serranía de Grazalema. (del Boletín del Instituto Geológico de España, tomo XIX, 2ª serie). Madrid, 1918, p. 143.


Observación: situando el cursor sobre una fotografía, podremos leer el pie de foto. Si pulsamos sobre cualquiera de ellas, podrán verse todas a pantalla completa.

Para ver más temas relacionados con éste puedes consultar: Geología y paisaje, Parajes naturales, Rutas e itinerarios.

El viejo “puente romano” de Zahara.
Rescatar el patrimonio rural.




Dejando a un lado el Puente de Cartuja, construido en el siglo XVI, el más antiguo de cuantos cruzaban el Guadalete era el conocido como “puente viejo” o “puente romano” de Zahara. El puente se perdió a comienzos de la década de los 80 del siglo pasado cuando se construyó en su emplazamiento la presa de Zahara-El Gastor. Hoy queremos recuperar su memoria para que no se olviden las promesas realizadas en su día cuando se aseguró que sería reconstruido, “piedra a piedra” una vez que el embalse entrara en funcionamiento. Pero no ha sido así.


¿Un puente romano?

El viejo puente tiene también una larga historia. Según la tradición popular se consideraba obra de los romanos, como el puentecillo de “Los Palominos”, en el Bocaleones, aún en pie. En el Real Decreto por el que se declaró en 1983 Monumento Histórico el conjunto histórico-artístico la villa de Zahara, se reconoce ya la importancia de este singular puente y, junto al casco urbano de la villa se incluye como parte del conjunto “…la Fuente de la Higuera, en el camino de la Fuente, y el llamado Puente Romano sobre el Guadalete, junto al nuevo de Zahara” (1). Lástima que sólo dos años después de esa declaración el puente desapareciera con la construcción de la presa.

Sobre su origen romano apuesta Fernández Casado, en su monumental Historia del puente en España: puentes romanos, al estudiar nuestro viejo puente señala que “… situado en el río Guadalete entre Zahara y Algodonales con una bóveda arrancando del nivel del terreno con directriz circular, pero un desarrollo interior al medio punto. La bóveda tiene boquilla doble de fábrica de ladrillo con dos roscas superpuestas, y aparejo a tizón, en distinto plano, coincidiendo la superior con el plano de tímpanos que se prolongan además sin solución de continuidad con los paramentos de pretiles, éstos son, con algunas hiladas de sillería, que revisten al hormigón del interior. Creemos que puede tratarse de un puente romano” (2).

El Inventario histórico de puentes de Andalucía (1990), apunta que el antiguo puente de Zahara “…se da como romano en algunos estudios. Al parecer el puente ha sido desmontado recientemente piedra a piedra para volverlo a levantar posteriormente, sin que tengamos noticias relativas al lugar donde se va a llevar a cabo dicha actuación. Su posible carácter romano es dudoso en nuestra opinión. Como datos a favor tendría el hecho del paso en sus proximidades de la hipotética calzada romana que de Munda se dirigía a Carteia”. Su fisonomía y sus características constructivas también podrían apoyar su posible origen romano, según este estudio (3).

Un puente con historia.

Sin embargo, fuese o no un puente romano, el de Zahara tiene como poco tres siglos de historia documentada a sus espaldas. Conviene destacar que no figura en una de las primeras “imágenes” que se conservan de Zahara: la que nos ofrece un grabado que forma parte de la obra Civitates Orbis Terrarum. Editada por el impresor Georg Braun incluye trabajos, entre otros, del cartógrafo y pintor Franz Hogenberg y del dibujante Joris Hoefnagel, y vio la luz entre 1572 y 1617.

Concebida como complemento al atlas del mundo de Abraham Ortelius (Theatrum Orbis Terrarum), en esta obra monumental colaboraron más de un centenar de cartógrafos, dibujantes y pintores paisajistas que dejaron testimonio de numerosos rincones de todos los continentes conocidos. Sus magníficas ilustraciones nos han permitido conocer en imágenes aspectos relevantes de la vida cotidiana y la fisonomía de las ciudades del siglo XVI y XVII, como en el caso de Zahara y sus alrededores, por ejemplo. El grabado sobre la villa, realizado por Hoefnagel en 1564, recoge fielmente el cerco amurallado de la ciudad, la torre que aún hoy se conserva, los singulares perfiles del cerro de Lagarín y de los montes cercanos a la villa, el camino hacia Jerez que pasaba junto al río……

Tal como sucede en otros grabados similares de villas y ciudades de nuestro entorno, un elemento tan singular como un puente de sillería, tal vez habría sido incluido en la escena, máxime cuando se muestran dos vistas distintas de la villa.



Lo mismo sucede en el grabado de Daniel Meisner publicado en su obra Sciographia Cosmica, editada por Paulus Fürst en 1640, o en el de Van der Aa, de 1707, incluido en la obra, Les Delices de L’Espagne et Portugal (4). Ello induce a pensar que o bien su ubicación quedaba fuera de la visión del pintor… o que el puente aún no estuviese construido en esas fechas.

Sea como fuere, su existencia en la primera mitad del siglo XVIII está documentada en distintas fuentes. Así, por ejemplo, encontramos referencias a este viejo puente en un curioso manuscrito de la Biblioteca Nacional, “Descripción de caminos y pueblos de Andalucía”, de autor desconocido, escrito en torno a 1744. Al relatar el camino desde Ronda a Cádiz, se señala que “…desde la cuesta que llaman de la Asperilla…se ven las huertas de Zahara, cuya villa se halla en un peñón muy eminente, población corta con su castillo distante del camino media legua; sigue el río abajo hasta encontrar con las huertas de Zahara, sigue hasta llegar a un puente que para ir a la dicha villa se pasa, de un ojo, fábrica de piedra, y dista de las huertas media legua y sigue hasta el río que llaman Boca de Leones…” (5).

Una referencia “gráfica” de ese mismo puente es la que nos proporciona el conocido como “Mapa Redondo”, fechado en 1786 (6). Se trata de una curiosa y esquemática representación gráfica del término de Zahara, firmada por el insigne geógrafo Tomás López, a quien a buen seguro se la facilitaría algún informante local como sucedió en el Mapa Geográfico de los términos de Xerez de la Frontera, Tempul y despoblados y pueblos confinantes”. Para la elaboración de este último mapa en 1787, Tomás López contó con la información proporcionada por Francisco Javier Virués de Segovia, quien por encargo del concejo jerezano respondió a los Interrogatorios oficiales con información geográfica y croquis (7).

En el caso del Mapa Redondo, se recoge de manera esquemática la red fluvial del entorno de Zahara, con las riberas de Arroyomolinos y Bocaleones confluyendo en el Guadalete con cierta “precisión” geográfica, aguas arriba y debajo de la villa respectivamente. En el Bocaleones aparece reflejado un “Puente” en su cabecera, tal vez el conocido Puente de Los Palominos, que para algunos autores puede tener origen romano. En el Guadalete, un poco antes de la confluencia con el Bocaleones figura también un “Puente”, que no es otro que el que nos ocupa, el mismo que se mencionaba ya en 1744 en la Descripción de caminos y pueblos de Andalucía (8).

Un siglo después en 1846, nuestro puente sigue ahí. Madoz, al describir la cuenca del Guadalete apunta que, a su paso por Zahara, “… le tributa sus corrientes el arroyo nombrado de Arroyomolino; sigue la dirección S. y baña a aquella población en donde hay un puente bastante bueno, aunque inutilizado; a la 1/2 legua y en el sitio conocido por Huerta del Pavo le confluye el arroyo Boca-leones…” (9).

Los últimos años del puente.

Con las reparaciones oportuna, el viejo “puente romano” aún prestaría un servicio insustituible hasta las primeras décadas del siglo XX. Con el trazado de la carretera Jerez-Ronda, se construyó un nuevo puente de mayores proporciones para salvar la angostura del Guadalete, apenas unos metros aguas arriba del emplazamiento del “puente viejo”.

Los hermanos De las Cuevas, en su monografía sobre Zahara, relatan la visita a estos parajes del célebre hispanista francés Jean Sermet, quien recorre la sierra de Cádiz a comienzos de la década de los 50 del siglo pasado para preparar un libro que es ya todo un clásico: “La España del Sur(1956). José y Jesús de las Cuevas citan al escritor y lo vinculan también con este viejo puente: “Aconsejamos también otra parada en el puentecito que cruza el Guadalete, carretera arriba, y tiene a su derecha, la ruina de otro viejo y mínimo puente, romano según Sermet, por el que subía la antigua vereda de Olvera”. Jean Sermet, con Zahara a la vista, escribe desde este sitio: “Abajo, el río de aguas inmóviles y estancadas, bordeado de adelfas de flores blancas y rojas



sobre verde de terciopelo... Arriba una montaña de vertientes cortadas a pico como los muros de una fortaleza y exactamente debajo de una roca que parece desprendida desde la cumbre, un pueblo resplandecientemente blanco, ondulado para adaptarse a las sinuosidades del terreno. Este pueblo, que mirarlo hace daño de tanto tener que levantar la cabeza, es Zahara
” (10).

Cuando hace cuarenta años nos acercábamos por primera vez a Zahara, llamó ya nuestra atención el “puente viejo”, como era conocido, y nos gustaba parar un rato en la cuneta y bajar hasta la orilla del río, escoltado de adelfas, para asomarnos a las aguas del Guadalete desde su mínimo pretil, como hiciera Sermet. La fotografía que de ambos puentes realizamos en febrero 1983, así como las que hemos tomado del libro sobre “Zahara de la Sierra”, editado por la Diputación Provincial de Cádiz en 1985, o la del blog “calledelmonasterio”, nos los muestran tal como podían verse poco tiempo antes de su desmontaje en 1986, con motivo de las obras de la presa Zahara-El Gastor.

A comienzos de 1986 realizamos un itinerario didáctico por la Cuenca del Guadalete con los alumnos del C.P. Giner de los Ríos (Jerez). Entonces pudimos comprobar que ya no quedaba nada del “viejo puente” y, como su “compañero”, había sido también demolido. De este último aún se aprecian los arranques de sus estribos en la fotografía que tomamos en 1986 cuando con nuestros alumnos visitamos las obras de la presa de Zahara y descendimos hasta su desagüe de fondo, en plena construcción en aquel momento. El emplazamiento del puente quedó después “enterrado” por el cuerpo de la presa, a medida que avanzaba la obra (11).

Se informó entonces que el “puente viejo” se había desmontado “piedra a piedra” para su posterior reconstrucción en algún lugar en las cercanías de la presa. De aquella operación queda el testimonio gráfico en un completo reportaje realizado por nuestro amigo Adolfo Etchemendi Rivero, profesor entonces del C.P. Fernando Hué de Zahara.



Según testimonios orales, los sillares y las dovelas del arco del puente se encuentran depositados en las instalaciones de la presa de Zahara en espera de mejores tiempos que permitan su reinstalación en algún lugar cercano. En 2007, una enmienda presentada por el grupo parlamentario de IU al Proyecto de Ley del Presupuesto de la Comunidad Autónoma de Andalucía para el año 2008, solicitaba una partida para la “Colocación del antiguo puente romano de Zahara de la Sierra, Cádiz”, sin que la misma llegara a prosperar.

Creemos que la recuperación del “puente viejo” supondría la restitución de un elemento relevante del patrimonio de Zahara y el rescate para la memoria colectiva de este pueblo de un “testigo” singular de su historia. Que no caiga en el olvido por más tiempo y podamos pronto ver erguida de nuevo esta singular obra.


Para saber más:
(1) REAL DECRETO 2857/1883, de 7 de septiembre, por el que se declara conjunto histórico-artístico, la villa de Zahara de la Sierra (Cádiz). BOE 273 de 15 de noviembre de 1983 p. 30868
(2) Fernández Casado, C.: Historia del puente en España: puentes romanos. CSIC, 2008, p. 309-311. Las fotografías del puente de Zahara han sido tomadas en este libro y fueron facilitadas al autor por el Ingeniero de la C.H. del G. D. Gabriel Arráez.
(3) VV.AA. Inventario histórico de los puentes de Andalucía: provincia de Cádiz, E.T.S. de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos (Madrid). Consejería de Obras Públicas y Transportes, Junta de Andalucía, 1990, pp. 26-27.
(4) Los grabados citados son muy conocidos y pueden verse reunidos en Blog de Puerto Serrano y Villamartín, nótula Fundación de Algodonales, de 20-07-2016.
(5) Jurado Sánchez, J.: “Caminos y pueblos de Andalucía (siglo XVIII)”, Editoriales Andaluzas Unidas, S.A. Sevilla 1989. Pg. 140
(6) Iglesias García, L.: Las Villas Perdidas, La frontera entre el reino de Sevilla y el sultanato nazarí, siglos XIII-XV, Ediciones del Genal, 2017, pp. 384-386, cita 1166. La lectura de este libro nos puso en la pista de estas “referencias gráficas” del puente sobre el Guadalete en Zahara y también del puente sobre el Bocaleones (probablemente el de Los Palominos”), que complementan la descripción del mismo en 1744 en la obra citada, Descripción de caminos y pueblos de Andalucía…
(7) García Lázaro, A. y J.: El mapa de Tomás López I y II, Diario de Jerez 15 y 22 de febrero de 2015.
(8) La referencia de el “Mapa Redondo”, citado en la obra de Luis Iglesias García es: López de Vargas Machuca, Tomas: Mapa que comprende el término municipal de la villa de Zahara en la provincia de Cádiz, 1786, Biblioteca Nacional-Mss/7306-fol. 474, r. Enlace a la versión digital
(9) Madoz, P.: Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus posesiones de Ultramar. “Cádiz”. Edición facsímil, 1986.
(10) De las Cuevas, José y Jesús (1979): Zahara. Instituto de Estudios Gaditanos. Diputación Provincial de Cádiz. Págs. 3-4.
(11) García Lázaro, A.: Itinerario Didáctico. Río Guadalete. Revista EDUCA, nº 8, noviembre 1986, pp. 10-15.
-La fotografía en blanco y negro de los puentes de Zahara está tomada del blog: http://calledelmonasterio.blogspot.com/


Observación: situando el cursor sobre una fotografía, podremos leer el pie de foto. Si pulsamos sobre cualquiera de ellas, podrán verse todas a pantalla completa.

Para ver más temas relacionados con éste puedes consultar: Patrimonio en el medio rural, Río Guadalete, Puentes y obras públicas, Paisajes con historia

Artículo publicado en DIARIO DE JEREZ, el 24/12/2017

Una carretera de altura.
De Grazalema a Zahara por el Puerto de las Palomas.




Entre las carreteras secundarias de la provincia nuestra preferida es, sin lugar a dudas, la que une Grazalema y Zahara por el Puerto de las Palomas. A nuestro juicio, muy pocas carreteras se merecen más el calificativo de “paisajística” que la CA-9104, que une estas dos poblaciones serranas después de recorrer algo más de 14 km, subiendo al puerto de mayor altitud de la provincia, el de las Palomas, de 1189 m. El hecho de ser una carretera de montaña, obliga a circular por ella a velocidad moderada lo que añade sin duda un mayor atractivo a nuestra ruta. Y es que, en esto de los viajes, compartimos la opinión de que “recorrer pausadamente el territorio a ritmo constante y regular permite llegar a una especie de armonía con el espacio" (1).



El trazado de la carretera sigue, en muchos de sus tramos, la huella de los antiguos caminos de herradura que unían estas dos poblaciones serranas (Vereda de La Camilla, Camino de las Lomas, Camino del Pinar…), atravesando una de las zonas más montañosas y abruptas de la serranía y abriéndose paso por las laderas rocosas de la Sierra del Pinar, Las Lomas y Monte Prieto.

A pesar de las precauciones que exigen sus tramos más sinuosos, la CA-9104 constituye un itinerario privilegiado desde el punto de vista paisajístico. En este sentido, el recorrido de esta infraestructura viaria se caracteriza por ofrecer significativas panorámicas sobre destacados ámbitos y referentes paisajísticos de las provincias de Cádiz y Málaga, entre los que destacan las sierras de Grazalema, Ronda y las Nieves.



El ascenso y posterior bajada del Puerto de las Palomas constituyen en términos escénicos los puntos álgidos del recorrido, ofreciendo alobservador destacadas panorámicas sobre el embalse de Zahara, las moles calizas de la Garganta Verde o las sierras de Algarín y Malaver” (2).

Nos gusta esta “carretera con encanto” tanto si la recorremos de Grazalema a Zahara -disfrutando de las vistas de la Ribera de Gaidovar y de las Mesas de Ronda en el ascenso-, como si lo hacemos desde Zahara a Grazalema. En este caso, no deja nunca de sorprendernos, al iniciar el recorrido, sus empinadas rampas contra las que se miden los ciclistas (3), su trazado serpenteante por la ladera de la montaña, donde se divisan a lo lejos, como un muro almenado, los quitamiedos encalados que nos recuerdan a una “muralla china” en miniatura.

Y es que, si los paisajes que se ofrecen al viajero son excepcionales, la propia carretera es también una obra singular, bien integrada en su entorno. Así se juzga en la mejor publicación sobre carreteras y paisaje afirmándose de ella que su trazado es especialmente respetuoso con los condicionantes impuestos por la topografía. Sus características geométricas y de diseño de los movimientos de tierras y los elementos constructivos (muros de contención, barreras rígidas) favorecen la incorporación de la carretera a los distintos ámbitos escénicos con los que interactúa a lo largo de su recorrido.



No obstante, en determinados tramos, fundamentalmente los que serpentean por las vertientes más abruptas, la presencia de los pretiles encalados de mampostería o los muros de contención encachados que sostienen lateralmente la plataforma remarcan la presencia de la carretera en el conjunto de la escena.” (2)

Una carretera con historia.



Grazalema, que llegó a ser conocida como “Cádiz la Chica” en los tiempos en los que contaba con 8.000 habitantes y sus mantas eran conocidas en todo el país, vio como a mediados del s. XIX su industria artesanal comenzó a decaer, entre otras razones, por la competencia de los telares catalanes y las grandes limitaciones que la orografía imponía para la salida de su producción a los mercados provinciales y nacionales. Ginés Serrán Pagán ha planteado en diferentes trabajos (4) como la falta de una red de comunicaciones adecuada y los elevados costes del transporte tradicional, se encuentran también en la base del declive industrial de Grazalema durante la segunda mitad del siglo XIX. Y es que en esa época, más allá de los caminos de herradura que la unían con los pueblos de su entorno, ninguna carretera llegaba aún hasta esta localidad serrana, como describen, con todo detalle Luis Ruiz Navarro y Diego Martínez Salas en un magnífico artículo sobre los antiguos caminos de Grazalema (5).



No es de extrañar por ello que la gran aspiración de los grazalemeños durante décadas fuese la construcción de un enlace con la carretera de Jerez a Ronda, en la zona del puerto de Montejaque. La Memoria de la Diputación provincial de 1886, ya da cuenta de la conclusión de los estudios para su realización y casi veinte años después la Revista de Obras Públicas informa como dan comienzo las obras de esta carretera, en 1905, dentro del Plan de Obras Extraordinarias destinadas al “auxilio de la crisis agraria y alivio de la clase obrera” (6). Las conexiones por carretera con el resto de poblaciones colindantes (Villaluenga, El Bosque, Benaocaz, Ubrique y Zahara) tendrían que esperar todavía varias décadas.

En el caso concreto de la carretera a Zahara por el Puerto de las Palomas, existe el “mito” de atribuir su construcción -como el de otras obras públicas singulares y “antiguas”- a la época de Primo de Rivera. Sin embargo, hemos de decir que, aunque no tenemos datos fehacientes del momento exacto de su inicio ni de su finalización, esta carretera fue realizada por tramos a lo largo de casi cuarenta años. Un testimonio de primer orden lo aporta el ingeniero de minas y geólogo Juan Gavala Laborde quien en su Descripción Geográfica y Geológica de la Serranía de Grazalema (1917) se lamenta de la escasez de vías de comunicación entre los pueblos de la sierra gaditana: “En la actualidad sólo tres de estos pueblos están enlazados por carreteras a la red general: El Bosque, Ubrique y Grazalema... En El Bosque termina una carreta que arranca de Arcos, y en Grazalema termina otra que parte de la de Jerez a Ronda en el Puerto de Montejaque.” En relación a la carretera que nos ocupa, este autor aporta valiosas referencias sobre las que se encuentran en proyecto y las que han iniciado ya sus obras: “En construcción se encuentran otras varias. La que arranca de la de Jerez a Ronda frente a Zahara, y que pasando por este pueblo seguirá hasta Grazalema, está casi terminada hasta el Puerto de los Acebuches. Esta carretera pasará en su día por el puerto de Las Cumbres y seguirá hacia el Puerto del Boyar para enlazar con otra proyectada entre Grazalema y El Bosque, pasando por las huertas de Benamahoma” (7).

A decir de Gavala, ese primer proyecto inicial hubiese hecho trazar la carretera por el Puerto de las Cumbres –no por el de Las Palomas- siguiendo el trazado del Camino de las Lomas. En todo caso nos apunta un dato de gran interés: en 1917 ya está casi concluido el acceso hasta el Puerto de los Acebuches. Entendemos que en las obras de este primer tramo primarían también los intereses de los grandes propietarios de fincas forestales y, en especial, los de la Dehesa de El Pinar, donde se talaron miles de pinsapos que no pudieron después sacarse de la zona por falta de caminos adecuados (7). Esta carretera era vital para acceder a la citada finca y queremos pensar que la explotación del bosque de pinsapos, iniciada en la década de los 20 del siglo pasado, se salvó por la lentitud de las obras.



La carretera: un riesgo para el pinsapar.

Sea como fuere, lo cierto es que durante los años siguientes no se deja de trabajar en la carretera que ya está “casi terminada” a juzgar por el testimonio que nos aportan los ingenieros de montes Luis Ceballos y Manuel Martín Bolaños, cuando en 1928 visitan la Sierra de Grazalema en los trabajos de campo de elaboración de su Estudio sobre la vegetación forestal de la provincia de Cádiz, que vería la luz en 1930. En el capítulo dedicado al estudio de los pinsapares, elogian la decisión del Estado de adquirir las masas forestales de la Sierra de las Nieves en Ronda y escriben que “no han faltado plumas que aboguen por que se haga lo mismo con el del “Pinar”; se fundan en que se visita con menos molestias, que se reducirán todavía mucho con la carretera, hoy casi terminada, enlace de Grazalema con Zahara por Monte Prieto, ruta que al facilitar los transportes da más valor a la madera, y por tanto, constituye un serio peligro, en el actual estado de nuestra legislación, para conservar ese arbolado que pertenece a una propiedad particular” (8).



Esta preocupación por los posibles efectos negativos de la carretera sobre la futura explotación del pinsapar es también compartida, unos años después, por el entomólogo forestal A. Barbey. Nieto del célebre botánico Edmond Boissier (quien catalogó para la ciencia el pinsapo), visita el pinsapar a finales de la década de los 30. En 1931 publica su libro A travers les Forêts de Pinsapo d´Andalousie, en el que aporta valiosas pistas sobre la carretera al puerto de las Palomas que se halla en construcción en su tramo inicial. Camino del Puerto de las Cumbres para acceder al pinsapar, Barbey sale de Grazalema y escribe: "...sobrepasadas las últimas casas de Grazalema, se llega a una cantera a lo largo del camino en plena construcción. Averiguamos que esta nueva arteria, de carácter estratégico, parece destinada a enlazar Grazalema con Zahara. Nuestros colegas, los Sres. Ceballos y Bolaños, no están tranquilos frente a los posibles efectos desastrosos que podría conllevar la creación de esta calzada que debe pasar al pie de Monte Prieto, o sea, no muy lejos de la base del pinsapar del Pinar. Es innegable que la excentricidad de este macizo y la extrema dificultad de extraer de él los producto leñosos, han asegurado su conservación” (9).

En la década de los 30, la carretera no estaba aún concluida. Así se desprende del relato que Ramón Fiol, médico jerezano y ateneísta, hace de una excursión en automóvil por la Sierra de Cádiz desde Jerez. Tras un alto en Grazalema después de visitar Ubrique, Benaocaz y Villaluenga, prosigue el viaje hacia Zahara, al no haber otra alternativa, por la carretera que conduce al Puerto de Montejaque: “Son las cinco de la tarde. Por aquellas alturas no molesta el rigor de nuestro Padre Helios, y por tanto, tomaremos puesto, de nuevo, en las entrañas de nuestro «monstruo de acero», que cauto y fiado en el poder de sus frenos, descenderá de Grazalema hacia la bonita gruta de la Virgen de Lourdes que veremos al pasar y llegaremos después de 13 kilómetros por la sierra del Endrinal, de pintorescas perspectivas a la carretera general de Jerez a Ronda en su kilómetro 99” (10).



La carretera a Zahara por el Puerto de las Palomas continúa en obras y progresaba a duras penas. Así, por ejemplo, en 1933 se paraliza su construcción por una huelga de obreros. En diciembre de ese mismo año “se aprobaba el proyecto reformado de la carretera de Grazalema a la de Jerez por Zahara, trozo primero, con un adicional de 117.000 pesetas” (11).

Durante los 40, terminada la guerra, prosiguen los trabajos que se concluyen a comienzos de los 50. El célebre antropólogo inglés Julián A. Pitt-Rivers quien entre 1949 y 1952 realizó prolongadas estancias en Grazalema (para las investigaciones de campo de su conocido libro “Un pueblo de la Sierra” que publicaría en 1954) da pistas claras de que la carretera a Zahara por el Puerto de las Palomas todavía no está terminada y que para llegar hasta esta localidad serrana hay que dar un gran rodeo por el “valle” (la Ribera de Gaidovar) : “Zahara está a sólo 16 km. de Grazalema en línea recta, pero por carretera hay más de 30, pues desciende el valle, rodea el pie de la montaña y luego sube a Zahara” (12).



Uno de los primeros testimonios escritos del recorrido completo de esta carretera lo aporta el geógrafo francés Jean Sermet, quien visita a comienzos de los 50 distintos rincones de la geografía andaluza en preparación de su libro “La España del Sur”, cuya primera edición se publicará en Francia en 1953. Sermet, quien deja también recuerdo en sus escritos del puente viejo de Zahara, parte de esta población hacia Grazalema por una carretera recién “estrenada” y escribe: “Una carretera de vértigo parte de Zahara y, suspendida en balcón cerca de la cumbre de la montaña, conduce en catorce kilómetros hasta Grazalema, pueblo completamente blanco, de calles empinadas, en el seno del macizo subbético que lleva su nombre” (13). Ya no cabe ninguna duda: nuestro viajero ha tenido el privilegio de ser de los primeros en pasar por el Puerto de las Palomas a bordo de su automóvil, aunque en su camino la vegetación es escasa y se aprecian aún las cicatrices de la obra, como atestiguan las imágenes aéreas que se tomarán poco después, en el conocido Vuelo Americano de 1956, y donde la carretera se muestra ya en su actual trazado.



Si ustedes aún no conocen esta carretera paisajística, esta auténtica “carretera con encanto”, no dejen de recorrerla, deteniéndose en sus miradores. Y si ya han tenido la suerte de transitarla y de disfrutar de las vistas y del paisaje, ya saben que la primavera es el mejor momento para repetir el paseo. Que ustedes la disfruten.



Ahora que ya conocen la historia de esta carretera, en la próxima entrada, si lo desean, pueden acompañarnos en un recorrido por sus paisajes.


Para saber más:
(1) Andrzej Stasiuk (2008): De camino a Bagdad, Barcelona, Ed. Acantilado. Citado en VV.AA…. pg. 14
(2) VV.AA.: La carretera en el paisaje: criterios para su planificación, trazado y proyecto. Centro de Estudios Paisaje y Territorio. Consejería de Obras Públicas y Transportes, Junta de Andalucía. Sevilla, 2008. Págs. 181-184.
(3) Morente, J.: En bicicleta por la Sierra de Cádiz (III). Los grandes Puertos. Publicado en Sierra de Cádiz. Com. El portal de la Sierra de Cádiz en internet.
(4) Serrán Pagán G.: El toro de la Virgen y la industria textil de Grazalema. REIS 5/79, pg. 119-135. Véase lo expuesto en las págs. 131-132. También las referencias que este mismo autor aporta sobre la construcción de la carretera Grazalema-Puerto de Montejaque en la nota 7, pg. 97 de: La fábula de Alcalá y la realidad histórica en Grazalema. REIS 9/80, pg. 81-118.
(5) Ruiz Navarro, L. y Martínez Salas, D.:De los antiguos caminos de Grazalema al primer accidente de tráfico”, Blog Raíces de Grazalema,
(6) Revista de Obras Públicas, 1905, tomo 77 pág. 232.
(7) Gavala y Laborde, Juan: Descripción geográfica y geológica de la Serranía de Grazalema. (del Boletín del Instituto Geológico de España, tomo XIX, 2ª serie). Madrid, 1918. Pág. 30. Gavala da cuenta de cómo un explotador de montes taló 15.000 árboles cuya madera no pudo después extraer por las dificultades para el transporte. (Pg., 11).
(8) Ceballos, L. y Martin Bolaños, M.: Estudio sobre la vegetación forestal de la provincia de Cádiz. I.F.I.E. 1930. Ed. Facsímil, Consejería de Medio Ambiente, 2000. Pág. 98
(9) A. Barbey.: A través de los bosques de pinsapo de Andalucía. Trad. Fernando Díaz del Olmo. Ed. AMA. Consejería de Medio Ambiente. Sevilla, 1996, Pág. 109.
(10) Ramón Fiol: Jerez, centro de turismo. El circuito de la Sierra. Revista del Ateneo, Año IX, nº 59, Pg. 79. Jerez, 1932.
(11) Santiago Moreno Tello (Ed.): La destrucción de la Democracia: Vida y muerte de los alcaldes del Frente Popular en la provincia de Cádiz. Vol. 1. Consejería de Gobernación y Justicia. Junta de Andalucía y Diputación de Cádiz, 2012. Pág. 497
(12) Julián A. Pitt-Rivers: Un pueblo de la sierra: Grazalema. Alianza Universidad. 1989, Pg. 14.
(13) Jean Sermet: Espagne du Sud. Ed. Arthaud. París, 1953. Pg. 259. La traducción es nuestra.


Observación: situando el cursor sobre una fotografía, podremos leer el pie de foto.  Si pulsamos sobre cualquiera de ellas, podrán verse todas a pantalla completa.

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Artículo publicado en DIARIO DE JEREZ, el 27/03/2016

 
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