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lunes, 25 de febrero de 2019

Cormoranes: especies, subespecies y plumajes

En muchas ocasiones no resulta fácil distinguir las distintas especies de aves, y más aún cuando esas especies tienen un aspecto muy similar. Y la cosa se complica cuando presentan plumajes que cambian con la edad y con la estación del año. Unas de estas especies son los cormoranes, unas aves que desgraciadamente para ellas se han hecho famosas, no por sus plumajes, su biología o su papel ecológico, sino por la persecución a la que están siendo sometidas desde hace años, ya que se les acusa de ser los causantes del declive de las poblaciones de truchas y salmones.

Como ya hemos repetido en numerosas ocasiones en este blog, y a pesar de que tanto pescadores como incluso los medios de comunicación siguen alimentando la confusión, en la Península ibérica podemos ver dos especies de cormoranes, el Cormorán grande (Phalacrocorax carbo) y el Cormorán moñudo (Phalacrocorax aristotelis). Se trata de dos especies muy diferentes, tanto por su aspecto externo y su tamaño como por sus costumbres, su distribución y el hábitat que ocupan. Mientras que el cormorán grande es una especie que en Asturias se presenta como migrador e invernante y se ve frecuentemente en el interior, el moñudo es una especie sedentaria y exclusivamente marina.

Pero incluso dentro de la misma especie, pueden aparecer distintas subespecie, como ocurre con el Cormorán grande en la que podemos encontrarnos en la Península ibérica con la subespecie continental (P.c. sinnensis) y con la especie marina (P.c. carbo). Durante el invierno, las dos subespecies son prácticamente indistinguibles, salvo por ciertas medidas corporales concretas, pero en plumaje nupcial si es posible distinguirlas. Por otra parte, mientras que la subespecie continental es la que se presenta de forma más numerosa como invernante y está en expansión, la subespecie marina es mucho menos frecuente y se encuentra en declive.

En el siguiente vídeo se pueden observar las diferencias, tanto entre las dos especies de cormoranes como entre las dos subespecies de cormorán grande y los distintos plumajes del cormorán moñudo.



La mayoría de los cormoranes grandes que invernan en Asturias y el norte de la Península ibérica se marcharán en unos pocos días o semanas a sus colonias de reproducción en el norte y centro de Europa. Cuando regresen a finales de verano ya habrán mudado de nuevo, y no presentarán las manchas de plumaje blanco características de la librea nupcial

miércoles, 13 de febrero de 2019

Matanzas incontroladas y resultados fatales

Cuando las decisiones se toman por presiones externas, atendiendo únicamente a criterios electoralistas y sin tener en cuenta la opinión y los estudios de los especialistas, los resultados pueden ser muchas veces los contrarios a los esperados. Es más, en muchas ocasiones, el supuesto problema que se pretendía resolver, no solo no se resuelve sino que se agrava.


Un ejemplo muy claro de esta estrategia fallida son los descastes y matanzas de depredadores con objeto de reducir la mortalidad de sus presas. Estas acciones se hacen con lobos, con zorros, con cormoranes, con garzas y con cualquier otra especie que ponga en peligro a aquellas especies que tienen interés económico, o incluso deportivo, para el ser humano.

jueves, 20 de julio de 2017

Curso de ética periodística: blanco y en botella suele ser leche


Cuando nos encontramos con un hecho noticiable, lo primero que deberíamos de hacer sería buscar la explicación más plausible al mismo, que en ocasiones podría ser tan obvia que no necesitaría una búsqueda posterior. En el caso de que esa explicación no fuera la correcta, sería el momento de buscar otras explicaciones, empezando primero por las más probables y una vez descartadas ya nos podríamos plantear otras explicaciones más insólitas o incluso admitir que no tenemos pruebas suficientes para demostrar por qué se ha producido el suceso que investigamos.

Supongamos que caminamos por una calle desierta y nos encontramos con un coche aparcado, aplastado por un árbol que aún permanece sobre la carrocería. No hay testigos que hayan visto lo que ha sucedido, nadie ha escuchado un solo ruido, pero al aproximarnos vemos que el árbol está hueco y podrido en su base y recordamos que unas horas antes se desató un intenso temporal, que según los datos meteorológicos estuvo asociado a fuertes rachas de viento de más 100 km/hora.

No harían falta demasiadas elucubraciones para deducir que el fuerte viento, unido al mal estado del árbol, provocó su caída, lo que causó los destrozos en un coche que habían aparcado en esa calle la noche anterior. Es cierto que podría haber otras explicaciones, como que alguien hubiera aprovechado ese suceso para vengarse del pesado de su cuñado, que se pasó la cena de nochevieja comentando lo fabuloso que era su coche nuevo en comparación con las tartanas que tenía el resto de su familia política. Que mejor venganza que levantar con una grúa el árbol caído para introducir posteriormente bajo su tronco el oscuro objeto de deseo del plasta de tu cuñado. Ciertamente se trataría de una explicación mucho más sofisticada y elaborada que la primera, pero no sería demasiado creíble.


El pasado 7 de julio, el diario La Voz de Galicia publicó una noticia en la que informaba de la aparición de 5 cormoranes muertos en O Grove, concretamente en la playa de Raeiros, destacando que la Xunta de Galicia investigaría si la muerte se había producido por “la gripe aviaria”.

lunes, 20 de marzo de 2017

Primero mataremos cormoranes, luego las garzas, las nutrias y los martines pescadores

Desde hace unos meses, la campaña de presión por parte de los pescadores deportivos hacía los depredadores fluviales ha aumentado de intensidad. Si hace unos años este colectivo pedía a la Administración asturiana que se mataran unos cuantos cormoranes grandes para "salvar" al salmón, ahora exigen que se mate a la mitad de la población de esta especie.

Hace más de una década que los agentes medioambientales matan cormoranes grandes siguiendo las ordenes directas de la Consejería de Desarrollo Rural y Recursos Naturales. Más de 2000 aves han sido abatidas según los cupos establecidos, a los que hay que sumar otras muchas más aves que al no recogerse no se han contabilizado y otras muchas que han muerto tiroteados por los furtivos

Cormorán grande tiroteado y no contabilizado en un río asturiano

Desde que comenzaron esas matanzas, el número de cormoranes invernantes ha permanecido prácticamente estable, pero la recuperación de los salmónidos no ha tenido lugar, tal como ya apuntaban los numerosos artículos científicos escritos al respecto en los que se afirmaba que esos controles no reducirían la densidad de aves (Carss, 2000; Chamberlain et al, 2013)  y que además, esas matanza no servirían para recuperar las poblaciones de salmónidos (Suter, 1995; Nagasawa, K. 1998). 

viernes, 11 de septiembre de 2015

El último grito del cormorán


Hace ya unos cuantos meses que estoy trabajando en un proyecto para evaluar el impacto de la captura accidental de los aparejos de pesca sobre las poblaciones de cormorán moñudo en el Cantábrico y el Atlántico gallego.

Durante estos meses he recopilado la información disponible sobre muertes accidentales y también nos hemos recorrido la costa para comprobar donde se solapan las zonas de alimentación con las zonas de pesca de los moñudos.

A la espera de los resultados definitivos, los resultados confirman lo que sospechábamos desde hace tiempo. La mayoría de las muertes se producen durante los meses que siguen a la independencia de los pollos, en ocasiones cuando tienen menos de 2 meses de edad. Seguramente su inexperiencia hace que sean más proclives a caer en los aparejos que las aves adultas, que ya sea porque usan otras áreas de alimentación o porque son capaces de reconocer las artes, mueren en menor número.


Las dos fotografías anteriores son los suficientemente explícitas para entender la magnitud del problema. Para entender porqué si no se hace algo, y rápido, vamos a ser testigos de la extinción de los cormoranes moñudos en nuestras costas, como hace pocos años lo fuimos de otra ave marina, el Arao común, por la misma razón.

Probablemente la falta de capturas de especies más comerciales ha llevado a muchos barcos a faenar cada vez más cerca de costa y buscar otras especies como los lábridos que antes tenían menos salida en el mercado. Actualmente, tanto en Asturias como en Galicia o Euskadi, la legislación es muy laxa (o incluso inexistente), acerca de las distancias de costa a las que se pueden largar los aparejos. Asimismo, los planes de manejo aprobados para esta especie, por ejemplo en Asturies, hacen una mención especial a la necesidad de crear unas zonas de protección alrededor de las colonias de cría, pero es evidente que ese plan de manejo no se está cumpliendo.

Dos cormoranes moñudos adultos ahogados en un miño a escasos metros de la colonia de Cabu Bustu, Asturies (abril de 2014)

Pero si los aparejos legales ya son un problema de enorme magnitud, en este estudio hemos confirmado la existencia de un nuevo problema que no esperábamos, la mortalidad en aparejos furtivos. Se trata de palangres de superficie que son marcados con botellas de agua transparentes para ser más difíciles de localizar por la guardería. Ya hemos confirmado más de 5 animales muertos en solo dos de estos palangres y hemos visto unos cuantos aparejos mas que no hemos podido comprobar.

Ojalá que los resultados de este proyecto puedan servir para detener esta sangría. 

miércoles, 18 de febrero de 2015

Vestidos de gala

A pesar de que aún nos encontramos en pleno invierno, la primavera ya empieza a sentirse a nuestro alrededor, y muchos animales ya han empezado a vestirse de gala para la reproducción. En nuestros ríos y costas, los cormoranes grandes están mudando su plumaje. En su cuello, pequeñas flipolumas blancas van cubriendo poco a poco su cuello y dentro de pocas semanas su imagen será espectacular y un penacho de plumas empieza a asomar por la parte posterior del cuello.


Cuando completen la muda nos nos abandonarán para retornar a sus lugares de reproducción en el norte de Europa, aunque ya hay muchas parejas que ya se reproducen en el interior de la Península Ibérica. 


Los ejemplares nacidos el año pasado aún conservarán su plumaje marrón durante un par de años más, hasta que alcancen la madurez sexual. Aún así, muchos de ellos también partirán hacia el norte en compañía de los adultos. Y no es un viaje en balde, su estancia en las colonias de cría les servirá para recopilar información que les ayudará a elegir el mejor lugar para reproducirse en el futuro.

NOTA: haced click en las fotos para verlas a mayor tamaño

martes, 17 de febrero de 2015

Petición de información: muertes accidentales de cormoranes moñudos en aparejos de pesca


La foto anterior la tomó mi amigo Gilberto hace un par de días en el Puerto de Tapia de Casariego. Me escribió para comentármelo y le pregunté si se había fijado si tenía algún aparejo enredado. No había visto nada, pero para confirmarlo se acercó de nuevo y las dudas se despejaron definitivamente.


Enredado en el cuello, un trozo de red de nylon dejaba claro cual había sido la causa de su muerte. El cormorán, un adulto en plumaje nupcial que con toda seguridad tendría el nido en una de las colonias cercanas, había muerto ahogado después de quedar atrapado en un tresmallo. No se trataba de un caso aislado, ni mucho menos. Todos los años, decenas de estas aves mueren atrapadas en aparejos de pesca, lo que está produciendo una dramática reducción de su población reproductora, que de seguir así acabará llevando a la extinción a estas poblaciones más pronto que tarde.


En la foto anterior, tomada por Juan Zaldivar en la Ría de la Villa en el verano de 2009 se puede ver a otro moñudo, esta vez un joven, que lleva enganchado un sedal. Con toda seguridad, al tratar de comer el pez prendido al anzuelo, acabó enganchado, lo que casi con total seguridad acabaría provocándole la muerte en pocos días.

Durante los últimos años he recopilado varios datos sobre capturas accidentales en aparejos de pesca, tanto de los ejemplares anillados como de ejemplares sin anillar, pero evidentemente solo representan una mínima fracción de los ejemplares que mueren anualmente por esta causa. Muchos cadáveres pasan desapercibidos, otros se hunden y otros a pesar de ser encontrados no se registran porque la información acaba perdida en un cajón o entre las páginas de un cuaderno de campo.


Debido a esto, os quería solicitar a todos aquellos que tengáis información sobre mortalidad de Cormoranes moñudos en el Cantábrico y en el Atlántico gallego que si es posible me la enviéis a esta dirección de correo: naturalezacantabrica[arroba]gmail.com

Sirven todos los datos, tanto aquellos en los que se pudo precisar la causa de muerte como en los que no se pudo confirmar. Si es posible os agradecería que en el mensaje hicierais constar los siguientes datos:
a) Lugar en que fue encontrado (lo más preciso posible, si se tienen las coordenadas mejor)
b) Fecha en que fue encontrado
c) Causa de la muerte (si se puede precisar: petroleado, enmallado, anzuelo, desconocida)
e) Estado: fresco, podrido, seco (muerto desde hace tiempo)

Todos estos datos se usarán para elaborar un documento técnico sobre la incidencia de las capturas accidentales en esta especie y para proponer una serie de medidas que intenten paliar en la medida de lo posible esta causa de mortalidad.

jueves, 15 de enero de 2015

Cazadores, guardas con escopeta y otros amantes de la naturaleza

Una de las frases que escucho más a menudo es la del supuesto amor por la naturaleza de muchos cazadores. Unos señores que en su afán por preservar y proteger nuestros valores naturales salen al campo a matar animales y así demostrarles su amor incondicional. Se que muchos me dirán que hay cazadores de todo tipo y que no se puede generalizar, pero aún así, se me hace muy difícil entender que la manera de demostrar el afecto por un animal sea pegarle un tiro. La misma duda me entra cuando veo a un guarda matando cormoranes o lobos por orden de la Consejería de Medio Ambiente, porque según parece así se protegen nuestros ecosistemas y se conserva la naturaleza

En el caso de los responsables de Medio Ambiente, estas excusas vuelven a dejar clara la capacidad de los cargos políticos para tratarnos como idiotas sin que se note demasiado. En vez de explicar claramente por qué toman estas decisiones en contra de todos los estudios científicos que las desaconsejan, se inventan motivos absurdos que no se sostienen de ninguna forma, salvo por un innegable interés electoralista. Por otra parte, no deja de resultar paradójico que desde la Consejería se de ordenes a los guardas para que su prioridad durante unos meses al año sea hacer controles (participar en matanzas de animales) antes que proteger el medio ambiente y sancionar a los que lo agreden.

Una garza real y un azulón muertos entre la basura de la presa

Estas impresiones personales quedan muy bien explicadas al observar las fotografías que ilustran esta entrada, tomadas hace un par de días en el embalse del Furacón (Río Nalón, centro de Asturies) por mi amigo Manolo Pajuelo. Entre los restos de vegetación que se acumulan en la presa de este embalse se pueden ver los cadáveres, presuntamente tiroteados, de un macho de Azulón y de una garza real. A poca distancia, cuatro cormoranes grandes, dos garzas mas y una cerceta común, habían corrido la misma suerte, y con total seguridad, otras muchas aves estarían tapadas por la basura y otras ya habrían sido retiradas en las operaciones de limpieza rutinaria de la presa.

Cualquiera que haya visitado este lugar, o cualquier otro embalse de similares características, sabrá que un ave que sea cazada aquí no puede ser recogida, a no ser que se cuente con perros capaces de recuperarlas una vez que caen muertas o heridas al agua. Todas las veces que se han visto cazadores aquí nunca se les ha visto acompañados de perros, por lo que la mayoría de las aves abatidas caen al agua y ahí se quedan. ¿Alguien podría explicarme el interés que tiene para estos cazadores, que no son pocos, cazar aquí, aparte del placer que les produce matar animales? Pero no solo eso, además de patos, entre los cadáveres había varias especies protegidas, como las garzas reales, cuya caza esta prohibida ¿Donde estaban los guardas que deberían sancionar estas prácticas?

Dos cormoranes muertos entre los restos de vegetación de la presa

Pues seguramente alguno de esos guardas estaría muy cerca y sería muy complicado diferenciarlo de esos cazadores salvo por el uniforme. Al igual que ellos, escondido tras la vegetación de las orillas, se pasara gran parte de su jornada laboral durante unos meses matando cormoranes  para así satisfacer las peticiones de los pescadores deportivos. Resulta curioso que la mayoría de los cormoranes que aquí se alimentan no comen salmones, sino Leuciscos o cachos (Leuciscus cephalus), que han sido introducidos ilegalmente por algunos de esos pescadores.

Ya no recuerdo las veces que comenté en este blog el tema de las matanzas de cormoranes grandes. Cómo a pesar de los cientos de estudios científicos que confirman el absurdo de esta medida, la consejería lleva masacrando a esta especie desde hace una década. Anualmente, la Dirección General de Recursos Naturales redacta una resolución en la que indica el número de ejemplares que deben ser matados cada temporada. Desde hace años ese número se ha establecido en 240 aves sin que nadie haya sido capaz de explicar que criterios se han seguido para establecer ese número cabalístico. Como comentaba anteriormente, estos señores siguen tratándonos como idiotas, ya que no hace falta ser muy sagaz para darse cuenta de que esa resolución sólo sirve para justificar que se puedan matar todos los cormoranes que se quiera, ya que las aves muertas ni se recogen ni se contabilizan.

Macho de cerceta común, presuntamente tiroteado

La conclusión parece evidente. Un grupo de cazadores matan todo lo que les pasa por delante, incluidas varias especies protegidas, sin otro interés que el disfrute de tirotearlas. Mientras tanto, los que deberían controlarlos y sancionar esas prácticas ilegales, no lo hacen porque están ocupados matando otras aves para satisfacer a un colectivo de pescadores. Asimismo ni siquiera cumplen sus propias resoluciones, ya que no contabilizan las aves que matan y ni siquiera las recogen.

NOTA 1: Estos hechos han sido comunicados al Seprona para que los investigue.

NOTA 2: Hace unos minutos acabo de ver esta noticia que sale en la revista Caza y Pesca, que confirma que el mantra del interés por proteger "su fauna" es patrimonio exclusivo de los cazadores, yo creo que viene impreso en letras doradas en la culata de las escopetas.


Por otra parte, como se puede apreciar, los enemigos son los ecologistas, y ya se sabe que al enemigo ni agua, ni anillas ni nada (haced click en la foto para ampliarla y leer el profundo mensaje que contiene)

miércoles, 29 de octubre de 2014

Temporada de matanzas en Asturies: un año mas

Hace ya varios años que al llegar el otoño y sin hacer demasiado ruido, los responsables de la conservación de la naturaleza de Asturies se encargan de firmar las sentencias de muerte de cientos de animales. Este hecho, que parece un contrasentido viniendo de quienes tendrían que dedicarse a proteger la Naturaleza en vez de a masacrarla, ya se ha convertido en un acto reflejo. 

Cormorán grande "eliminado" por la Administración. No computa porque no ha sido recogido

Los criterios que rigen estas matanzas de "animales dañinos" no son criterios científicos, ni mucho menos, ya que todos los estudios y trabajos realizados no sólo confirman la inutilidad de las mismas, sino que en muchos casos han demostrado que son contraproducentes para el fin que persiguen. El criterio que se sigue es muy sencillo: acallar la presión social de ciertos colectivos. Lo que en un lenguaje más sutil se podría traducir como: "o me haces caso y te cargas a estos bichos o monto un pollo que te cagas por la pata abajo".

En Asturies hay dos bestias negras, que deben ser exterminadas sin contemplaciones porque así lo exigen los "colectivos afectados": el lobo y el cormorán grande. En el caso del lobo, la situación llega a ser tan alucinante que los propios responsables de la Admistración no hacen caso a sus propios datos ni se leen sus propios informes, que echan por tierra todos sus argumentos para justificar los mal llamados controles poblacionales. Y en un comportamiento surrealista, que bien podría formar parte del guión de una película de los hermanos Marx, han llegado a formar una comisión que estudie los argumentos presentados en una tesis doctoral sobre el tema y aún más, han solicitado al juzgado por vía de urgencia los datos que han permitido llegar a las conclusiones de dicha tesis doctoral. Perfecto, pero curiosamente esos datos son públicos y no sólo eso, son propiedad de la propia administración que los solicita. Os recomiendo leer el artículo de Mario Quevedo que describe con una claridad pasmosa esta situación.


La segunda bestia negra es el cormorán grande (Phalacrocorax carbo), un ave acuática que tiene la fea costumbre de comer peces. Una especie a la que se le acusa de ser la responsable del declive de la población de salmones asturianos. Un declive en el que nada tiene que ver el 240% de incremento del número de licencias de pesca deportiva en las últimas décadas, la contaminación de los ríos, el dragado de los ríos durante la época de freza, la destrucción de los bosques de ribera, la fragmentación del hábitat por la construcción de presas y embalses o los planes para eliminar cualquier posible restricción a la pesca de salmones, como algún grupo político plasmó en ley durante su breve mandato.

Parece claro que para cualquier representante político que se precie resulta mucho más incómodo enfrentarse y tratar de atajar a los verdaderos problemas que causan el deterioro ambiental que buscar un cabeza de turco que no proteste. De esta forma, se gastará el dinero que se debía destinar a conservación en balas y en horas de trabajo de la guardería, que en vez de vigilar los ríos, se pasarán unos cuantos meses matando aves. De esta forma no se solucionará el problema, pero se contentará durante un tiempo al colectivo de los pescadores, que así gritarán menos y no darán tanto la murga.

Y dicho y hecho, un año mas, se ha enviado una resolución a la guardería en la que se detalla con precisión el número de cormoranes que hay que liquidar en los próximos meses. Un total de 240 aves, que al final se convertirán en más del doble ya que los que caen al agua después de tirotearlos y no recogerlos, no computan. Aquí os dejo la resolución del "Jefe de la sección de vigilancia de los recursos naturales para que os deleitéis con ella".


Cualquiera que haya leído este blog en anteriores ocasiones se dará cuenta de un pequeño detalle. Este papelito es un corta y pega de la resolución de 2013 y de la de 2012 en la que sólo se ha cambiado la fecha. El número cabalístico de 240 cabezas de cormorán se mantiene sin ningún criterio, salvo uno: "para que me voy a molestar en escribir otro papelote si puedo copiar el del año pasado".

Curiosamente, hace un año publicaba un artículo en este blog en el que se añadían nuevas pruebas que demostraban por enésima vez la ineficacia de estos controles, y más aún, los datos de los censos de cormoranes realizados en Asturies confirmaban que no servían para nada. 

No es de extrañar este comportamiento, que confirma la dejadez de funciones de la Consejería de Agroganadería y Recursos Autóctonos (nombre absurdo donde los haya, heredado del anterior ejecutivo autónomico presidido por un gran amante de la caza y la pesca) y el traspaso de esas funciones al colectivo de pescadores deportivos. El firmante de la resolución es el mismo que hace unos años tuvo la osadía de enfrentarse a los pescadores y suspender las matanzas de cormoranes basándose en estudios científicos. Poco le duró el atrevimiento, ya que unos pocos meses después y sin dar explicaciones, se desdijo de sus palabras y volvió a autorizar las matanzas sin aportar ningún dato.

Cormoranes matados en el Esva y aparecidos en la playa de Navia (no recogidos = no computados)

Este año, uno más, se volverán a matar cormoranes grandes en Asturies, sin motivo, sin explicaciones y ni siquiera saldrá en la prensa porque ya no es noticia. Pero ya que no lo sacan los periódicos, yo me siento en la obligación de ponerlo, aun a riesgo de ser repetitivo, porque conviene recordar quienes son los responsables de estas resoluciones, que son los mismos que al mismo tiempo que las firman siguen vendiendo el cada vez más vergonzoso eslogan del Paraíso Natural.

NOTA: haced click en las fotos y en la resolución para verlas a mayor tamaño

lunes, 2 de junio de 2014

Confirmamos el descalabro de la población nidificante de cormorán moñudo en Asturies

Hace ya varios años que denunciamos la grave situación por la que están pasando los cormoranes moñudos (Phalacrocorax aristotelis) en Asturies, y en general en toda la Península ibérica. Una de las pocas especies de aves marinas reproductoras que tenemos, es probable que se extinga a corto o medio plazo si no se revierte la situación, lo que no parece que vaya a ocurrir ya que no se está adoptando ninguna medida correctora.

Ayer terminamos de censar la zona en la que estamos trabajando con esta especie desde 1998, que comprende el tramo de 13 Km situado entre la Ría del Eo y la localidad de Porcía (El Franco) y los resultados no pueden ser más explícitos.


En tan sólo 12 años, el número de parejas reproductoras ha pasado de 61 a 30 en las tres colonias que se ubican en este tramo costero (As Pantorgas, Castríos-Represas y A Forcada), que hasta ahora era el que presentaba la mayor población de esta especie en nuestro litoral. Y tal como se aprecia en la gráfica anterior, este descenso no se ha debido a un hecho puntual sino que se está produciendo año tras año de forma constante.

En muchas especies o poblaciones, es difícil diagnosticar los motivos por los que se produce una reducción tan drástica en el número de ejemplares, pero en este caso no es así, ya que conocemos perfectamente las causas y tenemos la información precisa que avala este descenso. 

Joven de cormorán muerto en un trasmallo. (Foto: Fernando Fonticiella)

El cormorán moñudo, al igual que otras aves marinas buceadoras, sufre una elevada mortalidad en las artes de pesca, tanto de enmalle como de anzuelo. A lo largo de los últimos años hemos confirmado la muerte de casi 40 aves anilladas en la zona de estudio, y es más que probable que esa cifra sea mucho mayor, ya que solo se encuentra un pequeño porcentaje de aves muertas y por otra parte, los pescadores son reacios a aportar esta información.


En muchas ocasiones, estas muertes se producen en la proximidad de las colonias de cría, donde los cormoranes jóvenes, recién emancipados, son los más propensos a caer en las redes por su inexperiencia. Tal como se puede observar en la imagen anterior, no es raro observar a los barcos faenando a escasos metros de los nidos, lo que según el plan de manejo de la especie no debería ocurrir.

Cuando empezamos este trabajo, atribuimos como causa principal de esta muerte en artes de pesca a las artes de enmalle, pero en los últimos años, hemos confirmado la muerte de varias aves por la ingestión de anzuelos de palangre e incluso por la de anzuelos de pesca deportiva.

Cormorán moñudo con un anzuelo en el estómago (Alvaro Oleaga-PA)

Las capturas accidentales en las líneas de palangre son la mayor causa de mortalidad de muchas aves pelágicas, como albatros o pardelas, y hay llegado a poner a muchas de ellas al borde de la extinción. En el caso de nuestros moñudos, los trasmallos y los anzuelos podrían acabar con la población cantábrica a no ser que se haga algo por remediarlo, principalmente establecer una zona de exclusión del uso de artes de pesca en las inmediaciones de las colonias de cría.

Pero desgraciadamente, el cormorán marino no es solo víctima de los palangres. Como decia Rubén Blades, "si naciste pa martillo, del cielo te caen los clavos". Hace unos años, un nuevo peligro puso en jaque a la población occidental de esta especie, al igual que había hecho con las boyantes poblaciones gallegas.

Pollo de cormorán moñudo depredado por los visones americanos

En marzo de 2009, confirmamos lo que veníamos sospechando tiempo atrás. Los visones americanos, que habían causado importantes mortalidades en las Islas Cíes, habían llegado a Asturies y habían entrado en las colonias de los moñudos, atacando y matando a todos los pollos de la colonia de Castríos.

Al contrario de lo que ha ocurrido en las grandes islas gallegas, donde la población de visones se ha establecido y empezado a reproducirse en ellas, en los pequeños islotes asturianos los visones entran y salen desde la costa, por lo que es más complicado de erradicar. Aún así, y a pesar de que la Consejería competente ya está informada de la presencia de estos animales exóticos, en 5 años no se ha realizado ninguna actuación para controlar el problema.

Además de estos problemas, que han sido confirmados con hechos y datos empíricos, hay otras posibles causas de este declive que aún no se han confirmado. Una podría ser la desaparición de los bosques de algas pardas en tan solo un par de décadas. Las grandes praderas de laminarias, que servían de refugio y "guardería" a gran cantidad de peces y sus alevines, han desaparecido de la mayor parte de las costas asturianas y de gran parte del Cantábrico. Aunque aún no se ha podido confirmar la relación causa-efecto entre la desaparición de las algas y el declive de los cormoranes moñudos, no parece descabellado pensar que las presas potenciales de estas aves marinas se hayan visto afectadas y por lo tanto, la disponibilidad de esas presas haya bajado.


Una vez diagnosticados los síntomas de la enfermedad, ahora sólo queda aplicar el tratamiento adecuado. Lo curioso es que tanto el diagnóstico como el tratamiento ya se conocían en el año 2001, cuando se aprobó el Decreto 32/90, de 8 de marzo y el plan de manejo del Cormorán moñudo en Asturies. La finalidad de este plan de manejo era "la eliminación de los factores de riesgo que puedan amenazar la supervivencia de las colonias" y proponía los siguientes objetivos operacionales para conseguir estos fines:

1. Establecer y aplicar medidas que permitan una eficaz protección directa de la especie eliminando o reduciendo los factores de riesgo que puedan amenazar la supervivencia de las colonias.
2. Promover la protección efectiva de las áreas del litoral con presencia de colonias de cría de Cormorán Moñudo y, en general, de toda la costa asturiana, evitando la alteración de las condiciones naturales propias del hábitat de la especie.

Asimismo, la primera actuación prevista en dicho plan para conseguir los objetivos propuestos era la siguiente:

a) Establecer zonas de protección y de uso restringido en determinadas colonias de cría en base a su importancia y vulnerabilidad, independientemente de que se encuentren dentro de espacios protegidos.
b) Controlar las actividades humanas que alteren las características ecológicas de las áreas en las que existe población nidificante de Cormorán Moñudo.

Es evidente que este plan de manejo, así como las actuaciones previstas, no se han llevado a cabo, incumpliendo las obligaciones adquiridas por el Principado de Asturias para proteger a la especie. No hay ninguna zona de protección en ninguna colonia de cría, ni siquiera en las más importantes y los factores de riesgo no sólo no se han reducido sino que han aumentado.

Han pasado 13 años desde la aprobación del plan de manejo y aunque en este decreto se afirmaba que dicho plan debería revisarse cada 5 años, esto no ha ocurrido.

¿Tiene algún sentido aprobar planes de manejo que no sólo no se cumplen, sino que ni siquiera se revisan? Evidentemente esto es una pregunta retórica, ya que un papel que solo sirve para lavar la cara de los gestores no tiene sentido. Ha llegado el momento de asumir las responsabilidades adquiridas, pero el tiempo se está agotando y si no se aplican las medidas previstas con efecto inmediato, en pocos años habrá que publicar un nuevo decreto sobre esta especie, pero desgraciadamente será el que confirme la extinción de una nueva especie como nidificante.

miércoles, 30 de abril de 2014

El Prestige seguía afectando a las aves marinas después de más de 10 años

El 19 de noviembre de 2002, el casco del petrolero Prestige se partió en dos a 246 km de la costa de Fisterra después de ser remolcado en un absurdo viaje sin retorno durante seis interminables días. Alrededor de 63.000 toneladas de fuel pesado se vertieron en el océano, originando el mayor desastre medioambiental de la historia de nuestro país.


Los que primero dijeron que el fuel nunca llegaría a nuestras costas, tuvieron que retractarse cuando días después miles de toneladas de galipote cubrieron gran parte de las costa, desde Galicia hasta Bretaña. Y esos mismos, unos meses después, cuando los pescadores y miles de personas procedentes de todos los rincones de España y de Europa limpiaron con sus propias manos gran parte de esa porquería, dijeron que ya no quedaba ni rastro de fuel, que las playas estaban esplendorosas y que todo aquello era un mal recuerdo que afortunadamente ya había pasado y que no tendría consecuencias en el futuro.

Pero todo aquello solo acababa de empezar, los análisis realizados años después a los pescadores que participaron en las campañas de limpieza confirmaron que sufrían importantes daños pulmonares y cromosómicos, daños que también presentaban muchos de los voluntarios.


¿Pero que ocurrió con las importantes poblaciones de aves marinas que sufrieron el vertido? Durante los meses posteriores al accidente, se estimó una mortalidad directa de unos 90.000 alcidos, a los que habría que sumar miles de cormoranes moñudos, gaviotas, págalos y otras muchas aves. La mayoría de ellas eran invernantes, que tenían sus colonias en el norte de Europa y que pasaban el invierno en nuestras costas, pero además, otras especies, como el Cormorán moñudo (Phalacrocorax aristotelis), que en aquel momento tenía en Galicia unas de las mayores colonias a nivel mundial, sufrieron mortalidades catastróficas. Lo que faltaba por conocer es si 10 años después del vertido, los efectos del Prestige seguirían presentes.

Hoy mismo, nos han publicado un artículo en la prestigiosa revista Biology Letters (Álvaro Barros et al., 2014) en el que se confirma sin lugar a dudas que los supervivientes de la marea negra presentan efectos a largo plazo como consecuencia del vertido. Estos efectos se manifiestan en una reducción del 45% en el éxito reproductor de las cormoranes moñudos procedentes de las colonias petroleadas en comparación con los que se reproducen en las colonias no pretroleadas o ligeramente afectadas por el vertido.


En la figura anterior se puede observar el éxito reproductor (nº pollos crecidos por pareja) de los cormoranes moñudos entre 1994 y 2002 en la zona petroleada (círculos negros) y en la zona no pretroleada (círculos blancos). La zona marcada en gris, a partir de la flecha vertical, marca los años posteriores al vertido.

Tal como se observa en la gráfica, mientras que antes del vertido el éxito reproductor en ambas zonas era similar, siendo las diferencias no significativas estadísticamente, a partir del derrame de fuel se produjo un cambio dramático en las colonias afectadas, que seguía siendo evidente 10 años después. El éxito reproductor medio en las zonas petroleadas antes del vertido era de 1,41 pollos/pareja, mientras que en el periodo posterior a la marea negra se redujo a 0,87 pollos/pareja.

Esta reducción del éxito reproductor no podía ser atribuida ni al clima ni a la presencia de visones americanos en las colonias, ya que tras los pertinentes análisis se confirmó que su efecto no fue estadísticamente significativo en ninguna de los dos casos.


¿A qué puede ser debida esta drástica caída en el éxito reproductor en las zonas petroleadas?

Se ha confirmado que las aves marinas pueden haber sufrido los efectos sub-letales de la exposición al petróleo (Perez et al., 2010) y asimismo, en el caso de los cormoranes moñudos pueden haber sufrido los efectos indirectos de la misma por la reducción de la disponibilidad de presas (Velando et al., 2005). 

En estudios anteriores se ha puesto de manifiesto la persistencia de residuos del petróleo en el ecosistema, incluso 9 años después de accidente (Bernabeu et al., 2013) y la exposición crónica de los organismos marinos al mismo. Hay que tener en cuenta que el fuel pesado, como el que transportaba el Prestige, es una mezcla compleja de hidrocarburos aromáticos alifáticos y bencénicos con un peso molecular muy alto, por lo que una vez ingeridos se acumulan en los tejidos pudiendo producir daños irreparables. Estos efectos de la acumulación de tóxicos del fuel sobre el éxito reproductor ya han sido confirmados en otras especies de aves marinas, como los pinguinos africanos (Spheniscus demersus), después de dos grandes mareas negras (Wolfaard et al., 2001)

Los resultados que exponemos en este trabajo confirman sin lugar a dudas que aunque las manchas negras del fuel ya no se vean a simple vista, la larga sombra del Prestige sigue estando presentes en el ecosistema y en los organismos que en él habitan.

Hoy mismo, la revista Nature publica una reseña sobre este artículo en el que el ecólogo David Grémillet destaca la importancia de estos resultados y la falta de estudios sobre los efectos a largo plazo de los vertidos de petroleo sobre las aves marinas.

NOTA: Pocos meses antes de que se publicara este artículo se conoció la sentencia que debía decidir las responsabilidades del accidente del Prestige. Y como todos ya sabéis, ningún cargo político fue acusado, no hubo responsabilidades, nadie tuvo la culpa de este desastre, sólo uno, el barco, como ya apuntó la actual alcaldesa de Madrid, Ana Botella el 12 de diciembre de 2002. 

Referencias
- Barros, A., Álvarez D & Velando A (2014) Long-term reproductive impairment in a seabird after the Prestige oil spill. Biology Letters doi:10.1098/rsbl.2013.1041.
- Bernabeu AM, Fernández-Fernández S, Bouchette F, Rey D, Arcos A, Bayona JM, Albaiges J. (2013) Recurrent arrival of oil to Galician coast: the final step of the Prestige deep oil spill. J. Hazard. Mater. 251, 82–90. 
- Pérez, C., Munilla, I., López-Alonso, M. & Velando, A. 2010.  Sublethal effects on seabirds after the Prestige oil-spill are mirrored in sexual signals. Biology Letters 6, 33-35
- Velando A, Munilla I, Leyenda PM. (2005) Short-term indirect effects of the ‘Prestige’ oil spill on European shags: changes in availability of prey. Mar. Ecol. Prog. Ser. 302, 263–274.
- Wolfaardt AC, Underhill LG, Crawford RJM, Klages NTW. (2001) Results of the 2001 census of African penguins Spheniscus demersus in South Africa: first measures of the impact of the Treasure oil spill on the breeding population. Trans. R. Soc. South Afr. 56, 45–49.

viernes, 8 de noviembre de 2013

Curso de ética periodística: Si en el periódico hablan de un tema que "controlas" siempre esta mal

Esa afirmación del título es un comentario recurrente cuando hablamos entre amigos de las noticias que aparecen en la prensa. Si le preguntas a un geólogo por un artículo en el que hablan de un terremoto o de un desprendimiento de tierras, te dirá que hay demasiadas imprecisiones y errores, si hablas con un abogado sobre un tema que leíste en el periódico acerca de un litigio te dirá lo mismo, si hablas con un economista pasa igual y si hablas con un biólogo sobre la interpretación que hace el periodista sobre un determinado tema relacionado con la fauna o la flora, pues se sigue cumpliendo la regla.

La conclusión a la que es fácil llegar si asumimos esto es que si cuando hablan de un tema que dominamos siempre está mal, por extensión cuando leemos noticias de otros temas de los que no somos expertos ocurrirá lo mismo. ¿Por qué sucede esto? Yo creo que la respuesta puede ser tan simple como que ya no hay periodistas especializados y el mismo que escribe hoy sobre el Bosón de Higgs, mañana escribirá sobre el euribor y pasado mañana sobre las crisis sentimentales de Paquirrín. Pero incluso asumiendo que es difícil especializarse en todos los temas, al menos sería conveniente que los periodistas se documentaran antes de escribir, que consultaran a expertos en los temas que tratan y que no se dejen llevar por el morbo a la primera de cambio.


Todo este rollo que os acabo de contar viene al hilo de un mensaje que me acaba de mandar mi amigo Arturo (que dice que suele leer el blog aunque no opina) en el que me comentaba que en La Nueva España "decían noseque sobre mis cormoranes y la contaminación". Al buscar en la edición digital del periódico me encuentro con este titular:

Los cormoranes desfallecen en Gozón 

Seguido por este "subtitular": "La policía recoge aves heridas o "agotadas" en el concejo al tiempo que en Galicia, y ante una situación similar, alertan de un posible episodio contaminante".

Lo primero que me viene a la cabeza es que acaba de ocurrir un vertido contaminante en el centro de Asturies, pero que sólo afecta a los cormoranes. Un poco raro si que parece, pero me decido a leer la noticia completa y como me suele ocurrir en estos casos, al ir avanzando en la lectura me doy cuenta de lo de siempre, que todo esta mal, que está lleno de errores y de afirmaciones sin fundamento y que para rematar, se añade la necesaria dosis de morbo para satisfacer al personal.

A ver, en primer lugar y aunque en la foto de la noticia aparezca un cormorán moñudo, es muy probable que las aves que estén apareciendo sean de varias especies, puede que algún moñudo, pero me temo que la mayoría serán alcatraces. De hecho hoy mismo me llegaron noticias sobre la aparición de nueve de estas aves muertas en la playa de Xago. Pero aparte, no sólo aparecen en Gozón, sino en toda la costa cantábrica, o sea, que no es un problema localizado.

Por otra parte, se comenta el tema de la contaminación como si ya hubiera indicios de la misma, pero al leer la noticia vemos que la única referencia sobre este tema es que "los lugareños ya han dado la voz de alarma: temen que el decaimiento de estas aves se deba a algún episodio contaminante". Aparte de que lo de estado de decaimiento de las aves me ha dejado perplejo, volvemos a ver cómo se toma como una causa probable, o casi segura, la opinión de un par de personas que se cruzaron con el periodista y que por supuesto no aportan ni una sola prueba que justifique esas sospechas.

Pero al seguir leyendo compruebo sorprendido que la periodista si que preguntó a biólogos, ecologistas y ornitólogos y estos le comentaron que era un episodio normal. Y lo cierto es que episodios de mortalidad de aves marinas como este, ocurren todos los años después de varios días seguidos de temporales en la mar. Estas malas condiciones dificultan la obtención de alimento y agota a las aves, en ocasiones hasta la muerte. Y lo cierto es que llevamos varias semanas con fuertes temporales y olas que muchos días superaron los cinco metros, por lo que esta parece la causa de esta mortalidad más probable.

Resulta curioso que la opinión de estas últimas personas, que son las que conocen el tema, no sean tomadas en serio y que para la periodista sea más creíble la opinión acerca de la contaminación, que sólo ha sido comentada sin ninguna prueba por unos vecinos que pasaban por allí. Aunque quizás el problema sea que una mortalidad natural no es noticia y en cambio si hablamos de contaminación, el tema sea más impactante.

Pero aquí no acaba la historia, en el siguiente párrafo, la señora periodista suelta la artillería y se mete de lleno en un fangal, que es de lo que se trata. Empieza a hablar del cormorán como el ave maldita que está en el punto de mira desde 2009, que hay 900 en el río y de que hay presiones para que "el cormorán" sea declarado especie cinégetica. Y ya puestos, la periodista que ya está desbocada nos da la explicación a estas peticiones: "el cormorán es un ave acuática que captura peces zambulléndose en el agua". ¡¡Toma!!

A ver, señora periodista, veo que no sabe  que el cormorán moñudo y el cormorán grande son dos especies distintas y no será porque ya se dijo más de mil veces y que salió en su periódico otras tantas. El cormorán moñudo, que es la de la foto de su artículo, está protegido, se encuentra en peligro de extinción, se reproduce en Asturias, y no entra en el río ni aunque le obliguen a leer todos sus artículos en voz alta. El cormorán grande es otra especie distinta, y que no se reproduce aquí sino que aparece sólo como invernante o en migración. Y ya puestos podría haber comentado que todas esas matanzas aprobadas por la Administración no han servido para nada, como ya se dijo antes que que comenzaran. Pero bueno, ya veo que es una batalla perdida y que aunque no venía a cuento hablar de este tema, lo había que sacar porque el morbo es lo que importa.

Es triste que todas las veces que sale una noticia sobre medio ambiente en los periódicos asturianos sea para poner a una especie en el punto de mira, ya sean lobos, osos, cormoranes o saltamontes, y que para una vez que se habla de un tema que nada tiene que ver con las supuestas molestias que puedan causar los animales al ser humano (que parece que es lo único que interesa), se tenga que acabar dando un giro a la noticia para buscar la el morbo y la polémica.


jueves, 26 de septiembre de 2013

Historias de cormoranes: la llamada de la sangre

Cormorán moñudo anillado en Bizkaia y visto en el occidente de Asturies

Para conocer los movimientos y la dinámica poblacional de los animales necesitamos identificarlos individualmente. Con este propósito iniciamos hace 15 años un proyecto de anillamiento de cormoranes moñudos (Phalacrocorax aristotelis) en Asturies, después de que ya estuviera en marcha un proyecto similar en Galicia. Animados por estos dos proyectos, en Bizkaia se puso en marcha un nuevo proyecto hace 6 años, con lo cual en estos momentos tenemos cubierta gran parte de la población cantábrica y atlántica de esta especie.

La cantidad de información que nos están proporcionando estos proyectos está siendo ingente y nos ha servido para confirmar, entre otras cosas, que los moñudos no eran tan sedentarios como se pensaba, sino que algunos eran capaces de desplazarse a miles de kilómetros de su colonia de nacimiento. También confirmamos que había una gran variabilidad en los patrones de migración, ya que mientras algunos no se movían en toda su vida de los alrededores del lugar de nacimiento, otros realizaban auténticas migraciones, marchándose en invierno a cientos de kilómetros y regresando año tras año a su colonia para reproducirse. Por otra parte, aunque el cormorán moñudo es una especie muy filopátrica, o sea, que tiende a reproducirse en la colonia o en las proximidades de la colonia donde ha nacido, algunos individuos abandonaban su zona de nacimiento definitivamente para criar a cientos de kilómetros de distancia.

Hembra BK en la colonia de Barrika, Bizkaia (la anilla está muy gastada)

Hace un par de días, Pablo Miki García me ha enviado una observación muy interesante. En el posadero de Penedos Blancos, en Villadún (Castropol, Asturies) había visto a un cormorán con una anilla de color verde y los caracteres DH grabados en ella. No había duda de que se trataba de uno de los cormoranes anillados por Jon Hidalgo en Bizkaia.

Una vez que nos pusimos en contacto con Jon para que nos dijera su historia nos quedamos boquiabiertos. Se trataba de un juvenil nacido este año y anillado el 24 de abril en la colonia de Barrika, a 460 kilómetros de distancia y que se había observado por última vez en julio cuando ya había abandonado el nido. Pero la noticia más interesante era que DH era el hijo de BK, una hembra nacida en la colonia de As Pantorgas en 2003 y que había emigrado a Barrika a los pocos años de nacer para instalarse allí definitivamente. O sea, que uno de los hijos de esta hembra emigrante había regresado al lugar del nacimiento de su madre (Penedos Blancos está a tan solo 3 km de As Pantorgas). Hay que señalar que los cormoranes moñudos no suelen moverse en grupos y que estos movimientos dispersivos se suelen realizar en solitario y por supuesto nunca acompañados de sus padres, como ocurre en otras especies de aves como las grullas, por ejemplo.

Evidentemente no se puede sacar ninguna conclusión definitiva sobre este desplazamiento, que podría ser un movimiento casual. Los cormoranes moñudos forman una metapoblación en todo el Cantábrico, donde existe un intercambio regular de individuos entre poblaciones, pero no deja de ser una observación muy curiosa.

Por último quisiera destacar la importancia de realizar proyectos coordinados como este para tener una idea global de la biología de muchas especies, ya que si nos centramos en tan sólo una zona concreta los resultados siempre serán incompletos. Y por supuesto, también quisiera agradecer la colaboración desinteresada de las decenas de personas que durante todos estos años nos han pasado las observaciones de aves anilladas, ya que sin ellas sería imposible este tipo de trabajo. Gilberto Sanchez Jardón, Ángeles Pastur, Pablo Miki García, Luis José Salaverri, Pablo Fernández, Jon Hidalgo y Marcos Zárraga, por citar solo a unas pocas, han contribuido a que hoy en día conozcamos mucho más a esta especie y a que podamos aportar nuestro granito de arena a la conservación de la misma.

lunes, 12 de agosto de 2013

Los efectos del clima sobre la mortalidad y la dispersión de cada sexo en las aves marinas


Las fluctuaciones en el clima tienen un efecto muy importante sobre la dinámica de las poblaciones naturales, como ha quedado demostrado en numerosos trabajos científicos. En muchas especies, el clima tiene un efecto directo sobre la disponibilidad de alimento y sobre el hábitat, lo que incide directamente en algunos parámetros demográficos como el éxito reproductor, la supervivencia o la dispersión post-generativa.

Área de estudio

Hace unos días hemos publicado un artículo en la revista PLos One en el que analizamos los datos recopilados en los últimos 20 años en varias colonias de Cormorán moñudo (Phalacrocorax aristotelis) de Asturies y Galicia. Durante estos años hemos marcado con anillas de lectura a distancia varios cientos de pollos de cormorán en 6 colonias reproductoras, que han sido sexados mediante técnicas moleculares o mediante análisis discriminantes. Asimismo, durante este periodo hemos usado como aproximaciones de la variabilidad ambiental dos variables: "el Índice de la Oscilación del Atlántico Norte" (North Atlantic Oscillation index, NAO) y el índice de anomalía de la temperatura superficial del mar (SST).


Proporción de machos de cormorán moñudo que abandonan el nido en las islas Cíes durante el periodo de estudio (el número dentro de cada círculo indica el número de pollos que fueron sexados).

El análisis de los datos confirmó que en aquellos años en los que el índice NAO fue positivo (inviernos cálidos y fríos), el sex-ratio en el momento de la emancipación de los pollos estuvo sesgado hacia las hembras. No encontramos ninguna relación entre la temperatura superficial y el sex-ratio.


Distancia desde la colonia de nacimiento al lugar de primera reproducción en las dos áreas de estudio (Asturies: cuadrados; Galicia: triángulos). Los machos están representados por los símbolos negros y las hembras por los símbolos blancos.

La distancia media a la que se dispersaron los jóvenes de cormorán (de los que conocíamos su sexo) fue de 11,53 km (rango: 0,02 - 318 km). El 75% de ellos reclutaron (se reprodujeron por primera vez) a una distancia menor de 5 km del lugar en el que habían nacido, siendo las distancias medias de dispersión similares para machos y hembras. A pesar de esto, confirmamos que las variaciones climáticas durante las fases tempranas del desarrollo tuvieron un importante efecto sobre la distancia de dispersión, observándose que las hembras se dispersaron más lejos en aquellos años con valores positivos de NAO, mientras que en los machos ocurrió lo contrario.

Estos resultados sugieren la existencia de una relación entre las oscilaciones climáticas y la proporción de sexos en el momento del abandono del nido. El cormorán moñudo es una especie dimórfica en la que los machos son un 22% más pesados que las hembras en ese momento, por lo que durante el periodo de crianza necesitan más recursos que ellas. Se ha comprobado que la presencia de ciertos peces y crustáceos en el área de estudio disminuye en los años en los que el índice NAO es negativo, que son los años en los que el sex-ratio está sesgado hacia las hembras. Asimismo, en estudios previos hemos comprobado que aquellos años en los que el NAO es positivo, la mortalidad en el nido es mayor, por lo que todo parece indicar que los machos, al ser los que necesitan más recursos sea el sexo que experimente una mayor mortalidad durante el desarrollo.

Las condiciones iniciales de desarrollo pueden afectar a la distancia de dispersión a través de dos mecanismos diferentes: afectando a la capacidad física para dispersarse o afectando a la motivación para dispersarse debido al entorno social en el que se encuentran o a la calidad del hábitat. Nosotros hemos confirmado que el entorno social que encuentran los juveniles en el momento del abandono del nido está afectado por las condiciones climáticas por lo que los machos se dispersarán más lejos en aquellos años en los que vuelan más machos, mientras que las hembras harán lo mismo si el sex-ratio está desbalanceado hacia ellas.

Estos resultados sugieren que las condiciones climáticas afectan a la proporción de sexos en las colonias de cría, lo que tiene importes efectos en la edad adulta que pueden condicionar la dinámica de las poblaciones.

Referencias
Barros A, Álvarez D & Velando A (2013) Climate influences fledging sex-ratio and sex-specific dispersal in a seabird. PLos ONE 8(8): e71358. doi: 10.137/journal.pone.0071358.

martes, 7 de mayo de 2013

Los cormoranes que no verá mi hijo


En la foto anterior se puede observar como un barco, el mismo de siempre, recoge una red en la ensenada de Santa Gadea, bajo la atenta mirada de dos cormoranes moñudos que descansan en el posadero de la colonia de As Pantorgas (Tapia). Sin saberlo, están viendo una de las redes en las que muy probablemente acabará con su vida, como ya hizo con los más de 20 ejemplares anillados por nosotros que han muerto en los últimos años. Evidentemente la cifra real será mucho más elevada, ya que la mayoría de los casos no son notificados y sólo un pequeño porcentaje de las muertes corresponden a animales anillados.

Cormorán moñudo ahogado en un tresmayo

Desde el año 2003, la población de esta colonia ha pasado de las 35 parejas de entonces a las 17 parejas de censamos ayer mismo.

Evolución de la población nidificante de cormorán moñudo en el concejo de Tapia

En el mismo periodo de tiempo, la población total del concejo de Tapia, que se reproduce en 3 colonias, ha pasado de 61 parejas a tan sólo 32.

No soy capaz de recordar la cantidad de veces que hemos denunciado este hecho en la prensa. No recuerdo las veces que he ido a la Consejería de Medio Ambiente del Principado de Asturias a enseñarles los datos, a mostrarles las fotografías de los aparejos, a recordarles que ellos mismos han redactado un plan de manejo de la especie que tenía como principal objetivo "eliminar los factores de riesgo que puedan amenazar la supervivencia de las colonias de esta especie" y que marcaba como primera directriz "estableces zonas de protección y uso restringido en el entorno de las colonias". No ha servido para nada, porque nunca se ha hecho nada para evitarlo.

Jacobo y el cuadro de los cormoranes que le pintó mi amiga Yeon cuando nació

Cuando ayer Manolo y yo nos encontrábamos en la colonia de Pantorgas, confirmando la inminente extinción de los cormoranes moñudos, cuando veíamos como delante de nuestras narices un barco levantaba sus redes saltándose la ley mientras las autoridades responsables de evitarlo miraban hacia otro lado, porque no les importa en absoluto, me acordé de mi hijo Jacobo. Siempre tuve la ilusión de que algún día me pudiera acompañar a ver los cormoranes, a ver los pájaros negros que su padre ha estudiado desde hace más de 25 años. Pero cuando me pregunte por los patos del cuadro que hay en su habitación, los patos a los que saluda todas las mañanas cuando se levanta, no sabré que decirle.

Para entonces, los gestores, los consejeros, los que tendrían que haber evitado su extinción porque es su trabajo, seguirán haciendo reuniones, redactando planes de manejo que no se cumplen y encargando y gastando dinero en carteles y folletos para intentar vender un Paraíso Natural que ya nadie se cree.

NOTA: pinchad en las fotos para ampliarlas