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domingo, 4 de diciembre de 2011

Los extraños VS Secuestrados



And the winner is...Funny Games.

Veamos. Hace tiempo que vi Los extraños (Bryan Bertino), y el domingo pasado me vi Secuestrados (Miguel Ángel Vivas). Y ambas, incluso antes de verlas, me recordaban a Funny Games; y después de verlas, pues más. Yo amo Funny Games con todo mi corazón y se me activa el punto G cinéfilo solo con pensar en ella. Entonces, la verdad es que si las comparamos con la de Haneke, pierden mucho ambas, aunque a veces es inevitable hacerlo. Al ver Secuestrados, pues me acordé de Funny Games, y a su vez de Los extraños, y este bucle de psicópatas me lleva a hacer esta entrada. Vamos primero con la gente extraña.

Los extraños parte de lo mismo que las otras dos casi. Una pareja está en una casa apartadita, y una gente viene a perturbarlos y a hacérselo pasar mal en el propio hogar. Bien, la película tiene cosillas interesantes. No sé, tiene algún momento que inquieta, al principio dan mal rollo los extraños estos por eso de que no les ves la cara. Los paseos de Liv Tyler por la casa, acojonada, mirando a todos lados, esperando que aparezca alguien... El no saber por qué narices están haciendo eso. Y un punto que me gustó (SPOILER: Creo recordar que va un amigo o algo así a casa de ellos, y por error, le pegan un tiro, ya que esperaban en la habitación para volarle la cabeza a unos de los raritos de las máscaras si aparecía ahí).Total, que sí, eso está bien. Pero la película se vuelve muuuy repetitiva. Es todo el rato igual. Que si ando por la casa, que si miro, que si ahora veo uno en la ventana, que ahora no está, que ahora está en otro lado... Si al principio podía transmitir tensión, e incluso algo de acojone si empatizabas; a mí me parece que llega un punto que cae en el aburrimiento y no interesa demasiado si hay uno escondido en el techo o quién muere o qué. Y luego: es totalmente absurda e irreal. En una película así, supongo que la gracia es poder ponerte en la piel de la pareja, para así poder pasar un mal rato. Pero es que los tíos de las máscaras deben ser unos mutantes como X-Men, pero en feos -de ahí que no enseñen la cara-. Eso sí, con sus poderes. De repente estoy en la ventana, al siguiente segundo estoy dentro de la casa. Y así los tres, y en muchas ocasiones. Aparecen y desaparecen a su antojo dónde les da la gana y al instante. Todo esto de: ay, me podía pasar a mí, qué haría yo en mi casa, en su situación... se va al traste, porque adquiere todo un tono surrealista y hasta cómico.

Sobre el final, no os voy a decir nada, porque mi cabeza lo consideró tan irrelevante, o directamente, una mierda tan enorme o previsible o poco impactante, que lo envió directo a la papelera de reciclaje. No me acuerdo. Pero tampoco recuerdo que me gustara. Total, que tiene algunas cosas interesantes, pero creo que al final pesan más los aspectos negativos. No la recomendaría.

Y ahora, Secuestrados. Que me llamó la atención en su día, más que nada por las buenas críticas, la olvidé, y hace poco me volví a acordar de ella. Hice bien. Bueno, esta es una familia, que es básicamente retenida en su propio hogar. Más Funny Games que la otra en este punto de partida. Y la verdad es que se nota más en la otra que se ha bebido mucho de la peli de Haneke. No diré cosas en concreto (porque no me acuerdo, y de las que me acuerdo, creo que destripan mucho), pero muchas veces te acuerdas de los juegos del austríaco.

Eso sí: esta sí me gustó. Es completamente realista, por la trama, cómo está llevada, y por cómo está rodada. Así que, se empatiza más fácilmente con la familia, y se tiene mucho más interés. Es muy fácil ponerse en situación. Yo la verdad es que no sufrí, me tenía intrigada, y no es que me lo estuviera pasando pipa, pero que tampoco es que lo pasara mal viéndola -que no quiere decir que no me interesara lo que estaba pasando-. Simplemente, hay películas que te hacen sentir más cosas que otras, depende de cada uno. Pero soy consciente de que se puede llegar a pasar realmente mal viéndola, y siendo el tipo de película que es, esto es positivo.

Y si es tan realista, en parte es, como he dicho, por cómo está rodada. Y esto quizá sea de lo mejor de la película. Está rodada con planos secuencia largos, que siguen a los personajes, que se mete muy dentro de la película. No es una cámara alejada, que observa lo que pasa a distancia. Es como verlo desde dentro. Y se usa el recurdo de pantalla partida alguna vez, y la verdad es que es muy buena idea, al mostrar la angustia de dos situaciones diferentes, y cómo unos son ajenos a la otra. Sobre todo, la que creo que es la última pantalla partida, es genial. Me refiero al momento en el que se unen en uno los dos planos.
Bueno, y otro punto a su favor, y que aumenta el realismo. Ya sabéis que en estas películas siempre pensamos: buah, si estuviera yo ahí, haría esto; o: ¿PERO POR QUÉ NO APROVECHA AHORA PARA HACER X, EL MUY IMBÉCIL? Pues en esta película sí se hacen. Se intentan cosas, los personajes intentan lo que la lógica pide hacer en determinadas situaciones. No se quedan de brazos cruzados sin aprovechar oportunidades, o dejando que los secuestradores hagan lo que quieran y ya.

Tengo que destacar a Manuela Vellés, la hija del matrimonio. A mí es la que más angustia con diferencia me transmite. He visto críticos de esta peli que se burlan de sus gemidos -no de placer, mal pensados-, pero yo creo que está fantástica. Llorando, gritando, casi sin poder respirar... Vamos, me gustaría ver a los que critican eso en una situación así. Igual ellos se ponen a tomar un café y se sientan como si estuvieran viendo la tele y no sufren ni lloran ni nada.

En fin, esta sí me parece bastante recomendable. Encima española, que luego nos quejamos del cine español. Pues la española le ha ganado la batalla a la yanqui con Liv Tyler de protagonista. Eso sí, advertidos quedáis, ya os digo que podéis llegar a pasarlo realmente mal. Y la verdad es que hay alguna escena y momentos un poco brutos. Pero es cortita, en menos de hora y media seréis libres.

Por cierto, todavía no he decidido si me gusta o no la primera escena de Secuestrados. Por un motivo, me gusta, pero por otro, pienso que se lo podría haber ahorrado. No lo tengo claro.

martes, 7 de diciembre de 2010

Un personaje: Paul (Funny Games)

Y yo que pensaba actualizar hoy con otra cosa...Pero nada, hoy Funny Games ha vuelto a mi cabeza, donde suele pasarse bastante tiempo. Podría decir mil cosas de esta película, hablar y hablar hasta la saciedad, y darme cada vez más cuenta de que tengo que quitarme el sombrero mil veces ante el señor Michael Haneke. De entre miles de cosa que destacaría de la película, una es el personaje de Paul (si es que se llama así), interpretado por Arno Frisch en la primera versión, y por Michael Pitt en la segunda.

Voy a hablar del Paul de Michael Pitt. Y muchos pensaréis: pero si es el mismo. Para mí no. Las actuaciones de ambas versiones son acojonantes, pero la verdad es que no voy a entrar si Michael Pitt es mejor que Arno Frisch o al revés. Simplemente, creo que las actuaciones de cada uno le dan un matice diferente al personaje. El Paul de Arno Frisch es un cabronazo sin escrúpulos, frío. Lo ves y solo piensas que es un gran hijo de puta, vaya. Al menos, eso me transmitía a mí. En cambio, Michael Pitt aporta algo nuevo al personaje: humor. El de Arno Frisch para mí era muy calculador, serio (claro que tenía sus momentos también, al fin y al cabo el guión es el mismo...pero la manera de interpretarlo no tiene por qué ser la misma). Michael Pitt, con esas risas en momentos puntuales, y la expresión de su cara al decir ciertas cosas, le da un puntillo de humor psicópata genial.

Y dejemos las cosas claras: creo que estoy un poco enferma, porque me lo paso en grande con Funny Games. Y el culpable es Michael Pitt, su Paul. Su personaje consigue que empatice con él (lo que yo os diga, enferma perdida). Me río cuando él dice algo en tono sarcástico y tan enfermizo como mi cabeza cuando ve esta película. Yo también disfruto.

Al Paul de Michael Pitt también le da por reírse, o mirar -momento niño con la escopeta que él imita el ruido de un disparo- de manera que te hace pensar que está totalmente ido de la cabeza. Aunque es capaz de volver a ponerse serio -no del todo, que se está divirtiendo- y seguir jugando con la familia, y con todos nosotros.

Sabemos poco de él, aparte de su humor y sus hobbies tan peculiares. Sabemos que tiene un compañero, al que de vez en cuando, no trata demasiado bien. Es el líder. Todo está bajo su control. Todo. Su compañero, lo que pasa, las vidas de una familia entera, la película. Y también suponemos que debe provenir de una familia acomodada, ya que reconoce la marca de palos de golf y se ve que entiende del tema, y que además, sabe manejar un barco de vela. O viene de una familia con pasta, o se ha paseado ya por demasiados lugares de descanso de familias de clase media-alta y ya se ha familiarizado con todo.

Además de todo esto, es educadísimo. Ya puede estar diciendo que vas a morir, que lo hará de forma educada. Pero poco más. Eso le añade un misterio al personaje que me gusta. Hay poco que se pueda saber de él aparte de lo que te haga sentir cuando sale en pantalla.

En fin, que adoro esta película, y adoro a Paul. Michael Pitt se ganó mi respeto con esta actuación, aunque las veces que lo he visto demuestra que se le da bien esto de actuar. Gran psicópata. Y bueno, quizá muchos prefieran al Paul de la primera versión, y crean que también tenía su punto de humor. Puede ser. La recuerdo menos también. Pero sí recuerdo que me transmitieron sensaciones distintas. Y el Paul que me ganó y me hizo replantearme mi salud mental es el de Michael Pitt.

Grande Haneke, de todas maneras.

PD: No tiene nada que ver...bueno, algo sí, pero vamos... Damon Albarn en este video me recuerda al personaje de Michael Pitt en esta peli. Por aquello que van de blanco, son rubios, ojos azules, y están pirados. Salvando las distancias, no se parecen en nada, pero me recuerdan. Y encima homenaje a mi Alex DeLarge y su naranja mecánica con super temazo. Qué amor todo.